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Autor: M.K. Bhadrakumar (página 1 de 1)

Israel abandona su intención de atacar a Irán

A pesar de la brillante gestión de los medios de comunicación por parte de Israel, el ataque con misiles iraníes del 1 de octubre fue un éxito espectacular. Demostró la capacidad disuasoria de Irán para aplastar a Israel, si fuera necesario. Estados Unidos también quedó en evidencia al no ser capaz de interceptar los misiles hipersónicos de Irán.

Muchos de los misiles iraníes penetraron el sistema de defensa aérea de Israel, sembrando el pánico, pero Biden reconoció que aún no habían tomado ninguna decisión sobre el tipo de respuesta que debería dar Israel. “Si estuviera en su lugar, pensaría en otras alternativas además de ir a los campos petrolíferos”, dijo Biden en una rara aparición en la sala de reuniones de la Casa Blanca, un día después de que los israelíes dijeran que era inminente una “respuesta significativa”.

Biden añadió que los israelíes “aún no han decidido qué van a hacer” en represalia. También dijo que Netanyahu debería recordar el apoyo estadounidense a Israel a la hora de decidir los próximos pasos. Dijo que estaba tratando de unir al mundo para evitar una guerra total en Asia occidental.

En esta pantomima, es más seguro creer a Biden, porque sin la asistencia de Estados Unidos –y sin su intervención directa– Israel simplemente no tiene capacidad para enfrentarse a Irán. La dominación regional de Israel se reduce a llevar a cabo planes de asesinato y atacar a civiles desarmados.

Pero la cuestión de la autonomía de Israel respecto a Irán también es discutible. Las nuevas tecnologías de inteligencia estadounidenses ayudaron a localizar al dirigente de Hezbollah, Sayyed Nasrallah, y a transmitirlo a Israel, lo que condujo a su asesinato.

El director de la CIA, William Burns, intervino para refutar los rumores de que Irán realizó una prueba nuclear el sábado. Hablando en una conferencia de seguridad, Burns dijo que Estados Unidos estaba siguiendo de cerca la actividad nuclear de Irán en busca de cualquier señal de construcción de una bomba nuclear. “Hoy no vemos evidencia de que se haya tomado tal decisión”, afirmó. Con sus palabras, Burns eliminó silenciosamente otra coartada para atacar a Irán.

La ayuda rusa a Irán cambia la correlación de fuerzas

Un factor crítico que ha hecho que Israel y Estados Unidos retrasen cualquier ataque contra Irán es la severa advertencia de Teherán de que cualquier ataque a su infraestructura por parte de Israel provocaría una respuesta aún más dura. “Al responder, no dudamos ni nos apresuramos”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, quien, dicho sea de paso, viajó a Líbano y Siria este fin de semana para enviar a Israel un “mensaje” de desafío –como él mismo dijo– de que “Irán ha apoyado firmemente la resistencia y siempre la apoyaremos”.

El 4 de octubre Alí Jamenei pronunció un discurso para decir que Irán y el Eje de la Resistencia no darían marcha atrás ante Israel. Irán no “postergará ni actuará apresuradamente para cumplir con su deber” de hacer frente a Israel, dijo Jamenei.

Pero lo que disuade a los israelíes y preocupa a los estadounidenses es otra cosa: la creciente sombra de Rusia en el tapiz de Asia occidental. En las últimas semanas se han transferido a Irán armas rusas muy avanzadas, con el despliegue de personal militar ruso para operar esos sistemas, incluidos misiles S-400. Se especula que el Secretario del Consejo de Seguridad ruso, antiguo ministro de Defensa), Serguei Shoigu, ha realizado dos visitas secretas a Irán recientemente.

Aparentemente, Moscú también respondió a la solicitud de Irán de datos satelitales sobre objetivos israelíes para su ataque con misiles del 1 de octubre. Rusia también suministró a Irán el sistema de guerra electrónica de largo alcance “Murmansk-BN”, que es capaz de interferir e interceptar señales de radio enemigas, GPS, comunicaciones, satélites y otros sistemas electrónicos hasta a 5.000 kilómetros de distancia y neutralizar municiones “inteligentes” y sistemas de drones. También es capaz de perturbar los sistemas de comunicaciones por satélite de alta frecuencia pertenecientes a Estados Unidos y la OTAN.

Desde el punto de vista de Estados Unidos, la ayuda rusa a Irán plantea el preocupante espectro de un choque directo cuyas consecuencias ya están experimentando en Ucrania. El domingo las agencias de noticias oficiales rusas citaron al asesor presidencial Yuri Ushakov diciendo que Putin planea reunirse con su homólogo iraní, Massoud Pezeshkian, en la capital turcomana, Ashgabat, el 11 de octubre. Ushakov no proporcionó más detalles sobre este encuentro, lo que resulta sorprendente ya que los dos líderes se reunirán nuevamente durante la cumbre de los Brics que se celebrará del 22 al 24 de octubre en Kazán, Rusia.

Moscú y Teherán anunciaron que sus presidentes viajarían a Ashgabat el 11 de octubre para asistir a una ceremonia que conmemorará el 300 aniversario del nacimiento del poeta y pensador turcomano Magtymguly Pyragy. Es otra coartada en medio de crecientes tensiones regionales. Lo que Moscú y Teherán van a hacer es adelantar la firma del pacto de defensa ruso-iraní, que inicialmente estaba previsto que tuviera lugar en Kazán.

Ushakov añadió que Putin no tenía planes de reunirse con Netanyahu. El Presidente ruso aún no ha respondido a una solicitud de conversación telefónica que le hizo Netanyahu hace cinco días. La leyenda de que Netanyahu tiene una relación especial con Putin, se está desmoronando.

Al organizar una reunión urgente en Ashgabat, el Kremlin da a entender a Washington y Tel Aviv que está irrevocablemente alineada con Teherán y que ayudará a su gobierno cueste lo que cueste.

Rusia actualiza su doctrina militar nuclear

Los contornos del fin del conflicto ucraniano se están volviendo más claros que nunca. Si todavía queda mucho en el ámbito de la especulación, esto se debe en gran medida al punto de inflexión respecto al resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses que, a pesar de la propaganda mediática orquestada contra Donald Trump, está abierto en gran medida.

Por primera vez se ha hecho evidente el riesgo de que el conflicto ucraniano se convierta en una confrontación nuclear entre Rusia y los países de la OTAN.

La ambigüedad estratégica ha terminado con la sorprendente revelación en Moscú de los contornos emergentes de la doctrina nuclear actualizada de Rusia durante una reunión cuidadosamente orquestada de la Conferencia Permanente sobre Disuasión Nuclear del Consejo de Seguridad de Rusia en el Kremlin, presidida por Putin, en vísperas de la reunión entre Zelensky y Biden en la Casa Blanca.

El elemento crucial de las revelaciones de Putin es que Rusia ha restablecido su doctrina nuclear según la cual “la agresión contra Rusia por parte de cualquier Estado no nuclear… respaldado por una potencia nuclear [es decir, Estados Unidos, Reino Unido o Francia] debe considerarse su ataque conjunto”.

Esto implica que a Rusia se le está acabando la paciencia y que el sofisma de la OTAN de negar responsabilidad por los ataques a territorio ruso desde Ucrania ya no se sostiene.

Putin también dijo que la transición de Rusia hacia el uso de armas nucleares podría incluso tener un carácter preventivo. En otras palabras, los ataques profundos de Ucrania al territorio ruso y un ataque a Bielorrusia pueden desencadenar una respuesta atómica.

La referencia a los ataques con drones es significativa, ya que Ucrania ha lanzado repetidamente ataques masivos con drones contra bases estratégicas rusas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, reconoció más tarde que las declaraciones de Putin “deben verse como un mensaje certero [para Occidente]. Es un mensaje que advierte a estos países de las consecuencias si participan en un ataque contra nuestro país por diversos medios, no necesariamente nucleares”.

Peskov añadió un contexto más amplio: “Esto está relacionado con la situación de seguridad en desarrollo a lo largo de nuestras fronteras… Esto requiere ajustes en los fundamentos de la política estatal en el campo de la disuasión nuclear”.

Desde hace varios meses Rusia trabaja para actualizar su doctrina nuclear. Putin lo anunció por primera vez en junio. Subrayó que esto se debe a la aparición de nuevos elementos vinculados a “rebajar el umbral para el uso de armas nucleares” por parte de un “enemigo potencial”.

Putin se refería al reciente desarrollo por parte de Estados Unidos de “dispositivos explosivos nucleares de muy bajo rendimiento” y sus pruebas en un avión de combate F-35A en el desierto de Nevada. El cambio en la doctrina nuclear de Rusia no tiene como objetivo una escalada inmediata del conflicto ucraniano.

El diario ruso Izvestia informó recientemente que, desde el año pasado, Estados Unidos ha comenzado a sustituir las antiguas bombas de sus arsenales por nuevas B61-12, también en el continente europeo, que tienen una carga termonuclear de potencia variable de hasta 50 kt, lo que mejora significativamente la potencia nuclear estadounidense.

La nueva bomba se ha vuelto extremadamente precisa. Está equipada con un sistema de control con subsistemas inerciales y satelitales que, junto con una sección de cola controlada, la hacen similar a las bombas guiadas JDAM. También en este caso, sus dimensiones permiten colocarlo en los compartimentos internos de armas de los cazas F-35 y de los bombarderos estratégicos.

“Gracias al programa de modernización, la Fuerza Aérea de Estados Unidos está desplegando una bomba nuclear casi nueva y de alta precisión. En total está previsto producir al menos 400 unidades”, escribe el periódico Izvestia. Es mucho, pero en 2023 Estados Unidos lanzó en el extranjero un modelo aún más moderno, el B61-13, con una mayor potencia de carga termonuclear, con un umbral superior de hasta 360 kt.

“Estas bombas nucleares nunca antes se habían desplegado en Europa […] Se trata de una modernización muy agresiva y peligrosa que confiere a las bombas nucleares tácticas nuevas propiedades”, señala Izvestia, es decir, una gran capacidad de carga útil que puede destruir una pequeña ciudad con decenas de miles de habitantes, e incluso activos militares altamente protegidos.

La Guerra de Ucrania continuará hasta que Rusia alcance sus objetivos

Sin embargo, el anuncio de la actualización de la doctrina por parte de Putin se produce en el contexto inmediato de discusiones en Occidente en torno a una posible autorización por parte de Washington de ataques profundos al territorio ruso con armas de largo alcance.

Las revelaciones de Putin seguramente se sentirán en Washington, en el contexto de divisiones partidistas ya existentes.

El Washington Post informó que cuando Biden se reunió con Zelensky en la Casa Blanca la semana pasada, no le concedió permiso para disparar misiles de fabricación estadounidense más profundamente hacia Rusia. En cambio, anunció la provisión de ayuda militar adicional y nuevas capacidades de defensa aérea.

La estrategia de escalada gradual seguida por Estados Unidos (y Reino Unido), basada en las experiencias pasadas de respuesta moderada de Rusia, se ha vuelto obsoleta y está colapsando.

Curiosamente, Alemania e Italia se han opuesto abiertamente a cualquier ataque en territorio ruso con armas occidentales.

La posición rusa sigue siendo la misma: la guerra continuará hasta que se alcancen los objetivos. El 25 de septiembre el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, dijo a Tass: “La victoria es necesaria. Ellos [los occidentales] no entienden ningún otro idioma. Esta victoria será nuestra, no tenemos ninguna duda. Nos hemos unido verdaderamente frente a la guerra que Occidente ha desatado contra nosotros”.

Todo esto evidencia que la reunión del viernes entre Zelensky y Trump fuera bastante interesante. Trump, empresario por excelencia, siempre estará interesado en lo que Estados Unidos podría ganar con una solución a la cuestión de Ucrania. Ucrania tiene recursos por valor de billones de dólares que aún no se han aprovechado y son de vital interés para las estrategias de Trump.

Con Zelensky a su lado, Trump afirmó abiertamente que tenía una “gran relación” con él y le dio crédito a este último por primera vez por haberlo ayudado a ganar su juicio político a finales de 2019. Zelensky “era como una pieza de acero […] Recuerdo que podría haber sido bonito y no lo hizo, y lo aprecio”, recordó Trump.

Por otra parte, Trump añadió: “Espero que tengamos una buena victoria, porque si el otro lado [Rusia] gana, no creo que obtengamos la victoria en nada, para ser honesto contigo. Nos sentaremos y hablaremos de ello”.

Rusia concede importancia al interés de Trump en resolver la cuestión ucraniana. Vladimir Medinsky, exministro de Cultura y asesor de Putin, quien encabezó la delegación rusa para negociar términos de paz con el gobierno ucraniano en Estambul entre el 29 de marzo y el 1 de abril de 2022 (y también rubricó el borrador del acuerdo), pero que desde entonces ha desaparecido de la vista de los medios, reapareció públicamente recientemente en el Kremlin durante la visita del primer ministro húngaro, Viktor Orban, a Moscú a principios de julio.

En el comunicado del Kremlin sobre las negociaciones entre Putin y Orban del 5 de julio, Medinsky fue citado como asesor del presidente. Orban llegó trayendo noticias de Trump sobre un camino de paz para poner fin a la Guerra de Ucrania.

—https://www.indianpunchline.com/the-fog-of-war-is-lifting-in-ukraine/

Los países del Golfo se liberan de la tutela de Washington

La mediación de China para normalizar las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudí e Irán ha sido muy bien acogida internacionalmente, sobre todo en la región de Asia Occidental. Un grupo de Estados descontentos, que no quieren ver cómo China se adelanta en ningún frente, aunque con ello avance la causa de la paz mundial, observaban en silencio.

Estados Unidos ha tomado la delantera en ese grupo de almas muertas. Pero también se enfrenta a un dilema. ¿Puede permitirse ser un aguafiestas? Arabia Saudí no sólo es la fuente de reciclaje de petrodólares -y, por tanto, un pilar del sistema bancario occidental-, sino también el mayor mercado de exportación de armas de Estados Unidos. Europa se enfrenta a una crisis energética y la estabilidad del mercado del petróleo es una de sus principales preocupaciones.

Arabia Saudí ha demostrado una notable madurez al afirmar que su política de “mirar al este” y su asociación estratégica con China no significan que se deshaga de los estadounidenses. Los saudíes se lo toman con calma.

Al fin y al cabo, Jamal Khashoggi era un activo estratégico del establishment de seguridad estadounidense; Estados Unidos es parte interesada en la sucesión saudí y tiene un historial de patrocinio de cambios de régimen para crear otros perversos.

No obstante, el acuerdo entre Arabia Saudí e Irán clava un cuchillo en el corazón de la estrategia estadounidense en Asia Occidental. Aísla gravemente a Estados Unidos e Israel. Los sionistas pueden mostrar su descontento ante la candidatura del presidente Biden para un nuevo mandato. China se ha adelantado a Estados Unidos, con consecuencias de largo alcance, lo que supone un desastre en política exterior para Biden.

Washington no ha dicho su última palabra y puede estar conspirando para impedir que el proceso de paz se convierta en la principal política de la región de Asia Occidental. Los comentaristas estadounidenses creen que la normalización entre Irán y Arabia Saudí será una empresa a largo plazo y que las posibilidades de éxito son escasas.

Sin embargo, los protagonistas regionales ya están creando cortafuegos locales para preservar y fomentar el nuevo espíritu de reconciliación. Por supuesto, China (y Rusia) también están ayudando. China ha lanzado la idea de celebrar una cumbre regional entre Irán y los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo a finales de año.

Un funcionario saudí anónimo declaró al diario Asharq Al-Awsat que el presidente chino Xi Jinping planteó el año pasado al príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman, que Pekín sirviera de “puente” entre el reino e Irán, y éste lo acogió con satisfacción, ya que Riad considera que Pekín se encuentra en una posición “única” para ejercer una “influencia” sin parangón en el Golfo.

“Para Irán en particular, China es el primer o segundo socio internacional. La influencia es, por tanto, importante en este sentido, y no existe una alternativa equivalente en términos de importancia”, añadió el funcionario saudí.

El funcionario saudí afirmó que el papel de China hacía más probable que se mantuvieran los términos del acuerdo. “China es un actor importante en la seguridad y la estabilidad del Golfo”, señaló. El funcionario también reveló que las conversaciones en Pekín incluyeron “cinco sesiones muy profundas” sobre temas espinosos. Los temas más espinosos fueron Yemen, los medios de comunicación y el papel de China.

Mientras tanto, también hay noticias positivas en el aire: la probabilidad de una reunión a nivel de ministros de Asuntos Exteriores entre Irán y Arabia Saudí en un futuro próximo y, sobre todo, la carta de invitación del rey Salman de Arabia Saudí al presidente iraní, Ebrahim Raeisi, para visitar Riad. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Hossein Amirabdollahian, señaló el domingo sobre la crisis yemení que “nosotros [Irán] estamos trabajando con Arabia Saudí para garantizar la estabilidad en la región. No aceptaremos ninguna amenaza de los países vecinos.

Ciertamente, el entorno regional está mejorando. Hay signos de una relajación general de las tensiones. En la primera visita de este tipo en más de una década, el ministro turco de Asuntos Exteriores estuvo en El Cairo y el ministro egipcio de Asuntos Exteriores visitó Turquía y Siria. La semana pasada, a su regreso de Pekín, el almirante Ali Shamkhani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, visitó Emiratos Árabes Unidos, donde le recibió el presidente Sheikh Mohammed.

Poco después, el domingo, el presidente sirio Bashar Al-Assad llegó a Emiratos Árabes Unidos para una visita oficial. “Siria ha estado ausente de sus hermanos durante demasiado tiempo, y ha llegado el momento de que regrese a ellos y a su entorno árabe”, dijo el jeque Mohamed Al Assad durante su histórico encuentro en el palacio presidencial.

Shamkhani describió sus conversaciones de cinco días en Pekín que condujeron al acuerdo con Arabia Saudí como “francas, transparentes, exhaustivas y constructivas”. Y añadió: “Aclarar los malentendidos y mirar hacia el futuro en las relaciones Teherán-Riad conducirá sin duda al desarrollo de la estabilidad y la seguridad regionales y al fortalecimiento de la cooperación entre los países del Golfo Pérsico y del mundo islámico para gestionar los desafíos actuales”.

Es evidente que los Estados regionales se están beneficiando del “buen rollo” generado por la entente saudí-iraní. Contrariamente a la propaganda occidental sobre un reciente distanciamiento entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed se identifica estrechamente con las tendencias positivas del entorno regional.

Aquí es donde el papel protagonista de China en la promoción del diálogo y la amistad resulta decisivo. Los países de la región consideran a China como un interlocutor benévolo y los intentos concertados de Estados Unidos y sus socios menores de aplastar a China no tienen ninguna repercusión en los Estados de la región.

China tiene inmensos intereses económicos en la región, especialmente la expansión de la Ruta de la Seda en Asia Occidental. Por tanto, la estabilidad política y la seguridad de la región son de vital interés para Pekín, razón por la cual se ha convertido en patrocinador y garante del acuerdo entre Irán y Arabia Saudí. Evidentemente, no hay que subestimar la durabilidad del acuerdo saudí-iraní. El acuerdo saudí-iraní seguirá siendo el acontecimiento más importante en Asia Occidental durante mucho tiempo.

Fundamentalmente, Arabia Saudí e Irán se ven obligados a cambiar el enfoque de sus estrategias nacionales hacia el desarrollo y el crecimiento económico. Esta cuestión ha recibido poca atención. Los medios de comunicación occidentales lo han ignorado deliberadamente y han preferido demonizar al príncipe heredero saudí y crear un escenario catastrofista para el régimen islámico iraní.

El programa nuclear iraní

Dicho esto, la incógnita conocida es la creciente tensión en torno al programa nuclear iraní. Esta cuestión es uno de los principales puntos de desacuerdo entre Teherán y el Reino. Además, las amenazas israelíes de ataques contra las instalaciones nucleares iraníes se están intensificando. Es importante señalar que está previsto que el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Amirabdollahian, visite Moscú esta semana.

Es necesario un esfuerzo coordinado entre Rusia y China para impedir que Estados Unidos plantee la cuestión nuclear junto con Israel y aumente las tensiones, incluidas las militares, de modo que se disponga de un pretexto para desestabilizar la región y marginar el acuerdo saudí-iraní como leitmotiv de la política regional.

Todas las partes entienden perfectamente que “si el acuerdo de Pekín se materializa, el violento y fanático gobierno de derechas israelí será el primer perdedor, porque el cumplimiento del acuerdo daría lugar a un sistema regional estable y próspero que allanaría el camino para una mayor normalización y todos los logros que conlleva”, como escribía hoy un editorialista libanés en el diario Asharq Al-Awsat.

En general, los Estados de la región actúan por voluntad propia, abandonando cada vez más su determinismo ligado a decisiones y acciones que se creían causalmente inevitables. Los Estados soberanos se han dado cuenta de que son capaces de tomar decisiones o emprender acciones independientemente de cualquier acontecimiento o estado previo en el universo.

—https://www.indianpunchline.com/free-will-trumps-determinism-in-gulf-politics/

Estados Unidos quiere derrocar al gobierno indio de Modi

Uno de los socios económicos fundamentales de Rusia, en medio de las sanciones económicas sin precedentes impuestas por Washington y la Unión Europea por la guerra de Ucrania, ha sido el gobierno indio de Narendra Modi.

En los últimos años, Modi, jugando un delicado juego de equilibrios entre las alianzas con Rusia y también con Occidente, se ha convertido en un socio comercial vital de Rusia en medio de las sanciones. A pesar de los repetidos esfuerzos de la Administración Biden y de funcionarios británicos, Modi se ha negado a sumarse a las sanciones contra el comercio ruso, sobre todo de petróleo. Ahora, una serie de acontecimientos sospechosamente programados y dirigidos sugieren que se está lanzando una desestabilización angloamericana para derrocar a Modi en los próximos meses.

India es un aliado vital de Rusia por su participación, entre otras cosas, en el denominado grupo de países Brics. Brics es el acrónimo de un grupo informal formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Se trata de una reunión informal de cinco de los Estados más dinámicos de las naciones no pertenecientes a la OCDE, en su mayoría del Sur. Después de que un economista de Wall Street nombrara en 2001 a cuatro potenciales economías emergentes de rápido crecimiento, en 2009 se celebró la primera cumbre de los Brics, y tras admitir a Sudáfrica en 2010, las cumbres de los Brics han sido anuales.

Los cinco suman la impresionante cifra del 40 por cien de la población mundial, más de 3.000 millones de personas, y alrededor del 25 por cien del PIB mundial: China representa el 70 por cien, India en torno al 13 por cien y Rusia y Brasil el 7 por cien. Con el aumento de los problemas para las empresas internacionales que hacen negocios en China, muchas grandes compañías están mirando a India, el país más poblado del mundo con una gran mano de obra cualificada, como la alternativa de producción cada vez más favorecida frente a China.

India y Modi

La India del primer ministro del BJP, Narendra Modi, se ha negado reiteradamente a unirse a Washington en la condena de las acciones de Rusia en Ucrania. Ha desafiado las sanciones estadounidenses a la compra de petróleo ruso, a pesar de las repetidas amenazas estadounidenses de consecuencias. Además de ser miembro de los Brics, India es también un importante comprador de material de defensa ruso desde hace mucho tiempo.

Modi se enfrenta a unas elecciones nacionales en la primavera de 2024, y a otras regionales importantes este año, que determinarán su futuro. En enero se lanzó un claro ataque angloamericano contra Modi y su principal respaldo financiero. Una oscura empresa financiera de Wall Street, Hindenburg Research, realiza supuestamente “investigación financiera forense” para buscar corrupción o fraude en empresas que cotizan en bolsa, con lo cual luego vende una empresa “en corto” a medida que se publica su investigación. La misteriosa empresa surgió en 2017 y se sospecha que tiene vínculos con la Inteligencia estadounidense.

En enero, Hindenburg puso en el punto de mira a un multimillonario indio, Gautam Adani, jefe del Grupo Adani y, en aquel momento, supuestamente el hombre más rico de Asia. Adani es también el principal patrocinador financiero de Modi. La fortuna de Adani se ha multiplicado enormemente desde que Modi se convirtió en Primer Ministro, a menudo en empresas vinculadas a la agenda económica de Modi.

Desde el informe Hindenburg del 24 de enero, en el que se denunciaba el uso indebido de paraísos fiscales y la manipulación de acciones, las empresas del Grupo Adani han perdido más de 120.000 millones de dólares de valor de mercado. El Grupo Adani es el segundo mayor conglomerado de India. Los partidos de la oposición han señalado que Modi está vinculado a Adani. Ambos son amigos desde hace mucho tiempo y comparten su mismo origen en Gujarat.

El informe Hindenburg, que afirma ser el resultado de dos años de investigación y visitas a media docena de países -lo que sugiere que fue una apuesta de inversión bastante costosa para una pequeña empresa de investigación de Wall Street- acusó a las empresas Adani, entre otras cosas, “de que el conglomerado indio de 17,8 billones de rupias indias (218.000 millones de dólares estadounidenses) ha participado en una descarada manipulación de acciones y un esquema de fraude contable durante décadas… Nuestra investigación implicó hablar con docenas de personas, incluidos antiguos altos ejecutivos del Grupo Adani, revisar miles de documentos y realizar visitas indagatorias en casi media docena de países”.

Los detalles del esfuerzo de Hindenburg por desacreditar y poner en corto las acciones de una empresa en la remota India, gastando claramente grandes sumas para documentar, sugiere que podrían tener confidentes bien informados o fuentes de inteligencia ayudándoles a apuntar a un grupo vulnerable con estrechos vínculos con Modi. De lo contrario, habría sido una apuesta de muy alto riesgo para ellos. O tienen una suerte fenomenal.

El mismo mes en que apareció la sospechosamente oportuna revelación de Hindenburg sobre Adani, en enero de 2023, la BBC, propiedad del gobierno británico, emitió un documental de televisión en el que se alegaba el papel de Modi hace dos décadas, en 2002, en los disturbios religiosos de Gujarat, cuando era gobernador. El reportaje de la BBC, que ha sido prohibido en la India, se basaba en información de inteligencia inédita facilitada a la BBC por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido. Interesante.

El gobierno de Modi tomó medidas extraordinarias para censurar “India: The Modi Question”, la película de la BBC en la India. Las autoridades indias atacaron a la BBC por producir “propaganda”, allanaron las oficinas de la BBC en India por presuntos delitos fiscales e invocaron poderes de emergencia para obligar a las empresas de medios sociales a retirar los enlaces a los vídeos de la BBC. La policía detuvo a manifestantes estudiantiles que organizaban sesiones de exhibición del documental en campus de todo el país. La BBC, con la ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, dio en el clavo.

Los lazos entre India y Rusia

Al negarse a sumarse a las sanciones de la OTAN contra Rusia y mantener un estricto principio de neutralidad, como ha hecho desde la época de la Guerra Fría, Modi ha aprovechado la disponibilidad del crudo ruso que ahora rechazan Estados Unidos y la Unión Europea. Rusia es ahora el mayor proveedor de crudo de India, superando a Irak y Arabia Saudí. En diciembre, India compró a Rusia 1,2 millones de barriles diarios de crudo, la friolera de 33 veces más que un año antes. Irónicamente, parte de ese petróleo ruso se refina en la India y se reexporta a la Unión Europea, que acaba de prohibirlo. Según los analistas energéticos, “la India está comprando cantidades récord de crudo ruso con grandes descuentos, haciendo funcionar sus refinerías por encima de la capacidad nominal, obteniendo la renta económica de las diferencias de precio por las nubes y exportando gasolina y gasóleo a Europa”.

Antes del comienzo de la guerra de Ucrania, la India sólo compraba el 1 por cien del crudo ruso. Esa cifra subió al 28 por cien en enero. Ningún otro país ha aumentado tanto su consumo de petróleo ruso, ni siquiera China, que también ha incrementado significativamente sus compras de crudo ruso. Si sumamos las importaciones de fertilizantes y aceite de girasol rusos y otros productos, las importaciones de India procedentes de Rusia aumentaron más de un 400 por cien en ocho meses hasta noviembre, con respecto al año anterior.

Merece la pena destacar, en el tema de los grandes beneficios por compra del petróleo ruso con descuento, a la mayor empresa de la India por valor de mercado, Reliance Industries Ltd, que ha sido uno de los principales compradores privados de ese petróleo. Reliance, que posee en Jamnagar la mayor refinería del mundo por capacidad, obtuvo de Rusia el 27 por cien de su petróleo en mayo de 2022, frente a sólo el 5 por cien antes de abril. Es probable que esa suma haya aumentado desde entonces. Notable, ya que el presidente de Reliance, Mukesh Ambani, está en la Junta del Foro Económico Mundial de Davos, que es uno de los principales promotores de acabar con el petróleo crudo y el gas para la Agenda Verde 2030 de la ONU. La ideología es bonita, pero los grandes beneficios parecen serlo más.

George Soros entra en escena

Como una indicación más de que Washington y Londres buscan un cambio de régimen en la India, George Soros, hablando el 17 de febrero en la Conferencia Anual de Seguridad de Munich, declaró, ominosamente, que, en efecto, los días de Modi están contados.

Soros, de 92 años, declaró: “India es un caso interesante. Es una democracia, pero su dirigente Narendra Modi no es un demócrata”. Esto es algo como la sartén diciendo al cazo que está sucio. Refiriéndose claramente al reciente documental de la BBC, Soros añadió: “Incitar a la violencia contra los musulmanes fue un factor importante en su meteórico ascenso”.

Soros detalló su acusación contra el dirigente indio: “Modi mantiene estrechas relaciones tanto con sociedades abiertas como cerradas. India es miembro de la Quad (que también incluye a Australia, Estados Unidos y Japón), pero compra mucho petróleo ruso con un gran descuento y gana mucho dinero con ello”.

Soros ha participado en todas las revoluciones de colores desde la década de 1980, incluyendo Yugoslavia, Ucrania, la violación de Rusia por Yeltsin en la década de 1990, en Irán, contra la Hungría de Orban, e innumerables países que no siguen la agenda de “democracia” de libre mercado de Washington. Son asuntos de dominio público.

Soros sugirió con claridad que la revelación de Hindenburg Research sobre Adani, aliado de Modi, no es una coincidencia: “Modi y el magnate Adani son estrechos aliados; su destino está entrelazado… Adani está acusado de manipulación bursátil y sus acciones se desplomaron como un castillo de naipes. Modi guarda silencio sobre el tema, pero tendrá que responder a las preguntas de los inversores extranjeros y en el Parlamento. Esto debilitará significativamente el dominio de Modi sobre el gobierno federal indio y abrirá la puerta para impulsar las tan necesarias reformas institucionales”.

Y concluyó: “Puede que sea ingenuo, pero espero un renacimiento democrático en India”. Eso es lo que Soros llama un cambio de régimen a favor de alguien más dócil a la agenda globalista de la OTAN.

El multimillonario especulador de fondos de cobertura George Soros ha sido acusado de muchas cosas, pero nunca de ser ingenuo. Es de esperar que en los próximos meses se produzca una escalada masiva de las operaciones sucias de Occidente para tratar de derrocar a Modi y debilitar al grupo de países Brics que cada vez tratan más de oponerse a los dictados de Washington y de los globalistas de Davos.

El mundo debe prepararse para la victoria de Rusia en la guerra

Desde el 9 de octubre, Rusia ha comenzado a atacar sistemáticamente el sistema eléctrico y los ferrocarriles de Ucrania. Las represalias de Rusia contra las infraestructuras críticas de Ucrania, de las que Moscú se ha abstenido hasta ahora, tienen graves consecuencias.

El renombrado experto militar ruso Vladislav Shurygin declaró a Izvestia que si este ritmo se mantiene durante una semana, “perturbaría toda la logística del ejército ucraniano: el sistema de transporte de personal, equipo militar, municiones, carga relacionada, así como el funcionamiento de las fábricas militares y de reparación”.

Los estadounidenses están encerrados en un mundo surrealista de su narrativa autocomplaciente de que Rusia “ha perdido” la guerra.

Sin embargo, en el mundo real, Ivan Tertel, jefe del KGB en Bielorrusia, que tiene una visión privilegiada de Moscú, dijo el martes pasado que con el aumento de la fuerza militar rusa en la zona de guerra -se han movilizado 300.000 soldados más 70.000 voluntarios- y el despliegue de armamento de última generación, “la operación militar entrará en una fase clave”. Estimamos que el punto de inflexión se producirá entre noviembre de este año y febrero del próximo.

Los responsables políticos y los estrategas de Delhi deberían tomar buena nota del momento. En última instancia, Rusia busca una victoria total y no se conformará con nada menos que un gobierno amigo en Kiev.

Los políticos occidentales, incluido Biden, entienden que ya no hay quien pare a los rusos. El bote de armas de Estados Unidos se está agotando mientras Kiev exige más y más.

Cuando se le preguntó si se reuniría con Biden en el G20 de Bali, Putin comentó el viernes con sorna: “Habría que preguntarle [a Biden] si está dispuesto a llevar a cabo esas negociaciones conmigo o no. Para ser sincero, no veo ninguna necesidad, en general. De momento no hay plataforma de negociación”.

Sin embargo, Washington aún no ha tirado la toalla y el gobierno de Biden sigue obsesionada con agotar al ejército ruso, incluso a costa de destruir Ucrania.

Y, también para los rusos, queda mucho por hacer en el campo de batalla: las poblaciones rusas oprimidas de Odessa (que sufrieron atrocidades indecibles a manos de los neonazis), Mykolayev, Zaporiya, Dnipropetrovsk, Jarkov están esperando la “liberación”. Este es un tema muy emotivo para Rusia. Una vez más, el programa general de “desmilitarización” y “desazificación” de Ucrania debe llevarse a su conclusión lógica.

Cuando todo esto termine, Putin sabe que Biden no querrá ni reunirse con él.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijo la semana pasada: “Cualquiera que crea seriamente que la guerra puede terminar mediante negociaciones ruso-ucranianas vive en otro mundo. La realidad parece ser diferente. En realidad, estas cuestiones sólo pueden discutirse entre Washington y Moscú. Hoy en día, Ucrania sólo puede luchar porque recibe ayuda militar de Estados Unidos”.

“Al mismo tiempo, no veo que el Presidente Biden sea la persona adecuada para unas negociaciones tan serias. El presidente Biden ha ido demasiado lejos. Basta con recordar sus declaraciones al presidente ruso Putin”.

India debe esperar la derrota de Estados Unidos y la OTAN, lo que completa la transición a un orden mundial multipolar.

Por desgracia, las élites indias aún no han depurado del todo su “situación unipolar”. Europa, incluida Gran Bretaña, está devastada y hay un descontento palpable con la “hegemonía transatlántica” de Estados Unidos.

La estrategia del Indo-Pacífico va irremediablemente a la deriva.

Están surgiendo nuevos centros de poder en la extensa vecindad de India, como demuestra el desplante de la OPEP a Washington.

Es necesario un profundo ajuste en el cálculo estratégico indio.

https://www.tribuneindia.com/news/comment/a-war-russia-set-to-win-441926

El momento de la verdad en la Guerra de Ucrania

La niebla de la guerra envuelve la “contraofensiva” ucraniana en la región sur de Jerson, donde Kiev espera recuperar el territorio perdido. Pero en el sexto día de operaciones, la cámara de eco de Occidente se ha callado. No hay grandes reivindicaciones.

La actualización de hoy del Ministerio de Defensa británico prefiere insistir en cuestiones de “moral y disciplina” en el ejército ruso, en general, en sus modestos salarios y en el equipamiento básico, como “uniformes adecuados”, armas y raciones, en lugar de en la contraofensiva de Jerson.

Hay un apagón mediático en Ucrania. Todo lo que sabemos son convoyes militares de ambulancias con las sirenas a todo volumen por las calles de la ciudad de Odessa, hospitales en las regiones de Odessa y Nikolai desbordados de militares heridos y extraños llamamientos públicos a la donación de sangre. La región de Transcapatia, en el oeste de Ucrania, desde donde la 128 Brigada de Asalto a la Montaña, reclutada localmente, fue redesplegada al frente de Jerson, declaró un día de luto por sus valientes hijos que perdieron la vida.

Mientras tanto, la última palabra de Kiev es que su contraofensiva es una “operación metódica” para degradar a las fuerzas rusas en el sur, más que para obtener ganancias territoriales. El presidente Volodymyr Zelensky dijo con cierta irritación: “No estoy dispuesto a predecir cuándo ocurrirá esto (la retirada de las fuerzas rusas). No tengo las fechas exactas, pero tengo el conocimiento exacto de cómo lo haremos”.

El jueves (quinto día de la contraofensiva), Zelensky celebró una segunda reunión de la semana en el cuartel general del Comandante Supremo, pero sólo para añadir crípticamente que “también se han tomado algunas decisiones”. Creo que todos podrán ver sus resultados.

Los informes de los medios de comunicación estadounidenses afirman vagamente que las fuerzas ucranianas están logrando “avances tácticos” y se preparan “para una larga y dura batalla antes de que llegue el invierno… Los funcionarios occidentales han advertido que la contraofensiva no expulsará a las fuerzas rusas de Ucrania a corto plazo”.

Sin embargo, lograr retomar la región de Jerson y tomar el control de la orilla occidental del río sería “verdaderamente significativo”, dice la revista Político. “Una victoria así demostraría a los aliados occidentales de Ucrania que tienen razón al seguir enviando miles de millones de dólares en armas y suministros para ayudar a contrarrestar a Rusia”.

Este último punto es el quid del problema. Los suministros de armas de los países europeos a Ucrania prácticamente se han agotado y se observa una tendencia similar con los suministros de Estados Unidos.

El gobierno de Biden pide al Congreso que apruebe una ayuda adicional de 11.700 millones de dólares para Ucrania, pero esto es en previsión de la probabilidad de que el presupuesto de 2023 no se apruebe antes de la fecha límite del 1 de octubre. El anuncio de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca del 2 de septiembre reconoce que se trata de “una resolución continua a corto plazo para mantener el funcionamiento del gobierno federal”.

El comunicado de la Oficina de la Casa Blanca indica que los fondos de los paquetes anteriores para reforzar el ejército ucraniano se están agotando, con tres cuartas partes distribuidas o comprometidas, y otras más que llegarán el próximo mes. Y lo que es más importante, de los 11.700 millones de dólares solicitados por la Casa Blanca, 4.500 millones de dólares se destinarían a reponer las reservas agotadas del Pentágono, 4.500 millones de dólares a apoyar el presupuesto del gobierno ucraniano, y sólo 2.700 millones de dólares a la ayuda real en materia de defensa e inteligencia. Se espera que esta nueva ronda de ayudas dure hasta diciembre.

Zelensky debe ser un hombre preocupado. Tiene que convencer a Estados Unidos de que esa ayuda militar masiva de miles de millones de dólares merecía la pena. Pero tendrá que mostrar como mínimo un sangriento estancamiento en el frente de guerra del sur. Rusia ya está ganando la partida en el Donbass.

Siempre existe el peligro de que Zelensky vaya demasiado lejos. Los gobiernos occidentales han advertido a Kiev de que no debe dispersar sus fuerzas para capturar la mayor cantidad de territorio posible, ya que los ucranianos deben conservar los beneficios que obtengan. Los funcionarios dijeron que esperan que Ucrania reevalúe sus objetivos militares si recupera Jerson. Sin embargo, la ciudad de Melitopol, también en el sur, sigue estando demasiado lejos de las posiciones ucranianas, por lo que un ataque terrestre a Crimea en esta ofensiva no es plausible.

Ahora, todo esto se yuxtapone con el tono optimista pero la escasa información objetiva que se comparte en las declaraciones oficiales rusas sobre el frente de Jerson. Otros informes rusos indican que la “contraofensiva” ha sido prácticamente amordazada y que las fuerzas ucranianas han sufrido grandes pérdidas que se cuentan por miles. Esto suena como un escenario del día del juicio final, demasiado trágico para contarlo.

El único avance ucraniano que quedaba en la noche del sábado era una cabeza de puente en el río Ingoulets, la llamada cabeza de puente Andreevsky. Se especula que los rusos pueden haber atraído a las tropas ucranianas a una “trampa de fuego”. Los cruces de los ríos han sido cortados y los rusos probablemente están rodeando a las tropas ucranianas atrapadas en el lado occidental de los Ingoulets sin suministros ni refuerzos.

La contraofensiva ha perdido fuerza y ahora se está convirtiendo en batallas posicionales en uno o dos lugares en la dirección de Mykolayv-Krivoy Rog. También se ha mencionado un contraataque ruso en el sentido de que la línea del frente está ahora tocando la “frontera administrativa” de la zona de Mykolayv, que es una ciudad crucial en el camino hacia Odessa. También se informó de un intenso bombardeo de la ciudad de Mykolayev. Los rusos afirman haber destruido grandes cantidades de armas.

El “control de dominio” de Rusia se puede poner en perspectiva: el enemigo, por un lado, es sorprendido en la estepa desnuda y derribado con la abrumadora superioridad de la artillería y la aviación rusas, y, por otro lado, se topa con líneas defensivas bien fortificadas y atrincheradas.

Dicho esto, Zelensky no puede rendirse, ya que necesita desesperadamente una historia de éxito. Kiev aún espera cambiar la situación, pero está por ver si es factible.

Ante este sombrío panorama, cada vez hay más voces escépticas en Estados Unidos sobre la trayectoria política del gobierno Biden. El último es un artículo de opinión publicado en el Wall Street Journal por el general (retirado) Mark Kimmitt, antiguo Subsecretario de Estado para Asuntos Político-Militares en el gobierno Bush. Kimmitt predice que “es improbable que se produzca un avance” y que pronto las “carencias logísticas” podrían forzar un cambio en la estrategia estadounidense.

“La OTAN tendrá que hacer frente a la disminución de las existencias de sistemas de armamento avanzados. Esto probablemente significará hacer frente a una guerra más larga, con más bajas. Significa más presión por parte de las naciones que lo apoyan, una inflación sostenida, menos gas de calefacción y la disminución del apoyo popular”, escribe el general Kimmit.

En principio, las opciones son: 1) “profundizar en los arsenales de la OTAN retenidos para las defensas nacionales“; 2) “aumentar los déficits críticos” invocando la Ley de Producción de Defensa y sus equivalentes europeos; 3) escalar el conflicto apuntando a Crimea y a la propia Rusia; o, 4) obligar a Zelensky a enfrentarse a la sombría realidad de que las “menguantes reposiciones” de armamento contienen en realidad “el mensaje de la disminución del apoyo externo” a la propia guerra.

El general retirado de tendencia republicana concluye: “Empezar la resolución diplomática sería desagradable, y quizás se perciba como derrotista, pero con pocas posibilidades de salir del actual atolladero, puede ser mejor negociar ahora que después… un futuro de guerra prolongada, sistemas de alta tecnología decrecientes y un número creciente de bajas, el Sr. Zelensky y la OTAN se enfrentan a decisiones difíciles antes de que esas decisiones les sean impuestas”.

https://www.indianpunchline.com/moment-of-truth-in-the-ukraine-war/

De nuevo la guerra vuelve al Cáucaso, en las fronteras de Rusia, Irán y Turquía

Tres días después de la reanudación del conflicto de Nagorno-Karabaj en la región transcaucásica, también conocida como el Cáucaso Sur, queda claro que el relato binario de los comentaristas occidentales de que se trata de un conflicto entre Turquía y Rusia es simplemente ingenuo o engañoso. El hecho es que Rusia y Turquía -e Irán en un papel de apoyo- ya están hablando proactivamente sobre las negociaciones que involucran a las partes en conflicto.

El 30 de septiembre fue una especie de punto de inflexión. El día anterior, Teherán había pedido a Azerbaián y Armenia que resolvieran sus diferencias de forma pacífica y se había ofrecido, junto con Turquía y Rusia, a ayudar a los dos países a resolver sus diferencias.

El Presidente Hassan Rohani ha reiterado esa oferta en una conversación telefónica con el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinyan. Según el relato iraní, Pashinyan respondió positivamente que “cualquier tensión y conflicto iría en detrimento de todos los países de la región y acogió con beneplácito toda iniciativa práctica para poner fin a la violencia”.

Armenia es un país sin litoral y depende dIrán para proporcionar una ruta de transporte vital hacia el mundo exterior. Por su parte, Teherán ha mantenido una cálida relación con Armenia (aunque su rival Azerbaián es un país musulmán), incluso le ha suministrado gas natural.

Teherán siguió en el camino de la amistad incluso después de la “revolución de los colores” en Armenia en 2018 y la constante gravitación de Pashinyan hacia el campo americano en el período siguiente, mientras seguía siendo miembro de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva dirigida por Moscú.

Irán está profundamente preocupado por los recientes intercambios diplomáticos de Pashinyan con Israel (por iniciativa de la Casa Blanca), que por supuesto llevaron al notorio aparato de inteligencia israelí, el Mossad, a las fronteras septentrionales dIrán (además de la posible presencia del Mossad en los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Omán en el flanco sur dIrán).

Turquía también tiene motivos para preocuparse por las actividades de Israel en Transcaucasia. Israel está involucrado en las revoluciones de color patrocinadas por Estados Unidos en Transcaucasia. Tras la revolución del color patrocinada por Estados Unidos en Georgia en 2003, Israel apareció de la noche a la mañana en Tbilisi. Desde entonces, los lazos entre Israel y Georgia se han vuelto muy estrechos.

A pesar del fracaso de la revolución de los colores en Azerbaián a mediados de 2005 y de los intentos esporádicos desde entonces, Israel ha desarrollado una estrecha “cooperación en materia de seguridad” con Azerbaián. Más al norte, Israel ha desarrollado una relación especial con otro producto de la revolución de los colores, Ucrania, cuyo presidente es un judío étnico que participa activamente en la revolución de colores que se está llevando a cabo en Bielorrusia (lo extraño es que, a pesar de la empresa que Israel mantiene en la región del Mar Negro, que es virulentamente antirrusa, sigue disfrutando de unos vínculos excepcionalmente estrechos con Rusia).

Tanto Turquía como Irán comprenden perfectamente por qué Israel concede una importancia tan grande a los tres pequeños países de Transcaucasia (11 millones de habitantes en total) para establecer una presencia de seguridad en esta región a fin de crear un “segundo frente” contra sus enemigos regionales: Ankara y Teherán. (Israel también tiene vínculos con grupos separatistas kurdos con lazos étnicos con Transcaucasia).

Irán ha expresado abiertamente su preocupación por la decisión de Pashinyan de abrir la embajada de Armenia en Israel, lo que llevó al entonces Consejero de Seguridad Nacional a viajar a Ereván, donde apuntó abiertamente a Irán (y a Rusia.) Además, la diáspora armenia en Estados Unidos es un componente influyente que Pashinyan tampoco puede ignorar.

En cualquier caso, las manifestaciones estallaron rápidamente frente a la embajada de Armenia en Teherán y altos funcionarios iraníes advirtieron a Pashinyan. Un comentarista iraní escribió: “Las consideraciones de Teherán… deben ser tomadas en cuenta… Por otro lado, Rusia se opondrá sin duda a la idea de usar a Armenia para promover la seguridad y la influencia económica. Ya había criticado severamente el acuerdo de armas de Israel con Georgia y la República de Azerbaián”.

Está claro que los analistas occidentales están ocultando el vínculo entre Estados Unidos e Israel en el trabajo en Transcaucasia. Tanto Ankara como Teherán tienen motivos para temer que Estados Unidos estén utilizando el apoderado israelí en la región transcaucásica -como ha ocurrido en el Oriente Medio durante decenios- para debilitar y hacer retroceder las crecientes aspiraciones de las dos potencias regionales.

El eje turco-iraní en formación

Con la destrucción de Irak y Siria y el debilitamiento de Egipto, Turquía (bajo el presidente Erdogan) e Irán son las dos únicas potencias regionales reales que quedan en el Oriente Medio musulmán para desafiar las estrategias regionales de Estados Unidos y la preeminencia militar de Israel.

Es significativo que el aumento de vínculos entre Estados Unidos e Israel en Transcaucasia siga a los recientes “acuerdos de paz” patrocinados por Estados Unidos entre Israel y tres Estados árabes del Golfo (Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Omán). De hecho, tanto Turquía como Irán han reaccionado enérgicamente a los acontecimientos en el Golfo.

Esta misma semana, el Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el general de división Mohammad Hossein Baqeri, advirtió explícitamente a Emiratos Árabes Unidos que Teherán lo consideraría un “enemigo” y actuaría en consecuencia si Abu Dhabi permitía una presencia de seguridad israelí en su suelo.

En el mes siguiente al acuerdo entre Israel y EAU, el Presidente turco Recep Erdogan celebró una videoconferencia con Rohani en la que hizo una gran declaración de apertura en el sentido de que “el diálogo entre Turquía e Irán tiene un papel decisivo en la solución de muchos problemas regionales”. Creo que nuestra cooperación “volverá a sus niveles anteriores a medida que las condiciones de la pandemia disminuyan”.

Rohani respondió que las relaciones turco-iraníes se han construido sobre cimientos sólidos a lo largo de la historia y que la frontera entre los dos “países amigos y hermanos” siempre ha sido “la frontera de la paz y la amistad”. Dijo que, especialmente en los últimos siete años, los dos gobiernos han hecho grandes esfuerzos basados en la cooperación bilateral, regional e internacional.

Es significativo que Rohani añadiera que los dos países están situados en una “región sensible” de Oriente Medio y son “las dos grandes potencias de la región”. Ha habido hostilidad y venganza hacia los dos países. También existe hoy en día. “No hay manera de tener éxito contra tales conspiraciones, salvo fortaleciendo las relaciones amistosas entre los dos países”.

Israel, por supuesto, ha tomado nota del incipiente eje Turquía-Irán (que también incluye a Qatar). En un comentario del Jerusalem Post se señaló que en los últimos años los vínculos entre Turquía e Irán “se han fortalecido debido a la oposición común de Estados Unidos y también de Israel”. Tanto Irán como Turquía apoyan a Hamas, por ejemplo. Observa con ironía que la geopolítica de Oriente Medio construida en torno al conflicto sectario chiíta y suní puede haber sobrevivido a su utilidad.

Una vez más, la agencia de noticias turca Anadolu publicó la semana pasada un comentario titulado “Nuevo Concepto Estratégico de Oriente Medio”, en el que se destaca que los acuerdos de paz en el Golfo ponen de manifiesto el cisma entre Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Bahrein, por un lado, y Qatar y Kuwait, por otro. (Qatar es un aliado de Turquía, mientras que Kuwait tiene lazos de amistad con Irán). El comentario señalaba:

“Los países árabes parecen haber perdido tanto la confianza como el sentido de la unidad; cuando el sentido de la confianza se vea gravemente dañado, será más fácil llevarlos a un desacuerdo, y esta división regional, como en todas partes, hará que los países árabes y sus dirigentes dependan de fuerzas externas para su seguridad y existencia”.

El comentario de Anadolu se acercó luego a su tema principal, a saber, que el llamado acuerdo de “normalización” entre Emiratos Árabes Unidos e Israel “puede ser un esfuerzo velado no sólo para ampliar el espacio imperial sino también para formar un bloque contra Irán y Turquía en el Oriente Medio”.

“Irán es un país no árabe y parece ser un enemigo jurado de Estados Unidos e Israel; Irán colabora con Rusia y China, los principales rivales de Estados Unidos, y a veces con Turquía, lo que puede amenazar tanto los intereses imperiales de Estados Unidos como la seguridad de Israel en la región. Por lo tanto, el poder y la influencia regional de Irán debe ser reducido y llevado al borde”.

“Turquía es un país de la OTAN y parece ser un aliado cercano de Estados Unidos, (pero) la política de Estados Unidos hacia Turquía en la región es ambivalente, poco clara y esquiva en el sentido de que Estados Unidos siguen apoyando al grupo terrorista (kurdo) YPG/PKK en Siria que ha estado cometiendo actos terroristas contra Turquía y matando civiles durante décadas.

“Además, los Estados Unidos e Israel, aunque parecen amistosos, no quieren una Turquía fuerte, porque una Turquía fuerte puede influir en los países árabes utilizando el Islam y otros medios y luego ponerlos en contra de la explotación del Oriente Medio y su petróleo y recursos por las potencias neoimperiales, pero los Estados Unidos y otras potencias imperiales nunca permitirán que Turquía se levante fácilmente en la región. Lo que pueden preferir es que una Turquía débil y frágil, luchando con sus conflictos internos, sirva siempre a su propósito”.

En las crónicas del gran juego, es raro que los protagonistas tomen la palabra y opten por la diplomacia pública. El juego, históricamente, se juega tranquilamente en la sombra, fuera de la vista del público. Turquía e Irán han decidido lo contrario. ¿Podría ser que el conflicto en Transcaucasia, una región distante que limita tanto con Turquía como con Irán y en la que Israel está consolidando una presencia de seguridad contra ellos, haya estallado en un contexto de nuevo alineamiento que promete rediseñar la geopolítica del Oriente Medio?

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