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Autor: Redacción (página 947 de 1367)

Las ONG ‘humanitarias’ sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas también en Yemen

El mercenario Scott Darden
Las ONG sirven de tapadera para los ejércitos imperialistas. El estadounidense capturado hace dos años en Yemen, Scott Darden, al que los medios presentaron como coordinador de la ayuda de UNICEF y Cruz Roja, en realidad desempeñaba una segunda función secreta como miembro de las fuerzas especiales del Pentágono, según el New York Times (*), que no le considera como un detenido, sino como un “rehén” al que los yemeníes habían “secuestrado”. ¡Hay tener la cara muy dura!

Darden transportaba material para los comandos de élite con un contrato clandestino que tenía con el Pentágono. El acuerdo con las Fuerzas de Operaciones Especiales no se ha publicado.

El detenido era director de Transoceanic Development en Yemen, una empresa de logística con sede en Nueva Orleans especializada en el transporte de carga a los lugares más peligrosos del mundo. Pertenece a un pequeño grupo de empresas que proporcionan ayuda humanitaria a los afectados por las hambrunas, al mismo tiempo que establecen casas de seguridad y redes de suministro para los comandos de asesinos o secuestradores.

La empresa de Darden es una muestra del mundo sombrío de los mercenarios que operan en zonas de guerra como Yemen, Somalia y Libia. Pero contratos como el de Transoceanic con las fuerzas de Operaciones Especiales levantan toda clase de sospechas sobre los “humanitarios”, poniéndolos en peligro.

“No hay muchas empresas dispuestas y capaces de proporcionar ese tipo de servicios necesarios en un lugar como Yemen”, dijo Gerald M. Feierstein, un antiguo embajador en Yemen que en 2015 fue el segundo diplomático del Departamento de Estado en Oriente Medio. Sin embargo, que dijo que no estaba al tanto de la relación de Darden con los militares.

Seis funcionarios activos y retirados de Estados Unidos han confirmado el contrato secreto del ejército con Transoceanic, describiéndolo solamente en líneas generales y con la condición de anonimato porque los detalles son alto secreto. Los portavoces del Pentágono y el mando de operaciones especiales del Ejército, así como Transoceanic, han declinado responder a ninguna pregunta, apoyándose en el secreto del asunto. El Pentágono también se negó a revelar detalles de la investigación de antecedentes a la que se someten los contratistas antes de trabajar con las fuerzas de Operaciones Especiales en el extranjero. Darden también se negó a contestar a las preguntas sobre su detención o relación con el ejército estadounidense.

Este secretismo ha llevado a algunos legisladores a exigir un mayor escrutinio de las unidades militares clandestinas. “No hay suficiente supervisión del Congreso”, dijo el representante Seth Moulton, demócrata de Massachusetts y miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, un antiguo oficial de la Marina que prestó servicio en Irak.

No es infrecuente que el Pentágono o las agencias de espionaje estadounidenses confíen en mercenarios como Darden, de 47 años, un musulmán nacido en Florida que habla árabe con fluidez, para transportar suministros y dinero por todo el mundo. Como jefe de las operaciones de Transoceanic en Yemen, Darden supervisó varias docenas de mercenarios y oficinas en Sana, la capital, así como en Aden y Hodeidah, dos de los puertos más importantes del país.

No está claro por qué un hombre de gafas, grueso y pesado como Darden antes de ser detenido, se aventuró a entrar en la vorágine de Yemen.

A finales de 2014 el caos se había apoderado del país. Los rebeldes huthíes, aliados con unidades del ejército leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh, tomaron la capital y enviaron al gobierno al exilio. Los huthíes luchan por el control del país contra los grupos leales al actual presidente, Abdu Rabbu Mansour Hadi, que está respaldado por Arabia saudí y sus aliados del Golfo Pérsico.

Mientras Yemen se precipitaba hacia la guerra civil, en febrero de 2015 Estados Unidos cerró su embajada y evacuó a su personal en Sana por motivos de seguridad, lo que obstaculizó los esfuerzos del gobierno estadounidense para llevar a cabo operaciones de espionaje en el país.

A medida que Yemen se convertía en un país cada vez más peligroso para los extranjeros, Darden repartía su tiempo entre Yemen y Dubai, donde vivían su esposa y su joven hijo. Había empezado a trabajar para Transoceanic en noviembre de 2014, unos meses antes.

Militares de operaciones especiales advirtieron a Darden que no fuera a Yemen, al igual que Sam Farran, un experto en seguridad que trabajaba para Transoceanic y un ex marine que había trabajado en la embajada de Estados Unidos en Yemen. Su esposa, Diana Loesch, dijo que no entendía por qué su esposo tenía que ir apresuradamente a Yemen; Darden dijo que su compañía lo necesitaba allí.

Pero días después de llegar a Sanah, Darden entró en pánico y llamó a Farran, quien lo escondió en un refugio que tenía en uno de los barrios de la ciudad.

“Estaba asustado”, recuerda Farran en una entrevista. A diferencia de muchos en su terreno, Darden no tenía experiencia militar o policial previa.

Horas después de la llegada, el 27 de marzo, combatientes huthíes entraron en la vivivienda y detuvieron a Darden y a Farran por espionaje. Desde que en septiembre de 2015 se filtró la noticia de que Darden estaba preso en Yemen, un portavoz de Transoceanic emitió una declaración diciendo que Darden “estaba en Yemen coordinando el almacenamiento y la entrega de ayuda humanitaria como parte de su trabajo en la logística internacional”. No se mencionó su trabajo secreto para los militares.

Después de seis meses de detención, los carceleros de la prisión golpearon el calabozo de Farran, pidiéndole la talla de su camisa y sus zapatos. Le sacaron de su celda y le obligaron a sentarse en un pasillo, donde se le unió Darden. Farran dijo que se habían separado y sólo se habían visto una vez durante su encarcelamiento.

Farran recordó que se veía bastante mal. Ambos se abrazaron y empezaron a llorar.

Los carceleros les afeitaron las barbas y les trajeron ropa. Farran recordó que comenzaron a grabar a Darden, pero no sabe lo que dijo.

Abandonaron la prisión y se dirigieron al aeropuerto de Sana, donde tomaron un Boeing 737 enviado por el sultán de Omán, que se ofreció a lograr la liberación de los dos presos estadounidenses. En el vuelo a Omán, Darden le confió a su amigo que lamentaba lo que le había dicho a los huthíes. Farran trató de consolarlo recordándole que había sido coaccionado. Sin embargo, Farran asegura que Darden nunca le confesó su relación con el ejército estadounidense ni de por qué había regresado a Yemen.

Yemen ha sido una de las zonas de conflicto más activas para las Fuerzas de Operaciones Especiales desde el 11 de septiembre de 2001. Un miembro del Seal, las tropaas especiales de la Marina, murió en enero en la primera incursión militar aprobada por el presidente Trump.

(*) https://www.nytimes.com/2017/06/06/world/middleeast/scott-darden-transoceanic-yemen-pentagon.html

Cointelpro: la guerra del FBI contra las librerías negras

En la primavera de 1968, el director del FBI, J. Edgar Hoover, dijo a sus agentes que Cointelpro, el programa de contrainteligencia establecido en 1956 para combatir a los comunistas, debería enfocarse en prevenir el surgimiento de un “mesías negro” que buscara “unificar y electrificar el movimiento militante nacionalista negro”. El programa, insistió Hoover, debe apuntar a personalidades ideológicamente tan diversas como Stokely Carmichael (luego Kwame Ture), militante de Black Power, Martin Luther King Jr. y Elijah Muhammad, dirigente de la Nación del Islam.

Pocos meses más tarde, en octubre de 1968, Hoover escribió otro memorándum advirtiendo de la amenaza urgente de un floreciente movimiento Black Power, pero esta vez Hoover se centró en los enemigos públicos más improbables: los libreros negros independientes.

En una directiva de una página, Hoover señaló con preocupación un reciente “aumento en la creación de librerías extremistas negras que representan puntos de venta para la propaganda de publicaciones revolucionarias y odiosas y centros culturales para el extremismo”. El director ordenó a cada oficina del FBI que “localizara e identificara en su territorio librerías de extremistas negros y/o de estilo africano y que investigara discretamente cada una de ellas para determinar si eran de naturaleza extremista”. El propósito de cada encuesta era “determinar la identidad de los propietarios, si se trata de un frente para un grupo o interés extranjero, si las personas afiliadas a la tienda realizan actividades extremistas, el número, tipo y fuente de libros y equipos para la venta, la situación financiera de la tienda, su clientela y si se utiliza como sede o lugar de reunión”.

Tal vez lo más preocupante era que Hoover quería que el Departamento persuadiera a los ciudadanos afroamericanos (presuntamente con pago o extorsión) para que espiaran estas tiendas haciéndose pasar por clientes o militantes simpatizantes. “Las encuestas deben llevarse a cabo en las tiendas nuevas cuando abren y usted debe reconocer el excelente objetivo que estas tiendas representan para la penetración de las concepciones raciales”, ordenó. Hoover, en resumen, esperaba que los policías adoptaran las tácticas despiadadas de espionaje y falsificación que desplegaron contra militantes de los derechos civiles y de Black Power, y que las usaran ahora contra las librerías de propiedad negra.

El memorándum de Hoover nos ofrece un perturbador vistazo a una dimensión olvidada de Cointelpro, una dimensión que durante décadas ha escapado a la atención del público: la guerra del FBI contra las librerías negras. Además del memorándum de Hoover, descubrí documentos que detallaban la vigilancia de librerías negras del FBI en al menos media docena de ciudades a través de Estados Unidos llevando a cabo una investigación para mi libro “From Head Shops to Whole Foods: The Rise and Fall of Activist Entrepreneurs”. En la cúspide del movimiento Black Power, el FBI investigó a libreros negros como Lewis Michaux y Una Mulzac en Nueva York, Paul Coates en Baltimore (el padre del corresponsal nacional de The Atlantic Ta-Nehisi Coates), Dawud Hakim y Bill Crawford en Filadelfia, Alfred y Bernice Ligon en Filadelfia. Los Ángeles, y los dueños de la librería Sundiata en Denver. Y esta lista está casi seguramente lejos de ser completa, porque la mayoría de los documentos del FBI concernientes a las librerías actualmente vivas no están disponibles para los investigadores a través de la Ley Federal de Libertad de Información (FOIA).

Los informes del FBI sobre los vendedores de libros negros eran muy penetrantes, pero a menudo banales. El FBI informa que el número de teléfono de Coates informa sobre llamadas telefónicas a sus antiguos camaradas del partido Pantera Negra, pero también a Viking Press y a la Asociación de Libreros Americanos. Los agentes de Nueva York informaron sobre una fuente cuestionable de infiltración según la cual Lewis Michaux “fue responsable de cerca del 75 por ciento del material antiblanco” distribuido en Harlem, pero otro informe admitió que “ya no era muy activo en la actividad nacionalista negra a medida que envejecía”. En Filadelfia, los agentes rastrearon la matrícula de un coche en una convención en la República de Nueva África hasta Dawud Hakim, pero poco después citaron fuentes que indicaban que Hakim “no mostró ningún interés en la actividad nacionalista negra”.

Aunque esto puede no ser sorprendente, es profundamente preocupante que Hoover y el FBI estén llevando a cabo investigaciones sostenidas de bibliotecas independientes de propiedad negra en todo el país como parte de los ataques más grandes de Cointelpro contra el movimiento Black Power. Pero la orden de Hoover a los agentes para cazar a los compradores en estas tiendas no sólo fue un ataque contra los militantes negros, sino también un absoluto desprecio por los valores declarados de la libertad de expresión y de palabra en Estados Unidos. Cualquier ciudadano que entraba en una librería de propiedad negra, corría el riesgo de ser investigado por la policía federal.

Ciertamente, muchas bibliotecas negras tenían vínculos directos con militantes del Black Power. Muchos de los libreros negros participaron ellos mismos en las organizaciones del Black Power, aunque no gestionaban sus tiendas. Pero la mayoría de las veces, los vínculos entre las librerías y el movimiento no eran institucionales, sino intelectuales e informales. Los clientes buscaban copias de títulos como “The Autobiography of Malcolm X” de Eldridge Cleaver o “Soul on Ice”, que los libreros negros estaban encantados de vender. La rápida proliferación de librerías de propiedad negra a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 marcó la avidez creciente de los escritores afroamericanos por la literatura política e histórica negra y los libros sobre África.

Las librerías de propiedad negra también vendían obras de autores que no estaban asociados oficialmente con las organizaciones del Black Power, incluyendo escritores aclamados por la crítica como James Baldwin y Lorraine Hansberry, así como escritores callejeros favoritos como Iceberg Slim, autor de la novela “Pimp”. Las librerías negras no eran frentes asignados por organizaciones militantes para distribuir propaganda política. Eran negocios independientes que respondían a la avidez creciente de los negros por los libros por y sobre los negros.

La librería Drum and Spear en Washington, D. C., parece haber atraído más atención de los agentes del FBI que cualquier otra librería negra. Fundada por veteranos del Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos, la famosa organización de derechos civiles fundada en 1960, la tienda abrió sus puertas a finales de la primavera de 1968, apenas unas semanas después de que un levantamiento devastara el distrito tras del asesinato de Martin Luther King. La tienda era un objetivo particularmente conveniente y frecuente para las fuerzas del orden federal, tanto por sus vínculos con prominentes personalidades del Black Power como por su ubicación en el vecindario de Columbia Heights, a menos de cinco kilómetros de la sede del FBI.

El FBI lanzó su vigilancia de Drum and Spear después de que las fuentes descubrieran a Stokely Carmichael (luego Kwame Ture) visitando la tienda en sus primeras semanas de actividad. El FBI de Hoover pronto ordenó que la investigación de la tienda “debería intensificarse” más allá de las visitas ocasionales de los agentes y se expandió para cultivar clientes, empleados y personas que asistían a las reuniones en Drum and Spear como fuentes de infiltración. Desde 1968 hasta el cierre de la tienda en 1974, el FBI compiló casi 500 páginas de archivos de investigación sobre Drum and Spear. Los agentes vestidos de civil que visitaban la tienda levantaron sospechas de los empleados cuando permanecían sentados en vehículos estacionados frente a la empresa durante horas. En otro incidente, dos hombres disfrazados que parecían ser agentes federales visitaron Drum and Spear y pidieron comprar el inventario completo del Pequeño Libro Rojo de Mao. Los informes de los agentes detallaron minuciosamente el contenido de la tienda, informando que sus aproximadamente 4.000 copias de 500 títulos se dividieron en cinco secciones -África, Negra Americana, Ficción, Tercer Mundo y Niños- mientras que carteles y fotografías de H. Rap Brown, Carmichael, Huey Newton y Che Guevara decoraban sus paredes.

Hoover tenía razón en un punto: las librerías negras crecieron a finales de la década de 1960. Hasta 1966, las librerías de propiedad negra operaban en menos de una docena de ciudades de Estados Unidos, y la mayoría de ellas tenían dificultades para mantener sus operaciones. En pocos años, sin embargo, el número de tiendas se disparó. Docenas de nuevas tiendas se abrieron en todo el país en los últimos años de la década de 1960, casi triplicando su número desde principios de la década. Como destacó el New York Times en 1969, “una ola de compras de libros está afectando a las comunidades negras de todo el país”. La docena de librerías negras en funcionamiento a mediados de la década de 1960 llegó a más de 50 a principios de la década de 1970, y cerca de 75 a mediados de la década.

En opinión de Hoover, las librerías de propiedad negra representaban una red coordinada de extremistas del odio. Su torpe invocación del término “librerías de estilo africano” traicionó su falta de comprensión del panafricanismo, una filosofía que los afrodescendientes de todo el mundo deberían unir en la búsqueda de objetivos políticos y sociales comunes. Para Hoover, las organizaciones antigubernamentales radicales estaban promoviendo activamente la creciente fascinación de los negros americanos por África con la esperanza de usarla como arma contra los blancos. Pero Hoover describió erróneamente la corriente orgánica de interés popular en la historia, cultura y política africana que se estaba extendiendo en las comunidades afroamericanas.

Al igual que gran parte de Cointelpro, Hoover se inspiró en un modelo de contrainteligencia desarrollado para combatir al Partido Comunista rígidamente organizado y centralizado de Estados Unidos de América, y lo aplicó a una gama mucho más amplia y descentralizada de grupos del Black Power emergentes en todo el país. El PCUSA, por ejemplo, había gestionado una serie de librerías oficiales en ciudades a lo largo de Estados Unidos, que el FBI había estado vigilando por lo menos desde la década de 1930.

El FBI parece haber puesto fin a su vigilancia de las librerías negras a mediados de los setenta, tras la muerte de Hoover y el fin oficial de Cointelpro. A medida que el movimiento Poder Negro disminuyó a finales de la década de 1970 y el número de librerías negras disminuyó significativamente a principios de la década de 1980 (antes de un resurgimiento a principios de la década de 1990). En retrospectiva, vale la pena considerar si las investigaciones del FBI no han socavado la viabilidad de estas empresas negras, creando una tensión indebida para los propietarios que ya estaban luchando para llegar a fin de mes y asustando a los clientes que querían evitar reunirse con la policía.

De hecho, la guerra del FBI contra las librerías negras es un capítulo triste en la historia del cumplimiento de la ley en Estados Unidos, una época en la que los agentes federales renunciaron a cualquier noción de libertad de expresión al apuntar a empresarios negros y sus clientes para comprar y vender literatura que consideraban políticamente subversiva.

“Esto es un desperdicio de dinero de los contribuyentes”, lamentó el vendedor de libros de Filadelfia Dawud Hakim en 1971, al enterarse de que él mismo era el blanco de la equivocada campaña de vigilancia del FBI. “Tratamos de educar a nuestra gente sobre su historia y cultura. En cambio, el FBI debería dedicar su tiempo al crimen organizado y a los narcotraficantes”.

Joshua Clark Davis https://www.theatlantic.com/politics/archive/2018/02/fbi-black-bookstores/553598/

Regresan las movilizaciones, Podemos convalece

Enric Juliana

El jueves 22 de febrero a las once de la mañana un numerosos grupo de jubilados decidió romper el precinto de la ley mordaza. Bajaban en manifestación por la Carrera de Sant Jerónimo y en la esquina con la calle Cedaceros se encontraron con las vallas de protección del Congreso y un cordón policial. Empezaron a apartar las vallas y desoyeron a los guardias, que les pedían con las manos que se quedasen quietos. (La vigente ley de Seguridad Ciudadana prevé multas de hasta 30.000 euros por manifestarse ante las sedes parlamentarias con “perturbación grave” de la seguridad ciudadana).

Ningún oficial dio la orden de carga. Los policías no parecían muy dispuestos a emplear la fuerza. Aquellos hombres y mujeres enfadados por la congelación de las pensiones podían ser sus padres. El cordón policial fue desbordado sin incidentes y los manifestantes se dirigieron hacia la puerta de los leones, donde quedaron congregados. “¡Sí se puede, sí se puede!”, gritaban frente al Congreso de los Diputados. No eran una multitud oceánica, pero sí suficientemente numerosa cómo para causar mucha impresión en la España digital.

El gesto de los jubilados desbordando a la Policía frente al Congreso ha enviado una señal de alerta a todos los centros del poder del país. Atención, alguna cosa está pasando después de un largo ciclo de tranquilidad en las calles, con la única excepción de las grandes manifestaciones en Catalunya. Un ciclo de tranquilidad en las calles que comenzó con la entrada en escena de Podemos en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo del 2014, poco antes de la abdicación del rey Juan Carlos, pronto hará cuatro años.

A finales de aquel mismo año, con Podemos escalando rápidamente posiciones en los sondeos, el Ministerio del Interior constató un paulatino descenso del número de manifestaciones en la capital de España y en las principales ciudades del país. El partido que levantaba la bandera de la indignación estaba conduciendo la protesta social al recinto de la representación política. En las elecciones generales de diciembre del 2015, Podemos y sus alianzas territoriales obtenían 71 diputados con el 20,6 por ciento de los votos emitidos, el mayor resultado conseguido nunca por una fuerza situada a la izquierda del PSOE. Seis meses después, en la repetición electoral del 26 de junio del 2016, Podemos intentó sobrepasar al Partido Socialista mediante una alianza con Izquierda Unida, que mantenía una base fija de un millón de votos, con muy escaso rendimiento, como consecuencia de una ley electoral que perjudica a los partidos menores.

El sorpasso, sin embargo, no se produjo. Unidos Podemos se dejó un millón de votos por el camino. Hubo antiguos electores socialistas que regresaron al PSOE, decepcionados por el tono arrogante que había adoptado el nuevo partido durante aquellos meses de interinidad. Hubo votantes de Izquierda Unida muy acostumbrados a su nicho –“pocos pero buenos”– que se quedaron en casa. Otros encontraron demasiado blando y socialdemócrata el discurso de Pablo Iglesias durante la campaña. Otros, en sentido contrario, no se atrevieron a dar la primacía de la izquierda a un partido de perfil radical, apenas tres días después de un inesperado Bréxit británico que abría numerosas dudas sobre el futuro de la Unión Europea. Unidos Podemos pinchó, pero mantuvo 71 diputados y el 21 por ciento de los votos, a muy escasa distancia del Partido Socialista.

Meses después volvería a superar el PSOE en las encuestas, cuando este partido parecía resignado al liderazgo de Susana Díaz, pero la inesperada victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas, con un discurso descaradamente podemista, colocó a los morados por debajo del 20 por ciento.

El desenlace de la cuestión de Catalunya les ha acabado de deprimir. Atrapados entre dos fuegos, los voluntariosos defensores de la “España plurinacional” (concepto que el PSOE sanchista ha puesto inmediatamente bajo arresto domiciliario, después de haberlo abrazado), cuentan actualmente con una proyección de voto que oscila en la mayoría de los sondeos entre el 16 y el 17 por ciento, con una sensible pérdida de escaños en la España interior, en beneficio de Ciudadanos.

Podemos convalece y regresan las movilizaciones. Esta es una de las lecturas cabalísticas que se está haciendo de la sonora manifestación de los jubilados. El partido morado, en estos momentos más metódico y activo que nunca en la actividad parlamentaria, ya no canaliza hacia el interior de las instituciones todo el malestar social acumulado. La energía cinética de la protesta volverá a tomar la calle en los próximos meses.

Vuelven las movilizaciones, cuando todavía falta un año para el reinicio del ciclo electoral. La manifestación sorprendió a todos en el Parlamento. Los diputados de Podemos pusieron los ojos como platos cuando oyeron a varios miles de jubilados corear su eslogan fundacional –“¡Si se puede!”–, justo en el momento en el que las encuestas dicen que es muy débil su incidencia política entre la población mayor de 65 años.

La mayor sorpresa se produjo en el Partido Popuar, el Partido Alfa de la España mayor. Tenían constancia de una serie de manifestaciones locales de pensionistas, especialmente concurridas en Bilbao, pero no se imaginaban que la protesta coagulase de aquella manera frente al Congreso. Si el Partido Popular pierde el apoyo de los jubilados, está perdido. Esta es la clave de los próximos meses. Mariano Rajoy, evidentemente, no ha dejado que la oposición le lleve a rastras al Parlamento para hablar de las pensiones.

Comparecerá el próximo día 14 en el Congreso e intentará convencer a la gran mayoría de las personas mayores de que sus pensiones no están en peligro y que sólo una política de mejoras graduales puede garantizarles una vida tranquila. No será un debate fácil para la oposición. Vuelven las movilizaciones, lo cual no significa, de manera automática, que el país vaya a girar a la izquierda.


http://www.lavanguardia.com/politica/20180304/441240835410/vuelven-las-movilizaciones.html

950 delitos se cometieron el año pasado contra los musulmanes en Alemania

Todos hablan de los ataques islamistas, pero nadie de los ataques contra los islamistas, pero el el gobierno alemán registró el año pasado al menos 950 delitos contra musulmanes y sus instalaciones, ataques entre los que se incluyen agresiones físicas, difamaciones y profanaciones con sangre de cerdo.

La mayoría de estos delitos fueron cometidos por neonazis, según el Ministerio de Interior que ha respondido así oficialmente a una interpelación parlamentaria que este sábado publica el diario Neue Osnabrücker Zeitung.

Entre los delitos contabilizados destacan 60 agresiones físicas contra musulmanes, en las que 33 personas resultaron heridas.

No obstante, en la cifra total están también incluidos delitos de odio contra peticionarios de asilo musulmanes, cartas amenazantes, ataques a mujeres con velo, profanaciones de mezquitas con sangre de cerdo, y pintadas de símbolos nazis en centros y domicilios de musulmanes.

El informe de 2017 es el primero de este tipo disponible, ya que las autoridades alemanas no habían recopilado esta información previamente, por lo que no se pueden establecer comparaciones.

Recientemente se difundió que el año pasado Alemania registró algo más de 2.200 delitos contra refugiados y sus centros de acogida, cerca de un tercio menos que el año previo.

Según recogieron los medios del grupo Funke en base a otra interpelación parlamentaria, en 2017 se contabilizaron unos 1.900 ataques a refugiados y más de 300 delitos contra albergues de acogida, en los que en total resultaron heridas unas 300 personas.

http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/comunidad-musulmana-alemania-sufrio-ano-pasado-mas-950-ataques_225363

Le Pen: el viejo, el nuevo fascismo y los grandes esfuerzos que hacen todos por no llamar a las cosas por su nombre

En Francia ha salido a la venta el primer tomo de 500 páginas con la autobiografía del fascista Jean Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional en 1972, que es la fecha en la que acaba el relato de su peripecia política reaccionaria. La obra se títula “El hijo de la nación”.

El fascismo francés y Le Pen se forjaron en la época del mariscal Pétain, dirigente de la Francia que colaboró con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial en la ocupación de su propio país, algo muy poco nacionalista y típicamente clasista: en 1940 los invasores nazis no molestaron, pero la llegada de pateras repletas de negros y moros es otra cosa muy diferente.

Ahora los moros invaden Francia, pero antes los franceses invadieron Argelia. Le Pen es un viejo sargento paracaidista del ejército colonial francés que combatió contra la liberación de Argelia, donde la tortura de los independentistas y la desaparición de la población civil fueron prácticas sistemáticas contra los que ya entonces fueron calificados como “terroristas”.

En sus memorias Le Pen admite que “había golpes, se utilizó la picana y la bañera, pero no hubo mutilaciones ni nada que tocara la integridad física”. El dirigente fascista niega que él o sus camaradas “hayan tenido a su cargo los interrogatorios especiales”. Sin embargo, en 2002 el diario Le Monde probó que el sargento había participado en la formalización de “la tortura a domicilio” durante el primer semestre de 1957.

Su libro es una manera como otra cualquier de resucitar al fascismo francés que, a pesar de que los medios insistan en lo contrario, atraviesa una profunda crisis. Han querido imitar a Hitler porque se han creído la fantasía de que los nazis llegaron a la cancillería en Alemania mediante los votos, y es mentira. En 1933 los nazis llegaron al poder gracias al propio Estado alemán y a los demás partidos reaccionarios que los elevaron a lo más alto.

El Frente Nacional es hoy una jaula de grillos. Uno de sus dirigentes, Florian Philippot, ha abandonado la organización para crear su propio partido, Los Patriotas.

La nieta de Le Pen, Marion Maréchal Le Pen, le hace sombra a Marine. La pelea por la primera fila del palco es tan feroz que el papá ha amenazado con presentarse en el congreso del partido que se celebrará la semana que viene acompañado por 300 ciclistas.

La hija de Le Pen, Marine, está empeñada en resucitar el fiambre mediante lo que llama su “refundación”, que supondrá su cambio de nombre, algo en lo que no todos están de acuerdo. Ni siquiera el fundador, su padre, que lleva años fuera de la organización.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la primavera del año pasado, los fascistas fueron barridos estrepitosamente, aunque obtuvieron más de 10 millones de votos, el resultado más alto conseguido hasta ahora.

Marine Le Pen lucha por modernizar el fascismo francés. Quiere eliminar etiquetas tóxicas, como el antisemitismo, el populismo mediocre o el racismo gárrulo que espantan de las urnas a muchos electores. Con ese propósito ha organizado el congreso de la semana que viene.

Por el contrario, el abuelo Le Pen quiere mantener las esencias reaccionarias, colonialistas y xenófobas del fascismo francés de toda la vida, el de Petain y Maurras.

Las disputas actuales de la familia Le Pen expresan la lucha entre el viejo y el nuevo fascismo, ese que no quiere que le llamen por su nombre y que todos los oportunistas del mundo se esfuerzan por disimular.

Los profesores de las 64 universidades británicas llevan tres semanas de huelga contra los recortes en las pensiones

Los profesores de las 64 universidades del Reino Unido inician el lunes su tercera semana de huelga en protesta contra los recortes en las pensiones, lo que ha llevado a 80.000 estudiantes a reclamar compensaciones por las clases perdidas.

El nuevo Plan de Jubilación Universitaria traslada todo el riesgo a los trabajadores, por lo que puedes cotizar durante 30 ó 40 años y al final no sabes con qué dinero vas a contar. “Es completamente inaceptable”, dijo Jeanette Findlay, profesora de Economía de la Universidad de Glasgow (Escocia).

Lo que tratan de hacer los irresponsables de las universidades es privatizar indirectamente las pensiones, según la profesora Findlay.

El sindicato University and College Union (UCU), que representa a los profesores y al resto de personal que trabaja en los centros universitarios, señala que la nueva regulación reduce en casi 10.000 libras (11.200 euros) la pensión de un profesor universitario normal.

El sindicato solo volverá a la mesa de negociación si se acepta su propuesta de incrementar un 2 por ciento las aportaciones al fondo de pensiones que realizan empresas y trabajadores. Los profesores están dispuestos a pagar más, si la universidad también lo hace, para asegurar así el futuro de las pensiones.

Por el momento, la huelga iniciará este lunes su tercera semana con paros que se extenderán hasta el jueves y que se alargarán durante toda la semana siguiente. Si no consiguen su objetivo, es posible que la protesta afecte a los exámenes de finales del semestre.

Se estima que más de un millón de estudiantes se verá afectado, lo que ha llevado a unos 80.000 a firmar peticiones de compensación. De media, los británicos pagan más de 10.000 euros, con excepción de Escocia, donde no hay tasas educativas.

A pesar de ello, una encuesta de la firma YouGov reveló que el 66 por ciento de los alumnos de los centros afectados apoya al personal docente.

Proceso Gbagbo: dos años después las acusaciones de los colonialistas se desinflan

El proceso contra el ex Presidente marfileño Laurent Gbagbo ante el Tribunal Penal Internacional ha entrado en su fase decisiva. Los jueces del Tribunal le han metido presión a la fiscal Fatou Bensouda al exigirla que concrete y justifique su acusación en el plazo de un mes. En otras palabras, han suspendido el juicio y -bajo cuerda- lo que le dicen es que retire la acusación. Ante el vacío y el ridículo, la fiscal estaría dispuesta a hacer concesiones, al más puro estilo judicial gringo.

El juicio contra Gbagbo y su ministro Charles Blé Goudé en La Haya, que comenzó hace dos años, se ha desinflado tras oir a los 82 testigos de la acusación. El Tribunal confirma que Bensouda tiene que explicar si las pruebas que ha aportado en el juicio apoyan cada una de las acusaciones contra Gbagbo y, sobre todo, la muerte de 167 personas.

Los testimonios de los 82 testigos han resultado desastrosos para la fiscalía, ya que no sólo no proporcionaron ninguna prueba sino que muchos de ellos exoneraron a los dos acusados. “Si la fiscal pretende retirar parte o la totalidad de los cargos […] tendrá que presentar una solicitud a la Sala lo antes posible”, le dicen los jueces, presididos por el italiano Cuno Tarfusser.

La Sala está dirigiendo el juicio abiertamente en una dirección favorable a los dos acusados. Los jueces se han convertido en abogados defensores, ya que los dos acusados han sido declarados indigentes y se le han nombrado a unos de oficio que, como es costumbre, no dan un palo al agua.

El juicio ha sido objeto de numerosas manipulaciones e irregularidades incluso antes de que se iniciara. La acusación contra Gbagbo y su ministro es el resultado de un cambalache político, una farsa que desde 2010 involucra al entonces fiscal del Tribunal, el argentino Luis Moreno Ocampo, a los colonialistas franceses y al actual jefe de Estado de Costa de Marfil, Alassane Ouattara. Por eso, en abril de 2011 Ocampo pidió al nuevo gobierno de Costa de Marfil que mantuviera preso a Gbagbo cuando no tenía ninguna base legal para hacerlo.

En 2013 Gbagbo debió ser puesto en libertad. Dos de los tres jueces de la Sala de Cuestiones Preliminares del Tribunal, Christine Van den Wyngaert y Hans Peter Klaus, consideraron que las pruebas presentadas por la fiscal Bensouda no podían “en modo alguno presentarse como resultado de una investigación completa y adecuada”, y no podían justificar una acusación. Pero, curiosamente, se impuso la tercera jueza, Silvia Fernández de Gurmendi, una antigua colaboradora de Moreno Ocampo, que tenía una opinión opuesta. En lugar de archivar el caso, la Sala decidió conceder a Fatou Bensouda un año más para reanudar su investigación.

Una nueva anomalía marcó la continuación de la fase preliminar: en 2014, mientras que Christine Van den Wyngaert consideró que las pruebas proporcionadas por la fiscal eran insuficientes, Hans Peter Klaus y Silvia Fernández de Gurmendi consideraron todo lo contrario. Entonces Gbagbo fue acusado de inmediato. Hans Peter Klaus estaba gravemente enfermo en el momento de su decisión y renunció unos días después de anunciar la acusación. Un mes después murió.

En octubre del año pasado Mediapart y el European Investigative Collaborations (EIC) destaparon las manipulaciones de Moreno Ocampo y el carácter ilegal del procedimiento iniciado contra Gbagbo. Aunque no provocaron ninguna reacción en los países “civilizados” y “respetuosos de los derechos humanos”, desataron una tempestad de indignación en África.

Según algunas fuentes, la fiscal parece dispuesta a soltar lastre para sacar al Tribunal de la trampa en la que está medido. Pero para ello necesita la luz verde de los que la sostienen: los colonialistas franceses. Si quieren salvar lo poco que queda de la credibilidad del Tribunal, no tendrán otra opción que aceptar que este fraude judicial ha llegado a su fin.

A sus 72 años de edad, Gbagbo afirma ser una víctima de Francia y un “rehén” del Tribunal. Lleva ya 7 años preso en Holanda de manera preventiva, algo inverosímil si no fuera por el carácter netamente político, colonialista y fraudulento del proceso.

http://www.linfodrome.com/vie-politique/36644-cpi-nouveau-rebondissement-dans-l-affaire-gbagbo-ble-goude-selon-mediapart

Arabia saudí compra y vende mujeres marroquíes a través de internet

Issam El Yadari

En Arabia saudí las redes sociales transmiten imágenes de mujeres marroquíes que se venden como sirvientas domésticas a cambio de una suma de dinero, según el medio alemán Deutsche Welle.

Una fotografía difundida en Twitter muestra a dos mujeres marroquíes subastadas como empleadas domésticas. Una de ellas tenía 30 años de edad, con cinco años de experiencia laboral en Arabia saudí, y puede cocinar y limpiar, y le ofrecen 1.500 riales saudíes. A la otra la describien como “capaz de cocinar comida saudí y disfruta con los niños”. También se ofrece al mismo precio.

“Es un ejemplo de esclavitud”, dice a Deutsche Welle Yasmin Ajutat, una bloguera marroquí especializada en derechos de la mujer. Explica que las mujeres extranjeras que trabajan como empleadas domésticas en Arabia saudí tienen restringido muy severamente lo que pueden hacer. Por ejemplo, “muchos árabes saudíes no permiten que sus sirvientes tengan un teléfono móvil para comunicarse con sus familias”, explica.

En un anuncio publicitario, el vendedor decide subastar a una mujer marroquí como ama de llaves por “su ambición por conseguir un teléfono móvil”. En otro mensaje de Twitter, el pasaporte de una mujer marroquí le había sido confiscado a su titular y utilizado para anunciar su venta en la subasta.

Los sirvientes domésticos trabajan bajo el sistema “kafala”, un reglamento de Arabia saudí y otros países del Golfo en el que los patronos emplean a trabajadores extranjeros y siguen siendo responsables de los visados de las mujeres y de la residencia legal durante toda su estancia.

Este sistema feudal ha sido criticado por organizaciones que se oponen a las relaciones abusivas entre patronos y trabajadores. En algunos casos extremos, los patronos abusan física y mentalmente de sus trabajadores, rechazan el pago, se incautan de sus pasaportes y pueden negarse a dejarlos regresar a su país de origen.

En los anuncios hay casos de abuso de mujeres marroquíes. En 2015, por ejemplo, la marroquí Lamia Moatamid, que se casó con un árabe saudí, fue violada por su marido y encarcelada después de intentar denunciar el crimen. Hizo un llamamiento directo al rey Mohammed VI de Marruecos para que la salvara y fue liberada de la cárcel un año después. En febrero del año pasado, su patrono saudí arrojó por la ventana a una criada marroquí. Las redes sociales difundieron un vídeo en el que aparece conectada a una cama de hospital después del atentado.

En algunos casos, las mujeres sufren malos tratos. Muchas mujeres saudíes se indignan por la afluencia de marroquíes desde 2011, temiendo que las trabajadoras marroquíes seduzcan a sus maridos. Hay denuncias de agresiones, acusando a las mujeres saudíes de abusos. El canal alemán destaca que la especial relación entre Rabat y Riad no ha resuelto este problema recurrente desde 2011, año en que se abrió el mercado laboral saudí a las mujeres marroquíes.

https://www.tsa-algerie.com/en-arabie-saoudite-des-femmes-marocaines-vendues-sur-twitter/

Estados Unidos y Taiwán: un descenso a los infiernos de la guerra

Pekín ha advertido a Taiwán sobre una ley estadounidense pendiente de aprobación que fortalecería los lazos entre Washington y la nación insular. Los medios de comunicación públicos chinos sugiren que podría conducir incluso a una guerra abierta.

La Oficina de Asuntos de Taiwán de China dijo que la aprobación de la Ley de Viajes de Taiwán era una afrenta directa al principio de Beijing de una única China, que no reconoce a Taiwán como un estado soberano y pide la reunificación con el continente.

“Advertimos severamente a Taiwán que no se ponga en manos de los extranjeros para reforzarse o se quemarán con el fuego”, dijo la oficina del gobierno en una breve declaración.

El proyecto estadounidense, que sólo está pendiente de la firma de Trump para convertirse en ley, permitirá a los funcionarios estadounidenses viajar a Taiwán para reunirse con sus homólogos taiwaneses, permitirá a los altos funcionarios taiwaneses visitar Estados Unidos y reunirse con funcionarios estadounidenses, y fomentará lazos económicos más estrechos entre los dos países. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino se opone resueltamente a la ley estadounidense y ya ha presentado una denuncia formal ante Washington.

Los medios de comunicación de China predijeron que, si se promulga, el proyecto de ley podría envalentonar al presidente taiwanés Tsai Ing-wen para que buscar la plena independencia de la isla, lo que podría desencadenar una ley anti-secesión por parte de China. Aprobada en 2005 la ley permite a Pekín “usar la fuerza para impedir que la isla se separe”, advirtió un editorial del diario oficial China Daily.

Dado que en tal caso Estados Unidos está obligado por ley a actuar en defensa de la isla, la ley supondría “un descenso a los infiernos”, agrega el editorial.

El periódico público Global Times tomó una posición similar, advirtiendo en su propio editorial que las ambiciones políticas de Estados Unidos en la región podrían forzar la mano de China, acabando en “medidas específicas contra las fuerzas independentistas de Taiwán”.

Recurriendo a la fuerza del Ejército Popular de Liberación, el Global Times argumenta que ahora China continental disfruta de una “inigualable iniciativa estratégica en el Estrecho de Taiwán”. El periódico añade que la situación militar y política en el Estrecho de Taiwán ha cambiado radicalmente.

https://www.rt.com/news/420307-us-china-taiwan-war/

El Pentágono envía otros 600 soldados más a sus bases militares en Siria

A la izquierda Al-Qaeda, a la derecha el Pentágono
El Pentágono ha desplegado otros 600 soldados más en la base militar que tiene en Al-Tanf, en Siria, junto a la frontera irakí.
A principios de este año un contingente militar compuesto por 600 soldados de las fuerzas especiales, ha llegado a la base de At-Tanf, establecida hace dos años por Estados Unidos. Un informe del periódico turco, Milliyet, que cita el sitio en árabe Palmyra Monitor, sugiere que las unidades llegaron a la base con vehículos blindados.
Ese mismo día, el asistente del secretario del Consejo de Seguridad de Rusia dijo que era sorprendente que Estados Unidos hubiera ocupado un territorio tan grande sin el consentimiento del gobierno sirio, que ha instado una y otra vez a Estados Unidos a poner fin a su invasión, en momentos en que el ejército regular ya ha logrado derrotar a los yihadistas en lo sustencial. Sin embargo, Washington ha asegurado que mantendrá sus fuerzas en Siria.
Estados Unidos está ocupando una zona de 55 kilómetros alrededor de Al-Tanf en la frontera sirio-jordana sin el consentimiento del gobierno de Damasco. La base de Al-Tanf tiene por objeto impedir las movilizaciones de las fuerzas armadas sirias y rusas, según indicó Defense News (*).
La zona incluye el infame campo de refugiados de Rukban, donde los militantes de los grupos yihadistas se mueven libremente junto a las tropas estadounidenses.
Además, Estados Unidos ha establecido hasta 20 bases militares en el Kurdistán sirio.
El embajador de Rusia en Jordania Boris Bolotin dice que tiene información de que los yihadistas están siendo entrenados en la región de Al-Tanf, en la frontera sirio-jordana: “No descarto que puedan ser yihadistas que huyeron de Raqqa”.
La actual batalla en la Guta oriental ha acabado con el sueño de Estados Unidos de crear una base militar en dicho barrio de Damasco, decía Al-Watan el 12 de febrero. “Moscú ha acabado con los esfuerzos de los terroristas sirios en la Guta oriental, donde buscaban establecer un aeropuerto y bases militares para Estados Unidos con el fin de evitar el avance de las fuerzas sirias al este de Damasco”.
En la Guta oriental operan los yihadistas de Al-Qaeda (Frente Al-Nosra, Fatah Al-Sham), desde donde lanzan cohetes contra zonas residenciales en Damasco, provocando la muerte de numerosos civiles.
Desde 2014 Estados Unidos lleva a cabo ataques aéreos contra el Califato Islámico en Siria sin la autorización del gobierno de Damasco o un mandato de la ONU. Siria, por su parte, considera que su presencia constituye una violación de la soberanía nacional del país.
El ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, ha denunciado la presencia militar de Estados Unidos en Siria, la cual no tiene por objeto luchar contra el Califato Islámico, como afirma Washington, sino desintegrar el país árabe.

(*) https://www.defensenews.com/global/mideast-africa/2018/01/15/russia-and-us-engage-in-military-base-race-in-syria/

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