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Autor: Redacción (página 802 de 1361)

El caso del ‘chequista’ Saturnino Andrés Alba fusilado en Madrid por los fascistas tras la correspondiente farsa judicial

Fernando Hernández Holgado

Si buscamos en la red el nombre de Saturnino Andrés Alba, nos encontraremos con dos entradas de noticias suyas de un mismo periódico, el ABC, con una distancia de casi ochenta años. La primera pertenece al archivo histórico digital del medio: el 2 de mayo de 1939, un largo artículo con el título “Siguen practicándose detenciones de sujetos acusados de asesinatos y robos” desgranaba una larga lista de nombres asociados a crímenes, a cual más truculento, desde “capitanes rojos” a “responsables de checas”. Uno de esos nombres era el de Saturnino Andrés, “de la CNT, que formó parte de la checa del cine Europa; se le acusa de haber cometido numerosos asesinatos, entre ellos el de una religiosa”. Los periódicos de la época  Arriba, Ya, Informaciones- publicaban esta clase de partes oficiales para jalear la campaña represiva contra sus oponentes políticos. Aquellos que los abrían sabían leer entre sus líneas la cotidiana realidad que se desarrollaba detrás: la de una serie continua de encarcelamientos y ejecuciones en las mismas cárceles y, principalmente, en las inmediaciones del cementerio del Este o de la Almudena.

Resulta casi grotesco que solo en 2018 se haya podido aquilatar la cifra más o menos exacta de ejecuciones -por fusilamiento y por garrote- producidas entre abril de 1939 y febrero de 1944 en Madrid capital, en un trabajo encargado por el anterior Ayuntamiento -por la ya desaparecida Oficina de Derechos Humanos y Memoria, que facilitó el acceso de un equipo de historiadores a la documentación del cementerio-, y que hasta el momento asciende a 2.936, ochenta de ellas mujeres. El estudio sobre la cifra y datos básicos de estas 2.936 personas debía servir precisamente para inscribir sus nombres completos en un monumento proyectado en el cementerio de la Almudena por el prestigioso artista Fernando Sánchez Castillo, actualmente paralizado por el actual consistorio.

Fue precisamente para denostar este proyecto apenas presentado que el periódico ABC publicó una relación de 335 personas -de estas 2.936 ejecutadas- que, en su condición de presuntos “chequistas”, siempre según este medio, no debían figurar en el monumento proyectado. La página de portada del día 19 de febrero de 2018, con el titular “Carmena homenajeará a 335 chequistas en un Memorial”, recogía una relación de los nombres y apellidos de los mismos en telón de fondo, por detrás de una fotografía de Carmena. Así, cerca de ochenta años después, volvía a aparecer el de Saturnino Andrés Alba.

No me referiré aquí a la polémica surgida en su momento, que salpicó al ya desaparecido Comisionado de Memoria Histórica del Ayuntamiento, y en la que tuve ocasión de intervenir como responsable del equipo de historiadores mencionado. Por otra parte, las asociaciones memorialistas encabezadas por Memoria y Libertad, el colectivo de familiares de víctimas del franquismo en Madrid, llevan ya tiempo denunciando la situación por la parte que les toca. Mi intención es doble. La primera es la de examinar la documentación conservada sobre uno de estos 335 casos de “chequistas” y leerla con un sentido crítico, a la luz de otras fuentes e informaciones. La segunda es la de reflexionar, también como historiador, sobre esta mala práctica de utilizar la -mala- historia como arma política de ocasión, sin reparar en el daño que pueda hacerse a las familias de las personas mencionadas. Porque detrás de cada nombre, de cada uno de estos nombres que deberían figurar en el proyectado monumento de recuerdo, y que durante décadas han estado ocultados cuando no vilipendiados, hay una familia. Es una cuestión de rigor historiográfico, desde luego, pero también, y sobre todo, de sensibilidad moral. Y, para ello, bien podemos empezar con uno de esos 335 nombres a los que, casi ochenta años después de su ejecución sumaria, se pretende condenar por segunda vez al olvido remachando de paso la calumnia de la que fue víctima en 1939. Empecemos pues por Saturnino Andrés Alba, el presunto “chequista”.

1. La acusación

Había transcurrido justamente un mes desde la entrada oficial de las tropas sublevadas en Madrid cuando el albañil Saturnino Andrés Alba Millán, de 48 años de edad, fue detenido en el barrio de Tetuán donde residía por tres agentes del Servicio de Investigación Político-Militar (SIPM) de Cuatro Caminos, compuesto mayoritariamente por miembros de la Falange clandestina y policías y militares de la República que habían trabajado como “quintacolumnistas” durante la guerra. Eran Adolfo del Yerro, Gregorio Triviño y otro Saturnino, este de apellido Millán. Es de suponer que Adolfo del Yerro Rodríguez, la voz cantante de los tres, se había bregado como “quintacolumnista”, ya que justo un año atrás, a finales de abril de 1938 figuraba como sargento del Ejército de Maniobra en Madrid. Lo mismo podría decirse de Gregorio Triviño Utesa, nombrado auxiliar de la Dirección General de Seguridad en mayo de 1936. En este primer atestado policial, los tres agentes justificaron la detención alegando “fundadas” sospechas de que el albañil había pertenecido a la “checa” del cine Europa, en Cuatro Caminos, y de que había violado a una monja a la que asesinó después.

Saturnino Andrés firmó su declaración recogida a máquina con una firma llamativamente temblorosa –que contrastaría con las firmas posteriores de las sucesivas declaraciones ante el juzgado-, elocuente indicio del maltrato sufrido a manos de dichos policías. A veces un simple trazo irregular en un documento escrito puede informar tanto como las palabras que reproduce. Palabras, por cierto, que todo historiador debería someter siempre a crítica –al igual que ocurre con los “subjetivos” relatos orales- no tanto por lo que dicen sino por cómo lo dicen, y aún más por lo que ocultan. Porque, ¿sabemos de alguna dictadura del siglo XX que haya levantado escrupulosa acta de una sesión de tortura, práctica a la que tanto se recurrió, y más aún durante la posguerra española? La dictadura franquista no, desde luego. Y torturas hubo durante toda la dictadura, y especialmente en los exaltados y vengativos momentos de la conquista y ocupación del Madrid republicano.

En aquella primera declaración ante la policía de fecha 30 de abril de 1939, Saturnino reconoció haber pertenecido a la CNT –un dato habitual, dado que la sindicación fue obligatoria durante la guerra- y haber estado de guardia en el “Europa” cuando un tal “Cándido” y un tal “Avelino” llevaron un día al cine a una “monja medio desmayada y con las ropas desgarradas”, y que esa misma noche “los citados se la llevaron, acompañados por el declarante, en coche hasta las cercanías del Alto del Hipódromo”, donde le dispararon varios tiros y regresaron al Europa.

2. Un paréntesis: la sugestión de la palabra escrita

Hasta ahí esa primera declaración de fecha 30 de abril, escrita a máquina en el cuartel del SIPM, con la temblorosa firma de Saturnino debajo. Nunca deja de asombrarme el tremendo poder de sugestión de veracidad, casi fetichista, de la palabra escrita, sobre todo cuando se trata de un documento oficial, en este caso del subgénero político-jurídico. La sugestión no es otra que la de su presunta “objetividad” –en contraste con un relato a viva voz, en primera persona- pero un mínimo examen siempre nos informa de las importantes mediaciones que contiene. Para empezar, ese uso de la tercera persona –la del “declarante”- con el que se pretende mantener una distancia, objetivizar un relato con una frialdad que no puede contrastar más con la escena a la que, desgraciadamente, no podemos llegar más que con la imaginación, eso sí, partiendo de indicios: la de un hombre convertido en un animal acorralado. En segundo lugar, el lenguaje, que no es otro que es el de un formalismo secular –aquí se nos representa la importancia del funcionario escribiente, del secretario del atestado policial- en sus expresiones, tan alejadas seguramente del habla vulgar de los policías que detuvieron a Saturnino. El resultado no habría podido ser otro que respuestas construidas sobre las propias alambicadas preguntas, a partir de lo que seguramente no serían más que monosílabos pronunciados por el “declarante”, y concretamente el monosílabo buscado por los policías, el que justificaba la acusación.

3. De la comisaría a la cárcel

Pero volvamos a nuestro caso, y retengamos de momento los evanescentes detalles de la acusación: no hay apellidos, sino solo un tal Cándido y un cual Avelino, y la ejecución de una monja desmayada y con las ropas desgarradas. Cuando Saturnino vuelve a declarar, menos de quince días después, lo hace ya ante el juez militar de guardia de Chamberí, distrito al que pertenecía el comité de defensa instalado en el cine Europa desde la sublevación. Aquí se produce ya una importante diferencia por lo que se refiere al contexto de la declaración. Esta vez no se trata de la primera declaración obtenida seguramente bajo tortura en una dependencia policial, sino de una presentada ante el juez militar de guardia en ocasiones en la propia prisión, en locutorio judicial. Ha pasado ya algún tiempo, es posible que el acusado se haya recuperado físicamente en la prisión de Yeserías –por lo general todos los relatos orales coinciden en el alivio que suponía el paso de la comisaría a la cárcel- y haya podido armar de mejor manera su argumentación de defensa. Efectivamente, con fecha 13 de mayo, Saturnino empezó negando haber pertenecido a la “checa” del Europa y colaborado en ejecución alguna para afirmar, no sin un dejo de orgullo –imaginamos-, que había pertenecido a la UGT desde 1914 hasta 1934, y después a CNT. Continuó después reconociendo que se había presentado como voluntario en el Europa –que no en la “checa”- y que después estuvo “fortificando” en Toledo, donde prestó asimismo servicio en un hospital confederal.

Al contrario que en la declaración del atestado policial de abril, la declaración ante el juez militar de 13 de mayo resulta rica en datos y referencias de lugares, que no de nombres. Cabe aquí imaginar que no se trató de una ristra de monosílabos en respuesta a preguntas más o menos artificiosas o efectistas. El orgullo sindical del viejo albañil se manifestaba en el dato del reconocimiento de su primera afiliación a la UGT ni más ni menos que en 1914 –en los archivos policiales, los datos históricos de afiliaciones o actuaciones sindicales no solían retrotraerse más allá de 1934-, así como en su paso a la CNT, que seguramente algo tendría que ver con los sucesos de octubre. En esta primera declaración ante el juez, Saturnino reconoció también su incorporación como voluntario al “Europa”. No a la “checa” –término de los “otros”, que no de los propios- sino a lo que había significado “el Europa” del verano de 1936, un comité de defensa confederal que no se limitó a labores de seguridad interior en situación de guerra -y “revolución”- sino también a la la organización de abastos y repartos de alimentos, talleres, comedores sociales, formación política y actividades educativas. En cuanto a las labores de fortificación y asistencia en hospitales, no eran de extrañar en un hombre ya bien entrado en los cuarenta, poco apto por tanto para el combate en los frentes.

4. La instrucción

Cuando efectuó esta primera declaración ante el juez de guardia el 13 de mayo, Saturnino se hallaba encarcelado en la abarrotada prisión de Yeserías, una de las más de veinte que salpicaban la capital por aquel entonces. Poco más de una semana atrás su nombre había aparecido en la noticia de prensa reseñada al principio de este artículo como “acusado de haber cometido numerosos asesinatos, entre ellos el de una religiosa”, en tanto que componente de la “checa” del cine Europa. La prensa alimentaba por entonces los ánimos revanchistas sin escatimar hipérboles, como la de que catorce individuos habían sido acusados de cometer, solamente ellos, mil asesinatos, recogida en esa misma noticia.

La Auditoría de Guerra, órgano centralizador de la justicia militar, encargó el día 23 de mayo la instrucción de la causa al juzgado de instrucción número 5 de Madrid, de manera que todas las diligencias efectuadas hasta el momento se remitieron a dicho juzgado. Entre ellas, el puesto de la guardia civil de Tetuán –barrio donde estaba domiciliado el procesado- aportó informes de su actuación anterior a 1936, un clásico en la casuística de la represión franquista en Madrid, ya que al contrario de lo que ocurrió en otros lugares, como Barcelona, los archivos policiales de la capital se habían conservado durante toda la guerra. Estos archivos proporcionaron una munición importante para la instrucción de los sumarios militares de posguerra, donde el simple hecho de haber roto una farola durante la insurrección de octubre de 1934 podía reforzar gravemente la incriminación del perseguido.

En su declaración ante el juez instructor de 7 de junio de 1939, Saturnino solamente reconoció que había sido “obligado” a fortificar. Es posible que, conociendo por entonces otros casos similares al suyo en Yeserías, alterase su declaración convencido ya de que el simple reconocimiento de haber participado voluntariamente en labores de retaguardia le acarrearía una condena grave, para no hablar de la de haberse presentado como voluntario en el cine Europa, registrada incluso en prensa. En esa fecha aportó ya informes favorables de sus vecinos dirigidos al SIPM de Cuatro Caminos –su esposa y cinco vecinos más- acerca de su conducta moral, su carácter trabajador y el dato de que no estuvo envuelto en actos violentos durante la guerra. Seguramente hemos de ver aquí la mano de su esposa, como la de tantas mujeres que, con sus maridos en prisión, se afanaron en buscar avales favorables que nunca estaban exentos de peligro para aquellos que los firmaban. Y he aquí que tropezamos con la primera sorpresa, que hizo trastabillar la instrucción: el propio SIPM de Cuatro Caminos informó con fecha 9 de junio de que el procesado presentaba una “excelente conducta y era un excelente trabajador”.

Dadas las contradicciones obrantes en la causa, la instrucción hubo de prolongarse durante todo el mes de junio, cuando, tratándose de presunto autor o cuanto menos cómplice de la violación y del asesinato de una monja, el consejo de guerra y la consiguiente ejecución deberían haberse tramitado con gran celeridad. Durante esta instrucción prolongada, uno de los agentes del SIPM de Cuatro Caminos que lo detuvieron, Adolfo del Yerro Domínguez, se ratificó en sus acusaciones del 13 de mayo.

Vamos con la segunda sorpresa. Con fecha 23 de junio, la delegación de la Falange de Chamberí en Cuatro Caminos afirmó que Saturnino efectivamente estuvo en el “Europa” pero que trabajó después como encargado en el cementerio del Este, señalando que el procesado “no ha debido de tener una actuación muy destacada ni ha debido de participar en ningún hecho delictivo”. A la altura de la primavera de 1937, la plantilla de la necrópolis del Este había quedado mermada por las movilizaciones y los vacíos se cubrían con personal no cualificado, mayor de 45 años, nombrado por las organizaciones sindicales: seguramente ese sería el caso de Saturnino. Y haber trabajado en el cementerio del Este durante la guerra no supondría precisamente un grave cargo a ojos de las nuevas autoridades, al menos a partir de la primavera de 1937, con su director y consejero delegado de cementerios de Madrid, el cenetista Melchor Rodríguez, El Ángel Rojo, favoreciendo bajo mano a gentes de derechas con la concesión de nichos y tumbas. Y no ya la Falange de la delegación de Chamberí, sino el propio Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa –al que pertenecía Saturnino en razón de su domicilio en Tetuán- en un informe de conducta firmado el 27 de junio afirmó ignorar que el procesado hubiera cometido crímenes.

5. La sentencia

Los informes parecían favorecer al procesado. Cualquier proceso judicial mínimamente garantista, incluso dentro de la jurisdicción militar, habría exonerado a Saturnino. Una primera declaración no ratificada realizada en condiciones harto especiales, una grave acusación formulada sin nombres completos -el de sus cómplices, el de la monja- ni detalles; varios informes oficiales no demasiado desfavorables –uno municipal, otro de la propia Falange de Chamberí-; avales de vecinos… Si el sistema represivo hubiera sido coherente con su propia parafernalia de simulacro jurídico, el procesado habría debido librar la vida cuando menos. Pero lo que reveló el sistema fue precisamente la gratuidad del simulacro. Porque todo volvió al punto de partida, a aquella primera declaración de los tres agentes del SIPM de Cuatro Caminos que detuvieron y seguramente torturaron a Saturnino para que se incriminara como uno de los ya clásicos “chequistas” del Europa, en la terminología revanchista de las nuevas autoridades.

El último informe del jefe de información de Falange en Tetuán –seguramente relacionado con los tres agentes del SIPM de la primera acusación- incorporado a la instrucción del sumario, alegó que alguien “había oído jactarse” a Saturnino de “haber participado en el asalto al cuartel de la Montaña y de haber violado a una monja”. Mayor vaguedad no cabe, cuando ni siquiera se nombra a ese “alguien” que supuestamente oyó “jactarse” a Saturnino. Pero finalizada la instrucción, fue esta la versión que quedó consagrada en los escritos del auto resumen y del fiscal, y que terminó reproduciéndose en la sentencia con condena a muerte de 12 de agosto. Y es que la sentencia estaba ya escrita desde aquella primera detención de abril, cuando se acusó a Saturnino de pertenencia a la “checa” del Europa y del crimen de la monja. Si acaso, la posterior aparición de algunos palos en las ruedas –de cierta importancia, a juzgar por las contradicciones entre los informes de las autoridades falangistas de Tetuán y Cuatro Caminos- solo sirvió para que se reforzara la acusación inicial con otras sobrevenidas y de lo más tópicas, como la de haber participado en el asalto al cuartel de la Montaña, porque si hacemos caso de las acusaciones recogidas en los miles de sumarios de posguerra, medio Madrid había colaborado en dicho asalto, o incendiado la iglesia de San Luis, por citar otro ejemplo citado ad nauseam.

6. Destinos dispares

Los policías del SIPM que sostuvieron la burda acusación contra Saturnino, dos de ellos al menos, continuaron ejerciendo su profesión durante años y fueron condecorados por ello. En 1960, el inspector jefe Adolfo del Yerro Rodríguez fue ascendido a comisario de segunda clase del cuerpo general de policía. El también comisario del mismo cuerpo Saturnino Millán Criado recibió la cruz con distintivo blanco al mérito policial en 1965.

Saturnino Andrés Alba, natural de Alcalá de Henares y avecindado en Tetuán, hijo de Tomás y de Francisca, esposo de Enriqueta y padre de siete hijos, albañil, fue fusilado en las inmediaciones del cementerio del Este el 2 de diciembre de 1939 junto con otras veintiuna personas. Como se apuntaba al principio, es uno de los 335 nombres a los que medios de derecha y la actual corporación municipal madrileña quieren negar su inscripción en el proyectado monumento a las personas ejecutadas durante la posguerra en Madrid –y de paso los de las más de dos mil seiscientas personas ejecutadas restantes- basándose en la difusa y ofensiva acusación de “chequista”, oprobioso término del franquismo que dichos medios parecen saborear como un caramelo. Más arriba comentábamos el paralelismo de las dos entradas del periódico ABC, con una diferencia de casi ochenta años. De 1939 a 2018, los mismos términos, el mismo lenguaje, las mismas ofensas.

Si el actual Ayuntamiento de Madrid persiste en su actitud de bloqueo al monumento y a la inscripción de todos los nombres –los de las 2.936 personas ejecutadas en el periodo 1939-1944- por su incuestionable condición de víctimas de los procesos represivos de la dictadura, faltos de toda garantía jurídica, habrán validado con ello los irregulares procesos incoados contra decenas de miles de personas, al margen de las acusaciones de las que cada uno fuera objeto. Habrán sancionado y ratificado farsas judiciales arbitrarias y de ánimo tan revanchista como la de Saturnino Andrés Alba. Es lo que hizo ya el periódico ABC al exhibir y publicar los nombres de los supuestos “chequistas” hace año y medio con el único propósito de insultar su memoria y a sus familiares. Solo que ahora se trata de borrarlos efectivamente del monumento proyectado y ahora en suspenso, de desterrarlos de la memoria pública, cohonestando de paso los procedimientos criminales del franquismo… más de cuarenta años después de la muerte del dictador.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/caso-fusilado-saturnino-andres-alba/20190722174903164707.html

Se cumplen 50 años de la intervención del ejército británico en Irlanda del norte

Hace 50 años los soldados británicos se desplegaron por primera vez en Irlanda del norte, después de tres días de violentos disturbios en el bastión católico de Londonderry. La Operación Banner, inicialmente diseñada como una intervención limitada, duró 38 años, convirtiéndose en la operación más larga en la historia del ejército británico.

Londonderry, la única ciudad de Irlanda del Norte de mayoría católica, ya había sido escenario de disturbios en octubre de 1968, tras la represión de la policía de una manifestación en favor de los derechos civiles.

El 12 de agosto de 1969 la protesta estalló de nuevo con ocasión de una provocación protestante organizada cerca del barrio católico del Bogside. Durante tres días y dos noches, se produjeron violentos enfrentamientos con la policía, apoyada por voluntarios protestantes, y los católicos, principalmente jóvenes, refugiados detrás de las barricadas.

La agitación se extendió a otras siete ciudades, entre ellas la capital de la provincia, Belfast, donde el 15 de agosto aparecieron los primeros muertos.

Superado, el gobierno de Irlanda del Norte lanzó, el 14 de agosto, una petición de ayuda al primer ministro británico, Harold Wilson. El mismo día, 300 soldados británicos llegaron a Londonderry. En el momento más intenso de su presencia, cerca de 30.000 fueron desplegados en el Ulster.

En un primer momento, los católicos de Londonderry dispensaron una «acogida calurosa a los soldados británicos» y celebraron «cantando y bailando» la retirada de la policía, acusada de estar del lado de los protestantes. Pero la opinión pública cambió rápidamente y el ejército británico fue a su vez acusado de parcialidad en favor de los protestantes.

En 1970 apareció el IRA «provisional», nacido de las cenizas del antiguo Ejército Republicano Irlandés, cuya guerrilla había conducido en 1921 a la partición de la isla en una república independiente al sur y una provincia del Reino Unido en el norte.

La organización clandestina lanzó una campaña de atentados contra las tropas de la Corona, matando a un primer soldado en febrero de 1971. En el campo unionista, las milicias de extremistas protestantes respondieron.

El domingo 30 de enero de 1972, paracaidistas británicos dispararon contra una manifestación pacífica de católicos en Londonderry, dejando 14 muertos. Tres días después de aquel Domingo Sangriento, la embajada británica en Dublín fue reducida a cenizas por una multitud enardecida.

El 24 de marzo el gobierno británico suspendió las instituciones de Ulster e impuso su administración directa.

En 1974 el IRA extiendió sus ataques mortíferos a Gran Bretaña. Los atentados en los bares de Guilford, Woolwich y Birmingham dejaron una treintena de muertos.

El 27 de agosto de 1979 la organización golpeó por primera vez a la familia real: Lord Mountbatten, primo de la reina Isabel II y último virrey de las Indias, fue ejecutado por una bomba colocada en un barco en el noroeste de Irlanda. El mismo día, 18 soldados británicos murieron en Ulster.

El 10 de abril de 1998, después de años de negociaciones, Londres, Dublín, los dirigentes unionistas y los independentistas norirlandeses firmaron en Belfast un acuerdo de paz apoyado por el IRA. El acuerdo del Viernes Santo puso fin a una guerra que dejó más de 3.500 muertos.

En 2005 el IRA ordenó el desmantelamiento de su arsenal y Reino Unido redujo progresivamente el número de sus soldados.

La operación Banner finalizó oficialmente el 31 de julio de 2007.

Más información:
– La masacre del ‘Domingo Sangriento’ en Irlanda

– Entrevista al IRSP irlandés

– Facebook y Twitter censuran las cuentas irlandesas que vinculan con el Nuevo IRA
– Tampoco hay paz en Irlanda del norte: la policía mata a tiros a una periodista
– Detenidos dos jóvenes acusados del asesinato de la periodista McKee en Irlanda del norte
– El Nuevo IRA reivindica el atentado que causó la muerte de la periodista McKee
– El IRA continúa la lucha armada en Irlanda del norte
– Las llagas del Ulster siguen abiertas por los atroces crímenes cometidos por los británicos
 

El imperialismo estadounidense dirige la desestabilización de Hong Kong

Jimmy Lai con Mike Pence en la Casa Blanca
Wei Xinyan y Zhong Weiping

El 6 de agosto, los medios de comunicación de Hong Kong informaron de dos reuniones entre un consejero político de Estados Unidos y dirigentes separatistas. Julie Eadeh, que trabaja en el Consulado General de Estados Unidos en Hong Kong, fue captada por la cámara con dos figuras de la oposición, Martin Lee y Anson Chan.

Más tarde, ese mismo día, Julie Eadeh también tuvo un encuentro con Joshua Wong, uno de los dirigentes, en 2014, del movimiento Occupy Central.

Mucho antes de esas reuniones, había una creciente evidencia de la deliberada participación de Estados Unidos en el empeoramiento de la situación en Hong Kong. Los políticos estadounidenses se han reunido con Lee y otros dirigentes opositores de Hong Kong, incluido Jimmy Lai.

Esas reuniones solo han agregado combustible a los hechos criminales que ponen en peligro a Hong Kong.

China ha pedido repetidamente a Estados Unidos que deje de interferir en los asuntos internos de otros países, pero parece que este último no tiene intención de retirar su «mano entrometida».

El mensaje de protesta y los grupos asociados con él plantean una serie de preguntas sobre hasta qué punto el movimiento está organizado.

MintPress News, un sitio web de noticias de Estados Unidos, informó que algunos grupos involucrados en los recientes disturbios en Hong Kong recibieron fondos significativos del National Endowment for Democracy, que describió como «un grupo de poder blando de la CIA que ha desempeñado un papel crítico en innumerables operaciones de cambio de régimen llevadas a cabo por Estados Unidos«.

Aunque se promociona como una «organización no gubernamental», el sitio web de la NED dice que «recibe una asignación anual del Congreso de los Estados Unidos a través del Departamento de Estado, para ayudar al gobierno de los Estados Unidos».

«La condición de ONG de NED le permite trabajar donde no hay relaciones de gobierno a gobierno y en otros entornos donde sería demasiado complicado trabajar para el gobierno de Estados Unidos».

NED se fundó en 1983, cuando el foco de atención hacia la CIA era tan intenso que debían encontrarse nuevos métodos, sin una conexión clara con el Gobierno de Estados Unidos, para promover los intereses norteamericanos en sistemas políticos extranjeros.

Al presentarse como una ONG independiente y privada, su función era hacerse cargo de los programas de cambio de régimen político de la CIA.

“No deberíamos tener que hacer este tipo de trabajo de manera encubierta. Sería terrible para los grupos democráticos de todo el mundo ser vistos como subsidiarios de la CIA», dijo elpresidente de NED, Carl Gershman, al New York Times en 1986. «Vimos eso en los años sesenta, y es por eso que se suspendió. No hemos tenido la capacidad de hacer esto, y es por eso que se creó la fundación».

En 1991, The Washington Post citó a otro fundador de NED, Allen Weinstein, quien dijo: «Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho de manera encubierta hace 25 años por la CIA».

NED no oculta su apoyo a la «democratización» en ciertos países asiáticos, proclamando en su sitio web: «En 2017, la Fundación dio prioridad a los países de Asia… donde la NED estaba posicionada para tener el mayor impacto. Sobre la base de la estrategia de NED de años anteriores, los programas continuaron concentrándose en países clave dentro de cada subregión ”.

Voice of America entrevistó a Louisa Greve, entonces vicepresidenta de los programas de NED para Asia, Medio Oriente y África del Norte, en 2014. Dijo que la organización había estado financiando programas en Hong Kong durante aproximadamente dos décadas, con subvenciones por un total de varios millones de dólares. Greve dijo que el nivel de apoyo había sido constante durante ese período.

Voice of America afirmó que los tres socios de NED en Hong Kong fueron el Solidarity Center, con sede en Estados Unidos, y el Hong Kong Human Rights Monitor, que recibió subvenciones de alrededor de 150.000 dólares y había estado trabajando en Hong Kong desde 1997, y el National Democratic Institute de Estados Unidos, que tenía una subvención de 400.000 dólares.

MintPress News publicó que la financiación de NED a grupos en Hong Kong en realidad se remonta a 1994, con HKHRM recibiendo más de 1.9 millones de dólares entre 1995 y 2013.

El sitio web del NED muestra que otorgó 155.000 dólares a Solidarity Center y $ 200,000 al National Democratic Institute para trabajar en Hong Kong, y 90.000 dólares al Hong Kong Justice Center en 2018. El National Democratic Institute recibió 650.000 dólares de 2016 a 2017, y Solidarity Center 459,865 dólares de 2015 a 2017.

A través del trabajo de sus tres socios en Hong Kong, NED ha mantenido estrechas relaciones con otros grupos en la región.

Un episodio de The News, con Rick Sanchez, en el canal de televisión RT de Rusia, reveló en julio que seis organizaciones están recibiendo dinero y trabajando con NED. Son el HK Institute of Human Resource Management, la HK Confederation of Trade Unions, la HK Journalists Association, el Civic Party, el Labor Party y el Democratic Party, cuyo presidente fundador es Martin Lee.

Todos ellos miembros del Civil Human Rights Front [Frente Civil de Derechos Humanos], una coalición de los medios de comunicación de Hong Kong, incluido el South China Morning Post y el Hong Kong Free Press que, digamos, es el organizador de las manifestaciones en contra de la ley de extradición.

En una entrevista en el programa DEFCON 3, de Fox News, en 2014, Michael Pillsbury, miembro del Hudson Institute, dijo que Estados Unidos tiene cierta influencia sobre asuntos políticos en Hong Kong.

«También hemos financiado con millones de dólares programas a través del National Endowment for Democracy… así que, en ese sentido, la acusación china (de que Estados Unidos jugó un papel en las protestas de Hong Kong) no es totalmente falsa», dijo.

Es inconcebible que los organizadores de las protestas actuales de Hong Kong desconozcan los lazos de la NED con algunos de los miembros de la coalición. En su entrevista con VOA en 2014, Greve dijo que los activistas conocían los riesgos de trabajar con socios de NED, «pero aún así, sostienen que ‘la cooperación internacional es legítima'».

En marzo, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se reunió con Anson Chan y los legisladores de la oposición Charles Mok y Dennis Kwok en Washington.

Dos meses después, Lee visitó Estados Unidos y se reunió con el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo y participó en un evento organizado por NED.

A principios del mes pasado, Lai se reunió con políticos estadounidenses como Pence, Pompeo, el asesor de seguridad nacional John Bolton y algunos senadores republicanos.

La misma secuencia de eventos ocurrió en el movimiento ilegal Occupy Central en 2014.

Lee y Chan discutieron planes para Occupy Central con Greve en Washington en abril de 2014, y le informaron sobre el movimiento, sus actores clave, su agenda y sus demandas.

Dos días después, Martin Lee y Anson Chan se reunieron con el entonces vicepresidente estadounidense Joe Biden.

NED es descrita por el historiador estadounidense William Blum como una organización que a menudo hace exactamente lo contrario de lo que su nombre implica, nunca ha cesado en su intromisión mundial. Utiliza la democracia como herramienta de para avivar las «revoluciones de color» en todo el mundo.

El South China Morning Post, la National Endowment for Democracy aporta más de 170 millones de dólares cada año a «sindicatos, facciones políticas, clubes de estudiantes, grupos cívicos y otras organizaciones».

En la década de 1980, financió «fuerzas democráticas» en Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria para agitar el «cambio de régimen», según informe del Washington Post de 1991.

Más recientemente, ha tratado de influir en las elecciones en Mongolia, Albania, Bulgaria y Eslovaquia y ha construido «movimientos contra Rusia en … Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Serbia, Kosovo y Bosnia-Herzegovina«, según Stephen Kinzer, un especialista en asuntos internacionales y públicos de la Brown University, quien dijo que la organización debería llamarse más apropiadamente el «Fondo Nacional para Atacar la Democracia». NED también ha dado dinero a «grupos cívicos» en las regiones autónomas de China Xinjiang Uygur y Tibet para sabotear la estabilidad de la región.

Zhang Guoqing, experto de la Academia China de Ciencias Sociales, declaró a Global People que, NED es experta en la planificación de «revoluciones de color» en todo el mundo, especialmente en Asia Central, Oriente Medio y América del Sur. Este tipo de «revoluciones» se ha convertido en una importante herramienta política para el intervencionismo y los “cambios de régimen” de Estados Unidos, dijo Zhang. Estados Unidos afirma estar salvaguardando la democracia en todo el mundo, pero de hecho, está llevando la desestabilización a los países señalados como su objetivo a expensas de los contribuyentes estadounidenses.

http://www.chinadaily.com.cn/a/201908/17/WS5d578b28a310cf3e355664f1_1.html

Un asesinato judicial de la Guerra Fría: crónica del proceso contra los Rosenberg

El 19 de junio se cumplió el 66 aniversario del asesinato judicial de Ethel y Julius Rosenberg, una joven pareja de Nueva York, cuya supuesta condición de espías soviéticos nunca se probó, a pesar de las mentiras, falsificaciones y engaños propagandísticos lanzados contra ellos desde entonces.

Acusados de espionaje, Ethel y Julius Rosenberg fueron electrocutados en nombre de lo que el director del FBI, J. Edgar Hoover, llamó “el crimen del siglo”. Fue el apogeo de la era McCarthy y la caza de brujas.

Todo había comenzado en 1948, comienzo de la histeria anticomunista en Estads Unidos. El propio gobierno había establecido un programa de vigilancia de la lealtad de los funcionarios y se habían creado muchos grupos, como el Comité Estadounidense para la Libertad Cultural, para encontrar a presuntos comunistas en el gobierno y los medios de comunicación.

Pero el senador Joseph McCarthy quería ir más allá. Era miembro del subcomité permanente de investigaciones del Senado y buscaba información sobre los comunistas que trabajaban en el gobierno de Truman. Con la ayuda del Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes, McCarthy quería demostrar que el gobierno de Truman estaba infestado de comunistas que espiaban para Moscú.

En medio de la histeria, en 1949 el general George C. Marshall, del Departamento de Estado, fue acusado de haber “perdido” China a manos de Mao Zedong.

Lo que convirtió en particularmente infame al senador McCarthy fue su papel activo en la persecución y el encarcelamiento de miles de comunistas estadounidenses, entre ellos casi 150 dirigentes del Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA), acusados de conspiración para derrocar el sistema constitucional estadounidense mediante una revolución comunista violenta.

Bajo la acusación de “comunistas” había de todo, incluso comunistas de verdad, aunque la mayor parte de las víctimas no sabían ni siquiera lo que era el comunismo. Muchos eran progresistas, pacifistas y sindicalistas, personas que se habían destacado en diferentes luchas.

Al amparo de la Ley Smith, cualquier miembro estadounidense del Partido Comunista podía ser procesado como traidor y espía soviético. Ni siquiera Hollywood se libró de la caza de brujas. Cientos de actores y actrices, directores, guionistas, productores, compositores de música, publicistas e incluso editores de teatro fueron incluidos en la “lista negra”, despedidos de sus trabajos o -como los “Diez de Hollywood”- encarcelados por sus simpatías y afiliaciones “comunistas”. Algunos famosos, como Charlie Chaplin y Bertolt Brecht, optaron por huir al extranjero en lugar de ir a la cárcel.

En 1945 Truman había asegurado repetidamente a los estadounidenses que la URSS no podría fabricar un arma nuclear durante los próximos 10 ó 20 años. Cuando en agosto de 1949 los soviéticos demostraron lo contrario, se buscaron traidores que espiaban para Moscú. Los soviéticos estaban tan atrasados que no eran capaces de fabricar la bomba atómica por sí mismos; alguien les había entregado el secreto desde dentro.

El senador McCarthy y el igualmente infame fiscal adjunto, Roy Cohn, que era el asesor principal de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado, acusaron públicamente a muchos conocidos y desconocidos “comunistas” de espionaje. Uno de los acusados era el oscuro propietario de un pequeño taller mecánico de Nueva York, David Greenglass, un joven sargento del ejército asignado al Proyecto de Manhattan en Los Álamos, Nuevo México, donde se desarrollaron las primeras bombas atómicas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.

Las acusaciones de Cohn contra Greenglass eran absolutamente infundadas ya que no había ni un solo testigo ni ninguna prueba que apoyara la acusación de espionaje. Era puro terrorismo legal; el fiscal lo utilizó para intimidarle y, temiendo por su suerte, Greenglass se prestó al típico cambalache judicial: implicó falsamente a su hermana Ethel y a su marido Julius, como admitió muchos años después. Mediante el terror el fiscal fabricó un testigo para la ocasión, alguien que iba a decir en el juicio lo que estaban buscando.

Basándose únicamente en el testimonio de Greenglass, los fiscales detuvieron, encarcelaron y llevaron a los estrados a Julius y Ethel Rosenberg por robar los secretos de la bomba atómica estadounidense y transmitirlos a Moscú. La joven pareja se negó a confesar que habían espiado para la URSS, que era el verdadero objetivo de la farsa judicial. Estados Unidos quería demostrar que los soviéticos no eran capaces de disponer de tecnología tan avazada.

Ante su negativa a confesar, comenzó la farsa. La fiscalía fabricó la mayoría de las pruebas. En flagrante violación de la ley estadounidense, Cohn, el fiscal Irving Saypol y el juez Irving Kaufman se pusieron de acuerdo entre ellos en secreto y con otros altos funcionarios del Departamento de Justicia, incluido el Fiscal General, Herbert Brownell. Jr., para llevar a los acusados a la silla eléctrica de la cárcel de Sing Sing, en Nueva York.

El presidente Eisenhower se negó a conmutar la pena de muerte por la cadena perpetua. Por presiones políticas, el Tribunal Supremo se negó a revisar las sentencias de espionaje de los Rosenberg y rechazó la suspensión de sus ejecuciones para reabrir el caso, a pesar de las protestas nacionales e internacionales y de los llamamientos a su apoyo. Sólo dos meses después, un bombardero soviético lanzó la primera bomba de hidrógeno operativa del mundo (termonuclear) en una prueba de superficie que demostró lo absurdo de la idea de que la URSS necesitara que robar los secretos atómicos de Estados Unidos para producir sus propias armas nucleares.

A lo largo de 66 años no ha aparecido ninguna prueba contra los Rosenberg y, por el contrario, se ha descubierto todo lo contrario. Ha quedado claro que la fiscalía ocultó o retuvo pruebas que confirmaban la inocencia de los Rosenberg. Ahora se acepta ampliamente que Ethel Rosenberg nunca fue una espía soviética y que los fiscales eran plenamente conscientes de ello. Madre de dos hijos pequeños, fue detenida y encarcelada como rehén por el FBI de J. Edgar Hoover, con el único propósito de chantajear a su marido, a fin de que confesara su culpabilidad y denunciara a otros espías soviéticos.

Aparte de una gran cantidad de “pruebas de referencia”, la fiscalía nunca presentó ningún hecho tangible que probara la existencia de una red de espionaje dirigida por Julius Rosenberg, alegando que estas pruebas documentales debían permanecer secretas por razones de seguridad nacional.

Incluso si las acusaciones de espionaje contra Julius hubieran sido verdaderas, se hicieron en nombre del aliado soviético estadounidense en tiempos de guerra y no tenían absolutamente nada que ver con el robo de información atómica. Pero el argumento jurídicamente ridículo del juez era que los Rosenberg habían puesto la bomba atómica en las “sangrientas manos” de Stalin, lo que habría conducido a la muerte de 54.000 soldados estadounidenses durante la Guerra de Corea (1950-1953), lo que importaba más a la furiosa opinión pública estadounidense y sellaba el destino de la pareja acusada.

Pero lo más trágico de este crimen judicial es que los británicos ya habían detenido y encarcelado al científico nuclear alemán Klaus Fuchs, quien les confesó que había enviado información secreta sobre la bomba atómica estadounidense a Moscú mientras trabajaba en el Proyecto Manhattan en Los Álamos durante la Segunda Guerra Mundial.

El frío asesinato de Ethel y Julius Rosenberg es un ejemplo de la atmósfera extremadamente cargada de la Guerra Fría de los años cincuenta. No sirvieron de nada las manifestaciones, las peticiones y las protestas de todo el mundo, plenamente conscientes del crimen que se estaba cometiendo.

Los Rosenberg fueron un chivo expiatorio fabricado para la ocasión. Cuando hacia 1958 la histeria se calmó un poco, los dirigentes del Partido Comunista, condenados y encarcelados al amparo de la Ley Smith, fueron puestos en libertad uno por uno por los tribunales. Es más, el Tribunal Supremo revocó sus condenas porque se habían obtenido de la misma manera que las de los Rosenberg.

El asesinato de los Rosenberg es muy diferente: hasta hoy la fiscalía y los tribunales se han negado obstinadamente a reconocer la inocencia de los dos acusados y a anular su sentencia de muerte.

Más información:
– La caza de brujas contra los comunistas en Estados Unidos
 

La cultura de las armas siempre ha sido propia de los racistas blancos de Estados Unidos

Ryu Spaeth

El tiroteo masivo en El Paso revela las corrientes oscuras que subyacen al debate sobre el control de armas. La muerte del juez John Paul Stevens [juez del Tribunal Supremo de 1975 a 2010, considerado uno de los más progresistas] a principios de este verano (16 de julio), revirtió lo que consideraba su derrota más cruel en 35 años en el Tribunal Supremo: la sentencia de 2008 en el caso District of Columbia v. Heller, que afirmaba, por primera vez en la historia del Tribunal, el derecho a portar un arma (1). Más que eso: esta decisión asume (como Stevens señaló en su desafortunado voto particular) que los autores de la Constitución querían limitar, para siempre, la capacidad de los funcionarios electos para regular el uso civil de armas de fuego mortales, armas con capacidad para mutilar y matar que serían totalmente inidentificables para los autores de la Constitución.

La última prueba de su poder devastador proviene de El Paso, Texas, donde un hombre armado mató a 20 personas [22 después de morir dos heridos] en un Walmart en lo que parece ser un ataque rabia de inspiración racista, y Dayton, Ohio, donde un hombre armado que llevaba un chaleco antibalas mató a nueve y hirió a docenas con un rifle de asalto.

El paisaje post-Heller está lleno de cuerpos acribillados a balazos. Desde la masacre de Sandy Hook en 2012, ha habido más de 2.000 tiroteos masivos en Estados Unidos, mientras que la violencia armada ha aumentado. Es totalmente absurdo argumentar que los jueces, con toda su sabiduría, querían privar al gobierno de una forma de detener esta devastación generalizada. Este fenómeno obsceno, que afecta a víctimas de todas las edades, colores y lugares, es quizás mejor entendido como autodestrucción. La sociedad sangra una y otra vez, mientras que nuestra fe en el carácter de la democracia se debilita, si no se rechaza por completo. Es absurdo volver al siglo XVII del derecho consuetudinario inglés -como hizo el juez Antonin Scalia [juez de 1986 a 2016 que argumentó que la Constitución debía interpretarse de acuerdo con el momento de su aprobación] en su triunfante opinión mayoritaria- para justificar el desmantelamiento de la república que está ocurriendo ahora mismo, ante nuestros ojos. También es absurdo, si nos referimos a Heller, pensar que este tipo de jurisprudencia conservadora ha sido tomada en serio en lugar de ser vista como la culminación de décadas de esfuerzos por parte de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) y otras instituciones derechistas para transformar el poder judicial en un baluarte antidemocrático al servicio de los intereses de los ricos y poderosos.

La presidencia de Donald Trump, como siempre, ha aclarado las verdaderas motivaciones de la «América conservadora», que ya no pretende preocuparse por las sutilezas de las opiniones de los autores de la Declaración Inglesa de los Derechos Humanos. La razón por la que hay millones de armas en este país, la razón por la que miles de personas son sacrificadas cada año en el altar de las armas, es que una minoría insatisfecha de blancos en estas áreas rurales [pobres], con poca educación, ha hecho de esta arma el tótem tribal más poderoso del país. Estaban encantados de ver al Presidente expresar todos sus horribles sentimientos.

La superposición entre la política racista y la cultura de las armas de fuego se ilustra en color técnico con el tiroteo masivo en El Paso, que parece haber sido inspirado por el miedo y el disgusto del presunto tirador por una «invasión hispana de Texas», de acuerdo con un manifiesto en línea que se cree que es suyo [está confirmado] y que toma claras pistas en la retórica de Trump. La razón emergente es que los nuevos supremacistas blancos galvanizados están chocando con nuestra cultura nihilista de armas de fuego para producir una ola de masacres racistas, desde Charleston (disparando a la Iglesia Metodista Episcopal Africana en junio de 2015), hasta Poway (abril de 2019, disparando en una sinagoga en San Diego) y El Paso. Como escribió David Atkins en el Washington Monthly: «Tenemos un problema con las armas. Tenemos un problema de supremacía blanca. Están cada vez más entrelazados». De hecho, son, y siempre han sido, la misma cosa.

Los tiroteos masivos fueron llevados a cabo, por supuesto, por todo tipo de personas: misóginos violentos, yihadistas, enfermos mentales. Pero no son estos últimos los que se mantienen al margen, con los brazos cruzados, para impedir que el Congreso y las autoridades estatales adopten la reforma de control de armas; los que desarrollan una formidable y abundantemente financiada campaña política en la forma de la NRA, los que castigan a los parlamentarios que se atreven a salirse de la línea; los que tienen un control mortal sobre el alma condenada del Partido Republicano.

No, la cultura de las armas prospera gracias a los conservadores blancos que han invertido la mayor parte de su identidad política y cultural en el derecho a portar armas mortales. Son los conservadores blancos a los que el gobernador de Texas (desde 2015) Greg Abbott (republicano) intentaba hacer cosquillas cuando se divirtió twitteando hace unos años que estaba «avergonzado» de que su estado estuviera detrás de California en la compra de nuevas armas. Es a los conservadores blancos a quienes el senador de Texas John Cornyn tranquiliza cuando dice que «simplemente no tenemos todas las respuestas» cuando se trata de resolver problemas totalmente prevenibles como el asesinato en masa. Fueron los conservadores blancos quienes tomaron el poder sobre uno de los dos principales partidos del país y lo sometieron a sus caprichos retrógrados.

Para ellos, las armas de fuego no son una cuestión de caza o autodefensa, ni una cuestión de espíritu fronterizo u otras hojas de vid que se empuñan cada vez que su verdadera agenda comienza a manifestarse. Se trata de afirmar la superioridad de la identidad de un grupo, protegiéndolo tanto de amenazas reales (cambios demográficos inexorables) como imaginarias (invasiones de violadores y asesinos hispanos).

Sabemos esto porque la NRA transmite estos temores a sus propios asociados todo el tiempo. En 2017, unos seis meses después del comienzo de la presidencia de Trump, la NRA publicó un notorio anuncio en el que Dana Loesch [periodista, presentadora de televisión reaccionaria], la portavoz de la NRA en ese momento, enumeraba todos los crímenes que «ellos» -anonimizados- habían cometido contra «nuestro» modo de vida: comparar a Trump con Hitler, hacer que «su» historia fuera escuchada por las élites hollywoodienses, reclutar a «su» antiguo presidente (Obama) para dirigir la resistencia al hashtag resistencia. «La única manera de frenar esto, la única manera de salvar a nuestro país y nuestra libertad», dice, «es combatir esta violencia de mentiras con el puño cerrado de la verdad». El «nosotros frente a los demás» (la alterización), la paranoia, la llamada no demasiado sutil a las armas, son todas marcas de la propaganda de la supremacía blanca.

La NRA ha trapicheado en los  círculos racistas mucho antes de la era Trump, alcanzando una especie de pico ilusorio bajo la presidencia de Barack Obama («su» ex-presidente). En un anuncio de 2015, el dirigente de la NRA Wayne LaPierre condenó a Obama por no tomar medidas enérgicas contra el crimen en su ciudad natal de Chicago, donde los «gángsters» y los «matones» estaban causando la «carnicería del Tercer Mundo» a través de sus actos violentos. Esto implica que el presidente negro estaba contento de eliminar las armas de los paletos blancos cada vez que se producían asesinatos en masa, pero guardaba silencio sobre el verdadero problema de las armas utilizadas por los criminales negros. «Espera un crimen que coincida con sus intenciones», dice LaPierre, «y culpa a la NRA». LaPierre añade: «Los estadounidenses buenos y honestos que viven en zonas rurales, en Nebraska u Oklahoma, o que tienen dos trabajos en el centro de Chicago o Baltimore… lo ven todo».

Por supuesto, los tiroteos masivos son responsables de sólo una pequeña fracción de las 33.000 muertes (por año) causadas por armas de fuego en este país. Un tercio de todas las muertes por armas de fuego pueden atribuirse a homicidios; la mitad de estas víctimas son hombres jóvenes y dos tercios de esta cohorte son afroamericanos. Pero, una vez más, no son los activistas afroamericanos los que protestan contra el control de armas con el pretexto de razones legales para armarse hasta los dientes y usar pancartas de «noli me tangere» («ni me toques»). Son los conservadores blancos los que lo hacen, con el objetivo de consolidar su dominio mediante la disminución.

Los pistoleros de El Paso y Poway parecen representar una nueva y horrible tendencia, sus abominables actos forman un vínculo inequívoco con las canciones de Charlottesville (2) – «no nos harán cambiar» – y un Presidente que incita regularmente al odio racial y a la violencia. Pero estos tiroteos no habrían sido posibles sin un fenómeno más antiguo, incluso antes de la fundación de este país. El gran regalo que Donald Trump nos dio fue deshacernos de las pretensiones que durante mucho tiempo han rodeado el debate sobre el control de armas en particular, y la confrontación cultural [una especie de Kulturkampf estadounidense] en general. El originalismo constitucional [en el sentido anteriormente explicado por Antonin Scalia], llama a la larga y gloriosa tradición revolucionaria de la cultura de las armas, al «individualismo robusto» [todo el mundo puede tener éxito sin la ayuda del Estado] del ethos conservador al que incluso Obama y otros liberales han rendido homenaje, todo esto forma parte de una superestructura dispuesta sobre la base de que el poder de uno se perpetúa a expensas del otro. Tratar de resolver nuestro problema con las armas, así como muchos otros problemas, desde la atención de la salud hasta la desigualdad, es por lo tanto tratar de oponerse a este problema más amplio y antiguo de la supremacía blanca, que, si la presidencia de Trump nos enseña algo, sigue siendo el hecho esencial de la vida estadounidense.

(1) El demandante, Dick Anthony Heller, de 66 años, un guardia de seguridad armado, reclamó el derecho a mantener su arma en casa para ser usada en defensa propia. Desde 1976, la ley del Distrito de Columbia, sede de la capital federal, prohíbe la posesión de armas de fuego impidiendo su registro: los fusiles de caza deben ser desmontados en casa y durante el transporte, y las armas de fuego compradas antes de 1976 deben ser desactivadas con un candado de seguridad.

(2) En Charlottesville, Virginia, un fascista blanco mató a una mujer al arremeter con su coche contra una multitud de manifestantes que se oponían a los neonazis y racistas blancos el 12 de agosto de 2017. Trump dijo que había «gente muy buena» en ambos lados y que la culpa era compartida.

https://newrepublic.com/article/154652/gun-culture-always-white-supremacy

Pearl Harbour: los imperialistas crean un mito para ir siempre de víctimas por la vida

El capitán de corbeta Arthur McCollum
A finales del año pasado falleció Robert Stinnett, un marino y fotógrafo que durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la radio de la Armada y luego acabó convertido en periodista. En 1992 buceaba en los Archivos Nacionales de Belmont, California, para escribir un libro sobre la carrera de George Bush en el reconocimiento aéreo durante la campaña del Pacífico Sur (1) cuando topó con unas grabaciones de audio que nadie se había preocupado de catalogar.

Las grabaciones consistían en transmisiones de radio interceptadas a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial que daban una descripción del ataque a Pearl Harbour muy diferente de lo que ha trascendido como “historia”. Stinnett dedicó a ello ocho años de investigación, demostrando que Roosevelt supervisó la elaboración de un plan para alentar el ataque de los japoneses. Las conclusiones aparecieron en 1999 en forma de un libro titulado “Day of Deceit: The Truth About FDR and Pearl Harbor” que lleva 47 páginas de apéndices documentales con reproducciones fotográficas de documentos oficiales clave (2).

El plan que condujo al ataque japonés a Pearl Harbor fue implementado a principios de octubre de 1940 sobre la base de un memorando de ocho puntos del capitán de corbeta Arthur H. McCollum, jefe de la Oficina del Lejano Oriente de la Oficina de Inteligencia Naval.

Es poco probable que McCollum las redactara por iniciativa propia, pero ahí está lo interesante, según Stinnett: “Sus ocho acciones exigen en la práctica un ataque japonés contra las fuerzas terrestres, aéreas y navales estadounidenses en Hawai, así como contra los puestos coloniales británicos y holandeses en la región del Pacífico”.

Estados Unidos interceptaba y decodificaba las comunicaciones de radio diplomáticas y navales japonesas y McCollum supervisaba el flujo de comunicaciones a Roosvelt desde principios de 1940 hasta el 7 de diciembre de 1941, proporcionando al Presidente informes de inteligencia sobre la estrategia militar y diplomática de Japón. Todos los informes militares y diplomáticos japoneses interceptados y decodificados para la Casa Blanca pasaron por la sección del Lejano Oriente de la Oficina de Inteligencia Naval que dirigía McCollum.

En el otoño de 1940, mientras hacía campaña en Boston para un tercer mandato, Roosevelt dijo: “Ya lo he dicho antes, pero lo diré una y otra vez: los muchachos no serán enviados a guerras en el extranjero”. El 1 de noviembre en Brooklyn, dijo: “Lucho para mantener a nuestro pueblo fuera de las guerras extranjeras. Y seguiré luchando”. En Rochester el día 2 dijo: “El gobierno nacional… es también un gobierno de paz, un gobierno que pretende mantener la paz para el pueblo estadounidense”. Ese mismo día en Buffalo, dijo: “Vuestro Presidente dice que este país no irá a la guerra”, y al día siguiente, en Cleveland, dijo: “El primer objetivo de nuestra política exterior es mantener a nuestro país fuera de la guerra”.

Roosevelt mintió en la campaña electoral. Quería entrar en la guerra pero, como es habitual, las declaraciones públicas van en una dirección y la política real en otra muy diferente. Según su orden directa de 27 y 28 de noviembre de 1941, Japón debía cometer la primera agresión de manera clara y evidente.

El almirante Richardson, comandante de la Flota del Pacífico, se opuso a las órdenes de Roosevelt de estacionar la flota en Pearl Harbor porque la ponía en peligro, por lo que fue reemplazado por el almirante Kimmel, con el almirante Anderson, de la Oficina de Inteligencia Naval, en el tercer escalón de mando. Sin embargo, este último no informaba a su superior de las comunicaciones de radio interceptadas. El general Walter Short tampoco fue informado de las comunicaciones japonesas. Más tarde ambos, Kimmel y Short, se convirtieron en chivos expiatorios del ataque.

Por su parte, Anderson fue enviado a Hawai para verificar la información, pero estableció su alojamiento personal lejos de Pearl Harbor, fuera del alcance del inminente ataque.

A principios de enero de 1941 los japoneses decidieron que en caso de guerra con Estados Unidos, comenzarían con un ataque sorpresa contra Pearl Harbor. Los servicios de inteligencia estadounidenses se enteraron de este plan el 27 de enero.

Hasta finales de noviembre Estados Unidos siguió bloqueando los intentos de los diplomáticos japoneses para llegar a un acuerdo que evitara la guerra entre ambos.

Desde el 16 de noviembre las interceptaciones de radio revelaron la agrupación de la flota japonesa cerca de las Islas Kuriles en el norte de Japón, y desde el 26 de noviembre hasta la primera semana de diciembre, McCollum vigiló estrechamente cada uno de sus pasos a lo largo del del Pacífico hasta Hawai.

El Jefe de Operaciones Navales, almirante Stark, era uno de los 34 que estaban informados del ataque. Fue quien ordenó a Kimmel que enviara sus portaaviones con una gran flota de escoltas para entregar los aviones a las islas Wake y Midway. Por orden de Washington, Kimmel dejó sus barcos más antiguos dentro de Pearl Harbor y envió 21 barcos de guerra modernos, incluyendo sus dos portaaviones, hacia el oeste a Wake y Midway. Con su partida, los barcos de guerra que quedaban en Pearl Harbor eran en su mayoría reliquias de la Primera Guerra Mundial, de 27 años de edad. Por lo tanto, “los acorazados hundidos en Pearl Harbor con sus tripulaciones fueron utilizados como señuelos”, concluye Stinnett.

El 22 de noviembre de 1941, una semana después de que la flota japonesa comenzara a agruparse y cuatro días antes de partir hacia Oahu, el almirante Ingersoll ordenó a Kimmel que retirara sus patrullas de la zona desde la que se iba a organizar el ataque aéreo japonés.

La fila de acorazados de Pearl Harbor y sus viejos y ruinosos barcos de guerra, escribió Stinnett, eran un objetivo atractivo. Pero fue un gran error estratégico para los japoneses. Los 360 aviones de combate japoneses deberían haberse concentrado en las enormes reservas de petróleo de Pearl Harbor y destruir la capacidad industrial de los diques secos, talleres de maquinaria e instalaciones de reparación de la Armada.

La “investigación“ sobre el ataque a Pearl Harbor comenzó inmediatamente después, poniendo en la picota al almirante Kimmel y al general Short, y continuó luego con ocho “investigaciones” más del Congreso durante y después de la guerra, con una auténtica tramoya, al más puro estilo estadounidense, con eliminación de documentos y declaraciones en falso. Hace 20 años, en el momento de la publicación del libro Stinnett, todavía muchos documentos permanecían ocultos o habían sido objeto de una censura significativa.

Uno de los elementos clave de la investigación de Stinnett fue el descubrimiento de copias duplicadas de las comunicaciones japonesas, descifradas, traducidas y luego enviadas después de la guerra a los Archivos Nacionales de Belmont, California, y que aún se encuentran allí, mucho después de que las copias de los archivos de Washington hayan desaparecido.

Sin embargo, aún hay “historiadores” que aseguran que McCollum no había logrado descifrar los códigos navales japoneses o que la flota japonesa guardaba silencio en la radio. El pretexto de que los códigos navales y diplomáticos japoneses no habían sido descifrados fue desestimado por primera vez en un tribunal federal de Chicago en 1943. Cuando se produjo la batalla de Midway, la prensa estadounidense atribuyó la victoria a la capacidad de la Oficina de Inteligencia Naval para descifrar las comunicaciones japonesas. El Departamento de Justicia decidió acusar al Tribune y al Times-Herald de revelar secretos militares. El Fiscal General consideró que la información periodística equivalía a una traición, ya que daba a los japoneses la posibilidad de cambiar sus códigos. El editor del Times-Herald, Waldrop, fue citado a Chicago para testificar ante un gran jurado. En medio de su declaración la Armada reveló que uno de sus censores había examinado previamente el artículo.

Por lo tanto, se supo desde el primer instante que la Armada estadounidense era capaz de descifrar las comunicaciones japonesas y que les habían dejado hacer porque necesitaban un pretexto para entrar en la guerra. Ese pretexto era Pearl Harbour y lo demás son películas.

(1) George Bush: his World War II years, Washington DC, Brassey’s, 1992
(2) Day of Deceit: The Truth About FDR and Pearl Harbor, Simon & Schuster, 1999

¿Por qué los hongkoneses no están luchando por la independencia?

Carmen Parejo

Hong Kong es un territorio que fue colonia del Imperio Británico hasta 1997. Dentro de los acuerdos para devolver su soberanía a China estaba mantener su modelo económico capitalista y derechos de autonomía para el conjunto del territorio. Al modelo se le llamó “Un país, dos sistemas”.

Estos condicionantes han supuesto durante estos años que Hong Kong haya mantenido una estructura fuertemente estratificada, a través del dominio de varias familias influyentes herederas del imperio británico, que han consolidado la desigualdad social y política en la zona. Esto incluye el control de la mayoría de los colegios y centros educativos, privados, bilingües y adaptados a la difusión del pensamiento colonial británico. Las “nada sospechosas” donaciones a las universidades. Así como el control de los sectores estratégicos, o del acceso a la vivienda a través de un oligopolio que fija al alza los precios al alquiler (solo el 50% de las viviendas en uso son en propiedad), e incluso a través del control sobre los supermercados igualmente por las mismas pocas manos…

“Dos décadas después de que Gran Bretaña entregara la excolonia a China, sus ciudadanos más ricos –multimillonarios como Li Ka-shing y Lee Shau Kee– prosperan, gracias al alza en los precios de los bienes inmuebles y su control oligopólico sobre los puntos de venta minoristas, las empresas de servicios públicos, las telecomunicaciones y los puertos de la ciudad”.

Denunciaba un artículo de EconomíaHoy.mex en 2017 en alusión a que Hong Kong es hoy por hoy el lugar más desigual de todo Asia (*).

En 2018, los datos confirmaban que había más de 1 millón de personas en la pobreza, o el 14,7 por ciento de la población. Datos que no conseguían ser revertidos pese al incremento del gasto en Bienestar social del Gobierno Chino en la región, un gasto que en 2018 llegaba casi al doble del nivel de 2009; y que convertía a Hong Kong en la segunda área de gasto en magnitud después de la educación, según confirmó el propio Secretario Jefe de Administración del Gobierno de Hong Kong, Matthew Cheung Kin-chung. La República Popular China, el país que ha sacado a millones de la pobreza, ni con el sobre esfuerzo destinado conseguía dar la vuelta a esta situación, primando mantener los acuerdos establecidos en 1997.

Es decir, tras dejar de ser colonia los magnates creados al amparo del imperio, se garantizaron por los acuerdos de mantenimiento del sistema capitalista y la autonomía, una acumulación cada vez mayor de capital. Hasta tal punto que la riqueza de los diez individuos más ricos representa en la actualidad casi la mitad de todo el PIB de Hong Kong.

Acuerdos de extradición

La administración de Hong Kong propuso por primera vez estos cambios en febrero de este mismo año, a raíz de la polémica suscitada por el caso de un hongkonés, Chan Tong-kai, que era buscado por el presunto asesinato de su novia embarazada mientras los dos estaban de vacaciones en Taiwán. Las autoridades dijeron que no podía ser enviado de regreso a Taiwán para ser juzgado porque no había un acuerdo formal de extradición entre los dos territorios.

Y efectivamente así es, los acuerdos de extradición de Hong Kong se negociaron en 1997 cuando Reino Unido devolvió el territorio a China. Taiwán, Macao y el continente no fueron incluidos en ese acuerdo. Sin embargo, Hong Kong si tiene tratados bilaterales de extradición con 20 países, incluidos el Reino Unido, EE.UU o vecinos como Singapur.

Por otra parte, a la reforma planteada hay que añadir que contemplaba la inclusión de los delitos económicos y financieros en el proyecto de ley, esto facilitaría que tribunales de China continental pudiesen solicitar a tribunales de Hong Kong congelar y confiscar los activos relacionados con delitos cometidos en China continental. Es decir, un freno al paraíso fiscal oriental enriquecido según múltiples denuncias por la fuga de capitales y el lavado de dinero de actividades delictivas procedentes de diversas partes del mundo. Una de sus víctimas en efecto es el propio Estado Chino.

Sirva como ejemplo para comprender este papel histórico de Hong Kong en el movimiento de grandes capitales y delincuencia, el escándalo en 2012 de la Corporación Bancaria de Hong Kong y Shanghai (HSBC), el banco más grande de Europa creado e inflado por los británicos, y que demostraba para sorpresa de los más despistados que quién encabezó el tráfico de opio en el siglo XIX, controlaba entonces el 60% del lavado del dinero del narcotráfico que llegaba a través de México hacia Estados Unidos. Solo tres años después sería además investigado tras aparecer en la famosa Lista Falciani por sus actividades de lavado de dinero esta vez en Suiza.

Es en este contexto en el que se inician unas manifestaciones extremadamente violentas.

Más allá de estos problemas de carácter endógeno, es vital atender también a cuál es la situación internacional en la que se desarrolla el conflicto actual. Sobre todo porque hasta el momento parece ser que China no es el principal problema para la independencia de Hong Kong y los derechos de sus habitantes. De hecho pese a que el gobierno de Hong Kong retiró la reforma prevista las violentas manifestaciones no han cesado.

La gobernanza global y el ciervo herido anglosajón

Aunque habitualmente oímos hablar a modo eufemístico de la política proteccionista estadounidense en realidad de lo que hablamos es de que la economía y hegemonía de EEUU para ser protegida, según su modelo capitalista en fase imperialista, debe someter, expoliar y controlar al resto de los países del mundo. Ese es su modelo de “autoprotección”.

En un mundo cada vez más multipolar, con un fuerte crecimiento económico de países como China o Rusia que apuestan por otro modo de hacer las cosas, donde además las agresiones unilaterales de EEUU y sus títeres de la OTAN pierden fuerza por las alianzas de resistencia que se van creando para hacerle frente (veáse los casos de Siria o Venezuela); el papel hegemón de EEUU como heredero natural de aquel Imperio Británico, cada vez está más cuestionado.

Una muestra de ello son las distintas políticas llevadas a cabo fundamentalmente por los dos últimos presidentes de EEUU, Barack Obama y Donald Trump. El primero a bombazo limpio siendo el presidente, de un país que solo ha estado 6 años en paz de poco más de 200 que tiene, que en más guerras a la vez ha estado implicado. Y tomando el testigo a Donald Trump que además ha endureciendo sanciones y bloqueos criminales a diestro y siniestro. Unas políticas que lejos de demostrar fuerza, si analizamos en profundidad demuestran lo herido que está el ciervo imperial.

La República Popular de China en oposición crece en lo económico, crece en sus relaciones comerciales, saltándose en muchos casos los bloqueos criminales y por tanto apoyando a los países agredidos por el imperialismo estadounidense; y crece también y en consecuencia en influencia política. Siendo objetivamente el único país en el mundo que de hecho puede acabar con el poder hegemón de los EEUU.

Así se inician varias agresiones cada vez menos sutiles contra China, la última y más sonada fue la guerra comercial contra Huawei, de la que EEUU volvió con el rabo entre las piernas incluso antes de empezar la batalla.

No es casualidad que estas manifestaciones, que de tener un sentido es un sentido interno entre Hong Kong y China, estén rodeadas de la marca Washington DC.

Así los violentos manifestantes portaban banderas estadounidenses y británicas (curiosa lucha de independencia que usa de estandarte el símbolo que los colonizó). Así tampoco es de extrañar que en la tarde del 6 de agosto varios organizadores de disturbios se reunieran con personal del consulado general de los Estados Unidos en un hotel siendo fotografiados por ciudadanos de Hong Kong.

Medios como China Daily, afirman que la diplomática que aparece en las fotografías, y que actualmente trabaja en la sección política del consulado en Hong Kong, habría estado previamente destinada en Oriente Medio, tanto en Arabia Saudí como de asistente de prensa en la embajada estadounidense de Bagdad. ¿No os suena este tipo de película?

Espero haber aclarado un poco porqué esto no es un asunto de independencia y de “China imperialista” y otros sinsentidos teóricos y prácticos. De hecho China ha respetado todos los acuerdos, incluso cuando no le han beneficiado, incluso cuando iban en su contra. ¿Han hecho lo mismo los británicos y sus herederos naturales estadounidenses?… ¿No resulta un tanto extraño quien coordina y está detrás de esas protestas? ¿No es al menos un elemento a tener en cuenta el momento en el que surgen? ¿Se puede luchar por una independencia cuando la agenda está marcada por los intereses del imperialismo anglosajón? ¿No os huele un poco feo?

Ojalá los miles de hongkoneses que actualmente están bajo el umbral de la pobreza pudiesen revertir esta situación como pasó en Shenzhen, como está pasando en el Tibet rural… Ojalá los hongkoneses pudiesen de verdad ser independientes, independientes de la influencia del lastre del imperio británico y de la utilización geopolítica de un imperialismo anglosajón en decadencia que piensa morir matando.

(*) https://www.economiahoy.mx/internacional-eAm-mexico/noticias/8429860/06/17/Hong-Kong-la-ciudad-mas-desigual-de-Asia-donde-solo-viven-bien-los-magnates.html

http://www.revistalacomuna.com/internacional/por-que-los-hongkoneses-no-estan-luchando-por-la-independencia/

Más información:
– Hong Kong: una mano negra mueve los hilos de la guerra comercial contra China
– Hong Kong y Moscú: autopsia de las ‘revoluciones de colores’
– El imperialismo estadounidense dirige la desestabilización de Hong Kong

Te rompen la mandíbula por 200 €

Jon Iurrebaso Atutxa

El derecho a la libertad de expresión y manifestación está proscrito en Euskal Herria cuando “atenta” a la dictadura de las burguesías españolas y francesas. Ni qué decir cuando se trata de salvaguardar a los fascistas más visibles, independientemente del tema en cuestión. La cuestión es que no puede ser de otra forma porque la España actual no ha roto aún con el régimen que proviene del alzamiento fascista y su maquillaje de 1978.

Para empezar, y unido directamente con la protesta ante la comparecencia en Bilbo del partido fascista VOX (13.04.2019), hay que subrayar que ocurrió lo que tenía que ocurrir. Cada vez que los fascistas vienen a Euskal Herria las vascas y vascos somos multados, apaleados y detenidos/as en nombre de la democracia de quienes nos ocupan y explotan.

Los cipayos (políticos y coercitivos) de los españoles siempre defienden la ley de nuestros ocupantes y enemigos de clase. No es baladí que muchos conozcamos a la variada policía “vasca y navarra” como la Policía Autonómica Española (PAE).

Dicho esto, les preguntaríamos a los que piensan que desde el sistema se pueden hacer muchas cosas vitales para conseguir una Euskal Herria Socialista, ¿por qué el ayuntamiento de Bilbao no se persona como acusación particular ante la salvajada que hizo la PAV el día cuatro de abril del presente año? (entre otras, romperle la mandíbula a una joven y multarle con 200 € por injurias) ¿Por qué ante una violación machista aparece en los medios de comunicación la convocatoria de protesta de los ayuntamientos (todos los partidos a una) antes que las organizaciones feministas y diversos colectivos populares, etc.? La respuesta parece evidente. La mandíbula rota demuestra con el ejemplo quien es el que manda aquí. “Encabezar” las denuncias de las violaciones y el acoso sexual, no es que les salga gratis, sino que les da rédito. Mientras, ocultan de un lado, la cultura y dominación patriarcal y el verdadero planteamiento para acabar con ellas y, de otro, los acuciantes problemas que tiene el pueblo trabajador vasco en general y la clase obrera en particular.

Y si a esta chica el pelotazo le hubiera golpeado en la sien en vez de en la mandíbula (cuestión de muy pocos centímetros) ¿qué hubiera pasado? Que tendríamos otro asesinato por “una actuación proporcionada”. Y nos preguntamos, teniendo las fiestas de Bilbao en ciernes, ¿qué hubiera hecho la clase política oficial y sistémica? Y sobre todo ¿Qué hubiéramos hecho otros y otras? Teniendo tan cerca el llamado G-7, ¿y si ocurre?

Tenemos derecho a opinar, a movilizarnos, a defender nuestras ideas, en pocas palabras, tenemos derecho a defendernos y tenemos derecho a luchar. Los que no estamos alineados con la filosofía del capital y la burguesía no tenemos derecho a dejar pasar situaciones como ésta.

Mencionamos esta situación en concreto por su clara visualización y, con la intención de sacudir nuestras conciencias y nuestras contradicciones. Para terminar, una doble consigna de ayer y de hoy: ¡que se vayan! ¡disolución cuerpos represivos!

La militarización de la política exterior del imperialismo

Estados Unidos está construyendo una nueva base militar con una pista de aterrizaje cerca de Al-Darbasiyah, en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, según la agencia kurda de noticias ANF News.

Los vecinos de Al-Darbasiyah vienen observado un número cada vez mayor de camiones cargados con materiales de construcción que se dirigen hacia el lugar, donde se está construyendo una importante infraestructura.

“La creacion de la base militar de la coalición al sur de Al-Darbasiyah confirma el plan para un despliegue a largo plazo de fuerzas internacionales en el noreste de Siria”, dice ANF, citando fuentes militares de las Fuerzas Democráticas Sirias (FSD) al servicio del ejército de Estados Unidos.

Algunos usuarios de Twitter han publicado imágenes tomadas por satélite que muestran la construcción de la nueva base militar.

Una delegación de la coalición encabezada por Estados Unidos, acompañada por dirigentes de las FDS, inspeccionó la base de la Fuerza Aérea de Tabqa en Raqqqa el mes pasado. En ese momento, fuentes de la oposición dijeron que la coalición planeaba desplegar allí tropas y helicópteros.

A principios de este año Trump renunció a su decisión de retirar todas las tropas estadounidenses de Siria. Estos nuevos informes sugieren que Estados Unidos está trabajando actualmente para fortalecer su presencia militar en este país de Oriente Medio devastado por la guerra.

Estados Unidos cuenta con bases militares en Qatar, Arabia saudí, Bahrein, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Jordania y en septiembre de 2017 inauguró su primera base en Israel.

El Pentágono reconoce que mantiene 514 bases militares en 45 países diferentes del mundo, un número jamás alcanzado anteriormente, lo que indica una militarización de la política exterior o, en otras palabras, el recurso a la guerra como instrumento más relevante de su hegemonía.

Acabar con las personas para ‘salvar’ a la naturaleza

Paramilitares al servicio de la ecología de WWF
El primer cuarto del siglo XXI ha estado marcado por la revitalización de todo tipo de organizaciones “humanitarias”, algo comprensible porque la protección de las minorías se ha convertido en la fachada principal del capitalismo. La ayuda humanitaria, o más bien su apariencia, es uno de los fetiches de moda que muestra el imperalismo moderno, “multicultural” y cosmopolita.

El mundo está lleno de gente que actua por buena voluntad, desinteresadamente, al mismo tiempo que los “humanitarios” han comenzado a cometer crímenes y sus acciones se han vuelto cada vez más repulsivas. Esto ha chocado con las minorías que se suponía que debían proteger.

Algunas organizaciones humanitarias están siendo atacadas por otras organizaciones, no menos humanitarias. Las organizaciones humanitarias han concentrado sus energías unas en otras, sacando a la luz una serie de trapos sucios y escándalos.

Por ejemplo, “Survival International” (SI), anteriormente conocida como “Primitive People’s Fund”, ataca a WWF (1), al tiempo que sus actividades son más que dudosas. Quieren prohibir la circulación de personas desde pequeños pueblos y aldeas a grandes ciudades para “proteger” a las pequeñas poblaciones indígenas.

Están tratando de transformar por la fuerza las aldeas en reservas o incluso en zoológicos humanos. Es un manera como cualquier otra de financiar su propia organización.

Mientras WWF protege la flora y la fauna, “Survival International” protege a los indígenas. Al menos eso dicen cada uno de ellos. Da la impresión de que los indígenas son los enemigos de las reservas naturales, o que no forman parte de ellas.

Los monos de las reservas están más protegidos que los indígenas que tradicionalmente han vivido en ellas.

WWF ha desarrollado un programa para protegerlas con medidas interesantes como la posibilidad de esterilizar a la población indígena, una vez que alcance una determinada edad.

Otra medida: disparar a matar a los indígenas que no respeten las señales de advertencia que han impuesto en las reservas. Las poblaciones que viven en las cercanían no las cumplen por una razón muy simple: no saben leer.

En 2017 los ecologistas formaron las primeras milicias para impedir que los habitantes del Congo entraran en los cinturones forestales para cazar o pescar porque son “zonas de conservación”, es decir, que se trata de conservar la flora y la fauna pero no a los seres humanos.

En 2015 se publicó una investigación “El silencio de los pandas” (2) sobre los acuerdos comerciales de WWF con las grandes multinacionales. Unas 3.000 hectáreas de tierras en áreas de conservación habían sido transferidas a Shell, Monsanto y Bayer para usos industriales específicos. Gracias al acuerdo, WWF recibió aproximadamente unos 3.000 millones de dólares en “donaciones voluntarias”.

La investigación se publicó en forma de libro. La primera edición se agotó y luego se prohibió su venta en varios países de la Unión Europea, alegando que la investigación no incluía ninguna prueba. Sólo eran especulaciones.

Sin embargo, nadie presentó ninguna queja por difamación.

(1) https://www.survivalinternational.org/news/12142
(2) https://www.filmsforaction.org/watch/wwf-the-silence-of-the-pandas/ https://www.dailymotion.com/video/x105tsl https://vimeo.com/129958368

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