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Autor: Redacción (página 770 de 1356)

Muere el espía británico que fundó los Cascos Blancos

James Le Mesurier, el espía británico que fundó los Cascos Blancos, apareció muerto ayer en Estambul al pie del edificio en el que se encuentra su apartamento.

La policía turca llegó al lugar después de haber sido alertada de la presencia de un cadáver en la calle a primeras horas de ayer.

Las causas exactas de su muerte no se conocen aún. Aunque su oficina se negó a hacer ningún comentario, el cadáver presenta fracturas en ambas piernas y cabeza.

La oficina del Gobernador de Estambul confirmó la muerte de Le Mesurier, afirmando que se estaba llevando a cabo una investigación para determinar las causas del fallecimiento.

La policía turca asegura que Le Mesurier empezó a tomar antidepresivos y somníferos recientemente porque estaba en un estado de estrés.

Le Mesurier intervino en la Guerra de los Balcanes, en la de Kosovo, en Irak y, en particular en el Kurdistán irakí, en Líbano, en los territorios palestinos, en Turquía y en Siria. También ocupó cargos de inteligencia en la Commonwealth y en la ONU.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores británico expresó la tristeza de los imperialistas por la muerte de Le Mesurier, un oficial del ejército que dirigía la organización Mayday Rescue, encargada de obtener fondos para los Cascos Blancos, que tiene oficinas en Estambul y Holanda.

En junio del año pasado Trump les entregó 6,6 millones de dólares, en marzo de este año otros 5 millones y en octubre 4,5 millones.

Los Cascos Blancos son una extensión de Al-Qaeda en Idlib y otras zonas de Sria que aún quedan bajo control yihadista.

A lo largo de los 8 años de guerra, una buena parte de la intoxicación mediática contra el gobierno de Siria ha procedido de los Cascos Blancos, cuyo papel ha sido estelar en la fabricación de relatos sobre bombardeos con armamento químico.

La otra parte de la intoxicación mediática ha consistido en realzar la propia imagen de los Cascos Blancos para darles credibilidad, lo que se llevó a cabo realizando documentales sobre ellos, a su vez premiados con los Óscar de Hollywood.

Más información:

– La oscura historia de los Cascos Blancos
– El documental sobre los ‘Cascos Blancos’ de Netflix opta a los Óscars de Hollywood
– Los Oscar de Hollywood conceden un premio a los yihadistas
– Los Cascos Blancos publican otro vídeo falso en internet
– El terrorista que fabricó los vídeos falsos sobre los ataques químicos del ejército sirio se confiesa
– Cascos Blancos: la nueva especie de predadores humanitarios
– Los Cascos Blancos envenenan el agua que consumen cinco millones de sirios
– Los Cascos Blancos están involucrados en el ataque químico de Jan Sheijun
– Rusia presenta pruebas de que el ataque químico en Siria es un fraude de los Cascos Blancos
– La verdadera historia de una foto de Alepo que dio la vuelta al mundo

– Los Cascos Blancos están dirigidos por espías británicos

Estados Unidos hará todo lo posible para mantener a Turquía dentro de la OTAN

Robert O’Brien, asesor de Seguridad Nacional
Estados Unidos hará “todo lo posible” para mantener a Turquía dentro de la OTAN, dijo ayer el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Robert O’Brien en medio de las tensiones entre Washington y Ankara. 

“Turquía es miembro de la OTAN. Desempeña un papel muy importante. Perder a Turquía como aliado no sería, por lo tanto, algo bueno para Europa o Estados Unidos”, dijo al canal CBS. Es un gesto de apaciguamiento pocos días antes de que el miércoles Trump y Erdogan se reunan en Washington.

Actualmente hay muchos puntos de desacuerdo entre los dos países: ofensiva turca en el noreste de Siria contra las milicias kurdas apoyadas por Estados Unidos, votación en el Congreso de Estados Unidos sobre el genocidio armenio, solicitud de extradición del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Pensilvania…

O’Brien también mencionó la compra por parte de Ankara de misiles antiaéreos rusos SS-400, que Washington considera incompatible con los acuerdos de defensa de la OTAN. “No hay espacio para los SS-400 y las compras rusas y ese es el mensaje que el Presidente [Trump] enviará [a Erdogan] cuando esté en Washington”, dijo el asesor.

Tras la visita de Ergogan, Trump recibirá al día siguiente en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en un contexto de fuerte crítica a la Alianza Atlántica, recientemente juzgada con muerte cerebral por el Presidente francés Macron.

El jueves también se celebrará en Washington una reunión de ministros de la coalición militar que ha invadido Siria, solicitada con urgencia por la diplomacia francesa después de que Trump anunciara a principios de octubre la retirada de las tropas estadounidenses.

Criticado por su propio bando por esa decisión, Trump ha indicado desde entonces que un “pequeño número de soldados estadounidenses” permanecerían en el país “para proteger los yacimientos petrolíferos”, aunque su objetivo es presionar al gobierno de Damasco en las negociaciones que mantiene en Ginebra con la oposición para reformar la contitución.

“Habrá menos de mil, eso es seguro. Probablemente alrededor de 500, tal vez 600”, advirtió ayer el general Mark Milley, Jefe de Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, en la cadena ABC.

La miseria ideológica del malthusianismo

El malthusianismo es tan falso como cualquier otra ideología y tiene su origen en Inglaterra, de donde pasó a Estados Unidos, que la convirtió en doctrina y, por lo tanto, le otorgó un carácter dominante, una de las señas de identidad del imperialismo con el que se justifican sus crímenes.Como doctrina dominante, las universidades adoctrinan a los estudiantes y les lavan el cerebro diciéndoles que se trata de “demografía”, es decir, el recorrido típico que hace pasar una ideología como si fuera ciencia y que los menos avisados devoran porque tiene el membrete de alguna academia gringa.

Los “progres” y posmodernos que asumen las conclusiones malthusianas sin ninguna capacidad de reacción crítica, desempeñan un papel clave para sostener el papel dominante. Ese tipo de grupos “alternativos” son la correa de transmisión del imperialismo dentro de cada país, llevando las concepciones más reaccionarias hasta sus últimos rincones y falsificando sus postulados para hacerlos digeribles en ciertos ambientes intelectualoides.

El malthusianismo reviste formas variadas que convergen en conceptos falsos, como “explosión demográfica”, que justifican la intervención imperialista sobre los pueblos del Tercer Mundo, en ocasiones con el beneplácito de la caridad y la “ayuda desinteresada” a sus habitantes.

Para demostrar que en el mundo no existe ninguna “explosión demográfica” basta recurrir a cifras que están al alcance de cualquiera que no sea un estafador impenitente y lo primero que se debe indicar es que, a efectos demográficos, hay que dividir el mundo en dos mitades: una es África y la otra el resto.

El número anual de nacimientos en todo el mundo (excluyendo África) alcanzó un máximo en 1989 y desde entonces ha disminuido en un 15 por ciento.

En consecuencia, la disminución de nacimientos se prolonga ya durante 30 años y no la ha podido compensar el aumento de los nacimientos en el Continente Negro.

Si excluimos a África, de aquí a 2023 la población mundial en edad reproductiva (de 15 a 40 años) seguirá en constante disminución. Sólo la población africana en edad reproductiva seguirá creciendo.

Con una población en declive (excluyendo a África) y con tasas de fecundidad muy negativas (excluyendo a África), es muy probable que en el mundo los nacimientos disminuyan a un ritmo acelerado, mucho más que el previsto por la ONU.

En otras palabras, si excluimos a África, la principal característica de la población mundial es la despoblación mundial.

Ahora bien, si de lo expuesto hasta ahora alguien imagina que la emigración africana es consecuencia del crecimiento demográfico en el Continente Negro, también se equivoca. Los emigrantes de origen africano representan una parte insignificante del total de movimientos poblacionales en el mundo.

Para terminar: si las proyecciones demográficas se cumplen, dentro de muy poco tiempo una parte creciente de la población mundial será africana, con una capacidad de consumo insignificante, lo cual explica que los “alternativos” justifiquen la situación con tonteorías como el decrecimiento y otras parecidas.

Más información:
— La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas
— Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo
— Una declaración de guerra contra el proletariado
— 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú
— ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’
— 11.000 seudocientíficos proponen reducir el número de seres humanos para frenar el cambio climático
— El Club de Roma, anatomía de un grupo de presión
— El decrecimiento es un concepto inventado por Henry Kissinger a partir de la eugenesia
— Público asume las tesis del imperialismo sobre los límites del crecimiento
— La crisis es una bendición que el cielo nos envía
— Un manifiesto para justificar que las tripas se queden vacías

50 años de una película mítica, Z de Costa Gavras, que resucita en el Golpe de Estado de Bolivia

Se cumplen cincuenta años del estreno de Z, una de las películas más famosas de Costa Gavras. Una simple letra, la última del alfabeto, da el sentido inequívoco de esperanza y revuelta, que el cineasta griego utilizó para difundir una obra que fue mítica en su momento y de la que ya nadie se acuerda, ni siquiera los más nostálgicos del famoso Mayo del 68.

El argumento versa sobre el Golpe de Estado de los coroneles en Grecia dos años antes, disfrazado tras un ambiguo país mediterráneo en el que asesinan a un diputado progresista. El juez de instrucción revelará la participación del ejército y de la policía. La película describe rápidamente a los diferentes actores de la conspiración: el gobierno militar, la policía, el partido de la oposición, con sus representantes y simpatizantes, y el pueblo en su conjunto.

La situación descrita por Costa Gavras es el resultado directo de la realidad: “Cualquier semejanza con hechos reales, muertos o vivos, no es casualidad. Es voluntario”. El cineasta griego destapa el oscuro funcionamiento de un régimen fascista de la OTAN que puso de rodillas a su país natal.

La forma de rodar es casi como la de un reportero. El carácter de Yves Montand se muestra en su vida cotidiana, entre los bastidores del poder, pero casi nunca de una manera solemne o glorificante. Este es el propósito de Costa Gavras, que busca, ni más ni menos, que mostrar la verdad tal como es, exponer la realidad de las situaciones.

El juez, encarnado por Jean-Louis Trintignant, ocupa un lugar importante en la historia, y desempeña el papel de alborotador, que mirará donde otros no quieren mirar. En resumen, Z es una inmersión en una sociedad corrupta dirigida por una pequeña oligarquía que subyuga al pueblo a través de presiones financieras y políticas.

El régimen político que Costa Gavras muestra es aterrador en su capacidad de gangrenar a todos los estratos de la sociedad y de actuar sobre ellos. No se trata de un puñado de altos funcionarios que defienden sus propios intereses. Es toda una red que se desarrolla verticalmente, hasta el punto de manipular a los propios ciudadanos, presionarlos, sin dudar en amenazar a los simples comerciantes para que actúen a favor de las autoridades con el fin de poder continuar su actividad.

El corte de la película, que deliberadamente no es lineal, permite tomar conciencia de la gigantesca maquinación, para comprender, poco a poco, cómo un pueblo puede ser sustraído de una doctrina por un pequeño grupo de individuos, y aunque el sesgo de Costa-Gavras es evidente, no hay ninguna forma de triunfalismo. Por el contrario, la situación es mucho más alarmante y negativa.

En Z la lucha es permanente, una lucha por la supervivencia y el mantenimiento de la libertad, con la voluntad de no dejar que prevalezca el ejército fascista, pero donde la victoria es sólo ilusoria o, en el mejor de los casos, temporal.

La historia que cuenta Costa Gavras no se detiene en un país o en un momento dado. Es una realidad aterradora que no está tan lejos de nuestro tiempo. ¿Se han enterado de lo que pasó ayer en Bolivia?, ¿les suena? Para la historia 50 años no son nada, ni en el cine ni en la realidad.

Como decíamos ayer…
[Post data: el guionista de la película era Jorge Semprún, un renegado que acabó de Ministro de Cultura con el gobierno del PSOE. Pero de eso hablaremos en otro momento.]

La justicia consiste en que unos se tapan a los otros para que todos queden impunes: el caso de los ‘chalecos amarillos’

La Fiscalía francesa le ha dado el carpetazo a 54 sumarios que tenía abiertos contra policías por las palizas propinadas a los  “chalecos amarillos” desde que el año pasado comenzaron las movilizaciones.

Al mismo tiempo próximamente iniciará un juicio contra dos de ellos dentro de una cárcel, que es el primero en su género.

Durante un año las denuncias contra la policía han inundado las dependencias judiciales porque en Francia creían que el apaleamiento de manifestantes era propio de los países tercermundistas, como decía uno de los “chalecos amarillos” a la televisión.

Han salido de su estupor a palos y han creído que los jueces y los fiscales son algo diferente de los de la porra. Se tragaron lo del “Estado de Derecho”: el remedio a un mal policía son buenos jueces y fiscales que van a enmendar lo que los otros han torcido.

Pero las cosas funcionan de otra manera. El fiscal parisino Rémi Heitz confiesa que se han desembarazado de 212 denuncias enviándoselas a la Inspección General de la Policía Nacional, es decir, algo así como “yo me lo guiso yo me lo como”. La policía se investigará a sí misma.

En casi el 70 por ciento de los casos las investigaciones (por llamarlas de alguna manera) han concluido y los expedientes se han trasladado al Ministerio Público de París para que decida el camino a seguir.

En dos casos la fiscalía considera que las denuncias justifican la apertura de un procedimiento judicial. Ambos se refieren a los acontecimientos ocurridos durante la manifestación del Primero de Mayo de este año, que se caracterizó por el terrorismo policial.

Uno de los policías será juzgado por abofetear a uno de los “chalecos amarillos” gracias a que la escena fue grabada y publicada en las redes sociales. El policía está acusado de “violencia voluntaria por parte de un responsable de la autoridad pública” que causó una incapacidad superior a ocho días a su víctima.

El otro policía está acusado de lanzar una piedra a los manifestantes, una escena que también fue grabada y reproducida por las redes sociales. Le acusan del mismo delito, aunque en este caso no haya incapacitado a la víctima.

Ambos casos presentan tres características: son hechos insignificantes, fueron grabados y se difundieron por internet. De lo contrario hubieran quedado impunes, como los cientos de denuncias que han acabado en la papelera.

En Francia se abrieron 313 investigaciones contra la policía por el terror desatado contra los “chalecos amarillos”.

Un caso es el de Jerome Rodrigues, un manifestante gravemente herido en el ojo el 26 de enero, cuya denuncia dio lugar a la apertura de una investigación judicial por el delito de siempre.

Otro es la denuncia presentada por la madre de un adolescente al que le rompieron la mandíbula por un disparo con munición de caucho en Estrasburgo durante una manifestación convocada en enero.

Un total de 72 casos aún están siendo analizados por la fiscalía, mientras que otros 54 han sido cerrados sin más medidas, principalmente por «delitos insuficientemente graves”, pero también por “falta de identificación de los acusados”, según explicó el fiscal Heitz.

“Así es la justicia”, dijo con toda la cara dura del mundo el ministro de Interior, Christophe Castaner. “Consiste en llevar a cabo un estudio, una investigación que se pone bajo la autoridad de la policía, la gendarmería y luego un fiscal y los jueces deciden las medidas que deben tomar”.

En otras palabras: la justicia consiste en que unos de se tapan a los otros para que todos queden impunes. La fiscalía ha cerrado los procedimientos sin más. En algunos casos porque no quisieron identificar a los policías que dispararon.

Según un recuento del periodista David Dufresne, 24 personas han sido asesinadas por la policía desde que el 17 de noviembre del año pasado comenzó el movimiento de los  “chalecos amarillos”.

Más información:

-‘Chalecos amarillos’: cambia el discurso de la represión
– La policía francesa ha empezado a ‘fichar’ a los miembros de los ‘chalecos amarillos’
– ‘Perro ladrador poco mordedor’: hay que preocuparse de los fascistas que muerden más que de los que sólo ladran
– Cientos de medios denuncian la represión policial en Francia durante las manifestaciones
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones
-Francia no es capaz de contener las movilizaciones de los ‘chalecos amarillos’
– De los ‘chalecos amarillos’ a los ‘brazaletes blancos’: cómo domesticar una movilización espontánea
– Francia aprobará su propia ‘ley mordaza’ contra el derecho de manifestación
 

Micrososft participa activamente en la represión y los crímenes israelíes contra los palestinos

Los militantes palestinos se cubren la cara durante las manifestaciones contra la ocupación israelí, una práctica antigua que se remonta a varias décadas atrás. Esconder la cara con “keffiyehs”, los pañuelos tradicionales palestinos que se han convertido en un símbolo de la resistencia, no es una moda sino una técnica de supervivencia, sin la cual los militantes son detenidos en redadas nocturnas, y a veces incluso asesinados.

En el pasado Israel utilizó tecnologías básicas para identificar a los palestinos que participaban en las manifestaciones. Se centraban en las imágenes de las noticias de la televisión o en las fotos de los periódicos, a menudo con la ayuda de los colaboradores de Israel en el territorio palestino ocupado que se reunían con los espías del Shin Bet o se los detenía para ocultar su compicidad.

Esta vieja técnica fue finalmente reemplazada por una tecnología más avanzada, que utiliza innumerables imágenes transmitidas directamente por drones, el último instrumento de la “industria de seguridad” israelí. Miles de palestinos han sido detenidos y cientos asesinados en los últimos años como resultado de los datos de los drones analizados por las aplicaciones de reconocimiento facial.

Si en el pasado los militantes palestinos querían mantener oculta su identidad, hoy tienen razones mucho más convincentes para mantener su lucha en secreto, sobre todo teniendo en cuenta la implicación directa de monopolios empresariales, como Microsoft, que facilitan la represión del ejército israelí, cuyo único propósito es aplastar cualquier forma de protesta palestina.

El 27 de octubre, Olivia Solon escribió para NBC News sobre la financiación de Microsoft de la empresa israelí AnyVision, que utiliza el reconocimiento facial “para observar en secreto a los palestinos en Cisjordania” (1).

A través de su empresa de capital de riesgo M12, Microsoft ha invertido 78 millones de dólares para poner en marcha un sistema de reconocimiento facial israelí para controlar a los palestinos en Cisjordania (2).

AnyVision ha desarrollado una aplicación para la “vigilancia táctica avanzada” denominado “Better Tomorrow” (Mejor mañana), que, según una encuesta conjunta de NBC-Haaretz, permite a los clientes identificar a personas y objetos en cualquier flujo de vídeo en directo, como una cámara de vigilancia o un teléfono inteligente, y realizar un seguimiento de los objetivos a medida que se mueven entre diferentes flujos” (3).

“Según cinco fuentes familiarizadas con el tema -escribe Solón- la tecnología de AnyVision alimenta un proyecto secreto de vigilancia militar en Cisjordania. El proyecto se llama “Google Ayosh”, donde “Ayosh” significa territorios palestinos ocupados y “Google” indica la capacidad tecnológica de buscar personas (4).

Con sede en Israel, AnyVision tiene varias oficinas en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido y Singapur. Dada la naturaleza del trabajo de AnyVision y el vínculo intrínseco entre el sector tecnológico israelí y el ejército israelí, las aplicaciones de la empresa se están utilizando para localizar a los militantes palestinos.

En julio el periódico israelí Haaretz informó que “AnyVision está involucrada en dos proyectos especiales para ayudar al ejército israelí en Cisjordania. El primero es un sistema que ha instalado en los puestos de control del ejército que miles de palestinos cruzan todos los días para ir a trabajar desde Cisjordania” (5).

No es la primera vez que Microsoft participa en apoyo del ejército israelí. A diferencia de Facebook, Google y otros, que son constantes, Microsoft ha sido en gran medida excluido de las controversias que están surgiendo. Pero, al igual que otros, Microsoft también es responsable de la represión y los crímenes que comete Israel contra los palestinos.

(1) https://www.cnbc.com/2019/10/28/microsoft-funded-israeli-company-that-spied-on-west-bank-palestinians.html
(2) https://www.businessinsider.com.au/microsoft-funded-face-recognition-tech-reportedly-surveils-palestinians-2019-10
(3) https://www.cnbc.com/2019/10/28/microsoft-funded-israeli-company-that-spied-on-west-bank-palestinians.html
(4) https://en.wikipedia.org/wiki/Yesha
(5) https://www.haaretz.com/israel-news/business/.premium-this-israeli-face-recognition-startup-is-secretly-tracking-palestinians-1.7500359

Estados Unidos lanza una alternativa a la Nueva Ruta de la Seda en Asia

Pepe Escobar


La alternativa Estados Unidos-Australia-Japón a la Nueva Ruta de la Seda explica por qué Estados Unidos envió una delegación menor a Tailandia y por qué India se retiró de la Ruta.

Hace seis años el presidente chino Xi Jinping lanzó la Nueva Ruta de la Seda, el mayor y más ambicioso proyecto de infraestructuras paneuroasiático del siglo XXI.

Bajo el gobierno de Trump, la Nueva Ruta de la Seda fue demonizada las 24 horas del día, los 7 días de la semana: un cóctel tóxico de miedo y dudas que culpó a Pekín de todo, de tratar de hundir a las naciones pobres en una “trampa de deudas” con planes diabólicos de dominación mundial.

Por último, aquí está lo que podría describirse como la respuesta institucional de Estados Unidos a la Nueva Ruta de la Seda: la Red Punto Azul (Blue Dot Network).

Oficialmente la Red Punto Azul se describe como la promoción del desarrollo de infraestructuras sostenibles por parte de múltiples interesados en la región Indo-Pacífica y en todo el mundo.

Es un proyecto conjunto de la Empresa de Inversiones Privadas en el Extranjero de Estados Unidos, en asociación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Australia y el Banco de Cooperación Internacional de Japón.

Ahora, compárenlo con lo que sucedió esa misma semana en la inauguración de la Exposición Internacional de Importación de China en Shangai.

Como señaló Xi, “hasta la fecha, China ha firmado 197 documentos de cooperación de la Ruta con 137 países y 30 organizaciones internacionales”.

Eso es contra lo que la Red Punto Azul quiere luchar, especialmente en el sur mundial. Bueno, en realidad no. Contactados informalmente, los diplomáticos del sur mundial no están realmente impresionados. Podrían considerar a la Red Punto Azul como un competidor potencial de la Ruta de la Seda, pero como un competidor impulsado por la financiación privada, especialmente, en teoría, en Estados Unidos.

No les importa la perspectiva de que la Red Punto Azul incluya algún tipo de mecanismo de calificación que estará posicionado para evaluar y rebajar los proyectos de la Ruta de la Seda. Washington lo presentará como un proceso de “certificación” que establece “estándares internacionales”, lo que implica que la Ruta de la Seda no estará a la altura de dichos estándares. La cuestión de si los países del sur mundial prestarán atención a estas nuevas calificaciones sigue abierta.

La Red Punto Azul también debe entenderse en comparación directa con lo que acaba de ocurrir en la cumbre de celebración en Tailandia, que se centró en las reuniones en Asia oriental, la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental y la Asociación Económica Regional Mundial (GERP).

La llegada de Punto Azul explica por qué Estados Unidos envió sólo una delegación menor a Tailandia y también, en gran medida, por qué India perdió el tren de la Ruta de la Seda cuando abandonó de la estación panasiática.

El primer ministro indio Narendra Modi se encuentra entre la estrategia indopacífica de Washington y la integración euroasiática. Son incompatibles entre sí.

El Punto Azul es una extensión comercial de facto del Indo-Pacífico, que incluye a Estados Unidos, Japón, Australia e India: los miembros del Cuadrilátero. Es un reflejo de la Asociación Transpacífica del gobierno de Obama en relación con el -también fallecido- “pivot to Asia” [desplazamiento hacia Asia].

No sabemos si Nueva Delhi se unirá a Punto Azul. Rechazó la Ruta de la Seda pero no de manera irreversible. La ASEAN ha tratado de ser valiente e insistir en que se resuelvan las diferencias y que los 16 miembros de la Ruta de la Seda firmen un acuerdo en Vietnam en 2020.

Sin embargo, lo principal sigue siendo que Washington seguirá manipulando a India por todos los medios que considere necesarios para torpedear -al menos en el teatro del sur de Asia- el potencial de la Ruta de la Seda, así como la integración de Eurasia.

Y sin embargo, después de todos estos años de demonización incesante, lo mejor que Washington pudo encontrar fue robar la idea de la Ruta de la Seda y vestirlo con la financiación de bancos privados.

Comparémoslo ahora, por ejemplo, con la labor de la ASEAN y el Instituto de Investigación Económica de Asia Oriental. Favorecen las perspectivas de la ASEAN sobre el Indo-Pacífico, una idea indonesia al principio, en lugar de la versión estadounidense. El Presidente del Instituto, Hidetoshi Nishimura, lo describió como “una guía para los socios del diálogo” y subrayó que “la visión de Japón sobre el Indo-Pacífico está muy en línea con la de la ASEAN”.

Si bien Nishimura señala que “es bien sabido que Japón ha sido el principal donante y un verdadero socio en el desarrollo económico del sudeste asiático durante las últimas cinco décadas”, también elogia a la Ruta de la Seda como “el símbolo del libre comercio”. China y Japón apoyan firmemente la Ruta de la Seda. Y Pekín también hace hincapié en la relación directa entre los proyectos del Programa y de la Ruta.

En última instancia el Punto Azul puede ser sólo un ejercicio de relaciones públicas, demasiado poco y demasiado tarde. Eso no impedirá que la Ruta de la Seda se expanda. No impedirá las asociaciones de inversión entre China y Japón. No impedirá que el sur mundial tome conciencia de la militarización del dólar estadounidense con fines geopolíticos.

Y no enterrará el escepticismo prevaleciente acerca de las habilidades de desarrollo de un proyecto de una hiperpotencia comprometida en una misión para robar las reservas de petróleo de otra nación en el contexto de la ocupación ilegal de Siria.


https://www.asiatimes.com/2019/11/article/a-blue-dot-barely-visible-from-new-silk-roads/

Desaparecido en combate: los soldados de Estados Unidos presos en Vietnam tras el final de la guerra

En los Acuerdos de Paz de París que pusieron fin a la Guerra de Vietnam, Estados Unidos se comprometió a pagar a Vietnam 3.250 millones de dólares en concepto de indemnizaciones, lo cual significa que los imperialistas reconocían dos cosas fundamentales: que eran los únicos responsables de ella y que habían sido derrotados. “El que pierde paga”.

Como los vietnamitas tenían un conocimiento muy preciso de lo que es el imperialismo, a diferencia de otros, se reservaron un as en la manga: no entregarían a todos los prisioneros de guerra estadounidenses hasta haber cobrado la indemnización.

El acuerdo se firmó y la guerra terminó oficialmente. Para camuflar la derrota, Nixon debía hacer dos cosas. La primera ocultar que hubiese ningún estadounidense encarcelado en Vietnam. La segunda ocultar la naturaleza de los pagos a realizar de manera tal que no parecieran una segunda derrota, aún más humillante que la anterior.

Trató de disimular los miles de millones de dólares como “ayuda humanitaria”, pero el Congreso ni quiso asignar una suma tan grande de dinero a un “régimen comunista” al que despreciaban.

Debilitado por el escándalo de Watergate, Nixon optó por esperar a que las aguas se calmaran para hacerlo todo a escondidas, una vez que el foco de atención se hubiera puesto en otro lugar.

El gobierno de Hanoi le siguió la corriente. Esperó a recibir el dinero pactado y, mientras tanto, declaró que todos los presos estadounidenses habían sido liberados.

Nixon cayó, llegaron otros presidentes a la Casa Blanca y la situación se enquistó, mientras seguía oculta. Durante dos décadas los vietnamitas mantuvieron encacelados a los prisioneros estadounidenses y siguieron negociando su liberación a cambio del dinero que se les debía. Pusieron en libertad a algunos que contrajeron enfermedades y otros murieron.

Por razones obvias, el gobierno vietnamita no entregó los cadáveres y cuando lo hizo, los presentaron como si hubieran sido consecuencia de la guerra, es decir, como si los hubieran descubierto con posterioridad. Incluso llegaron a liberar a algunos de ellos, pero siempre mantuvieron a un grupo para asegurarse el cobro del dinero.

En 2013 el diario canadiense “Toronto Star” relataba la aparición de un anciano de 76 años de edad en un pueblo de Vietnam que había sido llevado al país desde Estados Unidos para combatir en la guerra, desapareció en 1968 y padecía trastornos sicológicos. Con su biografía se elaboró el documental “Unreclaimed” (“Sin reclamar”), en el que se concluye que no permaneció en el país porque los vietnamitas no lo dejasen marchar sino porque Estados Unidos no quería aceptar su retorno (*).

En Estados Unidos, el asunto de los presos se reconvirtió en el de los “desaparecidos”. Ni vivos ni muertos. Fue el tema estrella de los sectores más reaccionarios y militaristas, a los que pronto se les fueron sumando los conspiranoicos siempre atentos a este tipo de asuntos cabalísticos.

Los rumores se convirtieron en guiones de Hollywood de ínfima calidad cinematográfica pero gran difusión comercial.

El Senado se vio obligado a crear una de esas “comisiones de investigación” que no investigan nada, sino al revés: intentan tapar el asunto. La operación de encubrimiento la dirigió un personaje que luego fue conocido en el mundo entero: John McCain, el personaje perfecto porque había sido prisionero de guerra en Vietnam.

Naturalmente, los medios de intoxicación participaron en la campaña de encubrimiento como cabía esperar: primero no informaron de nada y segundo desacreditaron a quien lo hizo calificándolo como conspiranoico.

Este tipo de situaciones crea una hipocresía. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo comenta… siempre que los micrófonos y las cámaras estén apagados. Oficialmente, no hay nada de nada, una situación que no cambia de un presidente a otro ni de un partido a otro. Da igual.

Muy poco después de que el Senado emitiera su informe negacionista, apareció un documento gracias a la caída de la URSS, que puso los trapos al descubierto: las actas de una reunión de la dirección del Partido del Trabajo de Vietnam en la que discuten el número de presos estadounidenses que mantienen en las cárceles.

Los dos antiguos asesores de seguridad nacional, Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, aparecieron en la televisión afirmando que el documento era fidedigno y que los prisioneros de guerra estadounidenses habían permanecido detenidos en Vietnam después de finalizar la guerra.

El ocultismo no cesó por ello. Tanto la Casa Blanca como la prensa se atuvieron a un guión del que no podían salir sin admitir su doble derrota en Vietnam, reabrir todas las heridas y reconocer un engaño que se había había prolongado durante muchos años. Es la política del avestruz: “No puede ser verdad”. En el mundo real hay algunos agujeros a los que nadie quiere mirar nunca.

(*) https://actualidad.rt.com/sociedad/view/93236-soldado-eeuu-olvidado-vietnam

‘Chalecos amarillos’: un año de lucha y un año con cifras de represión nunca conocidas en Francia

Desde el inicio del movimiento de los “chalecos amarillos” hace un año, más de 3.100 personas han sido condenadas por los tribunales franceses por ejercer su derecho a manifestarse. Casi 400 de ellos han sido condenados a penas de prisión.

A medida que se acerca el primer aniversario del movimiento, el 17 de noviembre del año pasado, Le Monde muestra un rostro sombrío de lo que califica como “excesos” y “repetidos enfrentamientos” entre manifestantes y policías.

El diario revisa las cifras de la represión, subrayando que se trata sólo de una “evaluación provisional” para el período comprendido entre el 17 de noviembre de 2018 y el 31 de junio de este año.

El número de condenas supera las 3.100, lo que constituye “un récord para un movimiento social”, señala Le Monde. De estas 3.100 personas condenadas, unas 400 fueron condenadas a penas de prisión, y otras 600 a penas de prisión con condicional.


“Las penas impuestas oscilan, por término medio, entre unos meses y tres años de prisión, con o sin codicional”, escriben.

Más de 10.000 personas fueron “detenidas e interrogadas en toda Francia durante los más intensos siete meses de manifestaciones”, aseguran.

Hubo casi 2.200 casos de detención policial sin que se adoptaran nuevas medidas y 2.400 casos fueron objeto de medidas alternativas al enjuiciamiento.

Se iniciaron procedimientos judiciales contra 5.300 personas, de las cuales 2.100 fueron juzgadas en comparecencia inmediata y otras 2.000 recibieron una citación judicial para comparecer en el juicio en una fecha posterior. Los jueces de menores tuvieron que intervenir en 410 detenciones y 620 acusados prefirieron declararse culpables para reducir su condena.

Los jueces han trabajado “con relativa rapidez en los casos de manifestantes”, mientras que los casos de violencia en los que están implicados los policías son mucho más lentos.

La brecha alimenta parte del “resentimiento de algunos activistas”, dice Le Monde, que señala también que hasta ahora sólo dos policías han sido llevados ante un tribunal penal de París.

Sin sindicatos domesticados las huelgas de los trabajadores de las maquilas de México se extenderán a otros lugares

Las huelgas de los trabajadores de las maquilas de Matamoros a principios de este año podrían replicarse en otras partes del país, advirtió Ricardo Castro, de la empresa de picapleitos Baker McKenzie que defiende a la patronal.

Según Castro, la inexistencia de sindicatos suficientemente domesticados abre las puertas a que organizaciones “hostiles” tengan la iniciativa de crear su propio sindicato.

“Hay algunos focos rojos donde la relación no es la mejor, por ejemplo en Sonora, Tamaulipas, en el sur del país, hay brotes sindicales donde es probable que haya una situación parecida”, alertó el picapleitos que defiende a varias de las empresas que sufrieron las huelgas de Matamoros.

“También podría afectar a aquellas empresas que ni siquiera tengan presencia sindical”, advirtió.

Castro estima que hay más de 550.000 convenios colectivos en todo México y que el 70 por ciento de ellos no está supervisado por un sindicato suficientemente corrupto.

El artículo 923 de la Ley Federal del Trabajo se modificó para que ahora la autoridad pueda impedir una huelga si existe un convenio registrado.

Además, también tiene que admitir la huelga cuando el convenio no se haya revisado por lo menos en los últimos cuatro años.

La reforma laboral aprobada este año también señala que la dirección de un sindicato puede estar conformado por trabajadores extranjeros, cuando anteriormente eso estaba prohibido.

“Ahora lo permite la reforma y permite que tengan personalidad jurídica. Antes operaban a través de sindicatos disidentes, pero ahora tienen la posibilidad de actuar”, advirtió.

A principios de este año Matamoros sufrió huelgas porque los trabajadores de 48 empresas afiliadas al Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora (SJOIIM) se pusieron en huelga para exigir un incremento salarial de 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos, movimiento que fue llamado 20/32.

El movimiento 20/32 surgió cuando los trabajadores en Matamoros denunciaron que las empresas eliminaron prestaciones debido al aumento del salario mínimo en la frontera norte, que pasó de 88 a 176.72 pesos. El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ordenó el aumento a inicios de año.

Finalmente, el 10 de febrero de este año el SJOIIM informó que llegaron a un acuerdo con las 48 empresas en Matamoros, al conseguir un arreglo con cada una de ellas.

La industria automotriz fue una de las más afectadas por las huelgas de Matamoros. Automotive News México publicó el pasado 26 de febrero que las empresas de recambios afiliadas al SJOIIM perdieron 50 millones de dólares por las huelgas que sufrieron a causa del movimiento 20/32, de acuerdo con estimaciones de los picapleitos.

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