En la última reunión del G7 se volvió a comprobar que Estados Unidos y Europa están cada vez más lejos y que no ven la Guerra de Ucrania con los mismo ojos. La evidencia más clara de ello fue la reunión entre Trump y Zelensky, que solo se produjo gracias a la insistencia de Macron. El presidente francés no solo llevó al jefe de Estado ucraniano a la cumbre, sino que también organizó una reunión de 30 minutos con Trump que, originalmente, no tenía intención de hablar con él.