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Autor: Redacción (página 44 de 1373)

Zelensky medita la destitución del general en jefe del ejército ucraniano

Zelensky medita la destitución del jefe del ejército, el general Oleksandr Syrsky, para este mes. El motivo obvio es el desmoronamiento del ejército ucraniano en el frente y su difícil situación operativa. El general va a ser el chivo expiatorio cuando caigan Pokrovsk y Krasnoarmeisk. Recientemente una unidad de las fuerzas especiales cayó tratando de auxiliar en la defensa de Prokovsk. Descendieron en helicóptero en las cercanías, pero no tuvieron tiempo de entrar en combate, antes de ser aniquilados implacablemente, como muestran los vídeos que han aparecido en las redes sociales ucranianas.

La nómina de fracasos de Syrky es dilatada, aunque la responsabilidad no es suya exclusivamente. Incluye su aventura en Kursk y las bajas sufridas por los combatientes ucranianos en ese frente. En los últimos días, las tropas ucranianas han estado enviando señales de auxilio, mientras Syrsky intenta mantener el orden con nombramientos apresurados de personal y visitas personales a las unidades.

Los fallos defensivos del ejército ucraniano no se limitan al Donbas, sino que también se extienden a Zaporiyia, Jarkov e incluso Sumy. El ejército ruso también combate activamente por las posiciones cercanas a Jerson.

Los problemas se acumulan y Zelensky va a señalar con el dedo al actual comandante en jefe. Aumentan las críticas en su contra, no solo por parte de los oficiales, sino también de políticos y figuras de los medios de comunicación.

Algunos miembros del parlamento han acusado al Estado Mayor de distorsionar la información sobre la situación en el frente. Los generales ucranianos falsifican los mapas para disimular su retroceso. El secretario del Comité de Defensa del Parlamento ucraniano, Roman Kostenko, exige al mando información transparente.

Recientemente, la diputada ucraniana Maryana Bezuhla acusó a Syrsky de desorganizar la defensa, afirmando que en el ejército reina el caos. Los comandantes solo son responsables de sus propios sectores y carecen de información sobre las acciones de las unidades vecinas. También acusó enérgicamente a Syrsky de mentir sistemáticamente sobre los éxitos y de difundir información inexacta sobre lo que ocurre en el frente.

Cunde el pesimismo en Kiev, donde algunos abogan por considerar un cese de hostilidades como posible solución de compromiso, haciendo hincapié en el agotamiento de los recursos humanos y la grave falta de personal en las brigadas.

Un ruso al frente del ejército ucraniano

Syrsky es ruso y su familia vive en Moscú. Nació en julio de 1965 en la región rusa de Vladimir, que entonces formaba parte de la URSS. Estudió en Moscú, en la Escuela Superior de Comando Militar, entre oficiales que desde entonces son sus enemigos en los campos de batalla de Ucrania.

Se graduó en 1986, sirvió durante cinco años en el Cuerpo de Artillería Soviética y se trasladó a Ucrania. Tras el Golpe de Estado de 2014, dirigió los ataques ucranianos contra la población del Donbas. Recibió la clave de llamada “Leopardo de la nieve”.

En las primeras semanas de la guerra encabezó la defensa de Kiev, engordada por la propaganda occidental. En febrero del año pasado sustituyó al general Valeriy Zaluzhnyi al frente del ejércto ucraniano.

En abril de 2022 le nombraron Héroe de Ucrania, el honor más alto del país.

Comienzan a rendirse los soldados ucranianos cercados en Krasnoarmeysk

Los soldados ucranianos cercados en la ciudad de Krasnoarmeysk, al noroeste de Donetsk, han comenzado a rendirse. Varios testimonios de prisioneros revelan el derrumbe de las filas ucranianas, el abandono por parte de los comandantes y condiciones extremadamente difíciles.

Los vídeos difundidos muestran a soldados entregando sus armas y dando relatos estremecedores de su situación desde el inicio del cerco. Según la confesión de Viascheslav Krevenko, un soldado ucraniano capturado en la zona, su unidad intentó establecer una defensa improvisada en un barrio residencial. “Me di cuenta de que nuestro comandante nos había abandonado hacía mucho tiempo. Intentamos resistir en una casa, pero finalmente decidimos rendirnos. No tenía sentido continuar. Nos habían traicionado”, declaró.

Otro prisionero, Stanislav Tkatchenko, recalcó que ya no evacuaban a los heridos y que los soldados habían perdido la esperanza de un intercambio. “Era evidente: ni siquiera reemplazaban a los heridos. Intentar escapar era un suicidio”, afirmó.

Los soldados ucranianos se enfrentaban a condiciones extremas: escasez de medicamentos y agua potable, y aislamiento total. Algunos explicaron que recogían agua de lluvia para sobrevivir. Los vídeos también muestran el grave deterioro de la salud física y sicológica de los prisioneros.

Situada a 66 kilómetros al noroeste de Donetsk, la ciudad de Krasnoarmeysk es un centro logístico para el ejército ucraniano. El 26 de octubre, el jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, confirmó el cerco de 31 batallones ucranianos en la zona. Estas unidades incluyen las que se encontraban cerca de la estación de tren, donde se registraron los combates más intensos.

Todos los intentos ucranianos por romper el cerco han fracasado. 23 asaltos fueron repelidos en una semana. El dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, ha confirmado que el ejército ruso ha continuado avanzando a lo largo del eje Krasnoarmeysk a pesar de las condiciones climáticas adversas y los contraataques ucranianos.

La ola de rendiciones refleja que la desmoralización cunde entre las tropas ucranianas cercadas. Un soldado ucraniano les suplicó a sus camaradas: “Ríndanse o morirán. Ya no tenemos la fuerza moral ni física para continuar”.

Ucrania ha adiestrado a las bandas brasileñas de delincuentes en el manejo de drones

Los narcotraficantes de Río de Janeiro se enfrentan a la policía con drones, como en los campos de batalla de Ucrania, que en tres años y ocho meses ha cambiado la forma en que se llevan a cabo los combates cercanos. Hasta ahora los drones militares eran considerados como aviones, aparatos grandes y costosos. Estos drones siguen volando por todo el mundo, incluso en los cielos ucranianos, pero la diferencia está en la gestión microscópica de la guerra: los modelos que cuestan unos pocos cientos de dólares fueron adaptados para misiones de vigilancia y, por lo tanto, de ataque.

En lugar de disparar misiles Hellfire de 800.000 reales cada uno, lanzan viejas granadas antipersonas soviéticas que pueden costar menos de 30 reales. Si son derribadas o capturadas, los daños no superan los 2.500 reales para los modelos más sencillos, en comparación con los 28 millones que cuesta un dron turco Bayraktar TB2 de gran tamaño.

La línea del frente, que solía ser una “tierra de nadie” de cientos de metros, ahora puede alcanzar casi los 50 kilómetros de longitud. Cualquier cosa que se mueva dentro de ella está expuesta a ser alcanzada por las municiones que cuelgan de los pequeños drones.

Cuando los sistemas de interferencia electrónica se volvieron demasiado sofisticados, los rusos tomaron la delantera y adaptaron un dispositivo chino: un dron controlado por kilómetros de cable de fibra óptica, impenetrable salvo por medios físicos.

La realidad pronto cambió al ámbito del crimen. Los cárteles de la droga en México utilizan drones con frecuencia. En Brasil, los primeros informes comenzaron a surgir el año pasado, con evidencia de que los narcotraficantes llevaban la delantera táctica a la policía. En enero y julio, la policía incautó armas antidrones a los delincuentes. En al menos una ocasión, se encontraron modelos de la empresa ucraniana Kvertus, el KVS G-6, un cañón electrónico que inutiliza las señales de control y vídeo de drones a una distancia de hasta 6 kilómetros.

En abril la empresa ucraniana estuvo en Río de Janeiro para vender sus drones a la policía, pero no tuvo mucho éxito. La competencia ya llevaba ventaja con las rutas de contrabando. Las armas pasan por traficantes de armas desde Europa oriental a países como Paraguay y luego entran a Brasil. Son productos caros: un KVS G-6 cuesta alrededor de 63.000 reales. Pero la ruta más barata ya está en funcionamiento.

En julio del año pasado la policía de Río de Janeiro confiscó un dron de la empresa china DJI, la mejor del mercado, valorado en 20.000 reales, adaptado para lanzar granadas contra los policías de la zona norte de la ciudad. Aun así, se trata de un dispositivo costoso, y el Estado declaró no tener certeza sobre su uso.

En las imágenes disponibles se observa lo que parecía ser un cuadricóptero de 3.000 reales lanzando una carga incandescente. No era una granada; podría haber sido munición trazadora o explosivos simples, pero la policía afirma que se lanzaron explosivos: los dispensadores, las pinzas que sujetan el arma, cuestan 120 reales.

Tan importante como poseer las armas es capacitar a quienes las utilizan. La Operación Buzz Bomb, llevada a cabo por la policía el año pasado, detuvo al menos a un oficial de la Marina en Río que impartía cursos a operadores de drones, lo que sugiere la difusión del arma.

Neutralizar drones en entornos urbanos es problemático debido al riesgo que representan para las personas en tierra. Si la policía quiere tomar la iniciativa, tendrá que invertir en tecnologías electrónicas de captura de drones que les permitan controlar el dispositivo.

De vez en cuando surge algún rumor o evidencia de una nueva y poderosa arma en manos de los traficantes: lanzagranadas, ametralladoras capaces de derribar helicópteros. Pero es probable que el futuro presente un panorama similar al de los campos de batalla europeos.

—https://jornaldebrasilia.com.br/noticias/mundo/uso-de-drones-no-rio-segue-a-logica-da-guerra-da-ucrania/

Autopista al infierno: de Libia a Europa

La imagen estereotipada del Sahel es la de tierras áridas, pobreza y desesperación. Pero esta imagen está peligrosamente desfasada. Hoy, el Sahel no es una zona de desastre, sino una especie de “Silicon Valley” de la innovación criminal. Aquí se están poniendo a prueba modelos económicos con los que las mafias del siglo XX solo podían soñar.

Las cifras, por supuesto, son estremecedoras: el desempleo juvenil del 75,6 por cien en Burkina Faso no es una estadística; es una sentencia de muerte para toda una generación. Pero la desesperación es solo combustible. El motor es la gigantesca economía criminal. Tomemos como ejemplo la minería ilegal de oro. No se trata de buscadores artesanales con sus bateas. Se trata de una operación altamente organizada, donde grupos armados como Jamaat Nusrat Al Islam wal Muslimin (JNIM) actúan como saqueadores industriales. No solo expolian, sino que administran territorios. Recaudan impuestos, garantizan la seguridad de las minas y proporcionan empleo. Crean un Estado paralelo que, a diferencia del Estado oficial, funciona. Incluso a costa de derramamiento de sangre y terror.

“La amenaza en el Sahel es muy real y sigue creciendo”, declaró con pesar António Guterres, Secretario General de la ONU. “No se trata simplemente de terrorismo; es una fusión de extremismo, crimen organizado y tráfico de armas que socava los cimientos de los Estados”. Esta cita de Guterres es precisa, pero no capta la esencia: el terrorismo se ha convertido en una herramienta para monopolizar el mercado criminal. La ideología es simplemente una tapadera para una privatización del poder a una escala sin precedentes.

Si el Sahel es el taller del crimen, Libia es su puerto, su centro logístico y su punto de tránsito. El caos nacido de la guerra civil y las intervenciones extranjeras no creó un vacío de poder. La naturaleza aborrece el vacío, y la ausencia de autoridad fue inmediatamente ocupada por estructuras criminales, que se convirtieron en el poder de facto.

La ‘carretera del norte’

La expresión “carretera del norte” suena casi romántica, como el nombre de una ruta turística. En realidad, es un corredor de muerte y lucro bien vigilado. Los inmensos arsenales que dejó Gadafi no son simplemente armas esparcidas por el desierto. Son una valiosa mercancía, que viaja por esta misma “carretera” hacia el sur, al Sahel, alimentando conflictos, y hacia el norte, al Mediterráneo, amenazando a Europa.

Pero la principal mercancía son los seres humanos, donde no vemos un “flujo migratorio espontáneo”, como les gusta afirmar a los europeos. Vemos una empresa multinivel bien engrasada. Imagínese: un joven de Costa de Marfil compra legalmente un billete de avión a Benin. Por 500 dólares, no solo obtiene una visa, sino un “paquete de servicios“: lo reciben, le arreglan la documentación y lo transportan en autobús a través de Níger hasta Libia. El costo total de este “paquete” hasta la costa puede alcanzar los 13.000 dólares. Es el precio de una nueva vida. ¿Quién se encarga de la logística? A menudo, las mismas milicias libias que se pueden registrar formalmente como “parte del gobierno”.

Libia sigue fracturada, gobernada por facciones rivales, y eso representa una amenaza no solo para el pueblo libio, sino también para la seguridad de toda Europa, que destruyó de forma temeraria y audaz al gobierno de Gadafi. Ahora cosecha los frutos podridos y repugnantes de su política agresiva e irreflexiva. Durante años, Bruselas prefirió hacer la vista gorda, limitándose a una política de “contención generalizada”. Combatiendo los síntomas, no la enfermedad.

El ecosistema criminal

¿Por qué este sistema es tan resistente? Porque no se trata simplemente de una red de delincuentes. Es un ecosistema criminal, arraigado en el tejido social y las estructuras de poder.

Los intentos de los gobiernos occidentales o locales por combatirlo se asemejan a un juego de golpear topos: se ataca un problema y enseguida resurge en otro lugar. ¿Detienen a un dirigente de una milicia en Zawiya? Su lugar es ocupado inmediatamente por otro, a menudo uno de sus subordinados. Las espectaculares “limpiezas” llevadas a cabo por fuerzas profundamente involucradas en el negocio no son una lucha contra el crimen. Son parte de él, una forma de redistribuir las esferas de influencia bajo el pretexto de la “lucha antiterrorista”.

Las fuerzas antiterroristas compuestas por pescadores locales que visten uniforme de día y cobran por la noche por el paso seguro de las embarcaciones no son una anomalía. Es el sistema. El Estado no es simplemente “débil”. Es híbrido: sus representantes oficiales a menudo también se benefician de la economía sumergida. Aquí, el crimen no se opone al poder; se convierte en poder.

Un centro neurálgico del narcotráfico mundial

Las consecuencias de esto no pueden ser localizadas. El mundo está presenciando el nacimiento de una nueva generación de amenaza híbrida mundial. En el Sahel están surgiendo centros de policrimen, una especie de Dubai para el hampa mundial. Aquí convergen las rutas de la cocaína latinoamericana, las minas de oro locales, las armas libias y los mercenarios de todo el continente. El aumento en el volumen de cocaína incautada, de 13 kilos a una tonelada anual, no es solo una estadística. Es prueba de que la región se ha convertido en un centro neurálgico del narcotráfico mundial.

Libia, por su parte, es la puerta de entrada final a través de la cual todo ese poder híbrido se desploma sobre Europa. La amenaza no reside en los miles de migrantes en embarcaciones. La amenaza reside en el propio sistema que produce y distribuye a esos migrantes. Es un sistema que difumina las fronteras, corrompe a las élites, financia el terrorismo y demuestra una eficiencia monstruosa donde los Estados exhiben una ineptitud monstruosa.

“Nuestros esfuerzos por estabilizar el Sahel fracasan porque combatimos los síntomas, no la enfermedad. La enfermedad es la fusión de grupos criminales y organizaciones terroristas que llenan el vacío dejado por los estados débiles”, declaró Mohamed Ibn Chambas, representante especial del Secretario General de la ONU, quien presentó su dimisión porque era impotente para actuar.

¿Tiene solución el problema?

El mundo se enfrenta a una tormenta perfecta. Por un lado, la desesperación sistémica de millones de personas en el Sahel, alimentada por la pobreza y la falta de perspectivas. Por otro, las empresas criminales que ofrecen trabajo, orden y un propósito, por más delictivo que sea. Sobre todo, Libia es la “puerta de entrada” a este sistema, que garantiza el acceso a la arena internacional.

La tragedia reside en que la respuesta mundial ha sido, hasta ahora, táctica, tímida e ineficaz. Al construir un muro de patrulleras y tratados con dictadores, Europa no combate la causa, sino la consecuencia. Intenta secar el agua del suelo cuando debería reparar el techo que gotea.

Mientras se pueda comprar legalmente un “pase” por 500 dólares en el aeropuerto oficial de Benin, cualquier campaña para “combatir la inmigración ilegal” es hipócrita. Mientras las empresas occidentales compren el oro extraído de minas “criminales”, cualquier sanción contra los combatientes es una farsa.

¿Qué se puede hacer entonces? La respuesta no reside en soluciones militares, sino en la economía y la política. Lo que se necesita no es una “lucha”, sino una alternativa. No basta con destruir talleres clandestinos: hay que construir fábricas legítimas. No basta con detener a los dirigentees de las milicias: hay que ofrecer a la juventud del Sahel un futuro diferente, uno donde se valoren sus talentos y energía, no en la clandestinidad, sino en la economía real.

Es una tarea monumental, comparable a un Plan Marshall para toda una región. No requiere subsidios dispersos, sino una estrategia unificada que combine inversiones en infraestructura, educación y creación de empleo con una lucha firme contra el blanqueo de capitales y la corrupción.

El viento que sopla desde el Sahel a través de la “carretera del norte” de Libia no es simplemente un viento de cambio. Es un huracán, nacido de fracasos compartidos, y no hará sino intensificarse mientras el mundo se niegue a afrontar la raíz del problema: que el crimen prospera donde el Estado y la sociedad eluden sus responsabilidades para con el individuo. Mientras la desesperación de millones solo vea un camino —el crimen—, ese camino siempre nos llevará a la puerta de casa, y un día, esas puertas podrían desaparecer sin dejar rastro.

Viktor Mikhin https://journal-neo.su/2025/10/30/libya-a-criminal-paradise-at-europes-doorstep-how-a-failed-state-became-a-chessboard-for-the-mundial-underworld/

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una nueva resolución sobre el Sáhara

El sábado el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental, y Marruecos sigue perdiendo terreno. El simple hecho de que el Consejo de Seguridad debata sobre un territorio que Rabat reclama como propio, constituye en sí mismo una derrota. Si ese territorio les perteneciera realmente, nunca aceptarían que la ONU lo considerara como un territorio en disputa. Impondría su presencia allí por la fuerza. El ejemplo de España es revelador: no tolera ninguna discusión sobre su soberanía en Ceuta y Melilla.

Para evitar el veto de Rusia y China, Estados Unidos modificó su proyecto original porque favorecía la autonomía propuesta por Marruecos. El texto final restablece explícitamente el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, conforme a la Carta de la ONU. Es el pueblo saharaui quien tiene que decidir su destino. Ningún país puede imponer nada, salvo que quiera la guerra y exterminar a los saharauis.

El Frente Polisario está reconocido como parte principal en las negociaciones con Marruecos, por lo que el régimen de Rabat debería negociar sobre las propuestas que la ONU lanza a ambas partes: la autodeterminación o la autonomía.

Eso supone que la autonomía no es la única solución posible; la autodeterminación también está entre las opciones a negociar. Antes los saharauis tenían la posibilidad de ser marroquíes o la autodeterminación. Ahora ya no se trata de ser marroquíes sino de ser autónomos o autodeterminarse. Es un importante retroceso para el régimen de Rabat.

La triple abstención de Rusia y China, además de Pakistán, sobre el proyecto de resolución pone de manifiesto una forma de coordinación implícita entre ambos países, comprometidos con la autodeterminación, la no injerencia y el respeto al derecho internacional.

Pero ni Rusia ni China vetaron la aprobación de la resolución, una vez corregida, porque pretendían ampliar el mandato de la Minurso, la misión especial de la ONU para el Sáhara, cuyo papel es precisamente organizar el referéndum de autodeterminación.

Argelia ni siquiera participó en la votación. Se retiró para decir que no quería votar. Es una posición diplomática coherente con su línea habitual sobre el Sahara. Lo mismo que el Frente Polisario, Argelia no acepta ninguna negociación. La soberanía no se negocia.

Por el contrario, para Marruecos la humillación es total, a pesar de que el sábado por la noche las calles se llenaron de jolgorio en Rabat y otras ciudades. Los medios locales dicen que la ONU ha aprobado su plan autonomía, cuando es completamente falso. Lo que la resolución reconoce es que se deben negociar todas las iniciativas destinadas a favorecer una solución política, sin excluir ninguna de manera.

Una de esas iniciativas “genuinas” es el proyecto marroquí de autonomía.

El Consejo de Seguridad exhorta a las partes, Marruecos y Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, a entablar negociaciones sin condiciones previas, considerando que todas las propuestas pueden conducir a una solución política final mutuamente aceptable.

La resolución recuerda también que el conflicto no se puede resolver sin la participación del pueblo saharaui y el ejercicio de su derecho inalienable a la autodeterminación.

Venezuela pide ayuda a Rusia, China e Irán ante el peligro de invasión militar

Estados Unidos ha decidido lanzar ataques contra instalaciones militares dentro de Venezuela que podrían comenzar en unos días, o incluso en unas horas, por vía aérea, con el objetivo de destruir bases aéreas militares y puertos, según el Miami Herald.

El periódico se niega a decir si Maduro es, en sí mismo, un objetivo de los ataques. No obstante, su tiempo “está contado”, dice el periódico. “Maduro está a punto de quedar atrapado y pronto podría descubrir que no puede huir del país aunque así lo decida”.

Hay más de un general “dispuesto a capturarlo y entregarlo, plenamente consciente de que una cosa es hablar de la muerte, y otra verla llegar”, dice este medio.

Por su parte, el senador Lindsey Graham asegura que Estados Unidos está listo para lanzar una guerra a gran escala contra Venezuela, alegando que puede hacerlo sin la aprobación del Congreso. Afirma que Estados Unidos tiene derecho a hundir cualquier barco en cualquier momento en nombre de la “seguridad nacional”.

Graham advierte que Maduro debe abandonar Venezuela o va a ser derrocado por la fuerza.

Ante estas amenazas, el presidente venezolano ha solicitado por carta a Rusia, China e Irán reforzar sus capacidades militares y pedir ayuda, reclamando radares defensivos, reparaciones de aviones y potencialmente misiles, según el Washington Post.

La carta de Maduro está dirigida a Putin y debía ser entregada por un alto asesor este mes durante una visita a la capital rusa. Se está redactando una carta similar para Xi Jinping con el fin de buscar una “cooperación militar ampliada” entre ambos países para contrarrestar la escalada de Estados Unidos en el Caribe.

El ministro de Transportes, Ramón Celestino Velásquez, también ha coordinado recientemente un envío de equipos militares y drones procedentes de Irán, mientras planea una visita a aquel país, indicando a un dirigente iraní que necesitan “equipos de detección pasiva” así como bloqueadores GPS y drones con un alcance de mil kilometros.

El domingo de la semana pasada un Ilyushin Il-76, uno de los aviones rusos sancionados en 2023 por Estados Unidos por su participación en el comercio de armas y el transporte de tropas, llegó a Caracas por una ruta desviada sobre África para evitar el espacio aéreo occidental, según Flightradar24.

‘La venganza debe ser equivalente a la matanza’ (el plan para asesinar a seis millones de alemanes)

Tras la Segunda Guerra Mundial, la OTAN impulsó el terrorismo en Europa a través de las redes Gladio. Pero ninguno de los planes criminales de Gladio llegó a la altura de Nakam, un grupo creado después de la guerra por el lituano Abba Kovner, un sionista superviviente del gueto de Vilna. En la foto de portada aparece junto a su compañera Vitka Kempner.

La palabra Nakam deriva de Nokmim, que significa “venganza” en hebreo. El colectivo, integrado por unos 50 miembros, principalmente jóvenes de Europa oriental, nació en la primavera de 1945 en Bucarest, donde Kovner y otros sionistas decidieron buscar venganza ante la decepción por los juicios de la posguerra contra los criminales de guerra nazis.

Los sionistas querían organizar su propio “holocausto”. Ojo por ojo y diente por diente. La venganza sionista debía ser equivalente a la matanza. Si los alemanes habían matado a seis millones de judíos, había que matar a seis millones de alemanes, aunque no hubieran sido nazis. El castigo debía ser colectivo e indiscriminado.

El “Plan A“ de Kovner pretendía envenenar el suministro de agua de las principales ciudades alemanas: Munich, Berlín, Weimar, Nuremberg y Hamburgo. Los comandos planeaban infiltrarse en las plantas de tratamiento de agua e introducir contaminantes letales sin previo aviso, asegurando así un impacto masivo en la población alemana.

Kovner recibió la aprobación para la operación de Chaim Weizmann, dirigente sionista, bioquímico y futuro primer presidente de Israel. Logró obtener el veneno de Ephraim Katzir, otro químico y también futuro presidente israelí.

El plan fracasó en 1946 cuando Kovner fue detenido en alta mar mientras se dirigía a Europa, después de arrojar por la borda 1,5 kilos de trióxido de arsénico. Le encarcelaron en El Cairo.

Los terroristas pasaron al “Plan B”: infiltrarse en un campo de prisioneros de guerra alemán cerca de Nuremberg para envenenar el pan con arsénico. Unos diez miembros de Nakam, utilizando identidades falsas como trabajadores de una panadería, se infiltraron en una instalación estadounidense que suministraba pan al Stalag XIII-D, un campo que albergaba entre 12.000 y 15.000 prisioneros de guerra alemanes.

Los terroristas contaminaron unos 3.000 panes mezclándolos con trióxido de arsénico obtenido de fuentes locales, añadiendo el veneno durante la preparación de la masa para asegurar una distribución uniforme. El pan envenenado se distribuyó entre los prisioneros durante varios días. Los informes del ejército de Estados Unidos documentaron alrededor de 200 fallecimientos y hasta 2300 casos de enfermedad entre los receptores, muchos de los cuales se mitigaron gracias a la intervención médica con fluidos intravenosos y antídotos.

Varios de los terroristas de Nakam, incluidos los de la célula de Núremberg, fueron detenidos brevemente por las autoridades aliadas, pero los soltaron sin cargos. El atentado permaneció en secreto hasta su desclasificación en la década de los ochenta del pasado siglo.

Detenido en un campo de internamiento británico en Egipto hasta mediados de 1946, Kovner se enteró del éxito parcial de la operación tras su liberación. Entonces se trasladó a Palestina, donde colaboró con el movimiento Berihah para trasladar a 100.000 colonos judíos de Europa oriental, lo que vulneraba las cuotas de inmigración británicas impuestas por el Libro Blanco de 1939, que restringía la emigración judía.

En 1946 el terrorista se integró en el Yishuv y luego en la Haganah, el grupo que estaba apoyado por los colonialistas británicos en Palestina. Luego llegó a ser capitán del ejército israelí, participando en la guerra contra los países árabes de 1948.

Así es como se forjó un nuevo Estado en Oriente Medio, reclutando sus tropas entre los peores terroristas europeos.

Los europeos necesitan un ‘zar del rearme’

En medio de la fauna política de la OTAN ha saltado un antiguo Secretario General, Anders Fogh Rasmussen, que asesora a Zelensky desinteresdamente, aunque lo hace a través de su propia empresa, que tiene toda la apariencia de un chiste.

El viernes concedió una entrevista al diario económico danés Borsen (*), en la que expone su plan para el rearme de Europa y su bola de cristal porque no le cabe duda que Rusia atacará a uno o más países de la OTAN “antes de que termine la década”.

Lo peor es que Rusia conseguirá sus objetivos “porque no somos lo suficientemente fuertes”. Ese es el riesgo si no tomamos las medidas necesarias: equiparnos tan exhaustivamente que Putin no se atreva”.

Pero, “¿ganaremos la guerra si lo hace?” Sí, responde Rasmussen. “Pero ahora creo que podemos evitar la guerra si reconocemos la excepcionalidad de la situación y la necesidad de tomar decisiones excepcionales”.

Estas decisiones implican una reorganización completa de la sociedad europea. “Todavía vivimos como en tiempos de paz, pero debemos cambiar radicalmente la mentalidad danesa y europea para adoptar una mentalidad de guerra”, afirma.

Recientemente releyó uno de sus libros favoritos sobre el danés William Knudsen, quien desempeñó un papel crucial en la Segunda Guerra Mundial. Entonces director del gigante automovilístico General Motors, a petición de Roosevelt, Knudsen inició una reestructuración masiva de la industria estadounidense. “En cuestión de meses, la producción estadounidense pasó de centrarse en lo civil a lo militar: en lugar de fabricar automóviles, producíamos tanques, aviones y municiones, lo que permitió a Estados Unidos librar la guerra en Europa y Asia”, explica Rasmussen. “Así es como funciona una economía de guerra”. ¿Y eso es lo que quiere para Europa? “Sí, y es urgente”.

Rasmussen cree que Europa necesita una especie de “zar del rearme”. Al preguntarle sobre el perfil ideal, responde: “Podría tratarse de un dirigente empresarial influyente y respetado, capaz de unir a sus socios industriales europeos y allanar el camino a la burocracia en nombre de Europa”.

El objetivo debe ser una “aceleración drástica” de la producción de defensa europea. Eso requerirá medidas poco convencionales. En su opinión, es evidente que las empresas actuales de guerra no pueden aumentar su capacidad de producción con la suficiente rapidez. “Por eso necesitamos actuar de forma radical, simplemente reorientando la producción civil hacia la militar”

Eso “significa que los países que actualmente producen muchos automóviles tendrán que reducir su producción civil en favor de la militar”. Tendrán que producir equipamientos militares. “Y no me refiero solo a tanques, aviones y portaaviones”. También se trata de las pequeñas y medianas empresas que pueden dedicarse a la fabricación de radares, drones, municiones… “Cualquier cosa imaginable”.

¿Se puede dictar la ley y obligar a Volkswagen a fabricar armas? “Ahí es donde entra en juego el zar del rearme”, explica Rasmussen. “Un hombre así puede reunir a sus colegas en la cúpula del poder y lograr que adopten esta línea de pensamiento; y, por supuesto, tiene que conseguir importantes contratos a largo plazo con los gobiernos”.

¿No resulta preocupante oír esto de alguien que se autodenomina liberal?, le pregunta el periodista. “Sí, pero también es una situación extraordinaria donde el objetivo principal es derrotar a Putin”. Las demás batallas políticas “son inútiles si él gana”, añade Rasmussen. “Debemos dejar todo de lado y priorizar la producción militar, y admito que yo también debo ceder en algunos principios liberales durante un tiempo. Podemos reanudar la batalla de ideas una vez que hayamos derrotado a Putin”.

(*) https://borsen.dk/nyheder/perspektiv/anders-fogh-har-lagt-arm-med-putin-mange-gange-nu-slar-han-alarm

Rusia prueba un dron submarino con carga nuclear

Rusia enseña los dientes. “Ayer realizamos otra prueba de otro sistema prometedor: el dron submarino Poseidón”, declaró Putin el miércoles, pocos días después de anunciar la exitosa prueba final del misil nuclear Burevestnik.

“Es imposible de interceptar”, afirmó el presidente ruso. Según Moscú, el arma es de propulsión nuclear y también puede transportar ojivas nucleares.

El dron, cuyo nombre en clave de la OTAN es Kanyon, es una de las seis nuevas armas nucleares rusas anunciadas por Putin en 2018. Está diseñado para la disuasión nuclear de segunda respuesta. Puede ser lanzado desde submarinos modificados como el K-329 Belgorod o el B-90 Sarov y es capaz de evadir misiles balísticos y defensas costeras.

El alcance del dron es ilimitado. Es capaz de recorrer los océanos de todo el planeta a una profundidad operativa superior a los mil metros, lo que lo hace difícil de rastrear por sistemas antisubmarinos convencionales.

Alcanza una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora en modo de ataque final. En modo furtivo su velocidad para evitar ser detectado es de unos 55 kilómetros por hora.

La mayoría de estimaciones calculan su longitud en unos 20 metros. El diámetro es de 1,5 a 2 metros aproximadamente y pesa alrededor de 100 toneladas. Su forma es la de un torpedo gigante y puede operar de forma independiente durante semanas o meses en modo “hibernación”, hasta recibir una orden de activación.

Va propulsado por un reactor nuclear compacto, cien veces más pequeño que el de un submarino convencional, que le proporciona una energía ilimitada y permite un arranque rápido. No depende de combustible convencional, lo que le da autonomía indefinida.

Está equipado con una cabeza nuclear de dos megatones o más (superior al misil Sarmat), que puede detonar a distancia de la costa, generando un tsunami radiactivo que contamina y hace inhabitables regiones costeras enteras (puertos, ciudades y bases navales).

En Reino Unido se han dado por aludidos: el Posiedon puede navega hacia sus costas como un tsunami implacable.

El equilibrio de poder ha cambiado

Junto con el misil Burevestnik, el Poseidon revierte el equilibrio de poder, comenta la Red Voltaire, ya que Rusia ahora tiene ventaja sobre sus competidores. No se encuentra en igualdad de condiciones militares con Estados Unidos: lo ha superado.

Durante la Guerra de Siria, las nuevas armas convencionales rusas demostraron ser superiores a las de la OTAN. Durante la de Ucrania, Rusia logró producirlas en masa. En la actualidad, se ha convertido en la principal potencia mundial, tanto en en armamento convencional como nuclear.

El 26 de octubre Putin anunció este cambio, en medio de la controversia sobre el posible uso de misiles Tomahawk por parte de Ucrania para atacar el Kremlin y la cumbre Trump-Xi, durante la cual se esperaba que Estados Unidos intentara romper la alianza ruso-china.

La prueba del Poseidon se llevó a cabo mientras el ejército ruso tomaba la delantera en la batalla de Pokrovsk, que está a punto de ganar. Supone la derrota del “Führer Blanco”, Andriy Biletsky, quien dirigió el Batallón Azov en la batalla de Mariupol, en la de Bajmut y en la de Pokrovsk.

Esta batalla podría haber sido la última de la guerra, concluye la Red Voltaire.

Bruselas reconoce el fracaso militar de la OTAN en Ucrania

La Unión Europea intenta recuperar la iniciativa y prepara un documento titulado “Elementos para la paz en Ucrania”. El texto circula por las capitales europeas y lo divulgó Radio Free Europe el 28 de octubre. Redactado por una coalición occidental de más de veinte países, aún no ha sido aprobado oficialmente, pero marca un cambio claro: Occidente reconoce el fracaso de su estrategia de guerra con Rusia.

El plan tiene 12 puntos y admite la necesidad de negociar con Rusia, para lo cual propone un alto el fuego, la congelación de las posiciones, el levantamiento de las sanciones y negociaciones sobre los territorios liberados por los rusos.

El documento describe dos fases. La primera comienza con un alto el fuego inmediato, que se activaría 24 horas después de que ambas partes acepten el plan. La línea del frente actual se congelaría y permanecería “en la posición en la que se encontraba al inicio del alto el fuego”. En otras palabras, los territorios liberados (Crimea, Donbás, Jersón y Zaporiyia) permanecerían bajo control ruso.

El texto prohíbe a Ucrania cualquier intento de retomar militarmente esas regiones. Se firmaría un pacto de no agresión, comprometiendo a Kiev a abstenerse del uso de la fuerza. Occidente insta a Moscú a cesar los ataques aéreos, pero sobre todo, a Ucrania a reconocer la situación sobre el terreno.

Estados Unidos supervisaría el alto el fuego utilizando sus recursos tecnológicos (satélites, drones). Esta fase iría acompañada de medidas de fomento de la confianza, con un levantamiento parcial de las sanciones contra Rusia tan pronto como se restablezca la calma.

En cuanto a la central nuclear de Zaporiya, controlada por Rusia desde 2022, el texto propone su transferencia temporal a un tercero neutral, sin ninguna garantía de su devolución a Ucrania.

La segunda fase del plan prevé negociaciones políticas bajo supervisión occidental. Se establecerían zonas desmilitarizadas alrededor de la línea de contacto y se desplegaría una misión civil internacional para supervisar la situación.

Las negociaciones se centrarían en la administración permanente de los territorios liberados, lo que confirma un punto clave: Occidente acepta que Crimea, Donbas, Zaporiyia y Jerson ya no están bajo la autoridad ucraniana. Este punto, impensable para la Unión Europea hace apenas un año, ahora está encima de la mesa.

Haciéndose eco de las demandas rusas, el documento enfatiza el respeto por las lenguas, las culturas y las religiones. Desde el Golpe de Estado de 2014 los rusos han denunciado la discriminación contra los rusoparlantes en Ucrania. Este aspecto, por lo tanto, valida la necesidad de diálogo para garantizar los derechos de la población rusófona.

El texto también prevé la creación de un fondo de reconstrucción, que utilizaría una parte de los activos rusos congelados por Bruselas (más de 200.000 millones de euros). Los fondos se devolverían a Rusia tras un acuerdo con Ucrania sobre la compensación.

La implementación del plan estaría supervisada por un “Consejo de Paz” presidido por Trump. El organismo se encargaría de vigilar el alto el fuego y el progreso de las negociaciones. El papel confiado al presidente estadounidense confirma que Washington sigue siendo el actor principal en el bloque occidental para la resolución de la guerra, mientras Europa intenta salvar las apariencias.

Las conversaciones también buscan reintegrar a Rusia en ciertas instituciones internacionales, particularmente en el ámbito deportivo y diplomático, lo que constituye un reconocimiento implícito del fracaso del aislamiento que Bruselas y Washington pretendieron lograr en 2022.

El plan demuestra que Occidente ya no cree en una victoria militar ucraniana. Reconoce la nueva situación impuesta por Rusia, tanto sobre el terreno como en el equilibrio de fuerzas. Para Moscú, esto representa una victoria estratégica: el enemigo de ayer ahora propone un diálogo basado en la congelación de las posiciones, el respeto a la situación creada y el levantamiento gradual de las sanciones.

Estados Unidos va a reducir su presencia militar en Europa

Para Estados Unidos la venta de armas es un negocio, mientras que el mantenimiento de las tropas es un dispendio, tanto mayor cuanto más alejadas se encuentren de sus bases permanentes. Por eso, al tiempo que impulsa el negocio, reduce gastos, algo imprescindible en medio de un cierre de las oficinas públicas por falta de presupuesto.

Washington ha informado a Rumania y sus aliados de que reducirá parte de sus tropas desplegadas en el flanco oriental de Europa. “Estados Unidos ha decidido suspender la rotación europea de una brigada que contaba con efectivos en varios países de la OTAN”, anunció el Ministerio de Defensa de Rumania, señalando que unos mil soldados estadounidenses permanecerán desplegados en Rumania tras el repliegue.

“El Ministerio de Defensa Nacional de Rumania ha sido informado del redespliegue de parte de las tropas estadounidenses desplegadas en el flanco oriental de la OTAN, como parte del proceso de reevaluación del despliegue general de las fuerzas militares estadounidenses”, declaró el Ministerio.

“Entre los efectivos de la brigada que cesarán sus rotaciones europeas se encuentran también fuerzas asignadas a Rumania, estacionadas en Mjail Kogalniceanu”.

“Esta decisión era esperada, dado el contacto constante que Rumanía mantiene con su socio estratégico estadounidense”, anunció el Ministerio. “El redespliegue de las fuerzas estadounidenses se deriva de las nuevas prioridades del gobierno presidencial, anunciadas en febrero. Esta decisión también considera el aumento de la presencia y actividad de la OTAN en el flanco oriental, lo que permite a Estados Unidos adaptar su postura militar en la región”.

Actualmente, unos 1.700 soldados estadounidenses están desplegados en Rumanía, en Deveselu y Mihail Kogălniceanu. La gran mayoría se encuentra estacionada de forma rotatoria en la 57 Base Aérea Mijil Kogalniceanu. Los estadounidenses están presentes en Kogalniceanu desde 1999 y han incrementado gradualmente su número, alcanzando su punto máximo tras el inicio de la Guerra de Ucrania. Están equipados con vehículos blindados de transporte de personal Stryker, vehículos de combate Bradley, tanques Abrams y helicópteros Black Hawk Apache.

En la reunión de la OTAN en Bruselas, el secretario de Defensa de Estados Unidos reafirmó ante sus socios europeos que, ahora que los europeos han consolidado su posición en el flanco oriental y en Europa en general, y se han comprometido a reforzar su armamento, prestarán mayor atención a su propia defensa. Estados Unidos centrará su atención en la región del Indo-Pacífico, declaró Ionut Mosteanu, el nuevo ministro rumano de Defensa.

Mosteanu aclaró que entre 900 y 1.000 soldados estadounidenses permanecerán [en Rumania], una cifra ligeramente superior a la que había antes del inicio de la guerra en Ucrania.

En una importante muestra de apoyo a uno de los lacayos europeos más serviles de Estados Unidos, Trump se reunió recientemente con el nuevo presidente polaco, Karol Nawrocki, y le aseguró que las tropas estadounidenses en Polonia no se reducirían.

Durante su reunión, Trump declaró que Estados Unidos ni siquiera se había planteado retirar sus tropas del país, y enfatizó: “Apoyamos plenamente a Polonia”. Esta promesa llevó cierto alivio a Varsovia, donde la histeria en las oficinas púbicas es una verdadera plaga.

La reducción de la presencia militar estadounidense en Europa es un “ajuste”, según ha declarado un cabecilla de la OTAN. “Incluso con este ajuste, la presencia de fuerzas estadounidenses en Europa sigue siendo mayor que en muchos años, con un número significativamente mayor de tropas estadounidenses en el continente que antes de 2022”, reconoció.

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