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Autor: Redacción (página 31 de 1360)

Los yemeníes también combaten en los túneles subterráneos

En Yemen la guerra de túneles, una táctica militar asociada a Corea, Vietnam o Gaza, ha cobrado protagonismo tras la agresión internacional protagonizada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, a la que luego se han unido Estados Unidos e Israel.

Los túneles permiten a los huthíes compensar la superioridad aérea y tecnológica de sus adversarios. En la actual guerra de guerrillas, el objetivo no es enfrentarse de forma convencional, sino resistir, desgastar y sorprender al enemigo.

Los túneles, excavados en las montañas y zonas rocosas del norte del país, permiten a los yemeníes movilizar tropas, almacenar armas —incluyendo misiles balísticos y drones— y lanzar ataques sorpresa sin ser detectados por los satélites o aviones de reconocimiento.

La guerra subterránea no solo sirve para la defensa. Los huthíes utilizan los pasadizos para infiltrarse en territorios controlados por sus adversarios y llevar a cabo emboscadas con ataques relámpago. Esta táctica ha sido empleada en provincias como Marib o Hajjah, donde han logrado tomar posiciones clave tras emerger de túneles excavados cerca de las líneas enemigas.

Esta táctica ha complicado significativamente los esfuerzos de los atacantes para recuperar zonas clave, como la ciudad portuaria de Hodeida o las provincias fronterizas con Arabia Saudí.

Los saudíes y sus aliados tuvieron que realizar operaciones de desminado y destrucción de túneles, con apoyo de los servicios de inteligencia occidentales. Han recurrido a realizar operaciones especiales para descubrir y destruir los escondites, utilizando tecnología de detección subterránea y drones de reconocimiento. Sin embargo, la topografía montañosa del norte de Yemen y la experiencia de los huthíes las han frustrado.

En varias ocasiones el ejército de Estados Unidos ha bombardeado los arsenales subterráneos que los huthíes utilizan para almacenar componentes de misiles y drones sin demasiado éxito.

Los huthíes controlan gran parte del norte de Yemen, incluyendo la capital, Saná. Con más de 370.000 muertos y millones desplazados, el país se ha convertido en un campo de pruebas para tácticas militares y una guerra de las potencias regionales. En este contexto, los túneles representan tanto una herramienta de supervivencia como un símbolo de la resistencia huthí, mientras que para sus enemigos, constituyen un obstáculo persistente.

Los huthíes negocian con Omán el tendido de cables submarinos en el Mar Rojo

Hay negociaciones secretas en curso entre Omán y los huthíes para reanudar el tendido de cables submarinos en el Mar Rojo. El objetivo de Omán, que representa a los monopolios de telecomunicaciones, que ejerce de mediador, es que los huthíes permitan la reparación y expansión de los cables que cruzan aguas yemeníes, lo cual es clave para la conectividad entre Europa, Asia y Oriente Medio.

Aunque los huthíes han negado públicamente ser los autores de los cortes de cables ocurridos en 2024 y 2025, su control sobre la costa yemení del Mar Rojo les da un poder de facto sobre los cables. Les convierte en actores clave en cualquier intento de reparación o nuevas instalaciones. Sin su aquiescencia, ninguna empresa de telecomunicaciones puede operar con seguridad en la zona.

Los huthíes no negocian los cortes como táctica de presión internacional. El objetivo de Omán es que no obstaculicen los trabajos de reparación y expansión. No obstante, Ansarollah no ha dado su visto bueno a las propuestas de Omán y sus mentores.

Los rebeldes yemeníes no reconocen la legitimidad de los monopolios internacionales que gestionan los cables y exigen garantías de que no se usarán estos proyectos para fines de inteligencia o militarización del Mar Rojo.

Además, quieren obtener contrapartidas políticas, como el levantamiento del bloqueo o el reconocimiento internacional de su gobierno.

Japón tiene un buen plan, que consiste en desmarcarse de Estados Unidos

Durante su gira asiática, Trump visitó Japón, un país vasallo de plena confianza. Se reunió con la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaishi, con la que, sorprendentemente, tuvo una grave discordia que amenaza con deteriorar las relaciones entre ambos.

El motivo de la reunión es ya conocido: Estados Unidos ha impuesto un arancel del 25 por cien a las importaciones procedentes de Japón y el antiguo primer ministro, Shigeru Ishiba, había hecho todo lo posible para reducirlo al mínimo. En su desesperación prometió a Trump invertir 550.000 millones de dólares en Estados Unidos durante los próximos tres años.

Estados Unidos no solo podría elegir los proyectos sino que se llevaría la mayor parte de los beneficios. Si Japón se atrevía a rechazar alguno de los proyectos, Ishiba le autorizaba a imponer aranceles aún más altos.

Los vasallos son así de rastreros. La capitulación se plasmó en un memorando de entendimiento que no requería aprobación parlamentaria. Sin embargo, pasaron por alto un detalle: la enorme suma de dinero que prometió invertir en Estados Unidos sí la requería. La inversión desequilibraba el presupuesto del gobierno nipón y aumentaba el déficit comercial entre ambos países.

Fue el agua que colmó el vaso. Ishiba fue destituido de su cargo y la nueva primera ministra firmó dos acuerdos con Trump, uno de ellos demagógico (una “nueva era dorada de la alianza entre Estados Unidos y Japón”) y otro para eludir a China lograr una cadena común de suministro de tierras raras.

De los 550.000 millones de dólares prometidos no se ha vuelto a saber nada. Incluso el gobierno de Estados Unidos ha indicado que quiere que Japón pague más por albergar a las tropas estadounidenses, para lo cual también hay que inventar “amenazas” en el Pacífico, donde China juega el papel de malvado de película.

Trump necesita dinero y lo necesita ya. Pero Japón no puede pagar los platos rotos, al menos en las gigantescas cantidades que firmó Ishiba y el problema se puede complicar porque la nueva primera ministra parece que le va a dar la vuelta al problema, utilizando a China como instrumento de presión contra Estados Unidos.

En su primer discurso, Takaichi afirmó que no apoya la guerra comercial de Estados Unidos contra China y que no se convertiría en un instrumento de presión económica estadounidense. Criticó abiertamente la política comercial de Trump, calificándola como “el error más peligroso del siglo XXI”.

En Washington se quedaron estupefactos. Desde que asumió el cargo, la nueva Primera Ministra ha mantenido reuniones con los mayores monopolios de Japón, quienes transmitieron un mensaje unificado y urgente: la economía japonesa no puede sobrevivir a otra guerra comercial.

Peor todavía: una semana después de asumir el cargo, Takaichi expresó abiertamente su apoyo a China, protagonizando el mayor giro en política exterior desde la Segunda Guerra Mundial. China ya no es “el enemigo”.

Lo dicho: Japón tiene un buen plan, que consiste en desmarcarse de Estados Unidos, que tiene todo el aspecto de un país apestado del que todo el mundo quiere alejarse.

El presidente libanés ordena al ejército que responda a los ataques israelíes

Harto de las numerosas violaciones del alto el fuego, el presidente libanés, Joseph Aoun, ordenado el jueves al ejército que responda a los ataques israelíes. La orden se produce tras un ataque israelí contra un edificio municipal en el sur del Líbano, durante el cual murió un funcionario.

Aoun ha ordenado responder a cualquier incursión israelí en las zonas liberadas del sur del Líbano. Es la primera acción de este tipo desde que el alto el fuego entró en vigor a finales del año pasado.

La Agencia Nacional de Noticias (NNA) asegura que el presidente libanés condenó el ataque israelí, calificándolo como “parte de un patrón continuo de agresión israelí”.

Durante una reunión con el comandante del ejército, el general Rudolph Haykal, en el Palacio de Baabda en Beirut, Aoun declaró que el ataque se produjo al día siguiente de una reunión del comité de seguimiento del alto el fuego, “el cual no debe limitarse a registrar incidentes, sino que debe actuar para ponerles fin presionando a Israel para que respete el acuerdo de alto el fuego de noviembre y cese sus violaciones de la soberanía libanesa”.

El ejército israelí afirmó que el edificio municipal de Blida había sido utilizado recientemente para actividades de Hezbolah bajo la apariencia de infraestructura civil.

Hezbolah, por su parte, condenó el ataque israelí y celebró la decisión de Aoun, comprometiéndose a apoyar al ejército en el fortalecimiento de su fuerza de defensa. Exhortó al gobierno a “adoptar medidas diferentes a las tomadas durante los últimos 11 meses y a asumir sus responsabilidades aprobando un plan político y diplomático para poner fin a los ataques y proteger a los ciudadanos libaneses y sus intereses”.

En agosto el gobierno libanés aprobó un plan para poner todas las armas bajo control del Estado. Hezbolah rechazó el plan e hizo hincapié en que mantendría sus armas hasta que Israel se retirara de los cinco puestos fronterizos que ocupaba en el sur del país.

El ejército israelí ha matado a más de 4.000 personas y herido a casi 17.000 en sus ataques contra Líbano, que comenzaron en octubre de 2023 y se intensificaron hasta convertirse en una ofensiva a gran escala en septiembre del año pasado.

En noviembre de 2024 se alcanzó un alto el fuego entre Hezbolah e Israel. El ejército israelí debía retirarse del sur de Líbano en enero del año pasado, pero solo llevó a cabo una retirada parcial y aún mantiene presencia militar en cinco puestos fronterizos.

La guerra contra Rusia provocará disturbios populares dentro de Francia

Como informamos hace unos días, durante su primera comparecencia ante la Asamblea Nacional como Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Fabien Mandon declaró haber encomendado al ejército la tarea de estar preparados para una posible guerra contra Rusia en los próximos tres o cuatro años.

El escenario que baraja el Estado Mayor es un importante despliegue de tropas en Europa oriental y, por si eso no bastara, la Gendarmería podría ser movilizada para participar en la “defensa del territorio”. Así lo reiteró también el 16 de octubre su director, el general Hubert Bonneau, ante los diputados.

“Estamos enmarcando nuestras acciones dentro de un continuo de seguridad y defensa” y “tenemos un papel crucial en la preservación de los intereses fundamentales del país y la defensa operativa del territorio, junto con las fuerzas armadas”, afirmó.

Dos semanas después, durante una audiencia en el Senado, Bonneau repitó lo mismo: la Gendarmería se prepara para participar en la defensa del territorio. “Quisiera describir nuestra concepción de la Defensa Territorial, particularmente en relación con las fuerzas armadas. Actualmente, nos apoyan. No podemos ser efectivos en Nueva Caledonia, Mayotte y Guayana Francesa […] si no contamos con el apoyo de las fuerzas armadas […] En caso de un enfrentamiento importante, la situación será la inversa”, dijo.

“Si tenemos un enfrentamiento importante en el este, por ejemplo, creo que inevitablemente provocará disturbios en el territorio nacional”, advirtió el general. “Creo que podríamos ver acciones llevadas a cabo por terceros, sabotajes y también manifestaciones, porque no estoy seguro de que todos nuestros ciudadanos apoyen este tipo de implicación”, añadió.

La agitación podría manifestarse incluso antes de cualquier despliegue, sugirió, es decir, “si Francia es el país anfitrión y equipo sensible transita por su territorio” para reforzar, por ejemplo, a las fuerzas de la OTAN desplegadas en Europa oriental. “Necesitamos cubrir el territorio con recursos, y esa es la función de la Gendarmería Nacional”, recalcó.

“Durante la fase de preparación, es probable que la Gendarmería se vea afectada. Sin esperar necesariamente un despliegue como tal, creo que veremos manifestaciones, acciones y el regreso de las operaciones de seguridad interna en territorio nacional”. Es el escenario “para el que debemos prepararnos”, concluyó.

Ojo con los ‘radicales’ manipulados por potencias extranjeras

Las declaraciones se acumulan. No es la primera vez este año que un alto oficial plantea esta cuestión. En abril el general Philippe Susnjara, jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad de la Defensa (DRSD), destacó las actividades subversivas de “grupos radicales”, que podrían ser manipulados por potencias extranjeras.

“Hoy, nos centramos en la convergencia de luchas entre diferentes tipos de grupos, como se ha visto recientemente entre grupos antimilitaristas y movimientos propalestinos, que, por ejemplo, atacaron a varias empresas de nuestra Base Industrial y Tecnológica de Defensa”, declaró Susnjara en abril durante una rueda de prensa en el Ministerio del Ejército.

“Lo que observamos es que algunos movimientos antimilitaristas, de extrema izquierda o propalestinos están atacando nuestra reputación y realizando acciones simbólicas, grafitis en las paredes y distribución de panfletos”.

Anteriormente, la DRSD había cuestionado -sin nombrarlos- el papel de los “representantes sindicales” en las campañas para desestabilizar la Base Industrial y Tecnológica de Defensa. Citaban como ejemplo la distribución de un folleto que denunciaba “la ofensiva de la industria armamentística francesa con el único objetivo de servir al lucro, los intereses capitalistas y las guerras imperialistas”.

Una de las prioridades de la Gendarmería es contar con los recursos necesarios para garantizar la defensa operativa del territorio. “Hoy en día, es necesario reemplazar 22.000 fusiles de asalto, con un presupuesto estimado de 110 millones de euros. El presupuesto total estimado para la renovación del equipo militar de la Gendarmería, que también se utiliza a diario —monoculares de visión nocturna que permiten detectar a personas que realizan actos de sabotaje y armamento táctico empleado por la gendarmería móvil— asciende actualmente a 800 millones de euros”, explicó Bonneau.

Zelensky medita la destitución del general en jefe del ejército ucraniano

Zelensky medita la destitución del jefe del ejército, el general Oleksandr Syrsky, para este mes. El motivo obvio es el desmoronamiento del ejército ucraniano en el frente y su difícil situación operativa. El general va a ser el chivo expiatorio cuando caigan Pokrovsk y Krasnoarmeisk. Recientemente una unidad de las fuerzas especiales cayó tratando de auxiliar en la defensa de Prokovsk. Descendieron en helicóptero en las cercanías, pero no tuvieron tiempo de entrar en combate, antes de ser aniquilados implacablemente, como muestran los vídeos que han aparecido en las redes sociales ucranianas.

La nómina de fracasos de Syrky es dilatada, aunque la responsabilidad no es suya exclusivamente. Incluye su aventura en Kursk y las bajas sufridas por los combatientes ucranianos en ese frente. En los últimos días, las tropas ucranianas han estado enviando señales de auxilio, mientras Syrsky intenta mantener el orden con nombramientos apresurados de personal y visitas personales a las unidades.

Los fallos defensivos del ejército ucraniano no se limitan al Donbas, sino que también se extienden a Zaporiyia, Jarkov e incluso Sumy. El ejército ruso también combate activamente por las posiciones cercanas a Jerson.

Los problemas se acumulan y Zelensky va a señalar con el dedo al actual comandante en jefe. Aumentan las críticas en su contra, no solo por parte de los oficiales, sino también de políticos y figuras de los medios de comunicación.

Algunos miembros del parlamento han acusado al Estado Mayor de distorsionar la información sobre la situación en el frente. Los generales ucranianos falsifican los mapas para disimular su retroceso. El secretario del Comité de Defensa del Parlamento ucraniano, Roman Kostenko, exige al mando información transparente.

Recientemente, la diputada ucraniana Maryana Bezuhla acusó a Syrsky de desorganizar la defensa, afirmando que en el ejército reina el caos. Los comandantes solo son responsables de sus propios sectores y carecen de información sobre las acciones de las unidades vecinas. También acusó enérgicamente a Syrsky de mentir sistemáticamente sobre los éxitos y de difundir información inexacta sobre lo que ocurre en el frente.

Cunde el pesimismo en Kiev, donde algunos abogan por considerar un cese de hostilidades como posible solución de compromiso, haciendo hincapié en el agotamiento de los recursos humanos y la grave falta de personal en las brigadas.

Un ruso al frente del ejército ucraniano

Syrsky es ruso y su familia vive en Moscú. Nació en julio de 1965 en la región rusa de Vladimir, que entonces formaba parte de la URSS. Estudió en Moscú, en la Escuela Superior de Comando Militar, entre oficiales que desde entonces son sus enemigos en los campos de batalla de Ucrania.

Se graduó en 1986, sirvió durante cinco años en el Cuerpo de Artillería Soviética y se trasladó a Ucrania. Tras el Golpe de Estado de 2014, dirigió los ataques ucranianos contra la población del Donbas. Recibió la clave de llamada “Leopardo de la nieve”.

En las primeras semanas de la guerra encabezó la defensa de Kiev, engordada por la propaganda occidental. En febrero del año pasado sustituyó al general Valeriy Zaluzhnyi al frente del ejércto ucraniano.

En abril de 2022 le nombraron Héroe de Ucrania, el honor más alto del país.

Comienzan a rendirse los soldados ucranianos cercados en Krasnoarmeysk

Los soldados ucranianos cercados en la ciudad de Krasnoarmeysk, al noroeste de Donetsk, han comenzado a rendirse. Varios testimonios de prisioneros revelan el derrumbe de las filas ucranianas, el abandono por parte de los comandantes y condiciones extremadamente difíciles.

Los vídeos difundidos muestran a soldados entregando sus armas y dando relatos estremecedores de su situación desde el inicio del cerco. Según la confesión de Viascheslav Krevenko, un soldado ucraniano capturado en la zona, su unidad intentó establecer una defensa improvisada en un barrio residencial. “Me di cuenta de que nuestro comandante nos había abandonado hacía mucho tiempo. Intentamos resistir en una casa, pero finalmente decidimos rendirnos. No tenía sentido continuar. Nos habían traicionado”, declaró.

Otro prisionero, Stanislav Tkatchenko, recalcó que ya no evacuaban a los heridos y que los soldados habían perdido la esperanza de un intercambio. “Era evidente: ni siquiera reemplazaban a los heridos. Intentar escapar era un suicidio”, afirmó.

Los soldados ucranianos se enfrentaban a condiciones extremas: escasez de medicamentos y agua potable, y aislamiento total. Algunos explicaron que recogían agua de lluvia para sobrevivir. Los vídeos también muestran el grave deterioro de la salud física y sicológica de los prisioneros.

Situada a 66 kilómetros al noroeste de Donetsk, la ciudad de Krasnoarmeysk es un centro logístico para el ejército ucraniano. El 26 de octubre, el jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, confirmó el cerco de 31 batallones ucranianos en la zona. Estas unidades incluyen las que se encontraban cerca de la estación de tren, donde se registraron los combates más intensos.

Todos los intentos ucranianos por romper el cerco han fracasado. 23 asaltos fueron repelidos en una semana. El dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, ha confirmado que el ejército ruso ha continuado avanzando a lo largo del eje Krasnoarmeysk a pesar de las condiciones climáticas adversas y los contraataques ucranianos.

La ola de rendiciones refleja que la desmoralización cunde entre las tropas ucranianas cercadas. Un soldado ucraniano les suplicó a sus camaradas: “Ríndanse o morirán. Ya no tenemos la fuerza moral ni física para continuar”.

Ucrania ha adiestrado a las bandas brasileñas de delincuentes en el manejo de drones

Los narcotraficantes de Río de Janeiro se enfrentan a la policía con drones, como en los campos de batalla de Ucrania, que en tres años y ocho meses ha cambiado la forma en que se llevan a cabo los combates cercanos. Hasta ahora los drones militares eran considerados como aviones, aparatos grandes y costosos. Estos drones siguen volando por todo el mundo, incluso en los cielos ucranianos, pero la diferencia está en la gestión microscópica de la guerra: los modelos que cuestan unos pocos cientos de dólares fueron adaptados para misiones de vigilancia y, por lo tanto, de ataque.

En lugar de disparar misiles Hellfire de 800.000 reales cada uno, lanzan viejas granadas antipersonas soviéticas que pueden costar menos de 30 reales. Si son derribadas o capturadas, los daños no superan los 2.500 reales para los modelos más sencillos, en comparación con los 28 millones que cuesta un dron turco Bayraktar TB2 de gran tamaño.

La línea del frente, que solía ser una “tierra de nadie” de cientos de metros, ahora puede alcanzar casi los 50 kilómetros de longitud. Cualquier cosa que se mueva dentro de ella está expuesta a ser alcanzada por las municiones que cuelgan de los pequeños drones.

Cuando los sistemas de interferencia electrónica se volvieron demasiado sofisticados, los rusos tomaron la delantera y adaptaron un dispositivo chino: un dron controlado por kilómetros de cable de fibra óptica, impenetrable salvo por medios físicos.

La realidad pronto cambió al ámbito del crimen. Los cárteles de la droga en México utilizan drones con frecuencia. En Brasil, los primeros informes comenzaron a surgir el año pasado, con evidencia de que los narcotraficantes llevaban la delantera táctica a la policía. En enero y julio, la policía incautó armas antidrones a los delincuentes. En al menos una ocasión, se encontraron modelos de la empresa ucraniana Kvertus, el KVS G-6, un cañón electrónico que inutiliza las señales de control y vídeo de drones a una distancia de hasta 6 kilómetros.

En abril la empresa ucraniana estuvo en Río de Janeiro para vender sus drones a la policía, pero no tuvo mucho éxito. La competencia ya llevaba ventaja con las rutas de contrabando. Las armas pasan por traficantes de armas desde Europa oriental a países como Paraguay y luego entran a Brasil. Son productos caros: un KVS G-6 cuesta alrededor de 63.000 reales. Pero la ruta más barata ya está en funcionamiento.

En julio del año pasado la policía de Río de Janeiro confiscó un dron de la empresa china DJI, la mejor del mercado, valorado en 20.000 reales, adaptado para lanzar granadas contra los policías de la zona norte de la ciudad. Aun así, se trata de un dispositivo costoso, y el Estado declaró no tener certeza sobre su uso.

En las imágenes disponibles se observa lo que parecía ser un cuadricóptero de 3.000 reales lanzando una carga incandescente. No era una granada; podría haber sido munición trazadora o explosivos simples, pero la policía afirma que se lanzaron explosivos: los dispensadores, las pinzas que sujetan el arma, cuestan 120 reales.

Tan importante como poseer las armas es capacitar a quienes las utilizan. La Operación Buzz Bomb, llevada a cabo por la policía el año pasado, detuvo al menos a un oficial de la Marina en Río que impartía cursos a operadores de drones, lo que sugiere la difusión del arma.

Neutralizar drones en entornos urbanos es problemático debido al riesgo que representan para las personas en tierra. Si la policía quiere tomar la iniciativa, tendrá que invertir en tecnologías electrónicas de captura de drones que les permitan controlar el dispositivo.

De vez en cuando surge algún rumor o evidencia de una nueva y poderosa arma en manos de los traficantes: lanzagranadas, ametralladoras capaces de derribar helicópteros. Pero es probable que el futuro presente un panorama similar al de los campos de batalla europeos.

—https://jornaldebrasilia.com.br/noticias/mundo/uso-de-drones-no-rio-segue-a-logica-da-guerra-da-ucrania/

Autopista al infierno: de Libia a Europa

La imagen estereotipada del Sahel es la de tierras áridas, pobreza y desesperación. Pero esta imagen está peligrosamente desfasada. Hoy, el Sahel no es una zona de desastre, sino una especie de “Silicon Valley” de la innovación criminal. Aquí se están poniendo a prueba modelos económicos con los que las mafias del siglo XX solo podían soñar.

Las cifras, por supuesto, son estremecedoras: el desempleo juvenil del 75,6 por cien en Burkina Faso no es una estadística; es una sentencia de muerte para toda una generación. Pero la desesperación es solo combustible. El motor es la gigantesca economía criminal. Tomemos como ejemplo la minería ilegal de oro. No se trata de buscadores artesanales con sus bateas. Se trata de una operación altamente organizada, donde grupos armados como Jamaat Nusrat Al Islam wal Muslimin (JNIM) actúan como saqueadores industriales. No solo expolian, sino que administran territorios. Recaudan impuestos, garantizan la seguridad de las minas y proporcionan empleo. Crean un Estado paralelo que, a diferencia del Estado oficial, funciona. Incluso a costa de derramamiento de sangre y terror.

“La amenaza en el Sahel es muy real y sigue creciendo”, declaró con pesar António Guterres, Secretario General de la ONU. “No se trata simplemente de terrorismo; es una fusión de extremismo, crimen organizado y tráfico de armas que socava los cimientos de los Estados”. Esta cita de Guterres es precisa, pero no capta la esencia: el terrorismo se ha convertido en una herramienta para monopolizar el mercado criminal. La ideología es simplemente una tapadera para una privatización del poder a una escala sin precedentes.

Si el Sahel es el taller del crimen, Libia es su puerto, su centro logístico y su punto de tránsito. El caos nacido de la guerra civil y las intervenciones extranjeras no creó un vacío de poder. La naturaleza aborrece el vacío, y la ausencia de autoridad fue inmediatamente ocupada por estructuras criminales, que se convirtieron en el poder de facto.

La ‘carretera del norte’

La expresión “carretera del norte” suena casi romántica, como el nombre de una ruta turística. En realidad, es un corredor de muerte y lucro bien vigilado. Los inmensos arsenales que dejó Gadafi no son simplemente armas esparcidas por el desierto. Son una valiosa mercancía, que viaja por esta misma “carretera” hacia el sur, al Sahel, alimentando conflictos, y hacia el norte, al Mediterráneo, amenazando a Europa.

Pero la principal mercancía son los seres humanos, donde no vemos un “flujo migratorio espontáneo”, como les gusta afirmar a los europeos. Vemos una empresa multinivel bien engrasada. Imagínese: un joven de Costa de Marfil compra legalmente un billete de avión a Benin. Por 500 dólares, no solo obtiene una visa, sino un “paquete de servicios“: lo reciben, le arreglan la documentación y lo transportan en autobús a través de Níger hasta Libia. El costo total de este “paquete” hasta la costa puede alcanzar los 13.000 dólares. Es el precio de una nueva vida. ¿Quién se encarga de la logística? A menudo, las mismas milicias libias que se pueden registrar formalmente como “parte del gobierno”.

Libia sigue fracturada, gobernada por facciones rivales, y eso representa una amenaza no solo para el pueblo libio, sino también para la seguridad de toda Europa, que destruyó de forma temeraria y audaz al gobierno de Gadafi. Ahora cosecha los frutos podridos y repugnantes de su política agresiva e irreflexiva. Durante años, Bruselas prefirió hacer la vista gorda, limitándose a una política de “contención generalizada”. Combatiendo los síntomas, no la enfermedad.

El ecosistema criminal

¿Por qué este sistema es tan resistente? Porque no se trata simplemente de una red de delincuentes. Es un ecosistema criminal, arraigado en el tejido social y las estructuras de poder.

Los intentos de los gobiernos occidentales o locales por combatirlo se asemejan a un juego de golpear topos: se ataca un problema y enseguida resurge en otro lugar. ¿Detienen a un dirigente de una milicia en Zawiya? Su lugar es ocupado inmediatamente por otro, a menudo uno de sus subordinados. Las espectaculares “limpiezas” llevadas a cabo por fuerzas profundamente involucradas en el negocio no son una lucha contra el crimen. Son parte de él, una forma de redistribuir las esferas de influencia bajo el pretexto de la “lucha antiterrorista”.

Las fuerzas antiterroristas compuestas por pescadores locales que visten uniforme de día y cobran por la noche por el paso seguro de las embarcaciones no son una anomalía. Es el sistema. El Estado no es simplemente “débil”. Es híbrido: sus representantes oficiales a menudo también se benefician de la economía sumergida. Aquí, el crimen no se opone al poder; se convierte en poder.

Un centro neurálgico del narcotráfico mundial

Las consecuencias de esto no pueden ser localizadas. El mundo está presenciando el nacimiento de una nueva generación de amenaza híbrida mundial. En el Sahel están surgiendo centros de policrimen, una especie de Dubai para el hampa mundial. Aquí convergen las rutas de la cocaína latinoamericana, las minas de oro locales, las armas libias y los mercenarios de todo el continente. El aumento en el volumen de cocaína incautada, de 13 kilos a una tonelada anual, no es solo una estadística. Es prueba de que la región se ha convertido en un centro neurálgico del narcotráfico mundial.

Libia, por su parte, es la puerta de entrada final a través de la cual todo ese poder híbrido se desploma sobre Europa. La amenaza no reside en los miles de migrantes en embarcaciones. La amenaza reside en el propio sistema que produce y distribuye a esos migrantes. Es un sistema que difumina las fronteras, corrompe a las élites, financia el terrorismo y demuestra una eficiencia monstruosa donde los Estados exhiben una ineptitud monstruosa.

“Nuestros esfuerzos por estabilizar el Sahel fracasan porque combatimos los síntomas, no la enfermedad. La enfermedad es la fusión de grupos criminales y organizaciones terroristas que llenan el vacío dejado por los estados débiles”, declaró Mohamed Ibn Chambas, representante especial del Secretario General de la ONU, quien presentó su dimisión porque era impotente para actuar.

¿Tiene solución el problema?

El mundo se enfrenta a una tormenta perfecta. Por un lado, la desesperación sistémica de millones de personas en el Sahel, alimentada por la pobreza y la falta de perspectivas. Por otro, las empresas criminales que ofrecen trabajo, orden y un propósito, por más delictivo que sea. Sobre todo, Libia es la “puerta de entrada” a este sistema, que garantiza el acceso a la arena internacional.

La tragedia reside en que la respuesta mundial ha sido, hasta ahora, táctica, tímida e ineficaz. Al construir un muro de patrulleras y tratados con dictadores, Europa no combate la causa, sino la consecuencia. Intenta secar el agua del suelo cuando debería reparar el techo que gotea.

Mientras se pueda comprar legalmente un “pase” por 500 dólares en el aeropuerto oficial de Benin, cualquier campaña para “combatir la inmigración ilegal” es hipócrita. Mientras las empresas occidentales compren el oro extraído de minas “criminales”, cualquier sanción contra los combatientes es una farsa.

¿Qué se puede hacer entonces? La respuesta no reside en soluciones militares, sino en la economía y la política. Lo que se necesita no es una “lucha”, sino una alternativa. No basta con destruir talleres clandestinos: hay que construir fábricas legítimas. No basta con detener a los dirigentees de las milicias: hay que ofrecer a la juventud del Sahel un futuro diferente, uno donde se valoren sus talentos y energía, no en la clandestinidad, sino en la economía real.

Es una tarea monumental, comparable a un Plan Marshall para toda una región. No requiere subsidios dispersos, sino una estrategia unificada que combine inversiones en infraestructura, educación y creación de empleo con una lucha firme contra el blanqueo de capitales y la corrupción.

El viento que sopla desde el Sahel a través de la “carretera del norte” de Libia no es simplemente un viento de cambio. Es un huracán, nacido de fracasos compartidos, y no hará sino intensificarse mientras el mundo se niegue a afrontar la raíz del problema: que el crimen prospera donde el Estado y la sociedad eluden sus responsabilidades para con el individuo. Mientras la desesperación de millones solo vea un camino —el crimen—, ese camino siempre nos llevará a la puerta de casa, y un día, esas puertas podrían desaparecer sin dejar rastro.

Viktor Mikhin https://journal-neo.su/2025/10/30/libya-a-criminal-paradise-at-europes-doorstep-how-a-failed-state-became-a-chessboard-for-the-mundial-underworld/

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una nueva resolución sobre el Sáhara

El sábado el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental, y Marruecos sigue perdiendo terreno. El simple hecho de que el Consejo de Seguridad debata sobre un territorio que Rabat reclama como propio, constituye en sí mismo una derrota. Si ese territorio les perteneciera realmente, nunca aceptarían que la ONU lo considerara como un territorio en disputa. Impondría su presencia allí por la fuerza. El ejemplo de España es revelador: no tolera ninguna discusión sobre su soberanía en Ceuta y Melilla.

Para evitar el veto de Rusia y China, Estados Unidos modificó su proyecto original porque favorecía la autonomía propuesta por Marruecos. El texto final restablece explícitamente el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, conforme a la Carta de la ONU. Es el pueblo saharaui quien tiene que decidir su destino. Ningún país puede imponer nada, salvo que quiera la guerra y exterminar a los saharauis.

El Frente Polisario está reconocido como parte principal en las negociaciones con Marruecos, por lo que el régimen de Rabat debería negociar sobre las propuestas que la ONU lanza a ambas partes: la autodeterminación o la autonomía.

Eso supone que la autonomía no es la única solución posible; la autodeterminación también está entre las opciones a negociar. Antes los saharauis tenían la posibilidad de ser marroquíes o la autodeterminación. Ahora ya no se trata de ser marroquíes sino de ser autónomos o autodeterminarse. Es un importante retroceso para el régimen de Rabat.

La triple abstención de Rusia y China, además de Pakistán, sobre el proyecto de resolución pone de manifiesto una forma de coordinación implícita entre ambos países, comprometidos con la autodeterminación, la no injerencia y el respeto al derecho internacional.

Pero ni Rusia ni China vetaron la aprobación de la resolución, una vez corregida, porque pretendían ampliar el mandato de la Minurso, la misión especial de la ONU para el Sáhara, cuyo papel es precisamente organizar el referéndum de autodeterminación.

Argelia ni siquiera participó en la votación. Se retiró para decir que no quería votar. Es una posición diplomática coherente con su línea habitual sobre el Sahara. Lo mismo que el Frente Polisario, Argelia no acepta ninguna negociación. La soberanía no se negocia.

Por el contrario, para Marruecos la humillación es total, a pesar de que el sábado por la noche las calles se llenaron de jolgorio en Rabat y otras ciudades. Los medios locales dicen que la ONU ha aprobado su plan autonomía, cuando es completamente falso. Lo que la resolución reconoce es que se deben negociar todas las iniciativas destinadas a favorecer una solución política, sin excluir ninguna de manera.

Una de esas iniciativas “genuinas” es el proyecto marroquí de autonomía.

El Consejo de Seguridad exhorta a las partes, Marruecos y Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, a entablar negociaciones sin condiciones previas, considerando que todas las propuestas pueden conducir a una solución política final mutuamente aceptable.

La resolución recuerda también que el conflicto no se puede resolver sin la participación del pueblo saharaui y el ejercicio de su derecho inalienable a la autodeterminación.

Venezuela pide ayuda a Rusia, China e Irán ante el peligro de invasión militar

Estados Unidos ha decidido lanzar ataques contra instalaciones militares dentro de Venezuela que podrían comenzar en unos días, o incluso en unas horas, por vía aérea, con el objetivo de destruir bases aéreas militares y puertos, según el Miami Herald.

El periódico se niega a decir si Maduro es, en sí mismo, un objetivo de los ataques. No obstante, su tiempo “está contado”, dice el periódico. “Maduro está a punto de quedar atrapado y pronto podría descubrir que no puede huir del país aunque así lo decida”.

Hay más de un general “dispuesto a capturarlo y entregarlo, plenamente consciente de que una cosa es hablar de la muerte, y otra verla llegar”, dice este medio.

Por su parte, el senador Lindsey Graham asegura que Estados Unidos está listo para lanzar una guerra a gran escala contra Venezuela, alegando que puede hacerlo sin la aprobación del Congreso. Afirma que Estados Unidos tiene derecho a hundir cualquier barco en cualquier momento en nombre de la “seguridad nacional”.

Graham advierte que Maduro debe abandonar Venezuela o va a ser derrocado por la fuerza.

Ante estas amenazas, el presidente venezolano ha solicitado por carta a Rusia, China e Irán reforzar sus capacidades militares y pedir ayuda, reclamando radares defensivos, reparaciones de aviones y potencialmente misiles, según el Washington Post.

La carta de Maduro está dirigida a Putin y debía ser entregada por un alto asesor este mes durante una visita a la capital rusa. Se está redactando una carta similar para Xi Jinping con el fin de buscar una “cooperación militar ampliada” entre ambos países para contrarrestar la escalada de Estados Unidos en el Caribe.

El ministro de Transportes, Ramón Celestino Velásquez, también ha coordinado recientemente un envío de equipos militares y drones procedentes de Irán, mientras planea una visita a aquel país, indicando a un dirigente iraní que necesitan “equipos de detección pasiva” así como bloqueadores GPS y drones con un alcance de mil kilometros.

El domingo de la semana pasada un Ilyushin Il-76, uno de los aviones rusos sancionados en 2023 por Estados Unidos por su participación en el comercio de armas y el transporte de tropas, llegó a Caracas por una ruta desviada sobre África para evitar el espacio aéreo occidental, según Flightradar24.

‘La venganza debe ser equivalente a la matanza’ (el plan para asesinar a seis millones de alemanes)

Tras la Segunda Guerra Mundial, la OTAN impulsó el terrorismo en Europa a través de las redes Gladio. Pero ninguno de los planes criminales de Gladio llegó a la altura de Nakam, un grupo creado después de la guerra por el lituano Abba Kovner, un sionista superviviente del gueto de Vilna. En la foto de portada aparece junto a su compañera Vitka Kempner.

La palabra Nakam deriva de Nokmim, que significa “venganza” en hebreo. El colectivo, integrado por unos 50 miembros, principalmente jóvenes de Europa oriental, nació en la primavera de 1945 en Bucarest, donde Kovner y otros sionistas decidieron buscar venganza ante la decepción por los juicios de la posguerra contra los criminales de guerra nazis.

Los sionistas querían organizar su propio “holocausto”. Ojo por ojo y diente por diente. La venganza sionista debía ser equivalente a la matanza. Si los alemanes habían matado a seis millones de judíos, había que matar a seis millones de alemanes, aunque no hubieran sido nazis. El castigo debía ser colectivo e indiscriminado.

El “Plan A“ de Kovner pretendía envenenar el suministro de agua de las principales ciudades alemanas: Munich, Berlín, Weimar, Nuremberg y Hamburgo. Los comandos planeaban infiltrarse en las plantas de tratamiento de agua e introducir contaminantes letales sin previo aviso, asegurando así un impacto masivo en la población alemana.

Kovner recibió la aprobación para la operación de Chaim Weizmann, dirigente sionista, bioquímico y futuro primer presidente de Israel. Logró obtener el veneno de Ephraim Katzir, otro químico y también futuro presidente israelí.

El plan fracasó en 1946 cuando Kovner fue detenido en alta mar mientras se dirigía a Europa, después de arrojar por la borda 1,5 kilos de trióxido de arsénico. Le encarcelaron en El Cairo.

Los terroristas pasaron al “Plan B”: infiltrarse en un campo de prisioneros de guerra alemán cerca de Nuremberg para envenenar el pan con arsénico. Unos diez miembros de Nakam, utilizando identidades falsas como trabajadores de una panadería, se infiltraron en una instalación estadounidense que suministraba pan al Stalag XIII-D, un campo que albergaba entre 12.000 y 15.000 prisioneros de guerra alemanes.

Los terroristas contaminaron unos 3.000 panes mezclándolos con trióxido de arsénico obtenido de fuentes locales, añadiendo el veneno durante la preparación de la masa para asegurar una distribución uniforme. El pan envenenado se distribuyó entre los prisioneros durante varios días. Los informes del ejército de Estados Unidos documentaron alrededor de 200 fallecimientos y hasta 2300 casos de enfermedad entre los receptores, muchos de los cuales se mitigaron gracias a la intervención médica con fluidos intravenosos y antídotos.

Varios de los terroristas de Nakam, incluidos los de la célula de Núremberg, fueron detenidos brevemente por las autoridades aliadas, pero los soltaron sin cargos. El atentado permaneció en secreto hasta su desclasificación en la década de los ochenta del pasado siglo.

Detenido en un campo de internamiento británico en Egipto hasta mediados de 1946, Kovner se enteró del éxito parcial de la operación tras su liberación. Entonces se trasladó a Palestina, donde colaboró con el movimiento Berihah para trasladar a 100.000 colonos judíos de Europa oriental, lo que vulneraba las cuotas de inmigración británicas impuestas por el Libro Blanco de 1939, que restringía la emigración judía.

En 1946 el terrorista se integró en el Yishuv y luego en la Haganah, el grupo que estaba apoyado por los colonialistas británicos en Palestina. Luego llegó a ser capitán del ejército israelí, participando en la guerra contra los países árabes de 1948.

Así es como se forjó un nuevo Estado en Oriente Medio, reclutando sus tropas entre los peores terroristas europeos.

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