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Autor: Redacción (página 1341 de 1364)

Goma 2 contra el ejército fascista

«Si queréis saber más, preguntad a los adultos, pero no os creáis todo lo que os cuenten». Era una de las terribles frases que aparecían en «El libro rojo del cole», una de las publicaciones secuestradas y censuradas por la Audiencia Nacional en 1979. En España hay frases como esa que no se pueden pronunciar porque te detienen y te meten en la cárcel.

En 1969 los pedagogos daneses S. Hansen y J. Jensen publicaron en Dinamarca el «Pequeño Libro Rojo del Cole»; en 1970 se editó la versión alemana; en 1971 la inglesa y la japonesa; en 1972 la italiana. Una pequeña editorial mexicana hizo la primera versión en castellano. Luego una editorial española revisó y actualizó la edición mexicana para publicarla en nuestro país.

La transición era un mal momento para la pedagogía (y para cualquier otra idea innovadora). El adoctrinamiento fascista se sintió amenazado por el libro, la autoridad ridiculizada, los valores religiosos cuestionados y los tabúes expuestos sin recato.

En el Congreso la UCD de Adolfo Suárez intentaba aprobar la LOECE, la primera ley que regulaba el funcionamiento de los centros de enseñanza, con la pretensión descarada de perpetuar los privilegios de las escuelas privadas católicas. El libro fue denunciado por la Federación de Padres de Familia, un tentáculo del Vaticano y la Conferencia Episcopal.

El ministro de Cultura, el fascista Ricardo de la Cierva, dijo que el libro era «absolutamente intolerable y atentatorio contra las más elementales normas de la convivencia cívica». El ministro de Educación, José Manuel Otero, dijo que «el libro tiene pronunciamientos que no están de acuerdo con la Constitución. Fomenta el ataque a las normas educativas legales y viola los criterios de moralidad aceptados en la sociedad española», entre otras cosas. Pero el ministro no se conformó con decir lo que pensaba sino que pasó a la acción, ordenando a la inspección del Ministerio que retirara el libro de los colegios en los que se había distribuido.

El diario Abc publicó un editorial en el que arremetía violentamente contra el libro. Para el citado periódico la obra era un «conjunto de proposiciones antisociales, inmorales, falaces, antidemocráticas, contrarias a la dignidad humana, seudocientíficas y, quizá, delictivas en no pocos casos». Más adelante, el editorial quitaba definitivamente este quizá y pedía acciones por vía judicial e «incluso, dada la naturaleza del asunto, su específica gravedad, por procedimiento de oficio».

El coronel Pardo Zancada llegó a escribir en una revista especializada en temas castrenses que el «El libro rojo del cole» era goma 2 para el ejército. Meses después, durante el 23-F, el referido coronel trató de dar un golpe de Estado, posiblemente para impedir que la gente lea y, sobre todo, que la gente piense. ¿No tenemos bastante ya con TVE (entonces la única y unificada cadena de televisión)?

El problema del coronel golpista es que no era capaz de diferenciar un libro de la goma 2. Realmente triste para él. Pero al aparecer goma 2 de por medio el asunto quedó asimilado al terrorismo puro y duro. Había que poner en marcha a Supermán, o sea, a la Audiencia Nacional. El juez fascista Varón Cobos, gran inquisidor de aquel garito, instruyó una causa delirante, que ha marcado una de las épocas más gloriosas del fascismo judicial. No tuvo empacho en comenzar por detener al editor en su domicilio y luego enviarle a la cárcel en prisión incondicional, sin fianza. Luego procesó también a los impresores y a otros editores que se solidarizaron con el libro.

No cabía duda. Todos ellos eran miembros de una peligrosa banda organizada, o del entorno, y ya saben cómo se las gasta la Audiencia Nacional en estos menesteres en los que pensadores, editores y libreros quieren comernos el coco. Varón Cobos no podía permitirlo.

Era la época del destape, cuando el cine y las revistas se llenaron de desnudos. Durante la transición el erotismo y la pornografía cutre crearon la ilusión de que en España la censura había desaparecido. Algunos no cayeron en la cuenta de que la abundancia de tetas ocultaba la escasez de ideas.

Descargar ‘El libro rojo del cole’:
http://josechuferreras.files.wordpress.com/2011/12/el-libro-rojo-del-cole-1.pdf

Documental de TVE sobre la censura del libro:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/te-acuerdas/acuerdas-libro-rojo-del-cole/1011214/

¿Saben Ustedes que en este país se censuraron muchos libros durante la transición (y se siguen censurando)?, ¿serían capaces de calcular cuántos?

Respuesta: en los cuatro años que van de 1976 a 1979 la censura expedientó 555 libros. En los años sucesivos los jueces continuaron la tarea de los censores.

África no quiere al Tribunal Penal Internacional

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, acaba de pedir a los países africanos que abandonen el Estatuto de Roma por el que se creó el Tribunal Penal Internacional, que mantiene abiertos varios procesos contra dirigentes del continente.

Museveni ha lanzado este mensaje en los actos de celebración del Día de la Independencia de Kenia, una semana después de que el Tribunal Penal Internacional decidiera archivar el caso por crímenes contra la humanidad contra el presidente de este país, Uhuru Kenyatta. «Yo, personalmente, presentaré una moción en la próxima Cumbre de la Unión Africana para que el continente retire su adhesión a el Tribunal Penal Internacional», dijo Museveni durante la ceremonia, celebrada en la capital keniata.

Museveni acusó al tribunal internacional de ignorar la voz de África y establecer un programa para atacar a los dirigentes del continente. El mandatario ugandés, que estuvo acompañado en Kenia por los presidentes de Ruanda y Ghana, Paul Kagame y John Dramani Mahama, respectivamente, se mostró satisfecho de que el Tribunal Penal Internacional hubiera archivado el caso contra Kenyatta, al carecer de pruebas suficientes para implicarlo en la muerte de miles de personas tras las elecciones de 2007.

«En el mismo sentido, el tribunal también debe considerar la retirada de los cargos contra el vicepresidente William Ruto», quien está siendo juzgado por los mismos delitos por los que se investigó a Kenyatta. Museveni consideró una falta de respeto a los votantes de Kenia que el vicepresidente esté siendo procesado por el Tribunal. «Nosotros, la Unión Africana, pedimos que se aplazaran los casos de Kenia hasta que el presidente y el vicepresidente abandonaran su cargo, pero nos desairaron», ha dicho el presidente ugandés.

Por su parte, el presidente de Kenia acusó a el Tribunal Penal Internacional de amenazar la estabilidad de su país. «Estoy convencido de que el Tribunal Penal Internacional es una amenaza real para la esperanza de nuestro país, para la reconciliación nacional y la estabilidad duradera», manifestó. Kenyatta dijo que el tribunal «no ofrece ninguna promesa clara de justicia para las víctimas de la violencia postelectoral, que traumatizó a este país hace unos años».

Tras las elecciones de diciembre de 2007, 1.300 personas fueron asesinadas y más de 600.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de la ola de violencia. La Fiscalía de el Tribunal Penal Internacional investigaba al presidente de Kenia y a su vicepresidente por supuestamente orquestar y financiar la matanza.

A finales del año pasado la Unión Africana pidió a el Tribunal Penal Internacional que los gobernantes africanos en el cargo no sean juzgados. El carácter político y discriminatorio de sus juicios quedó patente cuando no emprendió ninguna clase de juicio contra los racistas sudafricanos por los crímenes cometidos durante el apartheid.

El gulag en Estados Unidos

La FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Emergencias) es la institución de Estados Unidos que desde 1978 se encarga de poner remedio a desastres naturales como huracanes, terremotos, incendios o inundaciones. Al estilo de «Protección Civil» en España, uno de los objetivos de la FEMA es auxiliar a los que se hayan quedado sin vivienda.

Aunque desde su creación han sucedido muchos desastres «naturales», como el del huracán Katrina de Nueva Orleans, la gente se ha quedado tirada en la calle sin recibir ningún tipo de ayuda. Los objetivos reales de la FEMA parecen, pues, ir por otro lado: se trata de grandes campos de internamiento para mantener encerrada a la población en caso de guerra o revolución. La competencia de la FEMA se extiende, más bien, a desastres que no son tan «naturales», sino sociales, como revueltas y motines en los barrios depauperados de las grandes ciudades.

Existen unos 800 campos de concentración de ese tipo en Estados Unidos preparados para entrar en funcionamiento. El más conocido es el de Guantánamo, que ha destapado un episodio que los imperialistas estadounidenses siempre quisieron ocultar. La población indígena de Estados Unidos ya había sido recluida en campos de concentración (camufladas como reservas indias) y también se utilizaron para internar a los parados tras la crisis de 1929 y durante la II Guerra Mundial para encerrar a unos 200.000 ciudadanos de origen japonés.

Tras la Segunda Guerra Mundial la Ley McCarran reconstruyó antiguos campos ya utilizados y desde su surgimiento la FEMA ha ido abriendo otros nuevos en lugares apartados, camuflados en ocasiones como aeródromos, bases militares, para ocultar su auténtica finalidad: Estados Unidos se prepara para una nueva guerra imperialista en la cual, además de muchos muertos, habrá también muchos presos.

Tras la caída de las Torres Gemelas en 2001, el fiscal general del Estado John Ashcroft anunció que los campos de concentración iban a albergar «por tiempo indeterminado» a lo que calificó como «combatientes enemigos», bien entendido que no se refería sólo a los extranjeros sino también a los propios ciudadanos estadounidenses «destituidos de sus derechos constitucionales», aclaró Ascroft al diario Los Angeles Times.

En 1987 el director de la FEMA dijo en unas declaraciones al Miami Herald que había dictado una orden ejecutiva para que los campos de concentración pudieran acoger, si fuera necesario, a poblaciones sometidas a la ley marcial, una vez suspendida la vigencia de la Constitución.

Aquel mismo año, en el contexto del escándalo Irán-Contra, el coronel Oliver North se descubrió como el arquitecto del plan militar de defensa civil Rex 84 dirigido por el director de la FEMA, Louis Giuffrida.

En el mes de enero de este año un camionero de Atlanta llamado Dale Bohannon descubrió cientos de miles de ataúdes de plástico negro, modelo militar, almacenados en un antiguo campo de trigo. Un equipo de la televisión de Atlanta filmó el tétrico escenario de los ataúdes alineados en filas compactas sobre el suelo. El tamaño de los ataúdes era tan grande que cabían tres cadáveres. Estaban preparados para enterrar a dos millones de personas.

El camionero había descubierto un futuro cementerio, de los que hay varios repartidos por la extensa geografía, anexos a los campos de concentración, cada uno de ellos capaz de internar de manera inmediata a medio millón de personas, rodeados de alambradas de espino, torres de vigilancia, centrales de energía y vías de acceso. El que está en Arizona dispone incluso de un tren que atraviesa la entrada principal, una imagen exacta al campo de concentración de Auschwitz.

En los campos se alinean barracones sin ventanas, comedores y lugares de trabajo, ahora vacíos, como si esperaran a sus inquilinos. ¿Cómo es posible que unos barracones deshabitados estén protegidos? Si sus moradores van a ser las víctimas de catástrofes naturales, ¿por qué tienen medidas de seguridad?, ¿por qué los campos se ubican en lugares remotos y apartados?

El futuro no está tan lejano. Actualmente algunos de ellos ya se han puesto en funcionamiento para recluir en ellos a los «espaldas mojadas» que atraviesan ilegalmente la frontera con México. En octubre del año pasado la prensa (*) informó que en Carolina del norte habían empezado a internar también a los mendigos. El ayuntamiento de Columbia ha creado una unidad especial de policía para proteger la «calidad de vida» de sus vecinos, que consiste en meter en furgones a los vagabundos que ven por calle y llevarlos al campo de concentración más cercano. A los mendigos se equiparan aquellos otros que son sorprendidos por las patrullas de «calidad de vida» orinando en un árbol del parque.

El mes pasado a un equipo de la cadena de televisión NBC se le ocurrió introducirse en uno de los campos de concentración cercano a Nueva York para rodar un programa cultural. Creían que estaba abandonado y cuando aún no habían sacado las cámaras de sus fundas, unos guardianes uniformados les ordenaron marcharse del lugar. No se puede filmar.

Los modelos Abou Ghraib y Guantánamo no tienen que ver con la guerra de Afganistán. Ni siquiera tienen que ver con que acusen a alguien de algún tipo de delito común. Tampoco se celebra ninguna clase de juicio, no hay abogado, ni recurso, ni límite temporal del encierro… Por la cara. En Estados Unidos a eso lo llaman «calidad de vida»; en otros sitios lo llaman fascismo.

(*) Massimo Bonato: Usa. North Carolina. I campi di concentramento Fema per i senza fissa dimora, http://www.tgvallesusa.it/2014/12/usa-north-carolina-campi-di-concentramento-fema-per-senza-fissa-dimora/

Alí Babá nos enseña su cueva

N. B.

(Al final verán el por qué del título.) Cuando en 1951 el Parlamento iraní decide nacionalizar su petróleo comienzan las presiones de EE. UU. y Gran Bretaña que desembocaron en un golpe de Estado organizado por la CIA (Operación Ajax) derrocando al presidente electo Mosaddeq y estableciendo la dictadura monárquica del Sha de Persia, Reza Palevhi, amigo y aliado de los intereses de Occidente y que incluso fue el único país del mundo que llegó a contar con los modernos aviones F-14 estadounidenses (usados recientemente por el Gobierno iraní, por cierto).

En 1979 el pueblo iraní destrona al Sha en la Revolución Islámica y se instaura la República Islámica del Ayatolá Jomeini (que vivía sin sobresaltos hasta entonces en su exilio parisino)… y ahí comienzan los problemas para Irán. Solo un año después, en 1980, el vecino Irak invade Irán dando comienzo a una guerra terrible de desgaste que duró ocho largos años. Desde entonces no han cesado las presiones, ataques, sanciones, etc. de Occidente (encabezados por USA y GB) contra Irán que, casualmente, dicho sea de paso, es el cuarto país del mundo en producción de petróleo y el tercero en cuanto a reservas.

Últimamente la indesmayable batalla de desinformación se empeña en hacer creer a la «opinión pública», que se dice, que en Irán lapidan a las mujeres (adúlteras), que ahorcan a homosexuales en gruas («argumento» favorito del búnker, la caverna, el tea party, que abomina del matrimonio homosexual, pero se la suda), que odia a los judíos y quiere destruir Israel, que niega el holocausto (la Shoah) judío (no serían los primeros «revisionistas» que lo hicieran, a todo esto), que quiere fabricar una bomba atómica (como las que posee el Estado de Israel, este sí), etc, etc.

Al expresidente Ahmadineyad se le pintó como el mismísimo diablo (Satán fue Saddam Hussein), un islamista radical, que, de tan «radical» que era, renunció a su sueldo como Presidente de Irán y cobra el sueldo de profesor universitario, que es lo que es, o sea, como quien fuera ministro con el PSOE Corcuera, antiguo obrero (electricista) de Altos Hornos de Vizcaya, y hoy inaugurando bodegas de Vega-Sicilia entre trago y trago. No hay más que verle -a Ahmadineyad- vestido con una chaqueta de lujo, camisa blanca sin corbata, con siete bugas de alta gama propios y uno oficial, gastos de representación y un palacio que te cagas, que para eso son «orientales» y les va el oropel y el derroche cosa mala.

Igualico, igualico, que el Portal de Transparencia que se acaban de sacar de la manga donde se pueden ver, eso dicen porque no faltan mil pegas técnicas, los honorarios de eso que dan en llamar «clase política» -y otros, «casta»– que no les llega ni para pipas, oiga, pobrecillos. Y todavía hay lameculos rastreros que dicen -es el mantra que quieren hacer colar como consigna- que están mal pagados comparados, no con un puto obrero, con sus homólogos europeos, o sea, con otros ladrones.

Será por eso que meten la mano a la caja, al saco y al cazo: porque no les llega a fin de mes. Se comprende…

La crisis deja a más de medio millón de personas desahuciadas de sus viviendas

Entre julio y septiembre de este año el número total de desahucios fue de 13.341, lo que supone un 7,3 por ciento más que en el mismo periodo de 2013, según la estadística presentada hoy por el Consejo General del Poder Judicial sobre los efectos de la crisis en los órganos judiciales.

El promedio ronda los 5.000 desahucios mensuales, es decir, unos de 60.000 cada año. Desde enero de 2008 hasta septiembre de este año se contabilizaron en España 360.125 desahucios, según dichas cifras. A un promedio de dos personas por vivienda se puede decir que en España el capitalismo ha dejado a más de medio de millón de personas, como mínimo, sin hogar.

El informe correspondiente a los nueve primeros meses de este año indica que del total de lanzamientos (que incluyen todo tipo de inmuebles, no solo viviendas), el 43,4 por ciento se derivó de ejecuciones hipotecarias y algo más de la mitad, un 51,3 por ciento, se produjo por impagos del alquiler y el 5,2 por ciento restante obedeció a otras causas.

La estadística pone de manifiesto que los lanzamientos derivados de ejecuciones hipotecarias aumentaron un 22,1 por ciento, mientras que los acordados en procedimientos regulados en la Ley de Arrendamientos Urbanos disminuyeron un 4,2 por ciento.

Este nuevo incremento se suma a una lista de cifras sobre desahucios que no siempre coinciden. Es dato todavía es difícil de calcular ya que los organismos que miden este aspecto, como el CGPJ, el Banco de España y ahora el INE, no toman la misma la vara de medir.

Por comunidades autónomas, los nuevos datos del CGPJ recogen que en Cataluña se produjeron el 22,2 por ciento del total, seguida de la Comunidad Valenciana, con el 16,4 por ciento; Andalucía, con el 15,8 por ciento, y Madrid, con el 11,6 por ciento.

En cuanto a las ejecuciones hipotecarias iniciadas en este tercer trimestre, la cantidad ascendió a 16.767, lo que supone el 1,4 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior.

No obstante, atendiendo a la evolución interanual, destacan los datos de Extremadura y Baleares, con un aumento respecto al tercer trimestre de 2013 del 46,6 por ciento y del 45,2 por ciento, respectivamente, además de Aragón (31,3 por ciento), Murcia (21 por ciento) y Asturias (17 por ciento).

El informe incluye también el número de lanzamientos solicitados a los servicios comunes de notificaciones y embargos, aunque el órgano de gobierno de los jueces advierte de que éstos no existen en todos los partidos judiciales, por lo que el dato permite medir la evolución, pero no indica valores absolutos.

Bajo la premisa de que un lanzamiento solicitado a un servicio común no supone que éste lo haya ejecutado, los datos arrojan que el número de lanzamientos pedidos a los servicios comunes fue de 13.342 (un 6,1 por ciento menos), de los que 8.851 terminaron con cumplimiento positivo, un 23,1 por ciento más.

Los procedimientos monitorios por los que se reclaman deudas personales presentados en los juzgados de Primera Instancia fueron 144.262, lo que se traduce en un incremento de 14,5 por ciento.

Llévate tu dinero a otro sitio

En Estados Unidos los grandes bancos no quieren clientes. Ahora mismo se están reuniendo con los más importantes de ellos para informales de las nuevas normas bancarias, que son insólitas: no sólo no les van a pagar un céntimo por sus depósitos, por grandes que sean, sino que les van a cobrar. Se llaman tipos de interés negativos.

Se trata de los bancos estadounidenses más grandes, esos que tienen tales dimensiones que los Estados no les pueden dejar que quiebren. Su nueva norma está importada de los bancos europeos: llévate tu dinero a otro sitio. Según el Wall Street Journal (*) entre ellos están JP Morgan, City Group, HSBC, Deutsche Bank y el Bank of America.

Los clientes son preferentes: multinacionales, fondos de invesiones, aseguradoras y bancos menores. A partir del día 1 de enero deberán pagar por dejar enormes cantidades de dinero en cuentas corrientes o depósitos a la vista. En tiempos de crisis este tipo de ingresos son un riesgo adicional para los bancos: son los primeros que desaparecen en cuanto los rumores empiezan a circular.

Se trata de que el dinero que duerme en los bancos vaya a parar a los mercados, a la bolsa, o bien se transforme en capital productivo.

¿Por qué se está produciendo este fenómeno? Porque la crisis del capitalismo, como dijo Marx, es una crisis de superproducción, de excedentes que no encuentran salida, lo cual no sólo ocurre con las mercancías sino también con los propios capitales.

Ellen Brown dice que la burbuja de derivados, que alcanza cifras astronómicas que se sitúan entre los 800 billones y los 2 cuatrillones, está a punto de explotar y se llevará por delante a los bancos más pequeños, dejando sólo a aquellos a los que los gobiernos no pueden dejar quebrar a causa de su tamaño. La bancarrota de los bancos más pequeños se sustanciará capturando los ahorros de los incautos que aún guardan sus ahorros en libretas, cuentas corrientes y depósitos parecidos.

Esta crisis no se caracteriza tanto por la escasez como por lo que Marx llamaba «plétora», por la exhuberancia y el derroche. La opulencia de unos pocos choca con la miseria de la mayoría. Los bancos, decía Marx, son «uno de los vehículos más eficaces de las crisis y la especulación»(2).

(1) Banks Urge Clients to Take Cash Elsewhere, Wall Street Journal, http://www.wsj.com/articles/banks-urge-big-customers-to-take-cash-elsewhere-or-be-slapped-with-fees-1418003852?mod=WSJ_LatestHeadlines
(2) El Capital, Fondo de Cultura Económica, tomo III, pg.567.

¡ Muera la inteligencia !

El 10 de mayo de 1933 una turba enfurecida de estudiantes nazis se juntaron en Berlín. Llevaron más de 20.000 libros cargados en camiones para arrojarlos a las llamas de un hoguera. La escena se repitió en otras ciudades de Alemania y fue retransmitida en directo por la radio. Unas semanas antes habían comenzado a retirar los libros de las bibliotecas públicas y de las academias.

Lo mismo ocurrió durante la transición. En lugar de multiplicar las ediciones de libros, se censuraron y las librerías fueron testigo de una escalada de agresiones sin precedentes por parte de grupos fascistas apoyados por los aparatos represivos del Estado, dentro de una «estrategia de la tesión» destinada a sembrar el pánico y paralizar el movimiento de masas.

El 6 de mayo de 1976 el diario El País titulaba una noticia: «Un centenar de atentados a librerías españolas». Unos días más tarde titulaba otra: «Una librería asaltada cada dos semanas». Nada menos que 33 establecimientos habían sido destrozados en los últimos dieciseis meses después de la muerte de Franco. La prensa de la época hablaba de «ola», «espiral» o «escalada» y el período que se extiende desde la muerte de Franco fue calificado como una «etapa negra» para los libreros. Las cifras utilizadas ascienden a 200 establecimientos afectados.

Algunas librerías fueron objeto de ataques en varias ocasiones, así como de intimidaciones de diverso grado, convirtiéndose en víctimas múltiples. La librería Tres i Quatre de Valencia ostenta un récord: el número de ataques fascistas más alto de Europa. A finales de 1976 había sufrido siete atentados. Otra librería, Pórtico, de Zaragoza, era veterana en agresiones: tuvo su primer ataque en 1946 y tres décadas después acumulaba ya cinco en pocos meses. La dos librerías Antonio Machado, tanto la de Sevilla como la de Madrid, también fueron atacadas en muchas ocasiones por los fascistas.

La librería Rafael Alberti de Madrid padeció cinco ataques. A finales de abril de 1976 provocó la cólera de los fascistas tras organizar un acto en el que el cantaor Manuel Gerena firmó sus obras. Primero les enviaron un anónimo: «Lo de Manuel Gerena ha colmado nuestra paciencia. Pronto os visitaremos». Ese primer anónimo se saldó con dos atentados el 30 de abril y el 8 de junio, que destruyeron completamente la librería siete meses después. En el primero utilizaron piedras para romper las lunas, que luego sustituyeron por un bloque de hormigón traido de alguna obra cercana, dada la ineficacia de las piedras. El bloque de hormigón, ante la resistencia de las lunas, tampoco fue eficaz, por lo que utilizaron las pistolas. Se identificaron cinco disparos que consiguieron perforar una de las cinco láminas de las lunas. Luego utilizaron una barra puntiaguda y un martillo. La finalidad era hacer un agujero para introducir una carga explosiva.

La librería fue víctima de dos atentados más. El 9 de julio los fascistas pintaron las paredes de la librería con varias cruces gamadas y una amenaza: «Volveremos». Finalmente estuvieron a punto de perforar con un punzón la luna antibalas.

Tras nuevas amenazas de muerte contra el propietario el 14 de octubre y el 6 de noviembre, la librería fue objeto de un incendio. Para ello introdujenron gasolina bajo la puerta y prendieron fuego después.

Los ataques violentos sólo eran la punta de un iceberg. Además las librerías, revistas y periódicos debían hacer frente a los controles de la censura y a los riesgos de secuestros y de multas que la todavía vigente Ley de Prensa de 1966 albergaba.

Durante la transición los libreros fueron amenazados  permanentemente. Los fascistas les intimidaron y llenaron sus escaparates de pintadas. La amenaza iba a menudo acompañada de pintadas y el cóctel molotov era avalado por la presencia de cruces gamadas.

Los fascistas justificaban sus crímenes por la presencia en todas las librerías españolas de autores marxistas y progresistas en detrimento de los títulos de los escritores reaccionarios como Menéndez Pelayo, Maeztu, José Antonio y Onésimo Redondo.

En noviembre de 1971 se produjo el primero de los ataques, dirigido contra la librería «Cinc d’Oros» de Barcelona. En esta ocasión varios cócteles Molotov contra los escaparates del establecimiento provocaron un incendio ocasionando la destrucción de libros pero también de una reproducción del «Guernica» de Picasso.

En febrero de 1972 un segundo ataque esta vez contra la librería «Antonio Machado» de Madrid ocasionó el destrozo de las lunas de los escaparates y una serie de pintadas insultantes.

A partir de mayo de 1973 las acciones violentas comenzaron a extenderse a otros centros de interés relacionados con la cultura como revistas, editoriales y distribuidoras. Así, «El Ciervo» (1973), «Nova Terra» (1973) y «Enlace» (3 de julio de 1974) respectivamente, fueron objeto de incendios con consecuencias cada vez mayores.

En la madrugada del 14 de octubre de 1975 explotó una bomba en la sede de la editorial Ruedo Ibérico de París. El atentado no constituía un acto aislado contra editoriales en Francia ya que otras empresas habían sufrido la misma suerte: la editorial vasca de Hendaya Mugalde en dos ocasiones, en abril y mayo; la librería «Naparra» en Biarritz, y en París, las Ediciones Ebro.

Tras la muerte de Franco, 1976 fue el año el más intenso en acciones terroristas. De mayo a diciembre se produjeron 55 atentados a librerías, frente a 25 durante los meses de enero a junio del año 1977. Se trataba del envío de anónimos, amenazas verbales, llamadas telefónicas anunciando estallidos de artefactos, incendios provocados, ráfagas de metralleta, lanzamiento de botes de tinta y colocación de cargas explosivas, cuando no utilizan los excrementos para embadurnar los escaparates de las librerías.

El alcance de los ataques a las librerías queda claro en el siguiente telegrama de 1976, firmado por 27 librerías madrileñas y dirigido a los libreros afectados: «Frente actual escalada violencia extrema derecha, que alcanza a todos los pueblos de la Península, enviamos mensaje solidaridad y hacemos constar indignación ante impunidad de los hechos».

Es otra de las constantes que aparece siempre en el terror fascista de la transción: la impunidad de los criminales. La policía se cruza de brazos y los periódicos se limitan a utilizar términos tales como «unos desconocidos» o «incontrolados».

Sólo hubo una detención, que correspondió al incendio de la ya mencionada librería «Rafael Alberti» de Madrid. Sus autores fueron José Alberto García, Alfonso Moreno, Ricardo Manteca y Francisco José Alemany. Eran los mismos que el 5 de noviembre de 1971 destruyeron la galería de arte Theo, comprendidas una serie de litografías de Pablo Picasso. Aunque la prensa reveló entonces la identidad de los fascistas, en ningún momento establecieron sus vínculos con los servicios de información del franquismo, de la Guardia Civil, del Estado Mayor y de la Presidencia del Gobierno. Sus autores eran policías de Madrid: Francisco José Alemany había sido informador de la policía en la universidad y Ricardo Manteca era un asalariado de la Dirección General de Seguridad. La ultraderecha siempre estuvo muy bien controlada.

La impunidad estuvo rodeada de una constelación absurda de siglas que fueron otras tantas cortinas de humo. En cuatro ocasiones la autoría la reivindica un supuesto «Comando Adolfo Hitler». Otra referencia que aparece con cierta frecuencia en los artículos de opinión es la de los Guerrilleros de Cristo Rey y las siglas GAS pertenecientes a los Grupos de Acción Sindical.

Las compañías de seguros se negaron a pagar los destrozos provocados y a cubrir el coste de las reparaciones por el carácter extraordinario de los daños, por lo que la indemnización recaía en el Consorcio de Reasegurados, compañía estatal dependiente del Ministerio de Hacienda que cobraba el 15 por ciento correspondiente a las primas de los seguros normales.


Ahora bien, para que tales indemnizaciones fueran acordadas era necesario un certificado de la policía como prueba del carácter político de los actos violentos cometidos. La condición previa al pago era que los culpables hubieran sido detenidos y condenados por un juez, lo cual no existió nunca tras alguno de los cientos de atentados.

Los ataques a las librerías nunca han cesado. En 1980 los fascistas volvieron a atacar la librería La Oveja Negra en el barrio de Quintana, en Madrid, que ya había sido atacada cuatro años antes. Unos quince o veinte fascistas armados con bates de béisbol y cadenas profirieron gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y otros similares, arrojando una papelera a su interior y rompiendo las lunas. Uno de los cristales rotos hirió en la mano a una de las trabajadoras.

En 2005 se produjo otro ataque en Madrid cuando varias decenas de fascistas irrumpieron en la librería Crisol para reventar el acto de presentación del libro «Historia de las dos Españas», agrediendo violentamente a los asistentes y destrozando el local.

A los asistentes los fascistas les metieron panfletos en la boca, además de zarandear e intentar agredirles, entre gritos de “asesinos”, “genocidas”, patadas por doquier y destrozos de las estanterías repletas de libros.

Uno de los atacantes era un sargento en activo del Ejército de Tierra. Todos ellos eran miembros de Falange.

El año pasado se produjo otro asalto fascista a la librería Blanquerna de Madrid, donde la Generalitat celebraba con algunos diputados la Diada de Catalunya. Como los fascistas no se aplican la ley de partidos a sí mismos, este año los asaltantes se presentaron a las elecciones europeas.

A Pablo Hasel le cierran sus cuentas en las redes sociales

Dentro de poco veremos a Pablo Hasel como en la imagen. Se ha aprobado la nueva constitución: la ley mordaza. Este país agobia. Ya no se puede cantar, ni hablar, ni escribir en las redes sociales, ni hacer pintadas, ni gritar consignas, ni representar obras de teatro, ni llevar banderas republicanas, ni poner fotografías de los presos… Hasta Google News ha tenido que cerrar.

 Comunicado de Pablo Hasel:

Me entero por la radio, como también me enteré de la condena a 2 años de prisión por hacer canciones, que el alcalde Àngel Ros me ha denunciado por una canción. La canción se titula Menti-Ros y está sacada con el grupo “Prozaks” en clave medio cómica denunciando sus prácticas mafiosas en el ayuntamiento y sus políticas contra la justicia social. La canción es junto a un compañero y la cruzada del alcalde contra mí es tal, que hasta me ha denunciado por frases suyas. Pero que no se equivoque, yo también defiendo la libertad de expresión de mi compañero y no escurriré el bulto por esas frases. No le basta con prohibirme conciertos como hizo recientemente en las fiestas mayores obligando a quienes me habían contratado a no dejarme subir al escenario, ahora la inquisición llega al punto de exigir que borre una canción. Tampoco le basta con mandar a sus Mossos D’Esquadra a detenerme en medio de un restaurante por defenderme de la agresión de unos nazis.

Dice sentirse amenazado por una canción, es cuanto menos ridículo. En todo caso le molestan las verdades incómodas que se dicen, sobre todo cuando cada vez más lo tienen calado y saben cómo las gasta este cacique especulador. Nosotros nos sentimos amenazados por sus políticas llevadas a los hechos, por eso nos sentimos peor que amenazados, nos sentimos jodidos por la miseria y precariedad que crean. Por ello tenemos rabia y por ello lo hemos denunciado. No son amenazas de muerte, es decir lo que creemos que merece y si ni siquiera se puede desear algo a alguien, es que en este Estado no hay libertad ni para sentir.

Quiere que se borre la canción pero no cederé a su chantaje. Que borre él sus políticas criminales y mafiosas y luego hablamos. Tiene tal complejo de faraón que no puede tolerar que salgan canciones en su contra, sólo quiere la propaganda pagada por nuestros impuestos que lo deja como a un semiDios. Pues que vaya asumiendo que sus días de gloria acaban y que no puede dormir a todos los jóvenes con cuatro discotecas, como tampoco puede comprar todos los votos con verbenas, chocolatadas y repartiendo rosas. No ha topado con un joven sumiso, ha topado con un joven dispuesto a denunciarlo y a defender la libertad de expresión. Ceder ante su inquisición sería renunciar a nuestro derecho a decir lo que pensamos y a tener rabia ante las injusticias de las que se lucra.

Lo más repugnante de todo, es que hace poco rendía homenaje a un alcalde fascista de la época del franquismo que posaba con esvásticas. Mientras rinde homenajes a nazis, denuncia a jóvenes por hacerle una canción. ¿Puede estar todo más claro?

Pablo Hasel

Menti-Ros, Prozaks con Pablo Hasel:

Casi un millón de pobres recurre a los bancos de alimentos en Gran Bretaña

Según un informe parlamentario financiado por la Iglesia, en Reino Unido los recortes de las ayudas públicas está empujando a los británicos a una situación de hambre y miseria extremas (1).

Las crudas políticas de austeridad fuerzan a los pobres a acudir a los bancos privados de alimentos, según The Guardian (2). Entre 2013 y 2014 casi un millón de personas, de las que un tercio son niños, han tenido que recurrir a los bancos de alimentos durante al menos tres días, una cifra que en 2011 y 2012 era de 346.000, tres veces menor.

El informe parlamentario, que se titula «Alimentar a Gran Bretaña», reconoce que el país está sacudido por el hambre, causada por los bajos salarios, las crecientes desigualdades sociales, un régimen implacable impuesto a los beneficiarios de las ayudas públicas que no reúnen las condiciones exigidas, así como la desintegración del tejido social.

La primera reacción del Partido Conservador ha sido hostil al informe que, según The Guardian, amenaza con cavar la fosa más importante que durante decenios se haya interpuesto entre la Iglesía y el Partido Conservador. Uno de los ministros del gobierno, Matthew Hancock, ha declarado que el recurso creciente a los bancos de alimentos se debe a su «mayor visibilidad».

Los autores del informe, miembros de todos los partidos políticos, llaman al gobierno para que amplie el sistema de ayudas públicas, ponga en marcha una red más extensa de bancos de alimentos y cree un nuevo organismo público dirigido por ocho ministros para combatir el hambre y la pobreza extremas.

Además, también llaman a incrementar el salario mínimo y ampliar el programa de alimentación gratuita a los niños en los colegios, incluso durante las vacaciones. Finalmente, apelan a que los supermercados no arrojen más comida a la basura.

Las restricciones impuestas al régimen de ayudas públicas es el principal motivo por el cual los pobres se ven obligados a acudir a los bancos alimentarios, según The Guardian. Por ejemplo, una persona que no se presenta a una entrevista de trabajo se arriesga a perder su pensión. Por ello The Times pide que las oficinas de desempleo expliquen más claramente a las personas más humildes el régimen de ayudas.

(1) https://foodpovertyinquiry.files.wordpress.com/2014/12/food-poverty-feeding-britain-final.pdf
(2) Tories seek to avert rift with Church of England over food bank report, 8 de diciembre, http://www.theguardian.com/uk-news/2014/dec/08/tories-avert-rift-church-food-bank-report

Los bancos europeos siguen en la UVI

La versión oficial, o sea, la teoría, es que todo va bien en las finanzas europeas. No obstante, reaparecen los brotes negros: tres agencias de calificación han puesto de manifiesto cuatro factores de riesgo en la banca del Viejo Continente para la primavera del año que viene, lo que alienta la probabilidad de una crisis dentro de la crisis.

Según las agencias de calificación, la solvencia y credibilidad de los bancios europeos está por encima de cualquier tipo de sospechas. Todos han pasado con éxito las «pruebas de estrés». Han reestructurado sus fondos propios. Los porcentajes de liquidez y solvencia son sólidos.

¿Cuál es, pues, el problema?

El problema no son las respuestas sino las preguntas. Las «pruebas de estrés» están diseñadas para unas condiciones económicas ligeramente críticas y, desde luego, temporales. Las crisis no existen en las recetas económicas burguesas, y cuando la realidad muestra algo diferente, no tienen nada previsto van más allá de lo que consideran como un mal ciclo, algo pasajero.

Por ejemplo, las «pruebas de estrés» de la banca europea no tienen en cuenta una caída del precio de los inmuebles más allá del 30 por ciento actual. Tampoco han previsto una caída fuerte de los índices bursátiles.

Tres de las principales agencias de calificación, Standard and Poor’s, Fitch y Moody’s, han empezado a valorar el entorno económico europeo para el año que viene según cuatro factores de riesgo nuevos que el Banco Central Europeo no tiene en cuenta.

El primer factor son las condiciones económicas generales en Europa, que el año que viene va a continuar muy deprimida. No habrá crecimiento, no habrá actividad ni tampoco márgenes de beneficio y, por consiguiente, aumentarán las quiebras por insolvencia.

El segundo factor de riesgo concierne a una reglamentación y supervisión muy estrictas que, si bien incrementan la confianza, restringen la actividad bancaria, lo que somete a uno de los motores a un principio de precaución que frena el flujo de crédito.

El tercero procede de los Estados, que cada vez tienen menos mecanismos para intervenir en la economía y apagar los incendios.

El cuarto es la dificultad de gestionar una economía con una tasa de interés cero, o incluso negativa. Si los precios y los márgenes de beneficio son casi nulos, no hay aliciente para prestar dinero y, además, se corren demasiados riesgos. Los bancos no quieren arriesgar tanto por tan poco.

Esa es la paradoja actual: el Banco Central Europeo baja los tipos de interés para estimular una inversión muy mal remunerada.

La agencias de calificación no prevén un bancarrota para el año siguiente. Lo que dicen es que la economía europea sigue con respiración asistida. La más leve complicación llevará a más de uno a la tumba.

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