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Autor: Redacción (página 1315 de 1363)

Estados Unidos participa en la agresión internacional contra Yemen

El secretario de Estado John Kerry ha mantenido una conferencia telefónica con sus homólogos del Consejo de Cooperación del Golfo en la que les ha comunicado la aportación de Washington suministro de información, asistencia en la elección de los objetivos y el apoyo logístico sobre objetivos hutis. El Consejo Nacional de Seguridad (CNS) de Estados Unidos ha confirmado en un comunicado que «el presidente Obama autorizó la prestación de apoyo en materia de logística y de inteligencia a las operaciones militares llevadas a cabo por el CCG» [Consejo de Cooperación del Golfo].
Otros países e instituciones también han mostrado su apoyo a la agresión de los países integrantes del CGG, entre ellos las Liga Árabe, Sudán, Turquía o Egipto. De hecho, cuatro fragatas militares de la Marina egipcia partieron ayer hacia el Yemen, según ha confirmado un alto responsable del canal de Suez.
Mientras, la Unión Europea ha expresado su preocupación por los últimos acontecimientos. «Los últimos acontecimientos en Yemen han empeorado dramáticamente una situación ya frágil en el país, y pueden tener graves consecuencias para la región», ha señalado en un comunicado la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. «Estoy convencida de que la acción militar no es una solución», ha añadido.
El máximo dirigente del movimiento huti, Abdel Malek al Huti, acusó ayer a Arabia saudí de cumplir la voluntad de Estados Unidos y el deseo de Israel de atacar a su movimiento. En sus primeras declaraciones tras la ofensiva lanzada ayer por Arabia saudí contra posiciones de las milicias, Al Huti ha dicho que los bombardeos aéreos «revelan la soberbia de Arabia Saudí y su mezquindad».
En un discurso, el dirigente del grupo chií acusó a Arabia saudí y a los países que la apoyan de ser «herramientas baratas y sucias» en manos de Estados Unidos e Israel. «Los bombardeos son un ataque contra el pueblo yemení», dijo Al Huti, quien calificó la agresión militar contra su posiciones de «agresión criminal injusta» e «injustificada». Además, denunció que Arabia saudí no respeta los derechos del Yemen, que según Al Hutí «nunca ha supuesto un peligro para sus vecinos».
Asimismo, ha tachado a Riad de ser el «cuerno de Satanás» que ejerce su influencia «malvada» sobre la región. Al Huti ha indicado que el objetivo de la agresión militar es «la invasión y la ocupación del Yemen», aunque ha destacado también que el «pueblo yemení no va a ser una presa fácil».
Ayer Ansaralá hizo un llamamiento al pueblo yemení a la «yihad» contra la coalición integrada por nueve países árabes y Pakistán que participa en dicha ofensiva aérea. Alrededor de 200.000 personas, entre milicianos y seguidores de los hutis se manifestaron en la capital yemení en protesta por la agresión militar encabezada por Arabia Saudí, que pretende cortar la ofensiva de los rebeldes chiíes contra Adén, sede del Gobierno del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi.
El gobierno iraquí ha expresado su «preocupación» por la intervención militar. En un comunicado, el ministro de Asuntos Exteriores de Irak ha rechazado el uso de la fuerza que «conduce a complicar la situación».
Por su parte, Irán ha considerado que la ofensiva ataca la soberanía yemení. «Los ataques aéreos liderados por Arabia Saudí deben parar inmediatamente y van contra la soberanía de Yemen […] Haremos todos los esfuerzos a controlar la crisis en Yemen», ha señalado el ministro de Asuntos Exteriores de Irán Mohammad Javad Zarif.
El grupo libanés chií Hezbolá se ha sumado a la condena calificando el ataque de «agresión injusta» que lleva a incrementar la tensión en la zona y ha hecho un llamamiento a Arabia saudí y sus aliados para que detengan la ofensiva. «Carece de justificación legal o legitima», ha declarado Hezbolá en un comunicado. «La agresion responde a intereses americanos y es un gran favor para el emenigo sionista», añaden en referencia a Israel.

El ejército saudí ataca a los hutis en Yemen y la guerra se extiende

Nuestra advertencia en la entrada de ayer se confirmó pocas horas después, de madrugada: junto a otras cuatro monarquías y con apoyo logístico estadounidense, Arabia saudí ha lanzado un ataque que ha provocado 20 muertos civiles en un barrio residencial de Sanaá, la capital de Yemen, y enfrentamientos fronterizos con los hutis que se movilizan en masa en el norte del país.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Qatar, Bahrein, Marruecos, Paquistán, Egipto y Jordania respondieron así de modo casi instantáneo al desesperado llamamaiento del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, quien mientras su palacio se encontraba bajo bombardeo huti, solicitó una urgente intervención extranjera a la ONU y a sus aliados regionales.
La operación denominada “Tormenta de la Firmeza” se ha iniciado esta madrugada, cuando Riad ha anunciado el bombardeo del palacio presidencial y el aeropuerto de Sanaá, así como varios cuarteles, entre otros puntos estratégicos.

Las fuerzas agresoras han logrado recuperar el control del aeropuerto de Adén y la  cercana base aérea estadounidense de Al Anad, que habían caído en poder de los hutis pocas horas antes.

“Nuestros países han decidido responder a la petición del presidente Hadi de proteger el Yemen y su pueblo del ataque de las milicias hutíes que han sido y continúan siendo una herramienta en manos de una fuerza extranjera”, aseguraron los integrantes de la coalición en un comunicado conjunto.
Sólo los saudíes desplegaron cien aviones de guerra y 150.000 soldados en el marco de la operación internacional. Los Emiratos Árabes Unidos sumaron a este despliegue 30 aviones de combate, y Bahrein 15, Kuwait 10 y Jordania otros seis, mientras Egipto, Pakistán y Sudán expresaron además su disposición a contribuir en una eventual operación terrestre.
La “fuerza extranjera” a la que alude el comunicado es la República Islámica de Irán, país al que acusan de respaldar a los hutis con el “objetivo de ejercer su hegemonía sobre el Yemen y convertirlo en base para ejercer su influencia sobre la región”.
El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, exigió este jueves a Riad que “cese de forma inmediata” sus operaciones militares en territorio yemení y advirtió que su Gobierno “no ahorrará ningún esfuerzo” para controlar la crisis en el país árabe, mientras crecen los temores de que la diplomacia ceda lugar a las armas.
Zarif señaló que los bombardeos sauditas iniciados “constituyen una violación de la soberanía de Yemen y que solo conducirán a un mayor derramamiento de sangre”, y que este “acto de agresión” no beneficiará a ningún país, pues la campaña militar solamente incrementará las tensiones que se viven en la región.
Las declaraciones iraníes buscan no agitar el temido desborde de la guerra latente entre Teherán y Riad, uno de los efectos más peligrosos de esta agresión que sacude el tablero en la región y que puede convertirse en una guerra abierta entre las potencias regionales.
En el bombardeo de ayer jueves contra el barrio residencial de Bani Heuat, en el norte de la capital yemení, murieron al menos 20 civiles y 31 resultaron heridos, informó el Ministerio de Salud, controlado por el movimiento chiíta huti.

Mohamed al Bujaiti, miembro del máximo órgano ejecutivo del movimiento huti, ha descrito el ataque internacional como una «declaración de guerra». El dirigente huti ha recalcado que «hay una agresión en marcha» y que los huthis «se enfrentarán a ella con valentía». Asimismo, ha alertado de que «las operaciones militares arrastrarán a la guerra a la región».

En Yemen los hutis matan dos pájaros de un tiro

Tras una semana de combates, ayer unidades del ejército de Yemen, apoyadas por combatientes del movimiento chiíta Ansarolá (Partidarios de Dios), se apoderaron del Aeropuerto Internacional de Adén, en el sur del país.
El aeropuerto cerró y todos los vuelos fueron cancelados por motivos de seguridad. También han cerrado las embajadas y el personal diplomático ha abandonado la ciudad.
La captura del aeropuerto de Adén se produjo cuando aviones de combate no identificados sobrevolaron la ciudad y dispararon misiles contra el barrio en el que se encuentra la presidencia del país.
El presidente Abdu Rabu Mansur Hadi, que ya tuvo que abandonar Sanáa, la capital, que también fue capturada por las fuerzas hutis, quiso huir de Adén en un helicóptero, pero los rebeldes se lo prohibieron. Finalmente, tras negociar, le dejaron exiliarse.
Los hutis siguen avanzando hacia el sur para tomar la costa de Abidjan. Sus fuerzas actúan conjuntamente con una parte del ejército yemenita al mando del general Al Sakkaf. Una parte importante de la población del sur se ha unido a estas fuerzas, en lo que es una de las más importantes derrotas del imperialismo y sus lacayos fundamentalistas de Al-Qaeda en la región.
Cada vez más unidades del ejército regular se pasan a las filas rebeldes. Otras son capturadas, junto a numeroso equipamiento militar. También han logrado desmantelar los campamentos de Al-Qaeda, que desde hace 10 años había convertido a Yemen en una de sus bases operativas más importantes.
Con la excusa de la “lucha” contra Al-Qaeda, Yemen era un país ocupado militarmente por Estados Unidos. El martes tuvieron que abandonar su base en Al-Anad, evacuando las tropas que tenían allá estacionadas. Las tropas imperialistas servían de escudo protector para la estancia de Al-Qaeda en Yemen. El dirigente de la rama yemení de Al-Qaeda es Anouar al-Aulaqi, un religioso nacido en Estados Unidos. En cuatro años los hutis han logrado expulsar a unos y otros.
Queda un tercero en discordia: Arabia saudí no puede permitir que los hutis se estabilicen en Yemen, desalojando a sus pupilos de Al-Qaeda de la madriguera. Sobre los rebeldes se cierne, pues, una nueva amenaza: el ejército saudí se está concentrando junto a al frontera entre ambos países.
Los hutis son un movimiento de los habitantes del norte de Yemen, una de las zonas más pobres país. Son de confesión zaidita, que es una variedad del chiísmo. En 2004 fueron duramente atacados por tropas del ejército, que asesinaron al dirigente del movimiento, Hussein al Huthi, de quien tomaron su nombre.
Apoyados por Irán, los hutis llevan, pues, más de una década en guerra. Son contrarios a la presencia de tropas de Estados Unidos en Yemen, así como de Al-Qaeda.

La candidata racista de Podemos

… por si alguien tenía dudas sobre la catadura política de quienes ¡por fin! nos representan. En la red social Twitter la candidata de Podemos por Mérida, Ani Simonyan Kroyan, se ha permitido el lujo de insultar a los turcos fallecidos en el reciente accidente aéreo en los Alpes franceses, en el que también viajaban alemanes y españoles.
La candidata de Podemos lanzó un mensaje de ánimo a través de su cuenta en una red social a los familiares de todos los fallecidos, menos a los de procedencia turca, a los que calificó de cerdos.
Cuando la pusieron en su sitio, esta racista de mierda disculpó a su organización diciendo que “A Podemos lo metéis en todo sin tener ni puta idea”.
Por lo que se ve, por todos los rincones Podemos va recogiendo a sus candidatos por las alcantarillas.

El guardia civil que cobraba impuestos por los mercadillos

A un cabo primero de la Guardia Civil le pillaron cobrando su propio «impuesto» a los vendedores del mercadillo ambulante que se celebra los sábados en el Charco de la Pava de Sevilla.
Uno de esos días de mercadillo, la policía local de Sevilla descubrió que los vendedores de los puestos empezaban a desplegarlos una vez finalizado el horario autorizado por el Ayuntamiento. Preguntados por los agentes, los vendedores -en su mayoría rumanos- manifestaron que habían pagado por instalar su puesto.
Los rumanos señalaron a dos personas que se encontraban allí, uno de los cuales resultó ser el guardia civil, que recaudaba sus propios impuestos, quien dijo a los policías locales que trabajaban por encargo de la Asociación de Comerciantes Ambulantes.
Hicieron la vista gorda. No pasa nada. Hasta aquí todo como si fuese normal, o sea, como siempre. Pero unos días más tarde uno de los policías locales que intervino en la actuación vio al cabo primero en el funeral del hijo de otro policía local y días después comprobó que el referido cabo realizaba una especie de labores propias de vigilante de seguridad privada del mercadillo, cobrando la correspondiente mordida a los vendedores, además de avisarles cuando la policía local se acercaba por los alrededores.
Al cabo primero le detuvieron y en ese preciso momento le incautaron una carpeta que contenía un mapa con los puestos ambulantes del mercadillo, recibos por valor de cuatro euros, tablas de control e identidades de los vendedores.
En ese momento les dijo a los policías locales que le ponían las esposas que cobraba por la instalación de los puestos una pequeña cantidad por la que obtenía una gratificación de 50 o 60 euros al día y que lo hacía porque «necesitaba dinero extra, pues estaba un poco ‘cogido’ con el tema de la hipoteca de la casa».
Añadió que no creía que estuviera haciendo nada malo porque «no estaba trapicheando con droga ni nada». No hay derecho. Una verdadera injusticia por parte de la policía local del Charco de la Pava.

Sigue la purga del PP en los informativos de TVE

Naturalmente que no es censura. Ni siquiera es despido. Lo que pasa es que se le ha acabado el contrato. A la periodista Yolanda Álvarez no le renuevan el contrato para que siga en Gaza, por lo que volverá a la redacción de Torrespaña.
La noticia ha conmocionado a la redacción, donde se especula con los continuos ceses de corresponsales. A última hora de la tarde, RTVE ha hecho público un comunicado en el que depura a los corresponsales en Bruselas, Lisboa, Rabat, Jerusalén, México y Bogotá. Naturalmente que serán sustituidos por plumillas y becarios, fieles lacayos de sus jefes en Torrespaña, Washington y Tel Aviv.
La corresponsal en Túnez, Gema García, también fue depurada. A la que fue subdirectora de informativos de TVE junto a Fran Llorente tampoco le han renovado su contrato. En el pasado García fue corresponsal en Roma y Nueva York, y recientemente cubrió los atentados de Túnez. En la comunicación del cese no se han argumentado motivos profesionales.
La destitución de Yolanda Álvarez es el primero de una lista que afecta a periodistas que el PP considera «poco fiables» en el terreno ideológico, y es continuación de la cadena de ceses de cargos clave de la redacción, y proseguida por la contratación, al margen de los canales profesionales y normativos, de periodistas procedentes de medios cercanos al gobierno y al PP, y que fueron denunciados por el Consejo de Informativos como «pasos firmes en la creación de una redacción paralela».
La noticia sobre Yolanda Álvarez ha causado un gran impacto, no solo dentro de la redacción, sino en medios profesionales, e incluso simples espectadores. Desde el primer momento, en redes sociales se han multiplicado los mensajes de apoyo a la periodista y de repulsa a la purga de la dirección.
Durante los últimos días de julio y primeros de agosto, la coresponsal, que informaba cada día en directo de la guerra en Gaza, fue obligada a salir de la zona y trasladarse a Jerusalén por orden de Julio Somoano, entonces director de Informativos, que atendía así a las imposiciones del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Tras estas imposiciones se encontraba la denuncia de Israel que acusaba a la profesional de TVE de «ser una mera portavoz de Hamas». En aquellos momentos, el Consejo de Informativos hizo publicó un texto en el que, tras defender el irreprochable trabajo profesional de Álvarez, reclamaba «el inmediato regreso a Gaza de esta enviada especial que salió de la franja ayer cumpliendo órdenes de la dirección de la Corporación RTVE. Hay que insistir una vez más en que, en las zonas de conflicto, los periodistas y reporteros son la única garantía de información objetiva y neutral sobre lo ocurre. Su testimonio es fundamental para satisfacer el derecho a la información de los ciudadanos».
Pocos días más tarde, Yolanda Álvarez regresaba a Gaza, desde donde ha continuado su tarea periodística que la ha granjeado un premio a la libertad de expresión. Un trabajo que se verá ahora interrumpido por una decisión de la dirección, enmascarada en un fin de contrato, pero que significa un paso más en la caza de brujas dentro de TVE, acrecentada desde la llegada del PP al gobierno.

Serbia exige a la OTAN una indemnización por los bombardeos aéreos

Los miembros de dos organizaciones civiles de Serbia exigen una compensación por los daños causados por los países de la OTAN durante el bombardeo de Yugoslavia en 1999. La iniciativa tuvo lugar este lunes, en la reunión de dos organizaciones no gubernamentales serbias, el  “Foro de Belgrado para la Paz y la Justicia” y el “Club de Generales y Almirantes de Belgrado”, con motivo del 16 aniversario de los criminales bombardeos.
El general retirado Jovo Milanovic, en particular, recordó que la agresión de la OTAN fue una “violación de todas las normas del derecho internacional y trajo a Yugoslavia enormes daños materiales y una gran pérdida de vidas humanas”. La reunión apoyó su iniciativa para solicitar una indemnización y una acción penal contra el español Javier Solana y otros dirigentes imperialistas que aceptaron y apoyaron la decisión de bombardear Yugoeslavia.
La operación “Allied Force” (Operación Fuerza Aliada), que la OTAN  llevó a cabo sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, comenzó el 24 de marzo de 1999 y duró 78 días. Los objetivos de los bombarderos de la OTAN y los misiles de crucero lanzados desde buques en el Mediterráneo, fueron diversas instalaciones ubicadas en todo el territorio de Serbia y Montenegro.
El pretexto para la agresión, perpetrada por 19 Estados miembros de la OTAN, entre ellos España, dirigidos por los EEUU, fue el fracaso de las negociaciones sobre Kosovo en la localidad francesa de Rambouillet y la negativa de Serbia a firmar el “plan de paz”, uno de cuyos puntos era aceptar tropas extranjeras en Kosovo, lo que significaba la ocupación militar de la región.
Durante la operación de la OTAN en Yugoslavia, según fuentes serbias, hubo 2.300 ataques aéreos. Las víctimas de los bombardeos se contabilizaron en más de 2.000 civiles (principalmente en el territorio de Kosovo y Metohija) y 1.000 soldados, más de 5.000 personas resultaron heridas y más de 1.000 desaparecidos. Fue destruida casi completamente la infraestructura militar e industrial de Serbia, con más de 1.500 instalaciones arrasadas. De acuerdo con expertos serbios, los daños materiales causados por los bombardeos oscilan entre los 60.000 y 100.000 millones de dólares.

Stalin en el nuevo orden mundial impuesto por el dólar

El 16 de marzo la revista rusa Zavtra publicó un largo artículo del profesor Valentin Katasonov, del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú (МГИМО), sobre la conferencia celebrada en 1952 en la capital soviética para contrarrestar los planes económicos que el imperialismo puso en marcha en la posguerra, fundamentalmente los acuerdos de Breton Woods y el Plan Marshall.
La exposición que de aquella conferencia hace Katasonov tiene un sorprendente parecido con la actualidad. También en 1952 muchos países volvieron sus miradas hacia Moscú frente a las imposiciones financieras del imperialismo. Más en concreto, varios países, especialmente del Tercer Mundo, llamaron a las puertas de Consejo de Ayuda Mutua Económica, que fuera del bloque socialista se conoció con la siglas COMECON o CAME. Se trataba de crear una unión aduanera de varios países encabezada por la URSS.
En el otoño de 1951 los países miembros del COMECON y China declararon que era inevitable la colaboración los países que no quisieran caer en las redes financieras del imperialismo, para lo cual convocaron la conferencia de Moscú a través de los delegados soviéticos en la ONU. Además de los países socialistas y otros en vías de desarrollo, también participaron delegados de Suecia, Austria, Irlanda e Islandia por medio de sus ministros de asuntos exteriores o de comercio internacional.
La conferencia se celebró en Moscú del 3 al 12 de abril de 1952 con el propósito de contrarrestar la expansión política y económica de Estados Unidos y crear un mercado común de mercancías, servicios e inversiones. En los debates participaron 680 delegados en representación de 49 países, además de hombres de negocios y expertos. India envió 28 delegados y Argentina e Indonesia 15 cada uno.
Tras las discusiones y hasta finales del mes de abril, se firmaron en Moscú más de 60 acuerdos comerciales, de inversiones y científico-técnicos con una duración de tres a cinco años. De ellos 19 fueron firmados por la URSS. Otros comprometían a otros países socialistas, a países socialistas con países en desarrollo, a países capitalistas, a bancos internacionales y a grandes empresas.
Los principios que guiaron la firmna de aquellos acuerdos fueron las facilidades aduaneras y precios favorables para las mercancías de los países en desarrollo, condiciones mutuas más favorables en materia comercial, crediticia, de inversiones de capitales, al cooperación científica y técnica, los acuerdos políticos en pie de igualdad en las organiozaciones económicas internaacionales, así como en el plano mundial, la posibilidad de trueque para saldar deudas, los acuerdos mutuos sobre precios y la exclusión del dólar de todo tipo de transacciones.
En resumen, en 1952 nació en Moscú un mercado mundial al margen del dólar que reunía a países socialistas, países en desarrollo y otros plenamente capitalistas. Las propuestas de Stalin en la conferencia llegaron hasta Inglaterra, donde un comunicado informó: “En Londres se acaba de crear una sociedad llamada ‘Sociedad Internacional por Acciones’ de hombres de negocios que ponen en marcha los acuerdos comerciales firmados por los delegados ingleses que asisitieron a la conferencia internacional que se celebró en Moscú en abril de 1952”.
El primer presidente de esta empresa fue Sir Boyd Orr, que dirigió la delegación inglesa en la conferencia. La Sociedad declaró que su objetivo era “estimular y facilitar la entrada en vigor de los acuerdos comerciales firmados tras la conferencia económica celebrada en Moscú en 1952 y de todos los acuerdos del mismo tipo que se firmarán en el futuro. Todas las rentas y bienes de la empresa se consagrarán exclusivamente a alcanzar este objetivo”.
Según los archivos, en el otoño de 1952 Stalin estuvo reclamando continuamente información relativa a los planes y proyectos comerciales de los países, empresas y bancos extranjeros relacionados con la URSS, el COMECON y la República Popular de China, así como publicaciones, libros, comentarios de radio de los países capitalistas sobre este asunto. También se interesó por el ritmo y la gama de exportaaciones industriales de Occidente hacia los países en desarrollo y las solicitudes de éstos en materia de préstamos, inversiones y productos acabados.
Con el apoyo de todos los países socialistas, excepto Yugoeslavia, la conferencia fue un primer paso de la URSS para crear un nuevo orden económico a escala regional, junto con los países en vías de desarrollo y algunos países capitalistas, como Finlandia. La última participación de Stalin fue en la Conferencia de la Comisión Económica de la ONU para los países de Asia y Extremo Oriente que se reunió del 23 de febrero al 4 de marzo de 1953 en Manila, la capital de Filipinas.
Esta conferencia también se celebró a iniciativa de la URSS, con el apoyo de China, Mongolia, India, Irán, Indonesia, Birmania y Vietnam del norte. Las propuestas soviéticas recibieron el apoyo de la mayoría de los particpantes, que representaban a 20 países. Según las cláusulas finales de la conferencia, se trataba de crear un régimen de libre comercio en Asia y en la cuenca del Océano Pacífico al margen del dólar. Para ello, en sus intercambios los países introducirían una unidad de cuenta nacional.
Tras la conferencia de Manila, más de 10 Estados firmaron contratos comerciales y de inversiones con la URSS. El 2 de marzo, Stalin personalmente informó a la delegación soviética de algunos detalles exitosos de la conferencia, entre ellos que a lo largo de aquel año 1953, a iniciativa de la URSS se celebrarían fórums regionales intergubernamentales análogos de los de Manila en una serie de regiones del mundo y más concretamente en Teherán para Oriente Medio, en Addis-Abeba para África, en Buenos Aires para América Latina y en Helsinki para Europa.
La propuesta no se llegó a concretar por la muerte de Stalin pocos días después. Nadie en el Kremlin se volvió a acordar de aquellos proyectos y, lo que es peor, tanto los dirigentes soviéticos como los de los países del COMECON olvidaron aquellos principios establecidos por Stalin en materia de comercio internacional. En particular, la URSS y los países socialistas optaron, de manera casi exclusiva, por los acuerdos bilaterales con los países en vías de desarrollo, basados en la afinidad ideológica y política.
Es más, a partir de los años sesenta la URSS comenzó a suministrar energía y materias primas  a Occidente a buen precio. El COMECON siguió funcionando hasta mediados de los años setenta, es decir, hasta el momento en el que la URSS se convirtió en un suministrador de materias primas únicamente y, en particular, petróleo y gas. En tiempos de Stalin, los países del COMECON se habían especializado en determinados sectores productivos en función de su experiencia histórica, su situación geográfica, sus condiciones naturales y las exigencias en materia de seguridad. Dentro del COMECON la URSS se reservó un lugar particular, considerando que debía disponer de una gama completa de sectores económicos y no especialilzarse exclusivamente en la producción de petróleo, gas natural o materias primas con destino a otros países del COMECON.
Cuando se creó el COMECON en 1949 en Moscú, Stalin insistió a los países miembros en que la demanda de petróleo, gas y otras materias primas industriales y energéticas, iba a crecer en sus respectivos países y que la URSS se comprometía a suministrarlas en condiciones vetajosas. Sin embargo, añadió Stalin, cada país dispone de tales recursos, mencionando especialmente a Rumanía y Albania. Aunque su importancia sea menor que en la URSS, los países socialistas debían aprovechar al máximo sus propias materias primas y sus propios recursos energéticos. Debían llevar a cabo nuevas prospecciones porque la construcción de largos oleoductos desde la URSS hasta Europa oriental sería cara y dilatada. Eso les haría dependientes de los suministros soviéticos y, además, descuidarían sus propios sectores de prospección y transformación. Si la URSS tuviera problemas temporales de producción o transporte, o si las necesidades de los demás explotaban, podrían acusar a la URSS de haber interrumpido los suministros y pedirían aún más cantidad.
Stalin les recomendó que diversificaran los medios de transporte de materias primas en sus propios países, que no tuvieran en cuenta sólo uno de ellos, como los oleoductos. Los depósitos de carburantes no pueden aumentar como los champiñones tras la lluvia, sino que debían adecuarse a las necesidades del momento. De esa manera, concluía Stalin, cada cual dependerá de su sistema de gestión de la energía, del sistema de prospección geológica y utilizará sus propios recursos.

El golpe de Estado en Kiev se preparó antes de Maidan

Según el investigador Eric Zuesse, el año pasado Estados Unidos preparó el golpe de Estado en Kiev antes de que el presidente Viktor Yanukovitch rechazara la firma del acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea y de las movilizaciones de la Plaza Maidan.
El viernes Zuesse publicó un artículo en InoTV en el que califica de “hipócritas” las acusaciones de la Casa Blanca sobre una supuesta agresión de Rusia contra Ucrania. El investigador recuerda que desde 1783 Rusia tiene su principal base naval en Crimea, una región que  siempre le perteneció, hasta 1954 fecha en la que Jruschov la ofreció a Ucrania a pesar de la oposición de sus habitantes.
Tras ganar las elecciones, Obama ofreció a Victoria Nuland la dirección de la línea política del imperialismo en Ucrania, situando a Rusia como enemigo cualificado. En una conversación telefónica de 4 de febrero del año pasado con el embajador estadounidense en Kiev, Nuland se refirió al hombre que eligió para dirigir de Ucrania tras el derrocamiento de Yanukovitch el 22 de febrero: Arseni Yatseniuk. El fundador de Stratfor, George Friedman, lo calificó como el golpe de Estado más flagrante de la historia.
Antes de la anulación del acuerdo con la Unión Europea y la ocupación de la Plaza Maidan, el 20 de noviembre de 2013, un diputado ucraniano describió con detalle la preparación del golpe de Estado orquestado por Estados Unidos para derrocar a Yanukovitch y sustituirlo por otro más dócil a los intereses del imperialismo.
Un grupo de piratas informáticos lograron acceder al correo electrónico del personal de la embajada y descubrir el mensaje del diputado: “Los instructores americanos han explicado cómo las redes sociales e internet podrían servir para manipular a la opinión pública y provocar manifestaciones y motines en Ucrania. Han mostrado el ejemplo de la exitosa utilización de las redes sociales para organizar protestas en Egipto, Túnez y Libia”.
Según Zuesse, Putin sabía que Obama tenía intención de utilizar a Ucrania para densencadenar un choque con Rusia. Por ello desplegó sistemas de misiles para impedir un ataque del ejército del aire ucraniano contra Crimea durante la preparación referéndum del 16 de marzo del pasado año que anexionó Crimea a Rusia.
Un año depués de aquel referéndum, Jen Psaki ha anunciado que Estados Unidos condena una votación que no fue libre, transparente ni democrática, exigiendo que Putin cese la “ocupación” de Crimea. Según Psaki, en un año en Crimea los derechos del hombre han quedado burlados, las minoráis reprimidas, en particular los tártaros, y las libertades fundamentales han sido liquidadas. Los rusos, dice Psaki, han detenido e interrogado a población, y las ONG y los periódicos independientes han sido expulsados de la península.
Zuesse afirma que la descripción que Psaki lleva a cabo de la situación en Crimea describe mejor lo que está ocurriendo en el Donbás, donde los golpistas de Kiev bombardean a la población civil simplmente para desembarazarse de ella. “Obama a derrocado a un gobierno legítimo para reemplazarlo por un régimen ilegítimo. Y hoy critica a Putin como si fuera el agresor y no la víctima. Ya no es una democracia y hay que dejar de hacerse ilusiones a este respecto antes de que estalle una Tercera Guerra Mundial, concluye el investigador.

Manifestación contra el rearme japonés

El domingo unas 14.000 personas salieron a la calle en Tokio contra la política militarista del primer ministro Shinzo Abe, la reapertura de las centrales nucleares y el plan de reubicación de las bases militares estadounidenses en Okinawa.
Los manifestantes se congregaron en el Parque Hibiya, donde el año pasado un hombre se prendió fuego para protestar contra el militarismo y el rearme. Después se dirigieron a la residencia oficial del primer ministro. Los participantes llevaban carteles que decían “No al gobierno de Abe”.
La manifestación, que fue organizada por grupos civiles opositores de las áreas metropolitanas de Tokio que están en contra de la energía nuclear, tuvieron lugar antes de las elecciones regionales del mes próximo.
El mitin tuvo lugar después de una ceremonia de graduación que se realizó en una universidad de defensa. Abe dijo en la ceremonia que el gobierno promoverá firmemente el rearme y criticó las opiniones de que la defensa colectiva arrastrará a Japón a una guerra.
El año pasado, por medio de una reinterpretación “creativa” de la Constitución, el gobierno de Abe autorizó a las Fuerzas de Autodefensa (FAD) del país a ejercer el derecho a la autodefensa colectiva. Además, el gobierno está acelerando la legislación correspondiente para enviar legalmente al extranjero a tropas de las FAD.
La Constitución japonesa prohíbe a las FAD participar en conflictos en el extranjero. El ajuste a la política de defensa es cuestionado ampliamente en Japón porque es contrario a la Constitución que renuncia a la guerra.
El grupo gobernante de Japón alcanzó el viernes un acuerdo formal sobre el proyecto de legislación de seguridad que expandirá enormemente la esfera de operaciones de las FAD en el extranjero. Así se prepara el camino para que el gobierno redacte una serie de iniciativas de ley de seguridad para llevar a cabo los cambios más drásticos a la postura de seguridad de posguerra de Japón.
Como el gobierno Abe se aferra a una política reaccionaria y de revisionismo histórico, el intento del primer ministro de modificar la política de defensa puramente defensiva ha saltado las alarmas entre los países vecinos, especialmente en China.

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