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Autor: Redacción (página 1253 de 1362)

Por primera vez la oposición siria habla de negociaciones

El denominado “Ejército Libre Sirio” remitió a Rusia una propuesta para negociar en El Cairo la posible cooperación con Damasco para la resolución de la crisis en el país, dijo a Ria Novosti el coordinador del Frente de Salvación Nacional, Fahad Al-Masri.

«Como ya he dicho tras el encuentro con el señor Bogdanov [vicecanciller ruso] en París, el Ejército Libre Sirio está dispuesto a un diálogo con Rusia», dijo.

En este sentido, abogó por un nuevo encuentro durante el cual se podrán discutir las acciones conjuntas.

Al-Masri afirmó que su propuesta aún no ha recibido respuesta y que no han ofrecido fechas para la celebración de la reunión. No obstante, insistió en que, por su parte, están preparados para la reunión.

«Creo que tanto a Rusia como al Ejército Libre de Siria nos interesa tener esta reunión lo más pronto posible».

«Durante la reunión podemos decidir cómo Rusia podría ayudar al Ejército Libre Sirio», indicó el coordinador.

El dispositivo militar de Rusia en Siria es impenetrable para la OTAN

El general Philip Breedlove, comandante militar de la OTAN, ha reconocido públicamente durante una conferencia celebrada en la Fundación Marshall, que Rusia ha creado en Siria una zona de exclusión que resulta impenetrable para todos los medios de la OTAN.

La zona comprende el 30 por ciento de Siria y está situada alrededor de la provincia de Latakia, donde se halla la base aérea rusa de Hamaimim y el puerto naval de Tartus, utilizado por los barcos de guerra rusos.

Dado que Estados Unidos se oponía al despliegue de una fuerza militar rusa en Siria, el Estado Mayor del ejército ruso decidió desplegar en Siria aviones militares rusos Sujoi en secreto y desplegar el potente sistema automatizado C-41 (mando, control, comunicaciones, informática, información e interoperabilidad), que le ha permitido imponer su supremacía en la guerra radio-electrónica contra los sistemas de reconocimiento terrestres, aéreos y por satélite estadounidenses, imponiendo así una zona de exclusión para la OTAN en Siria (A2/AD Bubble).

Esta zona de exclusión dispone de medios de última generación, incluyendo misiles antiaéreos S-300 PM2, desplegados en barcos en el Mediterráneo, y otros terrestres como los Pantsir-S1.

El elemento clave en el dispositivo está constituido por los sistemas Krasuja-4, que realizan una continua interferencia de los radares de vigilancia, los de los satélites militares norteamericanos de la familia de Lacrosse/Onyx, los que están basados en los países vecinos de Siria, los de los aviones AWACS y E-8C y los de los drones RQ-4 Global Hawk, MQ-1 Predator y MQ-9 Reaper.

Rusia ha llevado a Siria otros tipos de material moderno que generan contramedidas, incluyendo en el espacio visible, infrarrojo o láser, contra los medios opto-electrónicos de vigilancia aérea y por satélite (IMINT) de los norteamericanos.

Esta zona es opaca a todos los medios de observación terrestres, navales, aéreos y espaciales de la OTAN. No estando en condiciones de determinar las características de los nuevos sistemas electrónicos y de control de fuego desplegados por los rusos, la OTAN no puede neutralizarlos por medio de las interferencias.

En consecuencia, todo tránsito o trasporte que utilice este espacio de exclusión aérea deberá contar con el acuerdo de Rusia. Dados los innegables progresos realizados por Rusia en estos años en el dominio de los radares, los planificadores estadounidenses sospechan que sus aviones F-22 de quinta generación ya no son “invisibles” para los rusos.

Según el general Breedlove, no es sólo en Siria donde los rusos han creado zonas de exclusión para la OTAN. Estas zonas ya existen en el enclave ruso de Kaliningrado, en el Mar Báltico, y en la costa rusa del Mar Negro, que incluye Crimea.

Fuente: http://breakingdefense.com/2015/09/russians-in-syria-building-a2ad-bubble-over-region-breedlove/

Denuncian a la Guardia Civil por un desguace ilegal

El departamento de medio ambiente del gobierno autónomo de Navarra tramita una denuncia pfresentada en marzo contra la Guardia Civil por un desguace ilegal en unos terrenos adjuntos al cuartel de Puente la Reina. En la denuncia se alerta de la posible contaminación de los vehículos abandonados a escasos metros de la zona donde residen los agentes.

Los vehículos que ya no pueden ser utilizados por la Guardia Civil permanecen en ese terreno durante, aproximadamente un año, a la espera de que la empresa de gestión de residuos correspondiente los retire.

Tras la denuncia, el Servicio de Calidad Ambiental pidió al Seprona, es decir, a la propia Guardia Civil, que realizase un informe para estudiar el caso.

La denuncia la presentó el observatorio contra la corrupción y a partir de ella ha comenzado la cascada de amenazas, que son otros tantos medios de presión para evitar que se produzcan más denuncias de este tipo.

La Asociación de Escala de Subcomandantes de la Guardia Civil han amenazado con poner una querella por atentar contra la imagen de uno de sus asociados, y es que, a raíz de la denuncia, en las redes sociales proliferaron comentarios que achacaban la responsabilidad del desguace al teniente del cuartel.

Según un comunicado del Observatorio, este tipo de amenazas es una forma habitual de proceder de la Guardia Civil.

Finalmente, el Gobierno de Navarra ha pedido a
la Guardia Civil que los 11 vehículos abandonados en ese cuartel pasen
de estar en una zona de tierra a otra del recinto que se encuentra
hormigonada.

Además, deberá tomar medidas adicionales de
protección, como la instalación de material absorbente para evitar que
los vehículos que se reciban puedan derramar combustible, líquido
anticongelante o aceite que pudiese contaminar el área.

El informe del Seprona dijo que no se apreciaban derrames bajo los vehículos abandonados ni ningún tipo de vertido procedente de ellos. Además señalaba que no existía riesgo de incendio provocado por los coches abandonados.

Finalmente, aseguraba también que la Guardia Civil no necesitaba una autorización ambiental para abandonar los vehículos en medio del campo.

Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. No tiene sentido que el gobierno autonómico ordene desalojar el desguace y, a su vez, concluir que no se estaba dañando el medio ambiente. Si este desguace hubiera sido descubierto en la casa de un particular “le hubieran buscado la ruina”, ha dicho el Observatorio.

Blair reconoce la responsabilidad del imperialismo en el surgimiento del Califato Islámico

En una entrevista que emitirá hoy la cadena de televisión CNN, el antiguo Primer Ministro británico Tony Blair reconocerá que hay “elementos de verdad” en la tesis de que la invasión de Irak en 2003 dio lugar al nacimiento del Califato Islámico.

La entrevista se ha grabado como parte de un documental titulado “Long Road To Hell” (El largo camino al infierno) que la CNN difundirá el próximo martes.

El laborista Tony Blair era Primer Ministro cuando en compañía de Bush y Aznar, denominado “el trío de las Azores”, invadieron Irak para derrocar a Sadam Hussein. Ahora se disculpa por primera vez por aquellos “errores”.

Ante las cámaras, el presentador Fareed Zakaria le pregunta a Blair si la invasión de Irak causó el surgimiento del Califato Islámico y la respuesta literal de Blair es: “Creo que hay elementos de verdad en esa historia. Usted no puede decir que aquellos de nosotros que acabamos con Saddam en 2003 no somos responsables de la situación de 2015.

Blair también reconoce que cometieron “errores” de planificación del operativo de ataque, pero se excusa torpemente aduciendo que la información que les proporcionaron era equivocada.

Luego el presentador le pregunta si se sintió frustrado una vez que comprobó que Saddam Hussein no tenía las armas de destrucción masiva con las que justificaron la agresión. Blair balbucea torpemente y vuelve a disculparse por otro de sus “errores”, que en realidad no es suyo: fueron sus servicios de información, que les informaron mal. Pero si esos servicios son tan torpes, ¿por qué no dimiten?

Otro “error”: tampoco entendieron lo que ocurriría una vez que aplastaron al régimen de Saddam. Sin embargo, no se disculpa por haberlo derribado.

De una manera indirecta lo que Blar quiere decir es que aceptaron la causa, la caída de Saddam, pero no el efecto de la misma, la aparición del Califato Islámico, lo cual parece inverosímil. No es creíble que tres gobiernos (Bush, Blair y Aznar) no fueran capaces de ver más allá del derrocamiento del gobierno de Bagdad.

¿Tampoco fueron capaces de prevenir el medio millón de muertos que ocasionó la guerra y la posterior ocupación militar del país?

A diferencia de los lacayos hispánicos, el presentador de la CNN no se corta ni un pelo y le lanza a Blair: ¿cómo se siente cuando a Usted le califican de criminal de guerra?

Como buen sicópata burgués, a Blair no le afecta el río de sangre, ni entiende lo que es la moral. Se aferra a la concepción cristiana del “mal menor” y para eso busca alguna comparación con otro crimen aún más grande, Siria, en cuya guerra (“inacción”, dice Blair) también están muriendo centenares de miles de personas.

Pero en un país democrático como Gran Bretaña hay algo aún mejor que la inmoralidad cristiana que santifica el “mal menor”: unas buenas elecciones lavan la cara y la conciencia del más asqueroso político de tres al cuarto. Es el segundo argumento que Blar menciona “de pasada”: después de la invasión de Irak yo gané unas elecciones generales. Las masas aplauden mis crímenes. Es más, Blair casi podría estar tentado de decir que si las masas le votan, los crímenes dejan de ser tales. Es posible que los únicos criminales sean los que pierden las elecciones (o los que no concurren a ellas).

Las declaraciones de Blair rectifican otras que hizo con anterioridad. Nunca se había mostrado tan abierto como ahora. En 2007, cuando dejó su cargo de Primer Ministro, dijo lo contrario: “No creo que debamos disculparnos por lo que hicimos en Irak”.

¿A qué se debe?, ¿por qué hace tales manifestaciones a un medio americano y no a uno británico?, ¿por qué ahora? La respuesta está en la llamada investigación Chilcot sobre la agresión británica a Irak, que a comienzos del año que viene deberá presentar sus conclusiones.

Inicialmente la investigación se trató de llevar en secreto en Gran Bretaña y desde luego que en España absolutamente nadie -que sepamos- ha informado acerca de ello, a pesar de la intervención oficial del gobierno del Partido Popular en la agresión a Irak.

Se callan como lo que son: como perros de pre(n)sa.

Quién lucha y quién ayuda al Califato Islámico

Manuel E. Yepe

“Estados Unidos está perdiendo con rapidez el mínimo respeto de que gozaba en todo el mundo su política internacional. La propaganda de Estados Unidos se está volviendo cada vez más infantil. Cualquier persona racional, mínimamente informada se asombra por el volumen de declaraciones ridículas, engañosas, falaces y absurdas que constantemente emiten altos funcionarios de Washington”, según criterio del analista geopolítico Steven MacMillan, editor de la revista The Analyst Report, en un trabajo especial para la publicación digital “New Eastern Outlook” publicado el reciente 12 de octubre.

Uno de los últimos y más grotescos episodios de este fenómeno fue cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, intentó argumentar la falacia de que los ataques aéreos rusos contra el supuesto Califato Islámico en Siria solo están resultando en el fortalecimiento de esta organización terrorista.

Según el presidente estadounidense, la oposición moderada en Siria será una necesidad para que pueda haber una transición política, pero la política rusa está conduciendo a este sector de la ciudadanía a la clandestinidad, creándose una situación que fortalece al Estado Islámico.

Pero la realidad es que los ataques de Rusia han debilitado seriamente al Califato Islámico y a las demás fuerzas terroristas en Siria al bombardear sus almacenes de armamento, campos de entrenamiento, centros de comandos terroristas y otros objetivos claves.

Sobre todo, por comparación de sus resultados con los de la campaña de la coalición encabezada por Estados Unidos, los ataques aéreos rusos han desenmascarado la falacia de que Califato Islámico estaba siendo golpeando efectivamente y a poner en duda las verdaderas intenciones de las acciones de los ataques de la coalición occidental liderada por Estados Unidos.

La genialidad diplomática de Rusia ya había superado a Occidente en las relación con Siria en 2013, cuando Moscú condujo al gobierno sirio a renunciar a su arsenal de armas químicas y así evitar una invasión en gran escala que preparaban las fuerzas occidentales.

Obviamente, la narrativa occidental de que hay terroristas “moderados” combatiendo en Siria en quienes se puede confiar y que se les debe armar, es una falacia total y siempre lo ha sido.

En realidad, nunca ha habido moderados en el conflicto sirio. Estados Unidos se lamenta de que Rusia bombardee a sus protegidos, que son los salafistas, la Hermandad Musulmana y el AQI (Al Qaeda en Irak) que coincidentemente son las principales fuerzas que conducen la insurgencia en Siria, según lo aseguraba en 2012 un informe de inteligencia de la DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos), recientemente desclasificado.

Un sólo día después que numerosos países, incluyendo a Estados Unidos, acusaran a Rusia de haber atacado a civiles en Siria, Washington debió reconocer que sus fuerzas habían cometido un crimen de guerra al bombardear un hospital en Afganistán que era operado por la ONG Médicos sin Fronteras, provocando 19 civiles (tres niños incluidos) muertos y 37 heridos.

De ahí que en los propios Estados Unidos han comenzado a aparecer voces de gran peso político en la superpotencia que están aconsejando una óptica diferente en la nueva situación.

El ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, analiza en un artículo publicado en el “Wall Street Journal” que el operativo antiterrorista ruso dirigido contra el Estado Islámico en Siria “ha acabado con el orden político en la región de Medio Oriente liderado por Washington a lo largo de 40 años. La Casa Blanca debe actuar de manera más constructiva y reconocer que la destrucción del Califato Islámico es más importante que derrocar al régimen de Bashar al Assad”.

“Estados Unidos ya ha aceptado el papel militar de Rusia y, a pesar de lo triste que esto sea para los arquitectos del sistema en 1973, la atención actual en Medio Oriente debe permanecer centrada en lo esencial y el Gobierno norteamericano a reconocer la necesidad de dialogar con otras grandes potencias”, declaró el ex canciller de Estados Unidos.

Según Kissinger, Estados Unidos debe acabar de entender, que “la principal preocupación de Moscú consiste en evitar que el colapso del régimen de Assad pueda reproducir el caos de Libia, imponer el poder del Califato Islámico en Damasco y convertir a toda Siria en un paraíso para terroristas, que posteriormente podría extenderse a las regiones musulmanas dentro de Rusia, en el Cáucaso y en otros lugares”.

“Pero cualquiera que sea su motivación, las fuerzas rusas ya están en la región y su participación en las operaciones de combate constituye un desafío a la política norteamericana en Oriente Medio a una escala jamás vista al menos a lo largo de cuatro décadas, aseveró.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/10/22/quien-lucha-y-quien-ayuda-al-estado-islamico/

Los nuevos ferrocarriles entre Europa y China tienen un carácter estratégico

El martes entró en servicio un nuevo tren de carga entre la ciudad china de Linyi y Hamburgo, en el norte de Alemania. El primer tren, con alimentos y neumáticos, partió de la estación norte de Linyi, en la provincia oriental de Shandong.

El tren entrará en Rusia por Manzoulia, cerca de la frontera con Manchuria, que es el mayor puerto terrestre de China fronterizo con aquel país, antes de llegar a su destino en Hamburgo.

El tren de carga, con un total de 20 vagones, saldrá cada dos días. Linyi es un importante centro regional de comercio de mercancías, semejante a Yiwu en la provincia oriental de Zhejiang. Varias ciudades chinas, como Chongqing, Chengdu, Changsha, Hefei, Yiwu, Suzhou y Harbin, han lanzado similares servicios de trenes de carga con destino a Europa.

Los bloques internacionales han acabado de perfilarse así. El grueso de las contradicciones del imperialismo se han trasladado al Pacífico. El enorme esfuerzo chino por enlazar por tierra y mar con Europa pone de manifiesto la agudización de las contradicciones con Estados Unidos y Japón. China mira a Rusia y, a través de Rusia, a Europa.

Hace casi ya un año ya se inauguró otra línea de ferrocarril que une a España con China, la ruta experimental entre Madrid y Yiwu, que es la más larga del mundo.

En el futuro China abrirá nuevas vías férreas, además, de marítimas, con Europa en la inversión más gigantesca de las últimas décadas, 40.000 millones de dólares, conocida como “la nueva Ruta de la Seda”. Una atravesará Rusia y la otra discurrirá por Asia central e Irán, bordeando el Mar Caspio por el sur.

El ahorro de tiempo respecto al transporte marítimo que se consigue, nueve días en el caso de la ruta Madrid-Yiwu, no justifica las enormes inversiones. Tampoco el ahorro de coste de transporte es significativo. Se trata de un proyecto estratégico que elude la navegación a través del Estrecho de Malaca y el Canal de Suez, dos cuellos de botella fáciles de cerrar en caso de guerra imperialista.

La naturaleza estratégica del proyecto se comprueba también en el hecho de que la empresa que opera la vía férrea que conectará a China con Europa es de capital germano-ruso.

Tampoco hay que perder de vista que con el gigantesco proyecto de infraestructuras el gobierno de China trata de paliar la crisis de superproducción que atenaza a su economía. Para China el mercado europeo no es sólo la vía de salida a sus excedentes de producción. El núcleo del problema es el propio sector de la construcción, que para seguir funcionando necesita obras por todo el mundo cada vez mayores.

El yihadismo de rostro humano

El Frente Islámico es una organización diferente del Califato Islámico. Surgió en noviembre de 2013 de la unión de otras siete fuerzas opositoras al gobierno de Al-Assad.

Es el grupo más numeroso que lucha contra el gobierno de Siria. Sus efectivos se pueden estimar entre 50.000 y 80.000 milicianos y el dinero procede de Turquía, Qatar y, muy especialmente, de Arabia saudí. Algunos de sus miembros, como los que proceden del Frente Islámico de Liberación, están muy cercanos a la Hermandad Musulmana.

Pero el componente más importante del Frente Islámico es el movimiento salafista Ahrar Al-Sham (“los hombres libres de Siria”). El nombre procede de que la mayor parte de los dirigentes de la organización fueron liberados por el gobierno de Damasco al comienzo de la Primavera Árabe, en un intento de apaciguar los ánimos, por un lado, y de demostrar que la oposición “moderada” no era otra cosa que Al-Qaeda y, por lo tanto, la CIA misma, por el otro.

Consiguió lo segundo, pero no lo primero: los antiguos “presos políticos” sirios pasaron inmediatamente a encabezar los diferentes grupos armados.

Lo mismo que al Califato Islámico, al Frente Islámico también le gusta referirse a Siria como “Sham” (Levante), que es en realidad “la gran Siria”, un territorio que alcanza a Palestina, Líbano, Jordania y parte de Kurdistán turco.

Uno de los dirigentes de Ahrar al-Sham y el Frente Islámico fue Abu Jaled Al-Suri, un delegado enviado por Al-Qaeda a Siria para unir a los distintos grupos yihadistas.

Fracasó y fue asesinado el 23 de febrero de 2014 por el Califato Islámico. Inmediatamente después Ayman Al-Zawahiri le rindió el tributo que corresponde a un dirigente de Al-Qaeda, incluido un vídeo grabado en un campo de entrenamiento en Afganistán en el aparece junto a Bin Laden y al propio Al-Zawahiri.

El asesinato de Al-Suri fue una guerra dentro de otra. En realidad en Siria hay muchas guerras diversas, casi tantas como facciones opositoras al gobierno. Por ejemplo, en setiembre de 2014 Ahrar Al-Sham perdió a 47 de sus dirigentes militares y religiosos en un atentado cuando estaban reunidos en el sótano de una casa en Idlib.

Una potente explosión destruyó la vivienda por completo. Entre los escombros apareció el cadáver de su máximo dirigente, Hassan Abbud, cuya memoria también fue reivindicada en la cuenta de Twitter de Al-Qaeda. A Al-Hamawi le sucedió Hashem el-Sheikh, alias Abu Jaber, al que vemos en la foto de abajo.

Las diferencias entre el Frente Islámico y el Frente Al-Nosra sólo se pueden apreciar con un microscopio de alta resolución. Algunas fuentes dicen que el Frente Islámico está “infiltrado” por el otro Frente. Una de las escasas diferencias entre ambos es que el Frente Islámico se opone al “internacionalismo” de Al-Qaeda y pretende crear una alternativa “nacional” al actual gobierno de Damasco.

Quizá el dirigente español de Ahrar Al-Sham, Labib Nahhas, lo haya explicado bastante bien en un artículo publicado el 10 de julio en el  en el que llamaba a Estados Unidos a revisar su punto de vista sobre los yihadistas y se decidiera a apoyar a los sunitas que combaten tanto al Califato Islámico como al gobierno de Bashar Al-Assad. Nahhas decía que su organización no tenía ningún vínculo con Al-Qaeda, ya que sus ambiciones eran exclusivamente sirias.

Para otros, se trata de disfrazar el muñeco para llevar agua al molino de Al-Qaeda. A comienzos de 2014, Ahrar Al-Sham logró la liberación de Mohammed Haydar Zammar, un miembro de Al-Qaeda que estaba encarcelado por el gobierno de Damasco, acusado de formar parte de la célula de Hamburgo encargada de reclutar a los secuestradores de los vuelos de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas en 2001.

Ambas organizaciones, el Frente Islámico y el Frente Al-Nosra, colaboran en el terreno militar, como en la toma de Idlib, que llevaron a cabo conjuntamente en marzo de este año. Fue un importante revés para el gobierno de Damasco y, posiblemente, uno de los detonantes de la intervención rusa en Siria.

Uno de sus dirigentes actuales, Zahran Allush, es hijo del jeque Abdallah Alushe, un predicador salafista de Damasco. Nacido en Duma, dirigió la milicia Liwa Al-Islam, que reivindicó el atentado cometido en Damasco en 2012 en el que falleció la cúpula militar del gobierno sirio, entre ellos el ministro de Defensa.

Es muy posible que el atentado, también reivindicado por el “Ejército Libre”, fuera obra de la CIA y que Allush quisiera apuntarse el mérito. Pero después del atentado apareció en la televisión libanesa diciendo que no era partidario de la democracia y que no la quería.

También rechaza las reivindicaciones de los kurdos. En una declaración posterior a su fundación, el Frente Islámico anunció que su objetivo es crear un Califato Islámico. La diferencia es que el Califato Islámico ya se considera como tal.

En un vídeo publicado en internet en 2013, titulado “Anuncio del muyahidin Zahran Allush a la comunidad musulmana sobre el desafío de los rafida”, una expresión que se puede traducir como “renegados”. Con ella se refería a la minoría alauita de Siria, de la que había que “limpiar” el país:

“Los muyahidines de Sham limpirán la porquería de los rafida y del rafidismo fuera de Sham, la limpiarán para todos, si dios quiere, hasta que el país de Sham se vea libre de la porquería de los Majus que han combatido la religión de dios”, dice en el vídeo(1).

En julio de 2013 otro de los dirigentes del Frente Islámico llamó a atacar a las viviendas y ciudades alauitas. Le hicieron rectificar una semana después (2). Necesitan parecer moderados para diferenciarse del Califato Islámico, pero apenas lo consiguen.

Si Arabia saudí ha pretendido disimular algo con la creación del Frente Islámico, es evidente que no lo ha conseguido. Apesta a la canalla Al-Qaeda/Frente Al-Nosra. Es el mismo rompecabezas de grupos y grupúsculos que se impuso en Libia tras el asesinato de Gadafi. El mismo laberinto de sangre. No es un intento de retornar a la “gran Siria” unificada del pasado sino de repartírsela en pedazos.

Cuando dicen que los rusos no sólo bombardean al Califato Islámico, se deben referir a grupos de este tipo.

(1) http://youtu.be/ZhlazMjqVME
(2) http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2013/08/syria-opposition-alawite-massacres-sectarianism.html
Foto de familia del Frente Islámico, de izquierda de derecha:
Zahran Allush, Liwa Al-Islam, Frente Islámico
Ahmed Eissa el-Sheikh, Brigada Suqur Al-Sham, Frente Islámico de Liberación
Hashem el-Sheikh (alias Abu Jaber), Ahrar Al-Sham

Los drones de Estados Unidos no matan a los yihadistas

Desde que Obama asumió la presidencia en 2009, se calcula que Estados Unidos dio muerte a 2.464 personas en ataques con aviones no tripulados enviados fuera de lo que Washington declaró “zonas de guerra”. De ellas en Pakistán el 89 por ciento ni siquiera fueron identificadas como yihadistas.

La cifra fue publicada en febrero 2015 por Jack Serle y el equipo de la Oficina de Periodismo de Investigación, quienes mantienen una base de datos con todos los ataques conocidos, basándose en trabajo de campo, informes de medios y fuga de documentos, que proporcionan una imagen más clara de la escala y el impacto del programa secreto de aviones no tripulados de Estados Unidos en comparación con la información episódica ofrecida por los medios de información.

De acuerdo con datos de la Oficina, los miembros de Al Qaeda representan sólo el 4 por ciento del total de 2.379 personas que murieron por ataques de aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán a octubre de 2014, poco más de diez años después de los primeros de ataques ordenados por Bush. Del total de muertes, alrededor del 30 por ciento podría ser identificado y 11 por ciento se definen como militantes. Poco se sabe acerca de las 1.675 víctimas restantes no identificadas. La Oficina de Periodismo de Investigación informó sobre estos números después de un año de recopilar información en varias fuentes a fin de proporcionar una visión general de las bajas en ataques con drones.

Las misiones de ataques mortales selectivos con aviones estadounidenses no tripulados se efectúan principalmente sobre Pakistán, donde la CIA tiene como objetivo debilitar a Al Qaeda y limitar sus movimientos a la vecina Afganistán. El uso de aviones no tripulados se contempla como una forma de esconder la participación de Estados Unidos y eludir el resentimiento en un país que el New Yorker caracteriza como “inestable” y que posee más de un centenar de armas nucleares. Aunque la guerra no oficial con drones para controlar la frontera entre Pakistán y Afganistán terminó a mediados de 2013, la campaña de ataques con aviones no tripulados continuó con cinco bombardeos registrados en enero de 2015, la cifra más alta desde julio de 2014.

En enero se registraron ataques adicionales para matar al menos 45 personas en Somalia y tres en Yemen, donde una de las víctimas fue un niño de doce años.

Las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación socavan la validez de la afirmación del secretario de Estado, John Kerry, cuando dijo que “las únicas personas que reciben ataques desde un avión no tripulado están confirmadas como objetivos terroristas al más alto nivel”. Independientemente de si los asesinados eran en efecto peligrosos, la incapacidad para dar cuenta de sus identidades invita al escepticismo hacia estas operaciones militares y plantea preocupaciones morales concernientes al respeto básico de la dignidad humana.

En abril de 2015, Jeremy Scahill informó en Intercept que el “corazón de alta tecnología del programa de aviones no tripulados de Estados Unidos” está en una base militar estadounidense en Ramstein, Alemania. Documentos “top secret” de Estados Unidos obtenidos por Intercept proporcionan “el plan más detallado visto hasta la fecha de la arquitectura técnica utilizada para llevar a cabo ataques con aviones no tripulados Predator y Reaper”. La mayoría de los conductores de los aviones no tripulados operan desde Estados Unidos, pero dependen de Ramstein para controlar sus drones.

La cobertura de noticias de los grandes medios de comunicación sobre estos bombardeos aéreos secretos de Estados Unidos tiende a nutrirse en gran medida de las fuentes oficiales del gobierno. Muchos de estos informantes no están autorizados para conocer cabalmente estos ataques y, mucho menos, para discutirlos públicamente. Incluso “miembros del Congreso han sido amordazados por afirmaciones de funcionarios que invocan el secreto para proteger la seguridad nacional y/o cooptados por los grupos de presión que representan a los fabricantes de aviones no tripulados”, afirmó Andy Lee Roth en Censored 2013.

En ocasiones excepcionales obligan a los funcionarios a revelar más sobre estos programas secretos de exterminio. Por ejemplo, en abril de 2015, el presidente Obama se disculpó públicamente por el ataque de un dron que en enero dio muerte accidental en Pakistán a dos rehenes de Al Qaeda, entre ellos el trabajador humanitario estadounidense Warren Weinstein. La cobertura del New York Times incluyó un análisis de la noticia en primera plana, escrito por Scott Shane, quien criticó el programa de ataques con drones. El artículo citó a Micah Zenko, un experto del Consejo de Relaciones Exteriores que criticó la declaración de Obama porque “arroja poca luz sobre una cuestión no conocida: que la mayoría de los individuos muertos no están en una lista de ejecuciones y que el gobierno no conoce sus nombres”.

El análisis de Shane utilizó la investigación de la Oficina de Periodismo de Investigación para mostrar el alcance de los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en las zonas tribales de Pakistán desde 2004.

Los periodistas del New York Times Mark Mazzetti y Matt Apuzzo también merecen reconocimiento por su informe de abril de 2015 “Apoyo profundo en Washington para las misiones de la CIA con drones”, que hizo olas en Washington y entre el establishment de prensa para identificar públicamente a tres funcionarios de alto rango de la CIA con papeles clave en las operaciones secretas de aviones no tripulados. En consonancia con la práctica habitual, la CIA pidió al Times retener los nombres. Entre los tres funcionarios de la CIA develados por Mazzetti y Apuzzo se encuentra Michael D’Andrea, a quien identificaron como “jefe de operaciones durante el nacimiento del programa de detención e interrogatorios de la agencia” y posteriormente, como jefe del Centro de Contraterrorismo de la CIA, “se convirtió en un arquitecto del programa de asesinatos selectivos”. D’Andrea, revelaron los periodistas, “presidió el crecimiento de la CIA en operaciones con aviones no tripulados y cientos de ataques en Pakistán y Yemen durante los nueve años que se mantuvo en el cargo”.

Sin embargo, los informes de Shane, Mazzetti y Apuzzo muestran lo excepcional en la cobertura de noticias de los medios corporativos sobre los programas estadounidenses de aviones no tripulados. Más típico en este sentido es el tratamiento ofrecido por la revista Newsweek en una historia de portada de abril 2015: ¿Puede Estados Unidos ganar una guerra? Esta publicación identifica los ataques con drones como una de las “puntas gemelas de la estrategia de Estados Unidos en el extranjero” que son “a menudo poco fiables, desacreditadas o desagradables”. El artículo se hizo cargo de antiguas críticas de Alexander Cockburn, periodista escocés fallecido en 2012, en las que afirmaba que los ataques de drones contra presuntos objetivos de alto valor aumentarían la violencia contra Estados Unidos y las tropas aliadas, contrarrestándolas con la perspectiva del general retirado de la Fuerza Aérea Michael V. Hayden, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y de la CIA, quien “insiste en que los ataques de drones sobre Al Qaeda fueron cruciales en la prevención de otro gran ataque contra Estados Unidos”. La cobertura de Newsweek citó a Hayden al menos nueve veces por separado, más que a cualquier otra fuente. Y no hizo mención a las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación sobre los civiles muertos en los ataques de drones.

La estrategia de Putin en Siria es un desafío para la OTAN

Sam Jones

La intervención militar rusa en Siria es un recordatorio de la renovada decisión que tomó Moscú de mantener su influencia en Medio Oriente. Pero más allá del inmediato resultado de la guerra civil allá, los jefes militares de la OTAN ahora lo ven como una jugada estratégica más amplia que hace Vladimir Putin para desafiar a Occidente.

Según un alto funcionario civil de la OTAN, el Mediterráneo «es un espacio otra vez en disputa». «Tenemos que estar preparados para que Rusia sea [en Siria] un factor por un largo tiempo», aseguró Alexander Vershbow, subsecretario general de la OTAN a Financial Times.

El despliegue ruso para combatir fuerzas rebeldes anti Assad es un desafío inmediato para Occidente. Pero la presencia permanente y perjudicial de Moscú en el sur del Bósforo es a largo plazo, aseguró Vershbow. «Tenemos que pensar en las consecuencias de esta progresión en el este del Mediterráneo y en la capacidad de esas bases aéreas», agregó.

Rusia no tiene ninguna presencia de consideración en el Mediterráneo desde el fin de la Guerra Fría. Y la falta de inversión hasta hace poco en la deteriorada flota del Mar Negro, con base en Crimea, llevó a muchos planificadores de estrategias militares a ignorar el escenario completo como una posible fuente de preocupación cuando se trata de Moscú.

La renovada presencia de Rusia podría ser altamente perturbadora: abre toda la frontera sur de la OTAN a la provocación rusa mientras amenaza con restringir la «libertad de navegación» que permite a la OTAN desplegar fácil y rápidamente activos militares. Por ejemplo, para EE.UU. podría complicar su capacidad de proyectar poder naval en el Golfo. Habría sido mucho más difícil para la OTAN planificar la decisión de intervenir en el conflicto libio en 2011.

Hay otras repercusiones: el regreso de Rusia al Mediterráneo de repente coloca a todo Europa dentro del alcance de su arsenal de misiles. Con una ampliada flota hasta ahora en el sur, el acuerdo de cooperación naval que hace poco selló Rusia con Chipre también presenta nuevos desafíos.

Los activos rusos de guerra electrónica y vigilancia ahora tienen el potencial de ser legal y regularmente acercados a la base de la Fuerza Aérea Real Británica en Akrotiri, que alberga una de las estaciones de escucha más importantes de la OTAN.

«El despliegue para respaldar a Assad no es el final de la historia», dijo Jonathan Eyal, director internacional en el Royal United Services Institute en Londres. «Este es realmente un giro fundamental en la postura rusa que se prolongará en el tiempo».

Rusia no sólo comenzó un extensa serie de mejoras en las instalaciones de Latakia y Tartus, sino que también por primera vez desde la guerra fría ha reconstruido su flota mediterránea. Los funcionarios de la OTAN admiten que no hay una «estrategia para el sur» similar a los recientes esfuerzos de la alianza en Europa oriental, donde desarrolló una variedad de respuestas apuntadas a contrarrestar la beligerancia rusa tras su intromisión en el este de Ucrania. La segunda cumbre semestral de la alianza, que se llevará a cabo en Varsovia en julio de 2016, esos temas dominarán las discusiones.

Fuente: http://www.ft.com/cms/s/0/cec668a8-7714-11e5-933d-efcdc3c11c89.html

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