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| Staffan de Mistura, emisario de la ONU |
Desde Riad los “opositores” han exigido, además, el cese de los bombardeos. Los miembros del autodenominado Alto Comité Negociador insisten también en que son la única oposición al gobierno de Damasco, por lo que exigen al emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, que les de explicaciones de los motivos por los cuales ha invitado a otras delegaciones.
Entre los participantes rechazados por el Alto Comité Negociador está Haytham Manna, copresidente del Consejo Democrático de Siria, un alianza de opositores árabes y kurdos que ha acudido a Ginebra.
Rusia ha sido especialmente insistente en la necesidad de que una delegación kurda esté presente. En Ankara afirman que la exigencia rusa no tiene que ver con la defensa de Kurdistán sino que se trata de una ofensa dirigida contra Turquía.
Por su parte, Staffan de Mistura grabó un vibrante vídeo dirigido al pueblo sirio a fin de que presione a los delegados para lograr un acuerdo.
Estados Unidos se ha desmarcado del boicot del Alto Comité Negociador, a quienes Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado, ha presionado para que acudan a Ginebra “sin condiciones previas”, por legítimas que sean, ha dicho.
El jueves Rusia propuso una reunión en Munich del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, del que forman parte 17 países. Desde finales del año pasado el referido Grupo se ha reunido tres veces en Viena y Nueva York y ha aprobado una hoja de ruta para salir de la guerra de Siria.
Dicho documento fue aprobado el 18 de diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU en la resolución 2254 que establece un alto del fuego, un gobierno de transición en seis meses y elecciones en el plazo de 18 meses.
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| Bergoglio lava los pies de una mujer |
Los católicos se han quedado estupefactos. En 2012 el cardenal católico Kurt Koch, presidente del referido Consejo Pontifical, afirmó rotundamente que los católicos no podían en ningún caso festejar el inicio de una herejía. Ahora dice lo contrario, por lo que católicos y luteranos rezarán cogidos de la mano.
Como dirían los fascistas, el acto es esencialmente antiespañol porque nadie como España se ha opuesto siempre con tanta tenacidad a cualquier clase de reformas, incluida la protestante. ¿Para qué inventamos la Inquisición más que para evitar este tipo de fiestas? En su basílica de Gipuzkoa, San Ignacio de Loyola estará tirándose de los pelos…
¿Acaso la religión católica ya no es la única verdadera?, ¿han vencido los protestantes 500 años después? No sabemos a dónde quieren ir a parar los católicos…
No es que Lutero tuviera un par de divergencias sino 95 nada menos con la teocracia romana. Es evidente que ahora el Vaticano no puede darle la vuelta a la historia católica y celebrar un acontecimiento en el que los protestantes les imputaron 95 acusaciones del peor tipo de corrupción que uno se pueda imaginar, que es la del alma.
La religión católica ya no es lo que era. El lavatorio de los pies para la misa “in cena Domini” del Jueves Santo determina que se limpien a “duodecim viros selectos” (doce hombres seleccionados). Pues ya tampoco es así. Ahora el Vaticano dice que también a las mujeres hay que lavarles los pies (*).
Nosotros no ponemos en duda que este Papa sea infalible. Pero los recientes cambios del Vaticano nos llevan a pensar que los anteriores han estado equivocados durante 2.000 años.
El algoritmo se ha creado a partir de 4.000 discursos reales extraídos de 53 debates del Congreso de Estados Unidos. Aislando 50.000 frases de una media de 23 palabras, Kassarnig ha creado una base de datos “inteligente” que integra la adscripción política como uno de sus componentes.
El cyborg es tan neutral como el álgebra de Boole y el lenguaje Phyton en el que se fundamenta. Está por encima de las clases y de la lucha de clases. Se puede definir como un perfecto oportunista: es capaz de argumentar una tesis y la contraria con la misma convicción.
“Presentamos un sistema que puede generar alocuciones
políticas para un partido político dado. Es más, el sistema permite
especificar si el discurso debe sostener o denunciar un opinión dada”, ha asegurado el creador del invento.
Su capacidad de argumentación es tan sutil que introduce pequeños
matices destinados a agradar los oídos, tanto de un auditorio de
derechas como de uno de izquierdas.
Un diagrama analiza cada letra, cada palabra y cada frase del discurso y, mediante el cálculo de probabilidades, predice la quinta palabra cuando el orador lleva pronunciadas las cuatro primeras. A partir de ahí es capaz de seguir por sí mismo. Una maravilla.
En la política convencional cada tribu tiene su tics, sus gestos, sus claves y su retórica, que se pueden mecanizar a gusto del consumidor. Kassarnig los ha estudiado y analizado hasta convertirlos en axiomas matemáticos de tipo euclídeo: “Por un punto exterior a una recta sólo se puede trazar una paralela”.
Todo lo demás deriva de ahí, de unos pocos teoremas y reglas generales de inferencia. El algoritmo del profesor de Massachussetts incluso tiene en cuenta lo que pueda decir el rival político, anticiparse a él como si fuera una partida de ajedrez.
Kassarnig no ha querido patentar su invento. Ha tenido el buen gusto de poner a disposición de los usuarios el código fuente de su programa (2), por lo que cualquiera puede disponer de él y mejorarlo.
En España ya tenemos precedentes de robots políticos de esta naturaleza. El pionero fue el PSOE, que ha diseñado un cyborg de segunda generación perfectamente programado al que llaman Pedro Sánchez, capaz de convertirse en el próximo Presidente del Gobierno. Los robots anteriores no eran mejores que él.
Ahora deberíamos pedir a la autoridad competente que introduzca los cyborgs de segunda generación en Las Cortes Españolas. Son más inteligentes, más baratos y aprueban leyes como churros.



A ello se añade su consideración de que la revuelta palestina en curso en Cisjordania y en Israel no tiene nada que ver con el terrorismo salafo-yihadista de Al-Qaeda o del Daesh, sino que tiene su explicación en las frustraciones engendradas por medio siglo de ocupación y de parálisis de los procesos de paz.
Son afirmaciones que, manifestadas por el secretario general de la ONU, han resonado en los oídos de Benjamin Netanyahu como una descalificación radical del intento de Israel y sus aparatos de propaganda de hacer creer a la comunidad y a la opinión internacional sensibilizadas por el terrorismo yihadista que el Estado sionista se enfrenta a la misma barbarie.
Aún deplorando la violencia en curso en Cisjordania e Israel, Ban Ki-moon comprende necesariamente que el aumento de la tensión y la reacción de un pueblo oprimido, a quien se niegan todos sus derechos.
El disgusto es grande entre los sionistas, a los que se dice a la cara y en el Consejo de Seguridad que la revuelta palestina nada tiene que ver con el antisemitismo en que la envuelven los autoridad israelíes, que presentan a sus protagonistas como si persiguieran matar a los judíos por el hecho de ser judíos.
La ONU, en nombre de la cual se ha manifestado Ban Ki-moon, también se ve atacada por estos sionistas que, olvidando que es esa ONU la que permite la existencia del Estado de Israel, ahora la acusan de haber perdido su “poder moral”, por no apoyar sus propósitos.
No se privan de gritar, amenazar y utilizar la infame acusación de antisemitismo. No consiguen convencer de su teoría de que la revuelta palestina es una acción terrorista cuyo objetivo es la destrucción del Estado de Israel.
Ban Ki-moon se ha limitado a comunicarles que la comunidad internacional no se deja intimidar por sus presiones y los anatemas criminalizadores que lanzan contra los que niegan su versión respecto a las tensiones y revueltas que marcan las relaciones entre palestinos e israelíes.
En su furia ante el fracaso de su intento de asimilar a los palestinos en rebeldía a terroristas partidarios de la indefendible causa salafo-yihadista, matriz del terrorismo internacional, las autoridades israelíes mantendrían hasta el final que sus enemigos apoyan a éste, y lo utilizarán como pretexto para rechazar la solución política del conflicto palestino-israelí, maniobrando de manera que adquiere una vertiente en la que predomine el aspecto religioso, pintando con visos de verosimilitud la amalgama que hacen entre la revuelta palestina y el terror salafista y yihadista.
La semana se abrió con unas declaraciones de Ahmet Davutoglu, el Primer Ministro turco, que pretende imponer sus condiciones: los kurdos no puede sentarse en la mesa de negociaciones bajo ningún concepto porque son terroristas. Además, al gobierno turco no le basta con que Bashar Al-Assad dimita, sino que tiene que salir de Siria. Incluso en Ankara la prensa sugiere que podría pedir asilo político en Rusia.
Le ha contestado Serguei Lavrov, el ministro ruso de Asuntos Exteriores: ni una cosa ni la otra. Si la paz en Siria depende de un acuerdo entre Rusia y Turquía, es evidente que nunca se llegará a nada.
Por otro lado la “oposición” es una jaula grillos. Ayer en una rueda de prensa en Riad, el autodenominado Alto Comité para las Negociaciones, apadrinado por Arabia saudí, dijo que quiere ser reconocidos como interlocutores únicos.
Anunciaron la designación de Mohamed Aluch, dirigente de Jaich Al-Islam, como jefe de la delegación. En Damasco dicen que dicha organización es un grupo terrorista que no puede sentarse en la mesa.
A su vez, Aluch se niega a que participe el partido kurdo de Siria, al que no consideran como oposición sino como una prolongación del propio gobierno de Damasco.
El emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha enviado las invitaciones para participar en las negociaciones de Ginebra, pero no ha revelado quiénes son los invitados. Se sabe que habrá delegados de Irán y Rusia, y que Damasco estará representada por dos diplomáticos del más alto nivel.
Algunas fuentes hablan también de la presencia de Kadri Jamil, antiguo Viceprimer Ministro de Bashar Al-Assad hasta 2013, cuya presencia la “oposición” considera innecesaria ya que le consideran como sumiso a las órdenes del Kremlin.
A pesar de las amenazas de boicot por parte de Turquía, del lado kurdo intervendrá Haytham Manna, copresidente del Consejo Democrático Sirio y de las Fuerzas Democráticas Sirias, apoyadas por Estados Unidos e integradas principalmente por las milicias de YPG (Unidades de Protección Popular).
Sin embargo, ayer el PYD kurdo desmintió haber recibido ninguna invitación para participar en las conversaciones de Ginebra.
A lo largo de esta semana, portavoces oficiales de Moscú han insistido en que sin la participación de los kurdos las negociaciones nunca saldrán adelante.
Lo mismo que Turquía, el Alto Comité para las Negociaciones también ha exigido la salida de Bashar Al-Assad de Damasco como condición previa para iniciar el periodo de transición.
Esta exigencia es cada vez más descabellada en la medida en que el ejército regular avanza en todos los frentes, aunque lentamente. El lunes cayó Cheij Miskin, una encrucijada estratégica que abre el camino hacia el norte, hacia Damasco y hacia el este, hacia la ciudad de Sueida.
Bashar Al-Assad no sólo estará presente de manera indirecta en las negociaciones sino que es el actor principal de las mismas por la propia situación actual de los frentes.
En noviembre cuatro pequeños bancos tuvieron que ser rescatados. El 18 por ciento de las deudas italianas son incobrables. La morosidad es del orden de los 200.000 millones de euros. La relación deuda-PIB de Italia es más de 132 por ciento y se ubica en el segundo lugar después de Grecia.
El tercer banco más grande y más antiguo, Monte dei Paschi Di Siena (fundado en 1472) ha sido rescatado dos veces por el gobierno italiano desde 2009. Durante el año pasado perdió la mitad de su valor.
Los préstamos en mora y los préstamos de dudoso cobro realizados por el Monte dei Paschi llegan a unos 45.000 millones de euros, el 22 por ciento del total.
Los cuatro bancos italianos rescatados en noviembre equivalían sólo al 1 por ciento de los depósitos bancarios, y sus accionistas perdieron unos 790 millones de euros. Los problemas del Monte dei Paschi son de una magnitud mucho mayor.
Las acciones de los bancos italianos han caído en todos sus frentes pero el Monte dei Paschi es el que se lleva la peor parte. Para evitar su desplome la Commissione Nazionale perle Società e la Borsa (Consob) prohibió la venta a corto plazo de sus acciones.
Draghi dará nuevos estímulos al capital financiero, como ocurrió a mediados de 2012 cuando quiso desactivar el pánico con su promesa de hacer “lo que sea necesario para salvar el euro”.
Pero cada nuevo rescate del euro no hace más que prolongar la agonía de la moneda europea. El derroche se hace con cargo al contribuyente y mientras la banca es la que se queda con todos los beneficios, obligará a varias generaciones de contribuyentes a pagar la cuenta y la crisis jamás se resolverá.
La Comisión Europea rechazó en octubre el plan italiano de crear un “banco malo” que se hiciera cargo de las deudas incobrables. Los objetivos de este plan eran fomentar la inversión en los bancos de Italia, y crear un instrumento, respaldado por garantías públicas, para la venta de la morosidad en el mercado.
Este plan propone dar a los bancos italianos la posibilidad de comprar las garantías públicas, lo que les permite descargar sus préstamos morosos en una especie de sociedad de gestión de activos. Pero la creación de cualquier vehículo que absorba la enorme cantidad de activos incobrables puede afectar a la capacidad del sistema en su conjunto para prestar.
Estos planes trasladan el riesgo de los bancos al gobierno italiano, y esto es precisamente lo que la Unión Europea quiere evitar. Quiere que los tenedores de deuda italiana y los depositantes estén en la primera línea de defensa con sus fondos, y no el gobierno.
¿Por qué? Muy posiblemente porque el gobierno italiano no es capaz de absorber el riesgo de los préstamos incobrables.
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| Alexander Litvinenko |
En sólo 15 días, entre el 31 de agosto y el 16 de setiembre de 1999, en Rusia se produjeron cinco atentados mortíferos cometidos por los yihadistas chechenos, que no eran otra cosa que la quinta columna del imperialismo contra Rusia.
Los sangrientos atentados de 1999 hay que encuadrarlos en el contexto del giro que Putin da a la política interna e internacional de Rusia.
Entonces el borracho de Yelsin era Presidente de la República Federativa y Putin era su Primer Ministro y se disponía, según sus propias palabras, “a buscar a los ratones en su madriguera”, en referencia a la tercera guerra contra los chechenos, que a la postre resultó definitiva.
Pocas semanas después cayó Yeltsin y Putin tomó las riendas con el apoyo del conocido oligarca Boris Berezowski, entonces en la cúspide de su poder.
En aquel momento un oscuro espía del FSB, Alexander Litvinenko, feroz enemigo de Putin, abandonó Rusia para venderse a la CIA y cuando la CIA le repudió, se ofreció al MI-6 británico, que le acogieron con los brazos abiertos.
Se instaló en Londres, donde dio rienda suelta a su fobia contra Putin, jaleado por la prensa internacional y por… Berezovski, que había roto con Putin y también se había instalado en Londres, sumándose a la campaña anti-rusa. En Moscú a Berezovski le acusaban de haber apoyado a los yihadistas chechenos, de lo cual había varios indicios.
En Londres el espía Litvinenko de lealtades oscilantes, se puso a escribir un libro en el que acusaba al FSB de provocar los atentados de 1999. El libro se titulaba “Blowing up Russia: terror from within” (Explosiones sobre Rusia: el terror desde dentro) y su publicación fue financiada por el oligarca Berezovski.
Resumiendo: en Rusia se prohibió la difusión del libro y el oligarca Berezovski apareció muerto en 2013, aparentemente ahorcado.
Por su parte, Litvinenko falleció envenenado en 2006 con polonio, una sustencia radiactiva.
Pocas semanas antes de fallecer, Litvinenko se reunió con dos antiguos colegas del FSB, Andrei Lugovoi y Dmitri Kovtun, con quienes tomó el té en un hotel de Londres. Según Scotland Yard, fue en ese momento cuando resultó envenenado, de donde resulta la responsabilidad del FSB y, por elevación, de Putin.
Rusia se ha negado a extraditar a Lugovoi y Kovtun. Incluso ha condecorado al primero de ellos por los “servicios a la patria”. La situación ha degenerado en una escalada de la tensión entre ambos países. Gran Bretaña ha expulsado a cuatro diplomáticos rusos y Rusia ha hecho lo mismo con otros cuatro británicos y, además, ha interrumpido la extensión de visados para viajar y la colaboración antiterrorista entre ambos países.
Para presionar al Kremlin, en 2014 el gobierno de Londres recurrió a una argucia legal que no existe en otros países: la posibilidad de revisar documentos secretos a puerta cerrada no con fines judiciales sino a los efectos de conocer los hechos y sin ninguna clase de consecuencias judiciales.
Este tipo de asuntos seudojudiciales los manejan muy bien los gobiernos imperialistas para lavarse la cara ante la prensa. El año anterior el gobierno de Londres se había negado a la revisión de los documentos sobre el caso Litvinenko. ¿Qué había cambiado de un año para otro? La anexión de Crimea, la guerra del Donbas, la caída del vuelo MH-17… En fin, un interés claro por tensar la cuerda con Rusia.
Como buen pelele, el juez encargado del caso, Robert Owen, se presta a esta manipulación y su argumentación es cualquier cosa menos un acto jurídico: “Es probable que la operación del FSB contra Litvinenko fuera aprobada por Nikolai Patruchev [el antiguo jefe del FSB] y también por el Presidente Putin”.
Si, probablemente eso sea cierto y, por lo tanto, también es posible lo contrario, algo que hasta el más idiota sabe que no tiene nada que ver con una decisión jurídica. En definitiva, estamos en presencia de una manipulación política a escala internacional.
“El hecho de que el señor Litvinenko haya sido envenenado con polonio-210 fabricado en un reactor nuclear sugiere que los señores Lugovoi y Kotvun actuaban por cuenta de un Estado más que de una organización criminal”, añade el juez.
A los jueces les gusta alimentarse de “sugerencias”, cuando no de ensoñaciones, lo cual los políticos británicos y luego la prensa mundial han convertido en certezas absolutas.

Están presos por luchar contra la explotación, por tratar de construir un mundo más justo y solidarios. Son un ejemplo de dignidad y resistencia. Son la demostración de que, aún en las peores condiciones, es posible mantenerse firme; y eso, es muy peligroso para el Estado, porque demuestra que es vulnerable. Por eso son aislados, dispersados lo más lejos posible. Tratan de ocultarlos, de silenciar su voz. Toda organización popular realmente democrática, realmente antifascista, debe reivindicar la libertad de los presos políticos sin distinción. No por una cuestión humanista, sino por coherencia política. La crisis política y económica es cada vez más profunda y descansa sobre nuestras espaldas. La pobreza y la miseria crecen. No solo entre los parados. Tener un trabajo asalariado no garantiza hoy poder comer. Continúan los desahucios, desaparecen las becas, se privatiza la sanidad y los servicios públicos, se reducen las pensiones…
Y mientras, los grandes bancos reciben miles de euros del Estado o se facilitan los despidos y la explotación laboral. Para tratar de controlar el descontento social, se han endurecido las penas, no solo las condenas de cárcel, también la aplicación de grandes multas que suponen el estrangulamiento económico de los condenados y de los colectivos solidarios. El número de trabajadores y de miembros de colectivos populares que han sido juzgados y condenados crece día a día. Las leyes antiterroristas son aplicadas indiscriminadamente con dureza en cualquier movilización social para tratar de aislar las luchas, y se criminaliza y persigue la solidaridad. Este año, además, se cumple el 80 aniversario del triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de 1936. Dicho Frente representaba la unidad de todos los partidos de izquierda y de los sindicatos. Republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas, por primera vez, unidos en torno al programa democrático-revolucionario que las masas obreras y populares venían demandando. Uno de los puntos esenciales de ese programa unitario exigía la libertad de los presos políticos. Tras la victoria, una de las primeras medidas del gobierno del Frente Popular fue la libertad de los 30.000 presos políticos que entonces poblaban las cárceles del Estado. Esta experiencia histórica de lucha y unidad popular está hoy plenamente vigente y nos enseña que para conquistar una sociedad más justa y democrática es imprescindible nuestro esfuerzo conjunto y la exigencia de la libertad de todos nuestros presos.
No puede haber libertad ni justicia donde el pueblo tiene presos políticos. La lucha por la amnistía es una cuestión fundamental para cualquier demócrata y antifascista. Por todo ello, queremos invitar a todos los colectivos solidarios y antifascistas para que acudáis y participéis activamente en las V Jornadas por la Amnistía que se celebrarán el próximo mes de febrero en Madrid.
