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Autor: Redacción (página 1184 de 1362)

Las multinacionales saquean el oro de Mali

“Debido a que no posee los medios técnicos para extraer su oro y porque el Banco Mundial así lo ha decidido, el Estado de Mali solamente es accionista minoritario de las empresas explotadoras que actúan en su territorio”. En un informe publicado ya en 2007, la Federación Internacional de Derechos del Hombre (FIDH) levanta una esquina de la cortina sobre la gestión que las multinacionales hacen del oro maliense. Aun siendo el tercer productor mundial después de África del sur y Ghana, no por ello Mali deja de ser uno de los países mas pobres del mundo.

Esta constatación de la FIDH es confirmada por otros informes elaborados por organizaciones internacionales. Según el ministro maliense de Minas, en 2014 el valor total de las exportaciones de oro alcanzó 863.000 millones de francos CFA, lo que asciende al 70 por ciento de las exportaciones totales de Mali.

Pero ello sólo ha contribuido al presupuesto con 254.300 millones de francos CFA, el 25 por ciento de los ingresos y el 8 por ciento del PIB. Por si ello no bastara, la población residente no cata de ello más que el polvo. La contribución total de las sociedades mineras al desarrollo local es insignificante. En 2014 únicamente 1 millón de francos CFA había sido destinado al conjunto de los pueblos de Kayes, que alberga estas minas.

Esperanzas decepcionadas

“Las esperanzas de las comunidades locales, por lo que concierne la mejora del nivel de vida social y económico (educación, creación de empleos, infraestructuras) no se han cumplido”, indica un político local.

Y Amadu Konaré, operador económico de esta localidad añade: “Francamente, no sabemos lo que la explotación minera ha supuesto para la población de Syama, Furu y el círculo de Kadiolo. La prueba es que la SIMISY (Sociedad Minera de Syama) no ha llegado a asfaltar ni un trayecto de menos de 100 kilómetros, entre la mina y la carretera nacional que une Mali con Costa de Marfil. Durante el invierno, ese eje es impracticable, sin contar con que la población de Furu sufre una grave penuria de agua en la estación seca”.

Ante la reacción de las poblaciones, la SOMYSI recuerda haber dotado al pueblo de Furu de un instituto, una sala de espectáculos, un castillo de agua y aulas. Insuficiente, considera la población, compara con los centenares de miles de millones generados cada año por las minas de la localidad.

Y la ONG británica Alert recuerda en su informe internacional que las “bases de las comunidades se benefician poco de la explotación minera” en la región de Kayes. En el aspecto del empleo, las esperanzas están lejos de ser satisfechas. A falta de empleos bien remunerados en las minas, los jóvenes de las localidades mineras se ven obligados a emigrar, bien a Europa bien a las ciudades.

Un universitario, originario de esta localidad, acusa al gobierno, que no hace nada o prácticamente nada para defender sus intereses ni los de las poblaciones: “No debemos exigir a las sociedad mineras, sino al gobierno y sobre todo a nuestros cargos electos, que no defienden como debieran los intereses comunitarios”.

Por su parte el gobierno explica la situación por la falta de coordinación entre las acciones de las diferentes sociedades mineras que operan en las mismas zonas geográficas. Por eso, dice, cada sociedad minera dispone de un plan de desarrollo comunitario que pone en marcha, sin concertar con las demás. La puesta en funcionamiento de los planes de desarrollo local está dejada a la buena voluntad de las sociedades mineras.

El origen de la paradoja

En el origen de esta paradoja hay un plan diabólico, pensado y ejecutado por el Banco Mundial, en beneficio de las multinacionales. Se sobreentiende que Mali no tenía mas elección que someterse al Programa de Ajuste Estructural. Una orden prescrita a nuestro país por el “médico de Bretton Woods”, el Banco Mundial. Eso era en los años 80.

Para el Banco Mundial, los Estados africanos no son capaces de disponer de una industria minera; es decir, son demasiado pobres para asumir las inversiones necesarias para las capacidades técnicas de las industrias mineras. De golpe, su diagnóstico cae como una cuchilla: exige que nuestros países se doten con de una legislación minera atractiva; beneficiosa para las multinacionales.

De esa forma, en 1995, cerca de 35 países africanos reformaron sus leyes sobre la minería. En Mali la reforma tuvo lugar en 1991, porque el todopoderoso Banco Mundial amenazaba con cerrar el grifo. Y lo que tenía que llegar llegó.

El Estado de Mali, depauperado

La brecha estaba abierta, y las multinacionales se precipitaron en ella. Con sus capitales bajo el brazo, invierten fondos en la Bolsa de Toronto destinados a África. Principalmente al sector minero. En Mali tres multinacionales detentan el monopolio del oro: Anglogold Ashanti, Rangold y Iamgold.

Según el informe de investigación de la FIDH la mina de oro de Morila es la ilustración perfecta de la gestión mafiosa de las minas de oro de Mali por parte de las sociedades mineras.

En julio de 2000, explica el informe, Rangold cede el 40 por ciento de sus permisos de explotación a Anglogold. Juntos crean Morila Limited quien, con el Estado, accionista de un 20 por ciento, dará nacimiento a una sociedad fantasma denominada Morila SA. Es ésta la que presenta a Anglogold Ashanti Services Mali SA como operador minero. El 1 por ciento de sus ventas proceden de gastos de gestión. A título de ejemplo, esta sociedad fantoche percibió en 2005 un millón de dólares por gastos de consulta. ¿Por hacer qué exactamente? Por no hacer absolutamente nada.

Otro ejemplo de la gestión mafiosa del oro maliense por parte de las sociedades mineras, según la FIDH: Morila SA, a su vez, sólo se ocupa del mineral extraído. Su extracción está encargada a otra sociedad, SOMADEX. Es una filial del grupo francés Bouygues, y se atribuye la parte del león, por haber invertido en el material de extracción del mineral. He aquí, de forma esquemática, como los fondos generados por el oro se reparten entre las multinacionales y las subcontratas.

Hay que destacar que la mina de oro de Morila está llegando a su agotamiento. Está controlada en un 40 por ciento por Anglogold Ashanti, otro 40 por ciento por Rangold Ressources, y un 20 por ciento por el Estado. En quince años de explotación ha producido más de 6 millones de onzas de oro. Pero no ha reportado, tras esos quince años, mas que unos pobres 2.000 millones de dólares.

El Estado maliense y el mínimo vital

En el curso de una conferencia de prensa organizada la pasada semana, la Organización Internacional Publiquen lo que Pagan, PCQVP en siglas, denuncia la ausencia de ganancia sufrida por el Estado, como consecuencia de las exoneraciones acordadas a las sociedades mineras. “Los contratos mineros revelan, pese a una evolución positiva, numerosos problemas que originan las considerables pérdidas de ganancias para el Estado maliense”.

Entre estos problemas se pueden citar las “numerosas exenciones otorgadas a las sociedades mineras, así como las cláusulas de estabilidad contenidas en los contratos mineros”, lamenta el informe de PCQVP. Y el mismo informe precisa que “hemos comprobado una disminución progresiva de impuestos en beneficio de las sociedades mineras de Mali. La ley minera de 1999 consagra al Tesoro maliense un 35 por ciento de sus beneficios, en lugar del 45 por ciento previsto en 1991. El código de 2012 estipula una transferencia de sólo un 30 por ciento de beneficios al Tesoro”, deplora Nuhun Diakité, coordinador del PCQPV. Los autores del informe denuncian la falta de experiencia de las personas encargadas de negociar esos contratos.

En resumen, veinte años después del boom de explotación aurífera en Mali, la población todavía espera beneficiarse de ello. El Dr. Bubu Cissé, ministro de Minas en el gobierno de Tatam Ly, actualmente ministro de Economía y Finanzas había prometido un “completo inventario de todos los contratos mineros. Si hubiera contratos revisables en función de los intereses de Mali, iniciaremos negociaciones con los socios afectados”.

Tres años después, la promesa no tiene continuidad.

Oumar Babi http://www.mondafrique.com/main-basse-lor-mali/

El partido laborista británico pone a Marx ‘de moda’

En setiembre del pasado año John McDonnell fue nombrado “ministro de finanzas en la sombra” del partido laborista, tras la elección de Jeremy Corbyn como secretario general de la organización.

A finales del año pasado eligió a la ONU para lanzar uno de sus primeros discursos. Se estaban celebrando varias sesiones para abogar por la “redistribución de la riqueza” y otras ideas “socialistas” del mismo calibre, como parte de la lucha contra el calentamiento del planeta.

Luego ante la BBC McDonnell aseguró lo siguiente: “Si observamos la mayoría de las instituciones que hoy enseñan economía, Marx se ha vuelto a poner de moda, porque la gente ha vuelto a sus análisis básicos de cómo funciona el sistema”.

“Si miramos a nuestro sistema capitalista, uno de sus analistas definitivos de su funcionamiento, sin entrar en su condena, o si está acertado o equivocado, sino los mecanismos de su maquinaria, como se formó y como se desarrollaría, fue Marx, desde luego”, declaró a la BBC.

McDonnell es como Varufakis para Syriza. Dentro de Gran Bretaña es un pez gordo. Si los laboristas consiguieran la mayoría, McDonnell sería una de las personas mas influyentes de Gran Bretaña. Ya dispone de una gran influencia en la política nacional.

Pero el partido laborista no asusta a nadie. Al fin y a la postre, para él Marx sólo sirve para “analizar” el capitalismo, no para cambiarlo. Además no es más que una moda, que tan pronto llega como se va.

Si Usted no es un laborista británico sino que se ha tomado a Marx en serio, la cosa cambia mucho. No se le ocurra levantar en público el fantasma de Marx porque le calificarán de antigualla.

Dedique su tiempo a analizar lo mal que van las cosas, y nada más.

5 detenidos en Melilla tras dos noches de movilizaciones contra el paro

La policía ha detenido a cinco jóvenes después de dos noches consecutivas de movilizaciones contra el paro en la urbanización Tiro Nacional, que luego se propagaron por otros dos barrios como Las Palmeras y la Cañada de Hidum.

En las noches del lunes y el martes de esta semana, los barrios fueron tomados por jóvenes que levantaron barricadas y las quemaron reivindicando un puesto de trabajo.

De madrugada los parados cortaron la luz y después empezaron a quemar contenedores y neumáticos, con los que formaron barricadas para cortar el tráfico e impedir el acceso de la policía al barrio.

La Policía Local cortó el acceso de vehículos por los tres lugares por donde se podía acceder en automóvil, en concreto a la altura del albergue San Vicente de Paúl en el Rastro, en la rotonda que va en dirección a los Pinos y por Averroes. Mientras tanto, provistos de material antidisturbios, la Policía Nacional cargó contra los sublevados, produciéndose enfrentamientos hasta altas horas de la madrugada.

Luego los Bomberos intentaron acceder a los barrios para sofocar los incendios en contenedores y neumáticos, pero también fueron recibidos con piedras y, tras los primeros impactos en sus vehículos, tuvieron que abandonar el lugar por orden de la policía. Sólo pudieron sofocar un contenedor quemado en la calle Almotamid, en el Rastro.

Todo esto sucedió después de que durante las movilizaciones de la primera noche del lunes, la Policía Nacional detuviera a tres de los parados, a los que considera como los dirigentes de la revuelta.

A pesar de las detenciones, los levantamiento continuaron la noche siguiente y se produjeron otras dos detenciones.

Desahuciado, detenido, muerto

El lunes un vecino de Oviedo de 30 años de edad que respondía a las iniciales L.R.B. falleció después de ser desahuciado de su vivienda en la calle Independencia.

Sobre las 13:00 horas el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Oviedo se presentó en dicha vivienda para comunicarle al desahuciado la orden de desalojo.

En un principio, L.R.B. se negó a abrir la puerta, motivo por el cual la comisión judicial solicitó la presencia de una patrulla de la policía.

Después de negociar con el vecino, la policía consiguió que abriese la puerta, comunicándole la orden de desalojo.

En un primer momento el vecino accedió a abandonar la vivienda pero, de repente, cambió de actitud y se abalanzó sobre uno de los policías, que trató de defenderse y reclamó el auxilio del resto de los componentes de la patrulla. Uno de los policías sufrió un mordisco en su pierna.

Una vez reducido y esposado, cuando era trasladado a los calabozos acusado de un delito de atentado, la policía observó que no se encontraba bien, respirando con dificultad y en gran estado de ansiedad, por lo que se dirigieron al Hospital Universitario Central de Asturias para que le atendieran.

Una vez en el hospital, mientras era tratado por personal sanitario, transcurridos unos veinte minutos, el servicio médico informó a los policías del fallecimiento del detenido, que residía en Oviedo desde 2010.

¿Se puede o no se puede?

Marta Higueras
El martes se produjo una curiosa intervención de la concejal de “Equidad y Derechos Sociales” del Ayuntamiento de Madrid, Marta Higueras, en un pleno municipal.

El punto del orden del día desnudó la complicidad del anterior Ayuntamiento del PP con los fondos buitre para desahuciar en masa a los vecinos de sus viviendas sin altercados dramáticos, follones, policías y cámaras de televisión. Todo “light”, aséptico, casi europeo.

El Ayuntamiento había sacado “por las buenas” a los vecinos de sus casas ofreciéndoles otras viviendas diferentes, de tipo social. Para ello los fondos buitre entregaban listados de vecinos a desahuciar y el Ayuntamiento los realojaba en otras viviendas, dejando el campo libre a los especuladores, que podían proceder a revender sus propiedades inmediatamente.

Todo ello sin costo económico alguno para los fondos buitre y sin costo político alguno para los buitres municipales. La concejal de Podemos y demás “mareas”, que preside la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, habló de “negocio redondo” para los especuladores, que entre 2012 y 2013 se apoderaron de casi 3.000 viviendas de protección, de las que 1.860 fueron a parar al fondo Fidere-Blackstone.

El debate iba sacando la mierda del pozo en medio de ese lenguaje universitario almibarado, propio de la posmodernidad, en donde a los fondos buitre se los llamaba “mayoristas de viviendas”.

Hasta que llegó el punto de saber si realmente se puede o no se puede, o qué es exactamente lo que se puede hacer ante el expolio. Al nuevo Ayuntamiento nadie le exigió nunca que construyeran el socialismo, ni diseñaran un Plan Quinquenal. Era algo mucho menos comprometido: saber si las nuevas coaliciones, como Podemos, responden a su nombre y a su consigna favorita: ¿se puede?

La concejal no dijo claramente que no hubiera nada que hacer, pero lo dejó caer. Se mostró pesimista y reconoció que “es muy complicado” revertir el saqueo de las propiedades municipales, a pesar de las numerosas ilegalidades cometidas, que estaban esperando un informe jurídico y bla, bla, bla, bla…

Este tipo de concejales son los que antes, en los mítines, hablaban siempre del empleo de las vías legales frente a quienes, como el PP, han utilizado las ilegales para enriquecer a los fondos buitre. Sabemos para qué sirven las vías ilegales, pero ¿para qué sirven las legales?, ¿no estamos en un Estado de Derecho?

Maidan: la deriva fascista de una contrarrevolución antirrusa

Jean Geronimo

La espectacular espantada europea del presidente ucraniano Viktor Yanukovitch fue para Washington el pretexto para su derrocamiento, en pos del control de un Estado estratégico de la Eurasia post-comunista. Esa acción concreta su viejo sueño obsesivo de la Guerra Fría: el retroceso de la potencia rusa en su espacio histórico. Contrariamente a la propaganda mediática destinada a formatear la opinión pública internacional, Yanukovitch nunca puso en cuestión el acercamiento hacia la Unión Europea seguido bajo su presidencia. Más bien buscó equilibrar la posición entre Europa y Rusia, hasta entonces inclinada hacia el “sueño europeo”. A estos efectos, quiso renegociar (de manera incorrecta) el Acuerdo de Asociación y de Libre Cambio programado el 23 de noviembre de 2013 entre la Unión Europea y Ucrania, muy poco adaptado a la desastrosa situación de su economía, y ocultando a la vez sus estrechos lazos con Rusia, que controlaba entonces la tercera parte de su capital. Como continuación a una toma de conciencia tardía y a las tentadoras proposiciones rusas del 17 de diciembre de 2013 (préstamo de 15.000 millones de dólares y reducción de un tercio del precio del gas) este brusco viraje terminó de desacreditar al “corrupto” Yanukovitch, del que Putin además lamentó la debilidad. Presionado por sus extremos, el movimiento social se politizó rápidamente, tomando una vertiente violenta. Así nació la “revolución” de Maidan.

Vamos a interrogarnos sobre la naturaleza de esta “revolución”, sancionada por la expulsión de Yanukovitch al día siguiente del acuerdo, pese a todo consensual, del 21 de febrero de 2014 entre los actores en conflicto, y cuyo respeto hubiera podido, en definitiva, evitar la sangrienta guerra civil en el sudeste.

Un putsch nacionalista, instrumentalizado por Occidente

La base fue la supuesta violación del acuerdo del 21 de febrero. Tras una dudosa “situación insurreccional” (según los términos de Jacques Sapir) organizada por fuerzas oscuras bajo vigilancia occidental, el sábado 22 de febrero de 2014 se instrumenta el golpe de Estado contra Yanukovitch. Ese día, la ONU, a instancias del Consejo de Europa, denuncia el anormal retraso de la justicia sobre los mortales incidentes en Kiev y Odesa de este putsch nacionalista, precipitado por fuerzas fascistizantes o, más bien, “claramente nazis” según J.M. Chauvier. Para Putin, los autores y el escenario de este golpe se conocen hoy perfectamente. Se sabe “cuánto cobraron, cómo se prepararon, en qué territorios, en qué países y quiénes eran sus instructores”. El golpe será, tras una corta transición política, la condición que permitió el nombramiento como presidente de Porochenko el 25 de mayo de 2014, el candidato pro-europeo más adecuado para defender los intereses del gobierno norteamericano, del gran capital y de los oligarcas del Oeste ucraniano contra el “peligro comunista”. El sueño europeo bajo el cerrojo norteamericano.

A la larga, esta inflexión pro europea de Ucrania será catalizador de su acercamiento a la OTAN, representante auténtico de la diplomacia norteamericana, como había anticipado Zbigniew Brzezinski: “La extensión de Europa y de la OTAN servirán a los objetivos tanto a corto como a largo plazo de la política norteamericana”. En esta óptica, bajo presión estadounidense, Porochenko construirá su popularidad, y su estrategia, contra la “amenaza rusa”. El 14 de setiembre de 2015 confirmaba que la “amenaza número 1 es Rusia” y, siguiendo el razonamiento, justifica su llamamiento a la OTAN. Estructuralmente impregnada desde la Guerra Fría por la doctrina Brzezinski, se orienta hacia el retroceso de la potencia rusa. El gobierno norteamericano puede avanzar sus peones y sus bases sobre el tablero euroasiático.

El objetivo de Washington en Ucrania es impedir el retorno de la influencia rusa en Europa y sobre todo oponerse a sus veleidades de dominación que, en la práctica, pondrían en cuestión la dirección heredada de la lucha anticomunista. Este principio de vigilancia estratégica sobre el continente europeo fue considerado por Kissinger como un elemento clave de la política norteamericana: “Desde que América se comprometió en la Primera Guerra mundial en 1917, su política descansa sobre la idea de que es su interés geopolítico impedir a toda potencia probablemente hostil dominar Europa”.

Esta preocupación estratégica, en el núcleo del análisis de Brzezinski, justifica el mantenimiento de una atmósfera de Guerra Fría reactivando (a través de una estrategia de desinformación) el mito del “enemigo ruso” en Ucrania. Eso explica el apoyo norteamericano a la extensión hacia el Este del espacio neoliberal europeo y su integración en el bloque otánico, contra los intereses rusos.

Al final, esta configuración explica la decisión del mando de las fuerzas aliadas en Europa, Philip Breedlove, expresado en el Congreso norteamericano en febrero de 2016, de “contener” a Rusia y si es necesario ”vencerla”. Inquietante.

Una ‘revolución’ fascistizante dirigida contra Moscú

La eliminación política de un dirigente pro ruso democráticamente elegido pero molesto, en la medida en que por una parte rechazaba la lógica ultraliberal del Acuerdo de Asociación, y por otra parte la influencia excesiva de la austeridad europea bajo control del FMI, fue el objetivo aglutinante  de la coalición anti Yanukovitch. Con una base muy heterogénea y formada por oponentes nacionalistas salidos, en parte, de corrientes neonazis, esta extraña coalición “revolucionaria” ha sido, en fin, apoyada y luego orientada por las potencias occidentales bajo impulso norteamericano. “Washington ha apoyado de forma activa el Maidan”, lamentaba Putin el 16 de octubre de 2014, hipótesis confirmada por el testimonio del 31 de enero de 2015 de Barak Obama en la cadena CNN.

Progresivamente, impulsada por una fuerza irresistible, esta curiosa “revolución” nacional-liberal del EuroMaidan se ha radicalizado, con ataques a los “enemigos” (rusos y comunistas) y con unos resultados políticos que desembocan, a partir del 15 de abril de 2014, en una terrible represión en el Este, durante la horrorosa masacre de Odesa el 2 de mayo de 2014. Una consecuencia posterior de esta evolución ha sido la creación de leyes de “descomunistización”, que llevaron a la prohibición del Partido Comunista ucraniano el 24 de julio de 2015 y, de rebote, a la sacralización de los antiguos héroes nacionalistas colaboracionistas ligados a la Waffen SS. Una preocupante revisión de la historia ucraniana, favorecedora del renacimiento de ideologías nazis representadas por temibles grupos paramilitares. Curioso.

Tendencialmente, la “revolución” de Kiev se inscribe en la prolongación de las “revoluciones de colores” de naturaleza neoliberal, sucedidas en el espacio post soviético de los años 2000, perseguidoras de la instalación de dirigentes pro occidentales cercanos a Washington, fácilmente manipulables, por tanto. La generalización inconsciente de este tipo de estrategia “revolucionaria” al Medio Oriente fue denunciada el 20 de diciembre de 2015 por Jeffrey Sachs, consejero especial del secretariado general de la ONU: “Estados Unidos tiene que cesar las operaciones secretas de la ONU tendentes a derribar o desestabilizar los gobiernos de diferentes puntos del mundo”. El curso del escenario ucraniano da la impresión de ser un mecanismo perfectamente engrasado, bajo el ojo hábil del embajador norteamericano supervisando los progresos “revolucionarios”.

El papel de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales extranjeras, así como la sorprendente injerencia de los dirigentes occidentales (J. Kerry y C.Ashton) fueron decisivos una vez más (junto a los oscuros francotiradores de Maidan) en la construcción de un “punto crítico”, provocador de la desestabilización del poder y el éxito final de esa puesta en escena revolucionaria. Hoy no hay ninguna duda de que aquellos francotiradores estaban relacionados con la oposición radical anti Yanukovitch y han formado parte, junto con las milicias pardas, de la estrategia de desestabilización del régimen pro ruso. También con una presión “democrática” anti rusa impulsada por el dúo NEID-USAID, vector de todas las “revoluciones” pos soviéticas, mediante un apoyo financiado con dólares a la oposición ucraniana y a la propaganda occidental, para reforzar la “sociedad civil”. Con un fuerte auge, este apoyo está ahora reflejado en el presupuesto norteamericano para financiar la estrategia de “disuasión” de Rusia sobre el espacio euroasiático (gastos cuadruplicados en el proyecto presupuestario de 2017), en el marco de un nuevo tipo de guerra híbrida. Al final mediante el “soft power”, la cuestión consiste en erradicar los valores soviéticos y la amenaza comunista simbolizada por el “dictador”. Putin seguiría siendo, según la extraña creencia occidental, un “homo sovieticus” aspirante a restaurar el imperio. Delirante.

El avance de la OTAN en zona pos soviética

En el marco del aumento de las tensiones ruso-norteamericanas, la vuelta de Crimea al territorio ruso puede explicarse como un intento de Moscú de mantener un puesto avanzado frente a la progresión provocadora de la OTAN en el espacio pos soviético, una periferia limítrofe definida como su glacis de seguridad. En otras palabras, Crimea se puede considerar como un “golpe estratégico” ejecutado por Putin en el tablero euroasiático, para preservar sus posiciones y defender los intereses nacionales, que se ven amenazados por el giro anti ruso de la diplomacia europea. Ese golpe victorioso fue posible por la extrema torpeza occidental en el origen del putsch nacionalista, que ofreció la oportunidad al presidente ruso (mediante el referéndum del 16 de marzo de 2014) de recuperar Crimea, y por esta vía, corregir el “error histórico” de Kruschev en 1954.  Para Putin no hay ninguna duda de que, bajo el grillete norteamericano, la OTAN sigue fiel a su antiguo objetivo de la Guerra Fría: reforzar su superioridad militar para modificar el equilibro estratégico en Eurasia. Con el fin de justificar un objetivo y “dar sentido” a su existencia, la OTAN se ha creado en Ucrania un “enemigo”, afirmaba el 14 de abril de 2016 el jefe de la diplomacia rusa, Lavrov. Para algunos Estados del antiguo bloque soviético, la OTAN se habría convertido, según H.C. d’Encausse, en “una alianza destinada a protegerlos de Rusia, sospechosa de ambiciones neoimperiales”. Esto explica sin duda la considerable extensión de las instalaciones de la Alianza en la periferia europea de Rusia, que según Washington estaría justificada por su “injerencia” en Ucrania. Sin embargo, la advertencia del Kremlin lanzada el 23 de septiembre de 2015 por su portavoz Dmitri Peskov es clara: “Todo avance de la Alianza hacia nuestras fronteras nos obligará a la adopción de contramedidas para consolidar nuestra seguridad nacional”.

El 20 de mayo de 2015, esta forma de paranoia antirrusa, mantenida mediáticamente por la desinformación (información parcial o mentirosa), se ha visto ilustrada en el discurso alarmista del jefe del Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa ucraniano, Alexander Turchinov: “La amenaza para el mundo que viene hoy de Rusia exige una reacción adecuada y acciones fuertes”. Esta demanda parece haber sido oída, porque el 23 de junio de 2015, el ministro de Defensa norteamericano, A. Carter, ha confirmado la instalación “temporal” de armas pesadas en Europa central y oriental, en respuesta a las “provocaciones rusas”, violando el Acta entre OTAN y Rusia firmado el 27 de mayo de 1997. A principios de febrero de 2016, Carter anunció la multiplicación por cuatro de la ayuda norteamericana a sus aliados europeos en 2017, tras “la agresión rusa en Europa del Este”.

Para H. Kissinger, la OTAN mantiene su función histórica anti rusa, centrada en la protección de Europa: una “política de seguridad contra un nuevo imperialismo ruso”. Hoy, los gastos militares de la OTAN (800.000 millones de dólares) son 11 veces mayores que los de Rusia (70.000 millones de dólares), y por este motivo crean una peligrosa asimetría. Esta presión psicológica surrealista contra Rusia ha reactivado en la práctica el instinto de supervivencia existente en la época soviética contra el eje OTAN-USA.

Al final, y a pesar de la recesión económica demostrada en la caída del 3,8 por ciento del PIB en 2015, Putin ha confirmado para 2016 la continuidad del esfuerzo militar “defensivo” de Rusia, mediante una elevación del presupuesto. Los viejos reflejos están de vuelta.

La crisis en Kiev refleja una especie de partida de ajedrez entre norteamericanos y rusos, a través de la oposición neo-ideológica entre los ejes euroatlántico y euroasiático, en el que Ucrania sería una pieza decisiva, el pivot. Haciendo de Ucrania una “bomba de tiempo geopolítica”, esta configuración estratégica ha justificado el refuerzo de la OTAN en Europa del este, para “resistir a la presión de Rusia” según las declaraciones, a principios de marzo de 2016, del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg. El 17 de marzo de 2016, A: Carter definió a Rusia como la principal “amenaza mundial” para los Estados Unidos.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/maidan-les-derives-fascistes-dune-revolution-anti-russe/5522170

El cineasta que se atrevió a contar el Caso Magnitsky

Andrei Nekrasov
Aunque vive en el extranjero, al cineasta Andrei Nekrasov es frecuente verle en Moscú encabezando las manifestaciones contra Putin. Ha publicado numerosos artículos contra el Presidente ruso y los intoxicadores de Reporteros Sin Fronteras le incluyeron entre el elenco de perseguidos y censurados en Rusia.

Pero ahora a Nekrasov le han censurado un documental en… Francia y los farsantes de Reposteros Sin Fronteras no han movido los labios. Tanto el Parlamento Europeo como la cadena franco-alemana de televisión Arte programaron la exhibición del documental para el 27 de abril y lo retiraron de la circulación en cuanto se dieron cuenta de que no era lo que esperaban.

Nekrasov inició hace tres años un documental sobre el Caso Magnitsky, un abogado del fondo buitre Hermitage que dirige B.Browder, que murió en una cárcel de Rusia en 2009. Lo que hasta ahora creíamos saber es que Magnitsky había muerto por falta de atención médica, un eufemismo que significa que Putin y los suyos lo mataron o lo dejaron morir.

Entonces los medios europeos dijeron que el motivo del asesinato fue que Magnitsky habría descubierto las malversaciones cometidas por Putin y su entorno político más inmediato, un asunto que fue convenientemente aireado por la prensa europea al más puro estilo amarillista, que llegó a crear listas negras de políticos adictos a Putin con los que no convenía relacionarse.

Era un bocado muy apetecible para un cineasta como Nekrasov, que inició una investigación convencido de que los buitres financieros como Browder y Hermitage no son gente tan mala como algunos lo pintan.

Pero después de tres años de trabajo, al final el guión de Nekrasov dio un giro completo, poniendo de manifiesto que la prensa europea había vuelto a contar otro de sus vodeviles. Una vez terminado el documental, ni el Parlamento Europeo ni la cadena Arte han querido emitirlo.

La mentira se difunde y la verdad se esconde bajo las alfombras. Nada nuevo, pues.

Fuente: http://echo.msk.ru/blog/andnekrasov/1757476-echo/

En Ucrania los vecinos impiden que los fascistas derriben un monumento a Lenin

La semana pasada los habitantes de Limanskoe, en Odesa, se enfrentaron a los soldados del batallón fascista Azov que pretendían derribar un monumento a Lenin.

Los fascistas llegaron a la localidad en un autobús para cumplir la legislación aprobada por la Rada en abril del pasado año que ordena destruir todos los símbolos de la época soviética.

Cuando ya habían destruido su parte superior, un grupo de vecinos se acercó para increparles, produciéndose un altercado, por lo que más vecinos se fueron agrupando en los alrededores.

Ante una situación tensa, los fascistas volvieron a subir precipitadamente al autobús y abandonaron el lugar, mientras los vecinos les lanzaban gritos de ¡fascistas! e ¡hijos de puta!

Algunos de los presentes grabaron el incidente, que se puede ver en internet (*).

En Ucrania la destrucción de obras monumentales soviéticas comenzó en diciembre de 2013, pero hasta el año pasado la Rada no aprobó una ley que prohibía el uso de los emblemas de la época soviética. Su objetivo es la reescritura de la historia de Ucrania.

Desde entonces la destrucción de monumentos y obras escultóricas creadas por prestigiosos artistas soviéticos ha sido vertiginosa, a pesar de la oposición de los ucranianos.

Otros han convertido la destrucción en un negocio. Su valor artístico e histórico es tan importante que algunos avispados se han apoderado de numerosos símbolos soviéticos para venderlos. A pesar de que los precios no detienen su ascenso, cada vez hay más compradores, tanto dentro como fuera de Ucrania.

Recientemente en Kiev se ha vendido una estatua de bronce de Lenin pintada con los colores nacionales ucranianos, azules y amarillos, por 15.000 dólares. No quieren a Lenin pero no les importa quedarse  con el dinero que su recuerdo genera.

(*) Одесситы подрались с ‘Азовом’ из-за Ленина
http://www.youtube.com/watch?v=tlGmHhQvbCA

El monopolio Bin Laden entra en bancarrota

El monopolio de la construcción Bin Laden, una de las mayores empresas saudíes que hace frente a graves dificultades financieras, ha despedido a 77.000 trabajadores extranjeros.

Además de los despidos, hay salarios impagados y acciones de protesta de los obreros de Bin Laden, promotor de grandes obras y proyectos urbanísticos en Arabia saudí, que se ha hundido por la caída de los precios del petróleo.

A los 77.000 obreros extranjeros que han sido despedidos les han dado sus visados para que abandonen Arabia saudí. En total en Arabia saudí trabajaban de 200.000 extranjeros para la multinacional de la construcción.

Esta ola de despidos también podría afectar a unos 12.000 de los 17.000 saudíes empleados como directivos, ingenieros, agentes administrativos y capataces.

El Grupo Bin Laden es una empresa familiar fundada en 1931 por el padre del dirigente de Al-Qaeda. Sus intereses han estado siempre estrechamente relacionados con los de la familia Bush en Estados Unidos.

La masa salarial que el monopolio adeuda a los obreros asciende a unos 2.000 millones de riyales (466 millones de euros) y sus proyectos en Arabia saudí y el extranjero se estiman en 136 millones de riyales (32 millones de euros).

El Grupo Bin Laden contrató los trabajos de expansión de los Lugares Santos en La Meca. Sin embargo, ha sufrido una crisis sin precedentes después de las sanciones del gobierno saudí tras la caída de una grúa en Meca, que causó más de 100 muertos.

Otras empresas saudíes también están en bancarrota.

Los ataques químicos contra la población siria fueron obra de Estados Unidos

El periodista Seymour Hersh
Un informe británico de inteligencia señala que el gas sarín que los yihadistas sirios utilizaron en agosto de 2013 en la Guta oriental, en la provincia de Damasco, no procedió de los depósitos del ejército sirio y que la antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton, aprobó la entrega a los yihadistas de armas químicas procedentes de Libia.

En dos artículos publicados en el London Review of Books titulados “¿De quién es el sarín?” y “La línea roja y la línea de las ratas”, el periodista Seymour Hersh señala que Obama culpó falsamente al gobierno de Bashar Al-Assad por el ataque para que sirviera de excusa para invadir Siria.

En 2012 Estados Unidos, Arabia saudí, Turquía y Qatar alcanzaron un acuerdo secreto para llevar a cabo un ataque químico con gas sarín y culpar a Assad para que Estados Unidos tuviera una excusa para invadir Siria y derrocar a su presidente.

“Según los términos del acuerdo, la financiación provendría de Turquía, Arabia saudí y Qatar. La CIA y el MI6 británico fueron los responsables de conseguir las armas de los arsenales de Gadafi para trasladarlas a Siria”.

Hersh no aclara si tales armas incluían los componentes químicos para la fabricación de gas sarín que estaban almacenados en Libia, pero ha habido muchos informes independientes de que la Libia de Gadafi poseía tales depósitos y también de que la embajada de Estados Unidos en Trípoli estaba trasladando las armas capturadas al ejército de Gadafi hacia Siria a través de Turquía.

En un artículo publicado el 7 de octubre de 2013, titulado “Altos responsables de Estados Unidos y Arabia saudí culpables de las armas químicas en Siria”, el periodista Christoph Lehmann también afirmó que “las evidencias conducen directamente a la Casa Blanca, al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor Martin Dempsey, al director de la CIA John Brennan, al jefe de la Inteligencia saudí Príncipe Bandar bin Sultan y al Ministerio del Interior de Arabia Saudí”.

El análisis definitivo de los restos químicos, el Lloyd-Postal Report, elaborado por dos estadounidenses, afirmó que el informe del gobierno de Estados Unidos “podía no ser correcto posiblemente”. En otras palabras: Obama había vuelto a mentir. El gas sarín empleado no era del tipo que el ejército sirio tenía en sus arsenales.

Ahora Hersh involucra a Hillary Clinton directamente. En una entrevista con Alternet.org a Hersh le preguntan por el papel que desempeñó la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos en el operativo de la embajada norteamericana en Bengasi para reunir armas de los arsenales libios y enviarlas a Siria a través de Turquía.

Hersh señala que “el embajador norteamericano que murió en Libia era conocido como alguien que, por lo que se, no  se interpondría en el camino de la CIA. Se reunió con el jefe de estación de la CIA y con la empresa naviera que llevaba las armas. Estuvo ciertamente implicado y era consciente de todo lo que estaba ocurriendo. Y no hay forma de que alguien que ocupaba una posición tan sensible no hablara de ello a su jefa [Hillary Clinton] por cualquier canal”.

El periodista le pregunta a Hersh acerca de una referencia de su libro sobre la muerte de Bin Laden en el que dice que la Casa Blanca rechazó un plan para atacar 35 objetivos en Siria suministrado por la Junta de Jefes de Estado Mayor por no ser lo suficientemente perjudicial para el régimen de Al-Assad.

La Casa Blanca propuso una lista de objetivos que incluía infraestructuras civiles. ¿Cuál habría sido la suerte de cientos de miles de civiles si el propuesto ataque de la Casa Blanca hubiera tenido lugar?

Hersh señala que la tradición norteamericana ha sido siempre la de ignorar las bajas civiles (daños colaterales) en los ataques estadounidenses o a veces incluso las ha provocado deliberadamente (para aterrorizar a la población para que se rinda), como fue el caso de Irak.

El periodista insiste en preguntarle por qué Obama estaba tan obsesionado con reemplazar a Al-Assad en Siria, dado que el vacío de poder que seguiría sería llenado por los yihadistas. Hersh contesta que no sólo él, sino también la Junta de Jefes de Estado Mayor, se lo preguntaba. Nadie podría figurarse el por qué. Dice que la política norteamericana siempre había estado contra Assad. Punto.

Hersh recuerda que la CIA dio un golpe de Estado en Siria en 1949 y derrocó a un dirigente democráticamente elegido con el fin de permitir que un oleoducto con petróleo saudí atravesara Siria hacia Europa. La construcción del oleoducto comenzó al año siguiente, pero nunca se terminó.

Mediante golpes de fuerza Estados Unidos ha derrocado a varios dirigentes de la región, como Mossadegh en Irán, Saddam Hussein en Irak, Gadafi en Libia, etc. Lo mismo ha sucedido con otros dirigentes mundiales como Arbenz en Guatemala, Allende en Chile, Yanukovich en Ucrania, etc. Muchos de ellos eran aliados de Rusia. Otros querían un rumbo independiente para su país. En la actualidad, Estados Unidos apoya el derrocamiento de gobiernos nacionalistas o de izquierdas en América Latina como Rousseff, Maduro, Correa, Morales y otros. En Siria, Estados Unidos lo ha intentado, pero ha fracasado.

Obama buscó llenar Siria de yihadistas extranjeros para utilizarlos como fuerzas terrestres para sus bombardeos, pero dejó la función de pagarles en manos de los saudíes y otros aliados. Erdogan dio vía libre a los yihadistas en su territorio y les permitió vender su petróleo y objetos robados en Turquía. Sus servicios secretos les enviaron dinero y armas y su Ejército ha enviado incluso soldados a Siria o ha bombardeado a tropas sirias para apoyar a los yihadistas.

Estados Unidos quiere llevar el petróleo saudí y el gas qatarí a Europa a través de Siria para asestar un golpe económico a Rusia. Esto ha ido acompañado del golpe de estado en Ucrania y de sanciones contra Moscú. A esto hay que sumar la creación de una serie de bases para rodear a China. Todo ello se enmarca dentro del plan de Estados Unidos para dominar el mundo en el siglo XXI.

La resistencia de Siria y el apoyo de Rusia e Irán, que podrían haber llegado a una guerra caliente con el fin de proteger a su aliado sirio, acabó frustrando los planes de Estados Unidos y sus aliados.

Mientras, los grandes medios de comunicación siguen ignorando esta información con el fin de que la opinión pública norteamericana y mundial no se entere de que la antigua secretaria de Estado de Estados Unidos y candidata a la presidencia y su actual presidente fueron responsables del ataque químico de Guta, dirigido a culpar a un dirigente extranjero y provocar la invasión de un país.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=126806&frid=24&cid=24&fromval=1&seccatid=25

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