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Autor: Diego Herchhoren (página 12 de 14)

El sueño de los fascistas: la calle será suya si no nos rebelamos contra el Estado de Alarma

Stop Vox: un encuentro antifascista estatal para idear cómo acabar ...Diego Herchhoren
 
Creemos que por un exceso de tradicional autocensura que existe en la abogacía española, que es la que tendría que estar en primera línea de frente ante la normalización del abuso, se están haciendo numerosos artificios verbales para evitar decir lo que los profesionales de la “técnica jurídica” vienen meditando desde hace semanas, y es que la promulgación del llamado “Estado de Alarma” es la consagración de un autogolpe (jurídica y técnicamente chapucero, todo hay que decirlo) en el que se ha facultado al poder ejecutivo y en concreto al Ministerio del Interior a desarrollar una práctica política que conocen desde hace tiempo y al dedillo: se ha establecido un régimen fascista por Decreto, y la izquierda todavía no se ha dado cuenta.

Y es que bajo este título queremos expresar algo que va mucho más allá de las consideraciones legales del Real Decreto 463/2020. Si bien es cierto que la política de “normalizar la excepción” no es la primera vez que se aplica en la España constitucional (en 2009 el PSOE gobernó en Euskadi suprimiendo previamente a un 15% del electorado abertzale), sí es cierto que esta es la primera vez que se aplica de manera generalizada.

Ha sido suspendido el derecho a la libertad ambulatoria, el derecho de manifestación, se está aplicando vigilancia exhaustiva a las redes sociales mediante fórmulas de investigación prospectiva -prohibidas en nuestro derecho- y que se han anunciado como el que anuncia una oferta de patatas fritas, y además, se ha promovido desde la propia Administración fórmulas de adhesión política con las estructuras del régimen encargadas de preservar el statu quo (Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas). Y por los mensajes que se transmiten, esta “normalización de la excepción” viene para quedarse.

Uno de los grandes problemas que tienen los pueblos con escasa cultura política (el pueblo español no la tiene) es la imposibilidad de percibir la trastienda de aquellas decisiones que precisamente mayor trascendencia tiene para la sociedad. Por ejemplo, la externalización de servicios públicos o la intermediación de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT’s) fueron bien vistas cuando se anunciaron, porque formalmente acababan con la ineficiencia de la Administración y obligaban a la masa salarial “a ganarse el pan” porque se había transmitido a la sociedad que el empleado público era generalmente vago y aun encima no se le podía despedir. Sin embargo, bastaba hacer una lectura de cómo iba a ser el mundo del trabajo a una década vista para concluir que se trataba de una gran mentira, y el empobrecimiento generalizado de estos últimos años es la consecuencia de aquello que con tan buenos ojos una mayoría de la clase trabajadora española aceptó sin rechistar (o al menos no tanto como se debía).

El Estado de Alarma es un caso idéntico cuyas consecuencias serán advertidas, si nada lo impide, dentro de un tiempo y con mucha sangre en el río, y es que la tibia y complaciente respuesta de la izquierda española nos augura mucho dolor. Es sorprendente como en los cenáculos progres se habla del futuro “distópico” de decenas de películas de culto pero sin embargo mantienen una ceguera insoportable ante la evidencia que tiene ante sus narices.

El Ejército Español, a modo de ejemplo, intentó poner en marcha la llamada semanas atrás “Operación Zendal”, por la que las Fuerzas Armadas acompañarían equipos de vacunación durante varias semanas, y donde se harían test forzosos a miles de personas. No es una escena de los fascistas que gobiernan en la Inglaterra de la serie Years and Years; es España, abril de 2020 y ante nuestras propias narices.

El jurista y filósofo austríaco Hans Kelsen afirmaba que “la interpretación es un acto de voluntad” y cuando un gobierno delega en las fuerzas de seguridad -con un largo culto al abuso de poder- la aplicación individual de una norma en blanco, se pone en juego tanto reglas jurídicas como metajurídicas (en profano: el gobierno envía un mensaje de libertad de actuación al ejecutor de la norma).

La decisión de los escalones operativos de las Fuerzas Armadas y de la Policía o la Guardia Civil no es ajena tampoco a la política o a las ideologías, de la misma manera que no lo son los preceptos de una ley respecto a la ideología o ideologías que alumbran la política.

Cuando un Ministro del Interior, que tiene un triste pasado en materia de derechos humanos en la llamada “lucha antiterrorista” extrae del contenido general del Real Decreto -que en principio tenía como única finalidad luchar contra una supuesta emergencia sanitaria- que se deben perseguir “los bulos” por una cuestión de orden público, quiere decir que hay algo metajurídico en este Estado de Alarma; un mensaje que los elementos más reaccionarios de la estructura del Estado han captado perfectamente.

Porque si estuviéramos bajo la égida de un gobierno progresista, podría haber conclusiones metajurídicas de muy distinto pelaje. Podrían haberse intervenido los depósitos bancarios superiores a determinadas cantidades para hacer frente a la emergencia económica, a los efectos de garantizar la liquidez de las ayudas a quien lo está pasando peor. Se podría haber promovido un decreto de garantías alimentarias que proporcionara alimentos frescos a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Sin embargo no ha sido así, ya que por un lado se ha librado 200.000 millones de euros en avales a la banca para que no sufra pérdidas por posibles impagos de las líneas de crédito que se han comprometido a entregar, y por otro se sigue discutiendo si las rentas más bajas tienen derecho o no a 426 míseros euros al mes, ya que según “prestigiosos economistas”, esto podría hacer “quebrar el sistema”.

Este ejemplo que hemos dado puede ser de cierta dificultad técnica, pero hay algunos más burdos: el más evidente es que el único uso del espacio público puede hacerse sólo para ir a trabajar, y ya está. Ese sueño del fascismo español de aquello de “de casa al trabajo y del trabajo a casa” es ya una realidad.

Inevitablemente, cuando nos encontramos ante un cercenamiento de derechos fundamentales encubierto en una nebulosa normativa, es habitual que quien quiera analizar o predecir qué pasos se van a dar, tenga que utilizar una cierta “bola de cristal” o hacer cierta “política ficción”, como decía Manuel Vázquez Montalbán. Puede haber cierto margen de error, pero normalmente se suele acertar.

Una de las predicciones que podemos sacar es que se avecina una reducción drástica de la conflictividad laboral. ¿Quien se animaría en las actuales circunstancias a exigir mejoras en sus condiciones salariales “cuando todos deberíamos remar en la misma dirección”?.

En filosofía del derecho, esto sería la fundamentación metafísica de la realidad. ¿Cuál sería “esa misma dirección”?, volver a la normalidad. ¿Y cuál es esa normalidad?, la de un marco político y económico donde las diferencias económicas entre el que más tiene y el que menos sigan progresando como hasta ahora. La conclusión es esta: no hay lugar para la redistribución de la riqueza bajo una situación de excepción.

Y esta es precisamente la conclusión que cualquier comunista tiene que atacar con máxima energía, puesto que la excepción ahora es la norma. Los abusos policiales se han generalizado; se han prohibido las reuniones públicas; se ha penalizado el debate sobre la veracidad de los datos sobre qué es el coronavirus; se han intervenido las comunicaciones de manera masiva…y podemos continuar.

Con todas las reservas que toda afirmación respecto al futuro debe comportar, puede decirse que la trama ideológica del Estado de Alarma coincide a la perfección con los principios políticos que las principales empresas españolas vienen sosteniendo desde hace tiempo. Se trata de una oportunidad de oro para el capital, y las consecuencias se empiezan a notar.

Si hay convicción política de los comunistas de que estamos bajo un Estado de Excepción y donde las garantías mínimas que hasta ahora existían han sido suprimidas, entonces nuestro deber es rebelarnos contra este Estado de Alarma. Si no tenemos esa convicción, deberemos esperar a contar los muertos que dejará no el coronavirus, sino el capitalismo.

Una empresa vinculada a Donald Rumsfeld tiene ya la ‘vacuna’ contra el coronavirus, igual que con la Gripe A

Las acciones de la empresa farmacéutica Gilead Sciences se han disparado tras la publicación de un supuesto estudio de la Universidad de Medicina de Chicago que mostraba ua rápida recuperación en 125 pacientes infectados con el Covid-19 que han sido tratados con Remdesevir, un antiviral cuya patente ostenta el propio laboratorio.

La noticia ha corrido como la pólvora y los medios de comunicación de todo el mundo están repitiendo como loros la esperanza en esta vacuna. Sin embargo, esta historia parece repetir el guion que en su día se desarrolló con la Gripe A, ya que uno de los principales accionistas de esta empresa es el ex Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y que fue en su día su Director General.

Gilead Science, uno de los principales proveedores de tecnología química del Pentágono, es además el laboratorio responsable de la muerte de 73 ciudadanos georgianos víctimas de los experimentos que esta empresa realizó en el período 2007-2018, y que según denunciaron en su día portavoces del gobierno de la Federación Rusa, responden a experimentos de guerra bacteriológica.

En el caso de la declarada “epidemia” de Gripe A del año 2009 fue el Tamiflú, también inventado por Gilead Sciences y que forma parte del catálogo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el medicamento galardonado como “eficaz” para curar la gripe causada por el virus mutado H1N1, causante de los brotes de la llamada influenza porcina en México y Estados Unidos.

El consejero de la malograda OMS, Marion Koopmans, declaró en marzo de 2018 al diario The Telegraph advirtiendo del peligro que suponía una enfermedad a la que se bautizó como X, siendo la primera vez en la historia de la medicina mundial en la que se hacía un llamamiento para prevenirse de una enfermedad inexistente. Les aseguramos que no es una broma.

El comunicado en su día difundido decía que “La enfermedad X representa el conocimiento de que una epidemia internacional grave podría ser causada por un patógeno que actualmente se desconoce”, algo así como el hombre del saco.

Quien afirmó esta estupidez fue John-Arne Rottingen, director ejecutivo del Consejo de Investigación de Noruega y asesor científico del comité de la OMS.

También dijo que la enfermedad X podría ser provocada por una enfermedad zoonótica, una que salta de animales a humanos, y luego propagarse para convertirse en una epidemia o pandemia de la misma manera que el virus de la gripe A.

No hace falta reducir estos datos a “teorías de la conspiración”, pues básicamente lo que hizo la OMS es dar un cheque en blanco para la creación de supuestas enfermedades, para luego fabricar los remedios. Sería algo parecido a provocar una guerra para luego vender hospitales.

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— Esas epidemias que se ensayan previamente para que luego nada sea una sorpresa: el caso del ántrax

La caída del IPC encubre un fraude organizado a las economías domésticas

El precio del consumo registra la caída más alta en CeutaDiego Herchhoren
El Índice de Precios al Consumo (IPC) es un indicador absurdo que economistas y sindicalistas asalariados utilizan de manera recurrente para justificar sus sueldos. 
Es un engaño organizado por el cuál se decide, sin excesiva transparencia, si los salarios o jubilaciones aumentan o disminuyen en función del llamado «coste de la vida«.
El ÍPC del mes de marzo, según el INE, ha caído en picado en su tasa interanual (0,7%), tras 43 meses de subidas. Es decir, según la Administración «vivir es más barato» porque, de acuerdo a su base estadística ya no nos vamos de viaje al Caribe, gastamos menos en joyas o menaje del hogar y tenemos gasolina más barata. 
Seguro que sus bolsillos lo han notado muchísimo. Por cierto, recuerde que su hipoteca y las posibles variaciones de precio que pueda tener, no afectan al IPC, porque ni siquiera se lo tiene en cuenta. 
El problema viene cuando vemos qué consecuencias puede tener esta «caída» estadística en nuestras vidas, que no son baladís. Gracias a esta medición fraudulenta del precio de las cosas, la burguesía está preparando su batería ideológica para que los salarios y las fuentes de ingresos de la «economía subalterna» sean revisados a la baja, ya que de ninguna manera esta medición ha contemplado las subidas de precios que se han podido detectar en los últimos días en frutas, verduras, conservas y carnes (porque la clase trabajadora no come joyas ni viajes combinados), que son los productos del día a día.
De hecho, incluso días antes de que se publicaran estos datos del IPC, ya el Ministerio de Trabajo publicaba datos por los cuáles las subidas salariales pactadas no se iban a cumplir en sus términos «a causa del coronavirus«, y con expectativas de nuevas bajadas. Vaya al banco a pedir que le rebajen la hipoteca «a causa del coronavirus«, a ver qué le dicen.

Hagamos un ejercicio: hacer como si el coronavirus no existiera pero todo lo demás sí

Patria InSurGente » Posible Crisis Del Capitalismo A Principios De ...Diego Herchhoren

El adjetivo de moda: conspiranoico. La forma de reducir una idea al absurdo con objeto de denigrarla: teoría de la conspiración.

No vamos a proponer una tesis alternativa del origen y trasfondo del coronavirus, sino que vamos a hacer un ejercicio de seis puntos, consistente en hacer una simulación sobre todo lo que está ocurriendo en estas últimas semanas, pero purgando el manido coronavirus de la ecuación.

Esta historia simulada habría empezado en enero de 2020.

1. Crisis de superproducción y caída de la economía
Las previsiones derivadas de la caída de las exportaciones alemanas ha tenido el efecto esperado en España, quizá más rápido de lo previsto. Alemania ha concentrado su producción en el propio territorio y ese nivel de exposición de la economía española, que exporta el 10,7% de sus productos a este país y el 65% al resto de la UE en el 2019 ha tenido efectos drásticos: caída de la actividad industrial y como consecuencia, caída en el sector servicios.

2. Las principales empresas recortan actividad

Esto ha traído como consecuencia despidos masivos en varios sectores. El caso de Acciona, contratista de la fábrica Ford de Almussafes (Valencia) es el laboratorio de una crisis generalizada. Aparte, el sector agrícola se ha echado a la calle a tenor de la caída de sus ingresos y la especulación en el sector agroalimentario, así como los precios que imponen los sectores más concentrados de la producción de alimentos a nivel mundial.

3. Comienzan las protestas

Ha habido varios cortes de carretera por parte de los agricultores, así como manifestaciones y disturbios en algunas ciudades. Aparte, ha habido una sangría de desahucios como consecuencia del aumento de los precios de la vivienda, y hay una especie de «calma chicha» que la propia Policía viene advirtiendo desde hace meses.

4. Gabinete de crisis

Los datos de desempleo comienzan a preocupar. A la cifra oficial hay que añadir autónomos que han perdido poder adquisitivo y las personas que viven en la economía informal, que se estiman en dos millones de personas. La cosa se calienta, y todo parece estar a punto de una mecha.

5. Contención social: subsidios y despliegue policial

El gobierno enfrenta la situación con dos líneas de actuación en materia de seguridad nacional: la provisión de un ingreso mínimo que permita descomprimir la carestía ligeramente, y una contención en la calle con el despliegue de Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas.

6. ¿Calma?

No lo sabemos. La situación en el resto del mundo tampoco acompaña a la deseada «paz social» y solo una terapia de choque podría hacer que la población no respondiera a este desastre echándose a la calle. Si bien las consecuencias de esta crisis vienen de hace tiempo y estaban ya previstas, lo peor está por venir.

Esta simulación es una mera fantasía del autor; cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Ni las propias fuerzas armadas se toman en serio el Estado de Alarma: bares abiertos, barracones y eventos a pleno

Diego Herchhoren
La residencia militar de Rota está abierta, y su servicio de cafetería a pleno rendimiento. Está reservada a oficiales y suboficiales del ejército español, y sólo se accede con reserva. Según puede verse en las imágenes, es un espacio libre de «estado de alarma«. 
Según la organización clandestina «Ciudadanos de Uniforme«, esta es la tónica habitual al interior de las fuerzas armadas, que tienen por boca de su JEMAD, el General Villarroya, que librar «una guerra» contra el coronavirus, pero donde las restricciones son para los demás.
Parecería como si los mandos del Ejército no tuvieran demasiada fe en las medidas adoptadas, ya que no es la única situación que se ha puesto de manifiesto días atrás. 
Otro destacamento militar, la Brigada Guzmán el Bueno X, a cargo del general de brigada Ignacio Olazábal, mantiene sus pabellones de literas intactos, donde diariamente de 13 a 15 soldados duermen sin respetar la distancia de seguridad que sin embargo se aplica al resto de la población.

También han identificado casos de aislamiento chapucero en la propia Brigada Paracaidista que está patrullando por las calles de España, que viola el estado de alarma que la propia BRIPAC supuestamente tiene que hacer cumplir. 
Las Fuerzas Armadas, por alguna razón, no parece que crean demasiado en esta Ley Marcial decretada por el gobierno. ¿O es que están exponiendo la salud de sus soldados?.
Imágenes del aislamiento en la BRIPAC:

De cómo España, Francia e Italia han instrumentalizado el COVID-19 para fines ajenos al COVID-19

Resultado de imagen de covid 19 capitalismoDiego Herchhoren, basado en un texto de Thierry Meyssan.
@elbuenjuicio
Artículo relacionado sobre la «pandemia» de Gripe A en 2006: «El tamiflú, Donald Rumsfeld y el negocio del miedo» 
En las guerras modernas, la necesidad de involucrar a la población en el apoyo a medidas ajenas a sus necesidades ha sido un elemento esencial. Desde la auto voladura del Maine por parte de los EEUU para convencer a la población de que España era un enemigo en la Guerra de Cuba, hasta los atentados del 11 de septiembre, donde merecería la pena que todas las personas repasaran cómo ha ido cambiando su percepción de aquellos hechos desde aquella fecha hasta hoy, cuando un tal Jose María Aznar se sumó a la «alianza» mundial contra un terrorismo que no se sabía muy bien qué era y cuyas tesis hoy ya no sostiene nadie con un mínimo de sensatez. La receta es siempre la misma: ‎recurrir a la presión psicológica para lograr que la gente haga voluntariamente cosas sobre ‎las cuales se sabe que son inútiles, pero que mantienen a la gente entretenida.

«Por ejemplo, en 2001, todo el mundo sabía que las personas acusadas de haber secuestrado ‎los aviones implicados en los acontecimientos del 11 de septiembre no aparecían en las listas de ‎pasajeros de esos aviones. Sin embargo, bajo el shock de los acontecimientos, la gran mayoría ‎aceptó sin chistar las acusaciones absurdas que emitía el entonces director del FBI -un tal Robert ‎Muller- contra los «19 secuestradores aéreos». Otro ejemplo: todos saben que el Irak ‎gobernado por el presidente Saddam Hussein disponía únicamente de viejos cohetes Scud soviéticos de ‎sólo 700 kilómetros de alcance, pero numerosos estadounidenses hermetizaron las puertas y ‎ventanas de sus casas para protegerse de los gases que el «diabólico dictador» planeaba lanzar ‎utilizar contra Estados Unidos. Hoy en día, tratándose del Covid-19, el confinamiento ‎voluntario a domicilio es lo que convence a cada cual de que la amenaza realmente existe«, afirma Thierry Meyssan en Red Voltaire.

Hay que recordar que el confinamiento de personas sanas sigue siendo una medida que no tiene unanimidad en la comunidad científica, ya que existen criterios que apuntan que sólo deben ser confinadas aquellas personas que presenten o hayan estado en entornos con síntomas.

Y ‎sobre todo, hay que recordar que el índice de mortalidad de esta epidemia no es significativo en comparación con una gripe común, bastante más mortal. ‎


Los casos de Italia, Francia y España

En Italia, se trató primero de aislar las regiones contaminadas siguiendo el principio de la ‎cuarentena, pero después se ha tratado de aislar a los ciudadanos unos de otros, lo cual implica ‎el uso de una lógica diferente. ‎

Según el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ‎el confinamiento de toda la población a domicilio no apunta a vencer la epidemia sino a ‎ganar tiempo ante el contagio para que los hospitales no colapsen ante una afluencia excesiva ‎de enfermos. En otras palabras, no es una medida de carácter médico sino de naturaleza ‎puramente administrativa y no hará disminuir la cantidad de personas infectadas sino que sólo ‎distribuirá los casos en un periodo de tiempo más largo. ‎España, bajo el gobierno de PSOE-Unidas Podemos, ha seguido a pies juntillas esta lógica.

Para convencer a los italianos y a los franceses de que esa decisión se justifica, el primer ministro ‎italiano Conte y el presidente francés Macron dijeron contar con el apoyo de comités de expertos ‎científicos. Por supuesto, esos comités no tienen objeción en que la gente se mantenga ‎se quede en casa… pero tampoco se oponían a que continuaran sus ocupaciones ‎habituales. Después, Conte y Macron hicieron obligatoria la presentación de un formulario oficial ‎por parte de las personas que salen a la calle. Se trata de una declaración personal bajo palabra ‎de honor que las personas presentan llenando un documento que lleva el membrete del ‎ministerio del Interior, declaración que no es objeto de ninguna verificación. ‎

En el caso español, la pátina franquista de las medidas se percibe a la hora de anunciarlas. Un supuesto experto epidemiológico reclutado por sus dotes de comunicador, flanqueado por un alto cargo policial, un jefe del Ejército y otro de la Guardia Civil.

En definitiva, los gobiernos de Italia, Francia y España asustan a la población emitiendo imposiciones ‎inútiles, que los médicos especializados no aprueban: como la recomendación de portar ‎constantemente guantes y máscara.
La OMS dice lo que no dice para luego decirlo
Y lo más curioso de todo es la absoluta unanimidad mediática a la hora de encolumnarse detrás de las medidas y de la terapia de shock psicológico a la que se somete a la población, haciéndola partícipe de unas disposiciones completamente injustificadas. ¿Alguien puede explicar con algo de racionalidad qué hace el Ejército patrullando las calles, cuando los servicios hospitalarios, los únicos capaces de enfrentar un virus, están colapsados?.  ‎
Otra de las formas de hacer que la población se someta a decisiones ilógicas es basar estas en una supuesta conclusión obtenida por un organismo internacional de referencia.
La Organización Mundial de la Salud, que como vimos en un post anterior, para nada es una organización neutral ni política ni económicamente, ha sido sin embargo la trinchera intelectual para tomar estas medidas de confinamiento de la población. Ahora que está tan de moda el término fake news, pues sí, esto es una fake news, ya que la OMS nunca ha recomendado la aplicación de la Ley Marcial que han decretado España, Francia e Italia, más bien al contrario.
Tedros Adhanom, director general del organismo, en su comunicado de 11 de febrero, declaró lo siguiente:
«Mi decisión se basó en las recomendaciones del Comité de Emergencia convocado con arreglo al Reglamento Sanitario Internacional para examinar los datos y las tendencias más recientes del brote.

Sobre la base de esas recomendaciones, pedí que se adoptaran medidas en siete áreas cruciales.

Esas medidas incluían: no restringir los viajes ni el comercio a raíz de la información actual; incrementar el apoyo internacional a los entornos frágiles; acelerar el desarrollo de vacunas, tratamientos y medios de diagnóstico; intensificar las medidas para luchar contra los rumores y la información errónea; examinar y fortalecer los planes nacionales de preparación para emergencias sanitarias con miras a frenar el brote; intercambiar datos, conocimientos y experiencias con la OMS y el mundo; y basar los esfuerzos por derrotar el brote en un espíritu de solidaridad y colaboración.«

Es decir, la medida del confinamiento y Ley Marcial «recomendada por la OMS» se trata de una noticia falsa difundida por los propios gobiernos español, francés e italiano.
El «escudo social» a la banca de Pedro Sánchez
Lo cierto es que, a pesar de las desastrosas consecuencias socioeconómicas que esta medida va a traer a decenas de miles de familias solo en España, ya podemos intuir algunas cosas. 
El gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha anunciado un «escudo social» de 117.000 millones de euros, destinado según sus promotores a reflotar la economía post virus, pero nada más lejos de la realidad. Según escribe Marc Fortuño en El Blog Salmón, la letra pequeña de esta medida desvela que este escudo no tiene nada de social, y sí un impresionante capote a la banca española.
«Esa abultada cifra tiene truco. En primer lugar, no es que el Estado
ponga dinero sobre la mesa sino que estará detrás cubriendo con avales. A través del ICO, el Estado otorgará garantías de hasta 100.000 millones de euros, con el fin de facilitar la concesión de préstamos tanto a empresas como autónomos.
Podríamos pensar que la finalidad es ayudar a las empresas pero en realidad se está garantizando los activos de los bancos… Cabe recordar que la banca que ha vivido un desplome bursátil cercano al 50% en los últimos 30 días (stoxx600 banks) porque los inversores están descontando la reducción de los flujos esperados en la actividad bancaria.«
Parecería como si esto fuera la tormenta perfecta para que los bancos limpiaran sus balances, mientras la sociedad está distraída con datos médicos parciales. Y es que la medicina, como todo, también tiene ideología.
Texto de Thierry Meyssan: «Covid-19, propaganda y manipulación«

 

El coronavirus se ensayó mediante un simulacro de pandemia en septiembre de 2019 en un hotel de Nueva York

Imágenes del evento difundidas por Bloomberg

Diego Herchhoren

El simulacro de pandemia titulado Evento 201 fue un ejercicio de simulación de alto nivel que tuvo lugar el 18 de octubre de 2019 en el hotel The Pierre, de Manhattan, según la agencia Bloomberg, que tuvo acceso exclusivo al mismo. 

Los participantes (banqueros, empresarios de alto nivel y responsables de varios organismos financieros mundiales) se reunieron para explorar ideas sobre cómo mitigar los devastadores impactos económicos y sociales mundiales que resultarían de «un brote intercontinental grave y altamente transmisible«. 
El ejercicio se construyó alrededor de un virus ficticio, un coronavirus natural (no muy diferente al SARS o MERS) que según el ejercicio, habría surgido de los cerdos, que según el vídeo difundido en internet por los organizadores del evento, sintetiza las campañas oficiales contra el COVID-19 lanzadas por varios gobiernos, casi a modo premonitorio.
El evento fue organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. Solo se podía acudir por invitación, con la asistencia de medios como Bloomberg. No se permitieron grabaciones de video y audio, sino que después del evento, se seleccionaron videos y audio de alta calidad para su difusión en medios seleccionados, normalmente prensa especializada dirigida a público determinado. 
Entre los participantes estuvieron Ryan Morhard, asesor en materia de salud y economía del Foro Económico Mundial;
Chris Elias, presidente de la División de Desarrollo Global de la Fundación Bill y Melinda Gates;
Tim Evans, ex director de salud del Banco Mundial;
Avril Haines, ex subdirector de la CIA, Sofía Borges, en representación de  Naciones Unidas; Stanley Bergman, presidente de la Junta y CEO de Henry Schein (un distribuidor mundial de suministros médicos y dentales, incluidas vacunas, productos farmacéuticos, servicios financieros y equipos); Paul Stoffels, Director Científico de Johnson & Johnson;
Matthew Harrington, Director de Operaciones Global de Edelman (una de las firmas de consultoría de marketing y relaciones públicas más grandes del mundo);
Martin Knuchel, Jefe de Gestión de Crisis, Emergencias y Continuidad de Negocios de Lufthansa; Eduardo Martínez, presidente de la Fundación UPS;
Hasti Taghi, Vicepresidente y Asesor Ejecutivo de la cadena norteamericana NBC o Lavan Thiru, Representante Jefe de la Autoridad Monetaria de Singapur.
El propósito principal de la simulación fue ilustrar el debilitamiento de las alianzas internacionales y la debilidad gubernamental en la gestión de estas crisis, para así promover y aumentar las asociaciones público-privadas. Si bien los participantes reconocieron al sector público como la primera línea de defensa contra las pandemias, destacaron su liderazgo compartido con el sector privado.

«Crear eventos como este lleva más de un año de planificación y una inversión de cientos de miles de dólares, pero las lecciones aprendidas son incalculables«, dijo Morhard a Bloomberg.

Treinta días después del ejercicio de simulación del 18 de octubre de 2019, el 17 de noviembre de 2019, habría aparecido el primer caso documentado del COVID-19. «El primer caso de alguien que sufría de Covid-19 se remonta al 17 de noviembre, según informes de los medios de comunicación sobre datos no publicados del gobierno chino«, publicó The Guardian. El 11 de marzo de 2020 el COVID-19 fue declarado pandemia por la OMS, que tiene entre sus principales financistas a la Fundación Gates, patrocinadora de este evento.

El mismo 11 de marzo de 2020, mientras el director de la Plataforma de Acción COVID-19, un grupo de trabajo compuesto por más de 200 corporaciones económicas de todo el mundo, entre las que están las firmas que hemos indicado arriba. Esto se suma a la asociación que el Foro hizo con Naciones Unidas el 13 de junio de 2019, que entabló un entendimiento entre ambos organismos para hacer políticas conjuntas en materia de economía, salud, educación y migraciones, es decir, una alianza entre un organismo interestatal con otro que representa a los principales bancos del mundo.
Los videos que permanecen accesibles sobre este evento de octubre de 2019 pueden consultarse en Youtube e incluyen fragmentos dedicados a contramedidas médicas; comercio, viajes y movilidad; política financiera durante la pandemia; así como comunicaciones y telefonía.
La propia agencia Bloomberg publicó dos audios que no tienen desperdicio, y que están en inglés, uno el 4 de noviembre de 2019: «Preparándonos para la próxima pandemia: A medida que el brote de coronavirus se acerca a una pandemia, los líderes mundiales y los funcionarios de salud están luchando por contener las consecuencias. Eso ha provocado cuarentenas y otras acciones de emergencia en todo el mundo. Es un escenario que fue planeado hace solo unos meses, en una reunión de líderes en finanzas globales, políticas y atención médica. Janet Wu de Bloomberg estuvo allí y nos trae este informe «.

Y otro el 4 de marzo de 2020, que decía: “Los anfitriones June Grasso y Ed Baxter presentan las mejores historias del día de Bloomberg Radio, Bloomberg Television y más de 120 oficinas de Bloomberg News en todo el mundo en Bloomberg Radio de Bloomberg Best. Los puntos destacados incluyen … Janet Wu sobre el impacto potencial de la próxima pandemia».

El plan de la Plataforma de Acción COVID-19 del Foro Económico Mundial y la OMS incluyen la recaudación de aproximadamente 12 mil millones de dólares para crear y distribuir una vacuna contra el coronavirus, incluyendo en el grupo de trabajo a corporaciones como Volkswagen, Bank of America y Deloitte.  

Para «unir a la comunidad global«, el grupo de trabajo «empoderará a los líderes nacionales y reforzará las llamadas a la solidaridad, incluso mediante la movilización de referentes juveniles mundiales, embajadores de los medios de comunicación y de la sociedad civil«. Y el último enfoque es «movilizar la cooperación y el apoyo empresarial para la respuesta al COVID-19: aprovechar los grandes datos y la inteligencia artificial para mitigar el impacto y mejorar la toma de decisiones«. En síntesis, hay quien instruyó la idea de una pandemia mundial, alguien que la ejecutó y alguién que vio una oportunidad. Probablemente sean las mismas personas.
 

@elbuenjuicio

El represor argentino Adolfo Scilingo tendrá derecho a un subsidio por su reciente acceso al tercer grado

Adolfo Francisco Scilingo, exmilitar argentino, en entrevista con VozpópuliDiego Herchhoren
Según el diario digital Vozpópuli, Adolfo Scilingo disfruta ya del tercer grado penitenciario trabajando en una iglesia del Centro de Madrid, a instancias de la pastoral penitenciaria.
La Junta de Tratamiento de la prisión de Alcalá-Meco ha dado luz verde a la salida del responsable de la muerte de decenas de ciudadanos argentinos que fueron arrojados vivos al mar, tras haber sido secuestrados por el Estado argentino en función de su actividad política.
Scilingo no ha resarcido a las víctimas y ni siquiera ha pedido perdón por sus crímenes. Es más, según el editor de Vozpópuli, el ex piloto de los vuelos de la muerte se retracta de lo que dice en su día y se postula casi como un preso político. Basa su novedosa tesis en una investigación elaborada por mí donde denuncié la participación de militares españoles en los «cursos de tortura» de la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los mayores campos de concentración de la dictadura militar, y a los que Baltasar Garzón en su día rechazó investigar (no es lo mismo actuar contra militares de un país del tercer mundo que hacerlo con los del Estado que te da de comer, podríamos pensar).
Scilingo, que ya ha accedido a llamado «régimen de semilibertad«, podrá acceder a un subsidio de desempleo que le permitirá cobrar 430 euros durante seis meses, prorrogables hasta 18. 
Es sin duda un caso de extraordinaria relevancia por cuanto que España es de los pocos países que trata con tanto mimo a un condenado en firme por crímenes contra la humanidad que, en condiciones normales, debería fallecer en prisión.

El kirchnerismo no vio en 2015 lo que sigue sin querer ver en 2020

Fernández, cuando era anti kirchnerista

Diego Herchhoren

Nos ha llegado un comentario de Conrado Ugarte, en nombre del colectivo de información alternativa RedCom, criticando duramente el artículo titulado «El nuevo gobierno argentino pretende ser equidistante entre Venezuela y los EEUU«, donde se nos reprocha, en esencia, que el llamado Grupo de Puebla no tiene las características que describíamos en él y que nuestro análisis bascula entre la «extrema derecha recalcitrante» y el «trotskysmo«.

Más allá del comentario, plagado de presunciones y algún que otro gazapo (Fernando Lugo, ex Presidente de Paraguay, fue depuesto por un Golpe de Estado judicial, denunciado en su día por el gobierno argentino como tal) viene a negar el distanciamiento del kirchnerismo del gobierno de Venezuela, obviando los durísimos dichos del actual presidente argentino calificando al gobierno de Nicolás Maduro como «régimen«, término habitual utilizado contra gobiernos díscolos por la derecha mundial, porque para Fernández los venezolanos no tienen gobierno, tienen un «régimen«.
Ese discurso justificador de todo aquello que aparente progresista ni es nuevo ni será la última vez que termine dando dolores de cabeza a los pueblos latinoamericanos.

Dilma Roussef fue destituida mediante un golpe parlamentario plagado de irregularidades y que dirigía…su vicepresidente Michel Temer. A Lugo, de Paraguay, le pasó tres cuartos de lo mismo. Y a Rafael Correa lo traiciona su propio vicepresidente, y es quien promueve su persecución tras asumir la Presidencia de Ecuador.

Hoy la cancillería argentina la ocupa Felipe Solá -portavoz de las bravuconadas del Ejecutivo de Fernández contra el gobierno de Venezuela-, que es uno de los responsables políticos del asesinato en 2002 de los militantes sociales Maximiliano Kostequi y Darío Santillán. Y el propio Alberto Fernández ha sido uno de los principales detractores de las medidas estrella e incluso reconoció que desde 2008 trabajó como lobbysta para la entonces española Repsol-YPF.

Si bien las cosas pueden cambiar, y el ritmo de los acontecimientos pueden dar lugar a giros inesperados en la política latinoamericana, lo cierto es que el kirchnerismo no aprende nunca.

El nuevo gobierno argentino pretende ser equidistante entre Venezuela y los EEUU

Fernández, en su visita a España en Septiembre de 2019

Diego Herchhoren

«Ni con Trump ni con Maduro, peronistas» parece ser el leit motiv de la política exterior del gobierno argentino de Alberto Fernández, escribe Emiliano Guido en la revista argentina El Destape.

La adhesión de Alberto Fernández al Grupo de Puebla, consumada mientras todavía era candidato presidencial no ha sido casual.
El Grupo de Puebla es una plataforma de organizaciones del continente latinoamericano que contiene una regla estatutaria tácita: ninguno de los ex Jefe de Estado o referentes participantes en el Grupo de Puebla debe identificarse ni con la política hemisférica de los Estados Unidos ni tampoco con la doctrina política regional promovida por la República Bolivariana de Venezuela.
El grupo es una amalgama de depuestos Presidentes latinoamericanos y colaboradores que habrían sacado la conclusión de que quizá fueron demasiado «radicales» durante sus mandatos y que, de acuerdo a ello, hay que rebajar el discurso y la acción política.
Por eso entre sus filas se encuentra el único presidente no latinoamericano cuya presencia es significativa, el español Jose Luís Rodríguez Zapatero, quien desde hace tiempo articula una especie de puente entre América Latina y la UE, como lo hiciera en otros tiempos el ex ministro de Asuntos Exteriores durante el Gobierno de Felipe González, Francisco Fernández Ordóñez, que fue el principal promotor del desembarco de las multinacionales españolas en América Latina durante los años 90.
De esa manera, que a mediados del siglo XX encontraba su síntesis narrativa en la expresión de la derecha peronista: “ni yanquis, ni marxistas”, parece ser la opción política que asumirá Alberto Fernández, quien no ha ocultado nunca que las políticas progresistas más avanzadas de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner no eran de su agrado.
Alberto Fernández, antes de ser presidente, viajó a España y se reunió con Pedro Sánchez, encuentro en el que trascendieron dos cosas: que Sánchez le ayudara en las gestiones con el FMI y manifestarle asimismo que por nada del mundo su gobierno, en caso de que saliera elegido, repudiaría el acuerdo Mercosur-UE, que no deja de ser un acuerdo de libre comercio en toda regla y muy criticado por el peronismo cuando estaba en la oposición, en el que Argentina está en desventaja. Actualmente el acuerdo está estancado, y hacen falta votos para desatascarlo.
La equidistancia diplomática de Fernández es tan lamentable que ni siquiera ha aplicado la llamada «cláusula democrática» que
inaugurara Néstor Kirchner durante su gestión al mando de la UNASUR,
que implica que debe romperse relaciones diplomáticas con cualquier
gobierno surgido de un golpe de Estado. Y ahí están los representantes
en Buenos Aires de la golpista boliviana Jeanine Áñez o de Juan Guaidó,
con sus credenciales diplomáticas intactas.
La presencia influyente de Zapatero en América Latina por un lado y el marco ideológico que pretende desplegar Fernández en sus relaciones exteriores por otro no es nada nuevo en el continente. El ex presidente argentino Raúl Alfonsín (1983-1989) y miembro de honor de la Internacional Socialista, también llevó adelante ideas parecidas, y terminó depuesto por un golpe del mercado que provocó en 1989 saqueos a supermercados y una hiperinflación de la moneda nacional que diluyó el poder adquisitivo de los argentinos.
Y es que las ideas conciliadoras entre el capital y el trabajo, tradicionalmente, han acabado mal en la Argentina.

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