Protesters gather after the Belarusian presidential election in Minsk, Belarus, Sunday, Aug. 9, 2020. Belarus police and protesters clashed in the capital and the city of Brest Sunday night after a presidential election in which the country's longtime leader sought a sixth term despite rising discontent with his authoritarian rule and his cavalier dismissal of the coronavirus pandemic. (AP Photo/Sergei Grits)
Bielorrusia tuvo sus elecciones presidenciales el domingo pasado, y las apuestas no daban como ganador a Alexandr Lukashenko, un presidente que ha denunciado, precisamente, que ha sido extorsionado por el FMI para que acepte el confinamiento si quiere acceder a préstamos del organismo. Leer más
El 22 de julio de 1987, una unidad especial de la Guardia Civil asalta un piso del barrio de Trintxerpe, en Donosti. Según la nota oficial: como consecuencia del tiroteo que se produjo en el interior de la vivienda, resultó muerta la militante de ETA Lucía Urigoitia. Según el atestado elaborado por los agentes, Urigoitia iba armada e hizo frente a los guardias.
Días después, el diario Egin publicaba la autopsia, que aclaraba que Urigoitia había recibido «dos disparos en dos momentos distintos» y que la bala que la mató fue disparada con el cañón de la metralleta «prácticamente tocando la piel», y el abogado de la familia, Iñaki Esnaola, consiguió la apertura de un sumario judicial para determinar de qué manera había muerto la joven, ya que todo indicaba que había sido ejecutada mediante un tiro en la nuca.
Aunque no figuraba en ningún documento, los guardias civiles que protagonizaron el asalto sabían lo que había pasado y también lo conocieron sus mandos en el cuerpo y en el Ministerio del Interior, según reveló posteriormente el ex director de la Guardia Civil, Luís Roldán. Como podía ser un descrédito para la lucha antiterrorista, alguien decidió que había que tapar los agujeros que podían llevar a demostrar que el tiro en la nuca lo daba el CESID.
Unidades especiales de la Guardia Civil entraron en el domicilio del juez para sustituir un proyectil por otro. En el laboratorio de balística se cambió secretamente el cañón y se manipuló un chaleco antibalas. Sin que nadie se hubiera enterado, habían desaparecido todas las pruebas que podían apoyar la versión del tiro en la nuca. De hecho, en octubre de 1990, el juez instructor dictó el sobreseimiento provisional de la causa, sin que hubiera motivos para que el abogado de la familia Urigoitia presentara recurso. Por no haber, no hubo ni denuncia de la desaparición de las pruebas por parte de los encargados de custodiarlas. Era todo una opereta.
En el CESID tenían cabal conocimiento de lo que en realidad había pasado. El 3 de noviembre de 1987, el jefe del Departamento de Acción Operativa, Alberto Perote, escribió una «nota interior», en la que informaba al director de todos los extremos de las actuaciones irregulares de la Guardia Civil, información que procedía de agentes del cuerpo destinados en el cuartel de Intxaurrondo.
¿Qué hizo el director o alguien del servicio secreto respecto al tema? Absolutamente nada. Según escribió Perote en el informe, «esta información parece ser que es conocida por el presidente del Gobierno, el ministro del Interior, Rafael Vera y alguna persona más«. Según el periodista Fernando Rueda, autor del libro «Las Alcantarillas del poder», todo fue un acto al servicio del ocultamiento donde todas las estructuras del Estado estuvieron involucradas.
El Comando Africano del Ejército de los Estados Unidos, cuya sede se encuentra en Stuttgart (Alemania), ha ordenado su retirada del territorio, según un comunicado difundido esta semana, y que afecta a doce mil soldados desplegados en el país.
El comunicado «analizará primero opciones en otros lugares de Europa, pero también considerará opciones en los Estados Unidos«, en un movimiento que llevará «probablemente tomará varios meses«.
Las consecuencias de esta retirada de tropas ordenada por Trump en Alemania afecta también a otro de los escudos que el ejército norteamericano tiene en suelo europeo: el Comando de Operaciones Especiales Europa, también con sede en Stuttgart, que tiene prevista su próxima mudanza a Mons, Bélgica, según declaraciones anteriores del Pentágono.
Asimismo y ante estos movimientos, el Gobierno español ya transmitió a Trump su interés por renovar cuanto antes el Tratado de colaboración en materia militar entre España y Estados Unidos firmado en 1988, que vence en mayo de 2021, y donde PSOE y Unidas Podemos dan por hecho que Rota y Morón serán un buen refugio de las tropas que migren desde el centro europeo, según informó la oficina de prensa de La Moncloa en enero de este año.
El papel que jugarán los partidos de la coalición en la renovación de este acuerdo será doble: el PSOE será el encargado estratégico, y Unidas Podemos lo venderá como un importante «oxígeno económico» para Andalucía, donde juega un papel clave el ex JEMAD Jose Julio Rodríguez.
Este ofrecimiento de Sánchez a Trump se realizó en la reunión que tuvieron las delegaciones española y norteamericana en la Cumbre de la OTAN del pasado diciembre en Londres.
El principal competidor que tiene España es Marruecos, que tiene disponible la base de Agadir para albergar a los buques de la US Navy, añaden desde el Ejecutivo.
No obstante el gobierno español da por descontado que Estados Unidos quiere ampliar su presencia en Rota, y esto es visto con buenos ojos tanto por Sánchez como por Iglesias. Según un reportaje del diario El País, la prórroga del acuerdo supondría la llegada al arsenal naval de dos destructores más (en estos momentos hay cuatro -Donald Cook, Porter, Carney y Ross- que van a empezar su rotación en las próximas semanas) y 600 marines adicionales.
Los plazos clave son dos: septiembre, en el caso de España, ya que será cuando se presente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, donde se verá si se recoge o no la exigencia de Estados Unidos de que España aporte al menos un 2% del PIB en defensa; y en el caso norteamericano, el mes de noviembre, donde hay un interés del gabinete de Trump en dejar este asunto cerrado antes de las elecciones presidenciales previstas para fin de año.
Si todo sale como el gobierno espera, entre septiembre y octubre, España se convertirá en uno de los principales depositarios de tropas norteamericanas fuera de zonas de guerra.
En el año 2007 se conoció la noticia de que la empresa del buscador trabajaba en un servicio llamado Google Health, que fue interpretada como una nueva funcionalidad que permitiría buscar noticias sobre salud. Al igual que el buscador de libros, que ofrece un listado de obras literarias, Google Health facilitaría información sobre enfermedades.
En la actualidad, es cada vez más habitual que personas con sintomatologías conocidas busquen en internet síntomas, enfermedades y tratamientos. El proyecto de Google estaría entonces pensado para recopilar toda esa información.
Pero el verdadero objetivo que persiguió el buscador con este portal era otro: era confeccionar un historial médico electrónico, en el que los usuarios registrados de Google podrán archivar sus resultados médicos.
Al igual que Google Calendar, que centraliza la agenda diaria de millones de personas, Google Health pasaría a ser una gran base de datos personales con función sanitaria y completamente gratuito. Incluso se pensó en que éste sistema podría ser entregado a países del tercer mundo que no tienen infraestructura para almacenar los datos de sus ciudadanos.
Las autoridades sanitarias podrían bajárse los informes médicos y de este modo estar disponibles en caso de emergencia y en cualquier lugar del mundo.
El problema que tuvo Google en esa época era que la histeria generada en torno a las supuestas pandemias no había cobrado la magnitud necesaria como para que la sociedad se hiciera la pregunta clave, respecto hasta qué punto una corporación económica transnacional podría disponer de nuestra intimidad sanitaria, si de temas de salud se trataba. Y en Europa, donde las discusiones acerca de la privacidad han sido acentuadas en el seno de las instituciones comunitarias, Google Health tendría muchos enemigos.
El proyecto quedó apartado y suspendido, a la espera de un mejor contexto.
Hay que tener en cuenta que, de esta manera, una empresa estadounidense pasa a tener datos personales, entre ellos datos médicos delicados, a los que, en caso de necesidad, también tendrían acceso las autoridades y los gobiernos que contraten estos servicios.
Pensemos por ejemplo en las autoridades migratorias, que ya con el coronavirus han clamado por la existencia de un «DNI sanitario» que permita saber si una persona que accede al interior de nuestras fronteras está sana. O incluso a la hora de encontrar empleo o incluso pareja a través de una red social.
Microsoft, la empresa creada por Bill Gates y a quien personas de todo el mundo señalan como responsable del clima de pandemia en torno al coronavirus, hizo ya lo propio con el servicio HealthVault.
Los datos se almacenan en los servidores de Microsoft y pueden transmitirse por medio del software Health Vault Connection Center. Del mismo modo que la frecuencia cardiaca, medida por un pulsímetro, puede mostrarse en la pantalla del propio ordenador, valores fisiológicos como la presión sanguínea, el azúcar en sangre o el pulso.
Según el profesor de Genética Médica de la Universidad de Viena, Markus Hengstschläger, el objetivo de un almacenamiento por parte de Google de los datos médicos de los usuarios tiene que ver con la idea de hacer una gran base de datos genéticos. El planteamiento era fomentar, primeramente, el interés de los usuarios en su propio ADN y luego hacer comparativas mediante experimentos de ingeniería social.
Esto nos lleva a la empresa de ingeniería genética 23andMe, íntimamente ligada a Google y que recientemente ha dado acceso a sus actuales cinco millones de perfiles genéticos a la multinacional GlaxoSmithKline, la sexta farmacéutica más grande del mundo.
23andMe fue fundada por tres mujeres: Linda Avey; Esther Dyson, «la primera dama de Internet»; y Anne Wojlciki la mujer del fundador de Google, Sergey Brin.
Wojlciki recibió de Brin 3,9 millones de dólares para la puesta en marcha de la empresa. Además de Google, fondos buitre como New Enterprise Associates y Mohr Davidow Ventures participan de la misma. También el emporio de la biotecnología Genentech ha entrado en el capital de 23andMe. El propietario de Genentech, Arthur Levinson, fue miembro del Consejo de Administración de Google y ahora lo es de Apple.
El objetivo de 23andMe es facilitar el acceso de los ciudadanos a la información sobre sus genes. Cualquiera podría buscar en Google información sobre su genoma. 23andMe ofrece análisis genéticos para uso propio y los analiza en laboratorio.
Una vez se obtienen los resultados, puede buscarse en Google quién tiene el mismo código genético. «¿Tengo los mismos genes que David Beckham?», «¿tendré cáncer alguna vez?». En una entrevista publicada en el New York Times de 26 de diciembre de
2008, el neurólogo y especialista en genética norteamericano Robert
Green hizo además una seria advertencia sobre los análisis de ADN: «La gente tiene que comprender que los factores de riesgo genético son
sólo eso, factores de riesgo, y no factores determinantes«. Green había
elaborado un estudio sobre el Alzheimer donde se investigaba si un
análisis genético puede, efectivamente, predecir enfermedades. Su
conclusión: no hay ni un sí ni un no: sólo un quizás.
Y es que la comparación de los datos genéticos con otras personas debilitaría la necesaria protección de los datos e impondrá un clima de «eugenesia social» a quien no tenga el ADN deseado.
Gracias al coronavirus, la implantación en terminales móviles de app’s de rastreo y de volcado de información sanitaria de los usuarios son la prueba de que el proyecto Google Health ha renacido, pero con otro nombre. Al igual que gracias a las redes sociales y los propios smartphones se ha conseguido que millones de personas desnuden su identidad, sus sensaciones, sus sentimientos y sus frustraciones con un robot que almacena y vende datos personales de sus usuarios, el proyecto ahora alcanza incluso nuestra salud.
Los análisis genéticos son una gran fuente de predicciones de uso inimaginable. Entrevistas de trabajo, compañías de seguros, el ejército, el Estado, quien sea, podría tener mucho interés en averiguar lo más posible acerca los perfiles genéticos, y los acuerdos de colaboración de numerosos Estados con el buscador, a quien han cedido la gestión y geolocalización de personas pasibles de estar enfermas de coronavirus, son un paso definitivo en ese sentido.
El Tribunal Supremo ha ratificado, por tres votos contra dos, la Sentencia dictada en su día contra Pablo Hasél por la Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional y cuyo ponente fue el hoy Consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López.
En la misma se condena al poeta a casi un año de prisión (no 9 meses, como ha asegurado la agencia Efe en un teletipo rápidamente difundido por toda la prensa) por delitos de enaltecimiento del terrorismo, injurias a las instituciones del Estado y a la Corona, personificada en el rey emérito Juan Carlos.
El mismo día que se anunciaba esta sentencia, una nota oficial de la Fiscalía del Tribunal Supremo (la misma que promovió la condena contra Hasél), anunciaba también una «investigación» relativa a lo publicado el pasado fin de semana por Euskal Telebista en su programa «360º, El virus de la corona«, donde se apuran a precisar que la misma se centrará en saber si las coimas percibidas por el Rey Emérito las cobró antes o después de su abdicación. Una precisión que augura sin duda el futuro de esta «investigación».
Las canciones y mensajes de Pablo Hasél, sin embargo, hablan de lo mismo, por lo que ¿cuál sería el problema?. ¿Por qué se condena al rapero por hechos que luego la fiscalía entiende que son susceptibles de ser perseguidos penalmente?. La Sentencia del Supremo nos da algunos apuntes, y en especial los dos votos particulares de los jueces Miguel Colmenero y Ana María Ferrer, que solicitaron su absolución.
El Rey Emérito, al igual que Franco, es artífice del reciclaje político del régimen nacido el 18 de julio de 1936. Es su creador y ha reunido en su persona la condición de Jefe de Estado y Comandante de las Fuerzas Armadas. Es «el monarca«, apelativo que denota cualidades y atributos extraordinarios y un papel excepcional en la vida política del país que debe ser reconocido en público.
Toda esta concepción encuentra, de una u otra manera, su reflejo en la doctrina que el Tribunal Supremo y el Constitucional vienen sosteniendo respecto a la necesidad de que los órganos judiciales establezcan «límites a la libertad de expresión«.
Y es que de acuerdo a la misma, la sociedad no debe ver la monarquía ni al Rey desde desde una perspectiva institucional, sino que las manifestaciones hacia él deben tener explícitas referencias al hombre y al político.
La misma sentencia así lo refleja al afirmar que las letras y mensajes de Pablo Hasél suponen «un ataque personal y directo a la Casa Real y a sus miembros de modo despiadado, atacando personalmente a los mismos, y no simplemente una mera discrepancia del recurrente hacia la monarquía como institución del Estado.«
«Todo ello supone un evidente menosprecio a SM el Rey y a la institución que encarna en su persona, afectando al núcleo último de su dignidad«, afirmación que entraña la importancia política de la figura del monarca para la continuidad del Régimen y del Estado. Aquí es donde empiezan los problemas para Pablo Hasél.
Hasél, como muchos de los que vivimos en este planeta, es comunista convencido y reconocido, y por tanto su objetivo es la demolición del actual orden social y la construcción de un nuevo orden político donde los privilegios del actual poder económico sean abolidos. La coexistencia por tanto, en un mismo día, de noticias que aparentemente parecerían contradictorias (investigación al rey vs. condena a Hasél), no lo son en absoluto.
La contradicción no existe.
El régimen asume que el Rey Emérito es un corrupto impresentable, y que la Casa Real está metida hasta el tuétano en cualquiera de los lodazales que la hemeroteca periodística nos pueda brindar.
Pero una cosa es eso y otra cosa es que alguien venga a exceder lo que el Supremo llama «sana crítica política» (hay una crítica «enferma», según los supremos). Se pueden tolerar ciertas cosas, pero lo que no se va a permitir es que la crítica devenga en insurrección.
Una sentencia del Tribunal Supremo de 1973, que enjuiciaba a una publicación antifranquista, refería que la misma reproducía «epítetos que alcanzan a la misma Jefatura del Estado, dando así a entender con toda evidencia el radical alcance de la mutación político-social perseguida, que no sólo es de régimen, sino que ataca los cimientos mismos del Estado en su actual organización.» (T-484-1973).
El mensaje entre líneas es que el Tribunal Supremo permite criticar «sanamente» a la monarquía, pero lo que no se puede es hacer la revolución y menos aún: hablar de ella.
Sin embargo, hay que reconocer que estamos ante un Estado dividido y descompuesto ante su futuro. La sentencia no se ha hecho pública en cualquier momento. Se hace en uno de los contextos de apatía social más graves de la historia española reciente, donde el grueso de la población está asumiendo su empobrecimiento y su arresto domiciliario sin rechistar, y donde por ahora la gente está absorbiendo los mensajes oficiales sin la más mínima crítica o cuestionamiento.
Pero para la élite económica española, la monarquía es la clave de bóveda del andamiaje institucional del sistema y saben perfectamente que una animadversión general hacia la figura del monarca puede devenir en realidades incómodas. Porque no es lo mismo acabar como la Casa de Braganza que como los Romanov.
Los sondeos que manejan los servicios de inteligencia apuran que el descontento social hacia los borbones está in crescendo. Esto, combinado con que las fuerzas de seguridad tienen en agenda un peligroso incremento de la agitación social a la vuelta del verano y esto, una vez superado el shock del Estado de Alarma, puede ser un cóctel explosivo que haga que cualquier plan de salida ordenada de los borbones caiga en saco roto.
La caída del Rey Manuel Segundo de Braganza en
1910, que desembocó en la proclamación de la República de Portugal con
un primer presidente, Teófilo Braga, es el plan de demolición controlada de la monarquía española, que va a tener que enfrentar como principal riesgo la posibilidad de que la caída se descontrole.
Pablo Hasél es un artista con decenas de miles de seguidores, especialmente entre la juventud. Su mensaje se viraliza con rapidez. Escucharlo, difundirlo y reproducirlo es el mejor antídoto contra su inminente ingreso en prisión, y lo que es mejor, contra una posible «segunda transición» que sueñan algunos.
El área 103 es una amplia plataforma de carretera situada en el término municipal de Almadrones (Guadalajara), en un lugar de acceso privilegiado desde la carretera A-2, que conecta Madrid y Barcelona.
Es una de esas áreas de servicio donde el visitante puede hacer de todo. Repostar, almorzar, echar unos dados en el casino o en las tragaperras, y hacer noche tras una canita al aire en uno de los puticlubs con mayor historial de trata que se conocen en la provincia de Guadalajara.
Es además una zona de parada habitual de los vehículos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que pueden verse sin pudor desde la misma carretera.
Según reconoció el 26 de abril de 2011 una sentencia de la Audiencia Provincial de Logroño, que juzgaba a una trama de varias provincias entre las que estaba el Club Olimpo de Almadrones, los proxenetas «cobraban la cantidad de 46 € al día a las mujeres en concepto de alquiler de habitación, desayuno, comida y cena, abonando siempre dicha cantidad al acabar cada jornada, además de abonarles un porcentaje por cada cantidad que las diferentes mujeres recibiesen por cada una de las relaciones sexuales mantenidas con clientes, por la cual recibían la cantidad de 30 a 40 euros, aproximadamente.«
La red se encargaba a mujeres procedentes de Rusia, Rumanía o Brasil principalmente, pero la participación en esa red de un agente de la Guardia Civil que estaba involucrado y estaba siendo investigado por la Unidad de Asuntos Internos, sirvió para que el Tribunal Supremo anulara la sentencia basándose en errores de forma en la intervención de las comunicaciones.
El régimen de estancia era brutal, pues incluso las mujeres que declararon en aquel juicio decían que sus jornadas superaban las 10 horas diarias, de lunes a domingo, y que el control horario era estricto, pues de lo contrario se les imponía la obligación de pagar cada mujer la cantidad de 21 €, en caso de llegar tarde al inicio de la jornada de la actividad que desarrollaban o de no ir a realizar la misma, es decir, no acceder al «club», aumentando así su deuda con los proxenetas.
El Tribunal Supremo, tras absolver al Guardia Civil y al resto de implicados que participaban en la trama, resolvió con estos antecedentes que «no constaba probado que los acusados llevaran a cabo actos para que vinieran mujeres a España» a trabajar en la prostitución, cuya decisión ya tenían ellas «resuelta«, ni consta que «les ofrecieran contratos de trabajo o permiso de residencia«. Ni tampoco que «la relación económica pactada con las mujeres fuera posterior a su llegada a España ni que se empleara violencia, intimidación o que se aprovecharan de una situación desvalimiento«.
Aquella decisión del Supremo significó que el Club «Olimpo» volviera al trabajo como en los mejores tiempos. En el año 2017, el Área 103 inauguró además en noviembre su casino, con presencia de toda la patronal del juego y por todo lo alto. ¿Qué podría salir mal?. Incluso el diario Nueva Alcarria hizo un reportaje sobre el evento que podría ser incluido en los anales del periodismo basura.
Y es que este club siempre ha estado muy bien relacionado, ya que en el año 1991 dos policías nacionales fueron detenidos -luego sobreseídos- por proxenetismo en este mismo lugar a partir de un grupo que operaba desde la Comisaría de Chamberí y donde estaba destinado el célebre asesino de los GAL, el policía Ángel Duce, responsable del asesinato del diputado de Herri Batasuna Josu Muguruza.
La declaración de Estado de Alarma del 14 de marzo de este año, supuso el cierre de toda actividad comercial y abierta al público, cuestión que afectó sin duda alguna a los prostíbulos.
Idoia Ugarte, profesora de enfermería que trabaja con Médicos del Mundo en Castilla-La Mancha, la comunidad autónoma con más puticlubs de España y que mantiene contacto con mujeres explotadas de toda la región, declaró en un reciente reportaje a The Guardian que «Si bien las mujeres dicen que la cantidad de hombres que buscan sexo ha disminuido desde que comenzó el bloqueo, la demanda no ha desaparecido.
El problema es que muchas mujeres ya están tan en deuda con proxenetas, traficantes o los burdeles y clubes donde viven y trabajan, que no tienen más remedio que arriesgar su salud al seguir teniendo relaciones sexuales por dinero, incluso cuando el virus se propaga.»
Sin embargo el 23 de marzo seguía habiendo aparente actividad en el «Olimpo». Un tuit desde la cuenta del Centro Social Octubre advertía:
— C.S. Octubre #CSOctubre2020 (@CSOctubre) March 23, 2020
Según la versión ofrecida por varios medios de comunicación, el 15 de marzo la actividad fue cesada, pero las mujeres fueron dejadas bajo custodia de un matón y una encargada. El Confidencial publicó que fue la Guardia Civil el mismo día 15 la que acudió a este club, que no tiene ninguna licencia ni actividad declarada a decirles que «decidle al jefe que esto se tiene que cerrar hasta nuevo aviso».
Sin comprobaciones ni pesquisas, ni siquiera una toma de DNI, como han hecho en cualquiera de sus intervenciones durante el Estado de Alarma. La misma se limitó en los días posteriores, tras el corte de suministro de agua y luz, a darles diez garrafas de agua a las mujeres que estaban encerradas en el inmueble. No levantaron atestado de lo que había ocurrido, y fue una llamada de auxilio de una de ellas lo que ha destapado una trama de explotación que quedará en la nada.
Los dueños del local han desaparecido sin que tampoco haya ningún interés público en su búsqueda, y la fiscalía provincial de Guadalajara tampoco ha abierto diligencias para esclarecer los hechos. Los autores de algo que un alumno de 1º de derecho calificaría sin vacilar como un delito de trata, no tienen sus retratos puestos en las comisarías ni cuarteles, y al final todo ha quedado reducido a una buena obra de caridad de una iglesia evangélica con la que una de las mujeres tenía contacto.
Gracias a las excepcionales amistades de los regentes de este puticlub, el lema del Olimpo bien podría ser «¡Volveremos!».
El 8 de noviembre de 2019 era la última vez que Pedro Sánchez prometía la derogación de la reforma laboral aprobada por el PP en un mitin de campaña. Sin embargo, la propia ministra de trabajo, Yolanda Díaz (Unidas Podemos y PCE), ya había arrojado cubos de agua fría admtiendo que una eventual «reforma» no se haría «de golpe», según aclaró en la Comisión de Trabajo, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en el Congreso de los Diputados en febrero de este año. La polémica suscitada con Bildu, relativa a esta derogación, no es por tanto casual. No habrá derogación alguna, más allá de cambios cosméticos.
Ayudas a empresas en paraísos fiscales
Tanto PSOE como Podemos han manifestado que las empresas con sedes sociales en paraísos fiscales no pueden percibir fondos públicos. Esto fue una propuesta lanzada por el PSOE ante las elecciones del 26J de 2016 y es el apartado 259 del programa de Podemos, bajo el epígrafe «Garantías de Justicia Fiscal«. Si bien el Consejo de Ministros aprobó el 5 de mayo que un fondo ICO de 4.000 millones donde se mencionaba expresamente que no accederán a él empresas con sede en paraíso fiscal, lo demás sigue todo igual y el llamado #EscudoSocial permite esta relación cordial entre el Estado y empresas evasoras tan conocidas como Aena, Bankia, Banco Santander o ACS.
Ley mordaza
El 30 de diciembre de 2019 se anunció la derogación de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana aprobada por el Partido Popular en el año 2015, pero es público y notorio que, de hecho, la llamada «Ley Mordaza» ha sido el instrumento represivo con el que el gobierno de coalición ha hecho efectivo un Estado de Alarma cuestionado por su posible inconstitucionalidad. PSOE y Podemos guardan silencio ni han vuelto a hablar del tema.
Condecoraciones a torturadores
El PSOE se comprometió en abril de 2019 que si llegaba al gobierno retiraría condecoraciones a los torturadores del franquismo como Antonio González Pacheco, alias «Billy El Niño», o a otros torturadores que perciben emolumentos por su condición de policías, y que han sido condenados por hechos similares. Fue llegar al gobierno y desdecirse. Podemos no ha formulado ninguna objeción a sus socios y de hecho, no ha habido mayores consecuencias más allá de algunos lamentos y actuaciones sin trascendencia. Irene Montero hizo un simulacro de lamento tras la muerte de González Pacheco que «la democracia ha llegado tarde«.
Bankia
El apartado 79 del programa de Podemos titulado «Impedir la inminente privatización de Bankia» donde se decía que «A través del rescate bancario, los ciudadanos y ciudadanas adquirimos
Bankia. Al menos, debemos aprovechar ahora este recurso para introducir
competencia en el sector, asegurar que tengan acceso al crédito los
elementos más productivos y dinámicos de nuestro sistema, introducir parámetros de justicia en el mercado de las
hipotecas y atender las funciones sociales de la banca que otras
entidades descuidan». En febrero, Iglesias se desdijo de lo dicho en su programa apostando por una entidad menor como el Instituto de Crédito Oficial, que carece de la red comercial e influencia en el mercado de Bankia.
Vivienda
Control de precios del alquiler, movilización de viviendas vacías retenidas por grandes tenedores, parque público y fin de los desahucios eran las promesas que ambas formaciones habían dejado entrever. El 21 de febrero, tras una reunión de Pablo Iglesias con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, su portavoz Alejandra Jacinto dijo que salió «preocupadaporque no tienen en agenda medidas concretas«. La moratoria antidesahucios aprobada en su día por el PP, que afecta a 27.000 casos, ha sido prorrogada, pero el mercado sigue sin ser intervenido y la vivienda sigue siendo un bien inaccesible en gran medida.
Apuestas y juego
El PCE y fundamentalmente sus juventudes habían lanzado varias campañas durante los últimos dos años cuestionando la proliferación de casas de apuestas en barrios obreros, tachándolas de «la nueva heroína». Con Alberto Garzón ya en el gobierno como Ministro de Consumo (también militante del PCE), poco ha cambiado el escenario. El programa que llevaba adelante PSOE y Podemos era que el juego debía ser regulado «de manera similar a la de los productos del tabaco», algo muy lejano a las medidas adoptadas. De hecho, la asociación de consumidores FACUA, que había aportado una buena parte de la propuesta, denunció la nueva normativa como un incumplimiento del acuerdo de gobierno, hasta el punto que la revista decana de la patronal del Juego, AzarPlus, publicó tras las medidas un editorial elogiando a Garzón.
Justyna Gotkowska, analista en Varsovia del grupo OSW, un influyente think tank creado en 1990 por la CIA y que tiene sus cañones orientados hacia Rusia, ha lamentado en un hilo de Twitter que Alemania pronto abandonará un pilar clave de su política de defensa de la OTAN: el intercambio nuclear con EEUU.
Gotkowska argumenta que es muy probable que Alemania termine su participación en el programa de intercambio nuclear dentro de diez años. Si bien algunos líderes del SPD están comprometidos con él, el programa no cuenta con el respaldo del partido ni del probable socio de gobierno, Los Verdes.
Rolf Mützenich, líder del SPD en el Bundestag, ha salido formalmente a apoyar la retirada de las armas nucleares de EE. UU de Alemania y a abandonar el intercambio nuclear, un hecho histórico que parecería devolver al partido a los postulados históricos de Willy Brandt y su «política hacia el Este«.
TRHEAD
Following the discussions in Germany on the nuclear sharing I came (unfortunately) to the following conclusion: it is highly probable that Germany will end its participation in nuclear sharing program in ten years time. And here is why I think so… /1
El SPD también nominó a un eurodiputado antinuclear para el cargo de defensor del pueblo.
Gotkowska concluye que ya no existe una mayoría en el Bundestag para la adquisición del avión táctico F/A-18 Hornet, que constituye un componente clave para la estrategia de intercambio nuclear.
El propio gobierno de Angela Merkel ha trasladado la decisión sobre el F/A-18 a la próxima legislatura, que será aún menos proclive que la actual para apoyarlo. La salida de Alemania del programa plantea preguntas importantes para la OTAN: si Alemania aún puede ser útil para la alianza, y si otros miembros van a tomar el relevo. Gotkowska parece sugerir que Polonia podría ser el plan B.
Un documento interno de la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica del Ejército de Tierra difundido por el canal Ciudadanos de Uniforme prevé un escenario similar de restricciones y despliegue militar a partir del mes de octubre.
Según el texto, titulado «Informe cualitativo predicción epidemia largo plazo» y redactado en lenguaje castrense, afirma que «habrá una segunda ola de COVID-19 al final del próximo otoño» para lo que considera que «la idea fundamental para el Ejército es que se debe vigilar y estar preparados para la siguiente ola«.
A la vez, destaca algo insólito, y es que para las fuerzas armadas sería «extremadamente importante disponer de una aplicación de teléfono móvil de control de contactos para próximas oleadas«.
Lo más llamativo es que dicho documento no se basa en criterios comprensibles o en aspectos que puedan tener un respaldo lógico, sino que se dan por hechas afirmaciones absurdas, como por ejemplo la esperanza en una «futura vacuna», a la vez que se afirma que el coronavirus actual es similar al SARS de 2003 -del que no existe ninguna vacuna-. Es como si lo hubiera redactado un editor del programa de Ana Rosa Quintana.
El documento prepara el terreno para un escenario socialmente agitado a la vuelta del verano, donde todo el mundo parece dar por hecho que una supuesta enfermedad se previene con el Ejército en la calle.
Antes del 30 de septiembre, el Gobierno deberá tener listo para su debate el borrador de Presupuestos Generales del Estado y el llamado «techo de gasto», es decir, el objetivo de «déficit» asumible por las arcas públicas.
Serán unos presupuestos marcados por una estimación de caída del PIB de entre el 9 y el 14%. Si bien el PIB es un indicador útil para medir la acumulación de capital y por tanto no es indicador de bienestar, si lo ponemos al lado de otros parámetros (por ejemplo parámetros históricos) puede sernos útil para hacer un análisis de previsibilidad de determinados acontecimientos.
En esta línea, y para hacernos una idea de la magnitud de esta quiebra estructural que va a tener España en los próximos meses, hay que recordar que en el año 2009, año de la quiebra de millones de personas y aumento del desempleo, la pobreza y los desahucios, la caída del PIB fue del 3,6%. Repasemos: 2009, 3,6%; 2020, entre el 9% y 14%.
Siendo prácticos, estamos ante una «tragedia griega» pero agrandada, no por el género teatral, sino por su equivalencia a la quiebra del país heleno entre 2010 y 2015, de la que no se ha recuperado. La consultora Phoenix Capital Rearch, una agencia con notable experiencia en cabildeo en el mercado de deuda de EEUU,publicaba en el año 2012 un análisis premonitorio sobre España que parece haberse cumplido punto por punto:
«Expresado en términos sencillos, España es como Grecia, solo que más grande y peor. Según el Banco de Pagos Internacionales, España tiene créditos pendientes en todo el mundo por valor de más de un billón de dólares: debe a Gran Bretaña 51.000 millones, a Estados Unidos 187.000 millones, a Francia 224.000 millones y a Alemania nada menos que 244.000 millones.»
Es decir, la parasitaria economía española no resiste un vendaval de mes y medio de duración. Esto tiene que ver además con la caída de ingresos públicos padecida en los últimos trimestres, que lejos de enfermedades y pandemias, venían en caída desde hace tiempo. Y volvamos a recordar la regla de oro del capitalismo europeo (incorporada a la norma española mediante la Ley de Estabilidad Presupuestaria): gasto por encima del 3%, equivale a intervención del gobierno por parte de las autoridades monetarias de la UE.
Esto tiene una consecuencia inmediata: la caída de los ingresos públicos. Si nos damos cuenta, las medidas adoptadas por el gobierno PSOE-UP para limitar la quiebra han sido la de profundizar la economía de las finanzas y los bienes raíces; la economía real -industria, medidas anticíclicas para reanimar el consumo o destinar al consumo interno los productos afectados por las restricciones arancelarias de EEUU- no ha sido reanimada, y los subsidios estatales se han convertido en transferencias de renta con dos ejes: líneas de avales a la banca, para evitar su caída ante el previsible aumento de la morosidad, y subsidios del hambre -mal llamados «renta básica»- para las capas más bajas, con evidentes tintes de política de seguridad nacional de cara a evitar posibles revueltas.
Si España solicita el rescate, la conclusión inevitable es la fractura de la Unión Europea y su reducción a un pequeño club selecto de países industrializados, ya que la incapacidad de la economía nacional de hacer frente a los pagos de los bonos de deuda soberana será una caída del mercado de deuda por falta de confianza. Una recomendación para las clases medias y para quien dependa de los ingresos públicos: retiren su dinero del banco y garanticen sus sueldos de inmediato. España no puede ya asegurar que pueda hacer frente en el corto plazo ni sus salarios públicos (funcionariado y jubilaciones) ni sus depósitos bancarios.
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