En el mes de diciembre de 1959, un ataque a la comisarla de Frias, Provincia de Santiego del Estero, fue el bautismo de fuego de un movimiento político miltar desconocido llamado «Uturuncos». Leer más
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En el mes de diciembre de 1959, un ataque a la comisarla de Frias, Provincia de Santiego del Estero, fue el bautismo de fuego de un movimiento político miltar desconocido llamado «Uturuncos». Leer más

Esta madrugada ha fallecido nuestro compañero Darío Herchhoren. Publicamos su último artículo como homenaje a quien fue un luchador infatigable contra el imperialismo y defensor de los pueblos del Tercer Mundo.
Pero la historia de la deuda externa en países dependientes como Argentina es muy vieja, y muestra a las claras que el endeudamiento de la Nación es una excusa para embolsarse el dinero, que luego deberá devolver el pueblo argentino, y ella se traduce en menos obra pública, menos servicios a la población, menos sanidad pública, educación, infraestructuras, etc.
La cuestión no es deuda si o deuda no. El meollo es para que se va a utilizar el dinero de la deuda. Hasta ahora, siempre ha servido para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Si el dinero prestado al país se utiliza en obras que mejoren la vida de los argentinos, está bien empleado, y si solo sirve para llenar los bolsillos de los gobernantes ladrones, entonces estamos hablando de otra cosa.
En el año 1826, Bernardino Rivadavia, que era un presidente ilegítimo de Argentina, y que estaba ligado al comercio inglés, contrato un préstamo de un millón de libras esterlinas con el banco inglés Baring Brothers. Ese dinero físicamente nunca llegó a Argentina, y se limitó a un descuento de letras de tesorería, que se ha investigado hasta la saciedad, y nunca se supo que pasó con él, ni en que se invirtió. Rivadavia estaba casado con la hija del virrey español Del Pino, y ante las dificultades en explicar ese destino, dimite y se viene a España, donde muere en Cádiz en 1844. La calle más importante de la ciudad lleva su nombre, y en Cádiz otra calle lo recuerda por sus enormes méritos.
Los sucesivos gobiernos argentinos no devolvieron ese préstamo, y Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores, en forma explícita se negó al pago de dicha deuda, argumentando que era en realidad un robo. El Gobierno de Héctor Cámpora en 1973, negoció el fin de la deuda. Había pasado más de un siglo y medio.
Pero la operación de robo que puso en marcha Mauricio Macri, no tiene parangón en toda la historia del país. El volumen de la misma la ha convertido en la mayor deuda de un país en el mundo. Volvemos entonces a lo anterior. La deuda externa que creó Macri era según él para el desarrollo del país, y dijo que iba a caer sobre Argentina una lluvia de inversiones. No hubo tal lluvia, y lo que cayó sobre Argentina fue en realidad una lluvia de desgracias.
El dinero que entró al país en forma de préstamos, sirvió para efectuar lo que se llama una fuga de capitales, es decir que lo que entraba hoy salía mañana para ocultar el robo.
El nuevo gobierno ha logrado mediante durísimas negociaciones, una quita tanto del capital como de los intereses, cercanos al 40% del total adeudado, y un plazo de tres años para empezar a devolver el dinero, pero es necesario investigar judicialmente el destino de lo robado y sus responsables, y que paguen con fuertes penas de prisión el latrocinio, además de devolver lo mal habido.

Si miramos con atención veremos que esta consigna significó que España recibiera año tras año con la presencia de millones de turistas provenientes de toda Europa, que dejaran su dinero en el país y que fueron el germen del crecimiento español, y que muestran a las claras cual era el concepto de desarrollo que la burguesía española tenía, y todavía tiene, sin pensar en la diversificación de la economía nacional, sin invertir una sola peseta en otros renglones de la economía como podía ser la industria naval, la investigación en materia de pesca, la ciencia aplicada, la siderurgia y la minería.
Otro de los campos donde la burguesía española ha invertido muchísimo dinero es la construcción de viviendas, y para ello no hacen falta grandes científicos, ya que para pegar un ladrillo con otro, no son necesarios grandes conocimientos.
Tanto en la industria (¿Industria?) hostelera como en la construcción los aportes en tecnología son muy limitados. Para un hotel, sea de cinco o menos estrellas hacen falta edificios con buenas habitaciones, muebles y una buena decoración y un personal entrenado sobre todo en idiomas, y en dar un buen trato a los pasajeros.
En la construcción, ocurre otro tanto. Hacen falta ingenieros y arquitectos, constructores, albañiles, personal que pegue azulejos y ponga vidrios en las ventanas, y sobre todo bancos que financien la construcción con garantías hipotecarias.
La burguesía española todavía no ha asimilado la idea de clase para si, y se ha quedado en lo de clase en si. La burguesía española no invierte en investigación, ni en ciencia, ni financia a estudiantes de carreras de ciencias, solo se dedica a aquellas actividades de beneficio inmediato, y por eso no ha peleado para la conservación de los altos hornos de Vizcaya ni los del Mediterráneo en Sagunto.
España no tiene tecnología propia, y se limita a fabricar bajo licencia de patentes extranjeras, pagando altos royaltis por su uso.
Si miramos a la industria del automóvil y la fabricación de camiones, observamos que todas son marcas extranjeras. Las únicas fábricas españolas que había eran Pegaso (fabricante de camiones) que fue comprada por Fiat, y Seat, fabricante de automóviles, que fue comprada por el grupo Wolksvagen.
Si todas las fábricas extranjeras decidieran cerrar, en su lugar crecería el pasto, y lo estamos viendo con el cierre de la fábrica de automóviles japonesa Nissan, y con el cierre de Alcoa, el gran holding mundial del aluminio.
El turismo es la gran teta que da leche todos los años, pero este año los turistas no podrán venir por la pandemia de coronavirus, lo cual implicará que toda la industria hotelera entrará en una situación de ruina.
Este es el resultado de no diversificar la economía española, y jugar todo a una sola carta. Es indispensable gastar mucho dinero en la formación de jóvenes en carreras de ciencias y de investigación como lo hace Alemania y Francia, y desarrollar tecnologías propias, y no depender del pago de royaltis que son muy caros, y que siempre los países centrales nos van a alquilar cuando ya sean viejas, con lo cual España será siempre un país de segunda.
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| El dirigente ganés Kwame Nkruma |
La segunda guerra mundial, significó entre otras cosas el aflojamiento de los violentos tratos entre las metrópolis europeas y sus colonias en Africa. Al terminar la contienda se intensificaron los movimientos independentistas africanos en una especie de efecto dominó, que acabó con el coloniaje, comenzando un proceso de descolonización que se vio empujado por la existencia de auténticos ejércitos de liberación en las colonias africanas.
Al calor de esos movimientos las metrópolis ya muy debilitadas por la guerra europea, abrieron la mano, dando inicio a lo que se llamó proceso de descolonización del Africa, y todo ello con el beneplácito de la ONU, que creó al efecto un comité ad hoc.
Pero esa independencia fue un acto puramente formal, ya que al día siguiente de esas declaraciones comenzaron guerras entre africanos, que estaban pagadas por los intereses imperialistas, que nunca aceptaron esos procesos independentistas.
En el antiguo y decadente imperio portugués, se produjeron hechos gravísimos, que llevaron a que se desatara una guerra colonial de retoma de los territorios; pero esta vez con la intervención directa de los EEUU, que había salido de la guerra mundial sensiblemente reforzados.
Pruebas al canto: En Guinea Bissau, asume la presidencia del nuevo estado Luis Cabral, hermano de Amilcar Cabral, muerto por la policía portuguesa, y verdadero padre de la independencia. Muy poco tiempo después Luis Cabral sufre un golpe militar, a manos de uno de sus hombres de confianza, Johanino Bernardo Vieira, que se autonombra Presidente de la República, y convoca elecciones donde gana por abrumadora mayoría. Las masas africanas, con una muy escasa cultura política lo eligen para conducir la nación, en virtud de ser uno de los héroes militares de la guerra de la independencia. Uno de los primeros actos del nuevo presidente es renunciar al socialismo, que había sido adoptado por Luis Cabral, comenzando una era de corrupción, y de simple robo de los dineros del estado, rodeándose de una corte de militares afines, que terminan matándolo, para colocarse en su lugar y seguir robando.
En Angola, el imperio USA, sostiene una guerrilla que se conoce como UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola), que se opone al gobierno del Frente Nacional de Liberación de Angola, dirigido por Agostinho Neto, que adopta el socialismo como forma de gobierno, y es atacado a través de Namibia por tropas sudafricanas, que son derrotadas por militares cubanos, que intervienen en la guerra apuntalando a las tropas del FNLA.
Lamentablemente, Agosthino Neto muere, y es reemplazado por Eduardo Dos Santos, que consigue derrotar a las tropas pro yanquis de Holden Roberto, líder de la UNITA, quien pierde la vida, y la paz llega a Angola, y con ella la corrupción, encabezada por el propio Dos Santos, que hasta fija una tarifa para sus generales que les permite hacerse con comisiones del 30% de todas las inversiones que se efectúen en Angola. Una hija de Eduardo Dos Santos vive en Portugal, y es la mujer más rica de Portugal, donde se ha casado, y regenta el banco BPI (Banco Portugués de Inversión). No se sabe de dónde ha sacado tanto dinero; pero si se sabe que nunca ha trabajado.
En Mozambique se intentó hacer lo mismo con una guerrilla pagada por Sudáfrica, conocida como Renamo (Resistencia Nacional Mozambiqueña), que no ha prosperado; y se sospecha que la intervención de Otelo Saraiva de Carvhalo, uno de los capitanes de abril, que maneja grandes negocios de pescado allí ha parado la contrarevolución, y ha derrotado a la Renamo.
La muerte de Kwame Nkruma en Ghana, significó el fin del socialismo en ese país, y la instauración de un capitalismo cruel y voraz que ha saqueado el país, y donde se han instalado grandes compañías financieras, que se lucran con la falta de pago de impuestos, convirtiendo al país en un paraíso fiscal. Lo mismo ha ocurrido en Costa de Marfil, donde el asesinato de Thomas Sankara el llamado Che Guevara africano, llevo el país a la miseria.
En el antiguo Congo Belga, hoy llamado Zaire, luego del asesinato de Patricio Lumumba, a manos del sargento Joseph Mobutu, convertido luego en Mariscal, y presidente prácticamente vitalicio. ha ocurrido una sangrienta guerra civil, que llevó al gobierno, a Joseph Desire Kabila, que destronó al «emperador» Mobutu, que le permitió hacerse con el control del país. Su muerte en accidente de circulación llevó al gobierno de Zaire a su hijo Joseph Kabila, que ha emprendido una política similar a la que intentaba aplicar Lumumba, y ha nacionalizado la minería, que es la auténtica fábrica de maná del Zaire, con lo cual ha quebrado el espinazo de la Unión Miniere, dueña de las principales minas de coltán y de cobalto de Zaire, y pulmón de su economía con la colaboración de empresas chinas. Hay que decir que Mobutu, amasó una fortuna de 35.000 millones de dólares, robados al pueblo de Zaire, y que el actual presidente intenta repatriar.
Pero todo el saqueo de Africa y los intentos de recolonizarla no podrían llevarse a cabo sin la colaboración de los cipayos nacionales, que colaboraron en ese intento, y que fueron generosamente pagados por los imperios descabezados, tales como Moisé Tsombe en el ex Congo Belga, Mobutu Sesé Seco también en el ex Congo Belga, Felix Houpouet Boigny en Costa de Marfil, que hizo construir una réplica de la basílica de San Pedro de Roma, Idi Amín Dadá en Uganda, que robó las reservas del banco nacional de Uganda y las llevó a Arabia Saudí; Houari Boumedienne que encabezó un golpe militar contra Ahmed Ben Bella en Argelia y que inauguró la corrupción de los militares argelinos, que han negociado con la empresa francesa Elp Aquitanie la continuación de su propiedad del gas y el petróleo argelinos. La lista es interminable, y muestra a las claras lo que Marx llamó la primera acumulación capitalista, que solo puede provenir del robo. Basta ya por hoy.

El nazifascismo no es otra cosa que la exacerbación del capitalismo en su forma más brutal y criminal. Significa que el estado burgués se quita la máscara, y aparece su cara más horrible y siniestra.
En 1941, dos millones de soldados invadieron la URSS, penetrando profundamente en su territorio, donde cometieron crímenes de lesa humandad que luego fueron juzgados en el tribunal de Nuremberg. La URSS se defendió como pudo, y 27 millones de soviéticos dejaron su vida como consecuencia de ese ataque.
Los paises occidentales (EEUU, Gran Bretaña y Francia), al principio miraron para otro lado, y ayudaron con cuentagotas a la URSS, que pedía insistentemente la apertura de un segundo frente que aliviara la agresión a su territorio; pero ello se retardaba con la intención clara de producir un desangramiento de la URSS y por ende del socialismo. Era un secreto a voces que el primer ministro inglés Winston Churchill simpatizaba con el duce Mussolini, y mantenía con él una muy abundante correspondencia. Igual ocurría con personajes de los EEUU como Henry Ford que no dejaban de proclamar su admiración por Hitler; sobre todo porque había metido en cintura a la clase obrera alemana que soportó unas jornadas de trabajo interminables, bajos salarios, una vida miserable. Las huelgas estaban prohibidas en Alemania, y miles de trabajadores fueron muertos, ejecutados por el aparato represivo del nazismo bajo la dirección de la Gestapo y las SS, un ejército personal de Hitler, bajo la dirección de un personaje tan criminal como Heinrich Himler.
Pero últimamente se ha producido todo un movimiento político e histórico contra la actuación de la URSS en la guerra, pretendiendo otorgar el triunfo sobre el nazismo a los EEUU, y en ese intento se han mezclado los gobiernos occidentales, cierta prensa amarillista y algunos «tertulianos».
Es como querer tapar el sol con la mano. Es imposible negar la verdad histórica. En la invasión de la URSS se pretendió adjudicar la victoria sobre el nazismo al barro, a la nieva y al frío; pero el argumento es tan torpe que se desmonta con una sola pregunta: ¿Ese barro, esa nieve y ese frío, lo sufrían también los soviéticos o no?
En esa invasión los nazis utilizaron lo mejor de su arsenal con sus carros de combate, sus baterías de artillería, su fusilería. El mejor militar especialista en blindados era sin duda el general Hans Guderian, que años después reconoce la valentía, el coraje y la entrega total a la defensa de la patria de los soldados soviéticos.
En esta guerra hay que reconocer desde el punto de vista militar dos momentos que significaron un punto de inflexión, y que volcaron el resultado final para el nazismo, y ellos fueron la batalla de Stalingrado, y la batalla de Kursk.
En Stalingrado, los alemanes tuvieron 200 mil prisioneros entre los cuales estaba el Mariscal Von Paulus, 23 generales, y unos tres mil oficiales de menor rango; así como material de guerra valioso.
Ya parada la invasión nazi a la URSS, había que reconquistar el territorio perdido, y la puntilla para los nazis fue la batalla de Kursk, la más grande de la historia reciente de blindados.
Los nazis lanzan a la batalla nada menos que 4.300 panzer al mando del General Guderian, y los soviéticos están apoyados por 4500 tanques, al mando de los mariscales de la URSS Georgi Zhukov, Rokossovsky, Gromov, Gretchko y Timoshenko, que arrollan a los nazis, y prácticamente los muelen.
Los nazis ya habían perdido su supremacía en los cielos, y los aviones soviéticos Mikoyan, volaban sin peligro sobre todo el territorio de la URSS.
Ahora vamos a analizar someramente las razones por las cuales los llamados aliados retrasaban la apertura del segundo frente.
Ya era evidente luego de Stalingrado y de Kusrk, que la URSS iba a derrotar finalmente al nazismo; y que en su persecución era muy probable que su ejército rojo ocupara grandes porciones de Europa, entre ellas Francia, y posiblemente la España fascista de Franco; y ese es el motivo principal por el cual se abre el segundo frente. No es por el miedo al nazismo, más bien es por el miedo al socialismo, que se implantaría en naciones de primer orden como Alemania y Francia.
Ahora a 75 años de la proeza de la URSS, se intenta torcer la historia y ponerse laureles que no se corresponden con la realidad. El vencedor indiscutible de la guerra es la URSS. Honor y Gloria eternos a sus soldados.

Tengo casi 83 años, que cumpliré el 6 de diciembre. y en mi larga vida biológica y política tuve la ocasión de ser testigo directo de todos los gobiernos del General Perón. Mi padre fue ministro de la Provincia de Buenos Aires en el primer gobierno peronista de dicha provincia; y desde hace años vengo oyendo la acusación de que Perón era un fascista. Quienes así lo piensan no han visto los hechos con objetividad, ni saben a ciencia cierta lo que es el fascismo.
En primer lugar hay que decir que el fascismo es una ideología que solo es posible en países desarrollados, y Argentina no lo era. Era un país dependiente del imperio inglés, y contra esa dependencia se levantó el ejército, imbuido de ideas patrióticas.
Otra característica del fascismo es el antisemitismo, y en Argentina había en el año 1945 unas 500.000 familias judías. En total unos dos millones de judíos.
¿Dónde se instalaron las cámaras de gas y los campos de exterminio?
Pero hay algunos datos más que son elocuentes: El General José Epifanio Sosa Molina, un gran patriota y Ministro de Guerra en el primer gobierno de Perón gestionó personalmente el salvataje de cinco mil judíos rescatados de los campos de exterminio, y los radicó en la provincia de Entre Ríos, donde se les dió tierras y apoyo crediticio para que se convirtieran en granjeros. Poblaciones como Crespo, Colón, Gualeguay, Gualeguachú y Basabilvaso, recibieron a esos judíos, que comenzaron a producir pollos, pavos y huevos, y ya en el año 1949 Entre Ríos producía 23 millones de huevos diarios que se vendían en el país y en parte se exportaban a Brasil y Uruguay. Lo mismo ocurrió con la carne de pollo, que pasó de ser un alimento exclusivo a ser un alimento popular.
Recomiendo la lectura del libro Los Gauchos Judíos del escritor judeo argentino Alberto Gerchunoff, que cuenta los avatares de estos judíos y su agradecimiento al gobierno argentino, que no era otro que el de Perón.
El primer gobierno de Perón contó entre sus miembros con José Ber Gelbard, como ministro de economía que se encargó de poner en marcha el primer plan quinquo argentinoenal para el desarrollo de una Argentina moderna e industrializada. Gelbard era un judío polaco nacionalizado argentino.
Las relaciones entre Perón y las instituciones judías eran excelentes, y la DAIA (Dirección de Instituciones Judías Argentinas) invitaba a Perón a sus celebraciones. Perón contó con un diputado judío que era Simón Zabotinski, que ejerció su mandato sin inconveniente alguno, al igual que todos los diputados.
Lo del fascismo de Perón surge de una manipulación que se utilizó por la oposición cainita al mismo. Peron con el grado de capitán era agregado militar en Italia en tiempos de Mussolini, y en tal condición era invitado a presenciar las maniobras del ejército italiano. Al concluir su misión, y antes de volver a Argentina fue designado capitán honoris causa del cuerpo de alpinos, un hecho por lo demás que se hacía como muestra de cortesía con todos los agregados militares.
¿Era este el fascismo de Perón?
Pero todo esto es una cortina de humo. Lo que en realidad le pica a la oligarquía, es que Perón puso en marcha un movimiento que estaba llamado a cambiar la Argentina, y que todavía pervive a tantos años de su muerte que ocurrió en 1974. El peronismo es la única fuerza política capaz de transformar la política de Argentina, y hay que contar con él para ello. Es sin duda indispensable.

Como primer rasgo del peronismo hay que poner de resalto el carácter democrático de su elección. Perón ganó por mayoría abrumadora las elecciones, a pesar de todos los medios de que gozaban sus rivales. Toda la prensa escrita, las emisoras de radio (No había televisión todavía), los comentaristas políticos , y en general lo que se llamaba en forma vaporosa la «opinión pública» estaban en su contra. Y contra todo pronóstico Perón ganó unas elecciones totalmente libres.
Es tarea que dejo a los sociólogos, indagar sobre los motivos y razones que produjeron estos hechos milagrosos. A veces la historia corre por carriles ignotos y nos da sorpresas como ésta.
Otra de las particularidades es que Argentina dejaba de ser el quinto dominio de Inglaterra, gracias al núcleo duro de militares nacionalistas que cortaron esa criminal dependencia. Para aquellos lectores que no sepan lo que son los dominios de Inglaterra, diré que eran cuatro a saber: Canadá. la India, Australia y Sudáfrica. a Argentina por su dependencia se le llamó el quinto dominio, y para muestra decir que el presidente del Banco Central de la República Argentina, el banco emisor de moneda, era Sir Otto Leguizamón; un lord inglés.
Pero quizá la más importante era que por primera vez en el siglo XX, y quizá en toda la historia argentina, era que el dinero, las finanzas, la economía toda pasaron a manos del estado argentino, que hicieron buen uso de esos bienes del estado. Hay que destacar, que Perón contó con un equipo inmejorable, que estaba integrado por los generales José Humberto Sosa Molina, Miguel Iñiguez, Heraclio Ferrazzano, José Embrioni, Pascual Pistarini, los coroneles Domingo Mercante, Juan Perlinger y los comandantes Bernardo Alberte y Carlos Aloé.
La situación de guerra que se vivió en Europa, donde los campos quedaron sin labrar, y el ganado fue muerto y consumido implicó que los alimentos que Argentina producía en cantidad, fueran comprados a buen precio; y ello favoreció a Argentina que se benefició de esas necesidades.
Todo esto, seguido de una política que tenía como objetivo el bien de la nación, impulsó a la industria nacional a crecer en forma exponencial.
El General Sosa Molina que era el Ministro de Guerra, impulsó con poderosa voluntad el nacimiento de la industria aeronáutica con la creación del complejo industrial llamdo IAME. (Industras Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) donde se fabricaron los primeros aviones a reacción de caza y bombardeo, como así también los primeros automóviles, camiones, tractores, motocicletas y los primeros aviones de carga y pasajeros, con capacidad de hasta doscientas plazas.
La construcción de diques, represas, canales, puertos, aeropuertos, escuelas primarias y secundarias, escuelas técnicas, universidades abiertas a todos donde la enseñanza era totalmente gratuita, sin pago alguno de matrículas.
Todo esto significó una revolución en el país, que consiguió por primera vez romper el corsé que había construido durante cientos de años la oligarquía.
Lo malo de todo esto es que Perón no acabó para siempre con la oligarquía, y era muy fácil hacerlo ya que tenía toda la legitimidad que daban las urnas, y donde gobernaba con mayoría absoluta, pero no lo hizo. Bastaba con expropiarles los latifundios, y hacer una reforma agraria profunda. Se apoyó en la burguesía nacional y en las clases medias que el peronismo había creado, y que estaban muy trabajados por la iglesia, y que finalmente lo traicionaron.
Cuando se produjo el golpe contra Perón en septiembre de 1955, la Confederación General del Trabajo le pidió armas a Perón para defender al gobierno democrático, pero se negó a hacerlo, y prefirió refugiarse en la cañonera paraguaya Humaitá surta en el puerto de Buenos Aires, que lo llevaría a Asunción del Paraguay, a un largo exilio de 18 años, que trajo inenarrables penurias a la clase obrera y a los sectores más humildes. Perón prefirió huir, antes de dar batalla y armar a la clase obrera.

El entonces Coronel Perón había sido Secretario de Trabajo y Previsión en el gobierno que asume en el país como consecuencia del golpe militar del 4 de junio de 1943, y desde esa posición tenía un contacto permanente con los sindicatos, y con la clase obrera. Esto es justamente lo que hace temer al ala más reaccionaria del ejército en el sentido de que Perón aspiraba a convertirse en presidente de la república. Y no se equivocaban.
Ante esta posibilidad, el presidente de la República General Edelmiro Farrell, dispone el cese del Coronel Perón como secretario de trabajo y previsión, su pase a la situación de retiro, y su encarcelamiento.
Esto hace que la clase obrera se movilice en las calles, y logre la liberación de Perón y su reposición en su cargo. Esto ocurre el 17 de octubre de 1945. Yo tenía entonces seis años, y fui testigo de lo que ocurrió en las calles. Una multitud desconocida, mal vestida, algunos a pie y otros a caballo inundó las calles del centro de la ciudad, y marchó pacíficamente pero con decisión hasta la plaza de mayo. Yo estaba con mi madre y con mi abuela materna comiendo en un restaurante de la Avenida de Mayo, y ante el temor que producía la gente en las calles, los negocios echaban el cierre, y solo permitían salir de los mismos pero no entrar.
A las pocas horas de todo esto, el gobierno del General Farrell abrió la mano y el Coronel Perón fue liberado y repuesto en el cargo del cual había sido removido.
Es necesario destacar que las masas de trabajadores en las calles tenían una ideología confusa con respecto a la lucha de clases, pero si eran conscientes de que su enemigo, era Inglaterra y sus cipayos servidores, los oligarcas, terratenientes y grandes ganaderos, los frigoríficos ingleses, y en general todo lo que oliera a inglés. Esa es la razón por la cual el movimiento popular aplaudía cada derrota de Inglaterra, y considerara a Alemania como un amigo de los argentinos. Ese es también el argumento que la oligarquía utilizaba contra Perón para endilgarle una supuesta simpatía por los nazis.
El peronismo no es en realidad más que una ideología socialdemócrata avanzada, con características criollas. Algo parecido a lo que Salvador Allende dijera en Chile: «Yo quiero un socialismo con empanadas y vino», aludiendo a una comida muy propia de los países sudamericanos.
Lo que Perón intentaba era arrancarle el poder a la oligarquía, ganadera y cerealera y entregarlo a la incipiente burguesía nacional no aliada al imperialismo inglés. Pero había un problema estructural, que era que la burguesía era muy débil, y que había que prácticamente crearla, y ante la falta de esa burguesía, que llevara adelante la revolución burguesa en Argentina, se vale del ejército, que en esos tiempos era profundamente nacionalista y anticomunista.
Para llevar adelante la revolución burguesa era necesario establecer la paz social, y para ello era necesario contar con la clase obrera, y para contar con la clase obrera, era necesario pagar buenos salarios, vacaciones pagadas, pagas extras en navidad, obras sociales de buena calidad, un sistema de salud que fuera de calidad, y en general hacer una política expansiva, generando puestos de trabajo, construyendo viviendas sociales, gastando mucho dinero en educación, fomentando el deporte, creando colonias de vacaciones para los hijos de los trabajadores, cuidando los precios de los productos de primera necesidad, etc.,etc.
Todo esto fue obra de los gobiernos peronistas.
El ejército por su parte hizo lo suyo. Se creó la Dirección General de Fabricaciones militares, que instaló grandes fábricas para proveer las necesidades civiles y militares, se creó en Córdoba una empresa estatal que se llamó IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) que comenzó a fabricar tractores, motocicletas, automóviles, camiones, y sobre todo aviones de caza y bombardeo, y aviones de uso civil para el transporte de pasajeros de hasta 200 plazas. Se crea la flota mercante del estado, con buques que desplazaban en total más de dos millones de toneladas, y se crean los astilleros para la fabricación de embarcaciones de uso civil y militar. Se crea la empresa YCF (Yacimientos Carboníferos Fiscales) y se fomenta una política de fabricar en el país en vez de importar.
Se desarrolla una importante industria textil y de calzado de muy buena calidad, y se fomenta mediante créditos baratos todo tipo de industria y se fomenta también la minería y la siderurgia.
Los puertos se nacionalizan, y se establecen relaciones comerciales con los paises socialistas y especialmente con la URSS, de la cual se importan locomotoras y rieles, y se instala en Buenos Aires la primera exposición de la industria soviética.
Pero, el General Perón a pesar de haber hecho una verdadera revolución en Argentina, no es partidario de una revolución socialista, y su pensamiento gira en torno a tres principios básicos que eran Soberanía Política, Indepedencia Económica y Justicia Social.
Esos tres principios los cumplió, y decía que la riqueza había que repartirla en dos partes iguales: Una mitad para los dueños de las industrias y la otra para los trabajadores.
Luego del golpe oligárquico de 1955, todo esto se pierde, y luego de un largo exilio de 18 años, Perón vuelve, pero la Argentina ya es otro país, y Perón no comprende que las masas ya quieren otra cosa, que la juventud reclama el socialismo, y es cuando se produce el choque entre la Juventud Peronista, y el viejo aparato peronista, oxidado y obsoleto. El peronismo de 1945, no es el de 1973, y el ejército tampoco. Ya manda el sector oligárquico.
Para finalizar voy a citar a un autor militar poco conocido, el general alemán Von der Goltz, que decía que cuando uno tiene al enemigo acorralado hay que terminar con él, porque si no se hace así, puede volver.

Perón muy influido por los movimientos nacionalistas que habían tenido lugar en Perú y en Bolivia y también en Paraguay, y se decidió trazar un plan quinquenal de desarrollo de la economía nacional, que significó una economía planificada, y para ello contó primero con un industrial de la provincia de Mendoza llamado Miguel Miranda, que ocupó la cartera de economía, y luego con la colaboración indispensable de José Ber Gelbard, un judío polaco, nacionalizado argentino, que ocupó el cargo de ministro de economía, y fue el fundador de la Confederación General Económica, una de las dos patas en que se apoyaba el sostén del gobierno de Perón.
La otra pata era la CGT, Confederación General del Trabajo, central obrera que aglutinaba todos los trabajadores, ya que la afiliación a la misma era obligatoria, y se sostenía con el aporte de un día de trabajo en su equivalente en dinero de todos los trabajadores a los cuales se les descontaba esa cantidad, que se gastaba en forma discrecional por la cúpula de la CGT, lo cual favorecía indirectamente la corrupción. El primer secretario general de la CGT, era un sindicalista de nombre José Espejo, de una lealtad casi perruna a Evita y a Perón.
José Gelbard, venía del partido comunista argentino, que era muy minoritario y que nunca gozó del apoyo de la clase obrera argentina a pesar de los cual se autodeclaraba vanguardia de la clase obrera.
Este hecho revela la falsedad del pretendido apoyo nazi a Perón. Lo ciarto es que Argentina carecía de técnicos y los trajo de donde pudo, y ello significó que técnicos alemanes e italianos nazis y fascistas se radicaran en Argentina. Pero esto duró poco ya que el gobierno de Perón creó escuelas técnicas y en pocos años tuvo los técnicos que necesitaba la industria nacional.
Hay que recordar que el General San Martín, trajo oficiales franceses bonapartistas porque carecía de oficiales criollos. ¿Significa esto que San Martín era bonapartista? Parece que no.
Pero la expropiación de Vicentín abre la puerta a otras nacionalizaciones, y a intentar crear una flota de cargueros propia. Argentina llegó a tener la décima flota mercante del mundo, y la reconstrucción de la flota implica trabajo para los astilleros argentinos que languidecen por falta de trabajo.

Darío Herchhoren
Toda discriminación racial es en realidad una discriminación social, y la historia norteamericana está plagada de situaciones que vienen a confirmar esta afirmación.
Siempre se nos ha vendido que la guerra de secesión norteamericana era una suerte de cruzada de los buenos del norte contra los malos del sur, que venían a liberar a los esclavos negros, y a instaurar una república donde todos fueran iguales. La literatura norteamericana está llena de ejemplos de esto, y si leemos «La cabaña del Tío Tom», veremos como esta leyenda se inscribe dentro de esta gigantesca y falaz historia.
Uno de los mitos más recurrentes de todo esto es la especie de que se trató de una guerra del norte industrial, protestante y rico contra el sur rural, católico y pobre, presentando a los confederados (sur), como esclavistas brutales, que lo eran, en contraposición a los libertadores del norte que venían a llevar la libertad en una epopeya alimentada durante cientos de años por el cine, la televisión y la literatura. Hasta un poeta como Walt Withman un hombre de enorme sensibilidad que vivió en primera persona esa guerra en sus poesías abona esta falacia.
La realidad es que la guerra de secesión fue una guerra de clases entre la burguesía pujante del norte, en su afán de expandirse desata la guerra con el objetivo de lograr una mano de obra barata, y acabar con las prácticas feudales de los grandes terratenientes. Los negros, trabajadores rurales forzados, sirvieron en realidad como soldados en el ejército nordista, con la promesa de su libertad, y acabada la contienda pasarían a ser mano de obra barata para las industrias del norte, que iban a ocupar las tierras del sur. Este era uno de los objetivos del norte, y el segundo objetivo era el acabar con la clase terrateniente, pero no para beneficiar a los campesinos sin tierra, sino para saquear esas tierras y apoderarse de ellas en un nuevo reparto de la riqueza pero nunca para beneficiar a los antiguos esclavos.
Los negros lograron dejar la esclavitud, pero nunca alcanzaron la libertad en equidad con los blancos; y siempre fueron considerados como una raza inferior ocupando casas de mala factura, empleos malos y mal pagados; profesiones y oficios que los blancos no querían.
En realidad la sociedad norteamericana nunca aceptó a los negros como iguales a los blancos. Pero el gran desarrollo del capitalismo llevó a que la clase obrera negra aprendiera que no se consigue la igualdad yendo a rezar y a cantar en los coros de las iglesias. Hacía falta algo más. Y surgieron líderes como Angela Davies, Martin Luther King o Malcolm X.
¿Pero en realidad algunos de estos líderes planteaban que los negros querían ser explotados como los blancos? Seguramente no.
El maltrato a los negros por la policía, las malas escuelas para negros; la enorme población carcelaria negra en comparación con la blanca, fueron creando el clima necesario para una gran explosión social, y la última muerte de un negro a manos de la policía de Minneápolis, fue la gota que rebalsó la copa, y produjo el cambio cualitativo.
A las protestas de los negros, se han unido miles de blancos, hispanos y asiáticos han cambiado las tornas, y el movimiento de protesta en muchos casos violento tomó otro rumbo; y las reivindicaciones también fueron distintas. Ya no se trataba de lograr la igualdad, sino más bien se trataba de cambios más profundos, que implicaban demandas de cambios estructurales, y todo esto hace pensar que esta vez si todos los que salieron a las calles se organizan las cosas pueden cambiar, y convertirse en el motor de cambios de mayor calado. La bomba ya está armada, y solo hace falta que alguien encienda la mecha.
Lo que está ocurriendo enseña el camino.