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Día: 29 de julio de 2025 (página 1 de 1)

Acuerdo sobre aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea

El domingo Estados Unidos y la Unión Europea llegaron a un acuerdo sobre aranceles que, más bien, parece un anuncio publicitario destinado a generar titulares para los medios de comunicación.

Es la clásica estrategia de Washington: centrarse primero en el espectáculo y posponer los riesgos para el futuro.

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, asegura que se ha alejado el fantasma de la guerra comercial, lo mismo que algunos medios, como Financial Times o Associated Press).

Lo cierto es que este acuerdo es parte integrante de la guerra comercial, que empieza ahora.

El acuerdo ha sorprendido a los medios de comunicación europeos, que se han pronunciado en contra. Esperaban mucho más contra Trump y no ocultan su decepción. Ha sido una auténtica bajada de pantalones.

La explicación de la sumisión europea a Estados Unidos es un trueque: Europa paga todas las facturas a cambio de que Estados Unidos vuelva a la política de apoyo a Ucrania y enfrentamiento con Rusia.

La discordia dentro de la Unión Europea está  servida porque las negociaciones han estado dirigidas por los intereses alemanes, que eran lo más necesitados de un acuerdo, ya que son una potencia exportadora.

Habría que escuchar lo que tienen que decir empresas como la finlandesa Nokia o la siderúrgica sueca SSAB. El primer ministro francés, François Bayrou, dice que el acuerdo demuestra la “sumisión” de Europa a Estados Unidos.

El acuerdo es un golpe de realismo. El atlantismo, el viejo contubernio entre Estados y Europa, se acabará resintiendo. Finalmente, los 27 países de la Unión Europea se han dado cuenta de que no pueden arrastrar a Estados Unidos a su terreno y se han visto obligados a firmar un acuerdo que no pueden digerir.

La Unión Europea no es una potencia económica capaz de plantar cara a países como Estados Unidos o China. Durante mucho tiempo se ha presentado como una superpotencia exportadora y defensora del libre comercio, pero no tiene los medios para defender ninguna de ambas cosas.

Los aranceles han pasado del 1,5 al 15 por cien, el mismo que para Japón. Para Reino Unidos el arancel básico es del 10 por cien, bastante mejor que el del resto del Continente.

La Unión Europea hace todas las concesiones y Estado Unidos hace muy pocas, por no decir ninguna. Para que Estados Unidos firme Europa se ha comprometido a comprar 750.000 millones de dólares en energía y 600.000 millones de dólares en inversión en la economía estadounidense. En otras palabras, lo mismo que Japón, Estados Unidos quiere que los demás países del mundo paguen sus deudas, como ya hemos dicho en varias ocasiones.

Ahora bien, las promesas de la Unión Europea de comprar energía e invertir no son vinculantes, es decir, son compromisos de futuro sin fuerza legal. Habrá que estar a la evolución de los acontecimientos.

Estados Unidos aún se enfrenta a aranceles del 50 por cien sobre materias primas industriales importantes como el acero, el aluminio y el cobre de la Unión Europea, materiales esenciales para la construcción, la defensa y la industria estadounidenses.

Una de las primeras víctimas: Irlanda

Irlanda es una de las primeras víctimas del acuerdo entre Washington y Bruselas. La economía irlandesa depende en buena medida de las multinacionales estadounidenses farmacéuticas (Pfizer, Eli Lilly y Johnson), atraídas por un país que es casi un paraíso fical dentro de la Unión Europea.

También hay otros monoplios estadounidenses afectados, como Apple, Google y Meta/Facebook.

Durante décadas, los ingresos públicos han encadenado importantes superávits presupuestarios para Irlanda.

Irlanda ha mantenido un enorme crecimiento económico desde la década de los noventa, gracias a la introducción de niveles particularmente bajos de impuestos a las empresas que llegaron a establecerse en el país.

Los grandes laboratorios, especialmente en Estados Unidos, albergan ciertas patentes en el país para pagar menos impuestos, que se alimenta de ingresos fiscales.

La economía irlandesa depende en gran medida de las empresas estadounidenses, tanto farmacéuticas, como tecnológicas o financieros.

El año pasado la farmacia representó casi la mitad de las exportaciones irlandesas, 100.000 millones de euros, de los cuales cerca del 40 por cien corresponden a Estados Unidos. Emplea directamente a unos 50.000 trabajadores.

Una gran proporción de medicamentos fabricados en Irlanda son marcas de los que el país es a veces el único productor, como Botox o Viagra, productos que proporcionan grandes márgenes de beneficios.

La economía irlandesa también depende de los grandes gigantes tecnológicos, que también se sienten atraídos por las ventajas fiscales. Han hecho de Irlanda su sede europea y transferidos parte de sus derechos de propiedad intelectual.

En las últimas guerras se ha perdido el sigilo

Desde hace cien años la estrategia de las potencias imperialistas ha confiado en que la aviación sería el arma definitiva para imponer su supremacía militar. Las mejores expresiones de ello fueron los bombardeos contra la población civil en la Segunda Guerra Mundial. Primero los alemanes bombardearon Londres, luego los británicos bombardearon Dresde y los estadounidenses hicieron lo propio con Tokio, además de Hiroshima y Nagasaki, causando cientos de miles de muertes completamente inútiles.

De su doctrina militar nació la carrera por conquistar la supremacía aérea, que las defensas antiaéreas pusieron en cuestión. Los radares podían detectar a los bombarderos y derribarlos con disparos certeros desde baterías instaladas en el suelo.

En los años setenta la réplica fue la tecnología furtiva: aviones incapaces de ser detectados por los radares. Así surgió el programa “Have Blue” que condujo a la fabricación en los ochenta del caza de penetración F-117 y al programa ATB (“Bombardero de Tecnología Avanzada”) del que surgieron los bombarderos B-2 en la década siguiente, así como los F-35.

Durante la guerra de los 12 días contra Irán, Israel dijo que dominaba el espacio aéreo iraní, Irán dijo lo mismo y Estados Unidos dijo que había enviado a los B-2 a destruir las centrales nucleares iraníes.

Las nuevas tecnologías han demostrado que, en contra de lo que dicen los manuales, la aviación militar ha perdido la partida frente a los radares, los nuevos sensores, la detección cuantica y las defensas antiaéreas. La superioridad aérea ha quedado obsoleta. El futuro está en los drones y los misiles, especialmente los hispersónicos.

El enfrentamiento de los 12 días contra Irán ha demostrado que hoy las guerras se pueden hacer a distancia. Dos países sin fronteras comunes, Irán e Israel, han combatido por encima de los países interpuestos.

Los submarinos furtivos también se han quedado obsoletos

Lo mismo cabe decir de los submarinos nucleares furtivos de la clase Virginia y Seawolf. China ha desarrollado una nueva tecnología de detección de submarinos. El país asiático supera a Estados Unidos en número de buques de superficie, por lo que hasta ahora la principal fuerza de la Navy eran los portaaviones, cada vez más vulnerables a los misiles hipersónicos, y su flota submarina.

Los submarinos detectables se pueden destruir fácilmente debido a que navegan a velocidades muy bajas. Por lo tanto, la característica más importante de un submarino es su sigilo, su capacidad para evadir la detección. Los submarinos estadounidenses más avanzados emplean recubrimientos fonoabsorbentes muy sofisticados y sistemas de propulsión silenciosos, que son extremadamente difíciles de detectar con métodos acústicos tradicionales, como el sonar.

Pero la Universidad Politécnica del Noroeste de Xian ha desarrollado una nueva tecnología de detección de submarinos, la Detección de Anomalías Magnéticas (MAD), que rastrea las estelas dejadas incluso por los submarinos furtivos (*).

Los submarinos dejan una estela magnética detectable mediante magnetómetros aerotransportados. Se llama “estela Kelvin” y se produce cuando los submarinos surcan el agua. Esta estela, previamente estudiada para la detección de imágenes de radar, genera un campo magnético débil pero detectable cuando los iones del agua de mar, perturbados por el movimiento, interactúan con el campo magnético terrestre.

Los científicos chinos han cuantificado las variaciones de estas señales magnéticas en función de la velocidad, la profundidad y el tamaño del submarino.

Los sistemas de sónar convencionales presentan limitaciones significativas para detectar incluso los submarinos furtivos más sofisticados, especialmente en aguas poco profundas como el estrecho de Taiwán. La falta de propagación esférica del sonido reduce la eficacia de los sónares de baja frecuencia, lo que provoca la absorción de energía por el fondo marino y reflexiones superficiales. Esta canalización del sonido limita el alcance y la precisión de la detección.

Además, los submarinos furtivos modernos evaden la detección acústica tradicional gracias a recubrimientos fonoabsorbentes y propulsión a chorro. Sin embargo, las estelas magnéticas persisten mucho después del paso de un submarino, dejando rastros en los campos magnéticos oceánicos. Estas estelas magnéticas no se atenúan, proporcionando un rastro persistente del paso del submarino.

Si bien ninguna técnica garantiza la detección de submarinos por sí sola, China está integrando el rastreo magnético en una red de eliminación multicapa que incluye matrices acústicas, satélites, drones, sensores de fondo marino y algoritmos de inteligencia artificial para fusionar flujos de datos.

(*) https://huabinoliver.substack.com/p/china-develops-magnetic-wake-technology

Una materia prima estratégica: el rutenio

El desarrollo de las fuerzas productivas ha convertido al rutenio en una materia prima estratégica. Para la tecnología actual es más importante que las tierras raras. En un año casi ha duplicado su precio, alcanzando los 800 dólares la onza, un nivel sin precedentes desde 2021 y muy cercano del récord histórico de 870 dólares, registrado hace dieciocho años.

A modo de comparación, el precio del oro aumentó algo más de un 40 por cien en el mismo período.

El rutenio está muy solicitado por sus propiedades químicas, que le dan versatilidad y dureza. Los sectores más exigentes son la química, el almacenamiento de energía, pero sobre todo la tecnología. La revolución de la inteligencia artificial, que ha llevado a un aumento en la fabricación de discos duros para ejecutar los modelos, ha alimentado la demanda reciente de rutenio y ha disparado precios.

En los discos duros de los ordenadores, el rutenio permite aumentar la densidad de almacenamiento de datos, en forma de película de menos de un nanómetro en espesor. Se espera que el crecimiento de la computación en la nube conduzca a un aumento del 16 por cien en las ventas de discos duros este año, según datos de International Data Corp. utilizados por Bloomberg Intelligence, que impulsarán aún más el consumo de rutenio.

Con el despliegue de la inteligencia artificial y la creciente necesidad de almacenar datos, la tecnología debe ser a la vez barata y de gran capacidad. Las tecnologías alternativas siguen siendo demasiado caras, lo que garantiza una alta demanda de rutenio.

Este metal se produce en cantidades muy pequeñas: unas 30 toneladas al año, frente a las 4.000 toneladas anuales para el oro. Se espera que la oferta caiga e incluso caiga por debajo de la demanda rápidamente, aunque las cantidades utilizadas son pequeñas. Este contexto mantiene nuevas subidas de precios.

El rutenio es un subproducto de las minas de platino. La producción de rutenio depende del interés económico de las empresas mineras del platino. Si los precios del platino y las perspectivas de mercado no son atractivos, entonces las empresas mineras no abrirán una mina de platino y la producción de ruterio no aumentará.

Por lo tanto, es de esperar que los precios se mantengan altos durante mucho tiempo, sobre todo porque la inversión en platinoides (platino, paladio, rodio) ha sido baja en los últimos años.

La demanda de joyas ha repuntado, como resultado de un efecto de sustitución del oro, que se ha vuelto demasiado caro, pero el consumo vinculado a otros usos industriales sigue siendo incierto a largo plazo. Los catalizadores de los tubos de escape de los vehículos térmicos, en particular los vehículos diésel, constituyen uno de los principales puntos de venta de platino. Sin embargo, esta demanda está destinada a disminuir si el transporte por carretera se acaba electrificando.

Parecía que la producción de hidrógeno “verde” iba a impulsar el crecimiento de la demanda de platino porque forma parte de electrolizantes que descomponen moléculas de agua para aislar el hidrógeno. Pero el rendimiento de esta técnica sigue siendo demasiado bajo, y los proyectos se están abandonando gradualmente.

Estos fenómenos son comunes dentro de los metales que son subproductos, como el cobalto. Extraído de minas de cobre y níquel, su precio ha bajado de 80 millones de dólares a 30.000 dólares en unos meses, porque la demanda era demasiado baja en comparación con la producción. Como la demanda de cobre era estable, las empresas mineras no redujeron la producción y la oferta de cobalto siguió siendo abundante, incluso cuando el consumo de metal azul para las baterías de automóviles eléctricos estaba disminuyendo.

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