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Día: 17 de julio de 2025 (página 1 de 1)

Zelensky vende el puerto de Odesa para sostener la guerra

Zelensky ya no sabe lo que queda por vender para sostener una guerra que tiene perdida desde hace tiempo. El lunes vendió Olimpex, la mayor terminal del puerto de Odesa, a fondos buitre estadounidenses tras una disputa internacional. Los nuevos propietarios son los fondos estadounidenses Argentem Creek Partners e Innovatus Capital Partners. El precio de la transacción no se ha revelado.

Lo más interesante de la transacción es su origen: el antiguo propietario de la terminal, el empresario ucraniano Vladimir Naumenko, fue detenido en mayo y condenado por fraude en Ucrania en un caso relacionado con el grano ucraniano y una deuda impagada de 100 millones de dólares al Estado.

Es solo la punta del iceberg. Naumenko es un empresario ucraniano y cofundador de G.N. Terminal Enterprises (GNT), un grupo de transporte de grano que gestionaba las terminales Olimpex y MetalsUkraine en el puerto de Odesa. Junto con su socio, Serhiy Groza, Naumenko desempeñó un papel central en un importante litigio relacionado con préstamos por un total de decenas de millones de dólares otorgados por los fondos buitre estadounidenses Innovatus Capital Partners y Argentem Creek Partners.

Naumenko fue detenido en mayo por fraude y falsificación de documentos en la desaparición de más de 100.000 toneladas de grano prometidas como garantía para los préstamos. La fiscalía alega que, bajo la dirección de Naumenko, GNT falsificó inventarios de grano y participó en un plan para simular la destrucción de garantías inexistentes o no disponibles, especialmente durante el caos tras el inicio de la Guerra de Ucrania.

Meses antes de su detención, en octubre de 2024, Naumenko y Groza fueron condenados a 21 meses de prisión por un juez del Tribunal Superior inglés por incumplir una orden de congelación mundial diseñada para proteger los intereses de los acreedores. Los procedimientos legales posteriores los obligaron a pagar aproximadamente 150 millones de dólares en deudas pendientes a Argentem Creek Partners. Al parecer, ni Naumenko ni Groza se atrevieron a viajar a Reino Unido.

Uno de los nuevos propietarios de la terminal es Argentem Creek Partners, fundada en 2015 por Daniel Chapman y su antiguo equipo en Black River Asset Management, una filial de Cargill. Daniel Chapman es el fundador y codirector de inversiones. Otro cabecilla es Maarten Terlouw, codirector de inversiones. Con sede en Nueva York, la empresa opera internacionalmente, con presencia en Abu Dabi, Buenos Aires, Londres y Minneapolis.

El copropietario, Innovatus Capital Partners, es otro fondo de especuladores fundado en 2016 por David Schiff y Andrew Dym, presidente y director de riesgos. Estos dos sujetos cuentan con una amplia experiencia en capital privado, mercados de crédito e inversión basada en activos. Otros accionistas y directivos clave incluyen a Andrew Hobson, socio, director financiero (CFO) y miembro con derecho a voto del Comité de Inversiones, y Ravi Bhagavatula, socio y director de Estrategia de Mercados en Dificultades.

Pero llegan malas noticias para los especuladores. El lunes el ejército ruso lanzó un ataque con dos misiles Iskander contra la terminal. Destruyeron los almacenes y oficinas de los nuevos propietarios de la terminal. Los buitres estadounidenses no habrán quedado contentos con el bombardeo. Las perspectivas para la exportación de grano son sombrías.

Después de las alfombras voladoras y los ovnis llegan los caprichos de los chusqueros

El cuento de la alfombra voladora surgió en la literatura árabe y persa hacia el siglo XII, mucho antes de se conociera la aviación. A mediados de siglo pasado llegaron las historias de ovnis o, como se decía entonces, de “platillos volantes”. Como hemos contado en otras ocasiones, los F-35 son el tercer capítulo de este mismo recorrido. A la pantalla de casa llegarán las fantásticas leyendas de avistamientos de F-35 en el cielo.

Las alfombras voladoras respondían a su nombre y los platillos volantes también. En el caso de los F-35 aún no se sabe, pero no importa porque Lockheed los vende igual, aunque mucho más caros que una alfombra persa. Es posible que sea porque los chusqueros encargados del economato no leen los periódicos. “Los cazas F-35 de la Fuerza Aérea Británica solo son capaces de llevar a cabo un tercio del número de misiones establecidas por el Ministerio de Defensa debido a la escasez de ingenieros, repuestos y corrosión del metal, según reveló un informe de la Oficina Nacional de Auditoría”.

¿Será propaganda prorrusa la auditoria británica? “El Ministerio de Defensa [británico] no ha podido cumplir de forma sostenible sus objetivos de disponibilidad de aeronaves, lo que ha resultado en horas de vuelo inferiores a las requeridas por los pilotos. En 2024, la flota británica de F-35 tenía una tasa de capacidad operativa (definida como la capacidad de una aeronave para realizar al menos una de las siete misiones requeridas) correspondiente a aproximadamente la mitad del objetivo del Ministerio [de Defensa]. Su tasa de capacidad operativa total (definida como la capacidad de un F-35 para realizar todas las misiones requeridas) correspondía a aproximadamente un tercio de este objetivo”, dice la auditoria.

En resumen, entre octubre de 2024 y enero de 2025, algunos F-35 no estuvieron disponibles para ninguna misión debido a que se encontraban en el taller de mantenimiento. Después de tanto rearme, la próxima guerra va a sorprender a los europeos con los aparatos en el taller.

El 6 de julio el diario suizo “24 Heures” titulaba “Los F-35 ya no son aviones” (*). Suiza ha comprado un buen surtido de estos aparatos (36 en total) que “ya no son aviones de combate”. ¿Será la típica campaña de propaganda prorrusa? Imitando a los lacayos de la OTAN, en 2035 Suiza va a destinar a la guerra el 1 por cien del PIB. Pero, ¿no era un país neutral? ¿en qué guerras se ha visto involucrada Suiza en los últimos siglos? ¿dónde están los enemigos que quieren atacar a Suiza?

Es muy posible que los F-35 sean “los aviones más eficaces del mundo”… si fueran capaces de despegar de la pista. Pero debe ser propaganda del Kremlin porque los “expertos” dicen que sólo tiene problemas para despegar con mal tiempo, mientras que las guerras son para el verano, como las bicicletas.

La propaganda del Kremlin añade, además, que el coste de mantenimiento es gigantesco y que el desarrollo de los aparatos dará aún más problemas en el futuro.

¿Dónde están las grandes bombas que deben acompañar a estos aviones? No se sabe y la Comisión de Gestión del Consejo Nacional Suizo se ha puesto a investigar. ¿Van las bombas incluidas en el precio de los aviones o hay que comprarlas aparte?

Lockheed vende los F-35 como vendió los F-104 Starfighter en los años sesenta, que sufrieron 700 “accidentes” con destrucción de la aeronave y, a menudo, muerte del piloto en una década. No hay que desesperar. El F-35 no tendrá una tasa tan alta de fallos porque -sencillamente- pasa la mayor parte del tiempo en el taller.

Lo peor de todo no es que una empresa fabrique chatarra sino que haya quien la compre teniendo desguaces mucho mejores en su propio país.

(*) https://www.24heures.ch/1000-vies-les-f-35-ne-sont-plus-des-avions-960298255125

El frente de las materias primas estratégicas: África

El segundo mandato de Trump marca un cambio de prioridades. Hasta ahora Estados Unidos contaba con la ventaja del esquisto frente a China. Desde 2018 la producción de petróleo y gas ha cubierto las necesidades internas de Estados Unidos, mientras que China sigue siendo un importador neto de hidrocarburos.

Pero la balanza cambia en cuanto se pasa del petróleo y el gas a otras materias primas estratégicas. China extrae casi el 70 por cien de las tierras raras del mundo y refina el 90 por cien del volumen, en comparación con apenas el 16 por cien de la producción de Estados Unidos, suministrada casi exclusivamente por la mina Mountain Pass en California. Los 17 elementos químicos —desde el itrio hasta el neodimio— mantienen varias cadenas de suministros críticos en la inteligencia artificial y el armamento, entre otras.

Aquí es donde entra en juego el continente africano. Ignorado durante mucho tiempo por la Casa Blanca, África vuelve a descubrir que juega un papel crucial en los mercados mundiales. La República Democrática del Congo supone el 74 por cien de la producción mundial de cobalto y posee más del 60 por cien de las reservas de coltán, un mineral esencial para los condensadores de alta frecuencia.

En abril de este año Estados Unidos logró un alto el fuego en el este del Congo, donde se encuentran los yacimientos en cuestión, después de que la Unión Africana y la Europea tropezaran dieciocho meses con el mismo problema. El truque fue un mayor apoyo militar y financiero a Kinshasa a cambio de acceso preferencial a los permisos de extracción de cobalto, cobre y litio.

El 9 de julio Trump posó sentado con los jefes de Estado de Liberia, Senegal, Gabón, Mauritania y Guinea-Bissau. Cada uno de esos países posee, bajo tierra o en su plataforma continental, un eslabón estratégico en la cadena de materias primas estratégicas: hierro de alta ley y los primeros yacimientos de tierras raras en Liberia; circonio, titanio y gas marino de GTA en Senegal; manganeso y tierras raras en Haut-Ogooué en Gabón; yacimientos de hierro, cobre y uranio de Zouerate en Mauritania; y bauxita y arenas costeras pesadas en Guinea-Bissau.

Al invitar a esos Estados fuera de cualquier marco multilateral, Trump propone una diplomacia de uno por uno. Cada dirigente negocia un acceso seguro a sus recursos a cambio de garantías financieras, de seguridad y logísticas estadounidenses.

La intrusión estadounidense provecha el vacío que deja Francia, que acaba de perder el Sahel, a pesar de su riqueza en oro y uranio.

La consecuencia es que ningún actor externo se afirma por sí solo. Los Estados africanos son los árbitros. Ahora negocian proyecto por proyecto, cambiando de un inversor a otro en función del mejor rendimiento económico o el menor coste político. La desaparición de las zonas de influencia exclusivas transforma sus recursos subterráneos en una palanca, en lugar de una simple renta pasiva.

El repunte de los precios también beneficia a los africanos. La República Democrática del Congo ya ha renegociado al alza las derechos sobre el cobalto, Guinea ha obtenido una reprogramación de su deuda a cambio de la entrada de un consorcio estadounidense en el megaproyecto de mineral de hierro de Simandou, y Senegal espera duplicar el valor obtenido del circonio gracias a una planta de procesamiento financiada por General Electric Mining.

África nunca ha sido tan codiciada. Se está convirtiendo en la principal fuente de metales esenciales para la transición energética y la electrónica avanzada. Su poder de negociación nunca ha sido tan grande.

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