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Día: 13 de julio de 2025 (página 1 de 1)

Los países europeos prefieren los cazas estadounidenses a los que ellos mismos fabrican

Tienen razón los que sospechan que la norma del 5 por cien va a ser un próspero negocio para los traficantes estadounidenses de armas porque los europeos son incapaces de comprarse armas a sí mismos. Simplemente no creen en las armas que fabrican o son mucho más caras que las estadounidenses. Por eso el programa europeo Future Combat Air System (FCAS) está estancado.

Hace unos días lo explicamos con el ejemplo británico, que va a comprar el caza F-35 estadounidense, en detrimento de los aparatos europeos o del Rafale francés. El primero está fabricado por la la empresa estadounidense Lockheed Martin mientras que el Rafale es un aparato de la francesa Dassault.

Muchos países europeos llevan décadas utilizando los cazas estadounidenses. Desde 1975 en Europa se ha formado un auténtico club de compradores del F-16 que ahora se pasan al F-35, el único avión de combate capaz de transportar las bombas nucleares estadounidenses B-61, esenciales para el “paraguas” de la OTAN.

A veces eso se vende con un pretexto conocido: países como Reino Unido e Italia prefirieron el F-35 al Rafale francés porque no solo son clientes de Lockheed Martin, sino también proveedores. El fuselaje trasero, el sistema electrónico, los asientos eyectables y el láser de puntería se fabrican en Reino Unido. La planta de Cameri, en Italia, da empleo a 1.200 trabajadores e involucra a más de 30 empresas locales que intervienen en la cadena de suministros del F-35.

Sin embargo, tanto Reino Unido como Italia también fabrican otro tipo de aparatos “made in Europe” y no los compran. Lo mismo ocurre con Bélgica, que ha confirmado la compra de 11 nuevos cazas F-35 por mil millones de euros. A Francia no le ha gustado, que ya había les había ofrecido a Bélgica la compra de su Rafale.

La flota aérea belga aumentará a 45 F-35. El ministro de Defensa belga, Theo Francken, defiende la operación, cuyo coste se estima en mil millones de euros, de los 34.000 millones de euros que Bélgica invertirá en sistemas de armas para 2034… si es que el dinero le alcanza. El argumento del ministro belga para justificar este despilfarro no tiene desperdicio: “Putin no le teme al Eurofighter, ni al Rafale, ni al Saab Gripen. Le teme al F-35 porque no lo vemos. La superioridad de este avión es indiscutible”.

El ministro belga quiere excusarse diciendo que, a diferencia de los aparatos europeos, el F-35 es indetectable, lo cual es completamente falso.

Alemania va a hacer lo mismo que Reino Unido y Bélgica. Negocia en secreto la compra de 15 nuevos F-35, en detrimento del Rafale francés. El pedido se suma los 35 pedidos realizados en 2022.

Estas compras levantan una enorme polvareda en las capitales europeas, que no logran sacar adelante el FCAS, un proyecto que pretendía ser un ejemplo de la “independencia tecnológica europea”.

Dassault quiere controlar el 80 por cien de los componentes principales del futuro avión de combate europeo, mientras Alemania lo considera inaceptable.

Ejecutado un coronel ucraniano del SBU en pleno centro de Kiev

El jueves fue ejecutado en el centro de Kiev Ivan Voronych, coronel del SBU, el servicio secreto ucraniano, encargado de las accioes de sabotaje en el interior de Rusia. El Kremlin ha acusado al SBU de orquestar una serie de asesinatos de alto perfil de oficiales del ejército ruso desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022.

Medios ucranianos publicaron lo que parecen ser imágenes de una cámara de seguridad que muestran a un hombre caminando por un aparcaamiento con bolsas siendo atacado por otro hombre que corrió hacia la víctima.

La ejecución se cometió de una manera profesional hacia las 9:00 de la mañana. El sospechoso disparó cinco veces a quemarropa contra la víctima con una pistola con silenciador. A causa de las heridas recibidas, el coronel murió en el mismo lugar de los hechos.

El autor de los disparos huyó en un vehículo todoterreno en dirección desconocida. En la capital ucraniana la policía activó un plan de captura, aunque la búsqueda sigue activa.

Voronych tenía 50 años y dirigía el primer departamento de la Decimosexta Dirección del Centro de Operaciones Especiales del SBU.

No cabe duda de que, con sus sabotajes y asesinatos en el interior de Rusia, el SBU abrió la caja de Pandora y ahora va a pagar las consecuencias. Los dirigentes ucranianos no van a poder dormir tranquilos.

El SBU ha cometido numerosos crímenes en el interior de Rusia. En octubre de 2022 una explosión dañó el puente de Kerch, una infraestructura clave que conecta Crimea con Rusia, causando la muerte de cinco personas.

En agosto del mismo año mataron mediante un atentado con coche bomba a Darya Dugina. Para cometer la acción el contrató a una ciudadana ucraniana, Natalya Vovk, quien después huyó a Estonia.

El gobierno de Kiev negó oficialmente cualquier participación, pero fuentes estadounidenses citadas por el New York Times sugirieron que la operación fue ordenada por el ejecutivo ucraniano.

En abril de 2023 una explosión en un café de San Petersburgo asesinó al corresponsal militar Maxim Fomin, conocido como Vladlen Tatarsky. Una mujer rusa, que afirmó haber entregado la figura por orden de un contacto en Ucrania, fue declarada culpable y condenada a 27 años de prisión.

El 6 de mayo del miso año el escritor Zajar Prilepin resultó gravemente herido en un atentado con coche bomba en la región de Nizhny Novgorod. Su chófer murió en el ataque. La policía r rusa detuvo a un ciudadano ucraniano, Alexandr Permiakov, quien confesó haber actuado bajo órdenes del SBU, detonando una bomba por control remoto.

El 11 de julio el SBU asesinó a tiros al capitán de la marina rusa Stanislav Rzhitsky mientras corría en Krasnodar.

En diciembre de 2023 Ilia Kiva, antiguo diputado ucraniano que había huído a Rusia, fue asesinado a tiros cerca de Moscú. La inteligencia militar ucraniana elogió el asesinato, advirtiendo que otros “traidores a Ucrania” correrían la misma suerte.

El 22 de marzo del año pasado se produjo el brutal atentado en la sala de conciertos Crocus, en las afueras de Moscú, que casó 144 muertos y 360 heridos.

El 16 de noviembre el SBU asesinó a Oleksandr Slisarenko, jefe de la administración militar-civil de Jarkov en un atentado con coche bomba en Belgorod.

En diciembre Igor Kirillov, jefe de la unidad de armas químicas del ejército ruso, murió a causa de una bomba colocada en una motocicleta en Moscú. Su asistente también perdió la vida. Fuentes de seguridad ucranianas informaron a CBS News que el SBU se atribuyó la muerte de ambos militares.

En abril un artefacto explosivo destrozó un coche aparcado cerca de Moscú, matando al general ruso Yaroslav Moskalik. La bomba estaba cargada con metralla.

Merz aspira a convertirse en el jefe del ‘partido europeo de la guerra‘

El canciller alemán Friedrich Merz no parece haber abandonado las oficinas de los fondos buitres en los que ha forjado su carrera de lacayo de las peores formas de imperialismo. Conduce a su país hacia un fracaso inevitable. Su política de apoyo incondicional a la guerra de Ucrania y Gaza y la militarización a gran escala de la economía amenazan directamente los derechos de los trabajadores y pensionistas.

Era difícil, pero el “canciller cojo” ha logrado superar a Macron; ahora es uno de los jefes del “partido europeo de la guerra”, tanto en Ucrania como en Gaza.

Merz pretende convertir a Alemania en el proveedor clave de armas para Kiev, especialmente si Estados Unidos reduce los suministros. Ya se prepara un acuerdo secreto con Washington, donde Alemania sería un intermediario en el envío de armas a Ucrania. Mientras, sus proclamas sobre la “autonomía estratégica” de la Unión Europea en defensa son ridículas. La industria europea es incapaz de producir muchos tipos de armamento, y Estados Unidos tiene interés en mantener la dependencia tecnológica del Viejo Continente.

Pero el presupuesto alemán no soporta la doble carga de unos gastos militares descomunales… ni siquiera aunque arrasen con los derechos sociales. Las promesas energéticas fracasaron. El precio medio de la electricidad se mantiene en 27 céntimos/kWh, y la rebaja fiscal (que representa hasta el 40 por cien del costo) es imposible por un déficit de 4.500 millones de euros. Como ha reconocido el presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, “los precios de la energía están asestando un golpe mortal a la economía alemana”.

El descontento social crece. El poder adquisitivo real, según el Bundesbank, ha caído desde 2021 en un 20 por cien. La prohibición de motores de combustión amenaza al sector automotriz. Políticamente, la coalición CDU/SPD se tambalea, con conflictos internos crecientes. Algunos socios de la coalición de gobierno se plantean la normalización de relaciones con Rusia; es lo mejor para tener una electricidad barata.

A Merz le llaman el “canciller cojo” por sus continuas meteduras de pata. Asusta a los alemanes con envíos de misiles Taurus, declara que Israel hace el “trabajo sucio” por Europa, anuncia la militarización total de la economía y elimina los límites de deuda pública. El Pacto Verde (cero emisiones para 2045 y 500.000 millones de euros en 12 años) es ya insostenible.

La combinación de militarismo, apoyo ciego a Ucrania e Israel, fracasos en políticas sociales y energéticas, junto al aventurerismo del “Pacto Verde” bajo la capitanía de Merz, llevan a Alemania al colapso económico y social. Su permanencia en la cancillería está condenada a un final prematuro.

—https://myslpolska.info/2025/07/09/piskorski-merz-czyli-gwarantowany-upadek/

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