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Mes: junio 2025 (página 1 de 10)

Hasta los canguros tiemblan en Australia a causa de una ola de frío récord

La costa este de Australia se ha visto afectada por una ola de frío récord, lo que confirma que este invierno llega más frío de lo habitual. La temperatura mínima de Canberra, de -7,2ºC, es la más baja desde 2018 y la más baja para un mes de junio desde 1986.

El interior de Nueva Gales del Sur batió varios récords de temperatura en junio, incluyendo Bathurst, que llegó a alcanzar los -7,5ºC, y Scone, que registró una temperatura mínima de -5,1ºC. El termómetro cayó a -1,6ºC en Campbelltown, al suroeste de Sídney, lo que la convirtió en la mañana más fría en cinco años.

Según Miriam Bradbury, de la Oficina de Meteorología, “las últimas dos mañanas hemos visto entre 4 y 8ºC por debajo de la media en gran parte de la costa este”.

A medida que ha llegado el invierno, las temperaturas se han desplomado y las heladas se extendieron por Nueva Gales del Sur, Victoria y algunas partes de Queensland. Pero la época más fría del año aún está por venir.

La Oficina de Meteorología asegura que las condiciones de El Niño afectarán a Australia en la segunda mitad del año. Los fenómenos de El Niño ocurren cuando las temperaturas superficiales del agua de mar en el Pacífico tropical central y oriental son más cálidas de lo habitual, mientras que los fenómenos de La Niña se caracterizan por aguas más frías de lo habitual. Estos cambios provocan una alteración en la circulación atmosférica.

La temperatura más fría jamás registrada en Australia fue el 29 de junio de 1994 en Charlotte Pass, cuando el termómetro bajó hasta -23ºC.

Las nuevas tecnologías como herramientas de dominación

Con el tiempo Zbigniew Brzezinski ha llegado a ser muy conocido por varias razones. Fue Asesor de Seguridad Nacional durante el gobierno de Jimmy Carter y cofundó la Comisión Trilateral con David Rockefeller. Como académico, en 1997 escribió una obra cásica “El gran tablero mundial” sobre la importancia de Asia occidental para el imperialismo (1).

Es menos conocido como autor otro ensayo de 1970, “Entre Dos Eras”, en el que anticipa el papel de la nuevas tecnologías en los mecanismos sociales de dominación (2). Según Brzezinski entonces la humanidad se encontraba en una transición, pasando de la era industrial a una nueva era que él llama “tecnotrónica” que se distingue por el creciente poder de la tecnología digital, los medios de comunicación, las redes informáticas y, fundamentalmente, la cibernética.

En 1970 Brzezinski ya hablaba de una sociedad hiperconectada, estructurada en torno al flujo constante de información digital, donde el individuo es a la vez consumidor y producto, sujeto activo y objeto pasivo.

Los individuos se convertirían en “objetos manipulables”, inmersos en un océano de información filtrada, seleccionada y dirigida por sistemas tecnocráticos opacos. El condicionamiento de masas implica una sobreabundancia de información. Pero no para informar, sino para saturar, desdibujar los puntos de referencia y ahogar el significado en el flujo informe del entretenimiento.

Esta sutil manipulación, este filtrado de realidades y este arte de la distracción constituyen precisamente lo que hoy se llama “ingeniería social”, una técnica avanzada que, como decía Arthur C. Clarke, es indistinguible de la magia.

Según Brzezinski, la tecnotrónica permite una vigilancia masiva tan sofisticada que se vuelve casi invisible. Es una “transparencia forzosa” capaz de archivar y analizar la información más personal de los individuos en tiempo real. Los límites entre la vida privada y la pública, entre la realidad física y la virtual, se difuminan, lo que constituye una transformación radical de las relaciones sociales y políticas.

Lo que en realidad está ocurriendo es una transferencia de la soberanía popular a estructuras burocráticas, financieras y tecnológicas que escapan a los controles democráticos tradicionales. El poder político se desplaza hacia instituciones internacionales y tecnocráticas capaces de ejercer funciones de gobierno supranacional basadas en una racionalidad tecnológica supuestamente neutral, libre de aparentes restricciones ideológicas.

Las nuevas técnicas se asocian a las estrategias sicológicas para inducir estados alterados de conciencia, adhesión inconsciente, una forma de fascinación colectiva que facilita la domesticación de las masas. El control social tecnológico entra así en una dimensión que roza lo psicológico, explotando profundos mecanismos cognitivos y emocionales para mejorar el dominio sobre las sociedades.

Los seres humanos son una red interconectada de datos, un recurso cognitivo que se canaliza, extrae y dirige según las necesidades del capital. Este fenómeno encaja con la actual guerra cognitiva, una guerra librada contra los pueblos, ya no mediante la fuerza bruta de las armas tradicionales, sino mediante la captura sutil y constante de la atención, las emociones y los deseos. Es una guerra contra su capacidad de desear cosas distintas a las que el capitalismo puede satisfacer y rentabiliizar.

En 1970 Brzezinski ya comprendió que la cibernética, nacida en los laboratorios militares, no era una simple ciencia de la información, sino una doctrina para controlar sociedades complejas. El ciclo de retroalimentación entre la información sensorial, el procesamiento cognitivo y la producción conductual se convierte en un nuevo campo de la ingeniería. El deseo es la variable a disciplinar.

En su libro, Brzezinski cita a Gordon J.F. McDonald, miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, quien contribuyó a la obra colectiva “Hacia el año 2018”, publicada por la Asociación de Política Exterior: “La tecnología permitirá a los dirigentes de los principales países del mundo librar una guerra secreta de la que solo una pequeña fracción de los miembros de las fuerzas de seguridad estará al tanto” (3).

Lo que antes era una especulación prospectiva ahora se está verificando ante nuestros ojos en los múltiples dispositivos de vigilancia masiva, algoritmos predictivos, campañas virales cuidadosamente orquestadas y operaciones psicológicas digitales destinadas a influir en las percepciones y los comportamientos colectivos. La guerra ya está en marcha. No es una hipótesis paranoica: es un hecho observable. Es una guerra por saturación, por hipnosis, por fragmentación. No se declara, se infiltra. No explota, implosiona.

Nadie oculta nada. Todo está a plena luz del día, que es la estrategia de encubrimiento más efectiva de todas. El encubrimiento mediante la obviedad, que es el tema central del cuento de Edgar Allan Poe, “La carta robada”. Es lo que también explican Marshall McLuhan y Barrington Nevitt: “Solo los secretos más insignificantes merecen protección. Los grandes descubrimientos están protegidos por la incredulidad pública” (4).

Las nuevas tecnologías permiten hoy cumplir con la utopía de control cognitivo de Brzezinski, que es preocupante porque permanece invisible en gran medida, rodeado por la saturación de información y la ilusión de autonomía que ofrecen las terminales digitales.

(1) https://archive.org/details/el-gran-tablero-mundial-zbigniew-brzezinski
(2) https://archive.org/details/pdfy-z5FBdAnrFME2m1U4
(3) https://archive.org/details/towardyear201800fore/page/n5/mode/2up
(4) https://archive.org/details/taketodayexecuti00mars

La Unión Europea castiga a los africanos que no se muerden la lengua

Después de años de silencio, los pueblos africanos ya no ocultan su odio hacia el colonialismo europeo, de nuevo y viejo cuño. Los medios de propaganda se hacen los sorprendidos y echan la culpa a los rusos: le han lavado el cerebro a los africanos.

No hace mucho un medio ponía el foco en los “griots”, especie de juglares o cuentacuentos subsaharianos que recitan historias y leyendas populares en las aldeas. Resulta que los rusos han convencido a los “griots” para enfrentar a los africanos con Europa.

Hoy Nathalie Yamb podría ser una nueva “griot” que asoma a las pantallas de los móviles para propagar a los cuatro vientos su protesta contra las políticas antiafricanas de Bruselas, que no ha tardado en reaccionar. El jueves el Consejo Europeo le prohibió la entrada en el “jardín”, acusando a la suizo-camerunesa de tener vínculos con empresas militares rusas.

De paso, “ha congelado sus activos financieros” en Europa, o sea, le han robado el dinero, exactamente igual que al Banco Central de Rusia.

Por si no se habían dado cuenta, aquí los derechos y libertades desaparecieron hace tiempo. En Bruselas ya no admiten ni el más mínimo asomo de crítica y, si te descuidas, te roban la cartera.

En su canal de YouTube, la africana no se muerde la lengua y, naturalmente, haciendo gala de la originalidad que reluce en Bruselas, la acusan de ser “prorrusa”. Ahora se han acordado de que en 2019 desempeñó un papel activo en la Cumbre Rusia-África de Sochi, difundiendo mensajes en favor del Kremlin.

La represión contra Yamb no es nueva. Desde 2022 tiene prohibida la entrada en territorio francés, lo que no le ha impedido continuar con sus denuncias, que los africanos siguen con atención, tanto en Europa como en el Continente Negro.

La intervención de tres sociólogos israelíes crea polémica en el gremio académico

La semana que viene comienza en Rabat el Foro Mundial de Sociología, que ha causado un inesperado choque ideológico. El anuncio de la participación de tres acdémicos israelíes ha provocado una ola de indignación en las universidades marroquíes.

Una ponencia que versa sobre Hamas da ganas de omitar y otra que aborda el desplazamiento de la población israelí no hay por dónde cogerla. Varios colectivos marroquíes, entre ellos la Campaña Marroquí para el Boicot Académico y Cultural (MACBI), han expresado su rechazo categórico a la participación israelí. Consideran que las instituciones de origen de los investigadores están directamente vinculadas a las estructuras que apoyan la ocupación militar de los territorios palestinos.

Algunos universitarios marroquíes han exigido la retirada de las invitaciones, argumentando que un foro de este tipo no puede servir como escaparate para las voces asociadas al terrorismo de Estado. Sindicalistas del sector de la educación superior, así como especialistas en ciencias sociales, también han expresado su oposición.

Ante las protestas, los organizadores del foro optaron por mantener el programa tal como se diseñó originalmente. La Asociación Internacional de Sociología, encargada del evento, destacó la importancia de garantizar lo que llaman “espacio de debate abierto”, incluso aunque ciertas opiniones resulten insultantes.

Según la Asociación, no hay que marginar la basura intelectual. Eliminar a los ponentes por su nacionalidad o punto de vista constituiría un ataque a la diversidad intelectual.

Este argumento es rechazado por quienes aseguran que las universiades no son una cloaca o, al menos, que se debe tapar el hedor. Varios organismos internacionales han instado a las universidades a romper sus vínculos con las instituciones que participan en la legitimación del terrorismo de Estado y la ocupación de Palestina. La supuesta neutralidad académica no es más que una máscara que oculta una forma de complicidad.

Lo que se suponía que debía ser una apacible reunión, se encuentra sumida en una agitación que trasciende el mundillo universitario. En Rabat, el debate ha comenzado y sus repercusiones podrían resonar mucho más allá de las aulas.

Los espías israelíes ocupan los altos cargos de las empresas tecnológicas

Cientos de antiguos agentes de la infame organización de espionaje israelí, Unidad 8200, han conseguido cargos de influencia en muchas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo, como Google, Facebook, Microsoft y Amazon, según un reportaje publicado por MintPress.

La Unidad 8200 del ejército israelí es famosa por el control que establecido sobre la población palestina, amenzando a los resistentes con chantajes y extorsiones. Espiando a los ricos y famosos del mundo, la Unidad 8200 fue noticia el año pasado tras el escándalo de Pegasus. Exoficiales de la Unidad 8200 diseñaron e implementaron un software que espió a decenas de miles de políticos y probablemente contribuyó al asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

Según la página de empleo LinkedIn, al menos 99 veteranos de la Unidad 8200 trabajan actualmente para Google. Sin embargo, esta cifra casi con certeza subestima el alcance de la colaboración entre ambas organizaciones. Para empezar, no incluye a los antiguos empleados de Google. Tampoco incluye a quienes no tienen una cuenta pública de LinkedIn, ni a quienes la tienen, pero no han revelado sus afiliaciones previas con la unidad israelí de vigilancia de alta tecnología.

El estudio cita a Gavriel Goidel, Jonathan Cohen, Ori Daniel, Ben Bariach y otros.

La Unidad 8200 es, en parte, una organización de espionaje y extorsión que utiliza su acceso a las bases de datos para chantajear y subyugar a los opositores del apartheid. El hecho de que esta organización tenga tantos agentes (literalmente cientos) en puestos clave en las principales empresas tecnológicas a las que el mundo confía nuestros datos más sensibles (médicos, financieros, etc.) debería ser motivo de gran preocupación.

Para la Unidad 8200 parece que todos son presa fácil.

Google ya mantiene una estrecha relación con el gobierno israelí. El año pasado, junto con Amazon, firmó un contrato de 1.200 millones de dólares con Israel para proporcionar servicios de tecnología de vigilancia militar, tecnología que permitirá al ejército israelí espiar ilegalmente a los palestinos, destruir sus hogares y expandir los asentamientos ilegales.

El acuerdo desencadenó una revuelta en ambas empresas, con unos 400 empleados firmando una carta abierta negándose a colaborar. Google obligó a una empleada de religión judía, Ariel Koren, a dimitir por su papel en la oposición al acuerdo. Koren declaró posteriormente: “Google silencia sistemáticamente las voces palestinas, judías, árabes y musulmanas preocupadas por la complicidad de Google en las violaciones de los derechos humanos palestinos, hasta el punto de tomar represalias oficiales contra los trabajadores y crear un clima de miedo […] Silenciar el diálogo y la disidencia de esta manera ha ayudado a Google a proteger sus intereses comerciales con el ejército y el gobierno israelíes”.

Meta, la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, también ha reclutado a un gran número de espías de la Unidad 8200. Una de las personas más influyentes de Meta es Emi Palmor, uno de los 23 que forman parte del Consejo de Supervisión de Facebook. Descrito por Mark Zuckerberg como el “tribunal supremo” de Facebook, el Consejo de Supervisión decide colectivamente el contenido que se debe aceptar y promocionar en la plataforma, así como el ​​que debe censurarse, eliminarse o retirarse.

Una de las principales funciones de la Unidad 8200 del ejército es utilizar su experiencia tecnológica para llevar a cabo operaciones de espionaje en todo el mundo. Como ha señalado el periódico Haaretz, “Israel se ha convertido en uno de los principales exportadores de herramientas para espiar a civiles”. Israel vende aplicaciones informáticas de vigilancia invasiva a decenas de gobiernos, muchos de los cuales se encuentran entre los peores violadores de derechos humanos del mundo.

La Unidad 8200 también espía a ciudadanos estadounidenses. Edward Snowden reveló que la NSA transmite regularmente datos y comunicaciones de ciudadanos estadounidenses al grupo israelí.

El ejemplo más conocido de aplicación espía israelí es Pegasus, una creación de NSO Group, una empresa técnicamente privada, compuesta principalmente por veteranos de la Unidad 8200. La aplicación se ha utilizado para espiar a más de 50.000 figuras prominentes en todo el mundo, entre ellas decenas de defensores de los derechos humanos, casi 200 periodistas, varios miembros de la familia real árabe y más de 600 políticos, entre ellos los ministros del gobierno español, el antiguo primer ministro pakistaní Imran Khan y el presidente irakí Barham Salih.

El primer ministro indio Narendra Modi utilizó la aplicación para buscar información comprometedora sobre sus oponentes personales. Otros miembros de su gobierno piratearon el teléfono de una mujer que acusaba al presidente del Tribunal Supremo de la India de violarla.

Pegasus también estaba instalado en el periodista asesinado del Washington Post, Jamal Khashoggi, lo que insinuaba que NSO colaboraba con el gobierno saudí, ayudándolo a silenciar la disidencia y las críticas.

Pegasus funciona enviando un mensaje de texto a un dispositivo específico. Si el usuario pulsa en el enlace, se descarga automáticamente la aplicación de espionaje. Una vez infectado, es posible rastrear la ubicación y los movimientos de una persona, tomar capturas de pantalla, activar la cámara y el micrófono del teléfono, recuperar mensajes y robar contraseñas.

Pero mientras Pegasus acaparaba titulares internacionales, otra empresa, aún más siniestra y peligrosa, pasó desapercibida. Se trata de Toka, fundada por el exministro de Defensa y primer ministro israelí, Ehud Barak, con la ayuda de varios oficiales de la Unidad 8200.

Toka puede infiltrarse en cualquier dispositivo conectado a internet, televisores, refrigeradores y otros electrodomésticos. El año pasado, la periodista Whitney Webb declaró que la empresa actúa como fachada para las operaciones de espionaje del gobierno israelí.

Una tercera empresa privada de espionaje, con empleados graduados de la Unidad 8200, es Candiru. Esta empresa, con sede en Tel Aviv, apenas existe oficialmente. Carece de sitio web y, al visitar la sede, no hay ninguna indicación de estar en el lugar correcto. Sin embargo, se cree que Candiru estuvo detrás de los ataques informáticos en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Qatar y Uzbekistán.

Los datos de LinkedIn sugieren que al menos 166 miembros de la Unidad 8200 han trabajado para Microsoft. El monopolio con sede en Seattle también depende en gran medida de profesionales de la Unidad 8200 para diseñar y mantener su sistema de seguridad mundial. Otros productos de seguridad de Microsoft, como Microsoft Defender Antivirus y Microsoft Azure Secure Cloud Computing, también han sido diseñados y mantenidos por miembros de la Unidad 8200.

(*) https://www.mintpressnews.com/revealed-former-israeli-spies-working-top-jobs-google-facebook-amazon/282413/

El concepto de ‘temperatura media mundial’ tiene poco que ver con la ciencia

Las ideologías posmodernas asumen que la atmósfera y los océanos se han calentado durante las últimas décadas. Insisten en que es eso que llaman un “dato”: la “temperatura mudial” sigue una tendencia ascendente. Esa temperatura se obtiene mediante la recopilación de mediciones del aire en un gran número de estaciones meterológicas repartidas por el mundo, su peso según el área que representan y, a continuación, el cálculo del promedio anual según el método habitual de sumar todos los valores y dividirlos entre el número de puntos.

Sin embargo, el concepto de “temperatura mundial” es engañoso, tanto termodinámica como matemáticamente, afirma Bjarne Andresen, profesor del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague (*).

“Es imposible hablar de una temperatura única para algo tan complejo como el clima de la Tierra”, afirma Andresen, experto en termodinámica. “Una temperatura solo puede definirse para un sistema homogéneo. Además, el clima no se rige por una temperatura única. Más bien, las diferencias de temperatura impulsan los procesos y crean las tormentas, corrientes marinas, tormentas, etc., que conforman el clima”.

La temperatura mundial es otro concepto tan poco válido como la “clase media”, donde un artificio matemático convierte a una sociedad dividida en clases sociales en algo homogéneo y uniforme. Sólo les falta repetir entelequias como la de que “todos somos iguales ante la ley” o que “todos tenemos los mismos derechos”.

Si bien es posible tratar la temperatura estadísticamente a escala local, no tiene sentido hablar de una temperatura general para la Tierra. El planeta consta de una gran cantidad de componentes que no se pueden promediar. En economía, tiene sentido comparar el tipo de cambio de las monedas de dos países, pero no se puede hablar de un “tipo de cambio mundial” promedio.

Si la temperatura disminuye en un punto y aumenta en otro, el promedio se mantendrá igual que antes, pero dará lugar a una termodinámica completamente diferente y, por lo tanto, a un clima diferente. Si, por ejemplo, la temperatura es de 10 grados en un punto y de 40 grados en otro, la media es de 25 grados. Pero si, en cambio, la temperatura es de 25 grados en ambos puntos, la media sigue siendo de 25 grados. Estos dos casos darían lugar a dos tipos de condiciones climáticas completamente diferentes, ya que en el primero habría diferencias de presión y vientos fuertes, mientras que en el segundo no habría viento.

Si en lugar de temperatura se quiere calcular el “salario medio”, es casi seguro que la medición no tenga en cuenta a los parados, cuyo salario es cero, por lo que el promedio bajaría bastante.

También es casi seguro que en el cómputo un académico va a incluir todo tipo de ingresos económicos que no son salario, es decir, que va a sumar los emolumentos de la burguesía, que gana mucho más dinero, lo que va a seguir elevando el “salario medio”.

Otro problema con la “temperatura mundial” es que existen muchas maneras de calcular el promedio.

Por ejemplo, hay dos vasos de agua del mismo tamaño. En uno de ellos el agua está a 0 grados, en el otro a 100. Al sumar esos dos números y dividirlos entre dos, se obtiene una temperatura media de 50 grados. Se denomina media aritmética. Sin embargo, la media geométrica de esos dos números es 46 grados. La diferencia de 4 grados es la energía que impulsa todos los procesos termodinámicos que generan tormentas, truenos, corrientes marinas, etc.

Son solo dos ejemplos de métodos diferentes para calcular promedios y todos son igualmente correctos, pero se necesita una razón física sólida para decidir si el promedio de temperaturas se debe calcular de una manera u otra. Dependiendo de ella, el mismo conjunto de datos medidos puede mostrar simultáneamente una tendencia al alza y una tendencia a la baja del promedio de temperaturas.

Por lo tanto, las conclusiones sobre la tendencia de las temperaturas mundiales pueden ser consecuencia del método matemático utilizado para obtener el promedio y si nunca hay una buena explicación de los motivos por los cuales se elige uno u otro medio, tampoco lo hay cuando se cambia sobre la marcha.

(*) https://www.sciencedaily.com/releases/2007/03/070315101129.htm

Israel perdió la guerra con Irán y hay indicios de que está a punto de reanudarse

Al pueblo estadounidense le mantienen en la ignorancia sobre el alto el fuego de Israel con Irán. Israel se estaba quedando rápidamente sin interceptores de defensa aérea (lo que lo hacía más vulnerable a los ataques iraníes). Pero este asunto es secundario. La verdadera razón por la que querían un alto el fuego era que estaban siendo sistemáticamente pulverizados y necesitaban detener la hemorragia lo antes posible. Por eso Israel “tiró la toalla” menos de dos semanas después de la primera salva, mientras Irán diezmaba objetivo tras objetivo sin fin a la vista. Así pues, Israel capituló.

No es la historia que leemos en los medios occidentales, donde no se menciona la destrucción masiva de objetivos estratégicos israelíes por misiles balísticos iraníes; esta información fue completamente ignorada en la cobertura mediática general. Pero esta es la razón por la que Israel persuadió a Trump para que buscara una solución diplomática: las pérdidas comenzaban a acumularse e Irán no cedía.

Es ilegal publicar videos o fotos de edificios impactados por misiles iraníes en Israel. Si publicas fotos de edificios, infraestructura o bases militares en llamas, irás a la cárcel. Así es como el gobierno controla la narrativa y convence al público de que está ganando una guerra que está perdiendo. Pero aquí hay un video del presentador israelí Raviv Drucker, de CH13, que explica cómo la censura gubernamental afecta la capacidad de la población para comprender lo que está sucediendo:

“Existe cierta dimensión iraní en la forma en que informamos sobre los ataques con misiles de nuestro lado. No me refiero al Instituto Weizmann, pero ha habido numerosos impactos de misiles en bases de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), en sitios estratégicos, que aún no informamos. Y hay una razón clara para ello, que todos en nuestro país comprenden. Pero además de esta razón obvia, se ha creado una situación en la que la gente no se da cuenta de la precisión de los ataques iraníes ni de la magnitud de los daños que han causado en muchos lugares. Solo conocemos el Instituto Weizmann; hay muchos lugares que desconocemos” (1).

Esto ha creado una situación en la que no nos damos cuenta de la precisión de los iraníes ni de la magnitud del daño que han causado en muchos lugares.

Misiles iraníes abundantes, precisos y letales

La nueva generación de misiles balísticos iraníes es abundante, precisa y letal. Pero los medios de comunicación, fuertemente censurados, controlados por el Estado y obedientes a intereses creados, no cambiarán su forma de difundir la información. Después de todo, su objetivo no es informar, sino moldear la opinión pública.

Israel no aceptó el alto el fuego porque hubiera logrado sus objetivos estratégicos, sino porque estaba bajo fuego enemigo y quería detener la hemorragia. Nuestro juicio se basa en una breve lista de instalaciones militares, de inteligencia, industriales, energéticas y de investigación y desarrollo clave que fueron alcanzadas por misiles balísticos guiados de precisión que causaron estragos en Israel.

La Operación Promesa Verdadera III lanzó no menos de 22 salvas de misiles balísticos avanzados (muchos de los cuales se utilizaban por primera vez) que asestaron golpes devastadores a varias bases israelíes fuertemente fortificadas, consideradas las bases militares más protegidas del mundo. Los misiles iraníes perforaron las defensas israelíes con cada lanzamiento, reduciendo sus objetivos a metal retorcido y bloques de hormigón destrozados. Un experto en armas estima que solo el 5 por cien de los misiles balísticos iraníes fueron interceptados.

Irán destruyó el llamado “Pentágono israelí”, el complejo de inteligencia militar Kirya en el centro de Tel Aviv, que aparece como una masa humeante en las pocas fotos publicadas. A pesar de ser uno de los lugares más fortificados de Israel, protegido por un escudo multicapa de sistemas de defensa israelíes y estadounidenses, el complejo no pudo repeler el bombardeo de misiles iraníes en las primeras etapas de los ataques.

En Haifa un misil iraní guiado con precisión impactó un edificio que albergaba los departamentos del Ministerio del Interior israelí responsables de la coordinación militar interna. El ataque interrumpió las redes logísticas y los sistemas de respuesta a emergencias a nivel municipal (2).

Los misiles iraníes también destruyeron el cuartel general de la inteligencia militar de Aman, ubicado en el cruce de Glilot Mizrah, cerca de Herzliya. Aman supervisa unidades de espionaje de élite como la Unidad 8200 (inteligencia de señales), la Unidad 504 (inteligencia humana) y la Unidad 9900 (inteligencia geoespacial). El complejo también alberga la sede operativa de la infame banda de asesinos del Mosad.

Irán también atacó la “inexpugnable” base aérea de Nevatim, en el desierto del Neguev, con más de 30 misiles balísticos, causando daños significativos que, por supuesto, no fueron reportados. Nevatim alberga la mayoría de los F-15 y F-35 israelíes, aunque se desconoce cuántos aviones fueron destruidos.

Otras bases aéreas atacadas fueron Tel Nof y Ben Gurion, cerca de Tel Aviv; Ramat David, cerca de Haifa; Palmachim, en la costa mediterránea; y Ovda, cerca de Eilat.

Misiles iraníes, incluidos algunos utilizados por primera vez, tuvieron como objetivo centros de mando y control del ejército israelí y del Mosad en Tel Aviv y Haifa.

El 16 de junio misiles balísticos iraníes impactaron la refinería de petróleo de Bazan en Haifa, el mayor centro de procesamiento de combustible del régimen, que suministra aproximadamente el 60 por cien de su gasolina, el 65 por cien de su diésel y más del 50 por cien de su queroseno.

Los ataques causaron graves daños, lo que provocó el cierre total de la refinería y sus filiales. El ministro de Energía israelí admitió posteriormente que la instalación requeriría una reconstrucción importante, estimando que una reanudación parcial no sería posible hasta dentro de un mes.

Una central eléctrica cercana también resultó dañada, lo que provocó cortes de electricidad generalizados en las zonas centrales de los territorios ocupados. El 23 de junio misiles iraníes impactaron cerca de una central eléctrica en Ashdod, causando una potente explosión y cortes de electricidad localizados. También se produjeron explosiones y cortes de electricidad cerca de Hadera, donde se encuentra Orot Rabin, la mayor central eléctrica de Israel.

Además, Irán atacó directamente las instalaciones militares-industriales involucradas en la agresión. Entre ellos se encontraba el complejo Rafael Advanced Defense Systems, al norte de Haifa, que alberga varias fábricas y centros de investigación y desarrollo que producen componentes clave del armamento militar israelí.

Rafael fabrica los interceptores de misiles la Cúpula de Hierro, que han fracasado repetidamente en su intento de detener misiles palestinos e iraníes. La empresa también produce misiles de crucero y misiles guiados utilizados en ataques contra Irán, incluyendo los kits Spice y los misiles Popeye, Rocks, Spike y Matador.

La zona industrial de Kiryat Gat, un importante centro de producción militar de microprocesadores y alta tecnología, también fue atacada. Los ataques dañaron líneas de producción cruciales para los programas israelíes de drones y vigilancia.

Más al sur, el Parque Tecnológico Avanzado Gav-Yam Negev, cerca de Beersheba, sede de empresas especializadas en ciberguerra, inteligencia artificial y tecnologías militares, no se libró del ataque. Muchas de esas empresas colaboran estrechamente con el ejército israelí y el Mosad.

El Instituto de Ciencias Weizmann en Rehovot, al sur de Tel Aviv, también fue un objetivo de alto perfil. Conocido por su investigación y desarrollo militar y sus colaboraciones con agencias militares israelíes, el instituto sufrió graves daños en sus laboratorios clave. Su personal y profesorado confirmaron la pérdida de varios años de investigación. El Instituto Weizmann también participa en el programa nuclear clandestino de Israel, ya que muchos de los científicos nucleares de Dimona se graduaron o impartieron clases allí.

En poco más de una semana, Irán ha atacado o destruido:

  1. El Pentágono israelí, el complejo militar-inteligente Kirya
  2. El Instituto de Ciencias Weizmann, que participa en el programa nuclear clandestino de Israel
  3. El Cuartel General de Inteligencia Militar Aman, ubicado en el Intercambiador Glilot Mizrah, cerca de Herzliya, supervisa centros de espionaje como la Unidad 8200 (inteligencia de señales), la Unidad 504 (inteligencia humana) y la Unidad 9900 (inteligencia geoespacial)
  4. Delegaciones del Ministerio del Interior israelí, responsables de la coordinación militar interna
  5. El cuartel general operativo del Mosad
  6. La base aérea de Nevatim y la de Tel Nof, las más protegidas de Israel
  7. El aeropuerto Ben Gurión (en varias ocasiones), así como Ramat David, Palmachim y Ovda, cerca de Eilat. 8. Los centros de mando y control de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Mosad en Tel Aviv y Haifa
  8. La refinería de petróleo de Bazán en Haifa, el mayor centro de procesamiento de combustible de Israel
  9. Una gigantesca central eléctrica en Ashdod provocó una potente explosión y cortes de energía localizados. 11. El complejo de Sistemas de Defensa Avanzados Rafael, al norte de Haifa, alberga varias fábricas y edificios de I+D que producen componentes clave del armamento militar israelí
  10. La Zona Industrial de Kiryat Gat, un importante centro de producción de microprocesadores y equipo militar de alta tecnología
  11. El Parque Tecnológico Avanzado Gav-Yam Negev, cerca de Beersheba, alberga empresas dedicadas a la ciberguerra, la inteligencia artificial y la tecnología militar

En tan solo diez días (del 13 al 23 de junio), el ejército iraní destruyó meticulosamente muchas de las instalaciones militares, de inteligencia, industriales, energéticas y de investigación y desarrollo más prestigiosas de Israel en todo el país.

Si la guerra hubiera durado una o dos semanas más, Israel habría quedado reducida a un páramo humeante, inhabitable. En resumen, no se trató de un alto el fuego normal. Fue una capitulación desesperada de un adversario superado que rápidamente se dio cuenta de que estaba “fuera de su alcance”. Así lo resumió Trump:

“Israel recibió un duro golpe. Esos misiles balísticos destruyeron muchos edificios”, declaró Trump a la prensa en la cumbre de la OTAN en La Haya el miércoles (3).

Las espadas sigue en alto

No existe un acuerdo formal entre Irán e Israel; no hay documentos firmados ni compromisos explícitos. El alto el fuego se negoció a través de canales diplomáticos clandestinos, con la mediación principalmente de Qatar. Israel acordó cesar sus ataques si Irán cesaba sus ataques, e Irán confirmó su cumplimiento de estas condiciones mediante la mediación qatarí.

Pero el alto el fuego no se mantendrá, ya que tanto Israel como Estados Unidos lo ven simplemente como una forma de ganar tiempo para reagruparse y prepararse para la siguiente oleada de hostilidades, como en Minsk.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que Israel no respetará el alto el fuego con Irán: “He dado instrucciones al ejército israelí para que prepare una estrategia de aplicación de la ley contra Irán que incluya: mantener la superioridad aérea de Israel; impedir el avance de los programas nucleares y de misiles de Irán; responder al apoyo iraní a actividades terroristas contra Israel. Actuaremos consecuentemente para contrarrestar tales amenazas. Le aconsejo al jefe de Estado en Teherán que sea cauteloso: la operación ha sido solo el anticipo de una nueva política israelí: desde el 7 de octubre la inmunidad ha expirado”.

El ministro israelí no busca una paz duradera, ni siquiera un fin temporal de los combates. Parece más bien alguien que ya ha definido una estrategia para reanudar las hostilidades y simplemente espera la luz verde para ejecutarla.

¿Cuál podría ser ese plan? Después de todo, Israel ya estaba utilizando su armamento militar de última generación y sus avanzados sistemas de defensa aérea. ¿Qué otras herramientas tiene a su disposición para lograr un resultado diferente al que acaba de experimentar en tan solo doce días de guerra?

Israel solo tiene dos opciones: involucrar a Estados Unidos más profundamente en la guerra, incluso mediante el despliegue de fuerzas terrestres, o recurrir a las armas nucleares. No hay una tercera opción. Por lo tanto, sea cual sea el plan, será de una fuerza y ​​una escala diferentes a las observadas durante el último enfrentamiento.

Según el Times of Israel, tras el ataque estadounidense contra Irán, Netanyahu y Trump acordaron “un rápido fin de la guerra en Gaza y una prórroga de los Acuerdos de Abraham”. La guerra en Gaza terminaría en dos semanas. Cuatro estados árabes, incluidos Emiratos Árabes Unidos y Egipto, gobernarían conjuntamente la Franja de Gaza en lugar de Hamas. Los dirigentes del grupo terrorista serían exiliados y todos los rehenes liberados”.

Sin embargo, los secuaces árabes declararon repetidamente que no participarán en la rehabilitación posbélica de Gaza sin el consentimiento de Israel para que la Autoridad Palestina se estableciera en Gaza como parte de una futura solución de dos Estados. Netanyahu ha rechazado categóricamente cualquier papel de la Autoridad Palestina en Gaza.

Trump y Netanyahu se sumaron a la eufórica ​​llamada con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el ministro israelí de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer. Arabia Saudí y Siria establecerían relaciones diplomáticas con Israel, y otros países árabes y musulmanes harían lo mismo. Israel, por su parte, habría expresado su apoyo a una futura solución de dos Estados, sujeta a las reformas de la Autoridad Palestina. Al mismo tiempo, los dirigentes acordaron que Washington reconocería la soberanía israelí sobre partes de Cisjordania (4).

Quienes siguen de cerca los acontecimientos en Oriente Medio saben que nada de lo que dice el Times of Israel es cierto. La guerra en Gaza no terminará pronto, los Acuerdos de Abraham no se expandirán con rapidez e Israel, sin duda, no apoyará la solución de dos Estados.

Entonces, ¿qué está pasando? ¿qué sentido tiene esta propaganda absurda? Respondamos con una hipótesis: imaginemos que en las próximas semanas ocurre una catástrofe inesperada, similar al 11-S, con presencia iraní, e imaginemos que esa operación de falsa bandera es lo suficientemente destructiva como para que los “sospechosos habituales” y los principales medios de comunicación exijan a Trump que actúe de inmediato y bombardee Irán. Si este escenario se diera, ¿no sería mejor que Netanyahu y Trump pudieran destacar sus recientes esfuerzos para resolver la crisis de Gaza? ¿No se beneficiarían de la percepción pública de que habían buscado activamente la paz, pero que se vieron inesperadamente frustrados por las acciones de Irán?

Es especulación, pero cuando figuras de línea dura como Katz, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, e innumerables otros en el extravagante gobierno de Netanyahu creen que Israel debe “mantener la espada en alto” para evitar que Irán recupere su capacidad militar (Smotrich), entonces una persona prudente se preparará para lo peor.

Hay que tener en cuenta que varios dirigentes israelíes han declarado repetidamente que Netanyahu debería “terminar el trabajo”, un término intencionadamente vago que se refiere al uso de un arma nuclear. Para determinar la probabilidad de tal evento, debemos preguntarnos si un gobierno que justifica el asesinato y la inanición forzada de millones de mujeres y niños bajo su cuidado tiene los reparos morales de oponerse al uso del arma más mortífera del mundo.

Todos deberíamos estar profundamente preocupados de que Netanyahu haga exactamente lo que esperamos que haga.

(1) https://twitter.com/SuppressedNws/status/1938336639748624420
(2) https://www.presstv.ir/Detail/2025/06/25/750144/true-promise-iii-which-israeli-military-intel-industrial-sites-iran-target
(3) https://twitter.com/i/status/1937812706599252198
(4) https://www.timesofisrael.com/liveblog_entry/report-netanyahu-agreed-to-end-gaza-war-within-two-weeks-after-us-strike-on-iran/

—Mike Whitney https://www.unz.com/mwhitney/heres-proof-that-israel-lost-the-war/

Los aviones de combate son cada vez más vulnerables a los ciberataques

La novela “2034” de Elliott Ackerman y James Stavridis, comienza con un ataque aéreo encabezado por el piloto de un caza F-35 en los cielos de Irán. A pesar del sigilo de la aeronave, sus controles de vuelo son pirateados, lanzándola hacia tierra en espiral (1).

Parece un planteamiento de ciencia ficción pero, como los demás aparatos modernos, los aviones y helicópteros de combate incorporan cada vez más equipamientos tecnológicos y tienen los mismos riesgos de ciberataques. Con la quinta generación de cazas, iniciada con la entrada en servicio del F-22 Raptor en 2005, las nuevas aeronaves están diseñadas para ser maniobrables, rápidas, especialmente sigilosas y, sobre todo, conectadas.

La conectividad aumentará en las próximas décadas. Desde Dassault hasta Boeing, pasando por Lockheed Martin y Sujoi, los fabricantes de aeronaves trabajan ahora en la integración de enjambres de drones que vuelan junto a los cazas, especialmente para realizar operaciones de reconocimiento. Estos planes suponen una mayor fragilidad ante los ciberataques.

“La mayor amenaza para el F-35 no son las armas, sino los piratas”, decía en 2018 un artículo publicado en Popular Mechanics. El objetivo de la instrusión son el sistema ALIS (Sistema de Información Logística Autónoma), diseñado para recopilar datos e información sobre la aeronave y su entorno, y la Empresa Conjunta de Reprogramación (JRE), que gestiona las armas y sensores del F-35.

En caso de guerra los generales del ejército estadounidense temen los ataques informáticos porque es posible interferir los sensores del F-35 e interrumpir su aviónica transmitiendo información errónea, lo que afectaría su rendimiento o incluso enmascararía la detección de ataques con misiles antiaéreos.

Una sucursal del gobierno de Estados Unidos, Sandia Laboratories, ha identificado varias vulnerabilidades que podrían ser explotadas por los piratas. Una de ellas se refiere a los ordenadores de a bordo que cumplen con la regla MIL-STD-1553. Esta norma coordina la aviónica de la aeronave, incluyendo sensores, armas y controles.

Los ciberataques exigen a los aviones de combate y helicópteros encontrar formas de contrarrestarlos para evitar un desastre. El piloto podría perder el control de la aeronave.

Al mismo tiempo, las oleadas de drones que se espera que acompañen a los cazas en el futuro tienen la misma probabilidad de ser atacadas por el enemigo. Un artículo publicado por Brookings en 2021 analiza la implementación de drones y la expansión de la ciberseguridad en las doctrinas militares y estratégicas (2).

Dassault anunció recientemente que en los próximos años volarán enjambres de drones con el FCAS (Future Combat Air System, un avión de combate de sexta generación), pero también con el Rafale F5 y el programa nEUROn.

(1) https://en.wikipedia.org/wiki/2034:_A_Novel_of_the_Next_World_War
(2) https://www.brookings.edu/articles/hacked-drones-and-busted-logistics-are-the-cyber-future-of-warfare/

Los últimos socios del selecto club del armamento nuclear

El Tratado de No Proliferación Nuclear es algo de otra época, de los tiempos de la Guerra Fría, cuando los países pensaban más en el desarme que en el rearme, no como ahora. Entró en vigor el 5 de marzo de 1970 y, hasta hoy, lo han firmado 190 países.

El Tratado establece que un Estado poseedor de armas nucleares es aquel que detonó alguna antes del 1 de enero de 1967, lo que incluye a la URSS, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China, conocidos como “los Cinco”. Los demás son Estados no poseedores de armas nucleares. Su objetivo es frenar la carrera de armamentos nucleares, que no haya países nuclearizados.

El organismo encargado de esa tarea es la OIEA, que forma parte de la ONU que, hasta la fecha ha fracasado porque, aparte de “los Cinco” hay otros cuatro países que se han nuclearizado. Israel, India y Pakistán no han firmado el Tratado y Corea del norte se retiró del mismo.

Por lo tanto, el club nuclear lo forman nueve países, de los que cinco están dentro y cuatro fuera. Además, hay otros, llamados “Estados umbral” en la jerga de los especialistas, que permanecen en el armario: no tienen armas nucleares, pero tienen capacidad para enriquecer uranio por sus propios medios. Son seis: Argentina, Brasil, Alemania, Irán, Bélgica y Japón.

Rusia posee el 40 por cien de la capacidad mundial de enriquecimiento de uranio, Estados Unidos el 20 por cien, Francia el 15 por cien, Alemania, Reino Unido y Bélgica juntos el 22 por cien, y el resto del mundo solo el 3 por cien.

Pero además de vigilar el enriquecimiento de uranio, la OIEA debería vigilar también el tráfico, a los países que lo compran de los países productores y las existencias en los almacenes de estos últimos. Según algunas estimaciones, 43 países en el mundo poseen reservas de uranio altamente enriquecido, incluidos 28 países en desarrollo, lo que aumenta todavía más el número de países que la OIEA tiene que vigilar: Japón, Alemania, Canadá, Países Bajos, Italia, España, Suecia, Suiza, Brasil, México, Argentina, Corea del sur, Taiwán, Indonesia, Arabia Saudí y Sudáfrica.

De todos esos países, al único al que se le presta atención es a Irán, a pesar de que la versión oficial, que procede de la OIEA, niega que Irán tenga armas nucleares ni que haya enriquecido el uranio lo suficiente para construirlas, de tal manera que, como la Inquisición en la Edad Media, lo que se juzgan son las intenciones: no tiene pero le gustaría tenerla, está a punto de construirla…

Cada uno de los pasos que da Teherán se juzga en base a esas intenciones. Ha enriquecido el uranio al 60 por cien para llegar al 90 por cien que es necesario para fabricarlas… De los demás países no sabemos nada, no nos cuentan nada, no conocemos sus intenciones, aunque a veces la noticia se escapa: “Japón está a un paso de construir una bomba nuclear”.

Lo mismo ocurre con Turquía que, con ayuda de Rusia, ha completado la construcción de la central nuclear de Akkuyu y pretende alimentarla con uranio, lo que significa que también dispondrá de combustible gastado, que le permitirá poseer materiales aptos para desarrollar armas nucleares.

Dos terceras partes de las mezquitas de Irán han cerrado

Una cierta forma de presentar los acontecimientos de Oriente Medio por las grandes cadenas de comunicación occidental reincide en la naturaleza teocrática de Irán, que es una “república islámica” que, de forma casi inconsciente, podemos asimilar a Estados como el Vaticano, por poner en un ejemplo.

La última de esas campañas la desataron los medios en septiembre de 2022, tras la muerte de Mahsa Amini, fallecida a causa de una detención por no portar el hiyab, el velo.

Es un tipo de campañas que sólo son posibles porque el espectador nunca se ha paseado por una calle de Teherán, como tampoco ha visitado Pyongyang. Pero si presta un poco de atención verá que en Teherán la mayor parte de las mujeres no llevan velo y que en Pyongyang las personas no desfilan en uniforme militar.

Sin embargo, las únicas imágenes que un espectador occidental verá en su vida de una u otra ciudad, Teherán o Pyongyang, sean esas, porque quien mira no son sus ojos sino un medio de comunicación, que se encarga cuidadosamente de diseñar la realidad.

Como en cualquier otro país, en Irán la realidad tiene poco que ver con lo que dicen los medios y con lo que pretenden los aparatos del Estado. A pesar del islamismo, el año pasado el ministro iraní de Cultura, Mohammad Mehdi Esmaili, afirmó que en el país la asistencia a las mezquitas había descendido de manera “muy alarmante”.

La población que va a rezar ha disminuido y el número de mezquitas también. En febrero de 2023 un destacado clérigo iraní, Mohammad Abolghassem Douabi, reveló que 50.000 de las 75.000 mezquitas del país, dos terceras partes, habían cerrado debido a una disminución significativa de la asistencia.

En agosto de 2023 el ministro de Cultura hizo un llamamiento a que se celebraran más eventos en mezquitas para revivir la fe y atraer a los iraníes de vuelta a la fe. Esmaili afirmó que “la mayoría de las actividades culturales y artísticas deberían tener lugar en las mezquitas”.

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