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Día: 20 de mayo de 2025 (página 1 de 1)

El Mar Báltico se puebla con los peores fantasmas de la OTAN

La semana pasada se produjo una provocación contra Rusia, otra más, en el Mar Báltico y el Golfo de Finlandia, cuando Estonia intentó apoderarse del petrolero Jaguar perteneciente a la “flota fantasma” de Rusia. El comandante de la Armada de Estonia, Ivo Vark, dijo que el buque estaba cerca de la isla de Naissaar, frente a la costa de la capital de Estonia, Tallin, cuando recibió un mensaje por radio para verificar su estado, ya que navegaba “sin pabellón”.

Esa es la versión estonia. El término “flota fantasma”, inventado por los imperialistas y sus caniches, se refiere a los buques no registrados de acuerdo con las normas de la Unión Europea, un organismo al que Rusia no pertenece. Por lo demás, muchos de ellos ni siquiera son rusos, como el de la semana pasada, y es evidente que la Unión Europea no puede imponer sus propias normas a los demás países del mundo. La navegación marítima se rige por el derecho internacional, no por las normas que aprueban en Bruselas.

A pesar de ello, el portavoz militar de Estonia reconoció que su Armada quiere verificar que los barcos rusos cumplan las normas de la Unión Europea, lo cual supone, entre otras cosas, que estén “adecuadamente asegurados”. Lo que no dijo es que, como consecuencia de las sanciones, la Unión Europea y Reino Unido han prohibido asegurar los mercantes que transportan petróleo desde Rusia. De esa manera cerraron el mayor mercado de seguros marítimos, Lloyd’s de London.

La jugarreta está clara: impedimos asegurar la carga y luego la incautamos con el pretexto que no tiene seguro. Así reconvierten en “fantasma” a flotas completas de mercantes que no están registrados en el mercado de seguros de Londres, que para los europeos es como si no tuvieran ningún seguro.

Debido a la estrechez del Golfo de Finlandia, las ZEE (Zonas Económicas Exclusivas) de Estonia y Finlandia cubren casi todo el canal, dificultan la circulación marítima y restringen a Rusia el derecho de paso internacional que, en ocasiones, tiene que invadir las ZEE de ambos países a causa de la escasa profundidad y la presencia de bancos de arena.

Piratería, provocación, tensión permanente

La semana pasada los helicópteros estonios intimidaron a la tripulación del petrolero Jaguar para que llevara el barco a un puerto estonio, Rusia se hartó y envió un caza Su-35S para intimidar a los estonios, lograr que se alejen y que el buque pueda continuar su ruta hacia el puerto de Primorsk.

Según el Estado Mayor del ejército estonio, el Su-35S ruso permaneció en la zona de la península de Juminda menos de un minuto, con el transpondedor apagado y no se comunicaba con el control aéreo estonio.

El incidente suministra carnaza más que suficiente para que los medios de intoxicación europeos pongan el grito en el cielo contra otra agresión rusa. “Un avión ruso viola el espacio aéreo de la OTAN mientras se escolta un petrolero de la flota sombra de Putin”, titulaban los farsantes del Huffington Post (*).

El barco, con bandera de Gabón, se dirigía al puerto ruso de Primorsk por el Golfo de Finlandia. Estonia movilizó a toda la flota estonia: el barco patrullero Raiu, el barco patrullero Kurvits, helicópteros y drones. En la operación también participó un MiG-29 de la Fuerza Aérea Polaca.

Los cazas F-16 de la Fuerza Aérea Portuguesa desplegados en Amari como parte de la Policía Aérea del Báltico de la OTAN respondieron al incidente y realizaron un vuelo de reconocimiento para interceptar al Su-35S ruso.

Fue un acto conjunto de piratería por parte de los países de la OTAN, además de una provocación. Al principio intentaron obligar al capitán del barco a que cambiara el rumbo y entrara en aguas jurisdiccionales de Estonia para justificar la captura. Al no conseguirlo intentaron aterrizar en helicóptero en el barco. Entonces la tripulación del petrolero aceleró, frustrando el intento.

El Mar Báltico está muy calentito y no es por culpa de las emisiones de carbono. Los países europeos provocan a Rusia con el fin de mantener la imagen de “amenaza” y movilizar a sus ciudadanos para que traguen con el rearme y los recortes en las prestaciones sociales.

La próxima vez será peor porque se van a escuchar disparos. El presidente del Comité Marítimo Ruso, Nikolai Patrushev, advirtió recientemente que no van a tolerar ningún ataque a sus intereses en el Báltico.

(*) https://www.huffingtonpost.es/global/un-avion-ruso-viola-espacioereo-otan-escolta-petrolero-flota-sombra-putin.html

Yemen podría presionar a Israel para ordenar un alto el fuego en Gaza

El Canal 12 de Israel afirma que Yemen podría presionar a Israel para sellar un acuerdo que ponga fin a la guerra en Gaza y asegurar el regreso de los rehenes israelíes. El canal propone al gobierno israelí poner fin a su campaña en Gaza, advirtiendo que el país está “pagando un precio muy alto”.

Las fuerzas yemeníes podrían imponer una zona de exclusión aérea sobre Israel. “Un misil yemení por semana es suficiente, no hay más que ver lo que pasó en el aeropuerto Ben Gurion”. dice el Canal.

El medio también comenta que Air India ha pospuesto nuevamente sus vuelos a Israel y no se espera que se reanuden hasta el 19 de junio como mínimo. Por eso los yemeníes plantean un desafío único y formidable, añadiendo que Yemen “no puede ser derrotado” debido a los cientos de misiles balísticos en su poder.

En una entrevista con el mismo Canal, el periodista de Yedioth Ahronoth, Ronen Bergman, criticó a Estados Unidos e Israel por no lograr derrotar a Yemen, a pesar de todo el poder del Centcom y la inteligencia israelí. Los yemeníes “no pueden ser derrotados. Se conforman con poco y causan daños considerables”.

El Canal 12 describe a Estados Unidos como una gran potencia que no ha podido derrotar militarmente a Yemen y destaca el uso de una fuerza masiva mucho mayor contra Yemen que la jamás utilizada contra Israel, sin lograr la victoria.

También señala que, después de un mes de intensos ataques aéreos que costaron miles de millones de dólares, finalmente Trump se vio obligado a poner fin a los bombardeos, mientras el portaaviones estadounidense Harry Truman se prepara para abandonar Oriente Medio.

Los ataques israelíes contra Yemen solo son un ‘show’

El locutor israelí Kan calificó los recientes ataques israelíes contra Yemen como un “show”, diciendo que no disuaden, no tienen impacto sobre sus misiles y no hacen nada para resolver el problema subyacente.

El canal también reconoció que, por el contrario, los ataques yemeníes con misiles perjudican la economía israelí.

El antiguo ministro de Seguridad israelí, Avigdor Lieberman, se sumó a las críticas, diciendo que “los estadounidenses han llegado a un acuerdo con Yemen y nos han dejado en la estacada”. Al comentar sobre la continuación de la guerra, Lieberman la condenó como “una guerra que sirve a los intereses de Netanyahu”, argumentando que su único propósito es preservar el actual gobierno de coalición.

La ola de críticas en los medios israelíes sigue a un ataque aéreo israelí ocurrido ese mismo día contra el puerto de Al Salif y el puerto de Al Hodeidah, ambos ubicados en la costa del Mar Rojo.

A pesar de los ataques, el gobierno de Saná ha reafirmado su compromiso de apoyar a Gaza. Las dos instalaciones marítimas estratégicas fueron atacadas simultáneamente, lo que marca una escalada significativa por parte de Israel.

Un alto oficial del Pentágono confesó que Estados Unidos no participará en las incursiones israelíes contra Yemen.

Los 20 complots terroristas de Irán contra Reino Unido

El 7 de mayo la policía británica detuvo a cinco personas en lo que el Ministro del Interior británico llamó “una de las mayores operaciones antiterroristas de los últimos años”. Cuatro de los detenidos son ciudadanos iraníes. Les aplicaron la ley antiterrorista de 2006 por planear un ataque a la embajada de Israel en Londres.

El operativo presenta todas las características de un montaje político para justificar la declaración de la Guardia Revolucionaria iraní (CGRI) como organización “terrorista”, una iniciativa promovida por los grupos de presión sionistas de Reino Unido.

Aunque The Telegraph afirmó que “la presunta célula terrorista estaba a horas de lanzar el ataque cuando los hombres fueron arrestados”, también señaló que los sospechosos fueron detenidos en diferentes ciudades de Inglaterra, tres de ellos a unas cuatro horas en auto de Londres y otro a una hora de distancia.

La redada va acompañada de la típica campaña reaccionaria en los medios de intoxicación contra los emigrantes. En Talk TV, Kevin O’Sullivan estalló en histeria y advirtió: “Vamos a tener un Southport 2 si no tenemos cuidado”, refiriéndose a un incidente de motivación racial que desató disturbios.

Por su parte, The Guardian manipula la información para alimentar los temores de los disidentes iraníes que viven en Reino Unido, presentando las detenciones como una confirmación de las amenazas de Teherán.

Al mismo tiempo, los grupos de presión israelíes explotan la redada para etiquetar a la CGRI como “organización terrorista”. El 28 de abril, Progressive Britain, un grupo alineado con el Partido Laborista, publicó un artículo titulado “Por qué Reino Unido debería ilegalizar al CGRI”. Su autora, Jemima Shelley, no sólo es miembro de Labour Friends of Israel (LFI), sino también del colectivo United Against Nuclear Iran (UANI).

UANI ha desempeñado un papel recurrente en los esfuerzos ​​para influir en las políticas británicas contra Irán. El grupo, que se presenta como una organización neutral sin fines de lucro, está presidido por Jeb Bush y cuenta con un consejo asesor integrado por sionistas. El antiguo director del Mossad, Meir Dagan, fue miembro de la organización hasta su muerte, y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, también forma parte del consejo actualmente.

Las acusaciones de “terrorismo” vinculado a Irán resurgen cada vez que Israel o sus aliados intentan aumentar la presión contra Irán.

El terrorismo como palanca política

El 8 de octubre del año pasado, el director del MI5, Ken McCallum, pronunció un discurso en el Centro de Operaciones Antiterroristas de Londres, donde declaró: “Desde el asesinato de Mahsa Amini en 2022, hemos presenciado una sucesión de complots en Reino Unido, a un ritmo y una escala sin precedentes. Desde enero de 2022, en colaboración con nuestros socios policiales, hemos desmantelado 20 complots respaldados por Irán que representan amenazas potencialmente letales para los ciudadanos británicos y los residentes del Reino Unido”.

El jefe de los espías inventa conspiraciones y, aunque dice que las centrales de inteligencia no politizan el “terrorismo”, en su discurso no hay más que amenazas de Rusia, China e Irán, las bestias negras del imperialismo británico.

No hay ni la más mínima evidencia concreta de esos 20 complots “apoyados por Irán”. Todo es humo y tiene que ser así necesariamente, impreciso, porque les permite tener una “negación plausible”, el donde “dije digo digo diego” que siempre es infalible.

El caso Magomed Husejn Dovtaev

En febrero de 2023 el ciudadano austríaco Magomed Husejn Dovtaev fue condenado por filmar las oficinas de Iran International, un medio de comunicación en idioma persa financiado por Arabia Saudí con sede en Londres.

Dovtaev afirmó haber sido víctima de una estafa por valor de 20.000 euros y quería encontrar a los responsables in situ. Aunque negó cualquier vínculo con Irán, fue condenado por recopilar información que pudiera utilizarse con “fines terroristas”.

Es una demostración de la manera en que la policía convierte una acción anodina, hacer fotos, en un delito de “terrorismo” cuando lo acompañas de “planes”, “objetivos”, “contactos” y “directrices” que sólo están en la imaginación calenturienta de la policía.

El 4 de marzo el secretario de Seguridad británico, Dan Jarvis, repitió su afirmación de que se habían frustrado 20 complots terroristas y que “el régimen iraní tiene a los disidentes en la mira”. También dijo al Parlamento que “los servicios de inteligencia de Irán, incluido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el Ministerio de Inteligencia y Seguridad (MOIS), están dirigiendo estas actividades perjudiciales”.

Sin embargo, Jarvis señala que “en lugar de operar directamente en territorio británico, utilizan intermediarios maliciosos para llevar a cabo sus misiones. De esta manera, ocultan sus huellas mientras permanecen seguros en Teherán”.

Los malos ocultan las “huellas” y los buenos se las inventan.

Los montajes policiales no son recientes

En 1994 “extremistas proiraníes”, supuestamente vinculados a Hezbolah, ya atacaron la embajada de Israel en Londres, aunque los detenidos no eran libaneses sino palestinos. Dos de ellos, Jawad Botmeh y Samar Alami, fueron condenados por conspiración porque no había pruebas de que colocaran la bomba.

Pero esa es otra técnica característica de los montajes judiciales: si no te pueden condenar por algo, te condenan por otra cosa. El objetivo es que vayas a la cárcel.

Incluso Amnistía Internacional denunció públicamente que se había vulnerado el derecho a un “juicio justo” para Botmeh y Alami, a quienes “se les negó el acceso a toda la información, tanto durante como después del juicio”.

El sofisticado dispositivo no causó víctimas y los verdaderos autores nunca fueron detenidos.

Nunca se pudo establecer un vínculo directo entre ninguno de ellos y el atentado, y ambos tenían coartadas. La apelación se presentó alegando que las condenas eran infundadas, en particular porque la fiscalía no reveló todas las pruebas a la defensa.

Primero la policía acusó a Nadia Zekra, una mujer palestina, de colocar la bomba frente a la embajada. Decían que habían encontrado restos de explosivos en una mesa de su casa. Luego, una vez iniciado el juicio, se retiraron todos los cargos contra ella. La acusación pasó a otro palestino, Mahmud Abu Wardeh, pero el jurado lo absolvió de todos los cargos. Durante la fase previa al juicio, el juez puso en libertad bajo fianza a Alami y Botmeh.

El atentado de 1994 fue un autoatentado cometido por los propios sionistas. Alami y Botmeh sospechaban de un personaje conocido como Reda Moghrabi, que era un agente israelí y los había incriminado.

Después del atentado Moghrabi desapareció.

El atentado lo reivindicó un supuesto “Equipo Jaffa” de la “resistencia palestina”, que nunca existió, ni antes ni después de la explosión.

Las revelaciones posteriores de antiguos agentes del MI5 fueron aún más esclarecedoras. David Shayler ha revelado que los servicios de inteligencia británicos ocultaron documentos relacionados con el ataque. Annie Machon, otra antigua agente del MI5, reveló que una evaluación interna concluyó que el propio Mossad orquestó la explosión para justificar mayores medidas de seguridad en la embajada.

Robert Inlakesh https://thecradle.co/articles/another-fictional-iranian-plot-in-london

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