La web más censurada en internet

Día: 29 de abril de 2025 (página 1 de 1)

Los trabajadores de Google luchan contra la firma de acuerdos militares con Israel

Los trabajadores de Google intentan impedir que la empresa firme acuerdos tecnológicos con Israel. Sigilosamente Google había levantado la prohibición sobre el uso militar de la inteligencia artificial y ha borrado lo que antes eran sus “principios más sagrados”: la sección “aplicaciones que no aceptaremos”.

Como consecuencia de ello, los trabajadores de Google DeepMind presionan a la empresa para que rescinda los contratos militares, particularmente debido a las preocupaciones sobre los vínculos con Israel. Sus acciones son parte de un movimiento mundial más amplio, que incluye protestas frente a las oficinas de OpenAI y Google, oponiéndose al uso de inteligencia artificial con fines militares.

Alrededor de 300 trabajadores londinenses de DeepMind, la división de inteligencia artificial cofundada por Demis Hassabis, se han unido al Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones (CWU) después de que empezaran a circular noticias de que Google está proporcionando sus servicios en la nube y tecnologías de inteligencia artificial al ejército israelí.

El gobierno de Tel Aviv ha llegado a un acuerdo de 1.200 millones de dólares con Google y Amazon como parte del Proyecto Nimbus, lo que ha provocado protestas contra Google en varios centros de trabajo.

Los trabajadores también están descontentos con la decisión de Google de retirar su compromiso de no utilizar inteligencia artificial para armamento o vigilancia.

DeepMind ha estado bajo presión de Google para encontrar aplicaciones comerciales para su inteligencia artificial y Demis Hassabis dice que en los países democráticos las empresas deberían colaborar en apoyar la seguridad.

El ejército israelí ha utilizado la inteligencia artificial para señalar objetivos para ataques en Gaza. Un ingeniero ha declarado que que están creando inteligencia artificial de vanguardia para una guerra en curso. “Los trabajadores no quieren que su trabajo se utilice así… Se sienten engañados”.

Cinco trabajadores de DeepMind se han dado de bajo recientemente, a causa del acuerdo de nube israelí y las políticas de inteligencia artificial actualizadas de Google.

En febrero Google decidió eliminar su compromiso de 2018 para evitar que el desarrollo de la inteligencia artificial pudieran causar daños generalizados, incluidas aquellas utilizadas para armas, fines militares o vigilancia.

En mayo pasado, casi 200 trabajadores de DeepMind firmaron una carta instando a la empresa a rescindir sus contratos con organizaciones militares, citando preocupaciones de que hacerlo violaba las pautas de inteligencia artificial de Google.

La carta, fechada el 16 de mayo, afirmaba: “Cualquier participación en el ámbito militar y de la fabricación de armas afecta nuestro liderazgo en materia de inteligencia artificial ética y responsable, y es contraria a nuestra declaración de misión y a nuestros principios de inteligencia artificial”.

Google Cloud vende servicios, incluidas tecnologías de inteligencia artificial desarrolladas por DeepMind, a gobiernos y ejércitos, incluidos Israel y Estados Unidos.

Los experimentos de los médicos japoneses durante la ocupación de Manchuria

A finales del año pasado, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) desclasificó los archivos sobre los crímenes cometidos por los militares y científicos japoneses en los años cuarenta, durante la ocupación de China.

Los documentos revelan detalles espeluznantes de los experimentos realizados por militares y científicos japoneses con seres humanos, especialmente la Unidad 731, una división secreta del Ejército de Kwantung de Japón, que durante la Segunda Guerra Mundial elaboró armas biológicas.

Los militares japoneses realizaron experimentos inhumanos con prisioneros de guerra soviéticos, chinos, coreanos y otros civiles. En los laboratorios de la Unidad 731, los prisioneros eran infectados con peste, cólera, ántrax, viruela y gangrena gaseosa para estudiar el desarrollo de las enfermedades y la efectividad de las armas biológicas.

Además de los experimentos con patógenos, se llevaron a cabo pruebas de resistencia: las personas eran sometidas a temperaturas extremas (congelamiento de extremidades y posterior reanimación), radiación, deshidratación y hambre. También realizaron cirugías sin anestesia: para estudiar el funcionamiento de los órganos internos en vivo y experimentaron con sustancias químicas y tóxicos, incluyendo gas mostaza y fosgeno.

Al menos 3.000 personas murieron en aquellos experimentos, aunque la cifra real podría ser mucho mayor, ya que muchos documentos fueron destruidos por los japoneses antes de su rendición en 1945.

El FSB ha hecho públicos los interrogatorios a los antiguos miembros de la Unidad 731, capturados por el Ejército Rojo después de la guerra. En sus respuestas admitieron que a las víctimas las llamaban “troncos” para distanciarse sicológicamente de ellas.

También se han publicado los testimonios de prisioneros supervivientes, informes médicos y fotografías que confirman las atrocidades. Uno de los documentos describe cómo los médicos japoneses diseccionaban personas vivas para estudiar el avance de las infecciones en tiempo real.

Ante el avance soviético, en agosto de 1945 el mando de la Unidad 731 ordenó destruir todas las pruebas. Los laboratorios fueron dinamitados, la mayoría de los prisioneros fusilados y los archivos quemados. Sin embargo, algunos documentos cayeron en manos del Ejército Rojo y permanecieron en archivos secretos.

Después de la guerra, tanto Estados Unidos como la URSS accedieron a datos sobre los programas biológicos japoneses. Se sabe que Estados Unidos otorgó inmunidad a algunos miembros de la Unidad 731 a cambio de sus investigaciones.

La publicación de estos archivos forma parte de los esfuerzos de Rusia para combatir la distorsión de la historia de la Segunda Guerra Mundial. En los últimos años, Japón y algunos países occidentales han intentado minimizar la responsabilidad del militarismo japones en los crímenes de guerra.

Los rusos subrayan que los crímenes contra la humanidad no prescriben y que la memoria de las víctimas debe preservarse. Anteriormente, China también desclasificó documentos sobre las unidades biológicas japonesas que operaban en su territorio.

Los materiales publicados por el FSB demuestran la escala monstruosa de los crímenes de los médicos militares japoneses. Estos datos son cruciales no solo para los historiadores, sino también para evitar que atrocidades similares se repitan en el futuro. Rusia planea seguir desclasificando archivos relacionados con los crímenes de guerra del siglo pasado.

Las ‘zonas de influencia’ ya no son territorios sino tecnologías punteras

En la actualidad las “zonas de influencia” ya no son territorios sino tecnologías punteras. Estados Unidos está reforzando el bloqueo comercial para frenar el ascenso de China en sectores estratégicos y, a su vez, China responde invirtiendo masivamente en su propia capacidad de producción para reducir su dependencia. Entre esas “zonas de influencia” están los semiconductores y la inteligencia artificial.

Durante mucho tiempo Estados Unidos ocupó una posición dominante en esos sectores gracias a empresas como Nvidia y AMD. Ahora China acelera sus esfuerzos para desarrollar su propia tecnología, a pesar de los intentos de bloqueo.

Frente a las restricciones impuestas por Estados Unidos, Huawei ha optado por acelerar su autonomía en materia de chips dedicados a la inteligencia artificial. Privada del acceso a los productos Nvidia, la empresa china lanzó el 910C, un chip compuesto por dos 910B, capaz de alcanzar alrededor del 60 por cien del rendimiento de inferencia del H100 de Nvidia. Aunque aún está por debajo de los estándares estadounidenses más altos, es una clara ruptura con la dependencia tecnológica del pasado.

Este avance se produce en un contexto de fuerte demanda interna de equipos de inteligencia artificial y de unas empresas chinas a las que se les está cerrando el acceso a los mercados occidentales. Se espera que las primeras unidades del 910C se entreguen ya en mayo, mientras que un nuevo modelo, el 920B, ya se está preparando para finales de año. China intenta construir una infraestructura propia capaz de soportar el crecimiento de la inteligencia artificial sin recurrir a la tecnología estadounidense.

Empresas como iFlytek están aprovechando al máximo esta oportunidad. Apoyándose exclusivamente en procesadores Huawei, iFlytek afirma haber desarrollado su modelo Xinghuo X1, posicionado como equivalente a los modelos de referencia de OpenAI y DeepSeek. Hace unos años, los chips chinos representaban sólo el 20 por cien de la potencia de Nvidia; hoy alcanzarían el 80 por cien, un progreso rápido y asombroso.

El bloqueo estadounidense, impuesto para frenar el avance tecnológico chino, ha desencadenado todo lo contrario. Ha acelerado la investigación y el desarrollo local. La reciente decisión de exigir a Nvidia obtener una licencia para exportar su chip H20 a China, pese a que tenía prestaciones más reducidas que los últimos modelos estadounidenses, corre el riesgo de costarle a la empresa 5.500 millones de dólares en ingresos. La prohibición refuerza la necesidad de que las empresas chinas recurran a soluciones autóctonas.

El caso de iFlytek demuestra que China no sólo fabrica alternativas, sino que reconstruye un sector industrial completo capaz de soportar el entrenamiento de los grandes modelos de lenguaje (LLM) sin dependencias externas. La cooperación entre iFlytek y Huawei ilustra una estrategia mundial: superar el bloqueo y estimular una industria local dinámica y competitiva.

Si Huawei y otras empresas locales logran cerrar la brecha tecnológica con sus homólogos estadounidenses, China podría convertirse no sólo en un mercado de consumo, sino también en un centro puntero de fabricación e innovación en inteligencia artificial.

El efecto dominó podría ser considerable. Surgirían empresas emergentes en torno a la oferta tecnológica china, se fortalecerían las alianzas regionales en Asia y los países que tradicionalmente dependen de Estados Unidos para sus necesidades de inteligencia artificial podrían considerar otras alternativas. Esta dinámica abre la puerta a un futuro en el que el dominio estadounidense sobre las tecnologías de vanguardia será cada vez menor y en el que muchos países van a poder recurrir a China para escapar de las presiones estadounidenses.

El caso iFlytek

iFlytek no es una empresa tan conocida como Huawei o Tiktok. Es una tecnológica china fundada en 1999, dedicada al procesamiento de voz y lenguaje, con aplicaciones en telecomunicaciones, educación, salud y automóviles.

En 2023 creó un modelo de lenguaje grande (LLM) llamado Spark para aplicaciones como traducción, transcripción y asistentes virtuales.

Ofrece aplicaciones informáticas de traducción inteligente, grabadoras de voz, cuadernos inteligentes (AINOTE Air 2) y plataformas de aprendizaje de idiomas. También proporciona sistemas de inteligencia artificial para ayuntamientos, bancos y grandes empresas.

Tiene servidores en Singapur, Dubai y Frankfurt y colabora con empresas como Huawei y China Mobile, su principal accionista.

En octubre de 2019 el Departamento de Comercio de Estados Unidos incluyó a la empresa en la lista negra. Las empresas estadounidenses no pueden realizar negocios con iFlytek sin una autorización especial de la Casa Blanca, lo que limita significativamente su capacidad para adquirir tecnología, chips o servicios de empresas de Estados Unidos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies