Antes de su fracaso, el rearme europeo va a ser el escenario sobre el que exploten las contradicciones internas del Viejo Continente, que ya empiezan a salir a la luz.
Pero no es exactamente el rearme sino los fondos de dinero que lo tienen que financiar. De momento la Comisión Europea acaba de abrir una caja de 150.000 millones de euros en la industria europea de guerra, pero Alemania quiere incluir en el fondo a países fuera de la Unión Europea, mientras Francia se opone a ello.
El baile de los despropósitos no ha hecho más que comenzar porque pronto se va a plantear otro problema: muchas de empresas europeas de armamento son redundantes y habrá peleas para cerrar algunas de ellas, dejando operativas a las demás. Para unos se ampliará el mercado y a los demás les espera una dura reconversión industrial.
En la cumbre europea del 6 de marzo Scholz se mostró partidario de abrir las puertas a los países fuera de la Unión Europea, citando a Gran Bretaña, Noruega, Suiza o Turquía. Pero Macron es partidario de estimular la producción industrial y aumentar la autonomía europea. “No se debe gastar el gasto en nuevos equipos de preparación que, una vez más, no son europeos”, dijo.
La polémica está servida. Bruselas teme que el sustancioso fondo de 150.000 millones de euros se vea obstaculizado por el mismo argumento que retrasó el acuerdo sobre el Programa Europeo de la Industria de Defensa durante más de un año, un fondo de 1.500 millones de euros que proporciona subvenciones para la defensa.
Los esfuerzos para implementarlo se detuvieron este invierno, después de que París exigiera un tope a la parte que podría gastarse en componentes extraeuropeos y una prohibición de productos protegidos por propiedad intelectual de terceros países.
Los caciques de la Comisión Europea tendrán que trabajar en estrecha colaboración con París, Berlín y otras capitales para redactar una propuesta detallada en los próximos diez días.
A partir de este año Estados Unidos no participará en la planificación de las maniobras militares de la OTAN en Europa, obligando a sus aliados a organizarlos sin ayuda estadounidense o con una presencia reducida, asegura el diario sueco Expressen (1).
Si la decisión se confirma, los demás Estados miembros de la OTAN se verán obligados a organizar los ejercicios sin la participación de Washington, o con un personal estadounidense muy reducido.
Durante su campaña electoral, Trump ya planteó el tema de la financiación de la OTAN, destacando la afluencia de cientos de miles de millones de dólares a la Alianza Atlántica. Según NBC, ahora planea revisar significativamente la participación de Estados Unidos en la organización (2).
Trump discutirá con sus asesores un ajuste de la política estadounidense para dar prioridad a los miembros de la OTAN que inviertan más en su defensa. En caso de cambio, Washington podría incluso negarse a proteger a un aliado atacado si no alcanza el umbral mínimo de gastos militares requeridos.
El viernes Trump reiteró sus críticas a sus aliados europeos en la OTAN, señalando la falta de contribución financiera de algunos de ellos. Dijo que Estados Unidos no los defenderían hasta que hayan hecho un esfuerzo suficiente para gastar más dinero en armas. “Si no pagan, no voy a defenderlos”, amenazó.
El sábado el diario británico The Telegraph aseguró que Trump estaba considerando retirar el contingente militar estadounidense estacionado en Alemania para reposicionarlo en Hungría.
“Está enfadado porque Europa parece estar presionando en favor de la guerra”, dijo una fuente al diario británico. Desea reposicionar las fuerzas estadounidenses en los países que cumplan con los objetivos de gasto militar de la OTAN y se comprometan a aumentarlos. Hasta la fecha, la mayoría de los miembros de la Alianza gastan el 2 por cien de su PIB en defensa, pero Trump aboga por aumentarlos hasta el 5 por cien.
Ayer los rusos completaron el cerco de las tropas ucranianas en Kursk. Entre 4.700 y 6.300 soldados están rodeados y no tienen ninguna salida.
Tampoco hay forma de desbloquearlos porque el ejército ruso ha cortado las dos carreteras que les podían permitir el repliegue.
La alternativa de los ucranianos es rendirse o morir. Las negociaciones para la rendición han comenzado, a cambio de la evacuación de 230 heridos graves que necesitan atención de emergencia.
El sistema de guerra electrónica ha cortado las comunicaciones de los ucranianos y Starlink no funciona desde el lunes.
Hay unidades separadas que siguen luchando con pequeños BTRG de forma independiente del mando ucraniano.
En la madrugada del viernes el mando ucraniano cesó sus operaciones y dejó abandonadas a sus tropas.
La situación de las fuerzas ucranianas en Kursk ya era desesperada antes de completarse el cerco. En la última semana habían muerto 1.590 soldados, perdido 6 tanques y 74 blindados.
Zelensky no participará en la reunión de Riad
El martes Zelensky no participará en la reunión con la delegación estadounidense que ha viajado a Riad para reunirse con los negociadores rusos.
Viajará a la capital saudí, pero sólo se reunirá con el príncipe heredero Mohammed Bin Salman el lunes. Después su equipo se quedará en Jeddah para reunirse con los dirigentes estadounidenses.
El enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, había dicho que los representantes de Estados Unidos y Ucrania tenían la intención de celebrar una reunión en Arabia saudí para discutir la capitulación de Ucrania.
Europa ha recibido un cruel baño de realismo. No se lo esperaban. Siempre creyeron en la alianza transatlántica. Siempre creyeron que los estadounidenses eran fuertes y les sacarían las castañas del fuego. El paraguas del Viejo Continente estaba al otro lado del Atlántico y cuando los misiles llovieran, sería suficiente con abrirlo.
Durante décadas esas ilusiones fueron adobadas de entelequias, grandes frases y palabras sonoras: la democracia, la libertad, los derechos humanos, las elecciones, la paz mundial, la sostenibilidad…
Los políticos se encargaban de lo primero, mientras la verborrea era tarea de quienes viven de ello: académicos, universitarios, periodistas, analistas, escritores, doctrinarios…
Durante su campaña electoral Trump dijo que acabaría con la Guerra de Ucrania al día siguiente de su investidura y en Europa creyeron que era uno de los suyos, un demagogo que iba de farol y que solo trataba de recaudar votos.
Luego tuvieron ocasión de cerciorarse de que no era así, que detendría la guerra en Ucrania, que no desplegaría sus tropas en aquel país, que suspendería la “ayuda” y que el gobierno de Kiev debía hacer lo mismo que los demás europeos: aceptar las cosas como son y no como les gustaría.
Los fracasos tienen este tipo de secuelas. Ahora una rabia sin precedentes se ha apoderado de ciertos capitostes europeos, particularmente en Francia y Reino Unido. A través de los plumíferos más serviles han desatado la ira mediática contra Trump.
Los dirigente europeos nunca imaginaron este escenario y no están preparados para hacerle frente. Necesitan tiempo y seguir rumiando sus frustraciones.
Tras la reunión de Riad, Macron convocó dos reuniones de emergencia de seis países europeos y algunos dirigentes de Bruselas, como Von der Layen. Pero al terminar el sarao no hubo declaraciones oficiales porque la jaula de grillos no es capaz de ponerse de acuerdo.
El 18 de febrero se celebró otra reunión en Londres, presidida por el primer ministro Starmer, en la que ampliaron el círculo: 18 países europeos, además de Canadá y Turquía, y algunos dirigentes de la Unión Europea.
Como cabía esperar, la situación de malestar interno se reprodujo.
Francia y Reino Unido quieren continuar la Guerra de Guerra. Durante la última visita de Starmer a la Casa Blanca, Trump le preguntó con un aire irónico si Europa era capaz de librar una guerra contra Rusia sin ayuda estadounidense. Era pura retórica. Continuar la guerra en Ucrania sin las tropas estadounidenses es un suicidio. Lo que Francia y Reino Unido quieren es forzar a Estados Unidos a intervenir.
La retórica con la cual los cabecillas europeos justifican su política es pintoresca, como siempre: Europa se está defendiendo a sí misma en Ucrania. “Si no paramos ahora a Putin, deberemos hacerlo dentro de nuestros propìos países”.
Por lo tanto, la Guerra de Ucrania a quien interesa es a los países de Europa occidental. Entonces, ¿por qué exigir a Ucrania la devolución de las “ayudas”? Quien debería cobrar es Ucrania por los servicios prestados a Europa. Debería apoderarse de las minas que haya en los países occidentales para pagar una pensión a los huérfanos de los miles de soldados muertos en la guerra.
Estados Unidos se retira de Oriente Medio como se ha retirado de Europa. En el primer caso, Israel no lo admite, como tampoco lo admite Bruselas en el segundo. Los Estados árabes también quedan a su suerte, como los de la Unión Europea. Estados Unidos se mantendrá en un segundo plano.
El martes en El Cairo la Liga Árabe aprobó un plan egipcio para reconstruir Gaza. El núcleo consiste en desalojar a Hamas de Gaza, reemplazándolo por órganos provisionales controlados por Estados árabes, musulmanes y occidentales: “No habrá grandes fondos internacionales para la rehabilitación y reconstrucción de Gaza si Hamas sigue siendo el elemento político dominante y armado sobre el terreno, controlando el gobierno local”.
La reconstrucción se calcula entre 20.000 y 53.000 millones de dólares. La mitad de la población será reubicada en siete zonas seguras mientras comienzan los trabajos. Durante los primeros seis meses, se espera que el gobierno sea asumido por un comité de 20 “técnicos” no afiliados a ningún partido político, actuando en el marco de la Autoridad Palestina.
Entonces deberían celebrarse elecciones, por primera vez en dos décadas. La policía palestina debería contar con el apoyo de policías egipcios y jordanos.
Estados Unidos ha dejado Palestina en manos de la Liga Árabe, pero se reservado la aprobación del plan. El encargado de presentárselo a Trump es el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha comentado: “Juntos debemos aplicar este plan. Juntos, la Unión Europea, sus socios en el mundo árabe y la comunidad internacional. En tiempos difíciles debemos contar con socios y amigos predecibles y fiables. Los recientes acontecimientos en Oriente Próximo han hecho que la Liga Árabe y sus miembros sean más pertinentes que nunca para la Unión Europea. Nuestro apoyo a la Autoridad Palestina sigue siendo inquebrantable. La Unión Europea apoya el programa de reforma de la Autoridad Palestina. Esto desempeñará un papel crucial en el gobierno de Gaza”.
Hay países, como Polonia, que no quieren falsificar su contabilidad para rearmarse y endeudarse hasta límites insospechados. Prefieren cambiar las normas contables, aunque eso suponga cambiar la Constitución.
El presidente polaco, Andrzej Duda, anunció el viernes que ha presentado al Parlamento una reforma de la Constitución, para hacer obligatorio un gasto militar mínimo del 4 por cien del PIB.
Lo podía haber hecho con las pensiones, por ejemplo, pero las armas son más importantes que los derechos sociales en los países que, como Polonia, están sumidos en el delirio militarista.
La reforma no tiene precedentes ni en la historia de Polonia ni en la de la Unión Europea. Un gasto militar del 4 por cien del PIB es el doble de lo que la OTAN ha estado pidiendo hasta ahora.
La enmienda es una garantía de que el dinero ss gastará, tanto si es necesario como si no, dijo Duda a los periodistas en el Parlamento, justo antes del discurso del primer ministro Donald Tusk sobre la situación militar de Polonia.
Para que la enmienda sea aprobada debe ser apoyada por dos tercios de los miembros de la Cámara baja del Parlamento, es decir, se trata de comprometer a todos los partidos políticos en el disparate.
Polonia ya marcha muy por delante de los demás países europeos en términos de gasto militar. El año pasado gastó el 4,1 por cien del PIB en armamento y para este año está previsto un 4,7 por cien.
El ejército profesional polaco cuenta actualmente con más de 200.000 soldados, lo que la convierte en la tercera fuerza más voluminosa de la OTAN, después de Estados Unidos y Turquía.
En los últimos años El gobierno de Varsovia ha firmado una serie de contratos militares, entre ellos con Estados Unidos y Corea del Sur, para comprar helicópteros de ataque Apache y aviones de combate F-35.
Tusk ha llegado a decir que, como en los tiempos de la Guerra Fría, Europa debe iniciar una carrera de armamento con Rusia, algo que es otra estupidez monumental, porque no tiene ninguna posibilidad de prosperar.
Pero en Polonia se ha impuesto el delirio hasta extremos incomprensibles y para ello han tenido que olvidarse de su historia porque fue uno de los países que más padecieron los crímenes de los nazis ucranianos. Ahora es un fiel aliado de los nuevos nazis ucranianos.
Aparte de Polonia, los tres países bálticos también gastan una parte significativa del PIB en sus ejércitos: Estonia (3,4 por cien), Letonia (3,2 por cien) y Lituania (2,9 por cien). En comparación con el PIB, este nivel de gasto es muy superior al de Estados Unidos, que gasta un 3,38 por cien.
La Operación Tailwind fue una incursión en el interior de Laos de las fuerzas especiales estadounidenses para asesinar a los soldados que habían caído presos del ejército vietnamita.
Hollywood ha creado un mito absolutamente falso en torno a esos prisioneros de guerra estadounidenses capturados en Vietnam, donde -supuestamente- padecían toda clase de torturas y calamidades.
Sin embargo, la CIA los calificaba de “tránsfugas” y “desertores” porque colaboraban con el ejército vietnamita, proporcionando información. Imitaban a los controladores aéreos avanzados, suplantaban los canales de radio militares estadounidenses y atraían a los bombarderos estadounidenses a las trampas de la artillería antiaérea de los vietnamitas.
A diferencia de las películas, los cables de la CIA sobre la guerra secreta en Laos que se han desclasificado describen a los prisioneros de guerra bien alimentados, liberados de las prisiones y colaborando con los vietnamitas.
El Pentágono y la CIA emprendieron varias misiones conjuntas para localizarlos y asesinarlos. El 11 de septiembre de 1970 emprendieron una incursión en el sur de Laos, en una zona oficialmente neutral que formaba parte de la Ruta Ho Chi Minh. El ejército vietnamita la recorría para transportar suministros y tropas hacia el sur.
La Operación fue ejecutada por un equipo de asesinos de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, conocido como Grupo de Observación y Estudio (SOG), en colaboración con mercenarios locales que conocían las montañas, posiblemente de los “hmong”. La unidad vestía uniformes desprovistos de insignias y placas de identidad. También iban equipados con armas que no se fabrican en Estados Unidos.
Era una Operación conjunta del ejército, la Fuerza Aérea, la CIA y la NSA. Estaba supervisada por el Estado Mayor Conjunto y la Casa Blanca, con Nixon a la cabeza. No podía haber filtraciones y su existencia se debía negar en cualquier caso.
A lo largo de la Guerra de Vietnam, Estados Unidos siempre aseguró que no desplegaba tropas en Laos. Por ello la información sobre Tailwind se clasificó al más alto nivel de confidencialidad. Se falsificaron los registros de personal para ocultar la participación del SOG y los informes sobre el operativo se redactaron a mano.
El equipo de asesinos estaba integrado por 16 soldados estadounidenses y aproximadamente unos 120 mercenarios. Descendieron de los helicópteros cerca de Chavan y durante los tres días que duró la operación, se enfrentaron a intensos combates con los vietnamitas, lo que resultó en una misión caótica en la que los “skyraiders” de la Fuerza Aérea estadounidense lanzaron gas sarín.
Nixon y Kissinger autorizaron el lanzamiento de gases tóxicos, pero mientras los soldados estadounidenses portaban máscaras antigás, los mercenarios locales carecían de ellas, por lo que el Pentágono sabía que perecerían en la operación, lo mismo que los prisioneros de guerra estadounidenses y los civiles laosianos.
El lanzamiento de gases tóxicos está prohibido por los tratados internacionales. Su empleo fue algo absolurtamente deliberado. Además de máscaras, los miembros del SOG llevaban cápsulas inyectables de atropina, el antídoto a la inhalación del sarín.
Verdades, mentiras y desmentidos
La Operación Tailwind nunca fue conocida hasta décadas después, gracias a un reportaje periodístico titulado “Valley of Death” emitido por la CNN y Time Warner en 1998. El almirante retirado de la Marina, Thomas H. Moorer, que había presidido el Comité de Estado Mayor Conjunto durante la Operación, confesó que el objetivo de la Operación era el asesinato de los prisioneros de guerra y que habían lanzado gas sarín para rescatar a los miembros del SOG.
Moorer dijo que, como Estados Unidos no ratificó los Protocolos de Ginebra hasta 1975, el uso de gas sarín en 1970 era técnicamente legal.
Los medios que publicaron el reportaje y sus periodistas sufrieron todo tipo de presiones políticas y amenazas de muerte. La CIA dijo que no había pruebas de matanzas de prisioneros de guerra ni del uso de gas sarín durante la Operación. Por su parte, el Pentágono publicó un apresurado y característico informe en el que decía que tampoco había podido encontrar ningún rastro de la Operación.
El almirante Moorer padecía senilidad, dijeron los intoxicadores. Entrevistados por los medios, los participantes del SOG confirmaron los detalles de la Operación, aunque luego obligaron a algunos de ellos a sdesmentirse a sí mismos.
Pero, finalmente, ambos medios claudicaron y se retractaron, admitiendo que no había pruebas de los asesinatos de los prisioneros de guerra, ni del uso de gas sarín.
La retractación estuvo acompañada del despido de los dos periodistas que elaboraron el reportaje.
El Pentágono sigue manteniendo el secreto sobre los asesinatos.
La Operación Tailwind se estudia hoy en las facultades de periodismo como un paradigma de la sumisión de los medios de comunicación a sus gobiernos respectivos.
El asesinato de los propios sodados y el empleo de gases tóxicos han pasado a un segundo plano.
El grupo holandés Europlasma confirmó el jueves su intención de adquirir la empresa francesa Fundiciones de Bretaña, un subcontratista de Renault en quiebra que fabrica piezas de motor de hierro fundido.
Si mantiene su oferta de adquisición, Europlasma, creada en 1992 en torno a la descontaminación y fabricación de forjados, pretende diversificarse en el campo del armamento para aprovechar la creciente paranoia europea sobre la guerra.
En Europa los subcontratistas ferroviarios y del automóvil que atraviesan dificultades están redirigiendo su producción hacia el armamento.
A la empresa holandesa, además de sus actividades de automoción, el cambio debería permitirle garantizar la conservación de 240 puestos de trabajo, más del 80 por cien de la plantilla actual.
En 2021 Europlasma compró Forjas de Tarbes, el único fabricante francés de cuerpos huecos, la carcasa metálica de los casquillos de 155 milímetros utilizados por los cañones César francesas que se han vendido al ejército ucraniano.
Desde el inicio de la guerra, Francia ha entregado 30.000 proyectiles de este tipo a Kiev, y el objetivo para este año es entregar 80.000 unidades.
Valdunes, el último fabricante francés de ruedas ferroviarias, que entró en suspensión de pagos a finales de 2023, es otra de las empress adquiridas por Europlasma, y parcialmente redirigido en mayo del año pasado a la fabricación de piezas huecas.
Para la industria francesa el dinero movilizado por la guerra de Ucrania ha sido un enorme alivio. Desde 2022 ha triplicado su capacidad para fabricar obuses.
En octubre el fabricante sueco de rodamientos SKF anunció esu intención dirigir parte de sus fábricas hacia la guerra, posicionándose para licitar al futuro tanque MGCS (Main Ground Combat System), un proyecto militar de Alemania, Italia y Francia.
No obstante, la fabricación de obuses nunca podrá reemplazar a los vehículos, que es la columna vertebral de la industria europea, pero para los subcontratistas en apuros es un alivio.
También es un remedio parcial. Una parte de la producción europea de material de guerra, como los obuses, no es competitiva, a diferencia del sector armamentista ligado a la alta tecnología, como las armas nucleares, la guerra electrónica, los satélites, los aviones, los submarinos o los barcos.
El martes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, envió una carta a los dirigentes de los 27 Estados miembros de la Unión Europea. Les expuso el plan Rearme Europeo, que tiene como objetivo aumentar los gastos militares.
“La Union Europea planea aumentar su gasto en defensa para recaudar 800.000 millones de euros”, dice en la carta (1). El pretexto es la derrota en Ucrania y la ruptura de los tradicionales vínculos con Estados Unidos.
Sin embargo, Von der Leyen aclara que “seguiremos trabajando estrechamente con nuestros socios de la OTAN” y su fidelidad demuestra la debilidad de la Unión Europea y su falta de confianza en la capacidad de rearmarse.
La cumbre europea del jueves sirvió para diseñar la “nueva arquitectura de seguridad de la Unión Europea”, si todo sale como esperan. El 19 de marzo el Comisario Europeo de Defensa, Andrius Kubilius, y la representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, presentarán la nueva estrategia europea de defensa industrial.
Kubilius pretende que el próximo presupuesto de la Unión Europea apruebe la asignación de 100.000 millones de euros al rearme (2). Pero Bruselas no puede esperar hasta 2028, cuando se apruebe un nuevo presupuesto a largo plazo. Quiere proporcionar cientos de miles de millones de euros adicionales en fondos de defensa como parte de la mayor iniciativa de seguridad europea desde el final de la Guerra Fría.
En declaraciones a los periodistas, Von der Leyen anunció que la Unión Europea estaba entrando en una “era de rearme” y que, como ya hemos explicado, los fondos del programa de la Unión Europea para el desarrollo de regiones atrasadas se desviarán para la guerra.
La presidenta de la Comisión Europea explicó que el cueento de la lechera. Quiere aumentar el gasto en defensa en una media del 1,5 por cien del PIB para recaudar 650.000 millones de euros para la producción de armas. También se propone crear un nuevo servicio de préstamo de 150.000 millones de euros que permita a los Estados miembros aumentar la producción de sistemas de defensa antiaérea, sistemas de artillería, misiles, municiones, drones y sistemas antidrones para las necesidades no sólo de la Unión Europea, sino también de Ucrania.
Como parte de esos préstamos, los países de la Unión Europea tendrán que consolidar sus pedidos y producir armas conjuntamente. Como incentivo adicional para el desarrollo de la industria militar, los Estados miembros pueden utilizar fondos del programa de desarrollo para las regiones de defensa por servicio, para el que se han asignado 78.000 millones de euros en el presupuesto de la Unión Europea para este año.
Además, como ya hemos expuesto, la Comisión Europea está dispuesta a “flexibilizar” la disciplina presupuestaria para permitir que los socios europeos pidan más dinero para gastos militares. Para ello va a activar las excepciones al Pacto de Estabilidad y Crecimiento que prohibían a los países de la Unión Europea superar su deuda pública en un 60 por cien del PIB y su déficit presupuestario de más del 3 por cien del PIB.
Eso les debe permitir aumentar el gasto militar sin temor a ser sancionados por vulnerar la disciplina financiera.
Por último, la Comisión Europea ha prometido desarrollar incentivos y garantías para atraer capital privado a la militarización.
Hace muchos años que en Bruselas hablan de elevar el gasto militar, desde luego antes de comenzar la Guerra de Ucrania. Pero nunca se ha llevado a cabo porque es un derroche absoluto de dinero.
La victoria militar de Rusia en Ucrania les ha sacado de su estupor y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha hecho el resto. Ahora Bruselas quiere darle una lección a Trump, pero veremos si los Estados miembros aceptan endeudarse en proyectos militaristas que no conducen a ninguna parte.
Los economistas de los principales bancos estadounidenses advierten que la recesión se aproxima. El crecimiento económico de Estados Unidos se va a frenar este año y el siguiente si persisten las actuales subidas de aranceles.
En un comunicado emitido ayeer, el Comité Asesor Económico de la Asociación Estadounidense de Banqueros (ABA), integrado por 16 economistas de las principales instituciones financieras del país, estimó que el PIB de Estados Unidos crecerá un 2,1 por cien en 2025 y 2026. Sin embargo, los economistas advierten que el crecimiento puede estar por debajo de las expectativas para 2025.
Después de un escuálido crecimiento del PIB del 2,8 por cien el año pasado, la economía estadounidense podría ver frenado su impulso. Los recientes aumentos de aranceles a las importaciones, han sembrado la incertidumbre en los mercados financieros y las empresas. Las tensiones comerciales, combinadas con la inestabilidad de las políticas arancelarias, han dado lugar a la reducción de las previsiones de crecimiento.
La Reserva Federal se tendrá que enfrentar a desafíos considerables para reducir la inflación al objetivo del 2 por cien, mientras que la capacidad de los consumidores para soportar el aumento de los precios puede ser limitada, debido a su disminución de los ahorros en comparación con el período de la pandemia.
Si bien el crecimiento sigue siendo positivo, dice el Comité, los riesgos para este año y los siguientes siguen siendo significativos, especialmente si la guerra comercial se intensifica.
La economía de Estados Unidos no cumple con las expectativas
La economía estadounidense se tambalea y Trump no ha logrado cumplir ninguna de sus promesas electorales desde que regresó a la Casa Blanca. Ha subido los aranceles a las importaciones, ha reducido del gasto público despidiendo a miles de funcionarios, ha cancelado los contratos firmados y desatado una guerra comercial.
Trump había prometido que los efectos de sus medidas comenzarían a verse gradualmente en las cifras de empleo. Pero en febrero Estados Unidos creó menos empleo del esperado y la tasa de paro subió, alcanzando el 4,1 por cien.
El mes pasado se crearon 151.000 empleos, más que en enero (125.000, cifra revisada a la baja), pero menos de lo que esperaban: alrededor de 170.000.
Hace un año, en febrero, Estados Unidos creó 222.000 empleos.
El impacto sobre el empleo es aún mayor en el sector privado entre las empresas que viven de las adjudicaciones de contratos públicos con el Estado.
El número de personas que trabajan para el gobierno disminuyó en febrero, con 10.000 funcionarios menos.
Por su parte, ayer el Financial Times reconoció otra obviedad: el rearme europeo es una forma de reindustrializar el Viejo Continente. También podría haber admitido que uno de los motivos por los que el rearme no se va a poder llevar a cabo es porque la industria europea está desmantelada.
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