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Día: 13 de marzo de 2025 (página 1 de 1)

El anuncio del rearme europeo dispara la cotización del euro

Los especuladores temen una recesión en Estados Unidos y apuestan por el gasto militar en Europa. La moneda única ha subido un 5 por cien desde el 1 de marzo para cotizar a 1,09 dólares. También suben otras monedas europeas, como la corona sueca, un 7 por cien, y el zloty polaco, un 5 por cien.

El aumento de cotización las monedas europeas frente al dólar es el resultado del plan de movilizar 800 000 millones de euros para el rearme anunciado por Ursula von der Leyen.

Los países europeos, e incluso Alemania, han tirado la proverbial disciplina presupuestaria por la ventana. Los especuladores esperan el derroche, la superación de la crisis de superproducción y nuevos ascensos en la cotización de las monedas europeas.

Se revalorizan más las monedas de los países que más van a gastar en armas. El gobierno polaco anunció en agosto que este año quiere gastar el 4,7 por cien de su PIB en armamento, un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al año pasado.

Si la corona sueca ha crecido incluso más que el euro y el zloty, se debe a que Suecia tiene grandes empresas en el sector militar y los especuladores esperan muchas inversiones futuras en la moneda del país nórdico.

El miedo a la recesión en Estados Unidos

Pero el repunte de las monedas europeas no se debe únicamente al rearme del Viejo Continente. La dinámica también viene de Estados Unidos. Trump ha afirmado que habrá un período de transición para la economía estadounidense e indicó que todavía está planeando implementar nuevos aumentos arancelarios en los próximos meses, lo que preocupa a los especuladores, que esperan una recesión.

El martes los índices estadounidenses Dow Jones, S-P 500 y Nasdaq perdieron 2, 2,7 y 4 por cien respectivamente y, sobre todo, están cayendo las empresas tecnológicas. Nvidia ha caído un 5 por cien. El proyecto Stargate no ha convencido a los especuladores y DeepSeek ha pulverizado el resto de la confianza que les quedaba.

En la otra orilla del Atlántico ocurre lo contrario. El índice Stoxx 600 Europe ha subido un 6,55 por cien desde comienzo del año.

Para superar su crisis Volkswagen se apunta a la fabricación de equipo militar

El martes el director de Volkswagen, Oliver Blume, afirmó en una conferencia de prensa en Wolfsburg que la multinacional está abierta a considerar la producción de equipo militar para el ejército alemán.

Blume destacó la experiencia automotriz de Volkswagen como un recurso que podría adaptarse para fabricar vehículos militares, señalando que en el pasado ya lo hicieron, en referencia histórica a la producción de vehículos como el Kübelwagen y el Schwimmwagen para la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, así como el Type 181 para el ejército alemán occidental en la posguerra.

Las plantas de Volkswagen en Alemania tienen la capacidad industrial para reconvertirse a la fabricación militar. La posibilidad se ha planteado como una opción estratégica ante la crisis de la industria automotriz y el creciente interés europeo por el rearme.

Como venimos diciendo, el rearme europeo no está destinado a una futura guerra, y menos con Rusia, sino a combatir la crisis de superproducción y reindustrializar los países del Continente.

Desde el punto de vista técnico, las plantas de Volkswagen, como la gigantesca fábrica de Wolfsburg —la más grande del holding, con 1,6 millones de metros cuadrados de área construida— o la de Osnabrück, cuentan con infraestructura avanzada: líneas de ensamblaje, capacidad de fabricación a gran escala, y acceso a redes logísticas extensas (75 kilómetros de carreteras y 60 kilómetros de vías férreas solo en Wolfsburg).

Estas características las hacen aptas para fabricar vehículos militares o componentes, como camiones o blindados ligeros, si se adaptaran. Por ejemplo, Armin Papperger, director de Rheinmetall —una de las principales empresas militares de Europa—, dijo ayer que la planta de Osnabrück sería muy adecuada para la producción militar debido a su capacidad estructural, sugiriendo incluso una posible adquisición para fabricar equipos como el vehículo de combate Lynx.

Sin embargo, las fábricas actuales están diseñadas para vehículos civiles, con maquinaria y procesos diseñados para automóviles de consumo masivo, no para tanques o armamento pesado, que requieren grúas de alta capacidad, prensas especializadas y manejo de materiales distintos (como blindajes).

Cualquier reconversión necesitaría importantes inversiones que, a su vez, sólo se pueden si hay pedidos, contratos y dinero que permitan financiarlas.

Por lo demás, no sería nada nuevo, ni haría falta remontarse al III Reich. Rheinmetall ya colabora con MAN Truck & Bus, que es parte del holding Volkswagen a través de Traton, en la producción de camiones militares.

Empresas como Rheinmetall y KNDS ya están reconvirtiendo plantas automotrices para defensa, como la adquisición de una fábrica de vagones en Görlitz por KNDS para producir vehículos blindados.

La Guerra de Ucrania y el subsiguiente aumento de la factura eléctrica, han dado la puntilla a Volkswagen, que hace frente una caída en las exportaciones de automóviles de 2,4 millones a 1,2 millones anuales desde 2019, y a una transición imposible hacia los vehículos eléctricos, lo que ha dejado capacidad ociosa en sus 10 fábricas alemanas.

La operatividad del Canal de Panamá no está afectada por el cambio climático

El 15 de julio de 2023 la Autoridad del Canal de Panamá anunció que, debido a la falta de agua para activar las esclusas, el tráfico del canal se reduciría a 32 embarcaciones por día, frente a unas 40 anteriores.

El 30 de octubre anunció una nueva reducción a 25 barcos diarios, que aumentaría a mediados de febrero del año siguiente a 20 barcos por día, acompañado de una reducción del calado de 15 a 13 metros.

Así comenzó una letanía característica: había poca agua porque estaba lloviendo menos como consecuencia -naturalmente- del cambio climático. Incluso la Universidad de Navarra titulaba: “El Canal de Panamá, expuesto a los efectos del cambio climático” (1).

“El cambio climático ha impactado con el paso del tiempo de manera significativa al Canal de Panamá, poniendo en riesgo en un futuro, el tránsito continuo y eficaz de los buques por esta ruta interoceánica”, comentaba una revista seudocientífica el año pasado (2).

Es falso. En los últimos 120 años el promedio de precipitaciones se mantiene muy estable en Panamá, e incluso hay un pequeño aumento del uno por cien (3). La falta de agua en el Canal no es, pues, consecuencia de que el promedio de lluvias haya cambiado en las últimas décadas.

El Canal fue devuelto a Panamá con el cambio de siglo. Para gestionarlo, el gobierno creó un organismo público, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que desde 2007 intenta que puedan transitar buques de mayor calado.

Las aguas del Canal proceden de un lago artificial, el Gatán, cuyo nivel normal está a 26 metros sobre el nivel del mar y al que los barcos acceden por dos series de esclusas, ubicadas en ambos extremos. Hasta el año 2000, el tamaño de las esclusas definió el tamaño del buque más grande que podía transitar por el Canal, al que llamaron Panamax.

Para que pudieran cruzar buques mayores, en 2016 la ACP construyó dos nuevas series de esclusas, yuxtapuestas con las antiguas. No sólo se pueden utilizar las nuevas al mismo tiempo que las antiguas, sino que su mayor tamaño (2,7 veces más grandes) define una nueva categoría de barcos, el Neopanamax.

Desde la introducción de las nuevas esclusas, las necesidades de agua se han duplicado.

Aunque equipadas con un dispositivo que permite reutilizar el 60 por cien del agua, las nuevas esclusas consumen, por su tamaño, aproximadamente tanta agua como las antiguas. Por supuesto, llueve mucho en Panamá (casi dos metros y medio al año) pero no llueve indefinidamente y, con el consumo de agua de las nuevas esclusas, la ACP se ha acercado peligrosamente al volumen de agua que cae sobre la cuenca del lago Gatán cada año.

Hay otro punto importante: aunque las precipitaciones en los últimos 120 años son muy regulares, como promedio, cambian bastante de un año para otro. A lo largo de sólo siete años, las precipitaciones anuales varían de dos a casi tres metros. Eso es mucho, aunque las variaciones son completamente naturales.

Como consecuencia de ello, las esclusas son muy sensibles a las variaciones anuales de pluviosidad. En caso de un fuerte descenso de las precipitaciones en comparación con la media anual, la ACP está obligada a reducir tanto el número de esclusas como el calado de los buques, debido al descenso en el nivel del agua del lago Gatán.

Es muy fácil de entender: no es que llueva menos sino que las esclusas necesitan más agua. El diseño de la ampliación del Canal fue erróneo y por eso la APC ha pensado una solución: la construcción de una presa en el río Indio, al suroeste del Canal, y la transferencia de agua del embalse al lago Gatán por medio de un túnel de casi nueve kilómetros.

Los trabajos, que durarán seis años, aún no han comenzado a causa del desplazamiento de las poblaciones afectadas.

La APC nunca ha puesto como pretexto el cambio climático, pero deja que los charlatanes hablen de ello porque de esa manera tapa el error en el diseño de la ampliación. Todos se quedan tan contentos. Unas chapuzas tapan a las otras.

(1) https://www.unav.edu/web/global-affairs/el-canal-de-panama-expuesto-a-los-efectos-del-cambio-climatico
(2) https://www.researchgate.net/publication/378063652_Impacto_del_Cambio_Climatico_en_la_Operatividad_del_Canal_de_Panama
(3) https://cliclmaticknowledgeportal.worldbank.org/country/panama/climate-data-historical

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