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Día: 8 de marzo de 2025 (página 1 de 1)

El Pentágono asesinó a los prisioneros de guerra estadounidenses capturados por los vietnamitas

La Operación Tailwind fue una incursión en el interior de Laos de las fuerzas especiales estadounidenses para asesinar a los soldados que habían caído presos del ejército vietnamita.

Hollywood ha creado un mito absolutamente falso en torno a esos prisioneros de guerra estadounidenses capturados en Vietnam, donde -supuestamente- padecían toda clase de torturas y calamidades.

Sin embargo, la CIA los calificaba de “tránsfugas” y “desertores” porque colaboraban con el ejército vietnamita, proporcionando información. Imitaban a los controladores aéreos avanzados, suplantaban los canales de radio militares estadounidenses y atraían a los bombarderos estadounidenses a las trampas de la artillería antiaérea de los vietnamitas.

A diferencia de las películas, los cables de la CIA sobre la guerra secreta en Laos que se han desclasificado describen a los prisioneros de guerra bien alimentados, liberados de las prisiones y colaborando con los vietnamitas.

El Pentágono y la CIA emprendieron varias misiones conjuntas para localizarlos y asesinarlos. El 11 de septiembre de 1970 emprendieron una incursión en el sur de Laos, en una zona oficialmente neutral que formaba parte de la Ruta Ho Chi Minh. El ejército vietnamita la recorría para transportar suministros y tropas hacia el sur.

La Operación fue ejecutada por un equipo de asesinos de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, conocido como Grupo de Observación y Estudio (SOG), en colaboración con mercenarios locales que conocían las montañas, posiblemente de los “hmong”. La unidad vestía uniformes desprovistos de insignias y placas de identidad. También iban equipados con armas que no se fabrican en Estados Unidos.

Era una Operación conjunta del ejército, la Fuerza Aérea, la CIA y la NSA. Estaba supervisada por el Estado Mayor Conjunto y la Casa Blanca, con Nixon a la cabeza. No podía haber filtraciones y su existencia se debía negar en cualquier caso.

A lo largo de la Guerra de Vietnam, Estados Unidos siempre aseguró que no desplegaba tropas en Laos. Por ello la información sobre Tailwind se clasificó al más alto nivel de confidencialidad. Se falsificaron los registros de personal para ocultar la participación del SOG y los informes sobre el operativo se redactaron a mano.

El equipo de asesinos estaba integrado por 16 soldados estadounidenses y aproximadamente unos 120 mercenarios. Descendieron de los helicópteros cerca de Chavan y durante los tres días que duró la operación, se enfrentaron a intensos combates con los vietnamitas, lo que resultó en una misión caótica en la que los “skyraiders” de la Fuerza Aérea estadounidense lanzaron gas sarín.

Nixon y Kissinger autorizaron el lanzamiento de gases tóxicos, pero mientras los soldados estadounidenses portaban máscaras antigás, los mercenarios locales carecían de ellas, por lo que el Pentágono sabía que perecerían en la operación, lo mismo que los prisioneros de guerra estadounidenses y los civiles laosianos.

El lanzamiento de gases tóxicos está prohibido por los tratados internacionales. Su empleo fue algo absolurtamente deliberado. Además de máscaras, los miembros del SOG llevaban cápsulas inyectables de atropina, el antídoto a la inhalación del sarín.

Verdades, mentiras y desmentidos

La Operación Tailwind nunca fue conocida hasta décadas después, gracias a un reportaje periodístico titulado “Valley of Death” emitido por la CNN y Time Warner en 1998. El almirante retirado de la Marina, Thomas H. Moorer, que había presidido el Comité de Estado Mayor Conjunto durante la Operación, confesó que el objetivo de la Operación era el asesinato de los prisioneros de guerra y que habían lanzado gas sarín para rescatar a los miembros del SOG.

Moorer dijo que, como Estados Unidos no ratificó los Protocolos de Ginebra hasta 1975, el uso de gas sarín en 1970 era técnicamente legal.

Los medios que publicaron el reportaje y sus periodistas sufrieron todo tipo de presiones políticas y amenazas de muerte. La CIA dijo que no había pruebas de matanzas de prisioneros de guerra ni del uso de gas sarín durante la Operación. Por su parte, el Pentágono publicó un apresurado y característico informe en el que decía que tampoco había podido encontrar ningún rastro de la Operación.

El almirante Moorer padecía senilidad, dijeron los intoxicadores. Entrevistados por los medios, los participantes del SOG confirmaron los detalles de la Operación, aunque luego obligaron a algunos de ellos a sdesmentirse a sí mismos.

Pero, finalmente, ambos medios claudicaron y se retractaron, admitiendo que no había pruebas de los asesinatos de los prisioneros de guerra, ni del uso de gas sarín.

La retractación estuvo acompañada del despido de los dos periodistas que elaboraron el reportaje.

El Pentágono sigue manteniendo el secreto sobre los asesinatos.

La Operación Tailwind se estudia hoy en las facultades de periodismo como un paradigma de la sumisión de los medios de comunicación a sus gobiernos respectivos.

El asesinato de los propios sodados y el empleo de gases tóxicos han pasado a un segundo plano.

El rearme es un remedio para la crisis de superproducción de la industria europea

El grupo holandés Europlasma confirmó el jueves su intención de adquirir la empresa francesa Fundiciones de Bretaña, un subcontratista de Renault en quiebra que fabrica piezas de motor de hierro fundido.

Si mantiene su oferta de adquisición, Europlasma, creada en 1992 en torno a la descontaminación y fabricación de forjados, pretende diversificarse en el campo del armamento para aprovechar la creciente paranoia europea sobre la guerra.

En Europa los subcontratistas ferroviarios y del automóvil que atraviesan dificultades están redirigiendo su producción hacia el armamento.

A la empresa holandesa, además de sus actividades de automoción, el cambio debería permitirle garantizar la conservación de 240 puestos de trabajo, más del 80 por cien de la plantilla actual.

En 2021 Europlasma compró Forjas de Tarbes, el único fabricante francés de cuerpos huecos, la carcasa metálica de los casquillos de 155 milímetros utilizados por los cañones César francesas que se han vendido al ejército ucraniano.

Desde el inicio de la guerra, Francia ha entregado 30.000 proyectiles de este tipo a Kiev, y el objetivo para este año es entregar 80.000 unidades.

Valdunes, el último fabricante francés de ruedas ferroviarias, que entró en suspensión de pagos a finales de 2023, es otra de las empress adquiridas por Europlasma, y parcialmente redirigido en mayo del año pasado a la fabricación de piezas huecas.

Para la industria francesa el dinero movilizado por la guerra de Ucrania ha sido un enorme alivio. Desde 2022 ha triplicado su capacidad para fabricar obuses.

En octubre el fabricante sueco de rodamientos SKF anunció esu intención dirigir parte de sus fábricas hacia la guerra, posicionándose para licitar al futuro tanque MGCS (Main Ground Combat System), un proyecto militar de Alemania, Italia y Francia.

No obstante, la fabricación de obuses nunca podrá reemplazar a los vehículos, que es la columna vertebral de la industria europea, pero para los subcontratistas en apuros es un alivio.

También es un remedio parcial. Una parte de la producción europea de material de guerra, como los obuses, no es competitiva, a diferencia del sector armamentista ligado a la alta tecnología, como las armas nucleares, la guerra electrónica, los satélites, los aviones, los submarinos o los barcos.

La era del rearme ya ha llegado a la Unión Europa

El martes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, envió una carta a los dirigentes de los 27 Estados miembros de la Unión Europea. Les expuso el plan Rearme Europeo, que tiene como objetivo aumentar los gastos militares.

“La Union Europea planea aumentar su gasto en defensa para recaudar 800.000 millones de euros”, dice en la carta (1). El pretexto es la derrota en Ucrania y la ruptura de los tradicionales vínculos con Estados Unidos.

Sin embargo, Von der Leyen aclara que “seguiremos trabajando estrechamente con nuestros socios de la OTAN” y su fidelidad demuestra la debilidad de la Unión Europea y su falta de confianza en la capacidad de rearmarse.

La cumbre europea del jueves sirvió para diseñar la “nueva arquitectura de seguridad de la Unión Europea”, si todo sale como esperan. El 19 de marzo el Comisario Europeo de Defensa, Andrius Kubilius, y la representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, presentarán la nueva estrategia europea de defensa industrial.

Kubilius pretende que el próximo presupuesto de la Unión Europea apruebe la asignación de 100.000 millones de euros al rearme (2). Pero Bruselas no puede esperar hasta 2028, cuando se apruebe un nuevo presupuesto a largo plazo. Quiere proporcionar cientos de miles de millones de euros adicionales en fondos de defensa como parte de la mayor iniciativa de seguridad europea desde el final de la Guerra Fría.

En declaraciones a los periodistas, Von der Leyen anunció que la Unión Europea estaba entrando en una “era de rearme” y que, como ya hemos explicado, los fondos del programa de la Unión Europea para el desarrollo de regiones atrasadas se desviarán para la guerra.

La presidenta de la Comisión Europea explicó que el cueento de la lechera. Quiere aumentar el gasto en defensa en una media del 1,5 por cien del PIB para recaudar 650.000 millones de euros para la producción de armas. También se propone crear un nuevo servicio de préstamo de 150.000 millones de euros que permita a los Estados miembros aumentar la producción de sistemas de defensa antiaérea, sistemas de artillería, misiles, municiones, drones y sistemas antidrones para las necesidades no sólo de la Unión Europea, sino también de Ucrania.

Como parte de esos préstamos, los países de la Unión Europea tendrán que consolidar sus pedidos y producir armas conjuntamente. Como incentivo adicional para el desarrollo de la industria militar, los Estados miembros pueden utilizar fondos del programa de desarrollo para las regiones de defensa por servicio, para el que se han asignado 78.000 millones de euros en el presupuesto de la Unión Europea para este año.

Además, como ya hemos expuesto, la Comisión Europea está dispuesta a “flexibilizar” la disciplina presupuestaria para permitir que los socios europeos pidan más dinero para gastos militares. Para ello va a activar las excepciones al Pacto de Estabilidad y Crecimiento que prohibían a los países de la Unión Europea superar su deuda pública en un 60 por cien del PIB y su déficit presupuestario de más del 3 por cien del PIB.

Eso les debe permitir aumentar el gasto militar sin temor a ser sancionados por vulnerar la disciplina financiera.

Por último, la Comisión Europea ha prometido desarrollar incentivos y garantías para atraer capital privado a la militarización.

Hace muchos años que en Bruselas hablan de elevar el gasto militar, desde luego antes de comenzar la Guerra de Ucrania. Pero nunca se ha llevado a cabo porque es un derroche absoluto de dinero.

La victoria militar de Rusia en Ucrania les ha sacado de su estupor y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha hecho el resto. Ahora Bruselas quiere darle una lección a Trump, pero veremos si los Estados miembros aceptan endeudarse en proyectos militaristas que no conducen a ninguna parte.

(1) https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/statement_25_673
(2) https://www.politico.eu/article/kubilius-next-budget-should-have-e100-billion-for-defense/

De cabeza hacia la recesión económica

Los economistas de los principales bancos estadounidenses advierten que la recesión se aproxima. El crecimiento económico de Estados Unidos se va a frenar este año y el siguiente si persisten las actuales subidas de aranceles.

En un comunicado emitido ayeer, el Comité Asesor Económico de la Asociación Estadounidense de Banqueros (ABA), integrado por 16 economistas de las principales instituciones financieras del país, estimó que el PIB de Estados Unidos crecerá un 2,1 por cien en 2025 y 2026. Sin embargo, los economistas advierten que el crecimiento puede estar por debajo de las expectativas para 2025.

Después de un escuálido crecimiento del PIB del 2,8 por cien el año pasado, la economía estadounidense podría ver frenado su impulso. Los recientes aumentos de aranceles a las importaciones, han sembrado la incertidumbre en los mercados financieros y las empresas. Las tensiones comerciales, combinadas con la inestabilidad de las políticas arancelarias, han dado lugar a la reducción de las previsiones de crecimiento.

La Reserva Federal se tendrá que enfrentar a desafíos considerables para reducir la inflación al objetivo del 2 por cien, mientras que la capacidad de los consumidores para soportar el aumento de los precios puede ser limitada, debido a su disminución de los ahorros en comparación con el período de la pandemia.

Si bien el crecimiento sigue siendo positivo, dice el Comité, los riesgos para este año y los siguientes siguen siendo significativos, especialmente si la guerra comercial se intensifica.

La economía de Estados Unidos no cumple con las expectativas

La economía estadounidense se tambalea y Trump no ha logrado cumplir ninguna de sus promesas electorales desde que regresó a la Casa Blanca. Ha subido los aranceles a las importaciones, ha reducido del gasto público despidiendo a miles de funcionarios, ha cancelado los contratos firmados y desatado una guerra comercial.

Trump había prometido que los efectos de sus medidas comenzarían a verse gradualmente en las cifras de empleo. Pero en febrero Estados Unidos creó menos empleo del esperado y la tasa de paro subió, alcanzando el 4,1 por cien.

El mes pasado se crearon 151.000 empleos, más que en enero (125.000, cifra revisada a la baja), pero menos de lo que esperaban: alrededor de 170.000.

Hace un año, en febrero, Estados Unidos creó 222.000 empleos.

El impacto sobre el empleo es aún mayor en el sector privado entre las empresas que viven de las adjudicaciones de contratos públicos con el Estado.

El número de personas que trabajan para el gobierno disminuyó en febrero, con 10.000 funcionarios menos.

Por su parte, ayer el Financial Times reconoció otra obviedad: el rearme europeo es una forma de reindustrializar el Viejo Continente. También podría haber admitido que uno de los motivos por los que el rearme no se va a poder llevar a cabo es porque la industria europea está desmantelada.

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