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Día: 17 de febrero de 2025 (página 1 de 1)

Dos buitres se quieren apoderar de las minas africanas: Bill Gates y Jeff Bezos

La carrera por apoderarse de los recursos minerales africanos se está intensificando para imponer la transición energética. Desde hace una década, el interés por los yacimientos estratégicos no ha dejado de crecer, y Estados Unidos está reforzando su presencia en el continente, como lo ilustra la visita del presidente Biden a Angola en diciembre del año pasado, la última de su mandato.

Los metales raros son esenciales para las tecnologías modernas, desde las baterías de vehículos eléctricos hasta las energías llamadas “renovables”, donde China domina el mercado desde hace años.

Las empresas estadounidenses buscan diversificar sus fuentes de suministro. La inversión más significativa en esta lucha por apoderarse de los recursos africanos es el respaldo de Bill Gates y Jeff Bezos a KoBold Metals. Con una recaudación de 537 millones de dólares para la exploración de cobre en Zambia, esta empresa valorada en casi 3.000 millones de dólares planea desarrollar una mina operativa para 2030.

Al mismo tiempo, Lifezone Metals está trabajando en el proyecto de níquel Kabanga en Tanzania, con el objetivo de abastecer al mercado estadounidense en 2026.

El corredor de Lobito, que une Angola, la República Democrática del Congo y Zambia, se ha convertido en un punto estratégico para las inversiones occidentales. Esta ruta logística esencial debería aumentar significativamente las exportaciones congoleñas de cobre.

Otras iniciativas estadounidenses están explorando la extracción de grafito en Uganda y Mozambique para baterías eléctricas, aunque las empresas chinas mantienen sus posiciones a través de acuerdos a largo plazo.

El principal desafío para las empresas estadounidenses sigue siendo su planteamiento de extracción sin procesamiento local. Los países africanos ahora priorizan el procesamiento de sus materias primas antes de exportarlas. Países como Tanzania y Zambia están invirtiendo en instalaciones de procesamiento localales, aunque Estados Unidos no ha reconsiderado su estrategia.

La matanza de Gaza ha dejado huérfanos a 20.000 niños palestinos

Mohammad Sharaara, de once años, yace solo en una cama de hospital en el Complejo Médico Nasser. Es el único sobreviviente de seis miembros de una familia que murieron en un ataque israelí a su casa en Jan Younis el mes pasado, incluidos sus dos padres.

El niño perdió su pierna izquierda en el bombardeo. Está recibiendo tratamiento para recuperarse y retomar su vida con una discapacidad permanente, pero no tiene a nadie que lo cuide o atienda sus necesidades.

Mientras que la familia más cercana de Mohammad huyó de la ciudad de Gaza al sur, a Jan Younis, en diciembre de 2023 en una búsqueda fallida de seguridad, los demás miembros de su familia permanecieron en el norte.

“Perder mi pierna no es la mayor pérdida de mi vida, lo que más me duele es que quiero a mi madre. “No quiero vivir sin ella”, dice Mohammad, con la voz quebrada por el dolor.

Gracias al alto el fuego que entró en vigor el 19 de enero, los ataques aéreos e implacables de Israel contra Gaza han cesado, por ahora, en gran medida. La ayuda empezó a llegar. Se están realizando preparativos para la reanudación de las evacuaciones médicas y los residentes desplazados planean regresar al norte.

Los palestinos de Gaza empiezan a digerir el devastador costo de la guerra: 60.000 muertos, más de 120.000 heridos y vastas franjas del enclave bombardeadas, arrasadas y abandonadas en ruinas.

Para los niños de Gaza, la matanza no tiene precedentes en la historia reciente. Según el Ministerio de Salud, más de 14.500 niños han sido asesinados desde octubre de 2023. De los 1,9 millones de personas (9 de cada 10 habitantes de Gaza) que han sido desplazadas internamente, la mitad son niños.

Muchos de los que sobrevivieron pertenecen a una nueva generación de huérfanos, y Mohammad es parte de ella. De vez en cuando, las madres de otros niños que cuidan al mismo tiempo que él lo alimentan y lo ayudan a ir al baño.

Aziza Hamid, cuyo hijo está siendo tratado en el Hospital Nasser después de resultar herido en un ataque aéreo israelí, dice que intenta cuidar a Mohammad, llevándole cosas como sopa, pasteles y jugo cuando puede encontrarlos. A menudo come solo.

“Me puse en contacto con la abuela de Mohammad, que vive en la ciudad de Gaza, y ella me pidió que lo cuidara y lo llevara conmigo a nuestra casa cuando terminara su tratamiento, hasta que terminara la guerra”, dijo.

Mohammad es uno de los aproximadamente 20.000 niños huérfanos que han perdido a uno o ambos padres desde que Israel comenzó su guerra en Gaza hace 15 meses, según Ismail Al Thawabtah, director general de la oficina de medios del gobierno.

Más del 40 por ciento de las familias de Gaza están cuidando a niños que no son suyos, añadió. “Incluso antes de la actual guerra, había una cantidad asombrosa de huérfanos en Gaza –33.000 niños– desde 2008 debido a las cinco guerras anteriores”, comenta.

Los cuatro orfanatos de Gaza se han convertido en refugios para personas desplazadas, dejando a los niños huérfanos sin atención ni posibilidad de vivir con otras familias, dijo Al Thawabtah.

El costo de la brutal campaña militar israelí contra los niños se hizo evidente muy temprano en la guerra. Poco después de que comenzaran los ataques aéreos en octubre de 2023, los médicos de Gaza comenzaron a utilizar un acrónimo único para describir lo que rápidamente se había convertido en un fenómeno común: WCNSF, abreviatura de “Niño herido sin familia superviviente”.

Las familias palestinas intervinieron para intentar cuidar de niños que no eran suyos. Pero el número de nuevos huérfanos, muchos de ellos heridos, es aterrador.

Osama al-Qarnawi, un bebé de ocho meses, quedó huérfano poco después de nacer. Su madre, Amani, que lo dio a luz en junio después de intentar durante 16 años formar una familia, murió poco después en un ataque aéreo que tuvo como objetivo una escuela en Deir Al Balah que albergaba a personas desplazadas.

En mayo, antes de que naciera Osama, su padre, su tía y su abuela murieron en otro bombardeo de su casa en el campo de refugiados de Al Bureij, en el centro de Gaza. Una de las tías sobrevivientes de Osama, Hanaa al-Qarnawi, decidió adoptarlo y criarlo con sus propios hijos.

“El padre de Osama le compró todo lo que necesitaba cuando era un bebé, como pañales, leche, ropa e incluso juguetes, pero los ataques aéreos israelíes hicieron imposible que permaneciera a su lado”, dijo, mientras Osama dormía en una cama de metal destartalada junto a ella en una escuela para desplazados. “Me prometí a mí misma que criaría a Osama como a mis propios hijos”, dijo.

Debido a la guerra, no hay atención oficial para los niños huérfanos en Gaza, explicó Hanaa. “Trato de ayudarle, pero él necesita más de lo que puedo darle”, explicó. “La leche y la comida apenas alcanzan y el ambiente aquí no es adecuado para un bebé”.

Dardah Al Shaer, profesora de psicología social en la Universidad Al Aqsa en Gaza, dice que muchos niños que han perdido a sus padres también tienen que cuidar de sus hermanos menores.

Las soluciones temporales no resolverán la crisis de huérfanos en Gaza, afirma Al Shaer. Gaza necesita un fondo especial para huérfanos para cubrir necesidades básicas como educación, vivienda, ropa y comida.

Debido a la pérdida de sus familias y su constante exposición a los horrores de la guerra, los huérfanos también sufren un grave trauma psicológico. Los síntomas incluyen micción involuntaria, convulsiones, comportamiento agresivo y nerviosismo excesivo.

Un estudio realizado por el Centro de Capacitación Comunitaria para la Gestión de la Crisis en Gaza, publicado el 12 de diciembre del año pasado, encontró que el 96 por cien de los niños en Gaza creen que su muerte es inminente, mientras que la mitad de ellos expresan el deseo de morir.

“Según casi cualquier medición, el año pasado ha sido uno de los peores para los niños en situaciones de conflicto en la historia de Unicef, tanto en términos de la cantidad de niños afectados como del nivel de impacto en sus vidas”, dijo la directora de Unicef, Catherine Russell, en un comunicado.

“No podemos permitir que una generación de niños se convierta en un daño colateral de guerras descontroladas en todo el mundo”, concluyó.

La Comisión Europea financió un oscuro grupo de presión para aprobar el Pacto Verde

El antiguo comisario holandés Frans Timmermans financiació a un grupo de presión formado por ONG ambientalistas para influir en los eurodiputados y los Estados miembros a favor de las leyes propuestas en el Pacto Verde. El nuevo Comisario de Presupuestos, Piotr Serafin, lo reconoció el 22 de enero ante el propio Parlamento Europeo.

Timmermans fue vicepresidente de la Comisión Europea para el Pacto Verde y comisario de Acción por el Clima con Von der Leyen desde 2019 hasta su dimisión en 2023.

El cabildeo indirecto orquestado por la Comisión Europea es realmente oscuro. El diputado holandés Dirk Gotink lo ha calificado como “un grupo de presión fantasma” que mina la confianza en las instituciones europeas. Normalmente, los grupos de presión defienden intereses privados y quieren influir sobre los organismos públicos. En este caso se trata de un organismo público (Comisión Europea) que quiere influir sobre otro (Parlamento Europeo). Según la eurodiputada alemana Monika Hohlmeier, la Comisión se presiona a sí misma “aparentando que se trata de acciones de cabildeo independientes”.

Se han presentado varias denuncias ante la Fiscalía Europea y la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) por la distorsión del funcionamiento de la Unión Europea y el desvío de fondos por parte de la alta burocracia de Bruselas.

La financiación de las ONG y de los grupos de presión es objeto de debate desde hace varias semanas en Bruselas y la Comisión quiere revisar las normas reguladoras. Pero el tono subió el 22 de enero, con la publicación de un artículo en el periódico holandés De Telegraaf, que afirma que los acuerdos de financiación de las organizaciones verdes incluían específicamente labores de presión sobre los parlamentarios europeos.

Según el diario, una de las ONG más atacadas por las acusaciones es la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), que agrupa a 185 asociaciones ambientalistas. La EEB y otros colectivos similares se benefician de una financiación considerable de la Unión Europea, lo que les otorga una influencia igualmente considerable sobre los eurodiputados.

De Telegraaf menciona el programa europeo Life, que apoya acciones en materia de medio ambiente y cambio climático, y menciona en particular el grupo de presión de las ONG a favor de una ley incluida en el Pacto Verde sobre la “restauración de la naturaleza”, aprobada en febrero del año pasado en el Parlamento Europeo.

En su intervención ante el pleno del Parlamento, Serafin, admitió que “no es adecuado que algunos servicios de la Comisión celebren acuerdos que obliguen a las ONG a presionar específicamente a los miembros del Parlamento Europeo”. La Comisión comparte “el objetivo del Parlamento Europeo de mejorar la transparencia” de la financiación europea y espera conocer una auditoría del Tribunal de Cuentas Europeo sobre el dinero de las ONG, añadió.

“Se trata de un sistema de cabildeo fantasma que socava la confianza en nuestras instituciones”, dijo Gotink. “Los dirigentes de la Comisión trabajaban en las campañas de comunicación de los grupos de presión que ellos mismos estaban financiando”, continuó.

La histeria verde se ha desatado a golpe de talonario. En este caso, las mordidas suman 15 millones de euros. El año pasado Ursula von der Leyen aseguró que tenía un “compromiso muy claro” con el Pacto Verde y ha anunciado otro de sus fastuosos proyectos que -felizmente- nunca verán la luz: un gigantesco plan de inversiones públicas y privadas de 800.000 millones de euros.

La nueva fantasmada se presentará en la “Competitiveness Compass”, destinada a cumplimentar el informe Draghi en energía verde e innovación.

Pero Trump quiere volver a barajar las cartas de la competencia internacional y el escándalo ambientalista de la Comisión Europea podría dar la puntilla al Pacto Verde y la Agenda 2030. El primer ministro polaco, Donald Tusk, que acaba de asumir la presidencia de la Unión Europea durante seis meses, pidió el 22 de enero al Parlamento Europeo una “desregulación importante” que incluye la maraña de normas verdes.

Desde 2019 la Unión Europea ha introducido normas restrictivas en el transporte, la energía, la industria y la agricultura con el pretexto de alcanzar la neutralidad de las emisiones de carbono en 2050. Sin embargo, otros países no cumplen los mismos estándares medioambientales y sociales que los de la Unión Europea, que los capitalistas europeos consideran como competencia desleal en los mercados mundiales.

Corren muy malos tiempos para los movimientos seudoecologistas. El grifo del dinero se va a cerrar porque la guerra ha pasado al primer plano.

Europa no pudo ganar la guerra ni tampoco la paz

Es lógica la campaña de intoxicación de los medios europeos contra Trump. Von der Layen y los suyos vienen recibiendo un bofetón tras otro: aranceles, inteligencia artificial, OTAN… Ahora ha llegado al turno de negociar con Rusia a sus espaldas. El jueves los europeos seguían en Ramstein con la rutina de los envíos de armas, mientras Estados Unidos cierra el grifo y habla del fin de las hostilidades.

La Unión europea ha quedado con el culo al aire en el preciso momento en el que discutían el envío de tropas a Ucrania. Europa no pudo ganar la guerra ni tampoco la paz. Es la cosecha de Borrell y su sucesora Kaja Kallas, la antigua Primera Ministra de un país de un millón de habitantes, en cuyo currículo no hay nada más que la rusofobia típica de los caciques del Báltico. Por las redes sociales circula un vídeo en el que Kallas afirma que ningún acuerdo sobre Ucrania tendrá valor alguno sin la participación de la Unión Europea.

Pero si la camarilla de Von der Leyen ha hecho el ridículo, la de Ucrania es aún peor. Es un país al que sus “socios” occidentales han condenado a desempeñar el papel de carne de cañón hasta el final.

Hace tres años Zelensky aceptó la guerra y ahora tiene que aceptar la negociación. Como ha explicado públicamente, si tienen que apoyarse exclusivamente con la ayuda de la Unión Europea, no tienen nada que hacer. Quien dirige la orquesta es Estados Unidos. La guerra va a terminar de la misma manera que comenzó.

“Que la paz no sea una capitulación ante Rusia”, ha pedido Macron con resignación. Es el mismo que dirigía el gobierno de París que se propuso “arrasar” la economía rusa a golpe de sanciones. Si los capataces europeos se han equivocado por completo, la culpa es… de Trump.

Pero los bufones no descansan. Cuando una chapuza se les agota, pasan a la siguiente. La última es la amenaza de guerra con Rusia. Al servicio secreto danés le han obligado a predecir una guerra a gran escala entre Rusia y Europa dentro de cinco años. La bola de cristal de los polacos muestra los mismos augurios.

No es casualidad que se difundan este tipo de intoxicaciones en Europa precisamente ahora. Están tratando de torpedear las negociaciones de alto el fuego en Ucrania. Afortunadamente Von der Layen y sus secuaces van a fracasar, una vez más.

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