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Día: 1 de diciembre de 2024 (página 1 de 1)

España fue objetivo prioritario de Stalin

Los trabajadores de la Unión Soviética están haciendo todo lo posible, brindando toda la ayuda posible a las masas revolucionarias de España. Son conscientes de que la liberación de España de los reaccionarios fascistas no es un asunto privado de los españoles, sino una causa común de toda la Humanidad avanzada y progresista (1).

Con esta carta explicaba Stalin al secretario del Partido Comunista José Díaz que los republicanos españoles no estaban solos: los trabajadores soviéticos apoyarían hasta el final la lucha del pueblo español.

Este apoyo se tradujo en el envío de más de 2000 militares- que asesoraron a las tropas republicanas en numerosos ámbitos- así como toda clase de apoyo material: 648 aviones, 347 tanques, vehículos blindados, 1100 cañones, 20000 ametralladoras, medio millón de fusiles, etc. Todo ello en 66 buques que llegaron desde los puertos del Mar Negro, del Báltico y el Ártico a los puertos mediterráneos sorteando el bloqueo de las “democracias” de la No Intervención y los bombardeos de la Italia fascista y la Alemania nazi.

Hasta el último día de marzo de 1939 los asesores soviéticos se mantuvieron en territorio español, como cuenta el guerrillero soviético Vauphasov. El proyecto por la liberación de España no cesó. Numerosos españoles eran acogidos en la URSS, formados política y militarmente para volver al país ibérico y derrotar al franquismo.

Los maquis fueron nutridos por una masa de guerrilleros que venían de la URSS con un entrenamiento excepcional, puesto en práctica en la retaguardia de los nazis. Cuenta el periódico Novorossiyski Rabochi que fue uno de estos comandos el que trajo los planos de la bomba atómica que planeaban desarrollar los nazis. Esto permitió al científico soviético Abraham Yoffe convencer a Stalin de la urgencia de su desarrollo.

España y el caso italiano

La invasión de Italia por los ejércitos anglo-americanos en 1943 y la huida de Mussolini al norte del país supuso la entrada del gobierno militar del mariscal Badoglio, que automáticamente abandonó la chaqueta fascista italiana y se puso la norteamericana. En enero de 1944, el mando británico traslada una propuesta a la diplomacia soviética para abrir el tercer frente en la Península Ibérica donde ejércitos angloamericanos entrarían en España, algo que la URSS rechazó inmediatamente.

La experiencia italiana daba a los soviéticos argumentos más que suficientes de que el dúo Inglaterra- EEUU quería instalar un gobierno afín a los norteamericanos en España, mandado por un jerarca del franquismo que ante una supuesta derrota del ejército español daría un golpe contra Franco. Y es que en el ejército español no faltaban los espías a sueldo de Inglaterra o EEUU como el general Aranda o el propio hermano de Franco. De seguir con este plan, todo quedaría en familia. La solución para España- según Stalin- pasaba por la creación de un potente movimiento guerrillero que tumbara al fascismo, movimiento que se mantuvo hasta la década de los 60.

La ‘desestalinización’

Tras la muerte de Stalin en 1953 y la llegada de Jruschev, la posición de la URSS sobre España cambió radicalmente a raíz de la llamada “desestalinización”.

España conseguía entrar en la ONU en 1955. Un año después, el PCE abandonaba la lucha guerrillera que había preconizado hasta unos años antes por el “entrismo” en las organizaciones políticas del fascismo español. Comenzaba la “Reconciliación Nacional” que defendieron Carrillo y la Pasionaria, volvían los presos de la División Azul y los republicanos exiliados, el franquismo comenzaba a colocarse en el mundo como el “gobierno legítimo” de España como un aliado fiel de EEUU e Inglaterra y- pocos años después- venían las bases americanas de Rota, Morón, Zaragoza y Torrejón.

Tal fue el cambio que como señalan los oficiales de inteligencia Stárinov y Sudoplatov (2) del KGB, el gobierno de Jruschev comenzó a vender- a precio de saldo -petróleo a la dictadura franquista por el dinero que había recibido la URSS de la II República por la compra de armas durante la Guerra Civil: el famoso “Oro de Moscú”.

(1) Biblioteca Lenin
(2) Militeria.ru
(3) Documentación hallada en el Centro Documental de Memoria Histórica de Salamanca.

El imperialismo alemán asume la defensa del ‘feminismo’ (excepto en Gaza)

La tentación es concluir que si el imperialismo alemán ha asumido la defensa del feminismo es porque la ministra de Asuntos Exteriores es una mujer: Annalena Baerbock. Pero sería un error porque el imperialismo alemán va más allá de una ministra de ocasión que va a durar muy poco en el cargo.

El año pasado el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán esbozó las directrices para una “política exterior “feminista” (*), centrada en la defensa de lo que considera como “mujeres marginadas”, de las que hay muchas en Gaza, masacradas implacablemente por los bombardeos israelíes.

Pero ese no es el caso porque Alemania es cómplice de cada una de las matanzas que los israelíes están cometiendo en Gaza, lo que ha dado lugar a un curioso debate sobre la “política exterior feminista”. El 21 de octubre la organización encargada de desarrollar el concepto, el Centro de Política Exterior Feminista (CFFP), junto con Hawar, una de esas ONG que defienden los derechos humanos, organizaron una conferencia de prensa sobre el tema “prevenir los feminicidios, legalizar los abortos”.

Baerbock ocupó un lugar central en la conferencia, junto con otras mujeres que han convertido el “feminismo” en una importante fuente de ingresos. Esta vez el tiro les salió por la culata. La hostilidad fue palpable tanto dentro como fuera del evento, debido precisamente a la presencia de Baerbock. Un miembro de la audiencia se puso de pie en señal de protesta y gritó: “Detengan el genocidio de las mujeres palestinas”, antes de ser expulsado de la sala. Fuera de la conferencia, las mujeres protestaron con pancartas que decían, por ejemplo, “Los derechos de las mujeres no deben ser sinónimo de privilegio blanco”.

Las imágenes y vídeos de la conferencia y las protestas que la acompañaron provocaron fuertes reacciones en las redes sociales. Las fundadoras del CFFP fueron acusadas de “feminismo blanco” y desde entonces destacadas militantes internacionales han renunciado al consejo asesor de la organización.

El debate pone de relieve un problema que se viene gestando desde hace algún tiempo: aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán afirma en sus Directrices para una “política exterior feminista” que debe “centrarse en los derechos, la representación y los recursos de las mujeres y los grupos marginados”, en la práctica el Ministerio socava precisamente esos derechos. La “política exterior feminista” da un barniz seudoprogresista a los intereses del imperialismo alemán.

La política de Baerbock no tiene nada de feminista, como demuestra su política hacia Gaza.

El imperialismo es incompatible con el feminismo

La fundadora del CFFP, Kristina Lunz, intentó justificar la participación de la ministra en el periódico Die Tageszeitung, subrayando que Baerbock “es una de las pocas figuras políticas que defiende actualmente el aborto”. Es cierto que Baerbock lleva tiempo haciendo campaña contra la criminalización del aborto. “El hecho de que el aborto siga siendo técnicamente un delito en Alemania está completamente fuera de sintonía con nuestros tiempos”, declaró la dirigente de los Verdes este verano.

Pero a Baerbock sólo se la puede considerar feminista cuando se ignoran por completo sus acciones en su propio Ministerio. Después de Estados Unidos, Alemania es el principal proveedor de armas de Israel. Entre agosto y octubre de este año, el gobierno ha aprobado entregas de armas a Israel por valor de más de 94 millones de euros.

El apoyo casi incondicional de la ministra de Asuntos Exteriores a Israel, incluso cuando su ejército ataca escuelas y otras infraestructuras civiles, quedó claro cuando afirmó falsamente el mes pasado que “los sitios civiles pierden su estatuto de protección [según el derecho internacional] cuando los terroristas abusan de ellos”.

Los comentarios de Baerbock están en total contradicción con la realidad sobre el terreno en Gaza y Líbano. Un informe de la ONU publicado hace apenas unas semanas dice que se necesitarán 350 años para reconstruir Gaza si la franja costera continúa bajo bloqueo. En Gaza, más de medio millón de mujeres se ven afectadas por la inseguridad alimentaria y 175.000 están expuestas a riesgos de salud que ponen en peligro sus vidas. En las últimas dos décadas, ninguna otra guerra se ha cobrado tantas vidas entre mujeres y niñas en un año como en Gaza. Si estos hechos no son lo suficientemente claros, el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR) inició recientemente acciones legales contra los envíos de armas de Alemania a Israel.

En 2023 la coalición gubernamental de Alemania estableció un récord de exportación de armas, que podría volver a superarse este año. Además de Israel, estas armas se envían a países como Arabia saudí, Qatar y Turquía, lo que demuestra que la retórica sobre la “lucha contra el islamismo” en nombre de la protección de los derechos de las mujeres no debe tomarse demasiado en serio cuando frustra los intereses imperialistas y comerciales de Alemania.

La política exterior alemana nunca ha sido tan antifeminista como lo es hoy, a pesar de su retórica “feminista”. La propia CFFP se ha manifestado a favor de un alto el fuego en Gaza y en respuesta a las protestas en la conferencia de prensa, ha declarado que Alemania debería dejar de exportar armas a Israel. Pero, ¿qué credibilidad tiene una organización que comparte el escenario con la ministra alemana de Asuntos Exteriores? La CFFP no hace más que garantizar que políticas como Baerbock puedan seguir cubriéndose con un superficial barniz “feminista”.

Una ‘tormenta de mierda’

Las verdaderas feministas han criticado la política exterior del gobierno desde que el concepto se introdujo por primera vez en el discurso político alemán. Lo que pretende la “política exterior feminista” es legitimar al imperialismo alemán.

Que la política exterior alemana se llame a sí misma “feminista” es irrelevante. Los intereses de la política exterior de Alemania son intereses capitalistas, que se basan en la explotación de los oprimidos, que a menudo son mujeres y niñas. Un Estado capitalista e imperialista como Alemania nunca abordará las condiciones que empujan a las mujeres en todo el mundo a la pobreza, la explotación, la exposición a la violencia y la marginación.

El CFFP ha tenido que disolver su consejo asesor porque los críticos no se han callado y han puesto el dedo en la llaga de la “política exterior feminista” del gobierno alemán: Gaza. En una declaración, hoy eliminada, el CFFP negó haber limitado a su consejo asesor a expresar sus opiniones sobre Gaza. Unos días más tarde sus miembros publicaron una carta abierta acusando a la organización de discriminar sistemáticamente a quienes defienden los derechos de las mujeres palestinas.

Con el tiempo la polémica se ha ido encendiendo. La CFFP calificó las críticas como una “tormenta de mierda” misógina y han inactivado su sitio web “por mantenimiento”.

(*) https://www.auswaertiges-amt.de/en/newsroom/news/baerbock-guidelines-ffp/2586412

Bélgica reconoce los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Vietnam

El 5 de octubre del año pasado la Cámara de Representantes belga votó por unanimidad a favor del reconocimiento político de las víctimas vietnamitas del agente naranja. Este herbicida fabricado por empresas como Monsanto o Dow Chemical fue esparcido por el ejército estadounidense entre 1961 y 1971 durante la Segunda Guerra de Indochina.

El objetivo de estas operaciones militares era privar a las tropas del Frente de Liberación Nacional de escondites y alimentos, atacando bosques y granjas. Desde la intensificación de las fumigaciones en 1964, se ha puesto de relieve las graves consecuencias para la salud y el medio ambiente de este tipo de armas.

En algunos casos los lotes de Agente Naranja estaban contaminados con dioxinas. Las diversas movilizaciones también han puesto de relieve su carácter ilegal según el derecho internacional.

Más de 50 años después del fin de las fumigaciones, Bélgica reconoce públicamente la existencia de víctimas y se compromete, a través de una “Resolución relativa a la asistencia a las víctimas del uso del agente naranja durante la guerra de Vietnam”, a proporcionarles apoyo humanitario, técnico, científico y político.

El parlamento belga se convirtió entonces en el primero del mundo en aprobar una legislación de este tipo. La Resolución reconoce los graves impactos medioambientales y sanitarios causados ​​por el herbicida, subraya la responsabilidad de Estados Unidos y de las empresas productoras y expresa la solidaridad de Bélgica con Vietnam.

Pide al gobierno belga que busque una solución justa y duradera para las víctimas, que apoye a Vietnam y que lleve esta cuestión a la escena internacional, en particular a la Unión Europea, la ONU y la OMS. Finalmente, fomenta el desarrollo de tecnologías y asociaciones de investigación para reparar los daños causados.

A los diputados europeos este tipo de declaraciones les entusiasma porque no les cuesta nada y mantiene su imagen impoluta de defensores de los derechos humanos en el mundo. Sólo les falta reconocer que ellos hicieron lo mismo mucho tiempo antes que Estados Unidos.

Las últimas colonias africanas de Francia le dan la espalda a la metrópoli

Durante más de medio siglo después de la independencia, Francia mantuvo una influencia militar considerable en algunas regiones de África. Esta presencia, heredada de la época colonial, se manifestó a través de una densa red de bases militares, acuerdos de defensa y cooperación militar. París mantuvo relaciones privilegiadas con sus antiguas colonias, manejando regularmente sus asuntos internos y manteniendo el papel de policía.

Esta política, a menudo criticada como neocolonial, ha permitido durante mucho tiempo a Francia preservar sus intereses estratégicos y económicos en el continente.

Senegal y Chad, dos aliados históricos de Francia, afirmaron recientemente su deseo de autonomía militar. El presidente senegalés, Bassirou Diomaye Faye, anunció el próximo cierre de las bases francesas, mientras que Yamena pone fin a sus acuerdos de defensa con París. Estas decisiones están cambiando el mapa de las relaciones militares franco-africanas.

Yibuti sigue siendo el pilar central del sistema militar francés en África, con 1.500 soldados estacionados en el Cuerno de África. La presencia francesa también se mantiene en Costa de Marfil, donde están desplegados unos 600 soldados, así como en Gabón, que alberga a cerca de 350 hombres. Estos tres países constituyen ahora los principales puntos de anclaje del ejército francés en el Continente.

La retirada de las fuerzas francesas de Mali, Burkina Faso y Níger ilustra el fin de una era. Estos países, que alguna vez fueron víctimas de la estrategia francesa de apoyo al terrorismo y al yihadismo en la región, han cortado sucesivamente sus vínculos militares con París. La Operación Barjan, que movilizó hasta 2.400 soldados en Mali, y la fuerza especial Sabre en Burkina Faso han finalizado, marcando un descenso histórico de la presencia militar francesa.

Una de las peores lacras del capitalismo: los magnates

La subcultura típica del capitalismo ha difundido a los cuatro vientos aquello de la “movilidad social”. Sólo los tontos no prosperan, o sea, que los que prosperan son personas inteligentes, capaces y tenaces.

Antes los prósperos eran sujetos con nombres legendarios, como Rockefeller, Rothschild o Fulbright. Este último, por ejemplo, fue senador por Arkansas desde 1945 hasta 1974 y el que más tiempo ocupó el cargo de presidente del Comité de Relaciones Exteriores.

Entonces los magnates eran famosos por sus obras de beneficencia, en las que gastaban verdaderas fortunas. Hoy sus nuevos representantes son bien conocidos. Se trata de personajes execrables como Trump, Bezos, Gates o Musk, personajes zafios e ignorantes al más puro “estilo americano”. Son una de las peores lacras del capitalismo.

La trayectoria de Elon Musk ilustra una paradoja del mundo contemporáneo. Al principio era admirado por quienes están embobados por las nuevas tecnologías. Eran los tiempos de Spacex y Tesla. La exploración espacial y el coche eléctrico iban a cambiar el mundo porque, en efecto, hay quien cree que para casi todo hay una solución puramente técnica.

Los primeros que creen en esas bobadas son los propios magnates y los más ignorantes, como Gates, lo proclaman a los cuatro vientos cada vez que tienen una entrevista, lo cual es bastante frecuente.

Sus entrevistas públicas los sacan a la arena política, como a Musk, que pasando por X/Twitter ha acabado en el gabinete de Trump, dentro del Departamento de Eficiencia Gubernamental, encargado de optimizar el gasto público.

Pero los magnates promueven la envidia de quienes sueñan con ser igual de estúpidos que ellos, y con Trump la inquina se multiplica hasta límites insospechados. Antes venerados y adulados, la prensa se ha vuelto ahora en su contra.

El Wall Street Journal carga contra Musk y Tesla porque sus coches eléctricos no son realmente “limpios”. En cinco años la fábrica californiana de Fremont ha acumulado 112 violaciones de las normas anticontaminación, seguidas de 75 nuevas violaciones desde la última llamada al orden.

De repente el periódico ha descubierto que Musk y Tesla no fabrican coches eléctricos por convicciones ambientalistas, que sólo les importan los beneficios. Los magnates no sirven a la humanidad, ni al planeta, ni a la biodiversidad, ni a la limpieza del aire. Es lamentable. No son los arquitectos de un “futuro sostenible”, como proclaman. Lo único que sostienen es el capitalismo.

El escaparate de la excelencia tecnológica de Tesla es la Gigafactory Texas de Austin, donde se produjo un incidente en septiembre: el vertido de 980.000 litros de agua cáustica cargada de hidróxido de sodio en la red de alcantarillado municipal. El coche eléctrico es más de lo mismo. No mejora el medio ambiente, sino todo lo contrario.

El episodio del “Cyber ​​​​Rodeo” de 2022 ilustra la doble cara de la empresa de Musk: durante el evento publicitario, Tesla ocultó conscientemente la existencia de una cubeta de evaporación de 24.000 metros cúbicos, saturada de ácidos sulfúrico y nítrico, donde descubrieron un ciervo muerto.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ) iniciaron una investigación que ha acabado con la credibilidad del proyecto medioambiental de los coches eléctricos Tesla.

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