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Día: 1 de septiembre de 2024 (página 1 de 1)

La transformación de los periodistas en apéndices de la policía: el caso Earl Caldwell

En el otoño de 1968 el periodista Earl Caldwell regresaba a la sede del New York Times después de un reportaje en California. No llevaba en su escritorio más de cinco minutos cuando una recepcionista le dijo que había dos hombres en la oficina que querían hablar con él. Eran del FBI.

Los policías querían saber más sobre un artículo que Caldwell acababa de escribir sobre el armamento de los Panteras Negras. Recientemente la redacción había asignado a Caldwell a cubrir a los Panteras Negras para el New York Times. Era su primer artículo sobre el movimiento político. Los policías le dijeron que querían más información sobre las armas sobre las que había escrito y más información sobre los Panteras en general.

El preriodista les dijo que todo lo que necesitaban saber estaba en el reportaje. Un año y medio después recibió una citación para comparecer ante un gran jurado y testificar sobre todo lo que sabía sobre los Panteras Negras, incluidas sus fuentes confidenciales.

En ese momento de su carrera, Caldwell ya era el pionero de los periodistas negros. Fue el único reportero que estuvo en Memphis cuando Martin Luther King fue asesinado el 4 de abril de 1968. Ocurrió durante la primera misión de Caldwell con él. Fue también la primera vez que el New York Times enviaba a un reportero negro para cubrir las conferencias del defensor de los derechos de los negros.

“Le dije a mi editor que no quería estar en el sur”, recuerda Caldwell, por los prejuicios y la violencia raciales, “pero tampoco quería dejar pasar la oportunidad de cubrir a King. Fue surrealista estar allí y ver cómo se desarrollaba todo aquello”.

Después del asesinato de King, Caldwell pasó a cubrir los disturbios raciales que se estaban produciendo en todo el país para el New York Times. Fue durante aquella época cuando empezó a cubrir a los Panteras Negras, centrándose en San Francisco. Pasó más de un año informando sobre la organización en California.

“Los Panteras Negras eran realmente buenos difundiendo su mensaje”, dice Caldwell. “Me dieron un buen acceso porque querían que la gente supiera de qué iban”. Cubrió una amplia gama de historias sobre ellos, incluido su trabajo de divulgación, enfrentamientos con los antidisturbios y con otros movimientos negros.

“Realmente me llevé bien con ellos y estaba orgulloso de las historias que pude contar”, dice.

A medida que la cobertura de Caldwell sobre los Panteras Negras se hizo más intensa, también creció el interés del FBI en su trabajo. La policía siguió solicitando reuniones con él, con vistas a obtener información sobre el movimiento. Intentaron persuadirlo de que los Panteras Negras eran peligrosos.

Los derechos siempre se enredan en los pleitos

Caldwell se mantuvo firme y se negó. El New York Times contrató a un bufete de abogados para defender la publicación de las noticias, pero pronto se preocupó por la posición del bufete en la defensa de la libertad de expresión, ya que se dio cuenta de que los abogados querían entregar parte de la información al FBI. Caldwell dice que no había forma de que se convirtiera en un soplón de la policía. “Va en contra de todo lo que uno defiende en el periodismo”, dijo.

Cuando Caldwell recibió la citación del FBI, consultó con otros periodistas negros y finalmente buscó el asesoramiento del Fondo de Defensa Legal de la NAACP, que lo puso en contacto con el abogado Anthony Amsterdam. Por su propia voluntad, se negó a comparecer ante el gran jurado, y Amsterdam compareció en su lugar. Argumentó que no debía comparecer y que la Primera Enmienda protege las fuentes y la información, así como la elaboración del reportaje. Amsterdam también defendió la importancia del trabajo de los periodistas negros y “cómo podríamos traer una respuesta y contarle a Estados Unidos sobre estas preguntas que eran tan importantes en ese momento”, recordó Caldwell.

El caso llegó al Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos, que falló a favor de Caldwell y acordó que no tenía que compartir su información confidencial con la policía. Sin embargo, fue una victoria efímera, ya que el gobierno apeló ante el Tribunal Supremo, que lo abordó junto con otros dos casos similares sobre el derecho a la libertad de expresión en febrero de 1972.

Los otros dos casos involucraban a Paul Pappas, un reportero de televisión de Massachusetts que también cubría a los Panteras Negras y que también había rechazado una citación para informar sobre ellos a la policía, y a Paul Branzburg, un reportero del Louisville Courier Journal que había estado informando sobre el cultivo de hachís. En su reportaje Branzburg entrevistaba a personas que lo cultivaban, pero sin revelar su identidad. Al igual que Caldwell y Pappas, se negó a informar a la policía después de que lo llamaran a comparecer ante un gran jurado.

¿Deben los periodistas hacer el trabajo de la policía?

El 29 de junio de 1972 en la sentencia del caso Branzburg, el Tribunal Supremo falló contra de los periodistas porque era inapropiado “conceder a los periodistas un privilegio testimonial del que no gozan otros ciudadanos”. Pero los jueces estaban divididos 5 contra 4 sobre la resolución, y ​​los que disentían argumentaban que la policía no tiene derecho a utilizar a los periodistas para que hagan un trabajo que les corresponde a ellos.

La sentencia significaba que Caldwell podía ir a la cárcel, pero el gobierno había conseguido lo que quería. No lo volvió a perseguir. El periodista continuó trabajando en el New York Times, cubriendo el juicio de Angela Davis en 1970, los “asesinatos de niños en Atlanta” y la campaña presidencial del reverendo Jesse Jackson en 1984. En 1979 se convirtió en el primer periodista negro en tener su propia columna en un periódico importante, tras pasarse al New York Daily News.

Tras la sentencia se desató un movimiento de protestas en todo Estados Unidos para proteger el derecho de los periodistas al secreto profesional.

El frío y la lluvia han arruinado la producción francesa de miel

Ha sido un año negro. Por primera vez, en algunas regiones los apicultores franceses han pedido indemnizaciones por la pérdida de la producción de miel a causa del frío y la lluvia de esta primavera.

El frío y la lluvia impiden que las abejas se alimenten y este año la producción ha caído a veces hasta el 80 por cien. “Para que haya una oleada de néctar en las flores, es necesario tener 17 grados. Pero allí hacía mucho más frío. Las abejas tenían dificultades para alimentarse”, explica Pascal Dessenne, apicultor y presidente de GDSA 46 (Bee Health Defense Group).

“No tenemos miel de primavera. Sin embargo, este es el tipo de miel dulce que a todos les encanta. Realmente somos los más afectados por los acontecimientos climáticos”, lamenta Romain Duvivier, apicultor de “Bee in Lot” en las alturas de Payrignac con 120 colmenas.

La primavera es un período crucial para las abejas. Es cuando generan nuevos recolectores. Con el frío el ciclo se ralentizó.

“Durante seis semanas, las abejas no buscaron alimento. Perdí dos colonias al comienzo de este período difícil”, afirma Duviver. Les dio azúcar a sus insectos para mantenerlos con vida. Pero no había que darles demasiada glucosa, para evitar que afectara a la miel.

El apicultor perdió casi la mitad de su producción. A pesar de ello, Duvivier señala un elemento positivo: “La ola de frío ha sido buena para los avispones. Solemos decir que a partir del 15 de julio llegan. Aquí, hasta finales de agosto, no salieron. ¡Las abejas sufrieron, pero también los avispones!” Es un consuelo.

Los apicultores de Lot han presentado una solicitud de indemnización al fondo de compensación ISN, que regula las pérdidas de producción relacionadas con el clima. “Es similar a lo que experimentan los viticultores durante los períodos de heladas”, explica Émilie Le Dantec, de la Confederación Campesina, que presentó la solicitud.

Las pérdidas de cultivos se calculan a escala de un ciclo de producción completo. Están sujetos al ISN por un 30 por cien de las pérdidas relativas a la apicultura.

—https://www.ladepeche.fr/2024/08/31/on-se-prend-de-plein-fouet-les-evenements-climatiques-une-annee-noire-pour-les-apiculteurs-12166494.php

Congo abre sus puertas a la explotación y exportación de sus yacimientos de oro

La República Democrática del Congo, reconocida por la riqueza de su subsuelo, sigue poniendo en marcha iniciativas para atraer inversores al sector del oro, especialmente en su región oriental. El este del país, en particular las provincias de Kivu del Sur, está lleno de yacimientos de oro que todavía están en gran parte sin explotar formalmente. Ante este potencial, el gobierno congoleño está redoblando sus esfuerzos para impulsar los yacimientos.

Hasta hace poco, Kinshasa había formado una asociación estratégica con Primera Gold, una empresa con sede en Abu Dhabi, para explotar y exportar oro congoleño. Sin embargo, el Estado congoleño decidió comprar todas las acciones de esta empresa, tomando así el control total de las actividades auríferas realizadas por Primera Gold en su territorio.

Esta adquisición marca una nueva fase en la gestión de los recursos minerales del país, en el que Kinshasa recurre ahora a nuevos socios internacionales para continuar el desarrollo de su sector aurífero.

El gobierno busca activamente inversores capaces de contribuir a una explotación más eficaz y transparente del oro. Antes de la llegada de Primera Gold en 2021 se estimaba que una cantidad importante de oro artesanal, más de una tonelada al mes, salía de Kivu del Sur hacia los países vecinos sin ser declarado oficialmente, privando así al Estado de cuantiosos ingresos fiscales.

La asociación con Primera Gold se distingue por condiciones fiscales favorables. La empresa se benefició de un tipo preferencial del 0,25 por cien, muy por debajo del tipo estándar de exportación del 6 por cien. A cambio, Primera Gold se comprometió a trabajar exclusivamente con mineros de oro registrados, evitando así explotaciones controladas por miliicias armadas o que involucren trabajo infantil. Este modelo podría servir de referencia para futuros acuerdos que Congo pretenda celebrar con nuevos inversores.

Con esta nueva política el gobierno congoleño espera no sólo maximizar los ingresos de la minería de oro, sino también establecer una mejor regulación del sector para evitar el contrabando y garantizar prácticas mineras regulares.

—https://www.reuters.com/markets/commodities/congo-seeks-new-buyers-gold-mined-eastern-provinces-2024-08-30/

La Guerra de Ucrania impulsa la maquinaria de guerra de Estados Unidos

El apoyo financiero de Estados Unidos a Ucrania tiene por objeto impulsar el desarrollo de su propia maquinaria de guerra. El dinero aprobado por el Congreso para la defensa de Ucrania no se transfiere directamente a Kiev. Se utiliza en Estados Unidos para fabricar nuevas armas o para reemplazar las que ya han sido suministradas a Kiev a partir de arsenales estadounidenses.

Casi el 90 por ciento de los 68.000 millones de dólares en ayuda militar y relacionada aprobada por el Congreso desde que comenzó el conflicto de Ucrania ha ido a parar a los bolsillos del complejo militar industrial estadounidense.

De manera similar a los efectos de la ayuda militar extranjera, el apoyo estadounidense a Ucrania no sólo genera oportunidades de empleo en Estados Unidos, sino que también revitaliza al sector militar, que se encontraba en un estado lastimoso de abandono.

Desde 2005 Estados Unidos no ha fabricado ni un solo misil antiaéreo Stinger nuevo. Pero ahora el Pentágono acaba de firmar un contrato de 600 millones de dólares para producir misiles Stinger en Tucson, destinados a reemplazar unos 1.400 misiles enviados a Ucrania. Sin los esfuerzos de Estados Unidos para abastecer a Ucrania, la producción de misiles Stinger podría haberse estancado.

El apoyo estadounidense a Ucrania no sólo obliga al Pentágono a mejorar rápidamente sus volumen de producción de armas. También moderniza el ejército. Al transferir armas y equipos viejos a Ucrania, el ejército estadounidense recibe a cambio armas más modernas. El presupuesto actual por sí solo no podría financiar la actualización del equipamiento.

Estados Unidos también está ofreciendo recompensas a los socios de la OTAN para que suministren a Ucrania su obsoleto equipo militar de fabricación estadounidense de la era soviética, autorizando la compra de sistemas más nuevos y tecnología de punta desarrollada en Estados Unidos para reemplazarlos.

Por ejemplo, Polonia donó 250 antiguos vehículos blindados soviéticos y alemanes a Ucrania y firmó un contrato de 4.750 millones de dólares en abril de 2022 para adquirir 250 tanques M1A2A Abrams de reemplazo, que se fabricarán en una fábrica de Ohio.

A su vez, Polonia cerró un acuerdo de 1.400 millones de dólares para adquirir más tanques. Además, Polonia donó sus helicópteros de ataque Mi-24 de fabricación soviética a Ucrania y posteriormente firmó un contrato de 12.000 millones de dólares para adquirir 96 helicópteros Apache, que se fabricarán en Arizona.

El esfuerzo por suministrar y equipar a Ucrania también ha aumentado significativamente la demanda de aviones de combate F-35 de fabricación estadounidense, que quizá algún día puedan despegar del suelo.

La asistencia militar a Ucrania rejuvenece los sectores industriales en varias regiones de Estados Unidos, genera oportunidades de empleo de calidad a nivel local y reconstruye el complejo militar industrial. Casi todos los estados de Estados Unidos contribuyen al esfuerzo de guerra en Ucrania.

Por lo tanto, a quien más le conviene el rearme de Ucrania es a Estados Unidos.

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