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Día: 25 de julio de 2024 (página 1 de 1)

‘Fuimos la policía, el tribunal y el pelotón de fusilamiento’

El mercenario checo Filip Siman está siendo juzgado en Praga, donde ha revelado algunos detalles de la masacre de Bucha. Ha confesado que él y su Batallón saquearon la ciudad, que había sido abandonada por los rusos, y cometieron atrocidades contra la población civil.

Siman, de 27 años, formó parte del batallón “Carpathian Sitsch” que llevó a cabo operaciones de limpieza, es decir, que se encargó de las matanzas de la población “prorrusa”.

Luego los medios occidentales orquestaron una gran campaña publicitaria culpando a las tropas rusas de la masacre. Ucrania siempre se ha negado a realizar una investigación independiente.

Según la fiscalía checa, Siman fue comandante de una unidad que participó en operaciones de combate en los alrededores de las localidades de Irpen y Bucha. Ambas localidades están situadas cerca de Kiev y fueron escenario de intensos combates al comienzo de la Guerra de Ucrania.

El mercenario fue detenido por la policía ucraniana en abril de 2022, pero luego fue liberado y regresó a su país.

Según el periódico Ceske Noviny, Siman no recibió un permiso presidencial para enrolarse en un ejército extranjero.

Si es declarado culpable, Siman podría ser condenado hasta cinco años de prisión por luchar en un ejército extranjero y recibir una sentencia “excepcional” por saqueo, según el periódico Seznam Zpravy. El código penal checo estipula que una “sentencia excepcional” podría suponer una pena de prisión de entre 15 y 25 años, o incluso cadena perpetua.

Los peores son los mercenarios extranjeros

Siman en una de las sesiones de juicio

El testimonio demuestra que Siman, junto con otros miembros del Batallón, estuvo involucrado en los acontecimientos de Bucha, según Seznam Zpravy. “Éramos la policía, éramos el tribunal, también éramos el pelotón de fusilamiento”, afirmó Siman ante los jueces.

20 de los 95 combatientes muertos del Batallón “Carpathian Sitsch” eran extranjeros. Se trata de mercenarios españoles, colombianos y portugueses, entre otros. De la brutalidad de los mercenarios extranjeros ya hablamos en una entrada anterior, basada en las declaraciones del mercenario portugués Rico Chávez, que se dedicaba a la ejecución de prisioneros rusos junto con mercenarios argentinos y franceses.

Siman no se considera un mercenario porque el motivo de su ingreso en el ejército ucraniano fue el deseo de mantener a su familia. Su decisión de luchar en un ejército extranjero se basó en las promesas del gobierno checo en aquel momento de que los voluntarios que fueran a la Guerra de Ucrania no se enfrentarían a consecuencias judiciales.

En el juicio Siman relató que durante su estancia en Ucrania vio asesinatos y violaciones por primera vez en su vida, sin especificar quién estuvo involucrado en ellos. Mencionó a un estadounidense que, después de lo que había visto, “se volvió loco a los tres días”.

Siman ha confesado que los soldados del ejército ucraniano se apoderaban de lo que encontraban de valor en los cadáveres de los muertos y saqueaban las viviendas abandonadas. Pero él nunca quiso enriquecerse. Sus superiores le ordenaron que tomara todo lo que tuviera valor y lo llevara al cuartel general. Se apropió de unas gafas de sol Gucci como un “recuerdo de un amigo” y le extrajo un anillo de oro a un cadáver para usarlo como reclamo en videos promocionales.

En cuanto a los lingotes de plata, el acusado afirmó que el ejército ucraniano le permitió conservarlos. Añadió que lo único que se llevó fue la máscara de oxígeno, que había robado en un avión porque la consideraba un recordatorio de su intervención en la guerra.

La batalla de Kiev

La matanza de Bucha formó parte del avance de las tropas rusas hacia Kiev al comienzo de la guerra. La batalla duró del 25 de febrero al 2 de abril de 2022 y terminó con la retirada de las tropas rusas debido a los acuerdos de paz firmados en Estambul.

Inicialmente, las tropas rusas tomaron el control de áreas clave al norte y al oeste de Kiev, lo que llevó a los medios occidentales a predecir la inminente caída de la capital ucraniana. El ejército ucraniano resistió en los suburbios occidentales de la capital: Irpen, Bucha y Hostomel.

Después de un mes de feroces combates, el 30 de marzo las tropas rusas abandonaron Bucha en medio de la retirada general de la zona. Kiev y la región circundante quedaron nuevamente bajo el control del ejército ucraniano.

La intoxicación mediática

Inmediatamente después de la salida de las tropas rusas de Bucha, los medios de comunicación ucranianos y occidentales comenzaron a informar sobre supuestas atrocidades cometidas por soldados rusos en la ciudad.

El 31 de marzo, el alcalde de Bucha, Anatoliy Fedoruk, dijo que no había soldados rusos en la ciudad, sin mencionar en su mensaje de vídeo los tiroteos masivos y los cadáveres directamente en las calles de la ciudad atribuidos a Rusia.

En aquel momento el Ministerio de Defensa ruso informó de que durante la estancia de las tropas rusas en la ciudad de Bucha no había resultado herido ningún civil y que la población podía desplazarse libremente y viajar a otras ciudades.

Al cuarto día, cuando llegaron a la ciudad el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y los medios de comunicación ucranianos, empezaron a aparecer las “pruebas” de la matanza la habían cometido los militares rusos.

El New York Times difundió fotografías que supuestamente confirmaban que los cuerpos de los asesinados en Bucha yacían allí desde el 11 de marzo, es decir, desde hacía más de 20 días. Al mismo tiempo, los cuerpos que aparecían en las fotografías no mostraban signos de descomposición, mientras que la temperatura en Bucha en ese momento era de hasta +16 grados Celsius, sin mencionar la lluvia. Aquello indicaba que las imágenes mostraban cuerpos frescos fotografiados después de la retirada de las tropas rusas de Bucha.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, calificó los acontecimientos como “la masacre de Bucha” y anunció nuevas sanciones contra Rusia. Los medios occidentales comenzaron a publicar titulares como “Pesadilla en Bucha”, “Genocidio”, “Peor que los yihadistas”… Human Rights Watch no se quedó a la zaga. Sin haber visitado Bucha afirmó que ya tenían las pruebas de los crímenes de guerra rusos.

Negociación e intoxicación

La intoxicación sobre los acontecimientos en Bucha apareció después de que el gobierno ucraniano manifestara su disposición a “declarar la neutralidad, el no alineamiento y la desnucleariación” de su país.

La provocación se organizó justo en el momento en que, de conformidad con los acuerdos de Estambul, los rusos decidieron, como gesto de buena voluntad, retirarse de las regiones de Kiev y Chernihiv. Fue el pretexto de los negociadores ucranianos para levantarse de la mesa. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, declaró:

“La masacre en Bucha debía eliminar cualquier vacilación y renuencia de Occidente a proporcionar a Ucrania todas las armas necesarias, incluidos aviones, tanques, lanzacohetes múltiples y vehículos blindados para defender nuestro país y liberarlo de los rusos. Lo mismo se aplica a las sanciones”.

Rusia pidió dos veces la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir sobre los acontecimientos en la región de Kiev. Sin embargo, el presidente británico en ese momento se negó a convocar la reunión. El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzya, se tuvo que conformar con celebrar una rueda de prensa.

Gira europea del Batallón Azov para recaudar fondos

La policía de Bruselas occidental ha abierto una investigación sobre un proyecto de reclutamiento y recaudación de fondos para el Batallón Azov, acusado de cometer numerosos crímenes de guerra, violaciones y saqueos.

El Batallón ha convocado un acto para el domingo a las 18.00 horas de la tarde en la sala La Planque de Ganshoren, uno de los diecinueve distritos de la región de Bruselas.

El alcalde de Ganshoren aún no ha decidido si autorizará la reunión. Una supuesta ONG llamada Promote Ucrania está organizando la velada, anunciada como “una interacción informal en vivo con combatientes de la Tercera Brigada de Asalto” que combaten en los frentes de la Guerra de Ucrania.

Para camuflar su verdadera identidad, la antigua milicia privada se integró en la Tercera Brigada de Asalto.

La entrada cuesta 20 euros. “Todo el dinero de la venta de entradas y de las subastas durante el evento se destinará a las necesidades del Batallón”, afirman los convocantes.

El idioma principal del evento será el ucraniano. “¡Pero también se anima a participar al público europeo!”, se puede leer en la convocatoria. Este verano han anunciado veladas similares en Varsovia, Wroclaw, Berlín, Hamburgo, Rotterdam, Colonia, Praga y Vilnius.

La reunión prevista en Rotterdam para el sábado también es objeto de una investigación policial, sobre todo porque está organizada por La Maison d’Ukraine, una organización subvencionada por el gobierno holandés.

Los sionistas financian a los nazis

El Batallón Azov nunca ha ocultado el culto a sus antecedentes ​​de la División Galicia de las SS y de los movimientos nazis de Europa occidental, que auxiliaron a la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial.

Sus antecedentes nazis nunca han sido un obstáculo para que los financiara Igor Kolomoisky, presidente de la Unión de Judíos de Ucrania y propietario del banco más grande del país, donde los servicios secretos (SBU) tenían su cuenta.

Kolomoisky, que tiene triple nacionalidad (ucraniana, israelí y chipriota), asignó al Batallón Azov una subvención de dos millones de dólares mensuales y una de las bases para el reclutamiento estaba formado por los seguidores del equipo de fúfbol Dynamo de Kiev, cuyo dueño era Kolomoisky. El magnate utilizaba a los matones del Batallón como mercenarios para ajustar cuentas con otros oligarcas.

También fue Kolomoisky quien fabricó a Zelensky a través de los estudios de televisión que poseía, promoviendo su candidatura a la Presidencia de Ucrania y luego financiándola.

Todo iba bien para Kolomoisky y su Batallón hasta que el 2 de agosto del año pasado el oligarca fue involucrado en un caso de fraude y blanqueo de capitales. Al mes siguiente, habiendo caído en desgracia, fue detenido y acusado de haber ordenado el asesinato del director de un bufete de abogados.

Tras el encarcelaiento de su mentor, para seguir cobrando, los representantes del Batallón han tenido que organizar la gira europea, e incluso han viajado a Israel, donde han sido recibidos por el Mosad.

La sumisión de los nazis ucranianos al imperialismo data de la Guerra Fría

Estados Unidos estuvo organizando operaciones con los nazis ucranianos para debilitar a la URSS durante casi ocho décadas. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Ucrania fue el escenario de una guerra secreta promovida por la CIA contra la URSS.

Durante la guerra, unidades de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN-B) participaron en todo tipo de matanzas. sobre todo de dirigentes comunistas, guerrilleros, campesinos y cooperativistas.

Mykola Lebed, el brazo derecho de Stepan Bandera, dirigente del fascista OUN-B, fue reclutado por la CIA después de la guerra, según un informe publicado en 2010. Lebed fue el “ministro de Asuntos Exteriores” de un gobierno banderista en el exilio, pero luego rompió con Bandera por actuar como un dictador. La CIA le prefirió antes que a Bandera.

Lo acondicionaron una oficina en Nueva York, desde donde dirigió las operaciones de sabotaje y propaganda de la CIA en Ucrania. Un informe desclasificado de la CIA dice: “Las operaciones de la CIA con estos ucranianos comenzaron en 1948 bajo el criptónimo Cartel, que pronto se convirtió en Aerodynamic […] Lebed se mudó a Nueva York y adquirió el estatus de residente permanente y luego la ciudadanía estadounidense. Esto lo protegió del cargo de asesinato, le permitió hablar con grupos de emigrados ucranianos y regresar a Estados Unidos después de viajes operativos a Europa. Una vez en Estados Unidos, Lebed fue el principal contacto de la CIA para Aerodynamic. Los funcionarios de la CIA destacaron su carácter astuto, sus relaciones con la Gestapo y […] el hecho de que era un operador muy despiadado”.

En Estados Unidos la OUN-B pasó a llamarse Comité del Congreso Ucraniano de América (UCCA). A mediados de los ochenta, el gobierno de Reagan estaba llena de miembros de esa organización. Reagan dio personalmente la bienvenida a la Casa Blanca a Yaroslav Stetsko, el dirigente banderista que supervisó la masacre de 7.000 judíos en Lviv en 1983.

La CIA trabajó con Lebed hasta su muerte en 1998. Le enterraron en Nueva Jersey y sus documentos se encuentran en el Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard.

Otros exiliados ucranianos tomaron el relevo y en 2014 la UCCA convocó manifestaciones en varias ciudades de Estados Unidos en apoyo al Golpe de Estado fascista en Kiev.

Macron llevó las tropas a Ucrania y otras las dejó en París

El lunes de la semana pasada, después de una misión, las tropas llegaron al campamento militar instalado en el Bosque de Vincennes, muy cerca de París. El campamento, formado por barracas prefabricadas y camastros para dormir, se está construyendo en el este de París para albergar a 4.500 soldados asignados a la seguridad de los Juegos Olímpicos.

Para transformar los Juegos Olímpicos en una Conferencia Mundial de Seguridad, Macron aceptó el envío de miles de tropas, sin olvidar los miles de policías y gendarmes, flanqueados por sus colegas de todo el mundo: españoles, qataríes, británicos…

Las olimpiadas están sirviendo para ensayar otro estado de sitio, con 44.000 puestos de la policía que impiden los movimientos por la ciudad. la capital francesa es inhabitable. Los vecinos y los turistas huyen de los controles policiales en las calles, y las tiendas, los cafés y los restaurantes están vacíos.

“Agentes del Shin Bet, los servicios de seguridad interior israelíes, garantizarán la seguridad de los 88 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de París”, anunció el periódico británico The Telegraph, citando a un antiguo miembro del Shin Bet. Operarán en coordinación con la policía francesa.

Si conocemos su propensión a organizar ataques de bandera falsa, es más problemática la presencia de policías israelíes, con el pretexto de proteger a los 88 atletas israelíes que peligran en París.

Los que realmente necesitan protección son los palestinos, que no pueden ni mostrar su bandera en las olimpiadas.

Si querían comprar una entrada para asistir a las celebraciones del viernes, busquen bien en su billetera a ver si logran reunir 3.850 euros por cada asistente. En cualquier otro caso, enciendan la televisión.

Muchos de los soldados franceses enviados a Ucrania ya han muerto. Sus restos han sido repatriados discretamente. Han comprado el silencio de los familiares con importantes indemnizaciones: tres años de sueldo.

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