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Día: 23 de julio de 2024 (página 1 de 1)

Turquía negocia el uranio de Níger a cambio de armas

Una delegación turca encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, visitó Níger. Ankara está interesada en acceder a los yacimientos de uranio, cuyos derechos de explotación ha perdido la empresa nuclear francesa Orano.

A cambio Turquia quiere vender armas y alquilar mercenarios. La empresa privada turca de seguridad Sadat, oficialmente especializada en consultoría internacional, formación y apoyo logístico, ya ha sido acusada de desplegar sus tropas en el territorio nigerino.

Los ministros turcos de Asuntos Exteriores, Defensa y Energía visitaron Níger en misión “nuclear”. Ankara quiere utilizar el uranio nigerino para desarrollar su industria nuclear, en particular para la central nuclear de Akkuyu, construida con participación rusa.

El debilitamiento de las posiciones francesas en el Sahel ha motivado la activación de Turquía en Níger. Como ya anunciamos, en junio la junta militar revocó la licencia de explotación de la empresa francesa para una de las minas de uranio más grandes del mundo, Imouraren. Orano continúa con actividades limitadas en otro sitio cerca de la ciudad de Arlit, pero pronto podría perder también este yacimiento.

Durante la rueda de prensa posterior a su visita a Níger, el ministro turco no mencionó el uranio. “De acuerdo con la visión de nuestro presidente, nuestra política de asociación con África es cada vez más institucional y avanza cada día. Nuestro trabajo conjunto con los países africanos en áreas como diplomacia, economía, finanzas, seguridad, defensa, educación y salud continúa intensificándose”, afirmó Fidan.

Sin embargo, el ministro, que hasta el año pasado dirigió el espionaje turco, no ocultó que Ankara tenía la intención de utilizar la “diplomacia armamentística” en su diálogo con Niamey. “Discutimos qué podríamos hacer para mejorar la industria de defensa y el potencial de inteligencia de Níger. También discutimos las medidas que se deben tomar contra el terrorismo, la principal fuente de inestabilidad en la región del Sahel”, añadió.

Las entregas de equipo militar son una de las principales herramientas de expansión de la política exterior turca. Incluso antes del Golpe de Estado, el país africano mantenía buenos contactos con Turquía en el ámbito militar y técnico. En 2021 Niamey compró el producto estrella de la industria de defensa turca, el dron Bayraktar TB2, así como el avión de entrenamiento y combate Hurkus-B.

Turquía está pasando ahora al siguiente nivel de presencia en el Sahel. Este año han llegado cientos de mercenarios de Sadat a Níger, Mali y Burkina Faso. Pero Sadat es una empresa militar privada descrita como el “ejército personal” de Erdogan. El núcleo de los que llegaron estaba formado por los “rebeldes moxderados” que Turquía ha mantenido en Siria combatiendo al gobierno de Bashar Al Assad.

El cabecilla de Sadat, Melih Tanriverdi, ha negado en una entrevista que sus mercenarios estén en el Sahel, enfatizando el carácter consultivo de su empresa. Sin embargo, no es alguien acostumbrado a aparecer en los medios y su aparición parece confirmar las sospechas.

En 2020 Turquia firmó un acuerdo militar confidencial con el antiguo gobierno de Níger. El documento legaliza un escenario de apoyo operativo a Níger por parte de Turquía en caso de emergencia.

Hay muchos países interesdos en el uranio nigerino. Desde el año pasado Irán negocia con la junta nigerina el acceso a las minas. Teherán pretende obtener unas 300 toneladas de “torta amarilla” de la mina Arlit, un concentrado de uranio utilizado en la fabricación de combustible nuclear. A cambio, prometieron drones de combate y misiles tierra-aire a los militares nigerinos.

Además, en Níger también operan especialistas militares rusos. En abril de este año, su canal oficial de Telegram anunció la llegada a Níger del “primer avión de AC con soldados y voluntarios”.

Rusia presenta un nuevo vehículo antidrones

Rusia es un país armado hasta los dientes que, además, necesita desarrollar nuevos arsenales, destinadas a fortalecer su potencia de fuego. Uno de sus proyectos más prometedores es Vitiaz, un nuevo vehículo antidrones ligero y maniobrable, diseñado por la empresa Argo.

Vitiaz supone un avance significativo en el campo de la guerra electrónica y las operaciones especiales. Los diseñadores se centraron en el rendimiento y la facilidad de mantenimiento, dos características cruciales para un uso intensivo en el campo de batalla.

Destaca por sus excepcionales capacidades en carretera. Su ligereza y maniobrabilidad lo convierten en un activo importante para misiones que requieren velocidad y discreción. Está equipado con tecnologías avanzadas para detectar y neutralizar los drones enemigos, una amenaza cada vez más presente en los campos de batalla modernos. Esta capacidad es particularmente útil en el contexto actual de la guerra en Ucrania, donde los drones desempeñan un papel crucial en las operaciones de reconocimiento y ataques selectivos.

“Al lanzar el proyecto Vitiaz nos motivó el deseo de crear un vehículo ligero y maniobrable, que estaría equipado con un potente motor diésel”, afirmó Konstantin Badgassarov, director de Argo. Su principal defensa antidrones es el “Volnorez”, un sistema compacto de guerra electrónica modular que pesa sólo 13 kilogramos. Es fácil de usar y reprogramar, en caso de que el enemigo cambie las frecuencias de sus drones. Vitiaz también puede equiparse con una montura de ametralladora antiaérea junto con una ametralladora pesada KPVT.

Además de su rendimiento técnico, el Vitiaz está diseñado para un fácil mantenimiento, lo que reduce el tiempo de inactividad y permite la máxima disponibilidad operativa. Esta característica es esencial para las fuerzas especiales que a menudo deben operar en condiciones difíciles, lejos de bases de apoyo logístico.

El desarrollo de Vityaz es parte de una estrategia más amplia de Rusia para modernizar sus fuerzas armadas y mantener su estatus como potencia militar. A pesar de las sanciones internacionales y los desafíos económicos, Rusia continúa dedicando importantes recursos a la investigación y el desarrollo de armas avanzadas.

En ruso “vitiaz” significa “valiente”. Desde los tiempos de la URSS es un nombre corriente en el equipamiento científico. En 1957 un buque soviético de investigación científica con ese nombre determinó el lugar más profundo de la Fosa de las Marianas, a más de 11.000 metros.

En 2020 el submarino autónomo que logró alcanzar el punto más profundo de la Fosa de las Marianas también se llamaba Vitiaz y colocó un banderín en conmemoración del 75 aniversario de la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

El Vítiaz DT-30 es un vehículo de orugas articulado de uso múltiple creado en la URSS para transportar cargas pesadas en terrenos difíciles como pantanos, arena y nieve en condiciones climáticas extremas.

Hoy en día los Vítiaz se utilizan en todo el territorio de Rusia, así como en el Ártico y la Antártida. Son una parte valiosa de los servicios de transporte para empresas como Gazprom JSC, Rosneftegazstroi, Rosneftegaz JSC, etc. Sirven como vehículos de transporte primarios para el personal que atiende los oleoductos y gasoductos en toda Rusia, para geólogos y científicos que investigan las regiones remotas y aisladas.

En la lista de personas asesinables sólo están los que se lo merecen

En 2011 Barack Obama, Premio Nóbel de la Paz, ordenó a la CIA que asesinara en Yemen a un ciudadano estadounidense, Anwar Al Awlaki, que nunca había sido juzgado ni -en consecuencia- había cometido ningún delito.

Ocurrió pocas semanas después de la muerte oficial de Bin Laden, también dirigida personalmente por Obama.

Tras matar a Al Awlaki, Obama ordenó matar a su hijo de 16 años, una tarea que la CIA cumplió de la misma manera: enviando un dron. El adolescente murió junto con un primo y otros civiles que les acompañaban en una barbacoa.

Lo mismo que la mafia, Estados Unidos quería matar a toda la familia de Al Awlaki y en 2017 la hija de ocho años también fue asesinada en una redada de comandos ordenada por Trump.

Al Awlaki había nació en 1971 en Las Cruces, Nuevo México. Sus padres eran originarios de Yemen y se convirtió en el primer ciudadano estadounidense en ser asesinado por drones enviados por el Presidente de su propio país.

El padre y abuelo de los asesinados, que era profesor universitario en Estados Unidos, acudió a los tribunales y entonces se descubrió que el Premio Nóbel había aprobado un “programa de asesinatos presidenciales”, con un listado de personas incluidas en él que, naturalmente, era secreto. Había que confiar en que el listado estuviera elaborado a conciencia, que no hubiera errores y que la CIA asesinara sólo a los que se lo merecían… aunque fueran adolescentes.

Obama anunció personalmente los asesinatos como un éxito de la “lucha antiterrorista” cuando, obviamente, en este caso el único terrorista era él. El exterminio implacable de una familia fue muy comentado en Estados Unidos. Incluso el New York Times se rasgó las vestiduras, preguntando al más puro estilo hipócrita que les caracteriza: “¿Es esto lo que hace Estados Unidos?”

El detonante no fueron las muertes arbitrarias sino la circunstancia de que las víctimas eran de nacionaldad estadounidense. Causó cierto revuelo en el mundillo jurídico, del que Obama formaba parte.

Las filigranas legales que se inventaron para justificar los crímenes de Estado se han sumado a los anales de la jurisprudencia para embaucar a los estudiantes de las facultades de derecho. Para un picapleitos es peor matar a un gringo que a 100.000 extranjeros, árabes o africanos. Esas victimas nunca están en los manuales de derecho.

El Premio Nóbel discutía y revisaba personalmente la lista de asesinables en las reuniones de los martes de cada semana en el Despacho Oval. Lo mismo que los emperadores romanos en el circo, el Presidente de Estados Unidos movía el pulgar hacia arriba o hacia abajo para alargar o quitar la vida. ¿Alguien cree que tiene derecho a la vida y que por eso mismo la CIA no le puede matar? En este mundo la vida humana no pende de un hilo sino de un dedo.

Estados Unidos nunca acusó a Al Awlaki de ningún delito, ni presentó pruebas concretas de su culpabilidad. La CIA dijo que tenía pruebas pero que no las podía mostrar porque eran secretas.

Otro ciudadano estadounidense que vivía en Pakistán, Mohamed Mahmud Al Farej, tuvo más suerte porque el Fiscal General, Eric Holder, dudó de que las pruebas de la CIA fueran tales y le sacó de la lista de indeseables asesinables. Los verdugos tuvieron que conformarse con ayudar a Pakistán a detenerle en 2014 para extraditarle a Estados Unidos, donde fue juzgado y condenado en 2017 por un tribunal a 45 años de cárcel.

Es mucho más sencillo, más rápido y más barato matar que juzgar. Además, en el caso de Al Farej tuvieron que presentar las pruebas públicamente, es decir, que en un caso las pruebas -si es que existían- sirvieron para matar y en el otro para juzgar y condenar.

¿Por qué matar a toda una familia al más puro estilo mafioso y juzgar a otro? A falta de que Obama ofrezca alguna explicación, sólo quedan las elucubraciones. Lo más probable es que Al Awlaki fuera un miembro de la CIA al que colocaron al frente de Al Qaeda. Había que silenciarle porque, además, tenía un acceso privilegiado a los despachos más elevados.

Como ya expusimos en una entrada anterior, después de los atentados contra las Torres Gemelas, Al Awlaki se reunió con los dirigentes de Pentágono y cuando cayó preso en Yemen, la CIA exigió su liberación al Presidente yemení, según consta en una conversación telefónica con George Tenet, el director de la Agencia en aquel momento, que fue grabada y difundida en internet.

Primero le sacaron de la cárcel y luego le mataron. Es lo que suele ocurrir con todos los tontos útiles: sólo son útiles hasta que dejan de serlo.

Después de asesinar a varios ciudadanos estadounidenses con el mismo modus operandi, los drones, Obama aprobó una especie de manual de instrucciones para cometer este tipo de crímenes y lo llamó “Guía de Política Presidencial”.

Biden, que había sido vicepresidente con Obama, hizo lo mismo al llegar a la Casa Blanca. Aprobó su propio manual, el Memorando de Política Presidencial, y lo puso en práctica durante la bochornosa retirada de Afganistán, cuando lanzó un ataque con drones contra un supuesto miembro del Califato Islámico, en represalia por el atentado suicida con bomba en el aeropuerto internacional de Kabul que mató a trece militares estadounidenses.

Es otro tipo de crimen de Estado que tampoo necesita pruebas sino un mero ánimo de venganza.

En los días siguientes, se supo que Estados Unidos había atacado por error a un hombre inocente, matando a diez civiles, entre ellos siete niños. Más que un error fue un horror. Entonces nadie preguntó por las pruebas. El general Kenneth F. McKenzie, del Mando Central de Estados Unidos, destacó que “no fue un ataque apresurado” y que los responsables habían seguido al vehículo objetivo durante ocho horas. Fue un asesinato frío y deliberado.

Pakistán califica oficialmente a Netanyahu de terrorista y criminal de guerra

El gobierno pakistaní ha calificado a Israel de “estado terrorista” y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de criminal de guerra según el derecho internacional y pide a todos los países del mundo que sigan su ejemplo.

El asesor de asuntos políticos del primer ministro de Pakistán, Shahbaz Sharif, Rana Sanaullah, el ministro de Información y Radiodifusión, Attaullah Tarar, y representantes del partido Tehrik-e-Libbeyk de Pakistán (TLP) celebraron una conferencia de prensa conjunta en Islamabad, la capital del país.

Los dirigentes paquistaníes explicaron que, de mutuo acuerdo, tras las manifestaciones de apoyo a Gaza, el gobierno paquistaní decidió reconocer oficialmente al primer ministro israelí como “terrorista” e invitará a los demás países del mundo a hacer lo mismo.

Pakistán asegura en particular que quiere acelerar el apoyo a las “víctimas palestinas de las atrocidades israelíes” proporcionando más ayuda humanitaria a Gaza.

Van a enviar más de 1.000 toneladas de alimentos y medicinas a Palestina antes del 31 de julio y también han acordado brindar asistencia médica al pueblo palestino y enviar personal médico a la región.

Además, se tomarán medidas para permitir que los palestinos heridos vayan a Pakistán a recibir tratamiento médico.

Sanaullah calificó a Israel de “estado terrorista” y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de criminal de guerra según el derecho internacional. Dijo que Pakistán utilizará todos los medios posibles para ayudar a los palestinos y condenar a Israel.

Al exigir que Netanyahu sea procesado, Sanaullah añadió: “Netanyahu es un terrorista y un autor de crímenes de guerra. Netanyahu es responsable de las atrocidades de Israel en Palestina. Lo llamamos terrorista y pedimos a la comunidad internacional que reconozca al primer ministro israelí Netanyahu como terrorista”.

“Boicotearemos no sólo a Israel, sino también todos los productos asociados con Israel y las empresas que estén directa o indirectamente involucradas o que ayuden a estas atrocidades”, insistió Sanaullah, anunciando que se había formado un comité para identificar empresas que apoyan financieramente los ataques de Israel contra Gaza y prohibir los productos de estas empresas.

Pidió a todos los países del mundo que responsabilicen a Netanyahu por sus acciones y lo lleve ante los tribunales.

El TLP puso fin anoche a su protesta en la zona de Faizabad de Ravalpindi tras llegar a un acuerdo.

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