La web más censurada en internet

Día: 9 de julio de 2024 (página 1 de 1)

Las hospitalizaciones por trastornos alimentarios aumentaron a causa del confinamiento

A partir de 2020 la verdadera pandemia fueron los confinamientos, cuando en España los suicidios experimentaron un aumento muy significativo, que en 2022 alcanzaron un máximo histórico: 4.227 fallecimientos, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Según el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, el encierro y la histeria afectaron especialmente a la salud mental de la población infantil y juvenil, donde las tentativas de suicidio y autolesiones aumentaron un 250 por cien.

En mayo de 2022 tuvieron que poner en marcha el 024, el primer teléfono para prevenir el suicidio. Desde que se inauguró, y hasta mayo de 2024, cuando cumplió dos años, recibió un total de 260.033 llamadas, de las cuales 12.846 fueron derivadas al servicio de emergencias 112 para prestar una atención urgente a las personas en crisis.

El confinamiento alteró gravemente la salud mental de los adolescentes en todo el mundo. Dos estudios recientes dirigidos por la doctora Nadia Roumeliotis, profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Montreal, ha revelado que las restricciones sanitarias aumentaron las hospitalizaciones por trastornos alimentarios entre los adolescentes de 12 a 17 años de edad, especialmente en las niñas.

El primer estudio (1) analiza la evolución del número de hospitalizaciones entre jóvenes de 6 a 20 años por problemas de salud mental, entre el período prepandémico (1 de abril de 2016 a 31 de marzo de 2020) y pandémico (1 de abril de 2020 a 31 de marzo de 2023). El análisis de los datos de aproximadamente seis millones de jóvenes canadienses encontró un aumento en las hospitalizaciones entre las niñas por síntomas de ansiedad y conductas autolesivas o suicidas. Las hospitalizaciones por trastornos alimentarios también aumentaron un 64,6 por cien en promedio entre los dos períodos, entre niños y niñas, pero principalmente entre las adolescentes de 12 a 17 años.

Estos datos llevaron a Roumeliotis y su equipo a continuar la investigación en un segundo estudio (2) para comprender mejor el impacto de las medidas de salud en los trastornos alimentarios entre los jóvenes. Los investigadores observaron un aumento significativo en la tasa de hospitalización de niñas de 12 a 17 años después del inicio de la pandemia en marzo de 2020, aunque las cifras sse dispararon un año después, en marzo del año siguiente. Los análisis muestran que las tasas de hospitalización alcanzaron un pico un año después del inicio de la pandemia. En todas las regiones canadienses que estudiaron las tasas eran más del doble de lo previsto por las tendencias prepandémicas.

El estudio también muestra una asociación entre el índice de rigor de las restricciones sanitarias y la tasa de hospitalización por trastornos alimentarios. Así, por cada aumento del 10 por cien en este índice de gravedad, hay un aumento del 5 por cien en las tasas de hospitalización en Quebec y Ontario, del 8 por cien en las praderas y del 11 por cien en Columbia Británica.

(1) https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2820858
(2) https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2820958

La artillería rusa de precisión destruye otro tanque Abrams

La semana pasada unidades del ejército ruso destruyeron uno de los últimos tanques M1A1 Abrams que le quedaban al ejército ucraniano en la región de Avdeievka, después de que el vehículo fuera localizado por un dron de reconocimiento. “Los equipos de artillería del centro del grupo de batalla utilizaron munición inteligente Krasnopol para destruir otro tanque Abrams M1 en la región de Avdeievka”, informó el Ministerio de Defensa.

Ha sido una de las varias destrucciones llevadas a cabo de tanques Abrams utilizando sistemas de artillería guiados de precisión. Las imágenes de drones publicadas a principios de mayo mostraron que basta un único disparo de un proyectil de artillería 2K25 Krasnopol para destruir un tanque Abrams.

Anteriormente los tanques alemanes Leopard y los Challenger británicos no fueron la solución milagrosa que la OTAN esperaba y también tuvieron que ser retirados del frente, después de padecer numerosas bajas.

A partir de septiembre del año pasado Ucrania recibió 31 tanques M1A1 y, después de retenerlos durante cinco meses, los blindados entraron en combate por primera vez a finales de febrero. Al primer combate confirmado el día 23 del mes le siguió, tres días después, la destrucción confirmada del primer tanque, seguida de grandes pérdidas de otras unidades.

A finales de abril el ejército ucraniano retiró los tanques Abrams que le quedaban de las posiciones de primera línea debido a su vulnerabilidad. Según un informe de CNN de 29 de mayo, el personal ucraniano estaba insatisfecho con las prestacione de los tanques, citando no sólo sus problemas técnicos, incluida la vulnerabilidad de los componentes electrónicos a la condensación, sino también su vulnerabilidad al fuego ruso.

Una fuente militar estadounidense citada por la agencia de noticias Associated Press observó que debido al avance ruso en la capacidad para detectar y seleccionar objetivos “no hay terreno abierto que se pueda cruzar sin temor a ser detectado”. Otra fuente señaló que “los drones rusos han hecho las cosas demasiado difíciles” para que los tanques Abrams operen sin ser detectados ni atacados».

El vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, el almirante Christopher Grady, proporcionó más detalles sobre la decisión del ejército ucraniano. “Cuando piensas en cómo ha evolucionado el combate, los blindajes masivos en un entorno donde los sistemas aéreos no tripulados son omnipresentes pueden estar en riesgo”.

Además de la artillería, los tanques Abrams también sufrieron pérdidas por ataques con drones, armas antitanques portátiles y cañones de tanques T-72 durante varios enfrentamientos.

Las pérdidas en Ucrania han generado preocupación entre otros ejército del mundo que han comprado estos tanques que, como se demostró durante la Guerra de Irak, quedaban a merced de las armas antitanque del ejército rival.

<p style=»font-size: x-small;»>—https://militarywatchmagazine.com/article/russian-precision-artillery-abrams</p>

La OTAN busca una alternativa a internet por si acaso cortan los cables submarinos

La OTAN financia el Proyecto Heist para encontrar vías alternativas de acceso a internet en caso de ataques a las comunicaciones submarinas europeas, dice la agencia Bloomberg.

La voladura del gasoducto Nord Stream ha sentado un precedente para las demás instalaciones submarinas. El programa de la OTAN ha subvencionado con 433.000 dólares para estudiar la manera de seguir transmitiendo datos sin interrupción desde los cables submarinos a los sistemas de satélite en caso de ataques o catástrofes naturales.

El proyecto lo desarrollan científicos de Islandia, Estados Unidos, Suecia y Suiza y está dotado con un total de 2,5 millones de dólares.

El director de Heist confirmó que el proyecto había sido aprobado recientemente e indicó que su ejecución comenzaría en breve.

El 16 de abril, Didier Malter, vicealmirante del Mando Naval Conjunto de la OTAN, declaró que la red de comunicaciones submarinas de la que depende la seguridad europea era extremadamente vulnerable. Señaló que la Alianza debía protegerse y hacer un uso estable de las infraestructuras submarinas vitales.

El 99 por cien del tráfico digital circula por cables submarinos no más anchos que una mangueras de regadío, que a veces se encuentran en el fondo del mar, a más de diez kilómetros de profundidad.

Son propiedad privada de grandes monopolios, aunque están estrechamente vigilados por los ejércitos de las grandes potencias, que aprovechan la ocasión para interceptar los mensajes que circulan por ellos.

En 2014 Snowden fue el primero en revelar que la Agencia de Seguridad Nacional interviene masivamente los datos que circulan por los cables. Un antiguo miembro de la DGSE francesa confirmó que desde 2007-2008 también ellos vigilan muy de cerca los mensajes de los cables.

En total hay casi 500 cables que atraviesan los mares del planeta, con dos vías principales: bajo el Atlántico, entre Europa y Norteamérica, y bajo el Pacífico sur, entre el Sudeste Asiático y Estados Unidos.

El mapa de cabales se puede ver en la web Submarine Cable Map.

Las sanciones son la continuación de las guerras por otros medios

Las sanciones económicas no son nuevas, pero hasta ahora tampoco eran corrientes. Hasta la Segunda Guerra Mundial sólo se utilizaron unas cien veces. Ahora se han institucionalizado como un instrumento de presión habitual de las potencias imperialistas.

Su objeto ha cambiado. Antes pretendían evitar las guerras, como en los años noventa del siglo pasado en Irak. Mediante la presión económica pretendían lograr los mismos resultados que con la guerra. Ahora las sanciones complementan y acompañan a las guerras. Son parte de ellas. Son un arma de guerra y una declaración indirecta de guerra. Cuando era ministro de Finanzas, el francés Bruno Lemaire, llamó a las sanciones a Rusia “armas nucleares financieras”.

Inicialmente el bloqueo afectaba a los ejércitos y a la industria de guerra, para lograr el desarme de un país. No eran letales, ni afectaban a la población civil. Después empezaron a poner a los civiles en el punto de mira causando estragos. Las sanciones impuestas a Irak en los años noventa demostraron que pueden ser más letales que las propias guerras. Aquellas sanciones fueron autorizadas por la ONU por la anexión de Kuwait y alcanzaron incluso a los productos farmacéuticos. Costaron la vida a un millón y medio de personas, entre ellos 600.000 niños menores de cinco años.

Aquel embargo a Irak es el mayor crimen cometido por la ONU a lo largo de su historia. Por sí mismo, merecería que sus responsables fueran llevados ante un tribunal para ser juzgados por crímenes contra la humanidad.

Las sanciones son asimétricas, un instrumento de presión de las grandes potencias contra países más pequeños. Estos no pueden responder con la misma moneda hacia los países más grandes, salvo de una manera simbólica.

Antes las sanciones eran temporales pero, tras la entrada del capitalismo en su fase imperialista y la Primera Guerra Mundial, se han generalizado. Los bloqueos, los embargos y las sanciones forman parte esencial del mercado mundial.

Las sanciones que imponen las grandes potencias son contrarias al derecho internacional por su naturaleza unilateral y porque son una injerencia en los asuntos internos de otros países. Por eso los imperialistas se acogen al artículo 21 de los estatutos de la OMC (Organización Mundial de Comercio), que las autoriza por razones de “seguridad nacional”, que los documentos de las organizaciones internacionales también llaman “intereses esenciales”.

Las sanciones dirigen políticamente el mercado mundial, que ni está abierto ni se rige por principios económicos, sino por intereses estratégicos y militares.

El artículo 21 de la OMC se ha convertido en el principio más importante que rige el comercio internacional y por eso, con el tiempo, las potencias imperialistas han ampliado considerablemente el concepto de “seguridad nacional” para convertir en legal lo que es ilegal, de manera que la OMC rechazó el recurso de Rusia contra las sanciones impuestas en su contra tras la anexión de Crimea en 2014.

Estados Unidos ha sido el país que más ha recurrido a ellas. Las ha utilizado múltiples veces (contra Corea del norte, Cuba, Irán, Siria y Venezuela) tras las fallidas guerras de Afganistán (2001) e Irak (2003).

La Unión Europea también se ha convertido en uno de los mayores sancionadores del mundo: 34 países estaban bajo sanciones europeas en 2019, frente a solo 6 en 1991, antes de la aprobación del Tratado de Maastricht que creó la PESC (Política Europea de Seguridad y Cooperación).

El bloqueo y las sanciones crean ventajas competitivas. Por ejemplo, una empresa estadounidense, General Cigar, aprovechó el embargo a Cuba para apropiarse del nombre comercial “Cohiba” para vender su propio tabaco como si fuera de origen cubano.

El bloqueo no es sólo una medida directa, sino también indirecta. No sólo alcanza a un determinado país sino a terceros, así como a las empresas que comercian con ellos. Para ser eficacia requieren de segundones, es decir, de paises que se sumen a las sanciones. Finalmente, acaban afectando a las empresas de transportes, especialmente a las navieras, al turismo, a la hostelería y, en última instancia, a todos los países y a todas las empresas del mundo.

Las sanciones no son sólo prohibiciones, sino que inventan delitos que, además, son extraterritoriales, es decir, que caen bajo la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos. Quienes comercien con paises sujetos al bloqueo, pueden acabar en prisión o con órdenes de busca y captura internacionales que les impiden viajar.

Si el embargo comercial hacia Cuba es el más prolongado que ha conocido la historia moderna, las sanciones impuestas a Rusia desde el inició de la Guerra de Ucrania en 2022 son las de mayor alcance, por el tamaño económico de Rusia. Han afectado a las personas individuales, han expulsado a los bancos rusos del sistema Swift y han embargado las reservas de divisas del Banco Central ruso. Aproximadamente el embargo ha capturado la mitad de las reservas del Banco, que ascienden a 670.000 millones de dólares.

El fracaso de las sanciones contra Rusia ha sido mayor en cuanto más se han ampliado. Su objetivo era conseguir la declaración de impago de la deuda, es decir, aparentar una quiebra de Rusia.

Las sanciones son una de las expresiones de la fragmentación del mercado mundial por motivos políticos y militares, es decir, una vuelta a la formación de bloques. Por lo tanto, es otro fracaso de las políticas económicas implementadas por el capital desde 1945 y, más en concreto, de la OMC, basadas en la división internacional del trabajo y la deslocalización.

Los bloques rompen la integridad del mercado internacional en una etapa en el que las empresas están cada vez más especializadas y los países son cada vez más dependientes de dicho mercado y de una cadena de suministros que es internacional. Hoy las grandes unidades productivas se limitan a ensamblar piezas procedentes de decenas de empresas diferentes, de diferentes países y con fuerza de trabajo de distinto origen nacional.

El capitalismo, que buscaba la desregulación, ha pasado a una regulación cada vez más estricta de los intercambios, lo que han calificado como una “OTAN económica”. Se ha creado un comercio con pasaporte, que no depende tanto de las empresas como del lugar donde la misma tenga su sede social. La deslocalización solo es posible si se dirige a un “país amigo”. La fragmentación política se suma a la económica, pero si ésta incrementa el mercado mundial, la otra lo reduce.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies