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Día: 20 de mayo de 2024 (página 1 de 1)

La OMS desiste de aprobar un tratado de pandemias

El mundo puede respirar aliviado… al menos de momento. El tratado de pandemias no está cerca de ser propuesto a la 77 Asamblea Mundial de la Salud que comienza la semana que viene.

Las negociaciones están suspendidas porque los 194 estados miembros no llegan a un acuerdo. Los principales puntos conflictivos se refieren al desequilibrio entre los países occidentales, sometidos a los grupos de presión farmacéuticos, y los países en desarrollo.

Tal como estaba redactado, el tratado proponía garantizar a la OMS el 10 por cien de la producción de medicamentos, vacunas y pruebas relacionadas con una pandemia en forma de donaciones, y el 10 por cien a precios accesibles en beneficio de los países más esquimados. Algunos países productores de pócimas consideran que el umbral es demasiado alto.

También están bloqueados los debates sobre la cuestión del acceso a patógenos con “potencial pandémico” que la industria farmacéutica espera patentar para la fabricación de vacunas.

Las discusiones se reanudaron el 29 de abril en Ginebra, pero ahora se han suspendido, aunque la farmafia presiona para encontrar canales de discusión para completar un tratado en el futuro.

Lo único que les queda es revisar el Reglamento Sanitario Internacional. El 15 de mayo el grupo de trabajo publicó el informe provisional de la 8 reunión en el que señala que las enmiendas al Reglamento se presentarán por separado de los Acuerdos, aunque los dos instrumentos se refieren entre sí. El texto, que supuestamente estaría disponible desde el 10 de mayo, aún no se ha publicado.

Según The Geneva Health Files, que sigue el desarrollo de las negociaciones, los desacuerdos también se refieren a la necesidad de un nuevo mecanismo financiero para ayudar a aplicar el Reglamento Sanitario Internacional y a la redacción relativa a la transferencia de tecnología en el caso de una “emergencia de salud” (1).

El pasaporte sanitario es la piedra angular

En la última versión disponible, las modificaciones del artículo 31, que se refiere a la salud de los viajeros, han provocado la reacción de muchos observadores. En caso necesario, prevé la posibilidad de obligar a los viajeros a someterse a medidas como un examen o prueba médica, la administración de una vacuna u otra medida preventiva, incluido el aislamiento o la cuarentena.

Aunque el proyecto de Acuerdos fracase, es posible que puedan aprobar ciertos puntos. Podría ser el caso del pasaporte sanitario (“certificado sanitario digital”), que es la piedra angular del plan y que podría concentrar todos los datos administrativos, médicos e incluso bancarios en un mismo soporte.

Todo por la pasta

No obstante, lo que más le preocupa a la OMS es la pasta y está negociando duplicar su presupuesto, que pasaría de 4.000 millones a 7.100 millones en un plazo de cuatro años, principalmente arrojándose en brazos de las grandes multinacionales farmacéuticas.

La OMS disfraza el plan con la etiqueta del logro de un “Objetivo de Desarrollo Sostenible en Salud”.

Bill Gates, el jefe “in pectore” y principal donante de la OMS, es el encargado de vender esta moto a sus colegas multimillonarios, o sea, a los llamados “inversores filántropos” que se esfuerzan por paliar la calamitosa situación de la humanidad.

No es generosidad; es una inversión rentable. En una entrevista en Davos, Gates declaró en 2019 que cada dólar invertido en vacunas le devolvía 20 veces la inversión. Según la revista Forbes, la pandemia le reportó 10.000 millones de dólares de beneficios.

Pfizer paga 250 millones de dólares para evitar 10.000 juicios

Pfizer ha pagado 250 millones de dólares para evitar 10.000 juicios en Estados Unidos por los efectos secundarios de uno de sus fármacos, el Zantac, un medicamento prescrito para tratar problemas estomacales que causa cáncer.

Otras empresas afectadas incluyen a los fabricantes GSK y Sanofi, que pagaron 100 millones de dólares por 4.000 pleitos relacionadas con el Zantac. Juntas, estas empresas desembolsaron 45.000 millones de dólares como resultado de las demandas judiciales.

La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) retiró el fármaco del mercado estadounidense en 2020 por el riesgo cancerígeno asociado.

Durante las últimas décadas, Zantac fue uno de los fármacos más vendidos. Contenía ranitidina, que fue retirada del mercado entre 2019 y 2022 por ser cancerígena.

Pfizer dice que hace más de 15 años que no comercializa Zantac y sólo lo hizo durante un período limitado. La multinacional afirma que seguirá defendiéndose de los numerosos pleitos entablados en su contra por los afetados.

El objetivo de la multinacional es cerrar los litigos antes de que los afectados lleguen a los tribunales, donde serían acusados por pacientes con cáncer. Mientras tanto, durante el año pasado, las acciones de la multinacional cayeron un 27 por cien en bolsa, en parte debido a una caída en el mercado de vacunas contra el “covid”.

Otro fabricante que opera en este mercado es AstraZeneca, que recientemente decidió retirar su vacuna Vaxzevria. La empresa anglo-sueca también se enfrenta a decenas de demandas por los daños sufridos por su vacuna contra el “covid”.

Los efectos secundarios, como la trombosis, ahora son admitidos por la propia empresa. Sin embargo, anteriormente, como en el caso de Pfizer para Zantac, la vacuna había sido aprobada para su uso en Europa y fue descrita como “segura”.

(1) https://genevahealthfiles.substack.com/p/wgihr-geneva-may-2024-pandemic-emergency-pheic
(2) https://www.cnbc.com/video/2019/01/23/bill-gates-and-the-return-on-investment-in-vaccinations-davos.html
(3) https://www.forbes.com/sites/jonathanponciano/2020/05/22/billionaires-zuckerberg-bezos/

Superproducción y cierre de los mercados mundiales a las mercancías chinas

El fabricante chino de vehículos eléctricos Zeekr Intelligent Technology ha saltado a lo grande a Wall Street, con una oferta pública de venta de acciones (OPI) en el nivel más alto de su cotización en bolsa, lo que debería permitirle recaudar más de 400 millones de dólares.

Eso supone una valoración de la empresa en unos 5.100 millones de dólares en un contexto de guerra de precios en el mercado de vehículos eléctricos, que está empujando a los capitales a intensificar su expansión fuera del país para aumentar las exportaciones.

La cotización es la mayor de una empresa china en Estados Unidos desde 2021, cuando LianBio cotizó sus acciones en la bolsa de Nueva York.

A causa del bloqueo económico, el número de empresas chinas que cotizan en Wall Street ha tendido a disminuir en los últimos años, desde que el gigante chino de transporte privado Didi Global se vio obligado a retirar sus acciones a petición del gobierno de Pekín.

Las empresas chinas tienen una enorme ventaja sobre la mayoría de los fabricantes europeos y americanos de coches eléctricos e híbridos. Las exportaciones de coches chinos alcanzaron un máximo en abril, mientras que las de la competencia cayeron un 5,8 por cien interanual.

Estados Unidos cuadriplica los aranceles a los vehículos eléctricos chinos

Las presiones de las potencias occidentales contra China crecen a causa de la inundación de los mercados, que a su vez es consecuencia de la superproducción china, que alcanza a todo el mercado mundial.

China ha devorado el mercado mundial y sigue ganando cuotas en América del Sur y Australia, así como en el sudeste asiático, en los países de la ASEAN.

Ante la situación, los países occidentales han reaccionado, tratando de obligar al gobierno de Pekín a restringir por las buenas las exportaciones y, en última instancia, cerrando los mercados con diversos pretextos. Uno de esos pretextos es que China reduce los precios con subvenciones públicas a las exportaciones. Pero
los demás hacen lo mismo: subvencionar los coches eléctricos.

Más que competencia, es una guerra comercial. Para blindar su mercado interno Estados Unidos va a cuadriplicar los aranceles a los vehículos eléctricos chinos. En particular se quieren cebar en las baterías.

Trump impuso aranceles de unos 300.000 millones de dólares a las mercancías procedentes de China y se espera que el aumento afecte también a las materias primas estratégicas y los productos derivados de las nuevas energías “verdes”.

Los aranceles sobre vehículos eléctricos deberían aumentar del 25 al 100 por cien. El mes pasado Biden, al tiempo que negaba la existencia de una guerra comercial, pidió triplicar los aranceles sobre el acero y el aluminio chinos.

La Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, viajó a Pekín para advertir que la superproducción corre el riesgo de provocar una avalancha de mercancías de bajo costo en los mercados mundiales, lo que podría arruinar a una industria estadounidenses en crisis, como muestra el caso de Boeing.

La saturación de mercancías chinas en los mercados mundiales se traduce en un importante superávit comercial manufacturero y un superávit de balanza de pagos de alrededor del 2 por ciento del PIB.

A pesar de ello, los rumores de una devaluación del yuan son cada vez mayores. La devaluación de la divisa china sería a la respuesta de Pekín a la subida de los aranceles.

Al estilo occidental, lo llaman “política monetaria flexible”, es decir, con tipos de interés cercanos a cero y crecimiento de la liquidez.

China está sumida en una perpetua carrera hacia adelante porque sólo el crecimiento económico le salva de la crisis. Este año esperaban un crecimiento económico del 5 por cien pero sólo en los primeros cuatro meses del año ha alcanzado un 5,3 por cien.

Es un país que sólo se puede comparar consigo mismo.

Los experimentos agrícolas promovidos por Gates se han hundido en África

Donde va el dinero de Bill Gates no queda títere con cabeza. Todos asienten como si fura un señor feudal del mundo moderno, sobre todo ciertos “científicos” que viven de sus subvenciones.

Pero Gates no pone sus fondos en cualquier asunto sino en determinadas áreas en las que no todo rueda por el inodoro.

Recientemente, junto con la fundación Novo Nordisk y el Wellcome Trust, ha invertido 300 millones de dólares en tres años, para financiar las seudociencias en sus áreas favoritas de acción: pobreza mundial, cambio climático, enfermedades infecciosas, resistencia de los microbios a los antibióticos…

En torno a este tipo de subvenciones se ha creado una industria a golpe de talonario con repercusiones inmediatadas sobre los titulares de los noticiarios y las pandillas de “científicos” a sueldo que se arrodillan a su paso.

Según John-Arne Rottingen, director de la famacéutica Wellcome Trust, “es fundamental anticiparse”, es decir, hay que buscar problemas donde no los hay. Las soluciones a los problemas que la humanidad se enfrenta actualmente no son políticos ni económicos, sino técnicos y seudocientíficos.

El Tercer Mundo es uno de los laboratorio preferidos para estas pandillas porque nadie se lamenta cuando la población muere o sus medios de subsistencia se eliminan. Afortunadamente los proyectos fracasan porque no son otra cosa que basura incrustada en la cabeza de Gates y sus bandas de académicos.

Su fundación inyectó mucho dinero para el desarrollo de semillas genéticamente modificadas (OGM) en África y ha fracasado. Esperemos que si lo vuelve a intentar sea en Estados Unidos o en Francia. En África su “agrícultura sostenible” es insostenible.

Gates y los monaguillos de su fundación querían fabricar variedades de plantas que pudieran resistir a los insectos y enfermedades, en colaboración con instituciones de investigación locales e internacionales.

Joeva Sean Rock, investigadora en estudios de desarrollo de la Universidad de Cambridge y colaboradora del proyecto mBio, ha criticado la forma en que los sicarios de Gates llevaron a cabo las iniciativas, que “se adaptan más a los intereses de las empresas privadas que a las necesidades reales de los agricultores africanos”.

Los cultivos transgénicos han fracasado en la agricultura africana. Un gran número de proyectos nunca han avanzado más allá de la fase de investigación. Según datos del proyecto mBio, alrededor del 60 por cien de las investigaciones financiadas con fondos públicos no han dado como resultado productos comercializables.

Un ejemplo destacado de este fracaso es la asociación establecida en Burkina Faso, donde el algodón Bt desarrollado por Monsanto, en colaboración con investigadores locales entre 2008 y 2016, acabó siendo abandonado. La calidad inferior de la fibra producida ha hecho que los cultivos sean invendibles, lo que ha dejado a los agricultores endeudados debido a los altos costos de las semillas y las materias primas necesarias para cultivarlos.

Los experimentos agrícolas promovidos por Gates se han hundido. Las opciones tecnológicas preferidas, costosas y mal adaptadas a las realidades agrícolas africanas, han sido cuestionadas por organizaciones como Acción contra el Hambre, que se niegan a apoyar proyectos basados ​​en los transgénicos debido a las deudas que generan a los pequeños agricultores.

El eterno vecino incómodo: Finlandia en el ataque a la URSS de 1941

La historia de la aviación en Finlandia comienza el 6 de marzo de 1918, cuando el conde sueco Eric von Rosen les ofreció su primer aparato. Entonces el país escandinavo inauguraba su independencia tras la revolución en Rusia.

Aquel primer avión estaba decorado con una svástica y los demás aviones finlandeses que vinieron después imitaron el distintivo, que también aparecía en los uniformes de los pilotos, tanto de líneas aéreas como militares. Durante un siglo la svástica siempre ha adornado a los aviones finlandeses.

Entonces el nazismo aún no había despuntado en Alemania y hasta 1920 Hitler no adoptó la esvástica como emblema del partido, que llegó al poder en la década siguiente.

Eric von RosenPero Von Rosen era un precursor, uno de los maestros de Hitler, que luego adoptó el papel de alumno. Junto con su hermano Clarence, fue uno de los cofundadores del “Nationalsocialistiska Blocket”, el partido nazi sueco. Ambos fueron furibundos racistas y partidarios de esterilizar a la fuerza a las “razas inferiores” a través de centros académicos, como el Instituto Sueco de Biología Racial de la Universidad de Uppsala.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, Hermann Göring trabajó como piloto personal del avión de Eric von Rosen. Ambos tenían mucho en común y Göring se casó con la cuñada del conde, Carin von Kantzow, o sea, que acabaron formando una familia.

La familia Von Rosen desempeñó un papel decisivo en la promoción del nazismo en Suecia. Proporcionó acceso a la capa superior de la aristocracia sueca al alto mando alemán durante los decenios veinte y treinta del siglo pasado.

Como director de la sucursal estadounidense del banco sueco Enskilda y de SKF Bearing, el conde Hugo von Rosen, primo de Eric, gestionó el suministro de fondos y rodamientos fabricados en Filadelfia a la Wehrmacht durante toda la Segunda Guerra Mundial.

Los rodamientos de SKF eran esenciales para la maquinaria de guerra nazis. La Luftwaffe no podía volar sin rodamientos y los blindados no podían desplazarse sin ellos. Los cañones, los visores de bombas, los generadores y motores, los sistemas de ventilación, los submarinos, los ferrocarriles, la maquinaria minera y los dispositivos de comunicaciones nazis no podrían funcionar sin rodamientos. Los nazis no habrían podido luchar en la Segunda Guerra Mundial si la SKF de Wallenberg no les hubiera suministrado los rodamientos que necesitaban.

Aunque Suecia aún alardea de su “neutralidad” en la guerra, el gobierno cedió su territorio para que en 1940 los nazis ganaran la Batalla de Narvik, que ocasionó la caída de Noruega. Cuando un año después comenzó la Operación Barbarroja, a Alemania le permitieron utilizar el territorio sueco y las redes ferroviarias y de comunicaciones para invadir la URSS a través de Finlandia. Los nazis transportaron soldados y equipos militares desde Oslo a Haparanda, en el norte de Suecia, en preparación para el ataque a la URSS.

En el frente económico, el 37 por cien de las exportaciones suecas durante la guerra mundial se dirigieron a Alemania, lo que incluía 10 millones de toneladas de mineral de hierro por año, así como la mayor producción de rodamientos, vitales para los equipos militares nazis, que se exportaban a través de los puertos de la Noruega ocupada hacia Alemania.

La alianza de Finlandia con la Alemania nazi

A diferencia de Suecia, Finlandia nunca intentó fingir neutralidad. Durante la guerra, 8.000 soldados finlandeses lucharon junto a los nazis contra la URSS. Muchos sirvieron en las divisiones Panzer SS nazis entre 1941 y 1943. Un informe de 248 páginas publicado por el gobierno finlandés en 2019 documentó que al menos 1.408 voluntarios finlandeses sirvieron en la división Panzer SS y llevaron a cabo atrocidades masivas, incluido el exterminio de soviéticos y otros crímenes de guerra.

Finlandia compartía una frontera de más de 1.300 kilómetros con la URSS, que incluye un área a 40 kilómetros de distancia de lo que entonces era Leningrado y hoy San Petersburgo, un objetivo muy goloso para los nazis.

Los dirigentes soviéticos habían estado observando la preparación de la maquinaria de guerra nazi, que se dirigía hacia ellos desde el momento en que se alcanzó el Acuerdo de Munich de 1938, que vio la destrucción de Checoslovaquia con el beneplácito de las potencias occidentales.

La diplomacia secreta británica garantizó que, desde la anexión de Austria por Hitler hasta la invasión de Polonia en septiembre de 1939, la política de apaciguamiento británica fingió una oposición al nazismo, al tiempo que facilitaba su implacable crecimiento en el corazón de Europa.

Sabiendo que el ataque era inevitable, la URSS firmó el Pacto Molotov-Von Ribbentrop en agosto de 1939 para ganar tiempo mientras intentaba establecer una zona de amortiguamiento con la Alemania nazi.

Durante aquella pequeña ventana, se desarrolló una carrera para consolidar esferas de interés, con la URSS actuando a la defensiva para asegurar su parte más vulnerable antes de que se iniciara el ataque. Mientras tanto, Alemania se apresuró a aumentar la presión con operaciones militares que extendieron el III Reich por toda Europa.

La URSS obtuvo varias victorias diplomáticas estratégicas importantes al firmar pactos de asistencia mutua con Letonia, Lituania y Estonia. Sin embargo, Finlandia, bajo el control del mariscal de campo Carl Gustaf Mannerheim y el primer ministro Risto Ryti, rechazó la oferta de Rusia.

En el abortado Tratado de Seguridad Mutua entre Rusia y Finlandia, Rusia ofreció ceder Carelia del sur en el norte a cambio de que la frontera soviética se moviera hacia el oeste en el istmo de Carelia y permiso para estacionar bases soviéticas en Finlandia. El gobierno pronazi de Ryti y Mannerheim se había estado acercando públicamente a los alemanes durante la década de los treinta y gran parte de la aristocracia finlandesa había elaborado planes delirantes de expansionismo junto con sus homólogos suecos, que creían que una parte importante del noroeste de Rusia, Carelia oriental, contenía un pueblo nórdico “puro” no contaminado por la sangre de razas inferiores, como los eslavos.

La guerra de invierno

El rechazo de Finlandia al acuerdo de cooperación dio lugar a que en noviembre de 1939 la URSS tomara la iniciativa atacando primero, lo que provocó la pérdida de 20.000 soldados finlandeses, el 11 por cien de su territorio, que representaba la tercera parte de su potencial económico. La “guerra de invierno”, que duró cuatro meses, terminó en marzo de 1940 con una Finlandia reducida y humillada por la URSS.

En vísperas del acuerdo para unirse a los nazis, Mannerheim proclamó en voz alta ante sus tropas que en 1918, durante la guerra contra la URSS, “declaré a los carelios finlandeses y vieneses que no envainaría mi espada antes de que Finlandia y Karelia oriental fueran libres”.

Mannerheim fue el primero en ponerse en contacto con Göring para planificar conjuntamente la agresión a la URSS y en septiembre de 1940 firmaron un tratado secreto de tránsito para preparar la Operación Barbarroja.

El 16 de junio de 1941 Mannerheim llamó la población finlandesa a luchar junto al ejército nazi en el inminente ataque. Cuando una semana después comenzó la invasión, había 400.000 soldados finlandeses y alemanes en Finlandia. Los aeródromos finlandeses se pusieron a disposición de los bombarderos nazis.

Al principio vastos territorios soviéticos, desde Murmansk hasta el lago Onega, cayeron bajo el control de las tropas finlandesas. Los soviéticos fueron enviados a campos de trabajos forzados, donde muchos fueron exterminados.

El informe finlandés de 2019 dice: “Las subunidades y hombres de la división SS Wiking que participaron durante la marcha hacia la Unión Soviética y el avance a través de Ucrania y el Cáucaso estuvieron involucrados en numerosas atrocidades […] Los diarios y recuerdos de los voluntarios finlandeses muestran que prácticamente todos los que estaban entre ellos ellos deben haber sido conscientes desde el principio de las atrocidades y masacres”.

A medida que la División Wiking SS finlandesa avanzaba a través del oeste de Ucrania entre julio y agosto de 1941, más de 10.000 civiles murieron en Lviv y Zhytomyr y más de 600.000 más murieron en la región desde el inicio de la Operación Barbarroja hasta marzo de 1942.

El caso de la esvástica en la aviación finlandesa

Hasta hace cuatro años la aviación finlandesa mantuvo la svástica entre sus símbolos. Cuando en plena Guerra Fría los pasajeros veían un avión con la svástica en una pista de aterrizaje, volvían las pesadillas.

A diferencia del resto del mundo, en Finlandia la svástica está socialmente muy bien aceptada. En 2013 una esvástica gigante ondeaba en una bandera colgada en un balcón en el centro de Helsinki. La policía la vio y no reaccionó. “Colgar banderas con esvásticas no es un acto ilegal. Se pueden exhibir en automóviles y balcones. Pero si surge la cuestión de la incitación al odio étnico, la situación será reexaminada”, dijo entonces el comisario de policía.

Finlandia vuelve por sus fueros. Ya no es una país neutral. Ha entrado en la OTAN triunfalmente y en Ucrania participa activamente en la guerra contra Rusia, que es una guerra que ha estallado con el invocado fin de “desnazificar”.

Quizá por eso a Finlandia se le ha ocurrido “desnazificarse” y adaptar su legislación para que no aparezcan simbolos nazis en desfiles o maniobras militares de la OTAN.

Pero, como ya informamos en otra entrada, el gobierno de Helsinki ha cerrado la frontera con Rusia con el pretexto de que ha habido una enorme afluencia de entradas en busca de asilo político. Lo cierto es que nadie ha visto ninguna riada de personas cruzando la frontera rusa.

La nueva ley de emigración finlandesa prevé el internamiento de las personas que quieran entrar en Finlandia en centros de alojamiento… pero sólo si proceden de Rusia. Si entran por las otras fronteras, no hay ningún riesgo.

Además, el gobierno ha redactado un proyecto de ley que establece un procedimiento simplificado para saquear las propiedades… sólo si se trata de rusos. El truco es el siguiente: a causa de las sanciones, los rusos no pueden pagar los impuestos relacionados con sus viviendas en Finlandia. Entonces las deudas se acumulan y es posible el embargo de las propiedades inmobiliarias.

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