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Día: 17 de mayo de 2024 (página 1 de 1)

Detenidos 200 kanakos después de tres noches de levantamientos

La situación política se deteriora en Nueva Caledonia, una colonia francesa en el Pacífico Sur, donde hay cientos de detenidos después de tres noches de levantamientos. Durante una rueda de prensa televisada, el comisionado francés para el territorio de ultramar, Louis Le Franc, afirmó que 200 manifestantes habían sido detenidas.

Le Franc añadió que la Gendarmería se había enfrentado a unos 5.000 manifestantes en la isla, incluidos entre 3.000 y 4.000 en la capital, Noumea.

Por su parte, el ministro del Interior, Gerald Darmanin, ha provocado un grave incidente diplomático al acusar de la agitación al gobierno de Azerbayán. Esta vez Rusia ha quedado fuera de las imputaciones.

El asunto es muy simple: Francia defiende a Armenia frente a Azerbayán, que se toma la revancha. Naturalmente, Azerbayán rechaza las acusaciones francesas.

En las redes sociales se han multiplicado las críticas a la actuación de la Gendarmería francesa, que califican de “criminal” y comparable a las matanzas cometidas en la guerra de liberación de Argelia hace 60 años.

Una de las fotos difundidas mostraba a un manifestante kanako muerto en la calle y rodeado de un charco de sangre. Francia dice que la imagen es falsa y que los bots que la han hecho circular los gestiona el gobierno azerí.

La prensa francesa aprovecha el montaje para decir que las imágenes de la represión de los gendarmes también son falsas. El gobierno de París pone en marcha los aparatos preparados para contrarrestar las “injerencias extranjeras”, para lo cual cuentan con los inquisidores y los cazadores de bulos.

Entre ellos destaca especialmente Viginum, que son las siglas de uno de esos oscuros departamentos del ejército francés que lucha contra las “injerencias digitales extranjeras” (*). Prepararon el tinglado para defender los Juegos Olímpicos de París de ciberataques procedentes de Rusia y se han tropezado con el gobierno de Azerbayán y los kanakos.

A partir de ahí los colonialistas pasan al contraataque y se llenan la boca de agravios. Dicen que el primer ciberataque de Azerbayán contra los Juegos Olímpicos de París coincide con la entrega de equipo militar por parte de Francia a Armenia. Luego se lamentan de que en febrero, durante la visita de una delegación de ministros franceses a Nueva Caledonia, los kanakos enarbolaron banderas azeríes en las manifestaciones.

Incluso sacan a relucir un “acuerdo de cooperación” firmado en abril entre un cargo electo kanako y el gobierno de Bakú.

La reforma del censo electoral margina a los kanakos

El origen del levantamiento anticolonial de esta semana es una reforma del censo electoral que margina a los kanakos con la apariencia de ampliar los derechos de la población de origen europeo destinada en las islas de manera provisional, que va a poder votar en las elecciones locales.

El problema de los kanakos es el de cualquier colonia, que ha visto crecer la población emigrante a costa de la autóctona, hasta el punto de que nunca van a poder vencer en niguna contienda electoral. Se han quedado en minoría porque la población procedente de la metrópoli no es considerada como emigrante, sino como originaria, aunque sólo se encuentre en las islas provisionalmente, como es el caso de los funcionarios y militares franceses.

El término “kanako”, que significa “humanidad” en hawaiano, designa a las poblaciones autóctonas y fue utilizado de manera peyorativa por los colonizadores en el siglo XIX, hasta que los autçoctonos se apropiaron de ella un siglo después para reivindicar la independencia de su país.

Según el censo de 2019, se identifican como kanakos 111.856 personas, lo que constituye un poco más del 40 por cien de los 271.000 habitantes de las islas.

Los kanakos llaman despectivamente “caldoches” a los descendientes de los colonos franceses nacidos en Nueva Caledonia.

También son habituales los términos “metro” o “zoreill” para referirse, de manera peyorativa, a los residentes metropolitanos temporales, que no son bien vistos ni por kanakos ni caldoches. Pertenecen sobre todo a la administración pública y el ejército.

En 2019 formaban parte de este colectivo 65.488 personas, lo que representa el 24 por cien de la población, mientras que el 11 por cien se consideran mixtos.

Por lo tanto, son la segunda comunidad más grande de Nueva Caledonia. La que en cualquier votación puede inclinar la balanza a favor del colonialismo, porque ellos son quienes lo gestionan.

La manipulación del censo electoral de Nueva Caledonia no es, pues, más que un intento de la metrópoli de preservar el estatuto colonial del archipiélago

(*) https://www.sgdsn.gouv.fr/notre-organisation/composantes/service-de-vigilance-et-protection-contre-les-ingerences-numeriques

La Unión Europea estrecha la censura sobre los medios ‘ligados al Kremlin’

A Bruselas no le basta la censura que arrastran los europeos desde hace más de dos años. Ni siquiera la reconocen como tal, ya que incluyen la censura dentro de las “sanciones económicas” contra Rusia, es decir, que consideran la información como cualquier otro mercado y a los espectadores como si fueran consumidores de mermelada.

Esta vez la Inquisición alcanza a cuatro nuevos medios de comunicación, entre ellos tres rusos, acusándolos de ser “redes de propaganda ligadas al Kremlin”, según los términos utilizados por la vicepresidenta de la Comisión Europea encargada de Valores y Transparencia, la checa Vera Jourova. Los objetivos son Voice of Europe, RIA Novosti, Izvestia y Rossiskaia Gazeta.

Hay que tomar nota de que quien se encarga de la censura en Bruselas presume de “valores” y de “transparencia”. Nada más y nada menos…

El acuerdo lo ha aprobado el Comité de Representantes Permanentes, que se encarga de preparar los trabajos del Consejo de la Unión Europea. Si este último lo asume, los cuatro medios de comunicación censurados no podrán transmitir a partir del 25 de junio.

RIA Novosti forma parte del grupo mediático Rossia Segodnia. Es una de las tres principales agencias de noticias rusas, junto con Tass e Interfax. En cuanto a Rossiiskaia Gazeta, fue fundada por el gobierno ruso y publica leyes y textos reglamentarios, como el Boletín Oficial del Estado en España, además de informaciones generales y políticas. El diario Izvestia es hoy propiedad del National Media Group, una empresa privada del multimillonario Alexei Mordashov.

El otro medio que va a entrar en la lista negra, Voz de Europa, es un portal de información multilingüe con sede en la República Checa. En Praga le acusan de estar vinculado a una campaña de influencia rusa contra la “integridad, la soberanía y la libertad” de Ucrania.

Las futuras sanciones también pretenden prohibir a los medios de comunicación, a las ONG y a los partidos políticos aceptar cualquier financiación rusa, afirmó Jourova. Como es una medida equivalente a la que ha aprobado el Parlamento de Georgia, esperemos que en Bruselas los europeos se manifiesten como han hecho en Tbilisi.

La diplomacia es simétrica. Donde las dan las toman. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajarova, ha advertido que Rusia responderá “inmediata y muy dolorosamente” a cualquier medida coercitiva dirigida contra los medios y periodistas rusos dentro de la Unión Europea.

“Quiero recordar a todos estos exaltados de Bruselas que hay decenas de periodistas de países de la Unión Europea que viven muy bien y cómodamente en Rusia”, dijo. “Sentirán nuestra respuesta”, añadió.

La Inquisición se ha apoderado de Europa, como en los peores tiempos medievales. A finales de febrero de 2022, tras el inicio de la Guerra de Ucrania, la Comisión Europea censuró los medios públicos RT y Sputnik “y sus filiales” dentro de la Unión Europea, con el fin de “prohibir su desinformación tóxica y dañina”.

Unos días más tarde, el Consejo de la Unión Europea concretó esta suspensión, acusando a RT y Sputnik de realizar propaganda para el gobierno ruso. Como no lo consideraron suficiente, congelaron sus cuentas bancarias, dentro del noveno paquete de sanciones contra la empresa matriz de RT, Ano TV Novosti.

Rusia y Reino Unido: las cosas siempre pueden ir a peor

El 2 de mayo el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Cameron, viajó a Kiev y no se mordió la lengua. Dijo que su gobierno apoyaba los ataques que las fuerzas ucranianas podrían llevar a cabo en suelo ruso utilizando armas británicas: “Ucrania tiene todo el derecho a tomar represalias contra Rusia. Ucrania tiene ese derecho”, declaró, respondiendo a la pregunta de un periodista para que aclarara a qué se refería cuando hablaba de los ataques “dentro de Rusia”.

Hasta entonces los diplomáticos occidentales siempre habían criticado, de puertas afuera, ese tipo de ataques que nada aportan a la victoria de Ucrania en la guerra y, sin embargo, pueden provocar una escalada.

Pero desde el primer minuto Rusia ha mantenido las riendas de la guerra en sus propios manos y, hasta ahora, no se ha dejado llevar por la retórica de sus adversarios ni tampoco por sus provocaciones, sobre todo cuando proceden de los bocazas y charlatanes que proliferan a las cancillerías occidentales.

Cuatro días después de las declaraciones de Cameron, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso citó al embajador británico en Moscú, Nigel Casey, para advertirle verbal y por escrito contra ese tipo de provocaciones, a la manera diplomática tradicional.

Naturalmente, el contenido de la reunión no se conoce, pero es muy fácil adivinarlo: la respuesta a los ataques ucranianos con armas británicas en territorio ruso podría tener como objetivo “cualquier instalación y equipo militar británico en territorio ucraniano y más allá”.

Como es evidente, las palabras clave eran “más allá”.

Pero puestos a responder con la misma moneda, el ejército ruso anunció al mismo tiempo que, por orden de Putin, iba a llevar a cabo pruebas nucleares tácticas, tras las “declaraciones provocativas y amenazas de ciertos dirigentes occidentales contra Rusia”.

Los medios de intoxicación occidentales actuaron como tienen por costumbre, fuera de contexto, diciendo que Putin amenzaba con el empleo de armas nucleares.

Por su parte, el gobierno de Londres sigue en su línea de toda la vida, fiel a sus costumbres y tradiciones, y desliza la existencia de una “pista rusa” en un incendio en unos almacenes comerciales en las afueras de Londres, algo que es tan viejo como el incendio del Reichstag por parte de los comunistas en el Berlín de 1933.

No hay mucha imaginación en la intoxicación mediática de siempre, donde políticos y periodistas van de la mano para envenenar a la población y mantener la cuerda bien tensa.

Al mismo tiempo, el ministro de Interior británico, James Cleverly, anuncia la expulsión del agregado militar de la embajada rusa en Londres, y Cameron, por su parte, sigue en su línea: anuncia que su gobierno estaba considerando eliminar el estatus diplomático de algunas instalaciones de propiedad rusa en Reino Unido e introducir restricciones a los ciudadanos rusos que reciban visados diplomáticos.

También denunció “actividades maliciosas” y espionaje por parte de Rusia.

En Moscú vuelven a responder con la misma moneda. Unos días después citan en la plaza Smolenskaya a un representante de la misión diplomática británica y no sabemos lo que hablan, pero es fácil adivinarlo: el agregado de defensa de la embajada británica en Moscú, Adrian Coghill, es declarado persona non grata y tiene que abandonar el territorio de Rusia en el plazo de una semana.

Por parte rusa, las notas oficiales añaden que la reacción a las medidas hostiles anunciadas por Londres a principios de mayo no se detendrán ahí.

Es evidente. Seguirán tensando la cuerda y provocando cuanto puedan.

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