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Día: 26 de marzo de 2024 (página 1 de 1)

La extradición de Assange queda en suspenso hasta que Estados Unidos ofrezca garantías

Esta tarde el Tribunal Superior de Londres ha dictaminado que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, no puede ser extraditado inmediatamente a Estados Unidos porque previamente el gobierno debe ofrecer garantías sobre su tratamiento, incluidos sus derechos de la Primera Enmienda y su protección contra la pena de muerte.

La decisión era muy esperada porque el tribunal debía decidir si Assange había agotado sus recursos ante los tribunales británicos. En cambio, en un fallo matizado, dos jueces determinaron que la claridad sobre su suerte vuelve a quedar en suspenso.

Los dos jueces del Tribunal Superior dijeron que el tribunal “concederá permiso para apelar” por motivos limitados, “a menos que el gobierno de Estados Unidos de América proporcione garantías satisfactorias”.

El tribunal ha dado a Estados Unidos tres semanas “para dar garantías satisfactorias” de que a Assange “se le permite confiar en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege la libertad de expresión, que no sufre prejuicios en el juicio (incluida la sentencia, en razón de su nacionalidad, que se le conceden las mismas protecciones de la Primera Enmienda que a un ciudadano estadounidense y que no se le impone la pena de muerte”.

Si esas garantías no se ofrecen antes del 16 de abril, le conceden a Assange una audiencia de apelación completa. Si Estados Unidos proporciona las garantías solicitadas, habrá una nueva audiencia el 20 de mayo para decidir si “son satisfactorias y tomar una decisión final sobre la autorización para apelar”.

Si bien Estados Unidos ya ha brindado algunas garantías sobre el trato que se daría a Assange en caso de ser extraditado, los jueces del Tribunal Superior pidieron garantías adicionales.

El Consejo de Seguridad de la ONU exige un alto el fuego inmediato en Gaza

Ayer el Consejo de Seguridad de la ONU exigió un alto el fuego inmediato en Gaza. Catorce países votaron a favor de la resolución, presentada por diez miembros electos del Consejo, mientras que Estados Unidos se abstuvo.

La resolución pide un “alto el fuego inmediato durante el mes de Ramadán, respetado por todas las partes y que conduzca a un alto el fuego duradero”.

También exige “la liberación inmediata e incondicional de todos los prisioneros, así como la garantía de acceso humanitario para satisfacer sus necesidades médicas y otras necesidades humanitarias”.

La ONU y algunos países miembros han reaccionado a la afirmación de Estados Unidos de que la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU es no vinculante.

“Estamos encantados de que el Consejo haya adoptado la tan esperada resolución que exige un alto el fuego inmediato en Gaza y la liberación de los prisioneros”, dijo Pedro Comissario, representante de Mozambique ante la ONU, en nombre del grupo de los 10 miembros electos.

La resolución fue presentada al Consejo por el grupo de los 10, que incluye a Argelia, Ecuador, Guyana, Japón, Malta, Mozambique, Corea del sur, Sierra Leona, Eslovenia y Suiza.

Comissario, que instó a la entrega inmediata e ininterrumpida de ayuda humanitaria a Gaza, dijo: “Los 10 esperan que la resolución adoptada hoy sea implementada de buena fe por todas las partes y que contribuya a aliviar el sufrimiento del pueblo de Gaza”.

También expresó su esperanza de que la resolución “abriera el camino a perspectivas más positivas para una paz duradera en Oriente Medio”.

Cuando le preguntaron sobre las afirmaciones de Estados Unidos de que la resolución era “no vinculante”, dijo que “todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas son vinculantes y ejecutables”.

Hamas expresó su “voluntad de iniciar un proceso de intercambio” de prisioneros por rehenes “inmediatamente” así como “de lograr un alto el fuego permanente que conduzca a la retirada de todas las fuerzas israelíes” del enclave.

Por su parte, Israel -a través de su ministro de Defensa, Yoav Gallant- afirmó que no tenía “el derecho moral a detener la guerra mientras haya rehenes en Gaza”, y canceló la visita de una delegación a Washington como reacción a la abstención estadounidese en la votación.

Qatar, mediador en las conversaciones entre Hamas e Israel, acogió con satisfacción la votación de la ONU y pidió a ambas partes que participen “positivamente en las negociaciones en curso”.

Egipto, por su parte, acogió con satisfacción un “primer paso importante y necesario para detener el derramamiento de sangre”, al tiempo que señaló el desequilibrio de la resolución debido a su “duración limitada y las obligaciones que implica”.

Un día histórico para los palestinos

Hablando en nombre del bloque árabe, el representante palestino ante la ONU, Riyad Mansour, calificó la resolución como un “día histórico” y dijo que era un “paso importante” hacia el fin de la agresión contra los palestinos.

“Creo que el alto el fuego allanará el camino para la implementación de este segundo objetivo”, el fin de la agresión contra los palestinos, subrayó Mansur.

Criticando la posición de Estados Unidos, que argumentó que la resolución no era vinculante, Mansour dijo: “Vamos ante el Consejo de Seguridad. Nos están diciendo que no es vinculante. No estamos de acuerdo. Las resoluciones del Consejo de Seguridad son vinculantes”.

“Y si Israel no lo implementa, es deber del Consejo de Seguridad recurrir al Capítulo VII para tomar medidas punitivas que le obliguen a cumplir la resolución del Consejo de Seguridad”, añadió.

Durante su rueda de prensa diaria el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, explicó que “todas las resoluciones del Consejo de Seguridad son parte integrante del derecho internacional. Son tan vinculantes como el derecho internacional”.

Después de la adopción de la resolución, Estados Unidos afirmó que no era vinculante debido al uso del lenguaje “se solicita un alto el fuego” en lugar de “decide la necesidad de un alto el fuego”.

Sin embargo, según el artículo 25 de la Carta de la ONU, no es necesario recurrir a lo dispuesto en el Capítulo VII para que las resoluciones sean vinculantes.

7.000 soldados patrullan las calles de Francia

Francia ha desplegado 4.000 soldados adicionales en lugares estratégicos, como estaciones de tren o aeropuertos. Con el pretexto del atentado ocurrido en Moscú, el gobierno ha impuesto el estado de máxima alerta.

Era algo que estaba previsto para los Juegos Olímpicos de París de este año, pero los planes se han acelerado. El estado de máxima alerta es nivel más alto dentro del Plan Vigipirate.

De esa manera a los 3.000 soldados que ya están en las calles con la Operación Sentinel, se suman otros 4.000 más, según el anuncio que hizo el lunes el Primer Ministro Gabriel Attal.

Para imponer un estado de vigilancia y control máximos, el gobierno sigue la corriente de atribuir el atentado de Moscú al Califato Islámico. No es la OTAN, ni Estados Unidos, ni Reino Unido. Europa no puede aparecer como victimario, sino como víctima de este tipo de crímenes terroristas.

Durante un viaje a Guyana, Macron afirmó que el Califato Islámico ya ha intentado perpetrar dos atentados en Francia en los últimos meses, uno el 10 de enero y el otro el 5 de marzo. Por su parte, el Ministerio del Interior reforzó la ola intoxicadora afirmando que el primero tenía como objetivo “objetivos judíos” y el segundo edificios religiosos cristianos.

Blanco y en botella: han sido musulmanes; estamos en una guerra de religión, tanto en Gaza como en Ucrania, como en… Moscú.

El Plan Vigipirate se aprobó oficialmente en Francia en 1995 y su propósito confesado es “desarrollar una cultura de la vigilancia y la seguridad en toda la sociedad” (*). Se complementa con la Operación Centinela, que autoriza al ejército a patrullar las calles, como si se tratara de una ley marcial.

¿Alguien pronosticó que la guerra era inminente? Se equivocó: esto es la guerra que tanto estaban esperando.

(*) https: //www.gouvernement.fr/risques/le-plan-vigipirate

El terrorismo dentro de Rusia es la respuesta de la OTAN a la derrota en Ucrania

El ataque terrorista de Moscú es la bala en la recámara del imperialismo. Como ya ocurrió durante la Guerra del Cáucaso, a medida que Ucrania se hunde, tratan de abrir un segundo frente en el interior de la propia Rusia, un país al que no van a dejar ni un minuto de resuello.

Así lo demuestra la desvergonzada campaña de intoxicación de los países occidentales que, cuando creíamos haberlo visto todo, nos sorprenden con bajezas aún más sucias, centradas en la negación de la participación de Estados Unidos y Ucrania en el atentado.

Tiran la piedra y esconden la mano. Hablan de enviar más tropas y más armas a Ucrania, pero cuando sus apéndices las utilizan esconden la mano, como ya hicieron en la voladura del gasoducto Nord Stream. En el atentado no han participado Estados Unidos, ni Reino Unidos, ni Ucrania porque lo ha reivindicado el Califato Islámico. No hay nada más que decir.

Los medios no esconden su alegría. El Times escribe que el ataque fue “un golpe al aura del señor Putin como dirigente para quien la seguridad nacional es primordial”. Hoy en día, supone el Times, los rusos “podrían preguntarse si Putin, con su invasión y conflicto con Occidente, realmente se preocupa por los intereses de seguridad del país, o si lamentablemente los está abandonando, como dicen muchos de sus oponentes”.

El Washington Post publica un artículo titulado “El ataque terrorista en Rusia revela la vulnerabilidad del régimen de Putin”. El atentado “haya destrozado los esfuerzos de Putin por presentar a Rusia como fuerte, unida y resistente” y cita a un “empresario moscovita” que critica la “falta de responsabilidad en materia de seguridad en los grandes eventos públicos” en Rusia.

Pero si hubieran impuesto medidas de seguridad, entonces Rusia sería una dictadura donde la policía está omnipresente. El Financial Times abunda en lo mismo: las acusaciones rusas sobre la responsabilidad de Ucrania sirven para “distraer la atención de los fallos del sistema de seguridad de Moscú, que se han ampliado desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Putin hace dos años”.

Ahora parece que el Califato Islámico es algo distinto del imperialismo. Sin embargo, en 2021 el Wall Street Journal informó que agentes de inteligencia entrenados por Estados Unidos y tropas de contrainsurgencia de élite se habían unido a él en Afganistán. Tayikistán, de donde son los terroristas, ha estado involucrado durante mucho tiempo en conflictos armados en Afganistán, que se remontan a la década de los ochenta, cuando Estados Unidos entrenó y financió a fundamentalistas islamistas en su guerra contra la Unión Soviética.

La advertencia del 7 de marzo emitida por la embajada de Estados Unidos en Moscú sobre la inminencia de un ataque terrorista en Rusia sólo se puede interpretar como el intento de tener una coartada para consumo de los medios de intoxicación.

También es casi obvia la implicación de los servicios de inteligencia ucranianos, que coordinan estrechamente sus operaciones diarias con la OTAN, Estados Unidos y Reino Unido.

En una entrada de 2022 ya denunciamos que Estados Unidos había llevado a sus yihadistas a combatir en Ucrania, lo que el Times confirmó en enero del año pasado. La OTAN había reclutado elementos de todos los países de la antigua Unión Soviética, incluidos el Cáucaso norte de Rusia y Asia Central. “La mayoría de ellos alberga ambiciones políticas a largo plazo: regresar a casa y derrocar a los gobiernos ruso y bielorruso […] Los propios voluntarios afirman que actúan con pleno conocimiento de causa y bajo órdenes del ejército y de los servicios de inteligencia ucranianos. Muchas de sus operaciones son encubiertas, incluidas peligrosas misiones de reconocimiento o sabotaje detrás de las líneas rusas”.

Apenas unos días antes del ataque terrorista de Moscú, el Times elogió a los neonazis rusos, que “fueron apoyados abiertamente por la inteligencia militar ucraniana” por su incursión en el país durante las elecciones presidenciales, llamándolos “rusos rebeldes”. Sus “audaces ataques”, escribe el Times, ayudan a “socavar el sentido de estabilidad de Rusia y desviar los recursos militares del país lejos de Ucrania”.

El segundo frente de guerra tiene varios objetivos. Primero, alentar la oposición al Kremlin dentro de la oligarquía y el aparato del Estado. Segundo, provocar una respuesta militar del Kremlin que podría servir de pretexto para una mayor escalada de la guerra por parte de la OTAN. Tercero, fomentar las tensiones nacionales y religiosas en Rusia que desestabilizarían al gobierno y facilitarían el desmembramiento del país.

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