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Día: 6 de marzo de 2024 (página 1 de 1)

Hezbollah captura en Beirut a un espía español que portaba pasaporte diplomático

La semana pasada el servicio de seguridad de Hezbollah capturó a un ciudadano español en el barrio de Al Kafaat, en los suburbios del sur de Beirut. Estaba filmando con su teléfono en la calle y afirmó que se había perdido y que necesitaba enviar su ubicación a unos amigos para que fueran a recogerlo.

Sin embargo, durante el interrogatorio, se descubrió que su teléfono contenía un programa avanzado que impedía el acceso a los datos almacenados. Acto seguido, altos funcionarios de la embajada española intervinieron para obtener su liberación. Más tarde se descubrió que el hombre tenía pasaporte diplomático.

Hezbollah también detuvo a seis ciudadanos holandeses en el mismo barrio de Beirut. Estaban en posesión de armas de fuego, municiones y equipo militar.

Hezbollah entregó a los terroristas a la Dirección de Inteligencia libanesa, donde fueron interrogados y detenidos hasta el viernes.

Los terroristas fingían ser miembros del ejército holandés que simulaban un intento de evacuación. El contacto con ellos se perdió después de que entraron en los suburbios del sur y fueron detenidos por miembros de la seguridad de Hezbollah.

En la simulación fallida participaron dos funcionarios de la embajada holandesa que residen en la periferia del sur de Beirut.

Sin embargo, según el periídico libanés Al Mahatta, los funcionarios de la embajada no eran en realidad ciudadanos holandeses y que “el embajador holandés en el Líbano llegó rápidamente al Ministerio para presionar por su liberación, con el pretexto de que no habían cometido algún delito. Esto es obviamente falso, ya que es una grave violación de la ley y una importante amenaza a la seguridad”.

Lo que resulta aún más sospechoso es que el comando afirmó haber llevado a cabo la operación sin consultar a su propia embajada. También se descubrió que habían lanzado su operación desde Kaslik, una ciudad costera al norte de Beirut, “en lugar de desde la embajada o un lugar afiliado a la embajada”.

Las detenciones del ciudadano español y los holandeses forman parte de un programa implementado por la seguridad de Hezbollah en respuesta a los esfuerzos de la inteligencia israelí y otros servicios extranjeros de espionaje para recopilar la información necesaria para el asesinato de dirigentes de Hezbollah.

En diciembre Israel asesinó a Saleh Al Arouri, un destacado dirigente de Hamas, en un ataque aéreo en el suburbio de Dahiya, al sur de Beirut, y en enero a Alí Hussein Burji, un alto comandante de Hezbollah, en el sur de Líbano.

Desde el inicio de la guerra el 8 de octubre, las embajadas de varios países occidentales, incluidos Gran Bretaña y Canadá, han traído fuerzas especiales, municiones y equipos avanzados con el pretexto de evacuar a sus diplomáticos y a sus nacionales si la situación se deteriora.

En noviembre Al Ajbar informó de que misteriosos vuelos de carga militares extranjeros, que potencialmente transportaban equipos para su uso contra Hezbollah, estaban aterrizando en los aeropuertos de Beirut y Hamat.

Entre el 14 y el 20 de noviembre, nueve aviones de diferentes países de la OTAN fueron registrados aterrizando en los aeropuertos de Beirut y Hamat, incluidos varios procedentes de Tel Aviv.

—https://thecradle.co/articles/hezbollah-detains-dutch-armed-group-in-beirut-suburb

El tránsito del gas ruso por Ucrania es un negocio de muy alto riesgo

Rusia habría podido enviar gas a Europa por tres vías. Por el norte el gasoducto fue destruido. Por el sur la tubería se acaba en Turquía. Sólo queda la tercera vía: Ucrania, aunque a finales de este año expira el contrato firmado en 2019 con Rusia. El gobierno ucraniano no está dispuesto a prorrogarlo ni a firmar uno nuevo.

Sin embargo, no quieren perder los derechos de tránsito por completo y el primer ministro, Denys Chmyhal, está dispuesto a mantener el grifo abierto si así lo solicitan los países europeos. Pero pone algunas condiciones.

“Si los países europeos actúan como un consorcio o si uno de los socios europeos se convierte en transportista de su propio gas, entonces estamos preparados para ofrecer ese servicio, como lo hemos hecho hasta ahora”, dice Chmyhal. “La iniciativa corresponde a la Unión Europea”, añade. Los ucranianos no tienen intención de negociar con Moscú, pero están dispuestos a hacerlo con los europeos.

El tránsito de gas ruso hacia Europa occidental puede continuar incluso sin necesidad de firmar un nuevo contrato a largo plazo, mediante subastas. La Unión Europea forma sus reservas de gas por días, meses, trimestres o incluso un año. Ucrania ya ha convocado antes subastas de este tipo, en las que participó Gazprom, cuando era necesario suministrar a los europeos volúmenes de gas superiores a los contratos. Para continuar con las entregas cuando acabe el año basta, pues, con organizar subastas.

Los ucranianos quieren revalorizar su papel a los ojos de Bruselas… jugando con el gas ruso. La creación de un consorcio significa que Ucrania no quiere negociar con los países europeos uno por uno, sino con un consorcio de países europeos, para que la Unión Europea se presente como un comprador único y dirija las negociaciones con Rusia.

Pero lo más importante es lo siquiente: Kiev pretende que los europeos -y no Gazprom- actúen como garantes del tránsito de gas para que no ocurra como con el gasoducto Nord Stream. Los riesgos no los asumirían ni los ucranianos ni los rusos. En consecuencia, tampoco ellos pagarían el precio, que pesaría sobre las espaldas de las empresas europeas.

A pesar de que circule por el territorio ucraniano, el gas no deja de ser ruso, hasta que llega al centro gasístico de Baumgarten, en la frontera con Austria, momento en el gas ruso pasa a ser propiedad de los compradores europeos. Para que un país europeo actúe como transportista de gas ruso en lugar de Gazprom, es necesario trasladar el punto de recepción a la frontera ruso-ucraniana. Entonces Gazprom sólo suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania, donde podría pasar a ser propiedad de un operador europeo.

Rusia dejaría de ser responsable del suministro de gas al territorio ucraniano y la responsabilidad pasaría a los europeos y ucranianos. Por lo tanto, Gazprom ya no pagará a Ucrania por el tránsito del gas; lo tendrán que hacer los europeos. Es lo que Ucrania ha venido pidiendo desde 2019, pero ni Rusia ni Europa lo aceptaron entonces, por lo que se firmó el contrato actual a largo plazo de 5 años.

A Rusia aquello no le interesó porque habría tenido que modificar contratos a largo plazo con empresas europeas. Sin embargo, la razón principal fue que los europeos no querían asumir los riesgos del tránsito. El atentado contra el Nord Stream les ha dado la razón.

A partir de este año a Rusia le resulta indiferente quién compre el gas ruso en Europa. Si Europa está dispuesta a asumir riesgos adicionales asociados con el tránsito ucraniano, entonces Gazprom suministrará el gas hasta la frontera con Ucrania. Pero es poco probable que los europeos acepten tales condiciones, ya que no quieren asumir el riesgo de una nueva voladura.

En pocas palabras: las empresas europeas no quieren asumir un riesgo que durante más de 50 años ha asumido Rusia. Es una patata caliente, sobre todo a la vista del incremento de las tensiones internacionales. Que Rusia asuma la responsabilidad del transporte del gas es una invitación a nuevos atentados contra los gasoductos.

Ucrania lo vuelve a tener muy complicado porque no puede chantajear como antes, cuando por sus tuberías pasaban 40.000 millones de metros cúbicos. Ahora sólo pasan 14.000 millones. Tampoco puede negarse a convocar subastas. La única posibilidad es imponer una sanción directa contra Gazprom para impedir que acuda a las subastas.

Los europeos están dispuestos a comprar el gas ruso que circula por Ucrania hasta 2027, según ha reconocido la comisaria europea de Energía, Kadri Simson. No existe ninguna prohibición para el transporte de gas ruso por Ucrania.

Los países de la OTAN dan muestras de descomposición interna

La publicación de las conversaciones entre los dirigentes de la Fuerza Aérea alemana sobre un ataque contra el puente de Crimea pone en duda la continuación de los suministros militares a Ucrania, escribe el Financial Times (1). “Moscú ha logrado crear un dilema político perfecto en Alemania”, dice Christian Melling, analista de defensa del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.

Ha sido otro golpe maestro. El objetivo de la filtración era garantizar que Scholz no cambie de opinión sobre el suministro de misiles Taurus de largo alcance a Ucrania, y así ha ocurrido. Scholz ha insistido: no enviarán los misiles.

Pero la posición de Scholz al frente de un gobierno tripartito se tambalea y el prestigio internacional de Putin se acrecienta. Su “operación magistral” deja a Scholz “en un callejón sin salida”, escribe Matthew Karnitschnig, columnista de Politico (2).

A los periodistas occidentales se les ha quitado la sonrisa de la boca y rinden pleitesía al Kremlin. “Después de tantos años al frente de Rusia, Putin sigue siendo en el fondo un oficial de inteligencia. No tiene mayor alegría que burlar a los adversarios de Rusia”, escribe.

“Nada de lo que se dice en la grabación es manipulación. Por eso [Putin] tiene tanto poder: no es desinformación, sino simplemente información filtrada”, concluye Karnitschnig.

Este cambio de tono es consecuencia de la victoria de Rusia en la guerra, que ya nadie discute, como nadie discute tampoco que el bando derrotado no es otro que la OTAN y por eso la semana pasada no hubo ni un momento de respiro.

Las potencias occidentales dan síntomas de impaciencia y desesperación. La racha empezó cuando Macron se bajó los pantalones y quiso hacer abiertamente lo que hasta ahora había permanecido bajo la mesa: enviar tropas a Ucrania para vengar la humillación que ha padecido en sus colonias africanas.

La derrota ha enfrentado a unos países contra otros, poniendo de relieve que la OTAN no es un bloque tan sólido como muchos creían. La unanimidad sólo se ve en los desfiles triunfales, no en los momentos sombríos de derrota. Ahora la Alianza militar más bien parece una jaula de grillos.

Hay quien dice que las conversaciones entre los dirigentes de la Fuerza Aérea alemana no fueron captadas y filtradas por el espionaje ruso sino por algún país de la OTAN disconforme con la prolongación de la Guerra de Ucrania. Incluso dicen que ha sido obra del propio servicio secreto alemán, opuesto al envío de más suministros militares al gobierno de Kiev.

También hay quien cree que la filtración es obra de los británicos y que eso explica la airada reacción de Scholz al denunciar en público la intervención de Londres en la guerra. Los soldados británicos y franceses ayudaron directamente al ejército ucraniano a disparar misiles de largo alcance contra objetivos en el interior de Rusia.

Tampoco es ninguna novedad. El almirante Tony Radakin, del Estado Mayor británico, no se esconde y se jacta de ayudar al ejército ucraniano a destruir los buques de la Flota rusa del Mar Negro.

La intervención de la OTAN en Ucrania empieza, pues, a tener nombres y apellidos y ya nadie puede decir que se trata -otra vez- de Estados Unidos. La Casa Blanca ha dejado a los europeos a cargo de Ucrania. Los primeros espadas de la agresión a Rusia están en Londres, París y Berlín.

Los amantes de los formalismos deben reconocer que la riada de declaraciones de los máximos dirigentes europeos de la semana pasada no son otra cosa que una declaración de guerra contra Rusia, que está en su derecho de tomar represalias, si así lo estima.

(1) https://www.ft.com/content/b2eaa2c3-3def-4ce8-b09e-4a463d3311ce
(2) https://www.politico.eu/article/vladimir-putin-olaf-scholz-russia-germany-taurus-missile-ukraine-war/

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