La web más censurada en internet

Mes: febrero 2024 (página 2 de 11)

La victoria en Ucrania coloca a Rusia como interlocutor principal en Asia central

La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania ha aumentado su credibilidad como proveedor de seguridad para Asia central. A los países de la región no se les escapa que, por sí sola, Rusia ha humillado a la OTAN.

Es un momento decisivo, al que se debe sumar el compromiso diplomático que Rusia mantiene con los talibanes.

Ya hemos expuesto que Moscú ha quitado sus ojos de occidente y busca buenas relaciones con otros vecinos que no son los europeos. Además, uno de los mantras de la propaganda occidental ha desaparecido: el de que la influencia de Rusia en Asia central está en declive y que los estados de Asia central están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia de una manera no vista desde el colapso de la URSS en 1991, como dice el Financial Times.

El año pasado la región creció a una tasa del 4,8 por cien y los gobiernos saben que Rusia contribuyó a ello. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6 por cien el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Pero el gran bocado llegó con la Guerra de Ucrania y las sanciones económicas, que provocaron la salida de empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los estados regionales. Al mismo tiempo, las sanciones impulsaron a las empresas rusas a trasladar sus negocios a la región.

Los estados regionales adoptaron una postura oficial de neutralidad en la guerra, pero los empresarios de Asia central han permitido a Rusia sortear las sanciones y se han lucrado abasteciendo de bienes y tecnología occidentales al mercado ruso. El 9 de mayo del año pasado se produjo en Moscú un acontecimiento ilustrador: todos los presidentes de Asia central se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja por el Día de la Victoria. Fue un gesto masivo de apoyo.

A lo largo del año pasado los diplomáticos de las potencias occidente viajaron a Asia central para que los gobiernos locales sostuvieran las sanciones contra Rusia. Biden y Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato C5+1 en Washington y Berlín respectivamente. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente Macron, estuvieron presionando en la región.

Fracasaron estrepitosamente. Los países de Asia central no son como los bálticos, o Polonia, o Alemania. No padecen el síndrome del Hermano Mayor. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que el gobierno de Astana “no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa”. Las declaraciones conjuntas emitidas después de las dos cumbres ni siquiera mencionaron a Ucrania.

El miércoles se celebró en Kazán una cumbre de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán con Rusia. El presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, le deseó éxito a Putin “en todo lo que haga” y le pidió “nervios de acero”. El presidente kazajo, Kassym Jomart Tokayev, subrayó que “bajo su distinguida dirección [la de Putin], Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están dando forma a la agenda mundial”.

Fue una ducha de agua fría, ya que los imperialistas tenían puestas todas sus esperanzas en que Tokayev jugaría el papel de Zelensky en Asia central.

Los esfuerzos de Rusia para forjar buenos vínculos con los talibanes han acabado por conquistar el ánimo de los gobiernos de Asia central, al reducir la sensación de amenaza por parte de Moscú.

En el Kremlin han cambiado de táctica. Hasta ahora en Asia central la clave consistía en aislar a los países de la región de Afganistán, lo cual iba seguido automáticamente del rearme y la intimidación. La diplomacia rusa adoptó un enfoque diferente al colaborar constructivamente con los talibanes, a pesar de que siguen siendo una organización proscrita en Rusia.

Moscú estima que el gobierno talibán ha estabilizado la situación en su país y que les conviene contribuir a ello, logrando que los países de Asia central cierren las puertas al Califato Islámico y otros grupos respaldados por occidente para que no obtengan ningún tipo de refugio.

Por su parte, los talibanes han agredecido el apoyo de Rusia destinado a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, boicotearon una conferencia patrocinada por la ONU sobre Afganistán los días 18 y 19 de febrero en Qatar que, en realidad, era un intento por parte de Estados Unidos de volver a involucrar a los talibanes en un supuesto “diálogo interafgano” que, esencialmente, significaba el regreso a Kabul de los lacayos afganos de occidente que viven en el exilio en Europa y Estados Unidos. Dicho regreso favorecía los planes imperialistas para reconstruir sus redes de inteligencia y sabotaje en Afganistán.

Los talibanes pusieron como condición para participar en la conferencia de Doha el reconocimiento de su estatuto como únicos representantes de Afganistán en la reunión. También se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU, cuya principal tarea sería la de promover el “diálogo interafgano”.

En un comunicado previo a la reunión de Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los talibanes acusó a las potencias occidentales de “imposiciones, acusaciones y presiones unilaterales”. Lo más interesante de la pantomima que se desarrolló en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa se negó a reunirse con los llamados “representantes de la sociedad civil afgana”. Rusia había comenzado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

Los Estados de Asia central están entusiasmados por la iniciativa diplomática de Rusia para fortalecer la estabilidad regional. El nivel de confianza de la región frente a los gobernantes talibanes ha llegado a tal punto que en la reunión de Kazán, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la “importante cuestión” de si Uzbekistán y Rusia seguirán adelante con la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán conectando Asia central con el mercado mundial.

—https://www.indianpunchline.com/russias-victory-in-ukraine-resonates-in-central-asia

Mongolia padece la mayor nevada desde 1975

Este invierno Mongolia se ha visto cubierta por una alfombra de nieve sin precedentes. Por primera vez en casi medio siglo, el país, conocido por sus extensiones escarpadas y su cultura nómada, ha quedado cubierto por una nevada promedio de 9,6 milímetros, que es la mayor desde 1975.

Supone un 60 por cien más de nieve que el promedio de años anteriores. El invierno de 2009-2010 fue el último en el que Mongolia experimentó una gran nevada, con 8,5 milímetros en todo el país, lo que suponía un 40 por ciento más que la media.

El impacto de este extraordinario fenómeno meteorológico se ha dejado sentir en casi todas las provincias, con más del 80 por cien del territorio bajo una espesa capa blanca.

Hay que tener en cuenta que Mongolia tiene una superficie de 1,56 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale al tamaño de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia juntos.

El 19 de febrero el gobierno mongol anunció que el temporal había causado una víctima mortal. Al mismo tiempo puso en marcha medidas de socorro, proporcionando ayuda esencial, como alimentos, combustible y piensos para el ganado, a las zonas rurales.

A medida que la nieve continúa acumulándose, las consecuencias son terribles. En un país nómada, los desplazamientos han quedado interrumpidos. La nevada extrema ha provocado la pérdida de 667.841 cabezas de ganado, un recurso vital para muchos de los habitantes de Mongolia. No sólo es un golpe directo al suministro de alimentos y la estabilidad económica de numerosas familias, sino que también plantea dudas sobre la seguridad alimentaria a largo plazo y el tejido socioeconómico de las comunidades rurales.

La nevada récord en Mongolia no es un evento aislado sino un hito significativo en la historia climática del país. Las nevadas récord de este invierno han afectado a varios sectores, incluidos la agricultura y el transporte, alterando gravemente la vida cotidiana.

Este invierno ha quedado grabado en los anales de la historia de Mongolia no sólo como un fenómeno meteorológico sin precedentes, sino también como un crudo recordatorio del formidable poder de la naturaleza, que ha captado la atención de los meteorólogos.

Integrar en el ejército alemán a los ciudadanos de segunda que no tienen la nacionalidad

El 12 de octubre el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, concedió una entrevista al semanario Die Zeit, que parecía dirigida a los alemanes que se muestran reacios a apoyar la guerra de la OTAN contra Rusia. Frente al tirano Putin, los alemanes irán “con todo”. Para ello constituirán todo un cuerpo de ejército (Heeresdivision) de 35.000 soldados de aquí a 2025 como parte de una estrategia de disuasión de la OTAN.

Las tropas estarán bajo el mando superior de la OTAN en Europa (Saceur), o sea, que el gobierno alemán pondrá sus fuerzas al servicio de la OTAN. Serán el “flanco oriental de la OTAN” y con esa cobertura podrán establecerse en cualquier país de la región: Polonia, países bálticos, Rumanía, Moldavia…

En los días siguientes, los altos mandos le bajaron los humos al ministro. El inspector del ejército Alfons Mais informó a sus superiores de que, a pesar de todos los esfuerzos del mundo, la Bundeswehr nunca podría constituir una unidad de ese tamaño antes de 2027.

Además, declaró que Alemania no tiene actualmente líneas de producción capaces de equipar y armar a un contingente militar de esas dimensiones. Los almacenes del ejército están vacíos porque todo los han enviado a Ucrania.

En enero Pistorius concedió otra entrevista, esta vez al diario Tagesspiegel, y se desmiente a sí mismo: “No podemos ir con todo, como algunos quisieran que hiciéramos, porque nos encontraríamos indefensos”.

Es lo que tiene ser un ministro, como el alemán, sin ejército ni armas. Su única tarea es hablar con los medios de comunicación. Lo de decir una cosa y luego la contraris tiene otra explicación: Pistorius no es nadie por sí mismo, es la voz de su amo. Son incoherentes porque hablan en funión de lo que les dicta la embajada de Estados Unidos. Un día recibe unas instrucciones y al siguiente le llegan otras nuevas.

Es la historia misma de Alemania desde 1945, cuando los aliados les prohibieron reconstituir su ejército. La columna vertebral de Alemania es la base aérea de Ramstein, donde Estados Unidos planifica cada una de las agresiones dirigidas hacia el este de Europa (Drang nach Osten).

La situación del ejército alemán cambió en los años sesenta, cuando el general De Gaulle sacó a Francia de la OTAN. Hacía falta un recambio y a cambio de tener un ejército de verdad, al gobierno de Berlín no le importó ceder el mando a la OTAN, o sea, a Estados Unidos.

Pero el ejército alemán no es nada absolutamente. Si alguien se pasea por una ciudad alemana verá publidad en las paradas del tranvía pidiendo reclutas. Como en los demás ejército occidentales, los alemanes están dispuestos a llevar a cualquiera a filas porque nadie quiere ir… si no es con abultados incentivos económicos y de otro tipo.

Por ejemplo, buscan mujeres y visten el reclutamiento con las señas más características de la posmodernidad de género. Buscan refugiados y emigrantes para darles papeles, e incluso la nacionalidad, a cambio de que vayan a los cuarteles una temporada. “No seríamos la primera fuerza militar en Europa en hacer esto […] En nuestro país hay personas de segunda o tercera generación que viven en Alemania, pero que todavía no tienen la nacionalidad alemana”, dice Pistorius.

No cabe duda de que la segunda y tercera generación de emigrantes a los que nunca concedieron la nacionalidad, es decir, los ciudadanos de segunda, lucharían ardorosamente por defender a su patria… si supieran cuál es realmente su patria.

Ola de despidos de trabajadores en el sector tecnológico

El año pasado más de 260.000 trabajadores fueron despedidos en las empresas del sector tecnológico y en lo que va de año ya han ido a la calle más de 42.000, según layoffs.fyi.

Las perspectivas no son mejores. Muchas empresas del sector, desde Google hasta eBay, siguen anunciando más despidos, lo que ha provocado indignación y frustración entre los trabajadores.

El director de Google, Sundar Pichai, advirtió en enero que habría más recortes (*). El sindicato de trabajadores de la multinacional dice que la plantilla está “más indignada y frustrada que nunca” porque la empresa prioriza la “rentabilidad” por encima de todo.

La plataforma en línea eBay también anunció que eliminarán 1.000 puestos de trabajo, lo que aproximadamente supone el 9 por cien de la plantilla a tiempo completo. “Además, planeamos reducir la cantidad de contratos que tenemos dentro de nuestra fuerza laboral suplente en los próximos meses”, dijo Jamie Iannone, uno de sus cabecillas.

Por su parte, Discord, la plataforma de mensajería instantánea, confirmó que había despedido a 170 trabajadores, es decir, el 17 por cien de su plantilla.

TikTok también despedirá a decenas de trabajadores en Estados Unidos, Asia y Europa, pero creará 150 nuevos puestos de trabajo, mientras que el servicio de videojuegos en directo, Twitch, propiedad de Amazon, anunció a principios de enero el recorte de 500 puestos de trabajo.

Otros servicios propiedad de Amazon también han anunciado despidos.

Las empresas tecnológicas crecieron significativamente debido al trabajo a distancia y las compras en línea, pero la situación se ha revertido después de la pandemia, al menos parcialmente.

(*) https://www.theverge.com/2024/1/17/24042417/google-layoffs-2024-internal-employee-memo-sundar-pichai

Ucrania ha consumido casi 200.000 millones de euros en ayudas de todo tipo

Desde la Segunda Guerra Mundial ningún país ha recibido más ayudas en menos tiempo: casi 200.000 millones de euros, la mitad de ellos en armamento. Es una cantidad asombrosa, que se aproxima al PIB total de Ucrania antes de la guerra.

No ha bastado para detener el avance del ejército ruso y mucho menos para derrotarle. Es un dinero arrojado a la basura.

El papel primordial de Europa consistió en pagar el funcionamiento de la burocracia ucraniana. Bruselas entregó más de 30.000 millones de euros para apoyo presupuestario y 17.000 millones de euros más para la ayuda a los refugiados.

los fondos estaban destinados a pagar salarios y pensiones, mantener el funcionamiento de los servicios públicos esenciales (hospitales, escuelas y viviendas para personas reubicadas), preservar la estabilidad macroeconómica del país y restaurar las infraestructuras (energía, agua, transporte, carreteras y puentes) destruidas por la guerra.

Además de esas cantidades, los países de la Unión Europea también han proporcionado cantidades significativas de armas, inicialmente extraídas de los arsenales de sus ejércitos y luego fabricadas por empresas locales de armamento.

Según el Instituto Kiel, organización alemana que contabiliza las ayudas, Washington sigue a la Unión Europea con una ayuda que asciende a 68.000 millones de euros en dos años.

Para los estadounidenses, la prioridad era el armamento, que representa el 46,3 por cien de la ayuda total. La ayuda financiera representa el 26,4 por cien y la ayuda humanitaria el 2,2 por cien.

Estados Unidos ha enviado una ayuda que representa el 0,32 por cien de su PIB, la mitad que la mayoría de los países europeos.

Junto con Europa y Estados Unidos, otros países se han organizado para apoyar financieramente a Ucrania contra Rusia. Reino Unido concedió 17.180 millones de dólares, Japón 8.290 millones de dólares, Canadá 6.340 millones de dólares y Suiza 2.670 millones de dólares.

En total, los suministros militares ascendieron a más de 100.000 millones de euros, o sea, casi la mitad de la ayuda.

Una vez acabado el optimismo patológico, los grupos políticos se oponen cada vez más a continuar con el apoyo a Ucrania, pero no es por motivos electorales, sino porque los padrinos de Ucrania no van a poder hacer en el futuro más de lo que han hecho hasta ahora.

No tiene sentido entregar dinero para comprar armas porque ya no las hay en ningún mercado. Los arsenales están agotados. El gobierno de Zelensky sólo necesita el dinero para mantener en funcionamiento la maquinaria burocrática, por lo que acabará convirtiéndose en un país parásito… si la situación sigue como hasta ahora.

Los préstamos concedidos a Ucrania por Europa deberán reembolsarse en un período de 35 años a partir de 2033. Bruselas es responsable de pagar a los Estados miembros que participaron en las ayudas financieramente o mediante la transferencia de armas, equipos o municiones.

El año pasado la Unión Europea pagó 1.000 millones de euros a los Estados miembros por las municiones tierra-tierra y de artillería y misiles que donaron a Ucrania. Por decirlo de otra manera: no es que los países europeos quieran ayudar a Ucrania; es la Unión Europea quien lo impone, a cambio de cobrar ciertos incentivos.

En Europa no saben hablar más que de dinero y por eso es verdad lo que decía un parlamentario italiano: si tanto aman a Ucrania, no envíen dinero. ¡Vayan a combatir a Ucrania!

Un Estado colonial es un injerto político: el caso de Israel

Israel es un injerto, un Estado postizo creado por unos recién llegados a la región. La población procede de acá y de allá. Es un mosaico que carece de homogeneidad. La argamasa que compacta a este Estado ortopédico no es una religión sino una ideología política, el sionismo, y un brazo burocrático, el Ministerio de Absorción, que no existe en ningún otro país del mundo.

En 1970 el parlamento israelí modificó la llamada “Ley del Retorno” otorgando la ciudadanía automática no solo a los judíos, sino también a sus hijos, nietos y cónyuges no judíos, así como a los cónyuges no judíos de sus hijos y nietos.

Sin embargo, el 17 por cien de la población israelí aún tiene la doble nacionalidad. Un pie en el pasado y el otro que no acaba de encajar en ninguna parte. A la mayor parte de los israelíes les gustaría tener una segunda nacionalidad. No están convencidos de que el Estado pueda sobrevivir mucho tiempo más.

Como el judaísmo es una religión que existe en países muy diferentes, no tiene una homogeneidad interna. Un askenazi no tiene mucho que ver con un sefardí, ni con un “falasha”, que es como llaman despectivamente a los judíos originarios de Etiopía.

Lo mismo ocurre con los idiomas y dialectos que hablan los recién llegados, que también son muy diferentes (yidis, ladino), hasta el punto de que el Estado tuvo que poner a una reliquia desaparecida, el hebreo, por encima de los demás para que los israelíes pudieran entenderse entre ellos.

El monolingüismo hebreo actual es otro postizo, una política de Estado que surge en 1948. Entonces nadie hablaba hebreo, ni fuera ni dentro de Israel. Nada más aterrizar de su lugar de origen, los emigrantes ingresaban en los “ulpanim” o escuelas para aprender el nuevo idioma.

Si alguien viaja a Oriente Medio y pregunta a un árabe dónde ha nacido, le responderá señalando con el dedo. La casa natal de sus abuelos, sus padres y sus hermanos está ahí mismo, muy cerca.

Pero si pregunta a un israelí, le dirá que ha nacido muy lejos del lugar, que llegó hace pocos años y que sus abuelos y sus padres nunca conocieron esas tierras. Sólo conocían los nombres de los lugares por las menciones de los textos religiosos que les recitaban los rabinos.

Por más que se empeñen, los sionistas no pueden ocultar que no ha existido ningún retorno, ni “vuelta a casa”. Se puede comprobar en los fundadores del Estado de Israel. Sus biografías no comienzan en algun lugar “entre el rio y el mar”, sino muy lejos, normalmente en el triángulo que hoy forman Polonia, Bielorrusia y Ucrania, que en su momento formaron parte del Imperio zarista. Por eso, al margen del hebreo, el idioma de Israel es el ruso, varios medios de comunicación emiten en ruso y muchos israelíes escuchan la televisión rusa.

Los inmigrantes rusos llaman a Israel “la pequeña Rusia”. Se fueron porque el zarismo los perseguía, pero nunca renunciaron a su cultura originaria. En varias ciudades israelíes hay cafés y bares “rusos”, además de teatros y clubes. No obstante, tradicionalmente la política de asimilación de los gobiernos de Tel Aviv se ha opuesto a ello porque quieren promover una religión uniforme, un único idioma y una cultura homogénea.

La emigración de los judíos rusos se disparó tras la Revolución de 1905, aunque entonces los países de destino fueron muy variados. Hasta la Primera Guerra Mundial los imperialistas no intensificaron la colonización de Palestina.

La segunda gran ola de emigranes rusos se desató hace cien años, tras la guerra civil, y el sionismo empezó a organizar sistemáticamente la emigración a Palestina, especialmente si procedía de la Unión Soviética. Para animar a los emigrantes a salir, los sionistas pagaban 5.000 dólares, además del vuelo y la estancia inicial en un “centro de absorción”.

Pero si eres negro, la cosa cambia y el gobierno paga 3.500 dólares y un billete de avión a los 40.000 sudaneses y eritreos para que se larguen del país y vuelvan a África. Si no se marchan por su propio pie, se enfrentan a un encarcelamiento indefinido.

Con el traslado de domicilio de los emigrantes se producía también el cambio de apellidos. Es algo que también aparece con claridad entre los primeros fundadores del Estado de Israel, que cambiaron de identidad dos veces, la primera para no parecer judíos en su propio país y la segunda para parecer judíos en el de acogida.

El gran patriarca sionista, Ben Gurion, nació en Plonsk, la actual Polonia, con el apellido Grün.

Moshe Sharett nació con el apellido Chertok en Jerson, la actual Ucrania.

Levi Eshkol nació como Levi Yitzhak Shkolnik en Oratov, cerca de Kiev, la capital ucraniana.

Golda Meir nació con el apellido Mabovich en Kiev, de donde emigró a Estados Unidos siendo muy joven.

Menahem Begin había nacido en Brest-Litovsk, una localidad que fue rusa, luego polaca y actualmente bielorrusa. En su partida de nacimiento figura el nombre completo de Menajem Volfovich Begin en caracteres cirílicos.

El terrorista Isaac Shamir se apellidaba Jezernicki y había nacido en Bialystok, Bielorrusia.

Aunque Simón Peres parece de origen sefardí, nació en una pequeña localidad de la Polonia actual y sus padres eran originarios de Kronstadt (Rusia).

A Isaac Rabin le nombraron Primer Ministro de Israel en 1974 y había nacido en Israel. Por fin había un patriarca autóctono del lugar. Pero su padre era ucraniano y su madre bielorrusa.

Ahora es más frecuente. Netanyahu también ha nacido en Israel, pero emigró a Estados Unidos, donde estudió. Su padre Benzion fue el secretario personal de Jabotinsky, el creador del sionismo moderno. Su nombre real era Benzion Mileikowsky y había nacido en Varsovia.

La UNRWA hace frente a una misión imposible desde hace 75 años

La UNRWA es un organismo de la ONU creado hace 75 años para que los palestinos expulsados de sus tierras no se murieran de hambre en los campos de refugiados dispersos a lo largo de Oriente Medio.

Debía ser provisional porque los palestinos tenían “derecho al retorno” que, como todos los demás derechos, nunca han podido ejercer. Ya podrán transcurrir otros 75 años que, si la situación no cambia, la UNRWA seguirá en los campamentos, dando de comer a los palestinos.

Para que los palestinos se mueran de hambre, Israel lleva mucho tiempo pidiendo el desmantelamiento de este organismo. Le acusa de utilizar en sus escuelas libros de texto escolares que son “antisemitas” y hostiles al Estado sionista. El Tel Aviv se consideran por encima de la ONU y aseguran que la UNRWA no será parte de la Gaza de la posguerra que están diseñando.

Pero si el organismo desaparece, ¿quién suplirá sus funciones? ¿cómo darán de comer a los palestinos? La UNRWA proporciona servicios vitales en Gaza, Jerusalén este, Cisjordania y otros países. Si lo demantelan, la potencia ocupante, o sea, Israel, debería cumplir sus funciones, según el derecho internacional. Como el presupuesto de la UNRWA es de unos 1.000 millones de cólares, ese gasto correría por cuenta de los sionistas… Teóricamente, claro, porque Israel tiene carta blanca. El derecho internacional le importa un bledo..

El cerco se estrecha. Desde el comienzo de la guerra, los sionistas han aumentado la presión. Recientemente el ejército israelí dijo que había descubierto un túnel de 700 metros de longitud que Hamas había excavado bajo una escuela de la UNRWA. Era una de las pruebas de que el organismo está totalmente infiltrado por Hamas.

Pero los inventos no acaban ahí. Los sionistas dicen que 12 de sus empleados estuvieron involucrados en el ataque de Hamas del 7 de octubre. A una antigua rehén la hicieron decir que había estado retenida en la casa de alguien que trabajaba para la UNRWA.

El director del organismo, Philippe Lazzarini, hizo gala de sumisión a los sionistas y le faltó tiempo para despedir sin más preámbulos a los 12 palestinos. La campaña de presión de los imperialistas ha sido terrible. El Wall Street Journal llegó a decir que el 10 por cien de los empleados de la UNRWA tienen vínculos con organizaciones islamistas.

Pero en un país islámico, ¿quién no tiene vinculos con los islamistas? En un territorio, como Gaza, administrado por Hamas, que ganó las últimas elecciones, ¿cómo no tener vínculos con Hamas?

Era el pretexto perfecto. Los imperialists salieron en socorro de los sionistas. Una docena de países, encabezados por Estados Unidos y sus sicarios (Reino Unido, Alemania, Canadá, Australia, Italia, Finlandia, Países Bajos y Japón) suspendieron las aportaciones económicas a la UNRWA, que suponen casi la mitad del presupuesto.

Originalmente, la UNRWA se concibió como un organismo temporal que debía ayudar a 726.000 palestinos deportados por la “nakba”. Hoy es responsable de casi 6 millones de personas. A los refugiados se les han sumado sus hijos y nietos. Todos ellos han pasado a poblar los 58 campamentos repartidos por la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén este, Jordania, el Líbano y Siria.

El organismo se ocupa de la educación, la salud, la protección y la ayuda de emergencia. Mantiene más de 700 escuelas que reúnen a 530.000 alumnos.

Fueron los yihadistas quienes lanzaron gas mostaza contra la población siria

En 2015 el Califato Islámico atacó a otra milicia armada en Marea, Siria, con gas mostaza, según la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. El informe fue publicado el jueves y confirma las investigaciones realizadas previamente.

“Hay motivos razonables para creer que unidades del Califato Islámico estuvieron detrás del ataque con armas químicas perpetrado el 1 de septiembre de 2015 en Marea”, asegura la organización con sede en La Haya. “El agente químico fue lanzado utilizando uno o más cañones de artillería”, añade el comunicado. También afirma haber identificado a cuatro personas como autoras del ataque, aunque no las identifica.

Al menos once personas resultaron heridas en el ataque a esta localidad, entonces controlada por una milicia irregular en la provincia de Alepo, cerca de la frontera con Turquía, cuando fue bombardeada desde zonas controladas por el Califato Islámico los días 1 y 3 de septiembre de 2015.

En el momento del impacto, al menos seis proyectiles liberaron una sustancia negra y viscosa con un olor acre similar al ajo. “Al menos once personas que estuvieron en contacto con la sustancia líquida presentaron síntomas correspondientes a la exposición al gas mostaza”, añade la Organización.

Como informamos en repetidas ocasiones, el ataque químico perpetrado en 2013 en la Ghuta Oriental, cerca de Damasco tampoco fue obra del gobierno sirio.

Desde diciembre de 2002 mercenarios subcontratados de la Defensa estadounidense y europea enviados por los gobiernos de los países OTAN a Siria entrenaron a los yihadistas en Jordania y en Turquía en el manejo de armas químicas.

La fuente que inventó la autoría de dicho ataque químico fueron los servicios de inteligencia británicos. Los medios de comunicación occidentales no hicieron más que reprodicir el embuste a los cuatro vientos.

La guerra desatada por los imperialistas contra Siria ha matado a más de medio millón de personas desde que comenzó en 2011 y ha colocado a más del 90 por cien de la población por debajo del umbral de pobreza.

Hasta ahora la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas siempre había acusado al gobierno de Damasco de recurrir a las armas químicas, a pesar de que destruyó los arsenales en 2013. Incluso, cuando fue necesario, recurrió a la falsificación de las pruebas.

Israel quiere hacer apología del genocidio en el festival de Eurovisión

La participación de Israel en el festival de Eurovisión, que tendrá lugar en mayo en Malmö, Suecia, está a punto de ser anulada debido a una canción demasiado “cargada políticamente”. La letra de “Lluvia de Octubre” tiene demasiadas reminiscencias sobre lo que está ocurriendo en Gaza.

La canción glorifica la guerra en el mismo momento en el que bombardea a la población palestina del enclave. Pero nadie la había escuchado aún cuando los periódicos israelíes anunciaron que había sido elegida para representar al país en uno de los festivales más penosos del panorama musical internacional.

En las redes sociales algunos israelíes se quejaron de que la canción se refería claramente al 7 de octubre y no debería representar a un país dividido en torno a la guerra actual.

En Gaza han muerto 30.000 personas y hay, además, 70.000 heridos. Las mujeres y los niños son el 70 por cien de las víctimas. Gaza es hoy el lugar más peligroso del mundo para un niño.

La matanza no merece una canción estimulante para el ejército asesino y las voces críticas se comienzan a escuchar, en particular las de los cantantes islandeses y la emisora ​​finlandesa.

Un portavoz de la Unión Europea de Radiodifusión, que organiza el bodrio, dijo que si la canción se considera inaceptable por cualquier motivo, las emisoras tendrán la oportunidad de cambiarla de acuerdo con las reglas del concurso.

Kan, la cadena pública de Israel que emite el festival, ha iniciado negociaciones con la Unión Europea de Radiodifusión sobre la idoneidad de “October Rain”. Pero no quiere cambiar la letra ni la canción, incluso si Israel no participa este año.

El Ministro de Cultura y Deportes israelí, Miki Zohar, dice que es “escandaloso” que no se permita competir a Israel.

Más escandaloso fue que en la edición de 2015 Israel vetara la canción “Wars for nothing” que representaba a Hungría en el festival de aque año. Israel impuso su veto porque la canción denunciaba a los niños víctimas de la brutal agresión de Israel a Gaza el año anterior.

Es lógico en un esperpento que se declara “apolítico”… a pesar de que se fundó por iniciativa de la OTAN. Ucrania ganó el festival en 2016 con una canción anticomunista y que en seis años después lograra lo mismo, en plena guerra.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies