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Día: 5 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

Los agricultores polacos anuncian el bloqueo de la frontera con Ucrania

En el este de Europa las protestas de los agricultores no remiten. Los polacos se han unido a la refriega para cambiar la política agraria de Bruselas.

Planean un bloqueo de la frontera entre Polonia y Ucrania, incluidas las carreteras, para el 9 de febrero.

“Nuestra comunidad agrícola no puede aceptar la posición de Bruselas a partir de enero de 2024. Además, la inacción de las autoridades polacas y los planes de cooperar con la Comisión Europea y cumplir con todas sus decisiones respecto a la importación de productos agrícolas y alimentarios de Ucrania no nos dejan otra opción que anunciar una huelga general”, dijeron los manifestantes en una declaración.

El acuerdo entre la Unión Europea y Kiev para ampliar el régimen de facilitación del comercio ha provocado furia entre los agricultores del bloque, particularmente en Bruselas.

Los agricultores denuncian que los mercados de la Unión Europea se han inundado con productos agrícolas ucranianos baratos y libres de impuestos, así como el recorte de los subsidios agrícolas.

El llamamiento es por en defensa del “bien común”, para evitar el empobrecimiento de las familias polacas.

Las manifestaciones convocadas por los agricultores en Polonia siguen a la escalada de protestas de agricultores en varios países miembros de la Unión Europea.

Ya no se habla de otra cosa que de las guerras que nos aguardan

Los “expertos” ya no hablan de otra cosa que de la guerra; no de las que ya existen sino de las que están por venir, asegurando que serán peores que las que ya han comenzado. La semana pasada un columnista del New York Times, Nicholas Kristof, se preguntaba si la ansiedad estadounidense por la guerra podría convertirse en una profecía autocumplida.

Irán es un país que tiene todas las papeletas para ser víctima de la próxima guerra, aunque los “expertos” le dan la vuelta al asunto: Irán será el causante de la misma.

Uno de esos “expertos” con bola de cristal para hacer sus propios vaticinios, Michael McFaul, no se conforma con Irán y apuesta por una “guerra ampliada” contra Rusia. McFaul es un profesor de la Universidad de Stanford al que Obama nombró embajador en Rusia.

Después de un viaje a Lituania la semana pasada y de múltiples reuniones con las pandillas dirigentes, este “experto” concluye que si Putin logra anexionarse más territorio ucraniano, quedará muy satisfecho. Porque Putin no ha hecho más que empezar. Ha transformado a Rusia en una economía de guerra y la posibilidad de una guerra “directa y convencional” con la OTAN es más que inminente, escribe.

No obstantge, hay un factor esperanzador para creer en la paz: el ejército ruso fracasó el año pasado en cuanto los ucranianos le hicieron frente y, además, las perspectivas a largo plazo de su economía son muy débiles, afirma el académico.

Además, la frontera occidental de Moscú está salpicada de miembros de la OTAN, así como de una organización que ha aumentado significativamente su destreza militar. Durante el año pasado, la OTAN aumentó su gasto militar en casi 200.000 millones de dólares, casi igual al presupuesto anual de defensa de Rusia. Es un buen argumento para que a Rusia no se le ocurra emprender acciones militares en Occidente contra cualquiera de los miembros de la OTAN.

“Kim Jong-un ha decidido ir a la guerra. El peligro ya va mucho más allá de las advertencias rutinarias de Washington, Seúl y Tokio sobre las provocaciones de Pyongyang”, escriben Robert Carlin, un analista del Departemento de Estado, y Siegfried S. Hecker, el antiguo director del Laboratorio de Los Alamos.

Evidentemente no lo saben. Se lo han sacado de su calenturienta imaginación. Sin embargo, Corea del norte nunca iría a ninguna guerra sin el respaldo de Rusia, de China o de ambos.

El antiguo embajador alemán en Corea del norte, Thomas Schafer, tiene una interpretación mucho más solvente. Dice que Pyongyang recurre la tensión para negociar un acuerdo antes de que Trump vuelva a la Casa Blanca.

Sin embargo, al hablar de la tensión en el Extremo Oriente hay que destacar que nadie ha contribuido más a echar leña al fuego en la región que Estados Unidos, manteniendo una política de no reconocimiento de Corea del norte, que deja poco margen para la diplomacia y demasiado para recurrir a la fuerza. Muchas de las pruebas de armas de Corea del norte se producen tras ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del sur.

“La guerra podría estallar en cualquier momento”, escribe Lyle Goldstein, otro “experto”, en referencia a un ataque de China contra Taiwán. En realidad, las relaciones entre China y Estados Unidos han mejorado bastante en los últimos meses y el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, ha hablado en privado con el ministro chino de Asuntos Exteriores.

Pero el belicismo está causando estragos, sobre todo, en los medios de comunicación de Estados Unidos. Quieren guerra y abogan por el uso de una mayor fuerza militar por parte del Pentágono.

En los últimos días, por ejemplo, el Washington Post ha publicado editoriales titulados “Corea del norte va de mal a peor” y “Estados Unidos debe golpear a Irán y hacerlo inteligentemente”.

El New York Times ha publicado un bulo caraterístico de la intoxicación mediática del momento. Se titula “Una OTAN preocupada se prepara para una invasión rusa” y asegura falsamente que Rusia “podría invadir un país de la OTAN dentro de la próxima década” y que la OTAN “podría tener que enfrentarse a sus fuerzas [las rusas] sin el apoyo de Estados Unidos”.

La bola de cristal del New York Times es basura. Lo comprobaremos… dentro de diez años.

El ‘conflicto israelo-palestino’ y otras tergiversaciones de los sionistas

Un grupo de presión prosionista con sede en Washington, Proyecto Israel, contrató a Frank Luntz, un estratega político republicano, para mejorar la imagen de Israel en los medios. La misión de Luntz era lograr que las principales cadenas de comunicación adoptaran el vocabulario israelí como propio.

Sus propuestas fueron publicadas en un informe reservado de 112 páginas titulado “The Israel Project’s 2009 Global Language Dictionary” (*) y desde entonces han contaminado los reportajes y documentales sobre lo que llaman “el conflicto israelo-palestino”. A través de Estados Unidos, la retórica de Luntz es un canon que se ha extendido al resto del mundo.

La retórica del “conflicto” presenta una especie de balanza entre dos poblaciones, palestinos e israelíes, con parecidos recursos políticos y militares. Pero no hay ninguna simetría. Israel es un Estado y los palestinos son una población colonizada.

Luntz recomienda a los propagandistas del sionismo que adapten sus discursos a las diferentes audiencias y busquen las palabras y frases adecuadas que deben usar, así como las que deben evitar.

Lo más importante es hacer frente a las declaraciones palestinas y fingir compasión por ellas. Hay que ir de buenos. En primer plano siempre debe figurar que el deseo de Israel es la paz.

También es importante utilizar el manoseado “ciclo de violencia” que -supuestamente- ha estado azotando a Palestina durante miles de años. Es un “conflicto bíblico” en el que ambas partes tienen alguna parte de culpa.

Los derechos humanos son estupendos, pero el mundo debe tener en cuenta que Israel “necesita seguridad” porque de esa manera los israelíes siempre aparecen como víctimas inocentes, mientras que los palestinos son los “terroristas”.

Para ello es necesario asimilar a los palestinos con Irán, Hezbollah y Hamas, de donde sólo hay paso para llegar a un “fundamentalismo” que siempre da miedo al oyente. Por eso, al hablar de Hezbollah, Hamas o Ansarollah, es necesario repetir que están “vinculados a Irán”, cualquiera que sea lo que eso signifique.

No existe el ejército de ocupación israelí sino IDF o el Tsahal, o sea, fuerzas de autodefensa o de seguridad. Por el contrario, los palestinos “atacan” a los pacíficos pobladores de los asentamientos israelíes.

Lo mismo ocurre con el vocabulario político: a diferencia de sus vecinos árabes, Israel es un Estado democrático, moderno, donde hay elecciones periódicas…

Pero de la misma manera que hay un vocabulario que aparece siempre en los medios, hay otro que no aparece nunca. Por ejemplo, la palabra “ocupación” que convierte al Estado de Israel en lo que es desde el punto de vista histórico: un injerto, un Estado creado por emigrantes en una tierra que no era la suya.

(*) https://www.docdroid.net/fa9h/the-luntz-report-the-israel-projects-2009-global-language-dictionary-pdf

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