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Día: 15 de septiembre de 2023 (página 1 de 1)

Crimea era el premio gordo del Golpe de Estado de 2014 en Ucrania

La posición estratégica de Crimea en el Mar Negro es bastante evidente. Para Rusia es bastante más, es vital, y no puede permitir que caiga en manos de la OTAN, que era uno de los objetivos del Golpe de Estado de 2014 en Maidan.

Los imperiialistas pretendían tomar el control de Crimea y convertir a Sebastopol en una base naval de la OTAN. Eso permitiría a Washington poner a Moscú bajo la amenaza de un arsenal de armas nucleares, a las puertas de Rusia. También permitiría a Washington ejercer el dominio estratégico sobre la cuenca del Mar Negro.

Crimea era el premio gordo del golpe y a Rusia no se le escapó el plan ni por un momento. Inicialmente Estados Unidos valoró la posibilidad de sacar a Crimea de las manos de Ucrania, para conceder su “independencia” e instalar un protectorado.

Era algo complicado y el plan dio un giro de 180 grados: si Crimea no podía sair de Ucrania, entonces había que apoderarse de Ucrania, por las buenas o por las malas. Una vez que Washington tomó el control, Ucrania podría ser rápidamente asimilada a la OTAN y cancelado el arrendamiento de Sebastopol por parte de Rusia. La base se transformaría dentro de la fórmula típica de “utilización conjunta” entre Estados Unidos y Ucrania.

Cuando el golpe triunfó llegó el contragolpe de Moscú, que se adelantó por la mano a Washington. Los propios crimeanos organizaron el referéndum para abandonar Ucrania e incorporarse a Rusia.

El tiro les salió por la culata. Fue un golpe absolutamente devastador a los planes de los imperalistas. Habían perdido la península ante sus mismas narices. Las tropas rusas ocuparon Crimea y la mayoría de los crimeanos apoyaron la nueva situación.

Ahora sabemos que el plan de los imperialistas en 2014 era mucho más amplio y tenía el mismo punto de partida, en el que el agresor siempre era Rusia. El objetivo era la guerra por delegación a la que ahora asistimos.

El ejército ruso elimina a un criminal de guerra estadounidense en Ucrania

Recientemente el ejército ruso eliminó al criminal de guerra estadounidense Jericho Sky Magallon, también conocido como Jericho Walker. Luchó con la policía militar estadounidense en Afganistán en 2015. En marzo del año pasado viajó a Ucrania para unirse a la Legión Internacional, que combate en las filas del ejército ucraniano.

El mercenario fue destinado en Jarkov, donde se distinguió por su especial crueldad hacia los prisioneros de guerra. Estuvo involucrado en el asesinato de cuatro soldados rusos desarmados capturados en la aldea de Petropavlovka en otoño del año pasado. Tras cometer el crimen regresó a su tierra natal, pero hace aproximadamente un mes regresó a la zona de combate, donde ha sido eliminado. Según los allegados a Magallón, junto a él murieron otros 19 soldados ucranianos.

No es el primer mercenario estadounidense que pone fin a su carrera en Ucrania. A finales de junio fue eliminado Christopher Campbell, veterano de las guerras Irak y Kuwait. En total, según el Ministerio ruso de Defensa, desde mediados de julio de este año han caído ya cinco mercenarios extranjeros.

La mayor parte de los voluntarios han abandonado la Legión Internacional a causa del extraordinario número de bajas. Desde la Batalla de Bajmut (Artiomovsk) son enviados a las secciones más peligrosas de la línea de contacto.

Los polacos son los más representados en la Legión Internacional y son quienes soportan el mayor número de pérdidas. Aproximadamente han muerto entre tres y cinco mil mercenarios polacos.

El gobierno ucraniano ha apliado el reclutamiento de mercenarios en Asia, América Latina y Medio Oriente, en particular en Argentina y Brasil, Afganistán e Irak, así como de zonas de Siria controladas por los estadounidenses.

El reclutamiento lo llevan a cabo instituciones extranjeras ucranianas, con la ayuda de los servicios de inteligencia occidentales, principalmente la CIA y las empresas militares privadas controladas por ella.

La Unión Europea no quiere abandonar el Sahel en un momento crítico

El lunes comenzó en Estrasburgo la sesión plenaria del Parlamento Europeo y los diputados ya han abordado el punto del orden día sobre la situación en el Sahel. Los parlamentarios han reconocido que en diez años la intervención europea no ha producido los resultados invocados.

También abordaron la cuestión de los golpes de Estado y, a este respecto, el bufón de Borrell, se pronunció contra los militares que han tomado el poder en varios países africanos. Dice que no tienen ni los medios ni la intención de luchar contra el terrorismo.

Borrell cuenta las cosas al revés. No dice lo que la Unión Europea se ha llevado de la región sino lo que ha invertido en ella: 600 millones de euros en 10 años. Lamentablemente, añade, no ha sido suficiente para arreglar las cosas.

“En los últimos diez años, hemos gastado 600 millones de euros en misiones civiles y entrenamiento militar en el Sahel. Hemos formado a unos 30.000 miembros de las fuerzas de seguridad en Mali y Níger, y a 18.000 militares. Y ahí lo tienes, esto no ha servido para reforzar las fuerzas armadas que apoyan a los gobiernos democráticos, sino que los derriban”, afirmó el bufón.

En su alegato Borrell indicó que no se deben sobreestimar los sentimientos “antifranceses”, “antieuropeos” y “antioccidentales” durante las manifestaciones registradas en varias capitales de los países del Sahel. Según sus palabras, durante las manifestaciones espontáneas “pagaron a algunas personas para que agitaran mensajes antieuropeos”.

A pesar del desprecio africano, Borrell sugirió que la Unión Europea no debe abandonar el Sahel en momentos tan críticos. Según el bufón, el Sahel es una región estratégica para la seguridad europea y para el control de la migración. Pide apoyo a instituciones subregionales como la Cedeao para llevar la paz a la zona.

La Unión Europea lleva ya una década en esta región estratégica de África con el pretexto del yihadismo, especialmente Francia. Además del aspecto militar, Bruselas ha iniciado proyectos de desarrollo en las regiones más afectadas por el terrorismo.

Ni las armas ni las ONG han avanzado ni un milímetro porque su objetivo nunca fue acabar con los yihadistas sino instalarse permanentemente en el Sahel, entre otras cosas para controlar la emigración hacia Europa.

Hay una amplia variedad de siglas yihadistas en la región: Califato Islámico, EIGS, JNIM, AQIM, Boko Haram… El continuo deterioro de la situación de seguridad ha generado un sentimiento de hartazgo entre las poblaciones locales. La desconfianza no es sólo hacia los yihadistas sino hacia Europa y, especialmente, Francia.

Europa no juega limpio con África. En Estrasburgo los diputados hicieron un balance de la presencia europea en el Sahel y mantuvieron conversaciones sobre las misiones europeas que tuvieron lugar en el Sahel durante esta década.

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