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Día: 24 de enero de 2023 (página 1 de 1)

China registra las temperaturas más bajas desde que hacen mediciones

Una ola de frío excepcional sacude China desde principios de enero y cubre dos tercios del país. En Pekín una estación meteorológica del sur de la capital, en funcionamiento desde 1912, y una docena más están registrando las temperaturas más bajas jamás obtenidas, con -19°C.

Se trata de la temperatura más baja jamás registrada en China desde la apertura de estaciones de medición de temperaturas. El anterior récord nacional de frío (no registrado) fue de -52,3°C el 13 de febrero de 1962.

En la frontera con la Siberia rusa las temperaturas han descendido por debajo de los -50°C a escala local, hasta -53°C en la provincia más septentrional de Heilongjang. Estas temperaturas están 15°C por debajo de las normas estacionales en la provincia.

La ciudad costera de Shanghai experimentó dos días sin deshielo. La temperatura descendió a unos -9°C, lo que se acercaría al récord de frío absoluto de -10°C medido en esa ciudad el 31 de enero de 1977.

Ayer el instituto meteorológico chino emitió una “alerta azul” por el frío extremo, pronosticando descensos bruscos de las temperaturas y fuertes rachas de viento en la mayor parte del centro y este del país.

China cuenta con un sistema de alerta meteorológica de cuatro colores, en el que el rojo representa el nivel más alto, seguido del naranja, el amarillo y el azul.

En algunas zonas de Jilin la temperatura podría descender más de 16 grados. Se esperan fuertes rachas de viento en las zonas mencionadas. El instituto meteorológico advirtió del impacto de la ola de frío en la agricultura y aconsejó a los ciudadanos que tomaran precauciones ante el cambio de temperatura y el viento.

La ola de frío tiene un origen siberiano. Cada invierno Siberia experimenta temperaturas de entre -50 y -55°C durante la larga noche ártica, mientras que las temperaturas no superan los -30 a -40°C por la tarde.

En Siberia el frío es extremo y en Yakutia las temperaturas actuales la convierten en la ola de frío más intensa desde 1982. Los -62°C registrados hace dos semanas constituyen un récord mensual para la estación de Zhilinda desde la inauguración de la actual estación meteorológica en 1942.

El arma milagrosa está a punto de llegar a los campos de batalla: Leopard 2

Repetidamente Ucrania reclama a sus aliados de la OTAN que aceleren las entregas de armamento pesado, sobre todo tanques. Las presiones sobre Alemania han sido tan fuertes que Annalena Baerbock, la ministra de Asuntos Exteriores pareció claudicar el domingo por la noche. “Si nos lo pidieran, no nos opondríamos”, declaró. Pero se lo han pedido mil veces en los últimos días.

Las súplicas se refieren, principalmente, a la entrega de tanques Leopard 2, fabricado por la empresa alemana Krauss-Maffei para sustituir a los tanques estadounidenses M48 Patton. El Leopard 1 dio paso al Leopard 2 a finales de la década de los setenta, cuando se empezó a fabricar en serie.

Este carro de combate pesa sesenta toneladas y de las cadenas de producción han salido unas 3.500 unidades. Está equipado con un cañón de ánima lisa de 120 milímetros y se desplaza a una velocidad de hasta 70 kilómetros por hora, con una autonomía de 450 kilómetros.

La tripulación se compone de cuatro miembros, que disponen de herramientas tecnológicas para localizar y apuntar al enemigo a larga distancia. Está equipado con una protección pasiva integral contra minas y lanzacohetes.

Es el carro de combate más disponible en Europa, lo que facilita el acceso a la munición y las piezas de repuesto y simplifica el mantenimiento, exigente para este tipo de equipos. Portugal, España y Dinamarca están equipados con este tipo de tanques.

Finlandia cuenta con más de 200 y se ha declarado dispuesta a proporcionar algunos al ejército ucraniano. Polonia se propone entregar 14. Un puñado de otros países europeos también están dispuestos a entregar algunos. Pero las mayores reservas las tienen Grecia (350 tanques) y Turquía, dos países que no tienen la más mínima intención de desprenderse de ninguno.

El problema es que Alemania ha fabricado una docena de versiones diferentes del mismo tanque, en función de las necesidades de cada cliente, lo que complica su mantenimiento. Para Ucrania lo mejor sería que los países dispuestos a contribuir enviaran tanques del mismo modelo.

La empresa RheinMetall, que fabrica el cañón del tanque y algunos sistemas electrónicos, ha advertido de que tardará meses en actualizarlos, con el objetivo de que estén disponibles para el año que viene. Krauss-Maffei y RheinMetall hablan de seis meses para modernizar un centenar de A4 antes de enviarlos a Ucrania.

Alemania también podría entregar los viejos tanques Leopard 1, que están descatalogados y almacenados desde hace 20 años para la chatarra, aunque es difícil saber si podrían funcionar de nuevo.

Los medios europeos de comunicación no se cansan de adular las extraordinarias prestaciones del tanque alemán. “Un ejército puede romper las líneas enemigas y poner fin a un largo periodo de guerra de trincheras”, ha dicho el director de RheinMetall al diario Bild.

Sin embargo, un Leopard no es mejor que un T-90, diseñado en la URSS por la misma época. Desde luego que en ningún caso puede alterar la suerte en los campos de batalla de Ucrania. Turquía ya mostró sus límitaciones cuando recurrió a ellos en el norte de Siria. Hasta una milicia irregular pudo acabar con muchos de ellos con relativa facilidad.

Alemania se engancha al gasoducto de hidrógeno que unirá a Francia y España

El proyecto europeo de conducción de hidrógeno que une España y Francia a través de Barcelona y Marsella, respectivamente, llegará hasta Alemania. Esta infraestructura, denominada H2Med, debería estar operativa en 2030. Se espera que aporte a Francia unos dos millones de toneladas de hidrógeno al año, es decir, el 10 por cien de las necesidades de hidrógeno de la Unión Europea.

El proyecto se anunció el 20 de octubre en una cumbre europea, con el objetivo inicial de unir Barcelona y Marsella a través de un conducto submarino para transportar hidrógeno de España a Francia y el norte de la Unión Europea.

“Hemos decidido ampliar el proyecto H2Med que, gracias a la financiación europea, une Portugal, España y Francia […] a Alemania, que será un socio en esta estrategia de infraestructuras de hidrógeno”, declaró Macron el domingo en una rueda de prensa conjunta con el canciller alemán Olaf Scholz.

El Ministerio de Energía español confirmó la adhesión de Alemania al H2Med, que “refuerza la dimensión paneuropea de H2Med” y permite a España “convertirse en un centro neurálgico de la energía verde desde la Península Ibérica hasta Europa Central y Septentrional”, dijo en un comunicado oficial.

Lanzado a principios de diciembre, H2Med entrará en funcionamiento en 2030 y su coste previsto es de 2.500 millones de euros. Además del gasoducto submarino, el proyecto incluirá una interconexión entre la ciudad portuguesa de Celorico da Beira (noreste) y la española de Zamora (noroeste). El gobierno español calcula que podrá transportar a Francia unos dos millones de toneladas de hidrógeno al año, es decir, el 10 por cien de las necesidades estimadas de hidrógeno de la Unión Europea.

España y Portugal aspiran a convertirse en países punteros del hidrógeno “verde”, gracias a sus numerosos parques eólicos y fotovoltaicos.

La idea de unir España y Francia con una infraestructura no es nueva. En 2013 surgió un proyecto de gasoducto a través de los Pirineos, denominado MidCat. Se abandonó en 2019 debido a su falta de interés económico y a la oposición del gobierno francés. El tema volvió a plantearse en junio, tras el inicio de la Guerra de Ucrania, para prescindir del gas ruso. Portugal y España instaron entonces a Francia a relanzar el proyecto, con el apoyo de Alemania. Los cuatro acordaron finalmente en octubre un gasoducto de hidrógeno en lugar de uno de gas licuado.

H2Med se enfrenta a muchas dificultades, en parte relacionadas con su novedad. El verdadero riesgo es la viabilidad económica del proyecto. Como la tecnología aún está en pañales, no se sabe cuándo despegará el mercado del hidrógeno “verde” ni cuándo se podrá producir lo suficiente para exportar. Eso podría convertir la construcción del H2Med en una apuesta muy arriesgada.

Hay motivos técnicos. Nunca se ha construido una tubería submarina de hidrógeno a esta profundidad y distancia. El hidrógeno se compone de pequeñas moléculas que pueden escapar por las juntas de las tuberías y además son extremadamente agresivas, por lo que pueden causar problemas de corrosión.

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