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Día: 12 de enero de 2023 (página 1 de 1)

El Banco Nacional Suizo anuncia las mayores pérdidas de su historia

El Banco Nacional Suizo ha anunciado unas pérdidas colosales de 143.000 millones de francos suizos sólo en los primeros nueve meses del año pasado. Son las peores pérdidas en sus 116 años de historia. El récord es cinco veces mayor que el último de 2015 y representa el 18 por cien del PIB suizo.

Otra comparación: las pérdidas equivalen al PIB de un país como Marruecos. Si el Banco no quiebra es porque, como banco central, puede emitir nueva moneda.

El año pasado el Banco obtuvo unos beneficios de 41.000 millones de francos suizos.

La mayor parte de las pérdidas proceden del intento de evitar la apreciación del franco suizo. El importe de las reservas se depreció un 17 por cien a lo largo del año. La ganancia de aproximadamente 400 millones de francos suizos en sus reservas de oro no fue suficiente para compensar el desastre.

El déficit afectará a la credibilidad del Banco como autoridad monetaria y, lo que es peor, significará que no podrá pagar dividendos a la Confederación Helvética y a los cantones, que se enfrentarán a un agujero en su presupuesto. En 2021 les pagó 6.000 millones de francos.

La mayoría de los bancos centrales se enfrentan a un riesgo de pérdidas debido a los cambios en la situación monetaria. Para luchar contra la inflación, han aumentado fuertemente los tipos de interés, por lo que tienen que pagar más dinero por los depósitos.

Por el contrario, sus activos, acumulados durante el periodo de bajos tipos de interés, no rentan. El Banco Nacional Suizo elevó su tipo de interés oficial al 1 por cien ante la inflación del 3 por cien registrada en Suiza en noviembre.

Los yihadistas uigures obstaculizan el acercamiento de Turquía a China

Los yihadistas uigures son una espina clavada en las relaciones diplomáticas entre Turquía y China. Son un pueblo túrquico que comparte una identidad lingüística, étnica y religiosa común con los turcos. Son originarios de una región que siguen llamando “Turkestán oriental”, que desde la revolución de 1949 en China se rebautizó como Xinjiang.

La OTAN encomendó al Turquía la desestabilización de China en Xinjiang, para lo cual crearon y adiestraron a un grupo yihadista, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), vinculado a Al Qaeda y los talibanes, que cometió numerosos atentados, incluso contra las autoridades religiosas musulmanas.

La represión obligó a muchos de ellos a refugiarse en Turquía y el gobierno de Erdogan teme que China pida su extradición. La oposición política a Erdogan presiona para defenderles e impedir que sean enviados a China. Es una cuestión recurrente en el Parlamento de Ankara.

Mientras tanto, Erdogan navega entre dos aguas. Quiere mejorar sus relaciones con China, pero los yihadistas uigures se han convertido en un importante obstáculo.

La agencia de noticias turca Anadolu informó de que Mevlut Cavusoglu, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, declaró que “a China le molesta nuestra actuación en defensa de los derechos de los turcos uigures ante la comunidad internacional”. En referencia a un reciente informe de la ONU sobre las supuestas violaciones de derechos humanos cometidas por China en Xinjiang, Cavusoglu afirmó que Turquía tiene que reaccionar ante ello.

Cavusoglu también acusó a Pekín de frenar cualquier avance en la construcción de una auténtica relación bilateral.

Hace cinco años Xi Jinping propuso que una delegación turca visitara los supuestos “campos de concentración” que hay Xinjiang, pero los turcos rechazaron la invitación porque no querían convertirse en “instrumentos de la propaganda china”.

El gobierno turco ha asegurado que no extraditará a ningún uigur que hubiera adquirido la nacionalidad turca.

El último viaje de Erdogan a China fue en julio de 2019 y le valió duros reproches de los partidos de la oposición, dadas las informaciones que circulaban entonces sobre los miles de uigures encerrados en “campos de concentración”.

En 2017 Cavusoglu prometió a los chinos que Turquía no fomentaría ninguna actividad subversiva dirigida contra China e incluso incluyó al ETIM en la lista de organizaciones terroristas. Al mismo tiempo el gobierno turco permitió a los uigures vinculados a Al Qaeda y los talibanes refugiarse en Turquía.

En 2021 China protestó por la negativa de Turquía a extraditar a Abudukadir Yapuquan, fundador del ETIM, acusado de actividades terroristas.

La ambivalencia de Turquía hacia los yihadistas uigures radica en la situación económica. La inflación subió un 137 por cien el año pasado. Las encuestas indican que sólo un tercio de los votantes turcos va a votar al Partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo (AKP) el próximo mes de junio.

Empresas chinas han adquirido una participación del 65 por cien en el puerto Kumport de Estambul y otra del 51 por cien en un nuevo puente colgante sobre el Bósforo, mientras que la China Export and Credit Insurance Corporation ha ofrecido hasta 5.000 millones de dólares en seguros a empresas turcas.

Erdogan también ha esperado financiación china para su controvertido proyecto de construir una vía navegable artificial como alternativa al Bósforo.

Los chinos estarían dispuestos a ayudar a Erdogan, pero exigen que los turcos pongan algo de su parte. Los yihadistas uigures refugiados en Turquía son la moneda de cambio.

El gobierno de Erdogan se debate entre la necesidad de acercarse a China y la vieja política de apoyar a los yihadistas.

La privatización la guerra (la industria de la seguridad en Ucrania)

Si se privatiza la sanidad o la educación, no hay ningún motivo para no hacer lo mismo con la policía o el ejército. El capitalismo ha creado empresas cuyo negocio es la guerra y baratijas intangibles, como la “seguridad” o la “defensa”.

Las empresas militares privadas son de dos tipos. Por un lado, hay empresas mercenarias o ejércitos privados que llevan a cabo campañas militares autónomas. Por el otro están los contratistas militares, que refuerzan a las tropas regulares de un Estado y subcontratan alguno de sus servicios.

Las empresas de mercenarios reclutan tropas en cualquier país del mundo y pagan sueldos que en Ucrania llegan a los 2.000 dólares diarios. Pero la ventaja más importante es que no están sometidos a ningún tipo de responsabilidad. Tienen carta blanca.

Es un fenómeno que surgió en los años ochenta del siglo pasado, cuando Eeben Barlow, antiguo coronel del ejército sudafricano fundó Executive Outcomes reclutando a las unidades disueltas tras el fin del apartheid.

Los mercenarios de Executive Outcomes intervinieron en Angola en 1992, donde lucharon junto al ejército regular contra UNITA después de que ésta se negara a aceptar los resultados de las elecciones de aquel año.

En 1996 participaron en Sierra Leona para derrotar a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido, cobrando en parte con concesiones mineras de diamantes.

La guerra contra el terrorismo desatada en 2001 llevó la privatización del ejército de Estados Unidos a un nivel más alto. En 2010 las empresas militares privadas superaban en número a las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.

En un país arruinado, como Ucrania, hay un mercado frenético para las empresas privadas. La guerra está siendo el Eldorado de los mercenarios ya que, uno de los bandos, la OTAN no quiere intervenir directamente en el campo de batalla. Una de las empresas que participan en ella es TMG (The Mozart Group), fundada en marzo del año pasado en réplica inmediata a Wagner.

Su fundador es Andrew Milburn, un antiguo infante de Marina que formó parte de las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos en Somalia, Irak, Afganistán, Mali y Libia. En el colmo de la desfachatez, este capo de los mercenarios califica a su empresa como “una organización humanitaria”.

TMG se encarga de múltiples tareas dentro del ejército ucraniano. Una de elas son las “operaciones de influencia” dirigidas contra las tropas y la población rusa, a las que intoxica con supuestas atrocidades y crímenes de guerra cometidos para animar a los soldados a desertar.

También sirve informes al ejército ucraniano sobre los planes de gobiernos extranjeros, empresas, medios de comunicación y ONG, para lo cual dispone de “expertos”, periodistas y universitarios repartidos entre varios países. Promueve la difusión de “noticias” a través de redes sociales que luego, a su vez, nutren a los medios de comunicación convencionales, acompañadas de fotos y vídeos.

El propio Milburn es el primero de los “expertos” y en tal condición asiste asiduamente a las tertulias televisivas y las entrevistas en los medios de Estados Unidos.

Esta empresa de mercenarios está ligada a la Ukrainian Freedom Fund, una ONG creada tras el Golpe de Estado de 2014 para recaudar fondos, comprar material militar e instruir tropas paramilitares.

También está ligada a un grupo de presión, el Consejo Comercial US-Ukrania (USUBC), que tiene por objeto promover los intereses de las empresas estadounidenses en el país. A su vez, el USUBC es un conglomerado en el que se puede encontrar de todo un poco pero, especialmente, conocidos traficantes de armas, como Lockheed Martin, Northrop Grumman o BAE Systems.

El ejemplo de TMG demuestra que la hegemonía moderna sólo es militar si por tal se entiende una amplia constelación de intereses que también son comerciales, periodísticos e incluso “humanitarios”.

La guerra por el control de la información llega a la Wikipedia

Los servicios secretos de todo el mundo se han embarcado en una guerra abierta por el control de la información. En numerosos países las grandes redes de noticias en línea están sometidas a la presión de la policía y las fuerzas de seguridad.

Arabia Saudí se ha infiltrado en Wikipedia y ha colocado administradores dentro de la enciclopedia, según una declaración conjunta de Democracia para el Mundo Árabe Ahora (Dawn) y Smex (*), dos organizaciones que tienen su sede en Washington y Beirut, respectivamente.

En diciembre la Fundación Wikimedia, la matriz de Wikipedia, reconoció haber llevado a cabo una investigación interna y despidió a todos sus administradores saudíes. “La investigación de Wikimedia reveló que el gobierno saudí se había infiltrado entre los miembros de más alto rango del equipo de Wikipedia en Oriente Medio.

“La infiltración del gobierno saudí en Wikipedia con agentes del gobierno que actúan como editores independientes y el encarcelamiento de editores independientes demuestran el uso continuado de espías en organizaciones internacionales, así como los peligros de intentar producir contenidos independientes en Arabia Saudí”, afirmó Sarah Leah Whitson, directora de Dawn.

Dawn es una ONG fundada por el fallecido Jamal Kashoggi, el periodista cercano a los Hermanos Musulmanes que fue asesinado en 2018 por los servicios secretos saudíes.

La semana pasada Wikimedia afirmó que la declaración de Dawn y Smex contiene “inexactitudes”. No hay pruebas de infiltración en la plataforma por parte del espionaje saudí para influir en su contenido. La enciclopedia se limitó a decir que algunos de los usuarios ahora retirados de sus puestos “podían ser saudíes”.

Sin embargo, anunció la expulsión de 16 voluntarios “que tenían conflictos de intereses en la edición de proyectos (páginas) de Wikipedia en la región de Oriente Medio y Norte de África”.

De forma un tanto elíptica, y sin hacer acusaciones contra ningún país en particular, Wikimedia afirmó que “una serie de usuarios cercanos a actores externos estaban modificando la plataforma de forma coordinada para promover la agenda de dichos actores”.

“Aunque no sabemos exactamente dónde residen, las acciones dirigidas contra los voluntarios, que pueden haber sido saudíes, formaban parte de un esfuerzo mucho más amplio […] en toda la región”, declaró Wikimedia.

El gobierno saudí parece haber hecho algo más que colocar espías en la enciclopedia. En septiembre de 2020 detuvo a Osama Jalid y Ziyad Al-Sofiani, dos administradores de Wikipedia, y los condenó a 32 y ocho años de prisión, respectivamente.

Fueron encarcelados por proporcionar información considerada crítica con la persecución de militantes políticos dentro de Arabia Saudí.

El año pasado un tribunal de San Francisco condenó a tres años y medio de prisión a Ahmad Abouammo por espiar para Arabia Saudí. Era un ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y libanesa que supervisaba la asociación de Twitter con medios de comunicación en la región de Oriente Medio y norte de África.

(*) https://smex.org/saudi-arabia-government-agents-infiltrate-wikipedia-sentence-independent-wikipedia-administrators-to-prison/

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