La web más censurada en internet

Día: 14 de diciembre de 2022 (página 1 de 1)

Deslocalización, desindustrialización o guerra comercial entre Europa y Estados Unidos

El ex Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, y la actual Presidenta, Ursula von der Leyen, han anunciado la posibilidad de una guerra comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. El motivo es la Ley de Reducción de la Inflación, que entrará en vigor en Estados Unidos el 1 de enero de 2023. Esta ley ofrece subvenciones masivas a las empresas que lleven a cabo proyectos de energía y tecnología limpias, siempre que tengan su sede en Estados Unidos.

Eso supone unos 370.000 millones de dólares en subvenciones que servirán de incentivo adicional para que los gigantes industriales europeos se trasladen a Estados Unidos. Además, a la Unión Europea le preocupa que Estados Unidos acapare la mayor parte del suministro de metales de tierras raras, necesarios para la producción de paneles solares y eólicos, así como baterías y motores de coches eléctricos.

Estas medidas, combinadas con una diferencia múltiple en el coste de los recursos energéticos, contribuirán a la absorción de la industria europea por Estados Unidos. Ambos parámetros alteran de forma crítica el equilibrio de la competitividad entre las empresas de la Unión Europea y las de Estados Unidos, lo que deja a las fábricas europeas ante una elección sencilla: deslocalización o muerte.

En una comparecencia, el gigante automovilístico Volkswagen no desmintió los rumores de que iba a cerrar centros de producción en Alemania, la República Checa y Eslovaquia debido a la escasez de gas. La empresa no dice nada sobre la ubicación exacta de las instalaciones de producción que se cerrarán, pero no es difícil adivinarla. Una vez desvelado el secreto, el proceso empezará a expandirse exponencialmente: después vendrán los fabricantes de automóviles, las plantas químicas, las empresas farmacéuticas y muchas otras, que despedirán a cientos de miles de trabajadores.

Sólo un mes antes de la entrada en vigor de la Ley de Reducción de la Inflación, los europeos decidieron hablar del conflicto que se había abierto en el campo aliado. Hasta el final confiaron en negociar un compromiso. Biden firmó la ley en agosto de este año, en plena Guerra de Ucrania que debería haber unido al máximo a los países occidentales para hacer frente a Rusia. Pero el sabotaje de Nord Stream ha dejado a la Unión Europea sin la mayor parte de su gas. Y un embargo del petróleo en alta mar y una limitación de los precios podrían dejar al Viejo Continente sin petróleo ruso. Resulta que lo que es bueno para Estados Unidos no lo es para Europa, que se ha hecho dependiente de los recursos energéticos estadounidenses.

Antes lamentaba su dependencia de la energía rusa y ahora lamenta lo mismo de Estados Unidos.

Los últimos industriales europeos que dudaban acaban de ser “convencidos” por la ley de Biden, que es una de las principales herramientas para conservar el sillón presidencial. Las nuevas industrias y empleos están pensados para paliar la crisis de la economía estadounidense a medio plazo (idealmente antes de las elecciones presidenciales de 2024).

En 2008 la Unión Europea aprobó la llamada Iniciativa de Materias Primas, que constituyó la base de la política de Bruselas para garantizar el acceso a las materias primas del Tercer Mundo. Esa política se aplicó de diversas maneras. En general, se reducía a garantizar la libre exportación de materias primas de terceros países a la Unión Europea por todos los medios disponibles. El acuerdo sobre la adhesión de Ucrania a la Unión Europea también perseguía el objetivo de garantizar la exportación sin trabas (y, a ser posible, libre de aranceles) de madera, acero, mineral de hierro y metales de tierras raras ucranianos a Europa. Ahora es Estados Unidos quien ofrece a la vieja Europa su versión de “asociación” en beneficio propio.

Los intentos de resistencia de los europeos hasta ahora parecen cómicos. Han amenazado a Estados Unidos con recurrir a la Organización Mundial del Comercio. Von der Leyen quiere crear un fondo para subvencionar la economía en respuesta a los beneficios estadounidenses. Las capacidades financieras de Washington y Bruselas son incomparables, y desde luego no hay dinero extra, dada la crisis en Europa y el aumento de los costes de la ayuda a Ucrania.

Los planes de la Unión Europea para obtener recursos energéticos alternativos parecen aún menos prometedores que antes de febrero de 2022. Por ejemplo, la estrategia del hidrógeno de la Unión Europea preveía organizar la producción de hasta un tercio del volumen de hidrógeno en Ucrania y en los países del norte de África desde donde se importaría a la Unión Europea. Nadie en su sano juicio construiría ahora costosos electrolizadores en Ucrania. El hidrógeno debía transportarse con gas natural a través de gasoductos ucranianos, que podrían cerrarse en cualquier momento en un país en guerra. Los países norteafricanos, como Argelia y Marruecos, ven ahora a la Unión Europea como un cliente debilitado, que pierde rápidamente influencia y solvencia.

La política monetaria de la Unión Europea tampoco funcionará. El debilitamiento del euro y el alcance de la paridad con el dólar han contribuido al empobrecimiento de los trabajadores de la Unión Europea. Pero ha resultado ser un incentivo insuficiente para la industria europea, presionada por la crisis energética y los problemas sociales. Un mayor debilitamiento del euro como medio de mantener la competitividad de la economía no hará sino avivar los movimientos de protesta en el continente. Además, esa política no puede funcionar cuando Estados Unidos puede orientar su política monetaria en sentido contrario (y tarde o temprano lo hará): bajando de nuevo los tipos de interés y debilitando el dólar, estimula sus exportaciones. Pero eso no ocurrirá hasta que Europa esté agotada, a pesar de las tibias protestas de los burócratas de Bruselas.

Macron y Meloni bien podrían seguir la visita de Scholz a Moscú, pero no hay necesidad de asustar a Estados Unidos con un giro hacia China, que exigiría un replanteamiento estratégico de la política exterior de la Unión Europea, una reconciliación con Rusia y una alianza estratégica con China. Significaría una ruptura con Estados Unidos, que llegará más temprano que tarde.

Las muertes súbitas se han disparado en Alemania tras la vacunación

Las muertes súbitas e inesperadas se han disparado en Alemania tras el inicio de la campaña de vacunación contra el “covid” en 2021, según datos recientemente publicados sobre el seguro de 72 millones de personas.

El número de muertes súbitas se ha más que duplicado desde que se introdujo la vacuna a finales de 2020, pasando de unas 6.000 por trimestre a 14.000 en la actualidad. La diferencia, 8.000, significa que más de 80 personas mueren cada día de forma repentina (1).

Los datos, basados en los historiales médicos de 72 millones de alemanes, proceden de la Asociación de Médicos del Seguro Obligatorio de Enfermedad (KBV), que el parlamentario alemán Martin Sichert y el analista de datos Tom Lausen obligaron a publicar.

No está claro por qué el regulador de medicamentos del gobierno alemán, el Instituto Paul Ehrlich, no ha publicado estos datos. En 2020 el gobierno alemán normalizó el uso de los datos de los seguros para controlar los posibles daños de las vacunas, pero no parece que se haya cumplido esta ley.

Sichert y Lausen hicieron públicas sus conclusiones en una rueda de prensa celebrada el lunes (2).

El profesor Stefan Homburg, antiguo director del Instituto de Finanzas Públicas de la Universidad de Hannover, ha sostenido que “desde que comenzó la vacunación a principios de 2021, las muertes súbitas e inesperadas se han disparado. Es lo que muestran los nuevos datos del KBV sobre los 72 millones de asegurados” (3).

Los datos no demuestran que las vacunas estén causando el aumento de la mortalidad súbita, recuerda el Instituto Central de Atención Médica del Seguro de Enfermedad Obligatorio. Las vacunas sólo salvan vidas, no acaban con ellas.

Sin embargo, los datos son coherentes con informes anteriores de seguros alemanes, que muestran que el número de casos registrados de eventos secundarios de las vacunas que requieren tratamiento médico aumentó más de 30 veces en 2021 en comparación con 2019 y 2020.

(1) https://notrickszone.com/2022/12/12/breaking-data-of-72-million-insured-shows-massive-sudden-unexpected-deaths-exploded-in-germany-since-2021/
(2) https://www.youtube.com/watch?v=qfB6ZFUgIEk
(3) https://twitter.com/SHomburg/status/1602178795074883584

El centro de los cibertaques de la OTAN contra Rusia tiene su sede en Estonia

Los países Balticos, y Estonia en particular, están entre los perros más feroces que la OTAN ha instalado a las puertas de Rusia. En particular, Estonia desempeña un papel fundamental en los ciberataques de la OTAN contra Rusia.

En la terminología mistificadora al uso, Estonia “garantiza la ciberseguridad del gobierno de Kiev”. Luukas Ilves, director de TI de Estonia, ha confesado que se comunica a diario con sus colegas ucranianos (1). Especialistas estonios en ciberseguridad ayudan a impedir los intentos de pirateo de las infraestructuras críticas de Ucrania.

También encabeza actualmente un programa de la Unión Europea de 11 millones de euros para proporcionar a Ucrania servicios informáticos y de seguridad digital. De ello se encarga la Dirección de Seguridad de la Información (RIA). Gert Auvaart, jefe del departamento de ciberseguridad y director adjunto de la RIA, afirma que, durante mucho tiempo, Estonia fue una base de pruebas para los ciberataques rusos y ahora utiliza su experiencia con Rusia para ayudar a Ucrania.

En un año la RIA ha duplicado su personal y su presupuesto, y la semana pasada el Presidente estonio Alar Karis visitó la sede, donde ofreció una rueda de prensa sobre las “amenazas en el ciberespacio”. La mitad del gasto público en desarrollo tecnológico se destina actualmente a ciberseguridad y hay planes para aumentar el gasto en el futuro.

Según Politico, “Estonia se ha convertido en el centro del experimento conjunto de ciberdefensa avanzada de la alianza, que proporciona formación cibernética a aliados como Ucrania… Estonia es considerada un aliado clave en la lucha contra los ciberataques rusos” (2).

Tallin mantiene contactos regulares con la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA) de Estados Unidos. Los mayores ejercicios cibernéticos del mundo, Cyber Coalition, se celebraron a finales de noviembre y principios de diciembre con la participación de unos 1.000 militares y civiles de más de 40 países de la OTAN y socios de la alianza.

Los ejercicios imitaron ciberataques contra las infraestructuras energéticas y las fuerzas de los aliados de la OTAN. Fueron dirigidos por el Centro de Formación en Ciberseguridad CR14 de Tallin, dependiente del Ministerio de Defensa estonio. Además de especialistas militares, participaron en los ejercicios representantes de empresas públicas e instituciones científicas.

El Centro Unificado de Ciberdefensa de la OTAN se creó en Estonia en 2008. El motivo formal de su creación fue una petición de Estonia para protegerse de los piratas informáticos rusos. En la actualidad, además de Estonia, participan en los trabajos de este centro representantes de Letonia, Lituania, Alemania, Francia, Reino Unido, España, Estados Unidos, Bélgica, Italia, Grecia, Países Bajos, Polonia, Eslovaquia, Turquía, Hungría, República Checa, Austria, Suecia y Finlandia.

Además del Centro de Ciberdefensa de la OTAN, Estonia alberga estructuras del Centro Informático de la Unión Europea, y la Milicia de la Unión de Defensa Civil cuenta con una unidad de ciberdefensa. En 2018 también creó una fuerza cibernética compuesta por 300 especialistas.

Los organismos creados por la OTAN en los países bálticos están destinados a atacar emplazamientos en Rusia. Ucrania sirve como una especie de base de operaciones.

Estonia es el segundo mayor apoyo financiero de Ucrania en términos de PIB. Es 13 veces veces más que la ayuda de Alemania. En noviembre el canciller del Ministerio de Defensa, Kusti Salm, en una rueda de prensa, reconoció que Estonia ha apoyado a Ucrania con 300 millones de euros y tiene previsto continuar esta financiación.

Kusti Salm añadió que Estonia tenía previsto ampliar el programa de formación para los militares ucranianos.

(1) https://news.err.ee/1608760573/estonia-leading-eu-project-to-secure-ukraine-s-cyber-data-security
(2) https://www.politico.com/news/2022/12/07/estonia-ukraine-cybersecurity-russian-hackers-00072925

La desnazificación de Ucrania

Cualquiera que sea el final de la Guerra de Ucrania hay dos fenómenos que no van a terminar. Uno son las sanciones económicas y el otro los sabotajes. Como en la Guerra de Chechenia, al final el terrorismo será la guerra de la guerra por otros medios, con los mismos protagonistas.

Los precedentes se remontan a 1945: tras Segunda Guerra Mundial, la lucha de los soviéticos contra los nazis siguió en el frente oriental durante más de diez años en forma de guerra de guerrillas y sabotajes. Los nazis ucranianos habían cambiado de jefe. Ya no era el III Reich sino Estados Unidos.

Los sabotajes seguirán, independientemente de los acuerdos formales que puedan producirse, o de la eventual toma del control de toda Ucrania por Rusia porque ese es el plan de Estados Unidos y la OTAN desde el Golpe de Estado de 2014 en Kiev.

No hará falta de decir que, lo mismo que en la Guerra de Chechenia, el teatro de operaciones no será Ucrania, sino Rusia y que el tratamiento informativo del terrorismo será el consabido: se trata de opositores a Putin que no han aceptado someterse a y siguen luchando por la liberación de Ucrania.

El plan inicial de la OTAN contaba con una rápida victoria del ejército ruso en pocas semanas y el inicio de la hostilidades en la retaguardia. Los británicos adiestraron al ejército ucraniano en operaciones de comandos, como la reciente de Mariupol o la del puente de Kerch.

Tanto para los sabotajes como para el Golpe de Estado de 2014, la OTAN recurrió a los nazis. Su caudillo, Stepan Bandera, fue reconocido como “héroe de Ucrania” por el Presidente Viktor Yushchenko cuando dejó el cargo en 2010. Las hordas nazis se incorporaron al ejército regular y, sobre todo, a la Guardia Nacional.

En 2011 el título de Bandera fue revocado por el nuevo presidente Viktor Yanukovich, que luego fue derrocado por el Golpe de Estado, en el que los nazis desempeñaron un papel protagonista.

Cuando Putin dice que el objetivo militar del ejército ruso es la desnacificación de Ucrania, sabe de lo que habla, sabe que la tarea va a ser larga y que va a tener muchos escenarios. Lo mismo que Bandera fue ejecutado en Munich, los nazis ucranianos van a ser perseguidos implacablemente allá donde se escondan. Dentro y fuera de Ucrania, dentro y fuera de Rusia.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies