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Mes: diciembre 2022 (página 1 de 13)

De la operación militar especial a la guerra

Los eufemismos se han acabado. En su conferencia de prensa de la semana pasada Putin cambió el discurso oficial ruso: la Operación Militar Especial se ha convertido en una guerra. Los ministros del gobierno y los medios de comunicación han hecho lo mismo, porque se trata del reconocimiento abierto de la verdadera estrategia rusa (1).

Es la señal más clara hasta ahora, en más de 10 meses de combates, de que las hostilidades en Ucrania podrían prolongarse durante años (2). “Nuestro objetivo no es cambiar el curso de esta operación militar, sino, por el contrario, poner fin a la guerra”, añadió Putin en medio de la visita de Zelenski a Washington.

En su visita, Zelenski exaltó la continuación de la guerra, y en Estados Unidos, que tiene que poner las armas, se preocupan por la capacidad de su industria para hacer frente a una batalla prolongada. Pero los informes de Estados Unidos y los países de la OTAN apuntan unánimemente en la misma dirección: el estado de debilidad de la industria de guerra.

El viernes el Washington Post reconocía que la Guerra de Ucrania ha “puesto al descubierto fallos en la planificación estratégica estadounidense” y “revelado importantes lagunas” en la base industrial militar de Estados Unidos y la OTAN (3). El ejército ucraniano consume más munición de la que Occidente puede producir.

“Los arsenales de muchas armas y municiones clave están casi agotados, y la espera para la producción de nuevos misiles se prolonga durante meses y, en algunos casos, años”, señala el Washington Post. Estados Unidos ha canalizado unos 20.000 millones de dólares en ayuda militar a Kiev sólo este año. De esa cantidad, sólo 6.000 millones se han destinado a nuevos contratos de armamento y el resto procede de las existencias del Pentágono.

“El complejo militar-industrial estadounidense puede fabricar unos 14.000 cartuchos de munición para obuses de 155 milímetros”, asegura la secretaria del Ejército estadounidense, Christine Wormuth, mientras que los ucranianos consumen unos 6.000 al día en combates intensos.

La industria de guerra estadounidense está “en muy mal estado en estos momentos”, comenta el Washington Post. “Estamos realmente bajos […] y ni siquiera estamos luchando”. Si Estados Unidos se tuviera que enfrentar a China o Rusia en una guerra convencional, “no pasamos de cuatro o cinco días en un juego de guerra antes de quedarnos sin misiles de precisión”.

“Los aliados de Washington en Europa se encuentran en una situación similar”, escribía por su parte el Wall Street Journal (4). Ucrania consume 40.000 cartuchos al mes, mientras que todos los miembros europeos de la OTAN juntos pueden producir 300.000 al año.

“La capacidad de producción europea es claramente insuficiente” y tardarían hasta 15 años en reponer las reservas al ritmo de producción actual si la guerra acabara mañana. “Aunque los funcionarios occidentales llevan meses pidiendo que se acelere la producción [de armamento], la reciente legislación de la UE ha bloqueado muchas inversiones en fabricación de armas”, calificándolas de “insostenibles”, añade el Wall Street Journal. Alemania financia una fábrica en Rumanía que podría producir munición de calibre OTAN y soviético para Ucrania.

(1) https://www.military.com/video/aircraft/attack-and-fighter-aircraft/fords-b-24-liberator-bomber-factory/2849404120001
(2) https://www.zerohedge.com/geopolitical/putin-references-war-ukraine-1st-time-response-zelenskys-dc-visit
(3) https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/12/23/ukraine-weapons-biden/
(4) https://www.wsj.com/amp/articles/europe-is-rushing-arms-to-ukraine-but-running-out-of-ammo-11671707775

La injerencia de Marruecos se extiende a varias instituciones europeas

Marruecos ha interferido en varias instituciones europeas recurriendo a la corrupción para sobornar a personalidades influyentes. “También se ha interferido en otras instituciones europeas a través de una red de personajes influyentes, entre ellos el ex eurodiputado Antonio Panzeri, la ex vicepresidenta del Parlamento Europeo Eva Kaili y Francesco Giorgi, su compañero y asistente parlamentario -todos ellos detenidos-, que representan sólo unos pocos eslabones”, afirmó la semana pasada el diario italiano Corriere della Sera.

El juez belga Michel Claise explicó que la investigación, que comenzó con una operación de los servicios secretos belgas y otros servicios de seguridad europeos, se refiere a “acciones de injerencia en el seno de las instituciones de la Unión Europea” llevadas a cabo por Marruecos “a través de la corrupción de personas de la cúpula del mundo institucional europeo” en general.

Sin embargo, los tribunales belgas se están centrando principalmente en lo ocurrido en el Parlamento Europeo, donde “la política del grupo Socialista y Demócrata (S&D) habría sido influenciada en favor de Marruecos por un equipo de tres italianos” cuyos nombres se citan por este orden: Pier Antonio Panzeri, Andrea Cozzolino y Francesco Giorgi.

Marruecos habría recurrido a este grupo parlamentario para “cultivar sus múltiples intereses haciéndose guiar en sus operaciones por Mohamed Belahrache, funcionario de la DGED (Dirección General de Estudios y Documentación), el servicio secreto de Rabat”.

Este oficial marroquí actuó por mediación del embajador marroquí en Polonia, Abderrahim Atmoun, que “trabajaba en estrecha colaboración con los servicios secretos marroquíes” y que se reunió varias veces con Panzeri y Cozzolino en Bruselas y Varsovia.

Marruecos se apoyó en un grupo de ‘amigos’ del Parlamento Europeo

Para llevar a cabo sus operaciones, los tres italianos habrían contado “con la colaboración de un grupo de eurodiputados -todos miembros del grupo parlamentario S&D- calificados de amigos, los más cercanos de los cuales serían Eva Kaili, Arena Maria, Moretti Alessandra y Benifei Brando Maria”.

El exdiputado Antonio Panzeri, el actual diputado Andrea Cozzolino y su asesor Francesco Giorgi “recibían órdenes la mayor parte del tiempo de Atmoun Abderrahim”, pero “también se decía que estaban en contacto directo con Mansouri Yassine, director general de la DGED”, a quien Cozzolino “supuestamente conoció personalmente […] en Marruecos en 2019”.

Las órdenes de detención emitidas contra estos acusados mencionan vuelos de ida y vuelta reservados en otoño de 2019 por la DGED para Cozzolino.

Para el juez Claise, existe una fuerte sospecha de que Cozzolino y Panzeri “concluyeron en 2019 un acuerdo con los servicios secretos marroquíes a través de Atmoun para interferir a favor de Marruecos en el Parlamento Europeo a cambio de dinero”.

El diario Il Fatto quotidiano, citando a investigadores belgas que interceptaron conversaciones entre Antonio Panzeri y su familia, relata que el antiguo eurodiputado y su esposa “aprovecharon un viaje a Marruecos en junio de 2022 para informar de posibles recompensas por actividades injerencistas para Marruecos”.

Los regalos del régimen marroquí también vuelven a mencionarse en otra interceptación casi dos meses después. Se refiere a una discusión que tuvo lugar en el piso del matrimonio Panzeri-Colleni.

Los investigadores escriben en los documentos: “En el marco de nuestra asistencia técnica […], se ha llamado nuestra atención sobre informaciones que podrían indicar la presencia de bienes adquiridos ilegalmente en la residencia italiana del matrimonio Panzeri-Colleni.

Rusia no puede dejar que el enemigo elija el momento de la ofensiva

En 2022 nos encontramos con una realidad totalmente nueva. Hoy, a punto de terminar el año, ya podemos apreciar desde cierta distancia histórica el acontecimiento que definió esta realidad: el inicio de la operación militar especial en Ucrania el 24 de febrero.

La historia, nos aseguran, no está escrita en tiempo condicional, pero todos seguimos queriendo entender: ¿era esta decisión inevitable y sin alternativa? ¿era posible no hacer nada y vivir como antes? Ojalá hubiera sido posible. Se habrían salvado miles de vidas, decenas de miles de personas habrían permanecido en el país, los vínculos internacionales y entre personas no se habrían colapsado…

Para responder a esta pregunta, tenemos que retroceder un poco, a esos ocho años que, ante nuestros ojos, se han convertido en nueve. Hay varios puntos de inflexión en los acontecimientos de esa época, pero nos centraremos en un día: el 21 de febrero de 2014.

Ese día se firmó un “acuerdo sobre la resolución de la crisis política en Ucrania” entre los dirigentes del Euromaidán y el presidente Viktor Yanukovich, que incluía la celebración de elecciones presidenciales anticipadas para finales de año. El acuerdo permitió desenredar pacíficamente el nudo del conflicto civil, transferir el poder sin sobresaltos (muy probablemente al mismo Petro Poroshenko), desarrollar con tranquilidad los mecanismos de protección de los derechos de la población y mantener la legitimidad del Estado. Al mismo tiempo, Crimea y Donbas habrían permanecido, sin duda, en manos ucranianas.

El Acuerdo duró sólo unas horas. Esa noche, la oposición dio un golpe de Estado, Yanukovich huyó y la Rada Suprema “revolucionaria” derogó por primera vez la ley lingüística, que concedía ciertos derechos a la lengua rusa.

Los garantes del acuerdo del 21 de febrero fueron los embajadores alemán y polaco y un alto representante francés. Tras el golpe, los países garantes ni siquiera intentaron hacer cumplir el acuerdo. No les hacía falta. Por alguna razón, les interesaba la salida más traumática del conflicto, rompiendo la legitimidad. Además, tenían intereses creados en una disputa territorial entre Rusia y Ucrania. Querían abrir una brecha entre los pueblos hermanos a toda costa.

Ucrania simultáneamente 1) perdió su legitimidad y 2) se declaró una etnocracia antirrusa. En estas condiciones, las regiones ucranianas que se sentían atraídas por Rusia no pudieron evitar indignarse y Rusia no pudo evitar reaccionar. Un fracaso en la protección de los rusos en Ucrania habría conducido inevitablemente a un colapso de la autoridad del gobierno ruso e incluso a la desintegración del Estado. Rusia se habría mostrado no como una potencia, sino como un “territorio” que carece de base interna para su existencia y que, por tanto, sólo sobrevive mientras parte de su territorio no sea necesario para la comunidad occidental encabezada por Estados Unidos. Rusia tuvo que actuar, y hay que decir que en 2014 actuó en la medida mínima necesaria para su autoconservación.

Ya vimos lo que valían las garantías de los Estados occidentales en aquel momento, el 21 de febrero de 2014. Hubo el referéndum de Crimea, que corrigió el error de Jruschov, y la guerra por la independencia de la DNR [República Popular de Donetsk] y la LNR [República Popular de Lugansk], durante la cual la conciencia nacional de los habitantes del Donbas cambió radicalmente en pocos meses: antigua región ucraniana, aunque con características propias, Donbas no sólo vinculaba su destino a Rusia, sino que se sentía el corazón espiritual de Rusia. Luego estaban los Acuerdos de Minsk, cuyo incumplimiento crónico fue una de las razones para lanzar la Operación Especial.

Ahora, tras la revelación de Angela Merkel de que nadie tenía intención de aplicar los Acuerdos de Minsk y que sólo eran necesarios para atiborrar a Ucrania de armas y reforzar su ejército, es más fácil comprender el comportamiento de las potencias europeas en el momento del Golpe de Estado en Kiev. El objetivo estaba claro: Ucrania debía convertirse en el peor enemigo de Rusia. En primer lugar, para arrastrar a Ucrania a la OTAN antes o después, para colocar los misiles de la OTAN a unos cientos de kilómetros de Moscú. En segundo lugar, luchar contra Rusia con los ucranianos sí era necesario: no había que sacrificar preciosas vidas europeas en el nuevo Frente Oriental. Por las mismas razones, aparentemente, Occidente no estaba interesado en desarrollar la economía ucraniana: una población pobre está más dispuesta a convertirse en carne de cañón.

La pregunta es: ¿no comprendieron los rusos que los Acuerdos de Minsk eran una ficción que la otra parte no iba a aplicar? Probablemente lo hicieron, pero durante ocho largos años se retrasaron y prepararon para la nueva realidad en la que ahora vivimos. E incluso antes de la SVO [Operación Militar Especial en Ucrania], se ofreció a Ucrania una salida pacífica e indolora. En primer lugar, se compromete a no entrar en la OTAN y la OTAN se compromete a no aceptar como miembro (aunque sabemos muy bien lo que valen tus promesas). En segundo lugar, empezar -como mínimo- a aplicar los Acuerdos de Minsk.

Pero podemos ver que estas dos exigencias más humildes eran precisamente los dos aspectos del “plan para Ucrania” de Occidente mencionados anteriormente. De no haber sido así, el conflicto de febrero de 2022 podría haberse resuelto tan fácilmente como el de febrero de 2014.

Occidente estaba preparando a Ucrania para un asalto militar, y éramos muy conscientes de que el statu quo no se mantendría para siempre. La segunda guerra de Karabaj lo demostró muy bien, lo que animó tanto a las autoridades de Kiev que empezaron a comprar [drones] “Bayraktars” turcos de forma intensiva. Muchos otros equipos militares habían llegado a Ucrania incluso antes de que comenzara la guerra. Tarde o temprano, Ucrania invadiría el Donbas y luego Crimea. Podría haber ocurrido un mes después del 24 de febrero, un año después o cinco años después. Tenía que ocurrir cuando Occidente y el régimen de Kiev estuvieran mejor preparados.

Este es el punto clave: manteniendo el statu quo, Rusia habría dado al enemigo la oportunidad de elegir el momento de la ofensiva. Era un lujo que el país no podía permitirse. Al posponer la acción inmediata, el Presidente de Rusia habría puesto a los futuros dirigentes del país en una posición mucho más difícil. Vladimir Putin asumió la pesada responsabilidad de actuar cuando la economía rusa había ganado el margen de seguridad necesario y sus fuerzas armadas se habían impuesto en una serie de armas, incluidas las estratégicas.

Sí, la SVO [Operación Militar Especial en Ucrania] también reveló una serie de deficiencias, tanto en la adquisición de los militares como en la gestión interna. Pero, de nuevo, es bueno que estas deficiencias se hayan detectado ahora, cuando es posible corregirlas. El año que viene, sin duda seremos capaces de unirnos, concentrarnos y ganar. El país no tiene otra opción.

Igor Karaoulov https://vz.ru/opinions/2022/12/27/1192699.html

El general Surovikin desata la caza de artillería de la OTAN

Hasta la fecha, el ejército ruso ha destruido 3.737 piezas de artillería y mortero ucranianas. Esto representa el 80-85 por cien de la artillería del ejército ucraniano al comienzo de la operación especial. En teoría, el ejército ucraniano debería haber sentido una aguda falta de apoyo de fuego.

Los países de la OTAN, por su parte, han enviado al ejército ucraniano más de 500 obuses pesados y morteros, así como más de 100 lanzadores MLRS. La mayoría de ellos son autopropulsados y tienen un alto grado de movilidad que les permite evitar el fuego de contrabatería ruso. Sólo el 15 por cien de estas armas fueron detectadas y alcanzadas por misiles rusos antes de llegar a la línea del frente.

Debido al continuo suministro de coordenadas de objetivos rusos móviles por parte de los medios de reconocimiento aéreo de la OTAN, así como al uso de un enorme número de aviones no tripulados para la corrección de tiro y el guiado por GPS de los proyectiles, una pieza de artillería de la OTAN equivale en eficacia a 3-4 piezas de artillería ucranianas de antes del 24 de febrero. Y un lanzador MLRS, en particular Himars equivale a cinco lanzadores MLRS ucranianos anteriores al 24 de febrero.

Los cálculos muestran que, en términos de eficacia, la artillería ucraniana no está lejos de la capacidad de apoyo de fuego que tenía antes del 24 de febrero. Lo sorprendente es que, aunque han sido conscientes de esta situación, hasta ahora los generales rusos han hecho poco y sólo ahora han decidido hacer algo al respecto. El general Serguei Surovikin ha llevado a cabo una intensa caza de artillería producida por la OTAN durante las dos últimas semanas.

Por ejemplo, la conferencia de prensa del Ministerio de Defensa ruso informó de que 17 piezas de artillería y lanzadores MLRS ucranianos (el equivalente a un batallón de artillería) fueron destruidos cerca de la línea del frente el 26 de diciembre. La mayoría de ellos fueron producidos por la OTAN.

Por otra parte, los nodos de la red eléctrica ucraniana están sobrecargados y funcionan en modo de escasez. En toda Ucrania, la luz, el agua y la calefacción se han convertido en un lujo. Con las últimas oleadas de ataques a infraestructuras críticas, Surovikin ha conseguido interrumpir el transporte de armas desde las fronteras hasta la línea del frente. Posteriormente, Surovikin se centró en descubrir y atacar depósitos temporales de artillería y munición producidos por la OTAN cerca de las fronteras occidentales de Ucrania.

Según mis estimaciones, la artillería ucraniana es capaz de causar grandes problemas a las tropas rusas. Por lo tanto, creo que el ejército ruso sólo tendrá la oportunidad de reanudar con éxito las operaciones ofensivas terrestres en Ucrania cuando haya reducido en al menos un 30 por cien el número actual de piezas de artillería ucranianas producidas por la OTAN.

—https://politros.com/23823011-ruminskii-ekspert-vasilesku-general-surovikin-ob-yavil-ohotu-na-artilleriyu-nato

Los contactos de China con Alemania y Rusia hacen saltar las alarmas en Washington

Recientemente China ha recibido al presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, y al director adjunto del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvedev, haciendo saltar las alarmas de Washington.

Ya casi nada pasa por sus manos, así que el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, tuvo que llamar por teléfóno al jefe de la diplomacia china, Wang Yi, para enterarse de lo que habían hablado.

Blinken estaba preocupado porque esos contactos no son una coincidencia. Naturalmente, sabiendo que no puede controlar ni a Rusia ni a China, no puede permitir que Alemania se le vaya de las manos.

Steinmeier es una de las pocas figuras políticas alemanas claramente enfrentadas al gobierno de Kiev. Además, desempeñó un papel decisivo en la negociación de los Acuerdos de Minsk, de los que Alemania salió garante.

Las últimas declaraciones de la ex canciller Merkel no le han debido hacer ninguna gracia. Lo mismo que el expresidente ucraniano Poroshenko, Merkel ha reconocido que los Acuerdos de Minsk fueron papel mojado. Las potencias occidentales nunca tuvieron intención de cumplirlos. No eran más que un intento de ganar tiempo para que Ucrania se rearmara.

La guerra empezó, pues, en 2014, con el Golpe de Estado fascista en Kiev y los criminales bombardeos sobre el Donbas. Ucrania no es más que el brazo ejecutor de la política preparada por las potencias occidentales, incapaces de cumplir con sus compromisos.

Hollande confirma que los Acuerdos de Minsk fueron una tomadura de pelo

El antiguo presidente francés, François Hollande, se ha alineado con Poroshenko y Merkel para confirmar que los Acuerdos Minsk fueron una tomadura de pelo, sobre todo para la población del Donbas.

En una entrevista a Die Zeit, el 7 de diciembre Merkel afirmó que los Acuerdos habían sido “un intento de dar tiempo a Ucrania” para reforzarse militarmente de cara a un futuro enfrentamiento con Moscú.

Ahora Hollande dice lo mismo al Kyiv Independent: “Mientras Vladimir Putin avanzaba en el Donbas utilizando a los separatistas prorrusos […] le llevamos a aceptar el formato de Normandía y a venir a Minsk para negociar” (*).

Es un lenguaje repugnante. Hace ocho años ni había “prorrusos” ni tampoco “separatistas”, que son una creación del gobierno nazi ucraniano, con sus brutales agresiones a la población civil del Donbas.

Oficialmente los Acuerdos, firmados el 5 de septiembre de 2014, se celebraron con el objetivo declarado de restablecer la paz entre Kiev y las repúblicas del Donbas. Durante ocho años los bombardeos del gobierno ucraniano han dejado casi 15.000 muertos civiles.

A la pregunta de si las negociaciones de Minsk pretendían retrasar los avances rusos en Ucrania, Hollande responde afirmativamente: “Sí, Angela Merkel tiene razón en este punto. Los acuerdos de Minsk detuvieron la ofensiva rusa durante un tiempo. Lo importante era saber cómo aprovecharía Occidente este respiro para impedir nuevos intentos rusos”.

Por supuesto, en 2014 no hubo ningún “avance ruso”. Es otro invento cínico de Hollande.

La OTAN y Kiev aprovecharon bien el respiro de ocho años: “Desde 2014 Ucrania ha reforzado sus capacidades militares. De hecho, el ejército ucraniano es completamente diferente al de 2014. Está mejor formada y mejor equipada. El mérito de los acuerdos de Minsk es haber dado al ejército ucraniano esa oportunidad”.

Los Acuerdos también impidieron “la expansión de la zona controlada por los separatistas. En el invierno de 2015 los separatistas estaban a las puertas de Mariupol y acababan de ganar dos batallas decisivas, retomando el aeropuerto de Donetsk y la ciudad de Debaltsevo”, añade Hollande.

Curiosamente, Hollande considera necesaria una solución permanente para la paz en Ucrania y, en otro ejercicio de cinismo, afirma que «los acuerdos de Minsk pueden resucitarse para establecer un marco jurídico ya aceptado por todas las partes”.

Hollande también lamenta las divisiones en el seno de la Unión Europea y la ambigüedad alemana, que se “niega a cuestionar el gasoducto Nord Stream 2”. Se declara hoy partidario de imponer sanciones máximas a Rusia y recuerda que él mismo anuló la venta de buques Mistral a Rusia en 2014.

A comienzos de mes las declaraciones de Merkel provocaron la reacción de Putin dos días después. “La confianza es casi inexistente, pero después de tales declaraciones se plantea una cuestión de confianza: ¿cómo negociar, sobre qué, y si es posible negociar con alguien, cuáles son las garantías?”, se preguntó con plena razón el dirigente ruso.

“Aún esperaba que las demás partes implicadas en este proceso fueran sinceras con nosotros. Resulta que también nos engañaban a nosotros. Sólo se trataba de reforzar a Ucrania con armas, preparándola para las hostilidades”, añadió Putin. A la vista de la experiencia, Moscú “tal vez debería haber lanzado antes su operación militar en Ucrania”.

(*) https://kyivindependent.com/national/hollande-there-will-only-be-a-way-out-of-the-conflict-when-russia-fails-on-the-ground

Los juzgados están legalizando paulatinamente los desalojos mediante matones

Son las 7 de la mañana. El banco Unicaja, resultante de la fusión de Unicaja y la antigua Caja Castilla-La Mancha, ha contratado en Guadalajara a una empresa de matones llamada Desokupa Express que mediante integrantes encapuchados impide el acceso a cualquier persona a las oficinas de la C/Francisco Aritio, un antiguo proyecto empresarial fallido que tras su abandono hizo que decenas de familias instalaran su vivienda. Leer más

Más de 6.000 niños muertos o heridos por armas de fuego en Estados Unidos

Este año 6.032 niños han muerto o resultado heridos por armas de fuego en Estados Unidos, según el equipo de investigación Gun Violence Archive. Es la cifra más alta registrada en un solo año desde que la organización comenzó a seguir los datos en 2014.

Los datos mostran que 6.032 niños de 17 años o menos resultaron muertos o heridos por la violencia armada este año. El año pasado la cifra fue de 5.708 muertos o heridos.

306 niños menores de 11 años recibieron disparos y 668 resultaron heridos. Además, 1325 adolescentes de entre 12 y 17 años fueron tiroteados y 3.732 resultaron heridos.

Cuando la GVA comenzó a registrar los datos en 2014, 603 niños y 2.318 adolescentes fueron tiroteados o heridos.

La estadística procede de un año de brutales tiroteos en Estados Unidos, entre ellos la masacre de la escuela primaria Robb de Uvalde (Texas), en la que murieron 21 alumnos y 17 resultaron heridos.

Entre las víctimas de disparos más jóvenes de este año se encuentra Cecilia Thomas, de cinco meses, que recibió un disparo en la cabeza y murió en Chicago mientras estaba sentada en un coche.

En total, este año murieron 43.675 personas como consecuencia de la violencia armada, 19.849 relacionadas con homicidios, asesinatos o causas no intencionadas, y 23.826 clasificadas como suicidios.

A medio gas: el viejo sueño de vender poco y ganar mucho

Las potencias occidentales se frotan las manos porque creen que sus sanciones contra Rusia han tenido el efecto esperado: el gigante Gazprom ha perdido muchos clientes, vende menos gas y reconoce abiertamente que ha sido un año “muy difícil”.

Sí, vende menos gas, pero recauda más dinero, lo cual no deja de ser una ventaja. Es el viejo sueño de los tenderos: vender poco y ganar mucho. También es cierto: Gazprom ha perdido a sus clientes europeos, pero ahora mismo los mercados están en los países asiáticos.

“Me gustaría subrayar de entrada que 2022, por supuesto, ha sido muy, muy difícil”, ha admitido el jefe del monopolio ruso, Alexei Miller, durante una conferencia de prensa celebrada ayer.

El año pasado Rusia era el mayor exportador de gas del mundo y el mayor proveedor de la Unión Europea, pero desde entonces los 27 Estados miembros han reducido en gran medida sus importaciones.

Las exportaciones al bloque occidental han caído incluso un 44,5 por cien en comparación con el mismo periodo del año pasado, hasta 95.200 millones de metrós cúbicos de gas.

Las sanciones han obligado a Gazprom y, de rebote, a Rusia, a buscar nuevos mercados en países emergentes, como Turquía, que se relame de gusto. Erdogan quiere convertir a su país en un centro gasístico internacional. Recientemente el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, declaró que Moscú estaba estudiando entregas adicionales de gas a través de Turquía.

Moscú también pretende aumentar sus ventas a China. Miller se congratuló de la inauguración, el 21 de diciembre, del yacimiento de gas de Kovykta, un vasto depósito situado en Siberia que debería permitir un aumento significativo de las exportaciones a China. “Ahora, el oleoducto Fuerza Siberiana, que une Rusia y China, funciona en toda su longitud, es decir, más de 3.000 kilómetros”, declaró Miller ayer.

La explotación de ese yacimiento iniciará “una verdadera dinámica de desarrollo” y señala que “se está creando un complejo industrial potente y estratégico en el este de Rusia”, dijo Putin durante su inauguración. Además, prosiguió Putin, la puesta en servicio de este emplazamiento permitirá “garantizar el suministro fiable de gas […] tanto a las empresas rusas como a nuestros socios extranjeros”.

A partir de 2024 Rusia también planea construir el gasoducto Fuerza Siberiana 2 para abastecer a China a través de Mongolia, otra señal de que la estrategia energética rusa ha dado un giro hacia el este.

A pesar de la guerra, Rusia está dispuesta a reanudar el suministro de gas a Europa a través del gasoducto de Yamal, según declaró el domingo el viceprimer ministro a la agencia de prensa Tass. Tradicionalmente el gasoducto de Yamal ha abastecido de gas a Europa Occidental a través del este.

Finlandia quiere salir del apuro comprando gas licuado

Pero en un combate no basta con hablar de los golpes que uno da, sino también de los que recibe. Es la parte de la pelea que agobia a los países europeos, que se han disparado un tiro en el pie imponiendo sanciones “para reducir la dependencia de las importaciones rusas”.

Finlandia es un vecino que lo está pasando muy mal y lo va a pasar peor en el futuro. “El gas puede proceder de cualquier lugar del mundo donde se suministre GNL, pero no de Rusia”, declaró Olli Sipila, cabecilla de Gasgrid, el operador finlandés de gas.

Ayer Gasdrid anunció la llegada del primer buque terminal de gas licuado. Es una solución provisional que tendrán que pagar a precios prohibitivos. Además del gas hay que pagar el alquiler del barco.

Finlandia ha movido cielo y tierra para instalar la terminal flotante. El nuevo buque, con capacidad para unas 68.000 toneladas de gas, lo han alquilado por un periodo de diez años.

Pero el año pasado Gazprom suministró 1.490 millones de metros cúbicos de gas a Finlandia, es decir, el doble de lo que puede procesar el terminal.

Además, Finlandia ha prometido que el buque va a suministrar gas también a los países del Báltico, e incluso a Polonia, a través del gasoducto Balticconnector, que une Finlandia y Estonia.

No hace falta echar números para entender que en Helsinki vuelven a contar el cuento de la lechera.

Terminales flotantes de gas alrededor de las costas europeas

Alemania, que dependía en un 55 por cien de las importaciones de gas ruso antes de la guerra, también acaba de abrir su primera terminal de procesamiento de gas licuado. En 2023 le seguirán otras cinco terminales flotantes.

Francia, que cuenta actualmente con cuatro terminales portuarias de importación de gas, a saber, dos en Fos-sur-Mer, una en Montoir de Bretagne y otra en Dunkerque también quiere reforzar su infraestructura con un nuevo emplazamiento en Le Havre, que tampoco puede suplir las importaciones de gas ruso.

Lo mismo que Finlandia son medidas desesperadas e improvisadas. La nueva terminal se desmantelará “en cuanto se hayan superado las tensiones de suministro”, según ha confesado la empresa Total, encagada del proyecto.

Además, el rápido giro de Europa hacia el gas licuado está duplicando las infraestructuras enérgéticas, lo que va a elevar los precios hasta cifras insostenibles. Unas instalaciones crecientes para un demanda decreciente es algo que desafía las leyes del mercado y denota que la desesperación ha cundido entre los países europeos. Están dispuestos a cualquier disparate antes de admitir que Rusia tiene razón.

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