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Día: 19 de noviembre de 2022 (página 1 de 1)

Alemania se prepara para un corralito financiero este invierno

Alemania se prepara para un escenario de muchedumbres enfurecidas y quiebras bancarias si los cortes de electricidad impiden a la población acceder al dinero en efectivo. El Bundesbank almacena miles de millones para hacer frente a un aumento de la demanda, así como límites a las retiradas de dinero de los cajeros automáticos.

El gobierno también suministrará dinero de emergencia en caso de apagón para mantener la economía en marcha, mientras el país teme posibles cortes de energía (*).

El banco central, el regulador del mercado financiero BaFin y múltiples asociaciones de la industria financiera están estudiando no sólo la impresión de dinero sino también la distribución, organizando el acceso prioritario al combustible para los transportistas de efectivo.

El aumento de los costes de la energía o incluso un sabotaje del suministro eléctrico puede causar apagones devastadores. Cerca del 60 por cien de las compras diarias de los alemanes se pagan en efectivo, y los alemanes, por término medio, sacan más de 6.600 euros al año, principalmente de los cajeros automáticos.

El acceso al dinero en efectivo es una preocupación especial para los alemanes, que valoran la seguridad y el anonimato que ofrece, y tienden a utilizarlo más que otros europeos, y algunos todavía atesoran marcos alemanes que fueron sustituidos por euros hace más de veinte años.

Hace diez años, un informe parlamentario advertía de los altercados agresivos que se producirían en caso de que los ciudadanos no pudieran disponer de dinero en efectivo durante un apagón.

De hecho, hubo una avalancha de efectivo al comienzo de la pandemia, en marzo de 2020, cuando los alemanes retiraron 20.000 millones de euros más de los que habían depositado. Fue un récord histórico.

El Bundesbank dice que está preparado para hacer frente a cualquier aumento de la demanda de dinero, pero, en caso de apagón, el gobierno podría limitar la cantidad de efectivo que la población puede retirar.

Las empresas de seguridad que transportan el dinero desde el banco central hasta los cajeros automáticos y los bancos no están cubiertas por la ley que regula el acceso prioritario al combustible y las telecomunicaciones durante un apagón. Los vehículos blindados deberían hacer cola en las gasolineras como todo el mundo.

Más del 40 por cien de los alemanes temen un apagón en los próximos seis meses. Si se produce, los alemanes correrán hacia el cajero automático más cercano, que la infraestructura financiera no podrá manejar.

La oficina de catástrofes alemana recomienda a la población que guarde dinero en efectivo en casa para este tipo de emergencias.

A los reguladores financieros alemanes les preocupa que los bancos no estén totalmente preparados para los apagones y consideran que se trata de un riesgo no previsto anteriormente. Los bancos consideran improbable un apagón, pero todo lo que los bancos consideran improbable suele ocurrir con bastante regularidad.

El comercio depende cada vez más de la tecnología. El dinero en efectivo es el único medio de pago que seguiría funcionando en caso de apagón.

(*) https://www.reuters.com/world/europe/exclusive-germany-steps-up-emergency-cash-plans-cope-blackout-sources-2022-11-15/

El presupuesto del Pentágono superará el billón de dólares dentro de 5 años

En el mundo las guerras no estallan por generación espontánea sino porque la mano de Estados Unidos aparece por algún lado. Si no hay guerras, hay un peligro de que las haya y, en última instancia, el Pentágono las provoca. En cualquier otro caso la maquinaria industrial de Estados Unidos dejaría de funcionar. Es un país que vive por y para la guerra.

Siempre hubo conjeturas sobre el momento en el que el presupuesto del Pentágono iba a superar el billón de dólares. Cada año está más cerca, pero antes pocos calculaban que llegaría en una fecha tan cercana como 2027.

El Pentágono encadena una guerra tras otra para que el dinero no deje nunca de caer en los bolsillos del complejo militar-industrial, de grandes empresas como Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman y General Dynamics.

El engranaje se complica mucho en esos breves instantes en los que no hay una gran guerra, por lo que dos senadores, Jack Reed y Jim Inhofe han presentado una enmienda para llenar los arsenales de armas, tanto en tiempos de guerra, como en los intervalos de tranquilidad relativa.

Aunque ya se han asignado más de 20.000 millones de dólares para el envío de armas a Ucrania, los contratos firmados no superan los 2.700 millones. Los traficantes de armas temen que la guerra termine antes de gastar el dinero presupuestado para ella. De momento los rumores de negociaciones ya han tumbado las acciones de los traficantes en Wall Street.

La enmienda de Reed e Inhofe ha conseguido enderezar la cotización bursátil sobre la base de considerar que la guerra es como la nueva normalidad. Siempre tiene que haber una guerra, pero si hay varias al mismo tiempo, mejor. Además, como Estados Unidos siempre está en medio de ellas, el Pentágono debe estar preparado y comprar cada vez más armas… por si acaso.

Una vez aprobados los presupuestos militares, las guerras sólo consumen una parte, y no es fácil averiguar el destino del resto. Las guerras de Afganistán e Irak sólo consumieron la mitad del dinero entregado al Pentágono.

Por lo demás, si se computan los gastos militares camuflados en otros organismos públicos, como el Departamentos de Energía, encargado de las armas nucleares, el presupuesto militar ya ha superado con creces el billón de dólares.

En consecuencia, dos terceras partes del dinero público de Estados Unidos pasa por los bolsillos de los militares, que necesitan guerras exactamente igual que los famacéuticos necesitan enfermedades.

Pero como nada es suficiente, Estados Unidos lleva tiempo presionando a los países europeos para que aumenten sus gastos militares, porque ese dinero también va a parar a los bolsillos del complejo militar-industrial, que son empresas estadounidenses.

Es el caso del gobierno español de coalición, siempre obediente a cualquier insinuación procedente de Washington. Este año el presupuesto militar asciende a 11.189 millones de euros, un 7,8 por ciento más que el año pasado. Sin embargo, la OTAN sabe que esa cifra es mucho mayor: 13.203 millones. En plena época de recortes públicos, los militares no pasan estrecheces.

El misil que cayó en la frontera polaca ridiculiza a los sicarios de la OTAN

La caída de un misil ucraniano en la localidad polaca de Przewodow, matando a dos campesinos, ha dado lugar a las reacciones que cabia esperar por parte de sus principales protagonistas.

Polonia y Ucrania atribuyeron la responsabilidad del misil a Rusia hasta que Estados Unidos cambió la versión oficial. Ese tipo de países, sumisos como perritos falderos, no tienen nada diferente que decir, ni siquiera en aquello que les concierne directamente

Naturalmente, los medios de comunicación de todo el mundo se lanzaron a la piscina con la falsedad oficial, hasta que Estados Unidos la cambió.

El lanzamiento del misil por parte de Ucrania no fue ningún error, sino una provocación deliberada para escalar la guerra e involucrar en ella a Polonia de una manera abierta.

Con el aluvión de falsedades que vamos leyendo en los últimos meses, la historia del misil que cayó en Polonia podía haber sido otra más, que hubiera colado exactamente igual que las anteriores: la matanza de Bucha, el ataque al Puente de Kerch, la voladura de los gasoductos Nord Stream, etc.

Esta vez Estados Unidos no ha dejado pasar la provocación ucraniana porque, a diferencia de Ucrania, no le interesa escalar la dimensión de la guerra.

Ucrania necesita ese tipo de provocaciones porque es absolutamente consciente de que tiene la guerra perdida desde el primer minuto o, en otras palabras, que de ninguna manera puede vencer a Rusia con sus propias fuerzas.

Con el montaje del misil Ucrania y, en especial, Zelensky, han quedado a la altura del barro, lo mismo que los medios de comunicación que se apresuraron a publicar titulares rocambolescos.

Por si la mentira no fuera suficiente, algunos medios llegaron a decir que la verdad, es decir, que el misil procedía de Ucrania, era una “teoría de la conspiración”.

El gobierno polaco tampoco se limitó a contar bulos sino que convocó al embajador ruso en Varsovia para que diera “explicaciones detalladas” sobre el misil. Pues ahora será Polonia quien tendrá que explicar los motivos por los cuales difundió una falsedad a los cuatro vientos.

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