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Día: 29 de octubre de 2022 (página 1 de 1)

De la naturaleza de las cosas

O, en latín, “De rerum natura”, libro de Lucrecio donde se defiende el epicureísmo.

El comunismo, por ejemplo, forma parte de la naturaleza de las cosas. Pero, como dijo Rousseau, hubo una vez quien, cercando un terreno, dijo “esto es mío”, y hubo quien le creyó, creando la sociedad civil. No fue así, evidentemente, pero rima bastante.

Jon Odiozola, “Bianchi”

Ocurre que la naturaleza de las cosas se suele aplicar a los fenómenos físicos excluyendo los sociales. Y así como estå claro que el agua pasa a ser vapor a los 100 grados, no lo está tanto que el comunismo se imponga por su propia fuerza o por inercia. Y, sin embargo, todo tiende al comunismo y acabaría en comunismo siempre que las condiciones sean libres, es decir, nada se oponga por la fuerza. Si así fuera, el comunismo se habría impuesto hace mucho tiempo. A los intentos de establecerlo se les llamo “utopías”: Moro, Campanella, etc., autores que acabaron de mala manera.

Lo que se defendía, se justificaba y se glorificara era la propiedad privada, sobre todo de los medios de producción bajo el capitalismo especialmente. Un capitalismo que vino al mundo chorreando sangre imponiendo su ley a sangre y fuego. No importaba que cada vez más, como dijera Marx, se viera el carácter social de los medios de producción en contradicción con su forma de apropiación, sino que todas las fuerzas políticas y fácticas, Ejércitos, Gobiernos, Iglesias, se unieron contra ese “fantasma que recorría Europa”, como empieza el Manifiesto Comunista de 1848.

Asistimos, pues, en la historia, al continuo intento de desnaturalizar -en sentido roussoniano- violentamente el curso de la naturaleza de las cosas que llevaría al triunfo del comunismo, y al fenómeno subsiguiente de la lucha de clases, que es en lo que estamos. Por eso sabemos que el comunismo no se impondrå por la fuerza indiscutible de su doctrina, o por sí mismo, sino por la fuerza de la revolución.


“Bianchi” es el seudónimo que utilizaba nuestro colaborador Jon Odriozola, periodista que falleció el mes pasado en Bergara, Gipuzkoa, a los 67 años de edad. Esta tarde se le rinde un homenaje a las 6 de la tarde en el gaztetxe Makala de Barakaldo, de donde era oriundo.

Washington acelera el despliegue de armas nucleares tácticas en Europa

En lo que a las armas nucleares respecta, la propaganda imperialista le ha dado otro giro a la realidad. Otro más. Cada día asustan con el armamento nuclear ruso mientras despliegan el de la OTAN en Europa.

La OTAN ha llevado a cabo las maniobras nucleares “Steadfast Noon” en Europa que conciernen, en particular, a los aliados que participan en el programa nuclear de la Alianza. Las maniobras se basan en las bombas nucleares tácticas B-61, puestas a disposición de cinco países (Italia, Alemania, Bélgica, Turquía y Países Bajos) por Estados Unidos, según el llamado principio de la “doble llave”.

Los países anfitriones son responsables de proporcionar los cazabombarderos, mientras que el control de las bombas, y por tanto su código de armas, es responsabilidad exclusiva del ejército estadounidense.

En la base de Inçirlik, en Turquía, también hay bombas nucleares almacenadas, pero están a disposición de Estados Unidos, única y exclusivamente.

En 2012 el Pentágono puso en marcha el desarrollo de una nueva versión de la bomba B-61, la B-61-12 LEP. La producción comenzó el año pasado, después de más de nueve años de diseño, desarrollo, calificación y producción de componentes. Su finalización está prevista para 2026.

A diferencia de sus predecesoras, algunas de las cuales han estado en servicio desde los años setenta, la B-61-12 se puede lanzar tanto en modo “guiado”, con un equipo adicional, como en modo “no guiado”, lo que significa que el bombardero descarga sobre el objetivo por gravedad.

Según los planes originales, la B-61-12 LEP debía empezar a entregarse a los países miembros de la OTAN a partir de 2024. Sin embargo, la Guerra de Ucrania ha acelerado los planes del Pentágono. Los primeros B-61-12 se entregarán el próximo mes de diciembre.

En buena medida también es una campaña publicitaria que no cambiará la correlación estratégica, ya que sólo el F-15 Strike Eagle, el bombardero B-2 Spirit y el F-35A están cualificados -o en proceso de serlo- para llevar esta nueva bomba nuclear y son las únicas aeronaves capaces de lanzarlo en modo guiado.

En otras palabras, no basta tener la bomba nuclear sino que también es necesario el avión capaz de transportarla. Los países europeos tienen que comprar esos aviones a Estados Unidos. De los cinco países anfitriones, Italia y Países Bajos están recibiendo progresivamente los F-35A y F-35B que han comprado.

Es un negocio redondo porque los F-35 son aviones que funcionan peor que una escopeta de feria y Estados Unidos no habría logrado vender ninguno… salvo para el trasporte de bombas nucleares.

Por el contrario, Alemania y Bélgica esperan los suyos. Los cazabombarderos en servicio en sus fuerzas aéreas podrían transportar la bomba B-61-12, pero en modo no guiado.

Rusia ha respondido como cabía esperar, con las maniobras Grom 22, cuyo objetivo es comprobar la preparación de sus fuerzas estratégicas en caso de ataque nuclear. El 26 de octubre, bajo la supervisión personal de Putin, dispararon dos misiles balísticos intercontinentales. Los bombarderos Tu-95 Oso también participaron en las maniobras.

Europa ha llenado sus depósitos y ahora padece un exceso de gas

La crisis energética que estalló en Europa tras las sanciones contra Rusia corre el riesgo de dar un giro inesperado. Es posible que los europeos no sufran una escasez de gas sino un exceso. La decisión de los gobiernos de comprar grandes cantidades de gas licuado en todo el mundo a precios astronómicos no juega a favor.

En previsión de los duros tiempos que acompañarían a la caída del termómetro, los gobiernos europeos hicieron todo lo posible para no quedarse sin gas, y se les fue la mano. El frío aún no ha llegado y los almacenes están casi completamente saturados. Las reservas de gas son 30.000 millones de metros cúbicos más que el año pasado.

Sin embargo, los buques metaneros siguen llegando a Europa. Este mes se espera la entrada de 82 buques de gas licuado en el continente, un 19 por cien más que en septiembre. En la actualidad, muchos metaneros se utilizan como instalaciones flotantes de almacenamiento de gas.

Los europeos pueden descansar aliviados. Si todo va bien, no pasarán frío el próximo invierno. Cuando las temperaturas bajen, las empresas energéticas vaciarán las reservas acumuladas. Todo irá bien si no hay heladas y si el invierno no se prolonga excesivamente. En tal caso, los excedentes se agotarían muy rápidamente.

Como consecuencia de la acumulación, los precios de la gasolina han bajado mucho y ahora están a menos de un tercio de su pico de verano. Han logrado contener la inflación y los medios de comunicación convencionales lanzan las campanas al vuelo. Los demás somos unos agoreros. ¿Estamos equivocados?, ¿debemos rectificar?

El exceso de gas en Europa durará al menos hasta diciembre, ya que es poco probable que un enfriamiento prolongado afecte al continente el mes que viene. A medida que baje la temperatura, el consumo también aumentará. ¿Cuánto? Dependerá del invierno…

Este año la demanda de gas caerá entre un 7 y un 9 por cien. El 15 por cien anunciado por la Unión Europea está todavía muy lejos. En cualquier caso, dicha reducción no se ha alcanzado porque la población haya empezado a ahorrar de repente. La principal razón de la caída es el cierre de empresas industriales que consumen grandes volúmenes de gas.

Pero las empresas no se van a poder mantener cerradas inmediatamente y, cuando se acabe el invierno, los países europeos deberán volver a comprar gas, esta vez para todo el año.

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