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Día: 12 de octubre de 2022 (página 1 de 1)

Una empresa recoge excrementos humanos para cultivar moscas destinadas a la alimentación

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anima a las empresas a cultivar insectos con los mismos pretextos que ya utilizaron antes para defender los transgénicos: acabar con el hambre en el mundo y mejorar el medio ambiente.

El Banco Mundial asegura que 2.500 millones de seres humanos ya tienen la ingesta de insectos en su dieta. El 70 por cien de los congoleños, el 85 por cien de los centroafricanos y el 91 por cien de la población de Botsuana afirman comer larvas de insectos regularmente.

En África ya funcionan 850 granjas de insectos para el consumo humano y animal y cada año aparecen otras nuevas, especialmente en Kenia, donde se han identificado entre 25 y 50 especies comestibles: saltamontes, hormigas negras, langostas, moscas, termitas… La FAO, el Banco Mundial, países, empresas y universidades han comenzado a investigar el potencial nutricional de estos insectos.

La Universidad de Lieja acaba de publicar un estudio sobre el valor nutricional de las larvas de lepidópteros (mariposas) en el África subsahariana. Las larvas secas comestibles tienen un contenido medio de proteínas de hasta el 63,5 por cien y un valor energético de 457 kilocalorías por cada 100 gramos.

Dichas larvas representan el 31 por cien de las especies de insectos comestibles en África, de un total de 472 especies identificadas.

Aunque algunas especies tienen un único ciclo reproductivo al año, otras otras, como el gusano de seda Eri, pueden reproducirse varias veces en un solo año, lo que favorece su cultivo industrial.

En Nairobi, la capital de Kenya, la empresa Insectipro cultiva millones de saltamontes en una granja, donde también fabrica una tonelada de moscas negras secas para fabricar pienso. Forma parte de una iniciativa, a la vez científica y comercial, del Centro Internacional de Fisiología y Ecología de los Insectos (Icipe).

Otra gran fábrica es Sanergy, una empresa con más de 400 trabajadores que utiliza la capacidad de reciclaje de las moscas negras para gestionar los residuos orgánicos. La fundaron en 2011 unos estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Diariamente recoge los excrementos humanos de los inodoros que ha instalado en los barrios marginales de la capital africana (*).

Sumados a los residuos de los mercados de frutas y verduras, la mierda sirve de alimento a las moscas, que reciclan 70.000 toneladas al año y acaban como pienso, abono o biomasa para la combustión.

“Los pollos alimentados con insectos crecen mejor y desarrollan más carne que grasa”, afirma John Kinyuru, investigador de la Universidad Agrícola Jomo Kenyatta. También tienen efectos favorables para los seres humanos. “Comer insectos permite el desarrollo de microorganismos y bacterias beneficiosas para el sistema digestivo. Esto se traduce en una mayor inmunidad, una reducción de las bacterias dañinas y, por tanto, una mejor salud”, asegura Kinyuru.

El Icipe asegura que el aceite de los insectos es más rico en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitamina E que los aceites vegetales.

(*) https://www.lemonde.fr/afrique/article/2022/02/09/au-kenya-l-elevage-d-insectes-se-developpe-pour-renforcer-la-securite-alimentaire_6112957_3212.html

Greta Thunberg es partidaria de la energía nuclear

En una entrevista concedida ayer a la televisión alemana, Greta Thunberg, el peluche de la lucha contra el calentamiento, apoyó la energía nuclear para reducir las emisiones de los llamados “gases de efecto invernadero”.

Preguntada por la decisión de Alemania de mantener el cierre de sus centrales nucleares y prolongar el funcionamiento de varias centrales de carbón, a pesar de que el objetivo es abandonar esta energía el año que viene, respondió: «Si ya las tenemos [las centrales nucleares] en funcionamiento, creo que es un error cerrarlas para centrarse en el carbón».

Los grupos seudoecologistas ya no ocultan su giro de 180 grados. La crisis energética está destapando su verdadero programa, algo que en Alemania no era necesario después de su postura beligerante durante la Guerra de los Balcanes.

Debido al elevado coste del gas natural, muchos países europeos han recurrido al carbón para producir electricidad. Alemania, Austria, Bulgaria, Italia, Reino Unido y los Países Bajos lo utilizan.

Cada vez más viviendas alemanas vuelven a utilizar el carbón para la calefacción, aunque los planes para la Agenda 2030 contaban con su eliminación. Su producción local aumentó un 40 por cien entre enero y agosto en el Rin.

Las declaraciones de Greta Thunberg se producen en un contexto tenso en Alemania, donde la coalición gobernante, formada por socialdemócratas, verdes y liberales, está dividida sobre la manera de afrontar la crisis energética. Inicialmente, Alemania tenía previsto cerrar sus tres últimos reactores nucleares en funcionamiento a finales de este año.

Pero el gobierno de Olaf Scholz ha revocado recientemente la decisión y ha prorrogado dos de las tres plantas restantes.

Por el contrario, el gobierno austriaco se opone a que la Comisión Europea conceda la etiqueta “verde” a la energía nuclear, según anunció el Ministerio de Medio Ambiente. Para impedirlo el viernes recurrió al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En 1978 Austria prohibió la energía nuclear, lo que se elevó a principio constitucional en 1999.

Pero la postura de Austria es minoritaria dentro de la Unión Europea. Sólo ocho países se oponen a la etiqueta “verde” para la energía nuclear, muy lejos de la mayoría de veinte países necesaria para bloquear la declaración.

Algo se mueve muy rápidamente en la industria nuclear. Westinghouse, que estaba en manos de Toshiba, vuelve a cambiar de manos. Acaba de ser recomprada por Cameco, una empresa productora de uranio, por el fondo buitre Brookfield Renewable Partners y otras empresas. El precio es de 8.000 millones de dólares.

Empiezan a oler el dinero nuclear.

Auge y caída de un fontanero de la Stasi

En 1974, en plena Guerra Fría, Günter Guillaume protagonizó uno de los mayores escándalos de espionaje de la posguerra en Europa, acabando con la carrera política de su mentor, el canciller alemán Willy Brandt, y sobre todo, con su política de acercamiento a los países del este de Europa.

Guillaume era la sombra de Willy Brandt, su fontanero.

Willy Brandt había sido proclamado canciller de la República Federal Alemana en 1969. Era el primer socialdemócrata que ocupaba ese cargo después de la Segunda Guerra Mundial, en el que destacó por su Ostpolitik.

Guillaume trabajaba para la Stasi, el servicio de inteligencia de la República Democrática Alemana. Destinado en Alemania Occidental, Guillaume se convirtió en secretario de Willy Brandt y en 1974 se destapó su verdadera personalidad, junto con su esposa, como agentes encubiertos de la República Democrática Alemana al otro lado del Muro.

Fue detenido y encarcelado. El canje de espías se celebró en 1981 con el protocolo típico de la Guerra Fría. El matrimonio Guillaume, que aparece en la imagen de portada, fue condecorado con las más altas distinciones.

Tras la caída del Muro, cuando se conocieron los informes confidenciales que Guillaume enviaba a la Stasi, se vio que no había nada realmente relevante. Mucha paja sobre la vida privada del Canciller, sus borracheras y sus desvaríos sexuales. O Guillaume no se enteraba de nada, o si se enteraba, no les informó.

A través de los medios de intoxicación, Estados Unidos magnificó la labor de zapa de Guillaume, contribuyendo a la leyenda sobre la Stasi, que llega hasta la actualidad: un organismo omnipotente que manejaba las vidas de las personas a ambos lados del Telón de Acero..

No había ninguna red de espionaje de la Alemania oriental, ni en el Estado, ni en el Partido Socialdemócrata. La campaña fue, más que nada, mediática y su verdadero objetivo no era Guillaume, sino Willy Brandt o, mejor dicho, la Ostpolitik. Hoy es evidente que Estados Unidos organizó la OTAN en la posguerra para enfrentar a Alemania con Rusia, lo cual no es más que una continuación de la misma política británica de los años treinta.

El Der Spiegel lo resumió muy bien hace unos años: “La caída del jefe de gobierno por un agente es una debacle para la política de Alemania Occidental, y una ironía de la historia: precisamente Brandt, que como jefe de gobierno había impulsado la Ostpolitik y tratado así de superar el enfrentamiento con los estados comunistas de Europa del este, fue derrocado por espías de Alemania del este”.

No fue una “ironía de la historia”. Se llama de otra manera.

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