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Día: 1 de septiembre de 2022 (página 1 de 1)

La nacionalización de las eléctricas es otro engaño para consumo de la progresía

Se habla mucho sobre de los precios de la luz y el gas. Y se habla mucho de qué hacer con ellos. Las ganancias récord reportadas por las energéticas han sido tan escandalosas, que tanto en la prensa como en el público surge el debate político de una solución a este problema.

Una solución a menudo discutida es la nacionalización, o renacionalización, de los proveedores de energía.

Tanto la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, como Podemos han apoyado públicamente esta medida. Discretamente, Ribera apoyó a principios de agosto la idea de fundar una empresa eléctrica pública que aglutine las concesiones hidroeléctricas una vez expire su plazo de concesión. «Yo creo que esto puede ser muy relevante junto a la modificación de las reglas de mercado de generación», llegó a decir.

El espejo es la decisión del presidente francés, Emmanuelle Macron, de nacionalizar el 100% de Electricité de France (EDF), la principal empresa del sector de Francia. El Estado, que ya tenía el 84% de las acciones, se hará cargo ahora del 16% restante.

En el mismo sentido se había pronunciado días atrás el ex primer ministro Gordon Brown, el cual propuso renacionalizar “temporalmente” las empresas que “no consiguen bajar las facturas”. Esta última versión, maś parecida a la opción tomada por el gobierno del PSOE y Podemos (un impuesto temporal a las empresas energéticas cotizadas), contiene una sutileza que para nada es menor.

La historia oficial es que la situación en Ucrania (entre otras cosas) está elevando los precios del petróleo, el gas y la energía en general, aunque España haga compras minoritarias en los países del Este europeo.

Si el producto que vende se vuelve más caro de obtener, sus ganancias disminuyen porque está pagando más por sus materias primas. Si luego aumenta los precios para tener en cuenta los costos adicionales, sus ganancias permanecen iguales .

Las ganancias récord (y crecientes) significa que no hay un aumento en los costes. Es aumento de precios, y cuando todas las empresas del mercado lo hacen, es que están fijando precios, y eso es un delito contra el mercado y los consumidores, máxime en un momento de supuesta «emergencia energética».

Estas ganancias récord no son ningún secreto. Han sido publicadas por multitud de medios corporativos que tienen entre sus principales accionistas a las empresas a las que señalan. ¿Se están pegando un tiro en el pie?. Lo más probable es que no.

El modelo nacionalizador que está en mente no es el que muchos «izquierdistas» tienen en mente y que desde luego celebrarían si lo hiciera el gobierno progresista. Aquí no va a haber despidos de altos directivos, ni entrada de las Fuerzas Armadas en las refinerías. Quien lo piense así se ha olvidado del país en el que vive.

El modelo español es el modelo SAREB o Bankia: un saneamiento contable a cuenta del Estado para luego su reingreso en el «mercado libre», lo que viene a ser una socialización de las pérdidas de toda la vida.

Y si los medios corporativos han hecho semejantes insinuaciones es porque hay algo en mente, alguna circunstancia que va a llevar al Estado a recaudar para sanear. Algo que ya se empieza a intuir en las compensaciones previstas para los «topes a la energía» o que ya ocurre con el subsidio al consumo de combustible, donde previamente las compañías subieron tanto los precios que la recaudación vía impuestos es similar a cuándo éstos se encontraban dentro de la «normalidad».

El Real Decreto 14/2022 que aprueba las medidas de ahorro energético establece disposición adicional segunda establece una aportación al sector eléctrico de 1.360 millones de euros procedente de los Presupuestos Generales del Estado de 2022, es decir, que en la práctica, los topes, los límites, las «excepciones» y demás terminología pseudotécnica vuelven a encubrir un engaño masivo para garantizar la transferencia de rentas al gran capital.

Alemania y Francia se enfrentan por el gasoducto ibérico

A mediados de agosto el canciller alemán, Olaf Scholz, declaró que “dramáticamente” faltaba una interconexión entre la Península Ibérica y Europa central, pasando por Francia, para “aliviar” el suministro de gas.

El martes volvió a insistir. “Quiero subrayar de nuevo que apoyo mucho esa conexión”, dijo en una rueda de prensa con Pedro Sánchez. El gasoducto permitiría “mejorar las interconexiones de la red europea de gas en la actualidad y, a largo plazo, también se trata de utilizar el hidrógeno verde” en Europa de forma conjunta, insistió.

El proyecto no es nuevo. Con el nombre de Midcat -abreviatura de Midi (sur de Francia) y Catalunya- se puso en marcha en 2013 para que España y Portugal pudieran transportar gas licuado procedente de Estados Unidos o Qatar, a Europa central a través de Francia. Se abandonó en 2019 por la falta de apoyo de Francia.

“Estoy muy agradecido de que el canciller alemán comparta la visión de la necesidad de reforzar estas interconexiones”, dijo Pedro Sánchez, que asistió como invitado del gobierno alemán.

El proyecto “es algo que el gobierno español lleva pidiendo a Europa desde hace mucho tiempo”, dijo Pedro Sánchez. La infraestructura podría incluso estar operativa en un plazo de “ocho o nueve meses” en el lado español, según Enagás.

No es la primera vez que los gobiernos español, alemán e incluso portugués se pronuncian sobre el tema de las interconexiones europeas. Tanto Portugal como España disponen de numerosas infraestructuras portuarias para recibir el gas licuado transportado por barco desde todo el mundo, que podrían redistribuir por Europa.

Francia tiene otro plan

El problema es que a Francia no le interesa que Portugal y España le hagan la competencia. Francia ya tiene dos interconexiones de gas con la Península Ibérica en Biriatou y Larrau, aunque son oleoductos pequeños, de sólo 8.000 millones de metros cúbicos al año, frente a los 55.000 millones del Nord Stream 2, el oleoducto del Mar Báltico que une Rusia con Alemania.

Hay una tercera terminal de regasificación en Bouches-du-Rhone, puesta en marcha en 2010, que permite a Francia importar grandes cantidades de gas licuado sin necesidad de un nuevo gasoducto. Además, el gobierno francés tiene previsto construir una cuarta terminal de gas licuado en el Havre.

Madrid y Lisboa quieren convertirse en un importante centro de exportación de gas licuado a Europa gracias al Midcat, pero una parte de la infraestructura tiene que pasar por Francia. Cuando se construye un oleoducto, el país por el que pasa lo paga, y los franceses no querían asumir el coste, estimado en 3.000 millones de euros, para dejar que los portugueses y españoles compitan con ellos en Europa.

Francia quiere invertir el dinero en la construcción de terminales de gas licuado en Europa, en lugar de construir enormes tuberías para comprar gas español y portugués. Su objetivo es convertirse en la puerta de entrada del gas licuado en el continente. Si construye a tiempo la cuarta terminal de gas licuado en el Havre, el gas licuado importado irá a parar a Alemania.

En consecuencia, la Unión Europea está muy poco unida en este punto porque la competencia capitalista está por encima.

Pero el gasoducto ibérico tampoco es una solución, ya que no podría abastecer el elevado consumo de gas de Europa central, y en particular de Alemania. Tampoco hay gas licuado en el mundo capaz de saciar las necesidades europeas de gas. Este año la demanda mundial de gas licuado alcanzará los 436 millones de toneladas, mientras que la oferta disponible no superará los 410 millones.

Teniendo en cuenta los nuevos proyectos existentes, la capacidad aumentaría sólo un 2 por cien este año y un 3 por cien el año que viene. En 2026 el mundo sólo dispondrá de unos 100 millones de toneladas adicionales de gas licuado. De ahí los planes europeos de reducción del consumo.

Unión Europea: cuando un ciego guía a los demás ciegos

María Sajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, ha comparado a la Unión Europea con un cuadro del pintor flamenco Breugel, “La parábola de los ciegos”, un óleo sobre tabla, pintado en 1568, que se exhibe actualmente en el Museo di Capodimonte de Nápoles.

Seis ciegos caminan uno delante de otros. Un guía, también ciego, los precede y cae en un agujero. El siguiente ciego se tambalea por encima del primero. El tercero, conectado con el segundo, sigue a sus precedesores. El quinto y el sexto aún no saben lo que está pasando, pero al final acabarán cayendo también en el
agujero.

La pintura se inspira en una parábola del Evangelio de Mateo (15,14). Jesucristo dice: “Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos, y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo”.​

Francia envía a la Legión Extranjera a Yemen para apoderarse del gas

El gobierno francés ha enviado a la Legión Extranjera a Yemen para apoderarse del gas que hay en el yacimiento de Balhaf, aunque la explicación oficial es otra, naturalmente: se trata de “asegurar las instalaciones” en un país que lleva años asolado por la guerra.

No obstante, el Gobierno de Salvación Nacional (GSN) de Yemen ha expresado su preocupación por lo que ha calificado de actividad “sospechosa” de las tropas estadounidenses y francesas estacionadas en el sur del país, en la provincia de Shabwah.

El 17 de agosto tuvo lugar un debate durante una sesión parlamentaria celebrada por los ministros del GSN. En un mensaje publicado en las redes sociales, el antiguo ministro de Asuntos Exteriores yemení, Abubaker Alqirbi, afirmó:

“Siguen llegando informaciones sobre los preparativos en curso para exportar gas desde la instalación de Balhaf y que ésta podría ser la razón de los sucesos de Shabwa y del acercamiento y las negociaciones activas de Francia con algunos países de la región y las partes del conflicto yemení para exportarlo debido al alto nivel internacional del precio del gas y para reducir la presión rusa sobre Europa y asegurar la protección de la instalación por parte de la Legión Extranjera francesa”.

Alqirbi añadió que “la exportación de gas de Balhaf es de interés nacional para resolver el sufrimiento económico de Yemen y el sustento de sus ciudadanos y para pagar los salarios de los funcionarios”.

También destacó que esta ganancia energética debería ayudar a Yemen y a su pueblo: “Quizás la economía abra la puerta a las negociaciones para una solución política global de la crisis yemení, si no se convierte en un medio de despilfarro de recursos”.

La explicación es un poco más larga. El pasado mes de julio, Francia y Emiratos Árabes Unidos firmaron una asociación energética para la producción conjunta de gas licuado. No obstante, la cooperación energética entre los dos países tiene como objetivo asegurar el control de los recursos de gas de Yemen a través del yacimiento de Balhaf, que es propiedad de la multinacional francesa TotalEnergies.

La resistencia yemení ha exigido la retirada de todas las fuerzas extranjeras que ocupan ilegalmente el país, incluidas las tropas estadounidenses recientemente desplegadas, que están allí con el pretexto de luchar contra ellos, a los que acusan de “terrorismo”.

Según Abdel Aziz ben Habtour, antiguo primer ministro yemení, las recientes operaciones de saqueo de la coalición encabezada por Arabia saudí se llevaron a cabo bajo la dirección de Estados Unidos, como parte del plan de Washington para asegurar el control del petróleo yemení a través de sus secuaces del Golfo.

—https://thecradle.co/Article/News/14486

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