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Día: 19 de mayo de 2022 (página 1 de 1)

¿Israel es el remedio para la sed de gas de la Unión Europea?

En medio de la desesperación, la Unión Europea da palos de ciego buscando una alternativa a los suministros de gas ruso. Incluso se ha dirigido a Israel, dice el periódico turco Yeni Safak.

Los envíos de gas israelí a Europa pasarían por Turquía.

“El gas israelí está siendo considerado como una opción, su ruta está planeada vía Turquía, a través del Mediterráneo oriental”, asegura el periódico, añadiendo que en caso de tal acuerdo, “se espera que el barco turco esté en funcionamiento durante el período de transmisión”.

Centrándose en la perforación en aguas profundas para la extracción de petróleo y gas natural de los mares, Turquía ha incluido un cuarto buque de perforación en su flota. El nuevo buque de perforación, que partió de Corea del Sur el 7 de marzo, está previsto que llegue a Turquía el 19 de mayo.

“Un buque de nueva generación, que prestará servicio en el Mediterráneo oriental, iniciará su primera misión en julio, tras dos meses de trabajos preparatorios, lo que facilitará la exploración en aguas profundas y el dragado en el Mediterráneo”, afirma Yeni Safak.

El buque puede operar a profundidades de hasta 3.600 metros y es capaz de perforar hasta 12.200 metros.

En marzo Turquía e Israel discutieron entre bastidores el tendido de un gasoducto como una de las alternativas para Europa al gas ruso. El plan, concebido por primera vez hace años, es construir un gasoducto submarino que una Turquía con el mayor yacimiento de gas natural en alta mar de Israel, el Leviatán. El gas fluiría a Turquía y al sur de Europa.

Ni Turquía, ni Israel, ni Bruselas parecen tener en cuenta los litigios. El Líbano afirma que el yacimiento de gas israelí se encuentra en sus aguas jurisdiccionales y hay otros países, como Palestina, con reivindicaciones pendientes que no tienen una solución fácil, como ya hemos explicado en entradas anteriores.

El emir de Qatar ha venido a España para solucionar la ‘guerra del gas’

El emir de Qatar ha venido a España para vender gas capaz de sustituir al procedente de Argelia. El gobierno ha calificado las reuniones como “estratégicas”, ya que intentan garantizar el suministro a toda costa y a cualquier precio.

Mientras el gobierno de Madrid ha declarado a Putin como “persona non grata”, el emir ha sido recibido con honores militares y le han entregado las llaves de la capital. Qatar es el modelo para los defensores de la democracia, al libertad y los derechos humanos.

Poco antes un enviado del gobierno alemán viajó a Qatar para sustituir el gas ruso, pero no ha tenido éxito según informa la agencia Reuters. No hay para todos. El plan de la Unión Europea está condenado al fracaso de antemano.

A Austria también le están presionando para que reduzca sus importaciones de gas ruso y, sobre todo, para acabar con los privilegiados lazos que ha mantenido con la URSS y Rusia desde 1945, gracias a su neutralidad. Austria no pertenece a la OTAN.

Gracias a los reducidos precios del gas ruso, en la posguerra Austria pudo llevar a cabo el desarrollo industrial del país. En 1968 fue el primero de occidente en firmar un contrato de suministro de gas con la URSS y las importaciones han seguido aumentando en los últimos años.

En 2018 el grupo austriaco OMV renovó su contrato de suministro de gas con Gazprom hasta 2040.

El 80 por ciento del gas que necesita Austria procede de Rusia. En Haidach, cerca de Salzburgo, Gazprom tiene uno de los mayores centros de almacenamiento de gas de Europa, que acualmente está vacío.

El gobierno austriaco quiere llenarlo y, entre tanto, se ha conectado a la red alemana, que es como sujetarse a un clavo ardiendo.

Por su parte, Italia ha claudicado: pagará el gas ruso en rublos. El martes, el grupo energético italiano Eni, propiedad del Estado en una tercera parte, anunció su decisión de abrir una cuenta en euros y otra en rublos en Gazprombank para hacer frente a los pagos por las entregas de gas ruso “en los próximos días”.

La banca internacional se prepara para una ola de disturbios sin precedentes en los países occidentales

Los bancos y los fondos de inversiones de todo el mundo se preparan para un recrudecimiento “sin precedentes” de los disturbios civiles en Estados Unidos, Reino Unido y Europa, ya que la subida de los precios de la energía y los alimentos eleva el coste de la vida a niveles astronómicos.

La información procede del jefe de un equipo que proporciona asesoramiento a bancos, compañías de seguros y otras instituciones financieras. La información se considera altamente sensible.

Los planificadores de emergencias de las principales instituciones financieras creen que los “niveles peligrosos” de colapso social en Occidente son ahora inevitables e inminentes. Es probable que se produzca un estallido de disturbios civiles en cualquier momento de este año, pero más probablemente en los próximos meses, cuando el impacto de la crisis del coste de la vida empiece a saturar las vidas de “todos”.

Los principales bancos del mundo, incluidos los de Estados Unidos, Reino Unido y Europa Occidental, están pidiendo a sus directivos que empiecen a planificar activamente cómo responderán al impacto de las perturbaciones financieras provocadas por un episodio prolongado de disturbios civiles.

Mientras que el aumento de los disturbios civiles en los países en desarrollo ha sido discutido abiertamente por las principales instituciones como la ONU, el Banco Mundial, el FMI y otras, es la primera vez en los últimos años que las expectativas de un próximo colapso social en las sociedades occidentales se atribuyen a los grandes bancos y empresas de inversión. “Todos los grandes bancos saben que la crisis del coste de la vida está fuera de control”, dijo un alto consejero financiero.

“La pandemia fue bastante mala y puso de manifiesto que ciertos grupos de personas iban a estar más afectados, los pobres, las minorías, etc. Pero la combinación de las crisis energética y alimentaria es un punto de inflexión que llevará a las sociedades occidentales al límite. Esto repercutirá en todos. Las clases medias acomodadas tendrán dificultades para comprar alimentos básicos y pagar sus facturas. Por lo tanto, prevemos niveles peligrosos de disturbios civiles que podrían escalar hasta convertirse en una crisis social sin precedentes”.

La advertencia se produce cuando el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, afirmó que las subidas “apocalípticas” de los precios de los alimentos y la energía, junto con la inflación más alta de los últimos 30 años, provocarían un “choque muy fuerte en los ingresos”, haciendo subir el desempleo y reduciendo el gasto de los hogares.

Pero eso sólo araña la superficie del problema. El banquero estadounidense advirtió que la actual crisis está a punto de sumir al público en general, incluidas las clases medias, en una pobreza creciente. Peor aún, el conjunto de herramientas económicas convencionales para hacer frente a la volatilidad financiera estaba agotado: “No queda nada en el conjunto de herramientas del sistema financiero existente. Nos estamos quedando sin opciones. Sólo veo que la situación empeora”.

El ejecutivo dijo que había sido informado de la planificación interna de varios bancos en conversaciones con colegas de alto nivel en las últimas semanas. Sus advertencias forman parte de un análisis que desarrollé en 2017 en el que sostenía que era probable que en los próximos años reapareciera, de forma más intensa, una combinación de crisis energética, alimentaria y de deuda similar a la que vimos en el periodo previo al desplome financiero de 2008. Yo había advertido que el sistema mundial estaba en medio de un proceso de colapso prolongado, con el actual paradigma dominado por los combustibles fósiles colapsando en una espiral de rendimientos decrecientes. Aunque esperaba que esta convergencia de la crisis mundial se produjera antes, se retrasó por el impacto de la pandemia, que redujo temporalmente la demanda y el consumo mundiales.

Un aumento importante de los disturbios civiles este año sería coherente con la tendencia al aumento de la violencia política en la última década, desde el colapso financiero de 2008, como documenta el Índice de Paz Global del Instituto para la Economía y la Paz. Entre 2011 y 2019 las protestas, huelgas y disturbios en todo el mundo aumentaron un 244 por cien y siguieron aumentando en 2020 durante la pandemia.

Las últimas cifras del Índice de Paz Global muestran que la paz mundial se ha deteriorado por novena vez consecutiva en un 0,07 por cien, y se ha deteriorado en general en los últimos 15 años. Ya se han producido manifestaciones violentas y disturbios en 158 países, más del 80 por cien del mundo. Esta tendencia a la escalada de los disturbios civiles forma parte de un patrón sistémico de malestar social, en el que varios países expresan simultáneamente su descontento, su ira y sus demandas de cambio.

Esta tendencia al alza no comenzó hace 15 años. También forma parte de una tendencia al alza de la violencia política mucho más larga, que se ha acelerado especialmente desde la década de 1970, cuando la economía mundial entró en una fase de “sobregiro” ecológico.

La creciente inestabilidad del sistema mundial sugiere que está entrando en un periodo de cambios rápidos y drásticos, en el que las industrias e instituciones políticas existentes están perdiendo el control. Aunque la perspectiva de una mayor inestabilidad es desalentadora, el debilitamiento del statu quo abre un nuevo espacio de oportunidades para explorar alternativas antes impensables.

Los gestores del paradigma existente no ven esta oportunidad. En particular, no pueden reconocer que el bucle de retroalimentación de la aceleración de las crisis energética, económica y alimentaria se está intensificando porque las industrias dominantes de estos sectores, que hacen un uso intensivo del carbono, están económicamente obsoletas, con enormes consecuencias geopolíticas a medida que se deshacen ante nuestros ojos.

En contraste con el sombrío fatalismo de las instituciones financieras establecidas -que no ven ninguna salida a una crisis de la que son en gran parte responsables-, las nuevas visiones e ideas para la transformación económica, junto con la continua aceleración de los principales trastornos tecnológicos en la energía, el transporte y los alimentos, sugieren que el propio colapso del paradigma existente abre el camino para un avance hacia un nuevo sistema. Pero los ciudadanos, incluidos los que trabajan en el sector financiero, tienen que ser capaces de ver esta oportunidad antes de poder aprovecharla.

Nafeez Ahmed https://bylinetimes.com/2022/05/17/global-banks-privately-prepare-for-dangerous-levels-of-imminent-civil-unrest-in-western-homelands/

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