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Día: 18 de febrero de 2022 (página 1 de 1)

Ataques cibernéticos contra Ucrania

El ciberespacio es un nuevo escenario de guerra, descrito en los manuales militares como la “quinta dimensión”, después de la terrestre, la marítima, la aérea y la espacial. Las guerras informáticas son tan destructivas como las viejas y mucho más baratas de implementar. El agresor difícilmente sale a la luz pública, por lo que no parece ser tal agresor, pero hay algo evidente: en el ciberespacio todos atacan a todos y todos se defienden de todos. En otras palabras, no hay agresores ni agredidos.

Desde el Golpe de Estado de 2014, Ucrania se ha convertido en un laboratorio de las operaciones cibernéticas. Ha padecido numerosos ataques informáticos, con diversos objetivos y formas. Algunos han surgido allí antes de extenderse a otros países.

Una de las primeras tuvo como objetivo la Comisión Electoral Central durante la primera farsa electoral presidencial de 2014, posterior al Golpe de Estado.

El ataque a la central eléctrica de Ivano-Frankivsk en 2015 dejó parte de la región sin electricidad a mediados de diciembre. Los autores consiguieron acceder a las redes Scada (Supervisory Control and Data Acquisition), lo que recordó el ataque israelí Stuxnet, que tuvo como objetivo la central nuclear iraní de Natanz en 2009.

El ataque a los sistemas eléctricos se hace eco del Experimento Aurora, realizado en 2007 por un equipo del Laboratorio Nacional de Idaho. Se demostró que una penetración en las infraestructuras eléctricas podían destruir permanentemente un generador diesel de 2,25 megavatios.

Un año después, en 2016, un nuevo ataque dirigido a los sistemas eléctricos afectó a Kiev durante varias horas.

En 2017, primero NotPetya y luego WannaCry se hicieron famosos. Al destruir datos, las aplicaciones piratas -disfrazadas con pticiones de rescate- provocaron el caos más allá de la frontera ucraniana y afectaron a 300.000 servidores de más de 100 países. Naturalmente, ambos se atribuyeron a Rusia sin ningún tipo de pruebas.

Además, hay numerosos bots en las redes sociales para influir sobre la información que circula, ya sea para difundir noticias verdaderas como falsas.

El SBU, el servicio de inteligencia ucraniano, afirma haber detectado un gran número de intentos de ataque en los últimos meses, como intentos de conexión a servidores de mando y control para obtener acceso no autorizado, ataques a aplicaciones web y uso de aplicaciones informáticas maliciosas.

El ciberataque de mediados del mes pasado no fue, pues, una sorpresa. Tenía como objetivo a organismos publicas que participan en la gestión logística del ejército que, en caso de invasión, podría haber afectado a la eficacia operativa de Kiev.

El SBU acusa al grupo de piratas UNC 1151 que, a su vez, como no podía ser otra forma, asocian con la inteligencia militar bielorrusa, al tiempo que observa similitudes en la aplicación utilizada con las que emplean los piratas rusos.

El 18 de enero, la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras de Estados Unidos (CISA) se refirió a los ataques en Ucrania, que podrían presagiar posibles amenazas a Estados Unidos, y recordó los anteriores ataques NotPetya y WannaCry, es decir, que apuntaba a Rusia. Como siempre.

Al mismo tiempo, la OTAN advirtió que apoyaría a Ucrania contra los ciberataques. Un ataque DDoS dirigido al código del propio sitio web acaba de afectar al Ministerio de Defensa ucraniano y a dos bancos, entre ellos el gigante PrivatBank.

En junio del año pasado, Biden atribuyó a Rusia el ataque a la cadena de suministro Solar Gate, que afectó a muchas instituciones estadounidenses. Fue un pretexto para imponer más sanciones, incluida la creación de una lista negra de empresas informáticas rusas (ERA Technopolis, Pasit, SVA, Neobit, AST y Positive Technologies) en la que se prohibía a las empresas e instituciones financieras estadounidenses trabajar con ellas.

El ciberespacio es como el mundo terrenal: nnos quieren hacer creer que Rusia ataca sin que nadie le ataque.

Reino Unido y Canadá entrenan a una unidad militar ucraniana integrada por neonazis

La Guardia Nacional ucraniana afirma que el año pasado el ejército británico comenzó a entrenar a sus tropas, que incluyen una unidad neonazi de mil efectivos. En setiembre los detalles y las fotos de la reunión en Kiev se publicaron en ucraniano en el sitio web de la Guardia Nacional.

El Ministerio de Defensa de Reino Unido dice que la reunión era privada y no debía hacerse pública. En los documentos británicos abiertos al público, dicha reunión no se menciona.

En la foto aparecen tres comandantes británicos de la Operación Orbital, la misión de adiestramiento del ejército británico en Ucrania, junto con tres oficiales de la Guardia Nacional ucraniana. Están sentados alrededor de una mesa tomando notas.

El Ministerio de Defensa se negó a dar los nombres del personal británico que asistió a la reunión, alegando razones de seguridad operativa y personal. Sin embargo, el informe de la Guardia Nacional nombra al teniente coronel Andy Cox, comandante adjunto de la Operación Orbital, mientras que otros dos oficiales británicos aparecen en la foto, uno de ellos con su distintivo bien visible.

La Operación Orbital, que se puso en marcha en 2015, hasta ahora solo ha formado a las fuerzas armadas regulares de Ucrania. Ampliarlo a la Guardia Nacional sería controvertido, debido a las sensibilidades en torno a las simpatías nazis de algunas de sus unidades.

La Guardia Nacional ucraniana se formó en 2014 para integrar un conjunto de batallones paramilitares y de voluntarios que luchaban contra las milicias del Donbas en el este de Ucrania. Entre ellos había una unidad neonazi, el Batallón Azov, que contaba con unos 1.000 soldados.

Los combatientes del Batallón Azov, que ahora son un regimiento oficial de la Guardia Nacional, y por tanto del Ministerio del Interior ucraniano, han sido fotografiados en el este de Ucrania con distintivos nazis, como esvásticas y signos de las SS, en sus cascos.

El fundador del batallón dijo que Ucrania debe “dirigir a la raza blanca del mundo en una cruzada final… contra los Untermenschen [subhumanos] dirigidos por los semitas”.

Desarrollar las capacidades de combate

El informe de la Guardia Nacional cita al teniente coronel Cox prometiendo que “el ejército británico está dispuesto a involucrar a representantes de la Guardia Nacional de Ucrania en las actividades de formación que se están llevando a cabo hoy para que las unidades de las fuerzas armadas ucranianas desarrollen sus capacidades de combate”.

Cox añadió: “Actualmente estamos estudiando la posibilidad de formarnos con la Guardia Nacional de Ucrania en operaciones de defensa y en el trabajo de los oficiales de Estado Mayor”. Y continuó: «Comenzaremos esta labor incluyendo a los representantes de la Guardia Nacional en las actividades de formación que ya están llevando a cabo los instructores británicos en algunas unidades de las fuerzas armadas ucranianas”.

El Ministerio británico de Defensa dice que no tiene intención de entrenar a la Guardia Nacional y que Cox había sido mal citado, probablemente debido a un error de traducción. Un portavoz del Ministerio de Defensa dijo que: “el Reino Unido no lleva a cabo entrenamientos con la Guardia Nacional de Ucrania. Esta reunión fue un compromiso rutinario entre el personal desplegado en la Operación Orbital y una organización gubernamental de Ucrania para mejorar el entendimiento mutuo”.

Sin embargo, la reunión de septiembre parece ser un importante compromiso entre los militares británicos y la Guardia Nacional ucraniana.

Las peculiaridades de las operaciones de combate

El informe señala que los comandantes británicos “se familiarizaron con la historia de la creación, las tareas y la estructura de la Guardia Nacional de Ucrania […] las peculiaridades de las operaciones de combate de las unidades de la Guardia Nacional”, así como su “papel y lugar en el sector de la seguridad y defensa del Estado”.

El acta de la reunión de la Guardia Nacional se tituló: “La Guardia Nacional de Ucrania profundizará en la cooperación militar con las fuerzas armadas del Reino Unido”, añadiendo: “El objetivo de la reunión era discutir la ampliación de la futura cooperación militar”.

Otros ejércitos de la OTAN están cooperando con la Guardia Nacional ucraniana. Casi 2.000 combatientes de la Guardia fueron entrenados por el ejército canadiense en su misión de la Operación Unificación que comenzó en 2015.

La operación ha resultado controvertida. En junio de 2018, militares canadienses fueron informados por los dirigentes del Batallón Azov y se fotografiaron con sus dirigentes, a pesar de las advertencias sobre la ideología nazi de la unidad.

Más tarde, el Batallón publicó las fotos en las redes sociales, añadiendo que la delegación canadiense había expresado “la esperanza de una cooperación más fructífera”. Documentos internos canadienses, publicados posteriormente, muestran que el gobierno temía que la reunión saliera a la luz en los medios de comunicación.

En la reunión de septiembre del año pasado, el coronel Serhiy Maltsev, jefe de cooperación internacional de la Guardia Nacional, dijo a los mandos británicos que “la contribución del ejército canadiense al desarrollo de las capacidades de los guardias es difícil de sobrestimar”.

Añadió: “Nuestros logros conjuntos con nuestros homólogos canadienses pueden servir de ejemplo para la futura cooperación de la Guardia Nacional con la Operación Orbital” de Reino Unido.

Los auténticos patriotas ucranianos

Cuatro meses antes de la reunión con los comandantes británicos, el mismo sitio web de la Guardia Nacional publicó una declaración para conmemorar los siete años del Batallón Azov, titulado “Siete años de victoria”, donde se deshace en elogios extravagantes hacia la unidad neonazi.

A principios de mayo de 2014, los “hombres de negro” llegaron a Berdyansk, señalaba, en referencia a la ciudad portuaria situada en la costa norte del mar de Azov. “Eran verdaderos patriotas de Ucrania, que se reunieron aquí desde todo el país y se movilizaron para hacer retroceder a los ocupantes que estaban invadiendo la soberanía ucraniana”.

“La nueva unidad de voluntarios fue formada por hombres buenos”, continúa el texto, que añade: “El Azov sobrevivió, endurecido por feroces batallas”. Y concluye: “Hoy en día, Azov es una de las unidades más competentes del ejército ucraniano, cuyos combatientes tienen habilidades profesionales del más alto nivel, cuentan con las últimas armas y equipos, y tienen la misma sed de victoria que hace siete años”.

Pero la Guardia Nacional ucraniana no es la única unidad que está vinculada al extremismo de extrema derecha. En 2015, Dmytro Yarosh, entonces jefe del partido de extrema derecha Sector Derecho, fue nombrado asesor militar del general Viktor Muzhenko, entonces jefe del Estado Mayor de Ucrania.

Yarosh es el comandante del ala paramilitar de Sector Derecho, el Ejército de Voluntarios de Ucrania, que nunca estuvo bajo el control del gobierno. Pero en 2017 el Kiev Post informó de que “unos 130 antiguos combatientes del Sector Derecho son ahora soldados contratados en el ejército ucraniano propiamente dicho”.

En noviembre, Yarosh informó de que había sido nombrado asesor de Valery Zaluzhny, comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas. Yarosh se autodenomina discípulo de Stepan Bandera, nacionalista ucraniano militante y colaborador nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando los nazis invadieron la URSS en junio de 1941, los partisanos de Bandera asesinaron a 4.000 judíos en la ciudad ucraniana occidental de Lviv en cuestión de días, utilizando armas que iban desde rifles hasta palos de metal. Se calcula que hasta 1,6 millones de judíos ucranianos fueron asesinados durante la guerra.

El año pasado, un informe del Instituto de Estudios Europeos, Rusos y Euroasiáticos de la Universidad George Washington reveló que otro grupo nazi, Centuria, se jactaba de que sus miembros eran actualmente oficiales del ejército ucraniano.

El informe dice que “han establecido con éxito la cooperación con colegas extranjeros de países como Francia, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Alemania y Polonia”. El informe reveló que un miembro de Centuria había recibido 11 meses de formación de oficial en el centro de formación militar de élite Sandhurst de Reino Unido, y que se graduó en 2020.

La Operación Orbital británica ha entrenado hasta ahora a 22.000 miembros de las fuerzas armadas ucranianas. En 2020, esta formación se ha ampliado “para incorporar un desarrollo más amplio de las capacidades marítimas y aéreas, centrado en las operaciones y las capacidades”.

Matt Kennard https://declassifieduk.org/uk-commanders-in-ukraine-met-neo-nazi-linked-national-guard-to-deepen-military-cooperation/

Estados Unidos ha sufrido una grave derrota en la guerra económica que ha iniciado con China

La noticia de que la inflación en Estados Unidos alcanzó en enero el nivel más alto en 40 años, el 7,5 por cien, es el indicador más claro de los graves problemas de su economía. Las restricciones monetarias con las que el Banco de la Reserva Federal intentará controlar la situación, ralentizará la economía estadounidense y tendrá importantes efectos en los mercados mundiales.

La inflación es especialmente significativa si se compara con el 1,5 por cien de inflación en China, su principal competidor económico, en el mismo mes. La inflación de Estados Unidos es cinco veces superior a la de China. Estos niveles de inflación relativa tienen efectos extremadamente restrictivos sobre la política económica de Estados Unidos, que se verá obligado a aplicar medidas para frenar su economía. Por el contrario, China, cuya economía ya crece más rápido que la de Estados Unidos, tiene margen para una mayor recuperación económica sin causar presiones inflacionistas.

Es sólo uno de los síntomas de que Estados Unidos ha sufrido una grave derrota económica en su competencia con China. Eso, a su vez, tiene importantes consecuencias políticas tanto en Estados Unidos como a escala internacional.

En Estados Unidos la inflación ha provocado un descenso en el nivel de vida de la inmensa mayoría de la población. El 68 por cien de los estadounidenses consideran que la economía es el problema más importante al que se enfrentan, casi el doble de los que mencionan a la pandemia (37 por cien).

Estados Unidos ha sufrido una grave derrota en la guerra económica que ha iniciado contra China. En 2018 lanzó su ofensiva comercial imponiendo unilateralmente aranceles a las importaciones chinas. El objetivo era reducir el déficit comercial de Estados Unidos y reconstruir su industria. Pero los datos muestran claramente que no ha logrado su objetivo.

En 2017, el último año antes de que Estados Unidos iniciara la guerra comercial, el déficit comercial de mercancías era de 792.000 millones de dólares; el año pasado había aumentado a más de un billón de dólares, a pesar del aumento de los aranceles.

Tampoco ha logrado perjudicar el comercio internacional de China. El superávit comercial de Pekín ha pasado de 420.000 millones de dólares en 2017 a 676.000 millones el año pasado, cuando las exportaciones e importaciones de China crecieron un 30 por cien.

Desde el inicio de la pandemia, ambas economías se han ralentizado debido a las restricciones sanitarias, pro la de Estados Unidos ha salido más perjudicada en relación con China. Entre 2017 y 2021 la economía estadounidense creció un 7,3 por cien, mientras que la de China lo hizo en un 25,1 por cien, tres veces más que la estadounidense.

Estados Unidos se ha convertido en una economía parasitaria, dominada por el consumo y la gratificación a corto plazo.

En 2020, la creación neta de capital en Estados Unidos, después de contabilizar la depreciación, fue sólo el 1 por cien de la renta nacional bruta estadounidense. Esta cifra es inferior al 10 por cien de su nivel en el punto álgido del auge de la posguerra en Estados Unidos, en la década de 1960. Tal nivel de inversión significa que Estados Unidos apenas aumenta su monto de capital, por lo que su crecimiento económico es muy lento.

El enorme nivel de gasto militar de Estados Unidos, 905.000 millones de dólares el año pasado, más que el de los siguientes siete países juntos, podría reducirse drásticamente, liberando importantes recursos para la inversión, pero para ello habría que abandonar su agresiva política exterior.

Abandonar los aranceles comerciales contra China, que cuestan a cada hogar estadounidense cientos de dólares al año, reduciría la inflación, pero exigiría abandonar la guerra comercial.

Es poco probable que la victoria económica de China reduzca la hostilidad de Estados Unidos. Como un tigre acorralado, Estados Unidos podría volverse aún más agresivo, como demuestran sus recientes políticas hacia Taiwán. No tiene sentido intentar razonar con un tigre acorralado, y mostrar debilidad sólo aumentará sus ataques.

En comercio, crecimiento económico e inflación, China está muy por delante y las sanciones estadounidenses han fracasado estrepitosamente.

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