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Día: 15 de febrero de 2022 (página 1 de 1)

Entre la ‘extrema derecha’ y los hilos oscuros del Kremlin

En España los oportunistas llevan dos años a piñón fijo: los que se manifiestan contra las restricciones sanitarias son la “extrema derecha”, incluso en países donde no conocen tal cosa. Su postura consiste en sostener dichas restricciones, es decir, el estado de alarma, las detenciones masivas, la patada en la puerta…

En Canadá dicen lo mismo, aunque hay una variante traída por la actualidad: quien está detrás de las protestas de los camioneros es el gobierno ruso. No obstante, siempre es posible una amalgama: son ambas cosas a la vez, es decir, la “extrema derecha” y “agentes rusos”. No importa nada que en la reciente cumbre de la “extrema derecha” en Madrid se hayan pronunciado contra Rusia en la crisis de Ucrania.

Cuando a finales de enero arrancaron en Canadá las primeras caravanas de camiones, la emisora pública, Canadian Broadcasting Company (CBC), comenzó a decir que había “protagonistas rusos” entre los camioneros (1). Putin se tomaba su pequeña venganza por el posicionamiento del gobierno canadiense a favor de Ucrania.

Naturalmente, la tesis de la CBC no es una teoría de la conspiración, sino un hecho que sus reporteros han comprobado muy fehacientemente. Nadie les pide fuentes, ni pruebas, ni nada. David Shipley, a quien la CBC presenta como “un experto en ciberseguridad de New Brunswick”, está convencido de que los rusos mueven los hilos. “¿Quién tendría motivos ahora mismo para provocar el mayor caos en Canadá? Pues bien, a la cabeza de esa lista está Rusia”, dice el cretino de Shipley (2).

La intoxicación nunca tiene miedo al ridículo. Las protestas que se están viendo en el mundo entero son las más importantes en décadas y están dando lugar a una represión desaforada, tanto en Europa como en Canadá, y los charlatanes las presentan como si se tratara de “antivacunas”, es decir, como si se tratara de alguien que lucha en defensa de convicciones ideológicas, o por principios que tienen que ver con la salud.

Pero todo en esta pandemia tiene poco que ver con la salud. Los propios camioneros canadienses han aclarado desde el primer instante que es una lucha conjunta de los vacunados y los no vacunados, porque no es una protesta farmacéutica sino laboral: tanto los camioneros vacunados como los no vacunados no pueden guardar cuarentena en las fronteras porque nadie se las paga.

Como los demás trabajadores, los camioneros han caído en la cuenta de que vacunarse no ha servido de nada porque se ven sometidos a las mismas restricciones que quienes no lo han hecho.

Los gobiernos exhiben con orgullo sus porcentajes de vacunación. Incluso en Canadá la inmensa mayoría de los camioneros están vacunados y son -precisamente- los que están al frente del movimiento. Pero casi nadie se ha vacunado convencido de la bondad de las inyecciones para su salud. Lo han hecho presionados por sus empresas, por las amenazas de despido y por la necesidad de desplazarse.

Lo mismo que las movilizaciones de los chalecos amarillos en 2018, que también fueron acusados de pertenecer a la “extrema derecha”, un nuevo torrente de fuerzas sociales está saliendo a la calle sin complejos.

Cuando los llorones se lamentaban de que las masas estaban adormecidas, tienen ahora en la calle a miles de ellas apaleadas, detenidas y encarceladas, pero dispuestas a todo. Es una versión política de la fábula de Samaniego: después de esforzarse por el hambre, la zorra oportunista renuncia a las uvas porque “no están maduras”.

Hay que preguntarse quién no está maduro, si es un problema del movimiento de masas o de los oportunistas que no son capaces de alcanzar las uvas.

Desde hace décadas el capitalismo experimenta una proletarización acelerada de la mano de obra en muchos sectores económicos y un importante incremento del ejército industrial de reserva, que a veces se califica como “precariedad”. Las condiciones materiales de trabajo han caído de manera brutal para la inmensa mayoría de la población. Eso es lo que está llevando a nuevas riadas de fuerzas sociales a las calles.

Esas riadas son heterogéneas y espontáneas en todas sus formas de expresión, acción y organización porque quien debería ponerse al frente se ha pasado a las filas del enemigo.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-10468751/CBC-spreading-conspiracy-theory-Russian-actors-trucker-vaccine-mandate-protests.html
(2) https://www.cbc.ca/player/play/2002191939918

La directora de la Policía Metropolitana de Londres se felicita del aumento del poder de vigilancia

En su despedida del cargo, Cressida Dick, directora de la Policía Metropolitana de Londres, afirmó que uno de los aspectos más destacados de su carrera represiva ha sido el aumento del poder de vigilancia sobre la población.

Ahora la Policía Metropolitana “tiene visión de futuro y está preparada para hacer frente a futuras amenazas. Los agentes están mejor equipados y mejor informados, ya que aprovechamos las ventajas de las tecnologías móviles y de otro tipo, las capacidades forenses, e introducimos mejores uniformes y equipos de seguridad”, dijo Dick en su despedida (*).

“Estamos realizando grandes cambios de transformación, mejorando nuestros sistemas y probando tecnologías innovadoras y de vanguardia, como el reconocimiento facial en vivo y formas más rápidas de capturar y revisar la información digital”, añadió.

Grupos de derechos digitales y libertades civiles, como Big Brother Watch, Liberty y Amnistía Internacional del Reino Unido, han planteado su preocupación por el uso de la tecnología de reconocimiento facial por parte de las fuerzas del orden. Sin embargo, durante su despedida, Dick atacó a los que crítican el reconocimiento facial por la policía, afirmando que estaban mal informados y que utilizaban argumentos muy inexactos.

“Tanto yo como otros hemos defendido el uso proporcionado de la tecnología en la labor policial, pero en este momento las voces más fuertes en el debate parecen ser las de los críticos, a veces muy incorrectas o muy mal informadas”, dijo. “Yo diría que son los críticos los que deben justificar ante las víctimas de los delitos por qué la policía no debe utilizar la tecnología de forma lícita y proporcionada para atrapar a los delincuentes”.

La directora aseguró que la tecnología de reconocimiento facial no almacena datos biométricos y no tiene ningún sesgo étnico. Sin embargo, reconoció que la vigilancia era mejor para identificar a los hombres que a las mujeres. Añadió que el sistema es sólo para las personas que están en la lista negra, sometidos a una vigilancia permanente.

“En la era de Twitter, Instagram y Facebook, el hecho de que mi imagen y las imágenes de mis conciudadanos respetuosos con la ley pasen por el sistema de reconocimiento facial en directo y no se almacenen me parece mucho, mucho, mucho menos importante que mi expectativa vital y la del público de estar protegido de un cuchillo en el pecho”.

Una revisión independiente de los reconocimientos faciales de la policía descubrió que el sistema sólo era preciso sólo en el 19 por ciento de los casos.

(*) https://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/cressida-dick-met-police-statement-resign-b2012557.html

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