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Día: 14 de febrero de 2022 (página 1 de 1)

Canadá planea recurrir al estado de excepción para aplastar la protesta de los camioneros por primera vez en su historia

Esta mañana el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha anunciado que invocará la Ley de Emergencias, nunca antes utilizada, para dar al gobierno plenos poderes para acabar con las protestas de los camioneros contra la vacunación obligatoria.

Trudeau informó a los primeros ministros regionales de que las reuniones, manifestaciones y bloqueos de carreteras quedarán prohibidas. No obstante, no aceptó recurrir al ejército, como había solicitado la policía, impotente para controlar la protesta de los camioneros.

Los bancos podrán congelar las cuentas corrientes de cualquier persona que participe en las protestas, sin necesidad de un mandato judicial.

El año pasado Trudeau expresó su apoyo a los campesinos de India que bloquearon las principales carreteras a Nueva Delhi durante un año, diciendo en ese momento: “Canadá siempre estará ahí para defender el derecho a la protesta pacífica”.

La Ley de Emergencias, que sustituyó a la Ley de Medidas de Guerra en la década de los ochenta, define una emergencia como una “situación urgente y crítica” de carácter temporal que “pone en grave peligro la vida, la salud o la seguridad de los canadienses y es de tal magnitud o naturaleza que excede la capacidad o la autoridad de una provincia para hacerle frente”.

La ley otorga poderes especiales al Primer Ministro para responder a situaciones de emergencia que afecten al bienestar público (catástrofes naturales, brotes de enfermedades), al orden público (disturbios civiles), a emergencias internacionales o a emergencias bélicas.

La ley otorga al gobierno la facultad de “adoptar medidas temporales especiales que pueden no ser apropiadas en tiempos normales” para hacer frente a una “situación urgente y crítica” y a las consecuencias resultantes.

La policía de Ottawa ha reconocido que se ve superada por una multitud que protesta contra la vacunación obligatoria y demás medidas de restricción de derechos. A pesar del estado de excepción provincial, los manifestantes hicieron caso omiso de la amenaza de ser detenidos y encarcelados y acudieron en masa al centro de la ciudad durante el fin de semana.

Los manifestantes han levantado tiendas de campaña, un escenario y una gran pantalla de vídeo en varias calles, incluida la calle Wellington, que pasa por delante de los edificios del Parlamento y la oficina del Primer Ministro.

La policía de Ottawa dijo que los “problemas de seguridad” -incluido el “comportamiento agresivo e ilegal” de los manifestantes- son los culpables de la “limitada capacidad de actuación policial”.

El bloqueo del puente Ambassador en Windsor, Ontario, un enlace clave de suministro entre Canadá y Estados Unidos, fue dispersado por la policía a primera hora de ayer, deteniendo a 12 personas.

Una vez que el gobierno declare el estado de excepción, éste entra en vigor de inmediato, pero el gobierno aún debe acudir al Parlamento en un plazo de siete días para obtener su ratificación. Si la Cámara Baja o el Senado votan en contra de la moción, la declaración de emergencia queda revocada.

—https://www.cbc.ca/news/politics/trudeau-premiers-cabinet-1.6350734

Alemania y Rusia están condenados a entenderse después de dos guerras mundiales

El esfuerzo de la burguesía alemana por llegar a un acuerdo con la Unión Soviética acabó abruptamente en 1933, cuando los nazis impusieron la política contraria: expansión hacia hacia el este (“Drang nacht Osten”).

Otro esfuerzo parecido comenzó en 1969 con Willy Brandt a la cabeza del gobierno alemán, la “Ospolitik”, que en plena Guerra Fría buscaba un nuevo acuerdo con Moscú, que desde entonces está siendo saboteado por Estados Unidos de manera sistemática.

“El interés primordial de Estados Unidos, por el que hemos librado guerras durante siglos, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría, ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidas son la única fuerza que podría amenazarnos. Y tenemos que asegurarnos de que eso no ocurra”, dijo George Friedman, Director General de Stratfor, la pantalla creada por la CIA.

Desde el punto de vista estratégico es lo que ahora está ocurriendo en Ucrania, donde la crisis tiene el objetivo -desesperado- de enfrentar a Rusia con Alemania y de impedir la apertura del gasoducto Nord Stream 2. Washington lo considera como una amenaza a su primacía en Europa y lo ha intentado sabotear en todo momento.

A pesar de ello, Nord Stream 2 ha seguido adelante y ya está plenamente operativo. Solo faltan los papeles. En cuanto Bruselas emita la certificación final, comenzarán las entregas de gas. Las empresas alemanas dispondrán de una fuente fiable de energía limpia y barata, mientras Rusia verá aumentar considerablemente su balanza de pagos. Es una situación en la que ambas partes salen ganando.

Estados Unidos no quiere que Alemania se libere de la tutela que le impuso en 1945 porque el estrecharía vínculos con el este y acabaría con los Estados vasallos que se interponen en medio, como los bálticos, Polonia y la propia Ucrania. A medida que las relaciones mejoran, se levantan las barreras comerciales, se relajan las normas, aumentan los viajes y el turismo y se establecen nuevos lazos de seguridad.

Si Alemania y Rusia fueran socios comerciales, no serían necesarias las bases militares estadounidenses, ni los costosos sistemas de armas y misiles que vende Estados Unidos. Tampoco la OTAN sería necesaria. Las transacciones energéticas no se pagarían en dólares estadounidenses, ni habría necesidad de acumular bonos del Tesoro de Estados Unidos para equilibrar las cuentas. Los intercambios entre los socios se podrían realizar en sus propias monedas, lo que seguramente precipitaría una fuerte caída de la cotización del dólar.

Por eso Estados Unidos se opone al Nord Stream 2. No se trata sólo de un gasoducto, sino de una ventana al futuro que facilitaría el acercamiento de Europa a Asia y, posiblemente, una gigantesca zona de libre comercio que dejaría a Estados Unidos fuera de juego.

La mejora de las relaciones entre Alemania y Rusia perjudica los pilares que Estados Unidos mantiene desde hace 75 años. Es lógico que Washington haga todo lo posible para sabotear el Nord Stream 2 y mantener a Alemania bajo su férula. Es una cuestión de supervivencia.

Ucrania es el arma elegida para torpedear el Nord Stream 2 y crear una brecha entre Alemania y Rusia. Washington fomenta la impresión de que Rusia es una amenaza para la seguridad de Europa. Putin es un agresor sanguinario con un temperamento despótico. Nadie se debería fiar de él. Para crear esa imagen es primordial recurrir a una intoxicación masiva, como la que estamos soportando desde hace semanas.

Desde la disolución de la Unión Soviética, es decir, desde hace 30 años, Estados Unidos ha invadido o derrocado gobiernos en más de 50 países y mantiene más de 800 bases militares en todo el mundo, especialmente, junto a las fronteras de Rusia.

Estados Unidos no tiene ninguna posibilidad militar de golpear a Rusia contundentemente. Como todos los matones, se tiene que conformar con amenazar. Su verdadero objetivo no es Rusia, sino Alemania. Cualquier acción que Rusia adopte en Ucrania será el pretexto para sabotear el gasoducto. Por lo tanto, la táctica de la OTAN en Europa oriental consiste en tensar la situación con provocaciones o atentados de falsa bandera para forzar a Rusia a morder el anzuelo, por ejemplo en el Donbas.

Si el Kremlin da un paso en falso, los medios de comunicación volverán a la carga para lograr el objetivo: el cierre definitivo del Nord Stream 2. Ahora bien, a principios de este año, Biden presionó al Congreso para que no impusiera más sanciones a la apertura del gasoducto por la “transición ecológica”. Alemania está cerrando sus centrales nucleares y necesita el gas natural para cubrir su déficit energético.

A Estados Unidos no le quedó más remedio que fabricar una amenaza externa lo suficientemente grande como para que Alemania se viera obligada a bloquear la apertura del gasoducto. Por su parte, Alemania sigue decidida a ponerlo en marcha, independientemente de la tensión en Ucrania. Pero eso podría cambiar en cualquier momento. Estados Unidos tiene que tener más bazas guardadas porque se juega mucho.

Historia del contencioso entre China y Vietnam por el control de las islas Paracelso

Al este del centro de Vietnam y al sur de la isla china de Hainan, un grupo de pequeñas islas está sembrando la discordia en el Mar de China Meridional. La clave para entender el contencioso va mucho más allá de los titulares de los medios de comunicación actuales.

Vietnam es uno de los países que lleva mucho tiempo reclamando la soberanía de las Paracelso, pero éstas están bajo control chino. La razón se encuentra en un dramático enfrentamiento franco-chino en 1947 y en una guerra que se evitó por poco.

La dinastía vietnamita Nguyen reclamó por primera vez las Paracelso en 1816. Sin embargo, Francia, que había colonizado Vietnam, mostró poco interés en ellas y China desarrolló una reclamación rival en 1909. Por temor al expansionismo japonés, Francia reafirmó la reivindicación anamita (vietnamita) en 1931.

Cuando Francia envió una fuerza franco-vietnamita para ocupar las islas en 1938 y construir un faro, se encontró con que las fuerzas japonesas que ocupaban la isla de Taiwán ya se habían instalado antes que ella. Durante la Segunda Guerra Mundial, las Paracelso fueron ocupadas por fuerzas japonesas y franco-vietnamitas que convivían. Tras la rendición japonesa en agosto de 1945, las islas fueron abandonadas y dejadas en manos de los pescadores, que permanecieron allí por temporadas.

Un avión de reconocimiento confirmó en noviembre de 1946 lo que un barco francés había visto en mayo de ese año: las islas estaban ahora desocupadas.

En octubre de 1946, el gobierno francés dio instrucciones a su alto comisionado en Saigón para que estableciera una presencia en la mayor de las islas Paracel, la isla Woody, y levantara una estación meteorológica. Sin embargo, el Alto Comisionado Georges Thierry d’Argenlieu estaba ocupado preparando la guerra contra la República Democrática de Vietnam de Ho Chi Minh.

La primera guerra de Indochina estalló en Hanoi el 19 de diciembre de 1946. Mientras las fuerzas francesas y del Viet Minh luchaban casa por casa en la densamente poblada Hanoi, el Alto Comisionado decidió enviar un buque de guerra a las Paracelso desocupadas en respuesta a la instrucción del gobierno francés.

Sin embargo, esta vez China había llegado primero. Un avión de reconocimiento francés observó el 10 de enero a un grupo de hombres en la isla de Woody ondeando banderas chinas. Cuando el buque de la marina francesa, Le Tonkinois, llegó siete días después, el barco fue recibido por un destacamento chino de tres oficiales y 60 hombres.

Los franceses informaron a los chinos de que las Paracelso eran territorio vietnamita, bajo protección francesa, y les exigieron que se marcharan rápidamente. Se negaron. Se hicieron amenazas y se ofrecieron sobornos, pero todo fue en vano.

Las alarmas sonaron en París y en Nanjing, la capital del gobierno nacionalista chino. Francia no podía permitirse una guerra con China en un momento en que luchaba contra las fuerzas del Vietminh de Ho Chi Minh. Esto podría desencadenar una intervención china en apoyo del Viet Minh.

Por su parte, el dirigente chino Chiang Kai-shek estaba presionado por su partido Kuomintang para que defendiera con firmeza las reivindicaciones de soberanía de su país en el Mar de China Meridional. Aunque necesitaba concentrarse en su guerra contra el Ejército Rojo de Mao Zedong, Chiang no podía hacer concesiones a una potencia colonial sin arriesgarse a perder la cara.

El Ministerio de Asuntos Exteriores francés discutió brevemente un posible acuerdo en el que China obtendría las Paracelso si Francia recibía oficialmente las Spratly. En cambio, París propuso en Nanjing que la cuestión de la soberanía en las Paracelso fuera arbitrada por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

Chiang Kai-shek se negó. Independientemente del régimen, China es reacia a dejar las decisiones fronterizas en manos de terceros, insistiendo en cambio en negociaciones fronterizas bilaterales con cada uno de sus vecinos. En 2014, China también se negó a participar en un arbitraje iniciado por Filipinas para resolver ciertas cuestiones jurídicas relativas a las Spratly. Esto llevó a que en 2016 un tribunal arbitral constituido en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar dictaminara que China no tenía ningún derecho histórico sobre las zonas marítimas situadas dentro de su línea de 9 rayas y que ninguna de las islas Spratly podía formar parte de su zona económica ni de su propia plataforma continental. Esta fue una sentencia que ningún gobierno chino podía aceptar.

El enfrentamiento de enero de 1947 en la isla Woody terminó con la salida de Le Tonkinois. En lugar de enfrentarse a las fuerzas chinas, el barco puso rumbo a la isla Pattle, en las Paracelso del suroeste, y dejó allí una guarnición franco-vietnamita. Las Paracelso se dividieron entonces entre los chinos y los vietnamitas.

En mayo de 1947, el parlamento de la República de China instó a Chiang a recuperar el resto de las Paracelso, incluida la isla Pattle, ahora en manos de Francia. Esto debía hacerse utilizando la fuerza si era necesario. Sin embargo, Chiang estaba demasiado ocupado luchando contra Mao. Cuando Chiang huyó a Taiwán en 1950 y Mao tomó el control total de la China continental, la guarnición de Chiang en la isla de Woody se retiró.

La isla de Woody permaneció desocupada durante los cinco años siguientes, mientras que el estado de Vietnam, controlado por los franceses, siguió ocupando la isla de Pattle. China restableció su presencia en la isla Woody en 1955.

La división de las Paracelso duró hasta 1974. Cuando Vietnam del Sur ya no podía contar con el apoyo estadounidense, Mao hizo lo que se le había pedido a Chiang en 1947. Mao utilizó la fuerza para apoderarse de la totalidad de las Paracelso, donde ahora hay una importante base militar china.

Sin embargo, la República Socialista de Vietnam mantiene firmemente la reclamación histórica de soberanía de Vietnam.

Stein Tønnesson https://southeastasiaglobe.com/paracels-source-south-china-sea-dispute-conflict-history/

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