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Mes: enero 2022 (página 3 de 11)

Francia suspende la distribución de las mascarillas FFP2 que contienen grafeno

La Agencia francesa de Seguridad Sanitaria (Anses) ha suspendido la distribución de las mascarillas FFP2 que contienen grafeno a la espera de una evaluación de riesgos, según anunció el 14 de enero en un comunicado (1).

En abril del año pasado Canadá también las retiró del mercado (2).

La Anses recomienda a las autoridades públicas que den preferencia a la comercialización o disponibilidad de mascarillas sin grafeno “debido a la falta de información sobre el grafeno utilizado por los fabricantes y sobre la toxicidad de esta sustancia, sobre todo a largo plazo” y a que “los objetivos que persiguen los fabricantes añadiendo grafeno a las mascarillas no están expresados ni demostrados”.

La institución francesa recuerda a los fabricantes y vendedores “que tienen la responsabilidad de garantizar a los consumidores el uso seguro de sus productos”. Dicha responsabilidad incluye proporcionar todos los datos necesarios para juzgar la naturaleza exacta de los materiales utilizados y demostrar su utilidad en el producto y su inocuidad en condiciones normales de uso, tanto para los consumidores como para el medio ambiente.

A principios de enero, antes de la publicación del comunicado de la Anses, los farmacéuticos franceses advirtieron de una avalancha de consumidores de mascarillas FFP2.

Las mascarillas han pasado a formar parte de la vida cotidiana de los trabajadores, que se ven obligados a llevarlas durante la jornada de trabajo, a pesar de sus perniciosos efectos sobre la salud.

Son varios los países que, de una manera más o menos discreta, han ido prohibiendo unos u otros tipos de mascarillas, por lo que los mismos modelos son obligatorios en ciertos países, mientras se prohíben en otros.

Ninguna mascarilla puede filtrar ni la entrada ni la salida de virus, aunque las FFP2 impiden el paso del 94 por cien de las partículas presentes en el aire, por lo que son las más recomendadas por los “expertos”.

(1) https://www.anses.fr/fr/content/privil%C3%A9gier-la-mise-sur-le-march%C3%A9-de-masques-sans-graph%C3%A8ne
(2) https://recalls-rappels.canada.ca/fr/avis-rappel/masques-contenant-du-graphene

En Europa la política del imperialismo no ha cambiado: la expansión siempre marcha hacia el este

La respuesta de la OTAN a la petición de Rusia de retirar las tropas extranjeras de Rumanía y Bulgaria pone de manifiesto, para quienes aún tenían dudas, que Estados Unidos no negocia. Todo lo contrario. La OTAN y los países europeos están reforzando su presencia militar en la frontera oriental.

Dinamarca ha enviado una fragata al Mar Báltico y cuatro F16 a Lituania, España ha unido sus buques navales a las fuerzas de la OTAN y está considerando enviar aviones de combate a Bulgaria, Francia se ha declarado dispuesta a enviar fuerzas armadas a Rumanía, Holanda ha enviado dos cazas F35 a Bulgaria en abril y transferirá un buque de guerra y unidades terrestres a las fuerzas de reserva de reacción rápida de la OTAN. Por supuesto, Estados Unidos está considerando aumentar su presencia militar en Europa del Este, que ya asciende a más de 70.000 soldados y civiles en Europa.

La Unión Europea ha declarado que la presencia de tropas extranjeras en el suelo de los países europeos es una cuestión de política interna europea, obviamente en contraste con la presencia de fuerzas militares rusas en Rusia, que es ciertamente una cuestión de política internacional.

En eso consiste la “invasión rusa” que pregonan los medios de comunicación atlantistas, una campaña de falsedades que va acompañada de otros bulos con los que tratan de darle verosimilitud, como la evacuación del personal diplomático estadounidense de Kiev.

La política insolente de la OTAN hacia Rusia no es nueva. Se remonta a los años finales de la URSS, cuando Gorbachov comenzó su política de concesiones, que no sirvió para nada. Más bien al contrario, fue contraproducente. Hace 30 años lo que el imperalismo transmitió del final de la URSS fue que había sido “derrotada”. Los imperialistas no conocen otro lenguaje que el militar y, como es obvio, con un país “derrotado” no se negocia.

Durante 15 años tanto la URSS como Rusia le sirvieron en bandeja al imperialismo su propia cabeza, y cuando el Kremlin quiso reaccionar se encontró con un muro. La URSS fue troceada de la peor manera posible y la OTAN se introdujo en cada uno de los pedazos. No bastó con liquidar a la URSS, ni con acabar con el Pacto de Varsovia. El imperialismo nunca tiene bastante. No negocia nada. No reconoce los tratados que firma. No los cumple.

Unilateralmente Estados Unidos no renovó los acuerdos Salt de limitación de armas convencionales y nucleares en Europa, y revocó los que seguían vigentes. Incumpliendo los acuerdos con Gorbachov y demás dirigentes soviéticos y rusos, llevó la OTAN a las mismas fronteras, donde ha instalado todo tipo de armas que apuntan hacia Rusia, provocando toda clase incendios, el más importante de los cuales fue el Golpe de Estado fascista de 2014 en Ucrania.

En Europa la política del imperialismo no ha cambiado desde 1917 y se resume en la consigna nazi “Drang nacht Osten”: la expansión siempre marcha hacia el este y las contradicciones se deben resolver a costa de los países orientales y balcánicos.

Pero Estados Unidos no sólo presiona a Rusia, sino a cualquier país que trate de mantener relaciones con Rusia, como es el caso de Alemania. Después de acabar con construcción del Nord Stream 2 que se acabó de tender a finales del año pasado y aún no ha comenzado a funcionar porque se ahoga en Bruselas en un océano de papeles y permisos. Estados Unidos está logrando con la Unión Europea lo que no logró con Alemania y agravando la crisis energética en el Viejo Continente.

Australia expulsa a Djokovic y Serbia expulsa a la empresa minera australiana Rio Tinto

Unos días después de la expulsión de Djokovic de Australia, el gobierno serbio ha cancelado el proyecto de explotar una mina de litio de la empresa australiana Rio Tinto. En 48 horas la cotización de las acciones de Río Tinto ha perdido 5.000 millones de dólares, casi el 6 por ciento de su valor en bolsa.

El 3 de diciembre del año pasado Djokovic apoyó una gran manifestación contra la apertura de una mina de litio por Rio Tinto en Serbia. El país balcánico cuenta con la sexta reserva mundial de litio, una materia prima que se utiliza para fabricar baterías para ordenadores y coches eléctricos.

Entre los principales accionistas de Río Tinto están los fondos buitre Vanguard y BlackRock.

Los serbios se niegan a pagar la “transición ecológica” de los países de la Unión Europea contaminando su tierra. Ante las protestas populares, a finales del año pasado Río Tinto suspendió la apertura de su mina, pero sólo para intentarlo de nuevo.

En 2019 un estudio reveló altas concentraciones de plomo y uranio en un río aguas abajo de una mina de Río Tinto en Madagascar, que ponía en peligro la salud de las poblaciones locales.

En 2020 la misma empresa minera erradicó una antigua mina aborigen en la propia Australia, en el yacimiento de hierro de Gudai-Darri, situado en una región desértica.

En el desierto chino de Gobi, al sur de Mongolia, la enorme mina de oro y cobre Oyu Tolgoy de Río Tinto, con una extensión equivalente a 12.000 campos de fútbol, ha creado problemas de abastecimiento de agua a los pastores nómadas y, en consecuencia, han afectado a los pastos.

—https://bloodhound.news/serbia-cancels-plan-for-lithium-mine-following-protests/

El Consejo Constitucional francés convalida el uso de drones por la policía

El Consejo Constitucional francés acaba de convalidar una ley sobre “responsabilidad penal y seguridad interior”, aprobada el pasado mes de noviembre por la Asamblea. Eso significa que los drones de la policía se pueden utilizar para vigilar el espacio público.

La decisión del Consejo incluye una excepción: los policías municipales no podrán utilizar estos aparatos, lo que no ha gustado a algunos ayuntamientos, como el de Niza, que han invertido mucho dinero en estas tecnologías de vigilancia masiva.

El Consejo Constitucional ha enumerado los casos en los que se pueden utilizar drones, tras obtener la aprobación del prefecto de policía. Se trata de garantizar la prevención de atentados contra la seguridad de las personas y los bienes en lugares especialmente expuestos a riesgos de comisión de determinados delitos, pero también la protección de los edificios e instalaciones públicas y de su entorno inmediato especialmente expuesto a riesgos de intrusión o daños.

Como es corriente en este tipo de nueva legislación represiva, el “terrorismo” sirve lo mismo para un roto que para un descosido, igual que cualquier clase de manifestaciones que vayan más allá de las procesiones festivas e inofensivas.

Son razones válidas para recurrir a los drones la seguridad de las concentraciones de personas en la vía pública o en lugares abiertos al público cuando dichas concentraciones puedan causar graves alteraciones del orden público. Esos drones no podrán llevar dispositivos de reconocimiento facial.

El ministro del Interior, Gérald Darmanin, se congratuló de la decisión porque la policía nunca tiene bastante: “Por fin, la policía y la gendarmería podrán utilizar drones, herramientas esenciales para garantizar la seguridad de nuestros compatriotas”.

El gobierno francés lleva varios años intentando obtener esta autorización legal. A pesar de la oposición del Consejo de Estado, del Consejo Constitucional, pero también de la CNIL, equivalente de la agencia de protección de datos en España, estos drones se utilizaron siempre a escondidas y de forma ilegal.

Los grupos contra la represión van a cambiar de estrategia, según han explicado en un comunicado: “Hoy es una lucha nacional que se ha perdido. Tendremos que volver al ámbito local para documentar e impugnar en los tribunales la necesidad e información de cada dron. No es necesario ocultar que esta lucha requerirá una energía considerable y una atención constante”.

—https://www.presse-citron.net/la-surveillance-policiere-par-drones-est-desormais-legale/

La corrupción, el blanqueo de dinero y el fraude se desbordan en Reino Unido

Reino Unido es un país desbordado por la corrupción, el blanqueo de dinero y el fraude, según un estudio de la ONG Spotlight on Corruption (*). El gobierno británico sólo gasta 852 millones de libras esterlinas al año para combatir los delitos económicos, que cuestan a la economía 290.000 millones de libras esterlinas al año, es decir, el 14,5 por cien del PIB, dijo ayer la ONG en un comunicado.

Los organismos que luchan contra la delincuencia financiera carecen de fondos suficientes y están perdiendo la batalla, advierte Susan Hawley, directora de la ONG. Una serie de investigaciones filtradas, como los papeles de Panamá y Pandora, han demostrado que los sectores financiero e inmobiliario del Reino Unido siguen siendo grandes imanes para el blanqueo de capitales.

Sin embargo, los juicios por blanqueo de capitales han caído un 35 por cien en los últimos cinco años, al igual que el número de investigaciones iniciadas o el número de personas condenadas, y algunos organismos estatales han visto sus presupuestos reducidos en términos reales.

La actuación de las instituciones públicas en la lucha contra la delincuencia económica se está estancando en todos los ámbitos, denuncia la ONG, aunque se congratuló de las bienvenidas actuaciones judiciales de alto nivel contra el banco NatWest y el mayor uso de herramientas como la congelación de cuentas bancarias.

El banco británico NatWest fue multado en diciembre con casi 265 millones de libras esterlinas en un caso de blanqueo de capitales relacionado con los depósitos de 365 millones de libras esterlinas de uno de sus clientes, de los cuales 264 millones eran en efectivo.

Los casos de delitos económicos han supuesto la recuperación de 3.900 millones de libras entre 2016 y 2021 a través de multas, decomisos y otras recuperaciones, informa el estudio. La ONG desea que estos ingresos se reinviertan en un fondo de lucha contra la delincuencia económica, que sería rentable para las arcas del Estado.

Por cada libra invertida en la Serious Fraud Office, una especie de fiscalía anticorrupción, la institución recupera cinco libras de los delincuentes y de las empresas delincuentes, y otros servicios ganan más de 10 veces lo que cuestan, dijo la organización.

(*) https://drive.google.com/file/d/1wTR2zvs1sfq3BqidmAiBTdc6qj-Umyf4/view

Israel planea controlar los contenidos de las redes sociales palestinas

Resulta irónico que incluso el ex primer ministro israelí de derechas, Benjamin Netanyahu, haya rechazado un proyecto de ley de la Knesset (Parlamento israelí) que proponía dar al gobierno un mayor poder para controlar y suprimir los contenidos en línea. Esto fue en 2016, y el proyecto de ley fue presentado por el rival del partido Likud de Netanyahu, Gideon Sa’ar.

Algunos analistas argumentaron que Netanyahu había temido que una ley destinada a suprimir la libertad de expresión palestina en línea pudiera ser aprovechada por sus enemigos para controlar su propio discurso e incitación. Ahora que Netanyahu ya no está en el panorama, el proyecto de ley ha vuelto, y también Sa’ar.

Gideon Sa’ar es actualmente ministro de Justicia y viceprimer ministro de Israel. Mientras su jefe, Naftali Bennett, avanza rápidamente en la expansión de los asentamientos y en el empeoramiento de las ya horribles realidades de los palestinos sobre el terreno, Sa’ar está ampliando la ocupación militar israelí de los palestinos al ámbito digital. Lo que se conoce como la “Ley de Facebook” va a conceder “a los tribunales israelíes la facultad de exigir la retirada de contenidos generados por los usuarios en las plataformas de contenido de las redes sociales que puedan percibirse como incendiarios o que perjudiquen la seguridad del Estado, o la seguridad de las personas o la seguridad del público”.

Según una declaración del 30 de diciembre de la Coalición Palestina por los Derechos Digitales (PDRC) y el Consejo de Organizaciones Palestinas de Derechos Humanos (PHROC), la censura israelí de los contenidos palestinos en línea se ha profundizado desde 2016, cuando se presentó por primera vez el proyecto de ley de Sa’ar.

En su declaración, las dos organizaciones destacaron el hecho de que la llamada Unidad Cibernética de Israel había presentado 2.421 solicitudes a las empresas de medios sociales para eliminar el contenido palestino en 2016. Esa cifra ha crecido exponencialmente desde entonces, hasta el punto de que solo la Unidad Cibernética ha solicitado la eliminación de más de 20.000 artículos palestinos. El PDRC y el PHROC sugieren que la nueva legislación, que ya fue aprobada por el Comité Ministerial de Legislación el 27 de diciembre, “sólo reforzaría la relación entre la Unidad Cibernética y las empresas de medios sociales”.

Desgraciadamente, esa relación ya es fuerte, al menos con Facebook, que censura habitualmente contenidos palestinos y ha sido muy criticada por Human Rights Watch y otras organizaciones. Tras examinar las numerosas denuncias de censura de Facebook, Deborah Brown, investigadora principal de derechos digitales y defensora de HRW, concluyó que “Facebook ha suprimido contenidos publicados por palestinos y sus partidarios que hablan de cuestiones de derechos humanos en Israel y Palestina”.

La implicación de Facebook en los esfuerzos de Israel destinados a silenciar las voces palestinas en línea que piden justicia, libertad y el fin de la ocupación, se sitúa a su vez en un acuerdo que la empresa había alcanzado con Israel en septiembre de 2016. Entonces, el gobierno israelí anunció que había firmado un acuerdo con el gigante de las redes sociales “para trabajar juntos y determinar cómo abordar la incitación en la red de medios sociales”. A los pocos días, se informó de que se habían eliminado las cuentas de destacados periodistas y activistas palestinos.

La última “Ley Facebook” de Israel no sólo se refiere al control de los contenidos en las plataformas relacionadas con Facebook, incluyendo Instagram y otras. Según un editorial de Haaretz publicado el 29 de diciembre, el impacto de este proyecto de ley en particular es de gran alcance, ya que otorgará a los jueces de los tribunales de distrito de todo el país el poder de eliminar publicaciones, no sólo de Facebook y otros medios de comunicación social, “sino de cualquier sitio web”.

Como es lógico, la censura israelí de los contenidos palestinos se justifica con el típico pretexto de proteger la “seguridad nacional” de Israel. Todos sabemos cómo interpreta Israel este escurridizo concepto para incluir cualquier cosa, desde un palestino que pide que Israel rinda cuentas por sus crímenes en los territorios ocupados, hasta otro que exige el fin del apartheid israelí o un tercero que escribe un poema. Un ejemplo de ello fue el humillante encarcelamiento del poeta palestino Dareen Tatour. Éste, ciudadano israelí, fue encarcelado en 2015 por orden judicial por escribir un breve poema titulado “Resiste, pueblo mío, resiste a ellos”.

A juzgar por la experiencia pasada, no cabe duda de que la “Ley de Facebook” se dirigiría casi exclusivamente a los palestinos. Además, a juzgar por los éxitos anteriores de Israel, muchas empresas de medios digitales y sociales cumplirían con las exigencias de Israel de censurar a los palestinos en todas partes.

En su informe del 11 de enero, el Centro Árabe para el Avance de los Medios Sociales -7Amleh- detalló algunas de las prácticas que Israel lleva a cabo para vigilar, silenciar y espiar a los palestinos. El informe de 7Amleh, titulado “Hashtag Palestina 2021”, analiza el creciente uso de tecnologías de vigilancia, especialmente en el contexto de una propuesta de ley israelí que ampliaría el uso de cámaras de reconocimiento facial en espacios públicos. Cabe señalar que estas tecnologías ya se han utilizado contra los palestinos en los puestos de control militar israelíes en toda Cisjordania durante al menos dos años.

Además, el programa espía israelí Pegasus, que recientemente ha sido noticia en todo el mundo por su uso contra numerosas personalidades, también se ha utilizado durante mucho tiempo contra activistas palestinos. En otras palabras, Palestina sigue siendo el campo de pruebas de las violaciones de los derechos humanos de todo tipo por parte de Israel, ya sea con nuevo armamento, control de multitudes o vigilancia.

Como es de esperar, lo que se aplica a los palestinos que exigen su libertad en Internet no se aplica a los israelíes que incitan a la violencia y difunden el odio contra esos mismos palestinos. Según el “Índice de Racismo e Incitación” de 7Amleh, publicado el pasado mes de junio, durante la guerra israelí contra la asediada Franja de Gaza y la posterior violencia antipalestina en toda Palestina en mayo de 2021, “la incitación en hebreo contra árabes y palestinos aumentó 15 veces” si se compara con el mismo periodo del año anterior. Mucho de esto ha pasado desapercibido, y apenas es objeto de la propuesta de “Ley Facebook” o de las siniestras actividades de la Unidad Cibernética. Para Gideon Sa’ar y los suyos, la incitación antipalestina, junto con la violencia diaria ejercida contra los palestinos ocupados, no es un problema.

Mientras que a Israel se le permite, gracias al silencio ensordecedor de la comunidad internacional, mantener su ocupación militar de Palestina, cimentar su apartheid y profundizar su control de la vida palestina en todas partes, no se le debería permitir ampliar esta matriz de control también al ámbito digital. Las organizaciones de la sociedad civil, los activistas y los ciudadanos de a pie de todo el mundo deben alzar la voz para poner fin a esta burla.

Además, como nos han enseñado las experiencias de las tecnologías de vigilancia Pegasus y de reconocimiento facial, lo que suele aplicarse primero a los palestinos acaba normalizándose y aplicándose en todos los demás lugares. Por tanto, hay que hacer frente a Israel en sus abusos de los derechos humanos en Palestina, porque estos abusos, si se normalizan, pasarán a formar parte de nuestra vida cotidiana, independientemente del lugar del mundo en el que nos encontremos.

Ramzy Baroud https://www.monitordeoriente.com/20220120-como-la-ley-facebook-de-israel-planea-controlar-todo-el-contenido-palestino-online/

Estados Unidos tiene la caja de herramientas vacía en Ucrania

El Secretario de Estado, Antony Blinken, se reunió el viernes con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en una cumbre apresurada de 90 minutos en Ginebra, al término de la cual ambas partes se congratularon de la utilidad del encuentro para mantener la puerta abierta a una resolución diplomática de la actual crisis en Ucrania. Sin embargo, lo que significa “mantener la puerta abierta” representa dos realidades completamente diferentes.

Para Blinken, lo importante parece ser el proceso, la continuación de un diálogo que, por su propia existencia, da la impresión de progreso, con un progreso que se mide en términos de tiempo y no de resultados.

Un resultado orientado a los resultados no estaba en la agenda de Blinken y su séquito; se suponía que Estados Unidos debía presentar una respuesta por escrito a las demandas de Rusia de garantías de seguridad en dos proyectos de tratados presentados a Estados Unidos y la OTAN en diciembre. Pero Blinken dijo a Lavrov que la respuesta escrita no se daría hasta la próxima semana.

Entretanto, Blinken ha preparado el terreno apuntando a la posibilidad de futuras negociaciones en las que se aborden las preocupaciones de Rusia (de forma recíproca) sobre los misiles de alcance intermedio y las maniobras militares de la OTAN.

Pero bajo ninguna circunstancia, dijo Blinken, Estados Unidos respondería a las demandas rusas contra la expansión de la OTAN en Ucrania y Georgia, y por el regreso de las fuerzas de la OTAN a su antiguo perímetro, tal como existía en 1997.

Blinken también dedicó mucho tiempo a subrayar el peligro de una inminente invasión militar de Ucrania por parte de las fuerzas rusas supuestamente concentradas a lo largo de la frontera ucraniano-rusa. Subrayó que cualquier incursión militar rusa de cualquier envergadura que violara la integridad territorial de Ucrania sería vista como una continuación de la “agresión” rusa de 2014 y, como tal, desencadenaría “consecuencias masivas” para Rusia.

Invasiones grandes y pequeñas

La reafirmación de Blinken de una posición sobre la que lleva pontificando más de un mes no fue en beneficio de Lavrov y del gobierno ruso, sino de la opinión pública estadounidense y europea, que estaba colectivamente perpleja tras los comentarios de Biden el día anterior de que Estados Unidos tenía una serie de opciones que consideraría desplegar en función del tamaño de la incursión rusa.

“Creo que él [Putin] va a intervenir, tiene que hacer algo”, dijo Biden en una rueda de prensa el miércoles. Al tiempo que presentaba una invasión rusa como inevitable, Biden continuó diciendo que Putin “rendirá cuentas” y que “nunca había visto sanciones como las que prometí imponer” si Rusia actuaba realmente contra Ucrania. Biden mencionó el despliegue de fuerzas militares estadounidenses adicionales en Europa del Este, así como sanciones económicas no especificadas.

Sin embargo, Biden matizó a continuación sus comentarios, señalando que el alcance y la escala de la respuesta estadounidense dependerían de lo que hiciera Rusia. “Una cosa es”, dijo Biden, “si se trata de una incursión menor y acabamos teniendo que pelearnos por lo que hay que hacer y lo que no”.

Casi inmediatamente, el establishment de Washington se puso en marcha para corregir lo que todo el mundo consideraba una “declaración errónea” de Biden, que al día siguiente emitió una nueva declaración en la que afirmaba que había sido “absolutamente claro con el presidente Putin”. No hay ningún malentendido. Cualquier reunión de unidades rusas a través de la frontera ucraniana es una invasión”, y que no debe haber “ninguna duda de que si Putin toma esa decisión, Rusia pagará un alto precio”.

Y en caso de que el presidente no fuera lo suficientemente claro, Blinken reiteró este punto tras su reunión del viernes con Lavrov.

La narrativa de Estados Unidos sobre Rusia y Ucrania es invariable: Rusia está decidida a invadir el país y habrá consecuencias masivas si lo hace. No se trataba de una amenaza vana, dijo Blinken, sino de la posición unificada de Estados Unidos, sus aliados y socios.

La ausencia de una estrategia común

Pero, ¿realmente lo es? En una reveladora admisión, el corresponsal de la CNN en la Casa Blanca, John Harwood, dijo que la declaración de Biden sobre las “incursiones menores” no era sorprendente, porque según Harwood, Putin ya sabía por fuentes que esa es, de hecho, la posición de Estados Unidos.

En cuanto a la UE y Ucrania, su confusión e indignación colectivas no eran más que un espectáculo, una postura que debían adoptar para el consumo de su opinión pública, ya que la declaración de Biden “suena mal”.

En resumen, la ausencia de una estrategia común sobre cómo hacer frente a una posible incursión/invasión rusa en Ucrania era un secreto a voces para todo el mundo, excepto para la opinión pública estadounidense y europea, a la que se alimentó con mentiras para que no se viera que sus dirigentres políticos capitulaban ante las exigencias rusas.

Biden y su gobierno tienen un historial de mentiras al público estadounidense cuando se trata de cuestiones de seguridad nacional. Basta con mirar la llamada telefónica de Biden al presidente afgano Ashraf Ghani el 23 de julio de 2021 para encontrar un claro precedente de esta incapacidad para hablar abierta y honestamente de la realidad sobre el terreno. “No hace falta que le diga”, dijo Biden a Ghani, “la percepción en el mundo y en algunas partes de Afganistán, creo, es que las cosas no van bien en términos de lucha contra los talibanes. Y sea cierto o no”, añadió Biden, “es necesario proyectar una imagen diferente”.

¿Y la caja de herramientas?

Esta es, en pocas palabras, la esencia de la posición adoptada por la administración Biden sobre Ucrania. Blinken dijo que Estados Unidos tiene una caja de herramientas llena de opciones que provocarán “consecuencias masivas” para Rusia si invade Ucrania. Estas “herramientas” incluyen opciones militares, como reforzar el flanco oriental de la OTAN con más tropas estadounidenses, y opciones económicas, como cerrar el oleoducto NordStream 2 y expulsar a Rusia del sistema bancario Swift. Todas estas opciones, señala Blinken, cuentan con el pleno apoyo de los aliados y socios europeos de Estados Unidos.

Parece que la caja de herramientas está en todas partes: Biden se refirió a ella, al igual que la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki. Blinken se ha referido a ello muchas veces.

Sólo hay un problema: resulta que la caja de herramientas está vacía.

Aunque el Pentágono está supuestamente trabajando en una serie de opciones militares para reforzar la presencia militar estadounidense en Europa del Este, la aplicación real de estas opciones no sería ni oportuna ni siquiera posible.

Una opción es trasladar las fuerzas que ya se encuentran en Europa; el ejército estadounidense mantiene una brigada de blindados pesados en Europa de forma rotativa, y tiene una brigada de vehículos blindados ligeros y una brigada de artillería estacionadas en Alemania. Con algunos helicópteros y apoyo logístico. Y eso es todo.

La afluencia de estas unidades a Polonia sería sólo para fines de comunicación: representan una fuerza de combate no operativa que sería destruida en días, o incluso horas, en cualquier combate terrestre a gran escala contra una amenaza rusa.

Estados Unidos puede desplegar una segunda brigada de blindados pesados en Polonia, que aprovecharía los equipos ya almacenados en suelo polaco. Esta brigada correría la misma suerte si se enfrentara al ejército ruso. Estados Unidos también podría desplegar una brigada aerotransportada. También moriría.

No hay otras opciones disponibles para desplegar fuerzas pesadas estadounidenses adicionales en Europa a una escala y en un plazo de tiempo que sean significativos. El problema no es sólo el despliegue de las fuerzas desde sus bases en Estados Unidos (que tardaría meses en completarse), sino la sostenibilidad de esas fuerzas una vez que lleguen al terreno en Europa. Alimentos, municiones, agua, combustible: la logística de la guerra es complicada y no puede resolverse con un chasquido de dedos.

En resumen, no hay ninguna opción militar viable, y Biden lo sabe.

Más palabrería sobre las sanciones

Estados Unidos no tiene ningún plan de sanciones que pueda sobrevivir al contacto inicial con sus principales enemigos, que en este caso son la debilidad colectiva de las economías post-pandémicas de Europa y Estados Unidos, la excesiva dependencia de Europa de la energía rusa y la vulnerabilidad de los líderes elegidos a los caprichos de los electorados de los países democráticos. Rusia puede sobrevivir al impacto de cualquier posible régimen de sanciones que aplique Estados Unidos -incluso las dirigidas al sistema bancario ruso- mucho más tiempo que Europa sin la energía rusa.

Esta es una realidad con la que convive Europa, y aunque los responsables políticos estadounidenses puedan pensar que las sanciones duras parecen buenas sobre el papel, la realidad es que la actual apariencia de unidad entre Estados Unidos y Europa se derrumbaría en poco tiempo si se cerraran los oleoductos rusos. El dolor no se limitaría a Europa: la economía estadounidense también se vería afectada, con un aumento vertiginoso de los precios de los combustibles y un colapso del mercado de valores que sumiría a Estados Unidos en una recesión económica o incluso en una depresión total.

El coste político para Biden y, por extensión, para los demócratas, sería un golpe fatal para cualquier esperanza de retener cualquiera de las dos cámaras del Congreso en 2022, o la Casa Blanca en 2024. Una cosa sería si Biden y su equipo de seguridad nacional fueran honestos y directos sobre las consecuencias reales de declarar el equivalente a una guerra económica a Rusia. Otra cosa es hablar sólo del dolor que las sanciones causarían a Rusia, sin mencionar el precio a pagar en el frente interno.

Los estadounidenses y sus aliados nunca deben olvidar que Rusia ha estado trabajando bajo severas sanciones de Estados Unidos desde 2014, con efecto cero. Rusia sabe lo que puede pasar y se ha preparado. El pueblo estadounidense se regodea en su ignorancia, tomando la palabra de la administración Biden y de los complacientes medios de comunicación.

La propaganda rusa

Una de las grandes ironías de la crisis actual es que, en vísperas de la reunión Blinken-Lavrov en Ginebra, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un informe sobre la propaganda rusa, denunciando el papel desempeñado por los medios de comunicación financiados por el Estado, como RT y Sputnik, en la fabricación de la opinión pública en Estados Unidos y Occidente (en aras de la transparencia, debo añadir que RT es uno de los medios para los que escribo).

El hecho de que el Departamento de Estado emita un informe de este tipo en vísperas de una reunión cuyo objetivo es propagar una gran mentira -que Estados Unidos tendría un plan para prevenir la “irresponsable agresión rusa“- está diseñado para ocultar la verdad: que esta crisis es únicamente el resultado de las políticas irresponsables de Estados Unidos y la OTAN durante los últimos 30 años.

Mientras los complacientes medios de comunicación estadounidenses se han hecho eco de todas las advertencias y amenazas lanzadas por Biden y Blinken a Rusia en los últimos días, la posición rusa ha sido ampliamente ignorada. He aquí un recordatorio de la posición de Rusia sobre sus exigencias de garantías de seguridad: “Hablamos de la retirada de fuerzas, equipos y armas extranjeras, así como de otras medidas, incluida la vuelta a la configuración que teníamos en 1997 en los países no pertenecientes a la OTAN”, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso en un boletín publicado tras la reunión Lavrov-Blinken. “Esto incluye a Bulgaria y Rumanía”.

Blinken ya ha dicho que Estados Unidos rechazará esta propuesta.

La caja de herramientas está vacía. Rusia lo sabe. Biden lo sabe. Blinken lo sabe. La CNN lo sabe. Los únicos que no lo saben son los ciudadanos estadounidenses, y más ampliamente los occidentales.

Las consecuencias de que Estados Unidos rechace las exigencias de Rusia serán, con toda probabilidad, la guerra.

Pero si cree que el pueblo estadounidense está preparado para soportar el peso de una guerra con Rusia, piénselo de nuevo.

Scott Ritter https://consortiumnews.com/2022/01/22/ukraine-crisis-us-toolboxes-are-empty/

El año pasado murieron 4 veces más futbolistas por fallos cardiacos que la media de los 12 años anteriores

Los jugadores profesionales de fútbol murieron por problemas cardiovasculares durante los partidos y entrenamientos a una tasa 4 veces superior a la media registrada entre 2009 y 2020.

Además, hubo 15 veces más muertes de futbolistas profesionales por problemas cardiovasculares en 2021 que en 2020.

En diciembre del año pasado hubo 3,5 veces más muertes que en todo el año 2020.

En diciembre del año pasado hubo casi tantas muertes (7) como la tasa media anual de los últimos 12 años (7,8 por año).

Las muertes cardiovasculares entre los futbolistas profesionales se duplican cada trimestre. Si el ritmo se mantiene a finales de este año podrían aumentar a 320 por trimestre (40, 80, 160, 320).

El consejo de la maedicina deportiva a los futbolistas que sufren un colapso pero sobreviven es que dejen de realizar cualquier actividad extenuante durante 3 meses. Estas cifras indican que todos los deportistas vacunados deberían hacer lo mismo.

Las muertes cardiovasculares relacionadas con los partidos de fútbol profesionales en todo el mundo el año pasado fueron un 300 por cien más elevadas que la media de 12 años, con el número de muertes sólo en diciembre de 2021 igualando la media de 2009-2020.

—http://goodsciencing.com/covid/71-athletes-suffer-cardiac-arrest-26-die-after-covid-shot/
http://www.dvdbeaver.com/health/why.htm
http://peckford42.wordpress.com/2021/12/04/revelation-2021-high-profile-soccer-figures-players-footballers-forcing-conversation-after-three-more-soccer-players-collapse-in- trois jours/
http://stephenc.substack.com/p/5-fold-increase-in-sudden-cardiac

La pandemia se infla y se desinfla de la misma manera fraudulenta

La pandemia se infla y se desinfla de la misma manera fraudulenta. En un caso tuvieron que sumar y ahora toca restar, hacer menos tests y dejar de contar diariamente a los muertos “con covid” y “por covid”. El gobierno de Biden ya no exige a los hospitales que informen del número de personas que mueren de coronavirus cada día (1).

Es el fin del gota a gota. El 6 de enero el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) publicó una nueva guía en la que se informaba a los hospitales de que, a partir del 2 de febrero, ya no tendrían que notificar al gobierno las muertes diarias de coronavirus.

Aunque las nuevas directrices del HHS se publicaron el 6 de enero, no se conocieron hasta que las hizo públicas el doctor Jorge A. Caballero, instructor clínico de la Universidad de Stanford.

El mismo día en que el HHS publicó la guía actualizada, el doctor Ezekiel Emanuel, antiguo asesor del gobierno de Biden sobre la pandemia y defensor de la eugenesia, publicó un artículo en el Journal of the American Medical Association en el que pedía a los gobiernos que eliminaran los informes sobre las muertes “por covid”.

El llamamiento de Emanuel a la “nueva normalidad” fue acogido con satisfacción en un editorial del Washington Post. Hay que “reconvertir” la pandemia en una cosa distinta, una endemia, tenemos que aprender a convivir con el virus… “Tendrá que pasar a ser una amenaza sanitaria manejable sin que se produzcan trastornos masivos y una ansiedad abrumadora”.

Hay que cambiar la manera de llevar la contabilidad, dice el Washington Post, “construir una auténtica infraestructura de datos de salud pública”, porque se acaban de dar cuenta ahora que el sistema es “fragmentario e impreciso” y que tienen que mejorar hasta las mascarillas.

Hasta ahora de los datos cuantitativos no se podía ni hablar, pero ya no se sostienen ni ellos, como hemos venido denunciando aquí desde hace dos años. “Es necesario reconstruir la confianza en las instituciones sanitarias públicas”, propone el periódico (2).

Los CDC han mantenido conversaciones con el Consejo de Epidemiólogos Estatales y Territoriales sobre una directiva que “exigiría a los estados limitar la notificación diaria de casos”, según un el New York Times.

Algunos estados ya han dejado de notificar diariamente los casos, pasando a un sistema de notificación de pruebas una vez a la semana. El director general de salud de Florida, Joseph Ladapo, dijo el mes pasado que el estado tiene la intención de acabar con pruebas.

Incluso más estados están planeando poner fin a la notificación diaria de casos. Muchos de ellos están dispuestos a hacer el cambio en los próximos meses, dijo Marcelle Layton, jefa médica del Consejo de Epidemiólogos Estatales y Territoriales, al New York Times.

(1) https://www.hhs.gov/sites/default/files/covid-19-faqs-hospitals-hospital-laboratory-acute-care-facility-data-reporting.pdf
(2) https://www.washingtonpost.com/opinions/2022/01/09/us-experts-offer-sensible-strategy-living-with-covid-biden-should-listen/

Las técnicas novedosas de manipulación de masas: la ‘teoría del empujón’

En entradas anteriores ha quedado explicada la creación dentro del gobierno británico de unidades especializadas en guerra sicológica para orientar el comportamiento de la población durante la pandemia, evitar la oposición a las restricciones sanitarias y aceptar el confinamiento de forma pasiva.

Las unidades de cambio de comportamiento del gobierno británico las formaron especialistas en diversos campos académicos, fundamentalmente sicólogos, que pusieron en práctica la teoría del empujón (“nudge”), una doctrina en boga desde que la promocionara Cass Sunstein, cuya foto aparece en la portada. Dicha teoría ha pasado de ser una propuesta académica a una técnica de dominación política, es decir, forma parte de los órganos de gobierno y ha llegado para quedarse, más allá de la pandemia.

El “empujón” altera el comportamiento de las personas para hacerlo predecible, es decir, para acomodarlo a las necesidades de la dominación política de masas.

Sunstein no es sólo un teórico, ni un escritor de libros. Fue miembro del equipo de gobierno de Obama y actualmente lo es del de Biden. Más exactamente, trabaja en el Departamento de Seguridad Nacional del gobierno de Washigton.

La teoría del empujón no es ningún secreto. Junto con Richard Thaler, Sunstein la expuso por primera vez en un libro de 2008 titulado “Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth and Happiness” (1). El año pasado publicaron una nueva edición con lo que aprendieron durante la pandemia.

Un pieza maestra de la política gubernamental de Sunstein es la vieja “teoría de la conspiración” que había elaborado la CIA en los sesenta, recuperada para las nuevas necesidades de los tiempos y, en especial, para la “lucha antiterrorista”. De hecho el papel de Sunstein dentro del gobierno de Obama fue el de denostar las “teorías de la conspiración” y a los que las promueven: magufos, terraplanistas…

La teoría del empujón tiene, pues, un claro origen policial y represivo. En un artículo de 2008, Sunstein escribió: “La existencia de teorías de la conspiración, tanto nacionales como extranjeras, no es, en nuestra opinión, un asunto trivial, ya que plantea riesgos reales para las políticas antiterroristas del gobierno de cualquier tipo” (2). Las propuestas prácticas de Sunstein no dejan lugar a dudas sobre la necesidad de eliminar cualquier alternativa a la ideología dominante, que es la que marcan los gobieros de turno, como por ejemplo, “ilegalizar cualquier teoría de la conspiración”.

Además del mensaje, las nuevas políticas represivas de Sunstein imponen el lenguaje. Como la pandemia ha vuelto a poner de manifiesto, el lenguaje tiene un carácter hipnótico. Las nuevas expresiones embriagan y modelan una nueva percepción subjetiva de la realidad. Los que no emplean el nuevo vocabulario ni siquiera pueden intervenir en ningún debate social. Es como si estuvieran hablando de realidades distintas. El interlocutor cree que se mueve por sí mismo, pero en realidad le están empujando.

En 2010 las políticas de dominación de Sunstein llegaron al otro lado del Atlántico de la mano del Instituto Británico para la Gobernación, que se describe a sí mismo como “un grupo de reflexión cabecero que trabaja para que el gobierno sea más eficaz”. A su vez, el Instituto creó el Equipo Behavioural Insights que, según su sitio web, “ha pasado de ser una unidad de siete personas en el corazón del gobierno de Reino Unido a una empresa de propósito social global con oficinas en todo el mundo” (3).

El Instituto encargó la redacción del informe MindSpace (4), que debía convertirse en la piedra angular de las nuevas técnicas de guerra sicológica. Hoy es la principal institución que da forma a los mensajes públicos en el mundo occidental.

Un documento de 2018 titulado “Behavioural Government” expresó claramente su objetivo: “El Equipo Behavioural Insights se creó en el número 10 de Downing Street en 2010. Es la primera institución gubernamental del mundo dedicada a aplicar la ciencia del comportamiento a la política” (5).

(1) https://www.researchgate.net/publication/257178709_Nudge_Improving_Decisions_About_Health_Wealth_and_Happiness_RH_Thaler_CR_Sunstein_Yale_University_Press_New_Haven_2008_293_pp
(2) https://ia800304.us.archive.org/22/items/CassSunstein/cass_sunstein_infiltration.pdf
(3) https://www.bi.team/about-us/who-we-are/
(4) https://www.instituteforgovernment.org.uk/publications/mindspace
(5) https://www.bi.team/wp-content/uploads/2018/08/BIT-Behavioural-Government-Report-2018.pdf

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