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Día: 30 de enero de 2022 (página 1 de 1)

Rusia comienza a retirar sus tropas de la frontera ucraniana

Ayer el ejército ruso desplegó una gran actividad en el territorio de los campamentos militares cercanos a la frontera ucraniana. Las tropas rusas han empezado a abandonar sus puntos de despliegue temporal. Así lo ha confirmado el servicio de prensa del Distrito Militar Occidental.

En estos momentos las unidades rusas han comenzado a abandonar en masa sus zonas de despliegue cerca de las fronteras de Ucrania. Esto se debe a la finalización de la revisión de la preparación para el combate prevista.

En contra de lo que afirman los altavoces de la OTAN, las prolongadas maniobras no han provocado ninguna agresión por parte de Rusia. Esto sólo pone de manifiesto la falsedad de tales acusaciones.

En abril del año pasado, entre 20 y 30 unidades, a nivel de batallón o brigada, se desplegaron en zonas del territorio ruso, entre 80 y 250 kilómetros de la frontera ucraniana, para realizar ejercicios. Las operaciones terminaron y las unidades rusas se quedaron o se fueron y regresaron.

Rusia ha demostrado el más alto nivel de preparación para transferir instantáneamente grandes fuerzas a sus fronteras occidentales, lo que es particularmente importante en el contexto del comportamiento agresivo de Ucrania, Estados Unidos y varios países de la OTAN.

Se sabe que el ejército ruso ha sido capaz de hacer frente a las misiones de combate asignadas, habiendo desarrollado acciones tanto defensivas como ofensivas.

—https://avia-pro.fr/news/rossiya-nachala-otvod-voysk-ot-ukrainskoy-granicy

El Tribunal Constitucional de Austria exige al gobierno los datos reales de la pandemia

El miércoles el Tribunal Constitucional austriaco envió al Ministerio de Sanidad un cuestionario de preguntas sobre la pandemia que hasta ahora los medios de domunicación oficiales y sus secuaces han considerado como un tabú.

El Tribunal Constitucional quiere saber si las cifras de muertes y hospitalizaciones durante la pandemia abarcan a todas las personas infectadas. Es la típica manipulación de los muertos y hospitalizados “con covid” o “por covid” que también han utilizado en Austria.

Además, quiere un desglose de las muertes y hospitalizaciones por “covid”, especificado por edades. ¿Fue el “covid” la causa de las hospitalizaciones?, ¿han hospitalizado innecesariamente a personas sanas, debido a una prueba positiva exclusivamente?

El Ministerio de Sanidad tiene hasta el 18 de febrero para contestarlas, que es también la fecha de finalización oficial de la pandemia en Austria. Debe aportar pruebas de la importancia de la obligación a usar mascarillas FFP2 para reducir los contagios.

El Tribunal Constitucional calcula el riesgo de mortalidad “por covid” en un 0,15 por cien y pregunta cómo se debe entender la reducción del riesgo -absoluto y relativo- de las vacunas. El Tribunal quiere saber cuál es la reducción absoluta del riesgo después de una, dos o tres inyecciones. Por lo tanto, los magistrados dudan de la propaganda oficial de que las vacunas hayan tenido un 95 por cien de efectividad.

El Ministerio de Sanidad debe responder hasta qué punto la vacunación reduce el riesgo de contagio del virus, ya que las personas vacunadas también lo transmiten, por más que la propaganda oficial se empeñe en decir lo contrario.

En otro apartado de preguntas, el Tribunal quiere conocer el riesgo de hospitalización tras enfermar y tras vacunar, desglosado por grupos de edad y número de dosis. El objetivo es saber los efectos secundarios de las vacunas, que hasta ahora también se han ignorado en Austria.

El Tribunal Constitucional también pregunta al gobierno en qué medida la tasa de ocupación de camas hospitalarias hubiera sido más elevada sin el confinamiento.

Otra cuestión que quiere saber el Tribunal es el exceso de mortalidad en 2020 y 2021, si ha habido menos muertes en 2021 que el año anteriory si, a pesar de la vacunación, sigue habiendo un exceso de mortalidad.

En fin, el Tribunal Constitucional austriaco quiere saber lo mismo que cualquier otra persona capaz de pensar por sí misma.

—https://report24.news/verfassungsgericht-fragt-minister-nach-echten-zahlen-und-evidenzen-der-pandemie/ https://reitschuster.de/post/game-over-setzen-wiens-verfassungsrichter-die-regierung-matt/

Dos hospitales belgas no realizan transplantes a los que no se vacunen

Dos centros belgas de trasplantes han suspendido a las personas no vacunadas que esperan un trasplante de órganos. Siguen en la lista de espera, pero ya no son trasplantables hasta que no se vacunen.

Dicen que la medida es “temporal”, lo cual es imposible, porque el transplante es una medida de urgencia para una enfermedad que no tiene otro remedio que ese.

Miles de pacientes solicitan una donación de órganos cada año. En Bélgica hay actualmente más de 1.400 pacientes en lista de espera. La crisis sanitaria ha tenido muchas repercusiones en la atención sanitaria y, lógicamente, en los trasplantes de órganos.

Algunos centros universitarios de trasplante, el UZ de Bruselas y el CHU de Lieja, han decidido suspender de la lista de espera a los pacientes no vacunados. Aunque la vacunación no es obligatoria en Bélgica y es una cuestión de elección personal, el trasplante de una persona no vacunada “podría tener graves consecuencias”.

Las explicaciones de los matasanos no pueden ser más peregrinas. Karl Martin Wissing, profesor de la UZ de Bruselas y presidente de la Sociedad Belga de Trasplantesdice que “negarse a vacunarse no sólo pone en riesgo al paciente, sino también al órgano”. El argumento es falso. Se trata de otro chantaje para renunciar a un derecho fundamental.

La negativa a tratar a un enfermo es un delito que en España se denomina “omisión del deber de socorro”, especialmente grave en el caso de los médicos.

—https://www.sudinfo.be/id441258/article/2022-01-27/un-changement-important-dans-deux-hopitaux-belges-les-non-vaccines-en-attente

El año pasado se produjo un exceso de mortalidad en los países que vacunaron masivamente

Se ha cumplido un año del inicio de la vacunación masiva. Si las previsiones fueran correctas, es decir, si la vacunas hubieran reducido el riesgo de enfermedad, entonces el año pasado el exceso de mortalidad se hubiera reducido. Sin embargo, ha ocurrido todo lo contrario.

El exceso de mortalidad de 2020 se atribuye al virus, pero el de 2021 no se atribuye a las vacunas. Es posible que el discurso oficial ni siquiera reconozca que hubo tal exceso, o no lo atribuya a las vacunas, sino al “covid”. En tal caso, las vacunas no serían letales; simplemente no habrían servido para nada (en el mejor de los casos).

Las primeras cifras disponibles indican que los excesos de mortalidad son importantes, del orden del 20 por cien en Italia, aunque hay cifras superiores para otros 40 países que también han desatado campañas masivas de vacunación.

Esas cifras serán discutidas durante muchos años y habrá quien diga, posiblemente con razón, que se trata de casos de comorbilidad, ya que las inyecciones se han aplicado hasta en tres dosis a poblaciones físicamente muy debilitadas, como ancianos o personas inmunodeprimidas. Entonces tendremos que reconocer que los gobiernos jamás debieron debilitar más a los más débiles con inyecciones repetidas, una detrás de otra.

Lo más notable es que aún no ha transcurrido un año y aún no podemos saber los efectos a largo plazo de las vacunas que, como con el resto de la pandemia, habrá quien los niegue y lo tendrá mucho más fácil. Si no aceptan que los muertos habidos el año pasado se deben a las vacunas, mucho menos admitirán lo mismo a medida que el tiempo transcurra.

Los efectos letales de las vacunas tampoco son directos, sino que operan a través de otras enfermedades que inducen en el organismo. Por ejemplo, un alto médico militar de Estados Unidos declaró ante un tribunal que habría un aumento del 300 por cien de los casos de cáncer en el ejército en 2021, expresando su preocupación por la relación con la vacunación, ya que el ejército estadounidense está vacunado en un 96 por cien.

Los efectos indirectos y a largo plazo de las vacunas no sólo van a causar muertes sino enfermedades de larga duración, es decir, una fuerte presión sobre el sistema hospitalario. Especialmente preocupante es el hecho de que estas vacunas no han fortalecido el sistema inmune, sino todo lo contrario, lo cual significará más enfermos y enfermedades más graves. En términos técnicos se califican como Vaed o “enfermedades potenciadas asociadas a las vacunas”.

En resumen, parece comprobado que las vacunas no han reducido el riesgo de enfermedad ni de mortalidad. Desde luego que tampoco han impedido la circulación del coronavirus, la transmisión o el contagio, por lo que el año pasado fue otro caso bastante claro de que el remedio creó la enfermedad.

Se va a comprobar en África y otros países en desarrollo, cuando las ONG inicien campañas masivas de vacunación. Hasta ahora han logrado mantener tasas bajas de mortalidad, pero en cuanto comiencen a inyectar las vacunas, el número de muertes aumentará y los medios empezarán a hablar de una epidemia que, hasta ahora, no había aparecido.

Un caza F-35 no es capaz de aterrizar en un portaviones y cae al Mar de China Meridional

En una entrada de hace cuatro años relatábamos los problemas técnicos del caza F-35 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, fabricado por el gigante estadounidense de la aeronáutica Lockheed Martin. Entonces el Pentágono tuvo que acabar reconociendo que la mayor parte de ellos no habían podido ni siquiera despegar en un test simulado.

El F-35 es un pozo sin fondo para los presupuestos del Pentágono, posiblemente el mayor fracaso de la tecnología militar de Estados Unidos. La semana pasada una de las unidades no pudo aterrizar en el portaaviones Carl Vinson (CVN-70) y se precipitó en el Mar de China Meridional.

El piloto pudo lanzarse al exterior y fue recuperado por un helicóptero militar, pero siete marineros a bordo del portaaviones resultaron heridos. Tres de ellos fueron declarados estables y evacuados a un centro médico en Manila, mientras que los otros cuatro fueron tratados localmente con heridas leves.

La fotografía de portada muestra el F-35C II Lightning II momentos antes de hundirse bajo el agua y la inteligencia militar estadounidense asegura que se trata de “propaganda china”, o sea, que la han fabricado con Photoshop.

Como si eso fuera necesario… Hasta ahora todos los indicios muestran que los F-35 jamás entrarán en combate, a pesar de que es la aeronave más cara de la historia militar. De última (de)generación. En otras palabras, los F-35 son otra muestra más de que la corrupción se ha apoderado del complejo militar-industrial estadounidense.

El caso es que hay un F-35C hundido en el fondo del Mar de China Meridional y el Pentágono trabaja a contrarreloj para recuperar los restos para evitar que lo puedan recuperar los chinos.

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